www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4654167
No recomendado para menores de 12 años La otra mirada - Capítulo 10: 'Déjalo ir' -  ver ahora
Transcripción completa

Las he visto.

-"¿Lo sabe?".

¿Cómo se ha enterado?

Si lo supiera mi familia... ¡Que esto también va conmigo!

Si de verdad le importa, déjenos en paz.

Quiero que te vayas ahora.

"Manuela ha venido a verme. La tienes muy preocupada".

Y a mí también. "Te he engañado".

Con una mujer.

"Prefiero no contarles que eres una...".

¿Una qué? ¿Una desviada?

No.

Tomás no testificaría contra su hermano.

-A no ser que se lo pidas.

¿Por qué ayudarla? -No eres como tus hermanos.

Sí lo hiciste.

Mi hermano violó a Roberta Luna.

-Este juzgado declara a don Rafael Peralta García de Blas,

culpable. "¿Todo bien?".

Poco a poco. No habrá vuelto a molestarte...

No, no, no.

"Mi padre no quiere que esté en casa".

-Pero tú dijiste la verdad. -Pero tiene consecuencias.

-Toma esto de momento. -No. Voy a seguir por mí mismo.

¿Qué es esto? Si te sientes mal, no es mi problema.

Haz tú vida, yo haré la mía.

¿Pasa algo? Necesito hablar contigo.

No pude darte las gracias por lo que hiciste en el juicio.

Pues por hacer algo así, me he quedado solo.

"Yo vine a Sevilla para saber

quién era Roberta, qué tenían que ver,

pero no he conseguido saber nada".

¿Por qué te has quedado?

¿Tu madre es mi profesora? -Se ve que sí.

Parece que no te hace mucha gracia a ti mi relación con ella.

Quizá haya aparecido en la vida de tu hijo

para hacerle mejor persona.

Me he dejado la cartera en casa, ¿tú llevas?

-Sí.

¿Vosotras os quedáis en Sevilla? Paso las vacaciones con mi hermana.

Alicia, sigues tocando el piano.

Sí, doña Luisa, pero la universidad no me deja tiempo.

¡Mira tu hermana!

¡Hola, Alicia! -Qué guapa.

Roberta.

(Puerta)

Siento la interrupción.

Disculpad.

Voy a comunicárselo.

Candela.

¿Me acompañarías un momento, por favor?

¿Qué he hecho?

Nada, no has hecho nada.

¿Me acompañas?

De acuerdo. No te preocupes por el examen.

¡Ah!

Doña Ángela, ¿qué pasa?

-¿Es Candela? Por favor,

continuad. -¿Qué ha pasado?

Os lo ruego, hacedme caso.

¿Me escucháis un momento, por favor?

Sé que muchas de vosotras seguís sorprendidas.

Toda pérdida conlleva tristeza,

pero en este caso, tocándonos tan de cerca,

y siendo alguien tan joven,

y de una manera tan inesperada, aún más.

No todas conocíais a la hermana de Candela,

así que quería contaros que Alicia no solo fue una alumna excepcional,

una compañera maravillosa,

siempre con ganas de aprender.

No solo fue un prodigio del piano

o una de las primeras en cursar estudios universitarios,

Alicia fue una alumna,

que en el tiempo que estuvo con nosotras,

hizo que cada día, que cada momento contara.

Así que nosotras no podemos hacer menos.

La muerte es algo natural,

pero eso no hace menos terrible la pérdida.

El proceso de duelo

también es natural,

pero es algo más complejo, ya que no afecta a todos por igual.

"Hay quien elige aferrarse al dolor y no soltarlo".

Hay quien no sabe gestionarlo

y prefiere esconderlo con comportamientos fuera de lugar.

La van a enterrar junto al mar.

-Mira qué lista, tiradita en la playa todo el año.

(RÍE)

"Hay gente que reniega de cualquier tipo de luto".

"Y hay gente que no es capaz de deshacerse del luto

en la vida".

¿Cuál es la mejor forma para lidiar con el dolor?

Nuestra compañera Roberta

sabe que cada una hace lo que puede.

No hay una manera correcta o incorrecta.

Siento no poder ayudarte.

Buenos días, hijo. Buenos días.

Arcadio.

Qué manía tienes con las cortinas.

No las abras a estas horas, que el sol estropea los muebles.

Un poco de alegría no vendría mal a la casa

ni a ti tampoco.

Oye...

Pero, bueno...

Vas hecho un pincel.

Hombre, gracias, madre. ¿Esa chaqueta es nueva?

Y los pantalones...

¿Te han subido el sueldo? No.

Es cuestión de administrarse.

Es hora de cambiar de ropaje.

Aplícatelo. No seas manirroto.

Se nota que no eres tú el que tienes que mantener la casa.

Ya llevas un tiempo trabajando.

Madre, por favor, con lo que yo te ayudo...

Sí. Hombre.

Tener un trabajo, novia no es fácil. Anda, anda...

Eh, no te sientes.

¿Qué haces? Acompáñame.

Que me tengo que ir a trabajar. Cállate.

¿Adónde me llevas? Arcadio.

Este no. Este, este...

Pero ¿qué haces?

Ponte ahí.

Yo recuerdo haberte visto con este vestido puesto

y te quedaba muy bien. No.

Pruébatelo. Que no.

Es de cuando vivía tu padre.

¡Madre! Mírese en un momento.

Mira el color, te queda estupendamente.

No. No.

Que no me pongo yo esto. Se hace tarde.

Tenemos que ir a trabajar. ¿En serio?

(LLORAN)

Yo es que aún no me lo puedo creer.

Yo hablé con Alicia antes de Semana Santa,

y ahora, ya no está.

Nunca más vamos a volver a verla, ¿sabéis?

-Pues imagínate cómo estará Candela.

-Es increíble que alguien de nuestra edad muera así,

tan de repente.

-Otra cosa es doña Luisa o doña Manuela...

Doña Manuela madre.

La de antes, no la de ahora, hay que explicarlo todo.

-Mejor con la boquita cerrada.

Mi relación con María Jesús va muy bien.

Tenemos salud, tengo un trabajo digno...

Va siendo hora de pensar en el futuro, ¿no?

¿Te imaginas esa casa llena de niños? ¿A que no?

Tengo un amigo que me ha ofrecido una casa

que pone en venta su familia. ¿Una casa?

¿Y tú tienes dinero para comprar una casa?

Bueno, lo tendría

si vendiéramos la nuestra.

Pero ¿qué disparate es ese? La casa está vieja.

Los muebles descascarillados.

Por favor, Arcadio,

pero ¿cómo voy a vender yo mi casa?

Donde he vivido con tu padre, donde tú naciste...

Madre, solo te pido que vengas a ver la casa.

Si te va a gustar... Que no.

Que no...

De ninguna manera.

Mira, si quieres una casa,

deja de comprarte camisas y zapatos y vivir como un rico,

y empieza a ahorrar.

Madre, solamente te estoy pidiendo que vengas a ver la casa.

Me voy, que llego tarde. Dame un beso, anda.

¿Bien?

¡Candela!

-¿Ya has vuelto?

-Aquí me veis, ¿no?

Candela.

-¿Cómo estás?

-¿Y tu familia?

-¿Cómo no te has quedado más tiempo?

-Estoy bien.

Gracias. Estamos para lo que necesite.

-Trae, te lo llevo.

-Vamos.

¿Vender tu casa? Sí.

Dice que vivo estancada en el pasado,

aferrada a la memoria de mi marido.

¿Y tú qué piensas?

Pienso que no hay nada malo en recordar a mi marido.

Claro que no hay nada malo.

Pero, Luisa,

¿no crees que los recuerdos son como el hogar?

No están en una casa, están donde estemos nosotras.

Y...

nuestras familias, claro.

Tengo que atender unas obligaciones, si me disculpas...

¿Qué pasa por esa cabeza?

Ha vuelto Candela,

pero, no sé, está demasiado tranquila.

¿Conocías a su hermana?

Qué va, llegué después de que ella terminara.

Me impresiona mucho.

Unas veces les toca a unos,

y otras, a otros. Ya.

Al final, vamos todos al hoyo.

No dejo de pensar

en lo efímero que es todo, ¿sabes?

Que deberíamos

celebrar cada día el estar vivos.

Llevo meses con la cabeza llena de cosas

sin pararme a disfrutar.

Claro, hay que pararse de vez en cuando.

Pues aprovechemos el momento, Ramón.

Me parece una idea estupenda.

Ven.

Hagamos un plan esta noche.

Escoge tú el plan.

¿Yo? Sí.

Pero déjame pensarlo.

Que no te estoy pidiendo que me presentes un memorándum.

Tú déjame.

Sorpréndeme.

Candela, de verdad, sé que piensas que el dolor no se va a acabar nunca,

pero se aprende a vivir con ello.

No sé, se la ve tan tranquila...

-No te preocupes, ya está Margarita llorando por ella.

No vaya a ser que le roben el protagonismo.

-Macarena, déjala ya.

-Se habrá vuelto pronto porque con nosotras se siente mejor.

Por eso está así.

-¿Y si hacemos algo para que vea que puede contar nosotras?

-¿Qué podemos hacer?

-Le gustan las flores, ¿no?

-Sí. -Podemos... ¡Una corona!

Como detalle para su hermana. -A mí me parece genial.

-La podemos poner en la capilla. -Claro.

-Ponemos dinero entre todas. Yo conozco un sitio.

-Hala, venga, apoquinando. Haré una lista.

Roberta,

María Jesús,

Margarita...

-¿Y cuánto ponemos? -Sigue.

(Campanadas)

Antiguamente, se pensaba que los anfibios y los reptiles

no eran capaces de mantener la temperatura de sus cuerpos,

a diferencia de los mamíferos. Por ello,

el término que habréis escuchado anteriormente,

sangre fía,

se usa como metáfora para describir la ausencia

de nuestros sentimientos.

Como si únicamente los animales de sangre caliente

fueran capaces de demostrar su afecto

ante grandes ocasiones como, por ejemplo, la muerte.

Debemos recordar que la muerte es algo tan natural como la vida.

Nacemos, crecemos,

nos reproducimos y... morimos.

Discúlpame, Candela,

creo que el tema previsto no era el más apropiado.

No he caído, lo siento.

¿Por qué lo dice, doña Luisa?

Yo estoy bien, no tiene que cambiar la clase por mí, vamos.

¿Estás segura?

Claro.

Muy bien.

Como veas.

"Candela me tiene confundida".

Está como si nada.

De hecho,

en mi clase de antes,

el tema de la muerte ha salido a colación.

¿No es un poco pronto

para hablar del tema de la muerte delante de ella?

Sí, tienes toda la razón.

Ha sido una torpeza no cambiar el temario de hoy. Lo siento.

Y así se lo hice ver.

Y ella me pidió que siguiera la clase con total normalidad.

Está intentando ser fuerte.

Es posible que lo niegue porque no lo acepta.

Creo que le vendría bien

que tratemos el tema con naturalidad.

Es lo que está pidiendo ella.

Pero ¿qué necesidad hay de enfrentarlas a eso

tan jóvenes? La vida ya lo ha hecho, Ángela.

Lo único que podemos hacer

es darles herramientas para afrontarlo.

A mí me parece bien, pero no nos podemos olvidar

de estar pendientes de ella en todo momento, por favor.

Por supuesto.

Claro.

Gracias. -Gracias.

Mirad, dos más. -¿Más? Qué bien.

Eh...

María Jesús, que aún no has puesto dinero

para la corona.

-Ah, ya.

-¿Nos lo das ahora? Vamos a ir luego a comprarla.

-Es que...

mis padres no me han mandado la asignación.

-Si siempre andas espléndida de dinero.

-¿Yo?

No sé de dónde sacas esas cosas.

-¿Desde que vivimos contigo y te vemos todos los días?

-Bueno, si ahora no andas tan boyante,

te lo ponemos y luego nos lo das. -No, déjalo,

mejor no pongo para la corona. -¿Perdona?

-¿No vas a poner?

-Ya le daré algún detalle de mi parte.

-A las muertas se le ponen flores. -Déjalo ya.

Desde que tienes novio, no contamos contigo para nada.

Ni para la corona ni para dar un paseo ni para nada.

-Me extraña que tengas tanto tiempo disponible.

-Lo reparto entre mis amigas y mi novio.

-O no te importa tanto tu novio como a mí el mío.

-¿A esta qué aire le ha dado? -Yo qué sé.

Buenas tardes, madre. Arcadio.

¿Sí, madre?

Contigo quería yo hablar.

Mira, que lo he estado pensando y,

que si quieres, podemos ir a ver la casa

de ese amigo tuyo. ¿En serio?

Solo verla.

¡Ay!

¿Ha visto el barrio, madre, qué bonito es?

Ya verá la casa cuánta luz...

No sé.

Veremos a ver si van a caber todos los muebles.

Madre,

no pienses en los trastos, ya veremos qué hacemos.

No son trastos.

Perdone.

Tiene razón, no son trastos.

Vamos a entrar en la casa, le va a encantar.

-Yo mejor me quedo aquí

para que podáis entrar los dos y verla tranquilos.

-Muy amable, amor.

¿Has visto, madre?

Mira la luz que entra por el patio.

Sí.

¿Por qué no te das una vuelta sola y la ves tranquilamente?

Muy bien. Te espero con María Jesús.

Arcadio.

Arcadio.

Madre...

¿Qué le pasa?

-¿Le ocurre algo?

Nada.

Me he mareado un poco.

¿Podemos irnos ya? -Claro.

Pero ¿está bien? Sí.

Un poco mareada solo.

Si quiere, tomamos algo en la taberna de al lado.

La casa es una oportunidad única, ¿eh?

Pero tendríamos que vender primero la nuestra, claro.

Si me perdonáis, acabo de recordar

que debo solucionar un asunto en la academia antes de cenar.

Como vea, madre,

luego hablamos en casa.

Claro.

Que disfrutéis. -Hasta luego.

-Qué arte, niño.

Sigue entrenando.

¿Qué haces aquí a estas horas? Nada.

El armario se ha roto.

Déjate de armarios y vete a la cama.

Te quiero fresco para nuestro gran plan.

Fresco como ordeñado del día.

Bueno, pues, buenas noches.

Buenas noches.

Ojú...

Tiene mejor cara, madre.

Menudo susto nos ha dado.

Sí, me encuentro mejor.

Gracias.

No ha dicho nada de la casa.

¿Tampoco te ha gustado?

No sé, hijo, es que...

está tan vacía y...

es tan diferente a esta...

Le falta vida. Madre...

Esta casa también estuvo vacía cuando llegasteis.

Y poco a poco, os encargasteis de llenarla.

Y esa casa nueva es perfecta para que empecemos a llenarla.

Hijo, le he dado muchas vueltas.

Lo he pensado mucho, de verdad, pero...

No vas a vender esta casa.

Era mucho pedir

que hicieras esto por mí. Arcadio, no seas injusto conmigo.

Esta casa es toda mi vida.

Y la mía también.

Pero hay que cambiar.

Esta casa es demasiado triste, madre, y hay muchos recuerdos.

Los que me quedan de tu padre. Pero padre ya no está.

En esta casa parece que se ha parado el tiempo.

¿No te hace ningún bien mantenerlo todo como cuando murió padre?

Lo único que te pido es que me liberes de estos recuerdos

y me dejes ser feliz.

¿Es mucho pedir?

Se me ha quitado el hambre.

No voy a cenar.

Buenas noches, madre.

(Piano)

Candela.

¿No deberías estar en la cama?

Hay una parte de la melodía que se me atasca

y no me voy a dormir hasta que la saque.

Intenta dormir, ya la sacarás mañana.

Tengo que sacarla.

A ver, Candela,

no son horas de tocar el piano, están durmiendo.

Y tú necesitas descansar.

Buenas noches. Que duermas bien.

(SUSPIRA)

No sé, igual es un detalle un poco... -¿Qué?

-Es en recuerdo de Alicia.

A lo mejor lo que necesita es no pensar mucho en el tema.

-Eso no se te va de la cabeza ni con un buen mozo en pelotas.

-Ahí. -Cuidado.

-Qué bonita.

-No sé... Siento que se lo recordamos demasiado.

-Es imposible no pensar en algo así aunque no quieras.

-Sí se puede, te lo digo yo.

Cuando estás mal,

haces lo que sea para enterrar el dolor en tu cabeza.

-A ti te sentó estupendamente.

-No te digo que sea lo mejor, pero es un recurso.

Cuando quieres sobreponerte, te agarras a lo que sea.

-No sé yo, ¿eh?

-Si me muero, no quiero flores.

Lo que queráis, no me voy a enterar. -Es un detalle precioso.

Vamos, a mí me encantaría que me regalaseis flores

si algún día me...

-¿Veis? No va a ser buena idea. -Así sabrá que estamos con ella.

A ver si ahora hay que hacer un debate de esto

como si no estuviésemos todo el día debatiendo.

¡La Virgen!

Buenos días.

Buenos días. -Buenos días.

Qué maravilla.

¿La habéis comprado para Candela?

Y estáis todas... Menos María Jesús.

¿Y eso? No ha querido poner dinero.

¿Perdón? -Margarita.

-¿Qué pasa? Es verdad. -¿En serio?

¿Te quedan ganas de ser una acusica? Señoritas, por favor.

"Os he traído algunas imágenes"

que creo que van a despertar vuestra curiosidad.

¿Por qué creéis

que en México se hacen ofrendas a los muertos?

Para aliviar su sufrimiento.

Es muy posible que haya algo de eso.

Es muy interesante ver

cómo el sufrimiento que padecemos ante la pérdida

de nuestros seres queridos

está condicionado por la manera en que nuestra cultura

entiende la muerte.

Cada cultura del mundo tiene su propia visión

y su propia manera de tratarlo en la comunidad.

Y eso va a afectar a la experiencia íntima

de la pérdida. ¿Me explico?

Por ejemplo, en México creen

que en el Día de los Muertos,

los seres queridos regresan.

-¿Para visitarles? Para visitar a sus amigos,

a sus familiares. -¿Sin que nadie se lo pida?

Qué maleducados son los muertos. -Candela.

-Pues si se me apareciese mi abuela, me llevaría al más allá.

Bueno, a lo que íbamos.

En México, entonces, a partir de esta creencia,

van a tener la tradición de la ofrenda.

Van a ofrecer a los muertos comida, juguetes,

van a decorar las tumbas, como podéis ver en la foto...

Por ejemplo, en la cultura tibetana,

como en otras muchas,

no comprende la muerte como un final,

sino como otra de las fases

de la existencia del alma humana.

Entonces, ¿el alma humana existe después de la muerte?

Bueno, según ellos, el alma de la persona fallecida

vuelve a reencarnarse.

En Japón tenemos un ejemplo muy curioso.

Es una técnica

que se fundamenta en ciertos principios filosóficos

y que consiste en reparar objetos fracturados.

Y una vez reparados,

pintar las grietas con colores llamativos.

El objetivo es señalar la herida como algo digno de celebración.

¿Por qué hacen eso?

-¿No es mejor comprar algo nuevo y tirar lo que está roto?

Según esta filosofía,

no debemos ocultar las heridas,

al contrario,

debemos sentirnos orgullosas de ellas.

Son parte de la vida y esta sigue pase lo que pase.

Como podéis ver,

cada comunidad escoge su propia manera

de homenajear a sus muertos.

Pero en la mayoría hay un elemento común

que es la unión a la hora de honrar a quien se ha ido.

Luego tenemos que enseñarte una cosa.

No abras los ojos hasta que te lo digamos.

Ya.

Es de todas.

-Menos de María Jesús.

-Margarita.

-Gracias.

-No le ha hecho mucha ilusión.

-Le ha gustado, se le veía en la mirada.

-Vamos, sí, le ha encantado, una cosa bárbara.

-Eso da igual, importa la intención.

Puede hablar con nosotras cuando quiera.

-Margarita, perdona.

-Bueno, yo me voy.

-Te acompaño.

-Tú sabes de cuadros, ¿no?

-Hombre, pues...

-Se dice que eres la más aplicada.

Y necesito que me ayudes con una cosa.

A ver si me podéis echar una mano con esto.

Pues ya estaría.

Cuéntale todo tal cual, seguro que le encanta la exposición.

-¿Que se lo cuente a quién? -Venga, lo haces por una mujer.

-Ah... -Dinos quién.

No vamos a decir nada. -Su nombre...

-Que no hay mujer. ¿Uno no puede cultivarse?

-Qué romántico, ¿no? -Sí.

-Gracias. Mi nuevo ayudante está al caer.

-¿Otro?

-Que no sea igual de sinvergüenza que el anterior.

-Este es buen mozo.

Mírale, ahí está.

-Pero ese es Tomás Peralta.

-¿Es buen mozo o no?

Venga, hasta luego.

(Puerta)

Doña Luisa.

Buenas tardes, María Jesús.

¿Podemos hablar un momento?

Sí, sí, claro.

Lo que usted necesite.

Pase. Muchas gracias.

Siéntese, por favor.

(SUSPIRA)

Quería saber cómo estabas.

Muy bien.

¿Qué tal te va con Arcadio?

Muy bien. Es un novio maravilloso. Nos queremos mucho.

Te voy a pedir que olvides por un momento que soy su madre.

Te lo pregunto como tu maestra.

Sí, sí, es que se lo estoy diciendo de verdad.

Sí.

Me alegro.

Sé que pasáis mucho tiempo juntos

y Arcadio parece otro desde que está contigo.

Ha encontrado un trabajo

y su actitud conmigo ha cambiado para mejor.

A ti te trata bien, ¿verdad?

Sí, sí, por supuesto. Claro.

María Jesús, espero...

que por estar con él

no estés dejando de lado a tus amigas y los estudios.

Me gusta pasar todo el tiempo posible con él.

Claro. Y es normal

cuando se está enamorada,

pero a veces, aunque cueste trabajo,

hay que dosificar el tiempo

y buscar un hueco para estar con tus compañeras.

Candela, por ejemplo, ahora.

Lo necesita más que nunca.

Pobrecita.

Y me han dicho que...,

que no has colaborado en la corona para su hermana.

No me venía bien poner el dinero, simplemente.

Ya. No sé por qué se lo han contado.

Bueno, ya sabes...

Si tienes algún problema familiar

o de cualquier otra índole,

sabes que me lo puedes contar, ¿verdad?

Todo está muy bien, doña Luisa.

Le agradezco sus consejos, pero ahora,

si no le importa,

me gustaría arreglarme para ver a su hijo.

Sí, claro, claro.

Bueno, que lo pases bien. Buenas tardes.

(CIERRA LA PUERTA)

¿Se puede saber qué hace Tomás Peralta trabajando aquí?

Fuiste tú la que me pidió que te ayudara a sacarlo de la calle.

¿A qué viene esto?

Además, me pareció muy buena idea

después de cómo se expuso en el juicio.

Es lo mínimo que podíamos hacer. Meterlo en la academia.

Vamos a ver...

Primero me pides que te ayude con urgencia

y ahora resulta que te parece mal que esté aquí.

¿Hay algo que no me estés contando?

No. No me parece buena idea que haya un Peralta dando vueltas por aquí.

Tomás ha demostrado de sobra

que está muy por encima de su apellido.

¿No crees?

"(Piano)"

Candela.

Candela.

Candela.

¿Estás bien?

-Sí. ¿Por qué?

-¿Cuánto llevas ensayando la canción?

-Es que me repatea que no me salga.

A Alicia le sale con los ojos cerrados

y no soy capaz de hacerla sin trabarme.

-Vamos a salir a dar un paseo, ¿no te apetece venirte?

-No, gracias.

-¿Seguro? -Seguro.

Tengo que terminarla.

Venga.

A trabajar.

Chist...

Eh. Nada de hacer el tonto con las niñas.

-No, no, de verdad, Ramón. Soy muy responsable.

-En serio, tonterías las justas.

Los jóvenes de hoy tenéis mucho peligro.

-Que no, de verdad, que no me meto en líos.

Que sí, Ramón.

-Anda, vete a por la escalera.

-Tomás.

Que...

gracias por lo que hiciste.

(FLAVIA CARRASPEA)

-Te espero fuera.

-¿Hasta cuándo vas a trabajar aquí? -Pues ya se verá.

De momento, doña Manuela ha sido muy amable.

-Claro.

-Oye, Flavia, que...

sé que esto es gracias a ti.

Pues eso,

que gracias.

Bueno, y como veis, este es el salón.

¿Arcadio?

Buenas tardes, madre. Buenas tardes.

Buenas tardes.

Les estaba enseñando la casa a los señores.

Están muy interesados en comprarla.

Arcadio, ¿me puedes acompañar un momento, por favor?

-Le va a encantar. -¿Me permiten?

Cierra esa puerta.

¿Se puede saber qué significa esto? Madre, relájate.

Mañana nos pueden traer dinero en efectivo.

Dejé claro que no vendo esta casa. Madre.

Sé que no lo ve, pero lo hago por su bien.

Arcadio... Hay que hacer las cosas así.

Arcadio, no, no. Tú no te das cuenta, ¿no?

Te estás dejando morir aquí

y me estás arrastrando a mí. No voy a consentirlo.

¿Que no me lo vas a consentir?

Relájate, por favor. Mañana nos pueden traer el dinero.

¿Mañana? Pero ¿es que tú te has vuelto loco?

Madre, por favor, tranquilízate.

Madre.

Madre.

Discúlpenme. Madre, por favor.

Ha habido un malentendido. Esta casa no está en venta.

Perdonen.

Ha sido un error de comunicación.

Espero que lo comprendan.

Arcadio, ¿les puedes acompañar?

Por favor. Sí, claro.

Buenas tardes. -Buenas tardes.

-Buenas tardes.

-Me voy a dar una vuelta a ver si me da un poco el aire.

(SILBA)

Míralo qué guapo.

Con su traje del baile de otoño.

Los mejores trajes son los que usas muchas veces.

Míralo, mira. Eh...

Ni un roto. Me lo compré para la boda de mi hermana.

Me está grande, ahora estoy más en forma.

El traje es estupendo.

No hace falta que me des explicaciones, Ramón.

El traje es estupendo.

Estás muy guapo.

De verdad.

Tú también.

Es verdad.

Anda, vamos.

(RÍE) Enhebra, prenda.

Venga.

Oye, yo... no sé qué le ves de malo a mi mono de trabajo.

Tu mono es arrebatador. ¿Verdad?

Además, te va a juego con esos ojazos.

¿Qué te crees? Fui yo el que eligió el color.

El del mono, digo, el de los ojos estaba complicado.

¿Sabes que me tienes en ascuas

a ver adónde me llevas?

(RÍE)

(Pájaros)

¡Madre mía!

Qué preciosidad este claustro.

Buenas tardes.

Mira, la serie de San Jerónimo, de Valdés Leal. Me encanta.

Las composiciones son enormemente complejas.

Y los efectos de luces y sombras, impresionantes.

¿Cómo?

La pintaron para el convento de San Agustín y solía visitarlo.

No sabía que te gustaba el arte.

¿A mí?

Soy de misa diaria y museo semanal.

Bueno, semanal... Cada dos semanas más o menos.

Entonces, esta serie la conocerás muy bien, ¿no?

Toda todita, entera.

Sí. Mira, "La flagelación".

Esta es la mejor, ¿dónde va a parar?

No.

Es "San Jerónimo azotado por los ángeles".

"La flagelación" no parece que esté aquí.

El san Jerónimo era un no parar de sufrir, ¿eh?

Ven, vamos aquí a ver si está mejor, ven.

Buenos días, Luisa. Ángela, buenos días.

No tienes buena cara.

No sé cómo se ha atrevido a dar ese paso sin consultarme.

Tiene que estar muy desesperado.

Sí, desde luego.

¿Y si soy yo la que no quiere cambiar?

¿Y si soy yo la que me empeño en no avanzar

y tampoco se lo permito a él?

El venirme a vivir aquí y dejarle solo fue una equivocación.

No lo hice bien, Ángela,

y ahora él quiere empezar su propia vida,

pero yo no soy capaz de dejarle marchar.

Temo que si se va, se olvide de mí.

Yo creo que mirar hacia delante no significa olvidar.

¿Él qué te echa en cara? ¿Que no quieras vender la casa?

Y que no lo haga ahora.

Dice que es el momento de un cambio.

Si yo sé que lo hace por mí,

por mi bien, pero...

Gracias por escucharme.

Me voy a...

Margarita.

Igual no es asunto mío, pero... ¿estás bien?

-Sí.

No es nada.

No puedo controlar mis lágrimas por lo de Alicia.

Hasta su propia hermana está más entera. Yo soy patética.

Gracias.

-Te debo una disculpa.

-¿Eh?

¿Por qué?

-Por cómo hice las cosas contigo.

Creo que no fui demasiado elegante.

Y lo siento.

-Pues gracias por decirlo.

No me sentó del todo bien.

Pero ya está olvidado, Tomás.

-Gracias.

-Por cierto, nunca me dijiste quién era la chica que te gustaba.

-Ya da igual.

Desapareció de mi vida.

¿Y esto?

(TOCA MAL)

¿Qué hacéis aquí

que no estáis en mi clase? Llevo cinco minutos esperando.

Candela. Candela. Candela, para, por favor.

¿Qué ocurre?

Ocurre...

que... hay clase de Biología

y no es momento para tocar.

¿Eh?

Si no le importa, voy a ir un poco más tarde.

A ver... -Doña Luisa.

Es que no queríamos dejarla sola.

Muy bien. Id yendo vosotras a clase, niñas.

Candela, tú también.

Solo queda el final de la partitura. Candela.

Por favor.

¿Eh?

¡Candela! ¡Candela!

¡Candela!

Candela... No, no, no.

Mejor dejarla sola.

Necesitará su tiempo.

Hemos intentado hablar con ella, pero no habla sobre el tema.

-Lo único que hace es tocar esa melodía una y otra vez.

Intenté razonar con ella, pero estaba ausente.

Y, de pronto, salió corriendo.

-Hay algo más.

¿El qué?

Que cuando habla de su hermana, se refiere a ella en presente.

-Como si siguiera viva.

Adelante.

Hola, Candela. Pasa, por favor.

Siéntate.

(SUSPIRA)

¿Cómo estás?

¿Te ha costado mucho volver?

Nada, todo bien, gracias.

Me ha dicho Luisa que no has querido ir a su clase.

Bueno, ya la recuperaré en cuanto pueda.

Claro que sí, no hay prisa.

Pero no puedes abandonar la Biología

con lo que te gusta y con lo que te has esforzado.

Ya le digo que la recuperaré en cuanto sea posible.

Claro.

¿A qué se debe ese repentino interés por el piano?

¿Qué tiene de malo? Nada,

solo que antes no te había interesado.

Bueno, pues ahora sí que me interesa.

Candela.

Ahora te viene un camino largo por recorrer,

pero quiero que sepas que no estás sola.

Que la academia está contigo.

Todas tus compañeras, las maestras, yo.

Gracias, doña Manuela.

Yo ahora, por ejemplo, tengo más tiempo de lo normal.

No sé si sabes que mi marido y yo nos hemos separado.

Así que yo también tengo mi camino por recorrer.

¿Y... le echa de menos?

Cada minuto.

Igual que tú a Alicia, ¿verdad?

Que tu hermana se haya tenido que ir así es horrible,

pero que te obsesiones con el piano no te la devolverá.

Ahora lo que tienes es un maravilloso recuerdo de ella.

Para mí y para el resto de las maestras

conocerla fue un privilegio, y seguro que como hermana

fue la mejor que nadie podría imaginar.

Y el amor que tienes hacia ella va a perdurar para siempre.

Pero poco a poco tienes que dejarla marchar.

Si no, te vas a quedar estancada.

Pero ¿quién se muere con 20 años?

No te puedo contestar a eso.

Es horrible, es injusto

y me duele mucho no poder darte la respuesta.

Solo te puedo decir que estamos aquí para todo lo que necesites.

¿De acuerdo? Gracias.

Bien.

A mí me encantan los museos. Sobre todo el de Bellas Artes.

A ti no te gustan los museos, pero no pasa nada, Ramón.

Bueno, pero yo quería llevarte a uno

porque los novios hacen cosas para que el otro esté contento.

Eh... ¿Novios?

¿Cómo que novios?

Hombre, nos hemos besado. Porque nos hemos besado.

Hemos salido juntos, preparamos la próxima...

Eso aquí es ser novios.

¿No somos novios?

Somos amigos,

que es lo más importante, ¿no?

Nos encanta estar juntos,

no entendemos bien. Eso, novios.

No, novios no.

¿Compañeros?

Yo con mis compañeros juego a la petanca.

Pues llévame a jugar a la petanca.

Tú todo te lo tomas a risa.

Creía que teníamos algo bonito y para ti todo es jijí, jajá.

No es jijí, jajá. Tengo que trabajar.

Pero, Ramón...

(SUSPIRA)

¿De verdad te estás escapando de mí?

No sé ni qué decirte ni cómo relacionarme contigo.

Pues como siempre, Ramón.

Fumando, bebiendo, disfrutando el uno del otro...

y viendo lo que nos trae la vida cada día.

Un beso por aquí, otro por allí. Luego nos vamos de paseo,

luego que no.

Que somos amigos, que somos compañeros...

A mí me vas a perdonar, me tengo que ordenar la cabeza.

Me la tienes hecha un cirio.

Ven aquí.

Ven.

No te hagas un cirio, Ramón.

Olvidémoslo.

A mí me gustas así.

No te esfuerces con museos ni con nada.

Pero me gusta que me reconozcan los esfuerzos.

Los reconozco,

pero cuando la cosa fluye, no hace falta esforzarse.

Hay que seduciros todos los días. No.

Lo que hay que hacer es dejar que la cosa avance.

Y si todo sale bien, llegará donde tenga que llegar.

Ah, quieres que llegue.

Compañeros de petanca de momento.

Mira, ¿qué te parece

si nos vamos a celebrar tú y yo,

seamos lo que seamos,

y nos vamos a la taberna

y nos ponemos finos a finos?

Me parece estupendo. Bien.

Como es mi plan, invito yo.

Hombre, pero un caballero... Chist.

Ni se te ocurra terminar esa frase, Ramón.

Muy bien.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Mire, estuve hace unos días viendo la casa

y quería volver a verla. ¿Podría pasar?

¿Cómo dice, señora? Que me gustaría

ver la casa de nuevo. Estoy indecisa.

Una pregunta que quería hacerle.

Si yo decidiera quedármela, ¿cuándo puedo hacer la mudanza?

Pero ¿usted es la nueva inquilina?

No, lo que quiero decir... No me han dicho

que la hayan alquilado.

No.

Alquilarla no, yo estoy hablando de comprarla.

No está en venta, está en alquiler.

Tiene que haber un error, estuve con mi hijo hace unos días

y la casa estaba en venta.

Me parece que la han querido engañar.

¿Cómo dice? Sí.

Han visto entrar y salir gente cuando estaba vacía.

Por eso me han mandado cambiar la cerradura,

pero entre

si le interesa alquilarla. Nunca ha estado en venta.

Nunca ha estado en venta. No.

¿Quiere entrar?

No.

No, gracias.

Buenas tardes. Buenas tardes.

"¿Real Fábrica de Tabaco?".

Sí, mire, quería preguntar por uno de sus trabajadores.

Arcadio Pérez Fernández.

Sí, Arcadio.

Sí, espero.

¿Sí?

Ah.

¿Que no tiene a nadie con ese nombre?

Pero ¿usted ha mirado en el registro?

Ah...

Que nunca ha trabajado allí.

Muy bien.

Muy amable. Muchas gracias.

Adiós. Buenas tardes.

María Jesús, necesito hacerte una pregunta

y te ruego que seas sincera conmigo.

¿Tú sabías que Arcadio nunca ha trabajado en la tabacalera?

No es culpa suya.

No ha dejado de buscar trabajo, pero no encuentra.

Buscar trabajo...

¿De verdad te has creído esa historia?

¿Es que no te das cuenta?

Mi hijo ha estado mintiéndonos

desde el principio. Yo intento apoyarle

porque no le sale nada ni se merece tan mala suerte.

María Jesús, no seas ingenua.

Conozco a mi hijo perfectamente.

Tú le has estado dando dinero, ¿verdad?

Si me pide dinero, yo se lo doy.

Porque lo va a utilizar mejor que yo y porque lo mío es suyo.

Quiero que sea feliz.

Toda esa ropa que se ha estado comprando

era con lo que tú le dabas.

Sí.

Sí.

Por eso no te venía bien

poner el dinero para la corona de Alicia, ¿verdad?

Él me quiere y quiere verme feliz, como yo a él.

Nadie que te quiere ver feliz te miente durante meses

y te explota de esa forma.

Eso se llama abuso de confianza.

Mi hijo se está aprovechando de ti, ¿no lo ves?

Es el hombre de mi vida y haré lo que sea por él.

Niña.

Tú todavía no sabes lo que es el amor de verdad,

pero, créeme,

no se parece nada a esto.

¡Candela!

Buenas tardes.

Buenas tardes.

¿Qué tal todo? Bien.

¿Todo bien por la Tabacalera? Sí.

Un día duro.

Me gustaría hablar contigo a solas.

He quedado ahora con María Jesús.

No te preocupes, solo será un momento.

Acompáñame.

Por aquí.

Esto es un adelanto por la venta de la casa.

¿Eso es verdad, madre?

Ayer firmé el contrato de compraventa.

¿De verdad?

Es para ti.

Para que vayas empezando. Sabía que lo entendería.

Si quieres, pasa por casa a recoger tus cosas.

Quiero que te vayas.

¿Que me vaya...? ¿Que me vaya adónde?

Que te marches de Sevilla.

Lejos de mi vida y de la de María Jesús.

He llamado a la Tabacalera.

Me han dicho que allí no trabaja ningún Arcadio.

Pero ¿cómo has podido mentirme de esa forma?

¿Y la venta de la casa?

Decías que lo hacías por mi bien

y solo buscabas quedarte con el dinero.

Nosotros no te educamos así.

Si tu padre viera en lo que te has convertido...

¿En qué me he convertido, madre?

¿En qué me he convertido?

¿Qué ves cuando me miras?

¿Qué quieres ver?

¿A mi padre?

¿A tu marido?

No te gusta lo que soy, ¿no?

No me separé de ti después de la muerte de mi padre,

pero tú sí te fuiste.

Yo también podría haberme ido.

Me quedé aquí por no dejarte sola.

Yo nunca te obligué a nada.

Si soy culpable de algo,

es de haberme ido de tu lado

por no poder soportar la pena de vivir sin tu padre.

No quería ser una carga para ti.

Pero he trabajado muy duro

para que no te faltara de nada.

Te he pagado los estudios, te he mantenido.

¿Y tú qué has hecho aparte de explotarme?

¿Explotarte?

¿Explotarte?

Lo único que he hecho es estar pendiente de ti.

Sí.

¿Quién lo diría?

Me mientes con un trabajo que no tienes,

con una casa que no está en venta,

y para colmo, te aprovechas de una pobre niña

cuyo único error ha sido enamorarse de ti.

Sé que no he sabido llenar el hueco que dejó tu padre,

pero no me culpes de ser lo que eres.

Eso lo hacen los cobardes.

Yo no te he educado

para que te conviertas en un egoísta,

en un mentiroso y en un ladrón.

Todo eso es mérito tuyo.

Posiblemente, habría seguido soportando tus abusos y tu maltrato.

Porque soy tu madre.

Ese es mi regalo y mi castigo.

Pero lo que le estás haciendo a esa pobre niña no, Arcadio.

Eso sí que no.

No voy a consentir que la conviertas en objeto de tus miserias.

¿Dinero es lo que quieres?

Toma, cógelo. Toma.

Para ti.

Cógelo.

Madre.

Cógelo. Madre.

Toma.

No hace falta que te despidas de María Jesús,

ya mentiré yo por ti.

Márchate.

María Jesús.

Doña Luisa...

¿Ha visto a Arcadio? Me extraña que no haya llegado.

Contigo quería yo hablar. Se ha ido a casa de sus abuelos.

Urgentemente.

¿Con sus abuelos? ¿Ha pasado algo grave?

Su abuelo, que se ha puesto enfermo.

Y... es su único nieto. Y, claro, son muy mayores

y necesitan ayuda con la medicina y con los recados, ya sabes.

¿Por qué no ha venido para contármelo?

Pues porque casi no le ha dado tiempo a hacer la maleta.

Ha sido todo muy rápido, ya te digo.

Pero no te preocupes.

Aprovecha y sal con tus amigas.

Que te dé el aire.

De acuerdo.

Ya lo estás pegando. -Sí.

-Apriétalo otra vez. Encájalo.

-Más.

Ya puedes abrirlos.

¿Hay que subirlo arriba? -Tomás, no seas flojo, hombre.

Por aquí.

Ponerlo por encima de la cama.

Eso es.

Tomás, pon las cosas aquí. Encima de la cama.

Doña Luisa, estoy deslomado, ¿eh?

No seas exagerado, Ramón, hijo. Hombre...

Bueno...

Muchas gracias, caballeros. -Ya está todo, ¿no?

Sí, está todo lo que necesito.

-Bueno, pues, venga, hasta luego, ¿eh?

Buenos días. -Buenos días.

"Ni tú ni yo estamos de acuerdo

con el rumbo que ha tomado esta institución".

No puede con todo esto.

¡Estamos hablando de Manuela! Nuestra amiga, nuestra directora.

Doña Manuela, ¿va usted a volver a la academia?

A esto se le llama traición. ¿Qué es todo esto?

Las cartas a tu amigo el portugués. No tienes que darme explicaciones.

Manuela.

¿Cuándo has llegado?

¿Se puede saber qué hace aquí?

Quería preguntarle por Arcadio.

Quería saber si podía llamarle.

Cualquier castigo es poco comparado al que te corresponde.

En la cárcel nunca más los verías.

"Hice algo horrible"

para David y para los niños.

Enrique es el hombre indicado.

Vas a tener una vida plena.

"Me tratas como si fuese la culpable de que estuvieses aquí".

-Un poco sí. -¿Perdona?

¿Me echarías una mano? -Claro, Margarita.

Me lo regaló mi padre.

El último regalo que me hizo antes de retirarme la palabra.

¿Te estás viendo con otro?

No es asunto suyo.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 10: 'Déjalo ir'

La otra mirada - Capítulo 10: 'Déjalo ir'

04 jul 2018

Un triste suceso trastoca emocionalmente la vida de todas en la academia: Alicia, la hermana mayor de Candela, ha muerto. La prematura pérdida afecta de forma peculiar a Candela, que actúa como si nada hubiera pasado. Mientras tanto, Luisa afronta mal que su hijo Arcadio quiera vender la casa.

ver más sobre "La otra mirada - Capítulo 10: 'Déjalo ir' " ver menos sobre "La otra mirada - Capítulo 10: 'Déjalo ir' "
Clips

Los últimos 150 programas de La otra mirada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Maire iK

    Maire iK From Finland. Wonderful series, surprisingly from Spain, which I've imagined to be today alike the world of the older Manuela.. I'm waiting for new episodes!

    22 dic 2018
  2. Rosa

    Es una serie que me ha enganchado desde el principio por la amplitud de miradas y de tipo de mujeres. Espero que continúe.

    07 ago 2018
  3. patri

    Desde Costa Rica - a esta gringa me encanta la serie. Muchas gracias.

    15 jul 2018
  4. Daniela

    ME esta encantando la serie espero que duro mucho tiempo!! Es muy buena. Amo a Tomas y a Flavia.

    14 jul 2018
  5. Vinny

    Desde México, no me la pierdo cada semana, que gran talento de mujeres bellísimas

    11 jul 2018
  6. MaGarMo

    Soy investigadora en Historia de las Mujeres en España y esta serie me parece una maravilla. Tiene una calidad excelente y ha sabido tratar todos los temas con una mirada crítica muy bien construida pero sobre todo con un respeto y un amor precioso que se aprecia en cada minuto. GRACIAS, en mayúsculas.

    11 jul 2018
  7. Alice

    Desde Argentina gracias por la calidad actoral y por mostrar la cultura clerical y machista que aun se impone .Muy bella serie.

    11 jul 2018
  8. Rudy

    Desde Guatemala, gracias por darnos la oportunidad de ver tan hermosa serie, un elenco maravilloso, actores y actrices de primera, vestuario y fotografia con locaciones sin igual. Uds. siempre nos permiten volver a esos aires de antaño.

    10 jul 2018
  9. Angelica colocho

    Desde El Salvador de las pocas series que me gusta buenisima Gran serie ¿¿¿¿¿¿

    10 jul 2018
  10. Sandra Queralt

    Excelente serie! Soy docente y me tiene atrapadísima.

    09 jul 2018