En multitud de ocasiones en la Historia no se ha buscado la respuesta más sencilla, sino que se interpreta a través de la magia y lo exotérico.

Serie documental de divulgación que ofrece al espectador una revisión crítica y racional de creencias ancestrales, mitologías y leyendas fantásticas.
Además, se muestra la realidad histórica y científica, rigurosa y material de distintas creencias irracionales. Durante esta primera temporada de seis capítulos, se abordan temas referidos a las brujas y sus aquelarres, animales malditos y sagrados, vampiros, hombres lobo, chamanes y horóscopo.
 

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No recomendado para menores de 7 años La navaja de Ockham - Horóscopo - ver ahora
Transcripción completa

(TV) "¿Y tú, mi querido Aries? ¿Problemas en el amor?".

"¿Tienes pareja y las cosas no están yendo muy bien?".

"¿O, simplemente, estás cansado de estar soltero?".

Pues no te preocupes, los astros me han dicho

que esta semana hay una oportunidad de oro

que no deberías desaprovechar.

¿Qué hay del trabajo, las finanzas o el dinero?

Tampoco te preocupes.

Las cosas irán mejorando esta semana.

Igual ahorrando un poquito verás resultados mucho mejor.

"Ahora, si tienes alguna duda o quieres alguna cita improvisada,

llama al teléfono que ves en pantalla".

A diario, millones de personas en España consultan el horóscopo.

ya sea a través de periódicos o revistas

o mediante la televisión, la radio, Internet,

y es que está por todas partes.

Todos conocemos nuestro signo zodiacal.

y es muy llamativo que lo hemos asumido

como un dato más, al igual que hacemos con la edad

o con la estatura.

Lo que, quizás, no sabemos es que es muy probable

que estemos mirando el signo equivocado

o que el horóscopo, en realidad,

tiene muy poco que ver con el universo.

Para conocer el origen de este sistema de adivinación,

tenemos que remontarnos en el tiempo varios miles de años,

justo hasta el momento en el que ser humano

empezó a interpretar lo que veía fascinado

cuando miraba hacia el cielo.

La primeras observaciones del firmamento se pierden

en la noche de los tiempos.

Como demuestra el hallazgo de huesos de mamut

tallados por humanos prehistóricos en el 25 000 antes de Cristo,

con las fases lunares marcadas mediante incisiones.

Además de fijarse en los movimientos

de los cuerpos celestes y crear calendarios,

los seres humanos de la Antigüedad pronto buscaron relaciones

entre lo que veían

y los acontecimientos que tenían lugar en su entorno.

Catástrofes naturales, guerras, enfermedades...

Los sucesos que ocurrían en el cielo

parecían tener su influjo en las vidas humanas.

Así nacieron los primeros horóscopos.

El horóscopo es un método de adivinación

de carácter astrológico

en el que se mide y se compara la posición relativa de los astros

o bien con un acontecimiento concreto

o bien con el momento del nacimiento de una persona;

que en virtud de esas relaciones,

recibe una serie de atributos y de características

que, aparentemente, le acompañan durante toda su vida.

El término es griego.

Suena a griego, y es que, efectivamente,

procede del griego de "horos skopein",

de contemplar las horas.

"Skopein" es lo mismo que cuando hablamos de caleidoscopio,

es ese mismo verbo;

y tiene mucha relación, efectivamente,

con cómo se maneja las figuras astrológicas,

las figuras que hay en el cielo,

para tabular los días, para tabular el paso del tiempo.

Porque en el fondo de lo que se trata

es de tomar la esfera celeste y dividirla de una manera

que se considera racional y rigurosa,

con el fin de obtener, en primer lugar, cómputos.

Cómputos calendáricos,

Y el horóscopo, además, Antonia,

no es un método ni mucho menos actual.

En absoluto. Es antiquísimo.

Existe en culturas muy diversas,

pero dentro de lo que es nuestro gran ámbito circunmediterráneo,

lo más antiguo lo encontramos en Mesopotamia.

En la baja Mesopotamia,

donde la Astronomía se practicaba ya en la época asiria

hace más de 3000 años, los mitos y divinidades

se asociaron a las estrellas y planetas,

de tal manera que se reconocieron en ellos formas y figuras.

El primer método adivinatorio basado en las constelaciones

y precursor del nuestro del que hay constancia,

lo encontramos en Babilonia y data del 409 antes de Cristo.

Los sacerdotes caldeos que observaron el cielo

durante siglos,

empezaron a hacer las primeras predicciones,

aunque, al comienzo, no estaban referidas

a las personas en particular.

Es cierto que lo que vemos en Mesopotamia

sobre todo son listas de presagios.

Y, además, curiosamente, son presagios

siempre de carácter público, en el que se está diciendo

que en determinadas relaciones astrológicas acá

o cualquier otra ciudad estado puede irle bien o puede irle mal.

A veces son unos presagios astrológicos

completamente absurdos

tales como que si un perro negro orina sobre un determinado lugar,

te irá mal; pero si es blanco te va a ir fenomenal,

y si es marrón, no te va a ir ni bien ni mal.

Lo cierto es que no empezamos a tener predicciones...

astrológicas como las que conocemos hoy en día

hasta que no se desarrolla la Astronomía matemática

y estamos hablando ya de la Grecia helenística.

Posteriormente,

con Alejandro Magno gobernando en Egipto,

la difusión del método astrológico se hizo imparable

y se extendió desde Egipto hasta Grecia.

La griega era una cultura rica en mitos,

pero también vio florecer grandes avances en matemática.

Como buenos geómetras que eran,

los griegos sistematizaron la astrología mesopotámica

y diseñaron el horóscopo tal y como lo conocemos hoy en día,

dejándolo en herencia al pueblo romano.

Es fascinante imaginar cómo vivían los romanos

que habitaron esta ciudad ciudad durante el Alto Imperio.

El romano era un pueblo bastante supersticioso.

Creían tanto en sus dioses propios como en dioses egipcios

y numerosas sectas orientales.

Esta mezcla se vio enriquecida con la llegada del zodíaco.

El zodíaco es una banda imaginaria de la esfera celeste

que tiene unos dieciséis o dieciocho grados de anchura.

Esta banda se divide tradicionalmente

en doce partes iguales

tal y como describieron los griegos,

quienes la dibujaron centrada en la eclíptica.

La eclíptica es esa línea curva por donde, desde la Tierra,

nos parece que transita el Sol

en su movimiento aparente alrededor de nosotros.

Como esa línea no es fija,

sino que se desplaza con el tiempo sobre el fondo del cielo,

va apuntando a las distintas franjas conforme avanzan los meses,

en un peregrinaje anual que el Sol parece recorrer

a través de las estrellas.

Esas doce franjas por las que pasa el astro rey

son las constelaciones zodiacales

y cada una define un signo zodiacal

que corresponderá al lugar que ocupa el Sol

en el momento de nuestro nacimiento.

La afición de los romanos por el horóscopo era tan grande,

que los senadores tuvieron que prohibir

el ejercicio de la actividad a los astrólogos,

e incluso, ordenaron expulsarlos de Italia.

Sin embargo, a pesar de las medidas,

desde la República y durante todo el Imperio,

el uso del horóscopo fue constante.

Llama la atención que,

aunque los emperadores prohibieran los horóscopos,

siempre tenían un astrólogo a su lado al que le hacían

todo tipo de consultas,

desde emprender una guerra hasta con quién casar a su hija.

Al fin y al cabo, si la información

que proveía el vidente era verdadera,

tenía sentido que se la guardaran en secreto

y no la compartieran con sus vasallos.

Eso sí, como los designios del cielo no coincidiesen

con los intereses de los poderosos gobernantes,

el pobre astrólogo corría el peligro de ser encerrado,

desterrado, o incluso, algo peor.

Los seres humanos tienen que mirar al cielo de una u otra manera.

Lo necesitan para todo.

Lo necesitan para el cuidado de los ganados,

lo necesitan sobre todo de manera muy particular

para el cultivo de las plantas, para la tierra,

para el trabajo de la tierra.

Es lógico que se desarrollen esos sistemas,

que muchas veces empiezan siendo formas de computar el tiempo

y terminan convirtiéndose en fórmulas

o bien de atribuir virtudes o defectos,

según cuándo hayas nacido,

o bien de proveer un método de adivinación

según cuándo sea el acontecimiento.

"Ptolomeo, el gran astrónomo del siglo II d.C,

escribió el libro que es base de toda la Astrología moderna

y cuya fama creció sin parar: el Tetrabiblos".

"En él sistematizó las tradiciones heredadas

y profundizó en su modelo geocéntrico del Universo,

que hoy sabemos que es erróneo".

"Tiempo después, el hombre medieval vio en la Astrología

el instrumento más adecuado

para conocer los entresijos del ser humano,

e incluso, sanarlo; pues era común pensar

que las enfermedades se veían afectadas

por los ciclos astronómicos".

"Parecía reinar la edad dorada del horóscopo en Europa

cuando dos enemigos se alzaron poderosos

contra los astrólogos:

las religiones del libro y la Ciencia".

A comienzos de la Edad Media,

la Astrología chocó contra las grandes religiones monoteístas,

ya que éstas defendían que solamente Dios

podía conocer nuestro destino.

Sin embargo, Papas, reyes, emperadores y califas

utilizaban a los astrólogos bajo su mando

para hacerles toda clase de consultas sobre cuestiones

tanto personales como oficiales.

Tras la publicación de la obra de Copérnico

las cosas empezaron a ponerse muy feas para los astrólogos.

Para los defensores del horóscopo tiene que haber alguna fuerza

que ellos justifican como la que causa la influencia

que hay sobre la personalidad,

y siempre se refieren a la gravedad

y al electromagnetismo de los cuerpos celestes

que nos afectan a nosotros. ¿Qué nos puedes decir de esto?

Que no podría ser.

El Universo es mucho más complejo

de lo que se pensaba en la Antigüedad.

Las distancias son enormes, las masas son muy diferentes.

La idea del cielo responde a una visión cósmica,

a una cosmovisión muy antigua.

Cuando intentas encajar la racionalidad de la ciencia

se cae por todos los sitios,

porque sabemos que las fuerzas,

como la gravedad o electromagnetismo,

decaen con el cuadrado de la distancia.

Sabemos que los otros dos tipos de fuerza que conforman el Universo,

que es las dos fuerzas nucleares,

están, por el contrario, limitadas

a un tamaño pequeñísimo, ¿no?

Ninguna de esas fuerzas serviría para explicar

por qué las posiciones relativas de algunos astros

en algunos momentos tienen que ver con nuestro carácter

o con lo que nos va a pasar.

No tiene sentido. Alguien dice:

"Bueno, podía ser la fuerza de marea como la luna...".

Pero, fíjate, la fuerza que tú estás haciendo

sobre mí de marea,

es millones de veces la fuerza de cualquier otro astro.

Con lo cual, si yo me hiciera el horóscopo,

debería contar la influencia de Luis,

que es muchísimo más cercana y muchísimo más evidente

en esos términos.

Hoy sabemos que la posición que ocupamos en la galaxia

es absolutamente insignificante a escala espacial,

y también sabemos que nuestro sol es solo uno más

de los miles de millones de soles que componen la Vía Láctea.

Los impresionantes avances de la Astronomía producidos

durante los últimos 200 años han reducido la Astrología

a la mera superstición.

Superstición que, por cierto, sigue funcionando

en el interior de nuestro cerebro.

Tendemos a pensar que la Astrología tiene que ver con el cielo,

con el cielo de verdad.

En el cielo de verdad, los planetas, el Sol y la Luna,

tal como los vemos, van recorriendo una zona,

es esa franja zodiacal,

la parte cercana al plano de revolución terrestre,

al plano de la órbita de la Tierra, que es la eclíptica.

Entonces, la zona cercana a la eclíptica,

la dividieron desde muy antiguo y muchas culturas la dividieron

en base a diferentes cosas.

Por ejemplo, los chinos la dividieron en veintinueve moradas

porque cada día la luna iba a exposicionarse en una u otra.

Es el tiempo que tarda la Luna en dar una vuelta a la Tierra.

En Babilonia, sin embargo, se acudió a otra idea.

Más o menos hay doce lunas llenas al mes... al año, perdón.

Hay doce veces que vemos la luna llena

y más o menos se posiciona cada una de ellas

en una zona del cielo diferente.

Esa casa de la Luna de cada mes va a ser un signo zodiacal.

Posteriormente, la tradición creó ahí

el pequeño círculo de los animales, el zodíaco,

con diferentes animales, posiblemente relacionados, además,

con las características de cuando el Sol se ponía ahí,

el tiempo que hacía.

Era una forma de reconocer el cielo.

Pero ahora sabemos que eso no es así.

Esas estrellas que conforman las diferentes constelaciones

están a distancias increíbles.

A veces, dos estrellas que ves muy cerca en el cielo

están a distancias gigantescas,

centenares de años luz una de la otra.

Por lo tanto, las constelaciones, esa idea del zodíaco, se cae,

no tiene que ver con el cielo de verdad,

tiene que ver con la representación que hemos ido haciendo del mismo.

"Otro ejemplo de la inconsistencia de la Astrología

es que ningún astrólogo pudo notar el influjo de Plutón,

un planeta enano descubierto en 1930

e incorporado al horóscopo desde entonces".

"¿Acaso los nacidos antes de 1930

no recibieron la influencia de este planeta?".

"¿Por qué nuestra Astrología occidental

tendría que ser la acertada y no la china o la hindú,

basadas en conjuntos de estrellas diferentes?".

"Y yendo más allá,

¿por qué fijar el signo del zodíaco en el momento del nacimiento

y no antes, por ejemplo, en la concepción?".

"¿Es que antes de nacer no nos influyen los astros?".

"Demasiadas preguntas sin respuesta".

A quien cree en el horóscopo le podríamos decir,

bueno, lo más importante:

"Las fuerzas gravitacionales y electromagnéticas

no son tan poderosas

como para afectar a nuestra personalidad".

Pero también, le podríamos decir:

"Oye, cuidado, que probablemente el signo zodiacal

que se te ha adscrito desde niño no sea tu verdadero signo".

Yo, por ejemplo, nací en el 28 de julio

y desde niño me han dicho que yo era Leo.

Yo miro ahora los parámetros astronómicos

y el signo que me corresponde es Cáncer.

¿Por qué ocurre esto?

El cielo no... ha cambiado, por así decirlo.

La orientación del eje de la Tierra ha ido girando,

ha ido... Es un fenómeno que se llama la precesión.

Es muy lento. Tarda miles de años.

Pero, claro, la Astrología ya tiene unos añitos,

estamos hablando de veinticinco siglos de Astrología,

que no ha cambiado esencialmente en casi nada,

y entonces, en esos veinticinco siglos,

las constelaciones han ido entrando en diversos movimientos.

Entonces, esas incongruencias responden

a que estamos usando un sistema anclado en una visión geocéntrica

y del pasado. Que está desfasado.

Que está completamente, como has dicho, desfasado.

O sea, que yo sería Leo si hubiese nacido hace casi tres mil años.

Yo lo suelo decir en plan broma.

Si tú quieres mirar tu horóscopo, que no vale para nada,

pero puedes ver en vez de tu signo, mira el anterior que, probablemente,

tampoco vale para nada, pero sería el que te corresponde.

Pues hay algo que los críticos hacia tu postura,

es decir, los crédulos del horóscopo

os dicen a los científicos como tú,

a los astrofísicos a los astrónomos:

"Bueno, vale, pero yo tengo un método que es mucho más avanzado

que el de simplemente calcular la influencia de los planetas

del día en el que naces. Yo tengo la carta astral".

"Aquí incluyo la longitud, la latitud,

incluyo el minuto exacto del día en el que yo he nacido,

y con esos parámetros matemáticos sí que puedo acercarme a...

bueno, a una visión mucho más realista".

¿Qué respondes a esto? Pues que no hace falta.

Es decir, no es serio.

Porque lo importante es la interpretación.

Es decir, el absurdo de todo esto es pensar que por esas posiciones

que tienen el Sol, la Luna, algunos planetas,

algunos momentos o partes del cielo, y los aspectos,

es decir, los ángulos que forman,

si están en trígono o en oposición o...

Cosas muy técnicas. Esas cosas así.

Si eso realmente influye en algo o nos permite hacer una predicción.

Y la respuesta taxativa es no.

Es decir, numerosos test, numerosas pruebas que se han hecho,

una muy divertida con el censo inglés, por ejemplo,

estamos hablando con decenas de millones de personas,

donde se comprobó, porque estaban las fechas de boda y los divorcios

de ese censo...

Se compró si había signos compatibles o no.

Y salía, por supuesto, que no.

La compatibilidad en el amor no la dictan las estrellas.

La dictan muchísimos otros factores.

Podríamos decir que la carta astral es una manera más complicada

y más técnica de lo mismo.

Y de vender bajo un aparente conocimiento del cielo...

Es decir, porque ahí está el engaño.

El engaño está en que yo te vendo un producto

que parece que tiene que ver con el cielo

y con las influencias del cosmos... Y de eso nada.

Pero realmente te estoy vendiendo un invento adivinatorio

sin ninguna calidad ni funcionamiento.

¿Por qué el horóscopo tiene tanto éxito?

Bueno, de alguna manera da alimento a una tendencia muy humana

que es la de buscar causas

donde no hay más que casualidades, ¿no?

Entonces, aunque solo sea casual,

y, de hecho, esto se ha controlado en algunos experimentos,

buscamos algo que sea causal;

porque la mente siempre busca intenciones, atributos,

propósitos en todo lo que le rodea. Es propio de su mente humana.

El horóscopo utiliza algunas artimañas, podríamos decir,

que es utilizar un lenguaje ambiguo, un lenguaje poco definido,

poco preciso, que pueda valer para cualquier persona que lo lea.

También es verdad que utiliza descripciones

cuando hace una descripción

de cómo es la personalidad de un horóscopo,

utiliza descripciones que sirven

para absolutamente todos los seres humanos.

Es decir, todos a veces tenemos miedo

y otras veces somos muy valientes, a veces nos sentimos optimistas

y otras veces nos sentimos muy pesimistas...

Es decir, ¿qué ser humano no pasa por todas estas fases?

Entonces, lógicamente, lo que están describiendo como propio de un signo

es propio, en realidad, de cualquier otro signo.

De todos los signos del zodíaco, digámoslo así.

O del horóscopo.

Bueno, se ha comprobado en algunos experimentos

lo fácil que es hacer creer a la gente que le están haciendo

una descripción basada en estas técnicas de la ambigüedad

y de la generalidad. Es conocido como el efecto Forer.

"Dicho efecto fue descubierto por el psicólogo Bertram R. Forer

cuando, en una de sus clases, en el año 1948,

solicitó a sus alumnos

la realización de un test de personalidad

con el fin de analizar los resultados

y el grado de acierto de las pruebas".

"Forer ignoró las respuestas de los estudiantes

y entregó la misma descripción a cada uno de los participantes

como si fuera el análisis individual".

"El profesor les pidió luego

que valoraran la evaluación de cero a cinco,

siendo la nota más alta cuanto más se identificaban los alumnos

con la descripción supuestamente personaliza".

"Sorprendentemente, la evaluación promedio fue un 4,26".

"La mayoría se identificó plenamente con el texto

que era idéntico para todos".

La parafernalia que utilizan en el horóscopo es muy interesante

porque estás explotando muchas

de las debilidades de la mente humana,

que tiene que ver con la sugestión, la autoridad, la vida en sociedad,

la variabilidad en el comportamiento...

Y todo eso se puede aprovechar, y, de hecho, se aprovecha,

puesto que yo pienso que hay personas que se aprovechan

de estas circunstancias para sacar a lo público

algo que llaman horóscopo

y por lo que, de alguna manera, se hace un negocio.

No hay nada detrás que lo sustente desde el punto de vista científico

o empírico, no hay nada en absoluto

que defienda lo que promueve un horóscopo.

Todo esto es un poco absurdo, porque, fíjate,

pensar que una duodécima parte de la...

Una doceava parte, perdón, de la población mundial

tiene más o menos el mismo carácter.

Es decir, pensar que todos los humanos,

los siete mil millones de humanos nos dividimos en diferentes...

en solo doce formas de personalidad

o en 144 si contáramos el ascendente como dicen algunos astrólogos,

sería muy pobre.

O sea, la personalidad, la conducta humana,

tiene una gran variabilidad.

Qué más nos gustaría que poder decir

que somos de catorce signos o de doce signos o lo que sea.

Aunque hoy en día sabemos que la Astronomía es una ciencia

y la Astrología es una técnica interpretativa como mucho,

esta división entre ciencias y creencias mágicas

no siempre fue así.

Efectivamente, iban de la mano, iban juntas;

pero no es raro, pasaba también, por ejemplo,

con la Alquimia y la Química.

¡Quién diría que Kepler fue el astrólogo

del emperador Rodolfo II! Y lo fue.

No porque él creyera que la Astrología fuera

una técnica científica a prueba de bomba,

sino porque la Astrología le daba de comer.

Y esto es muy importante.

"Donde también conviven Ciencia y Astrología

es en nuestra sociedad.

Aunque los numerosos estudios científicos que se han hecho

sobre el horóscopo concluyen que no tienen ninguna fiabilidad,

el 29 % de los españoles cree en la Astrología".

"Eso es, más o menos, tres de cada diez personas".

"Se calcula que el mercado del Esoterismo

mueve solo en España unos tres mil millones de euros al año".

"El horóscopo es solo parte de este inmenso negocio".

"Pero lo cierto es que los astrólogos saben muy poco

sobre el Universo".

Pues, es muy curioso, Javier, porque hay un signo zodiacal

que los babilonios tuvieron en cuenta

al principio en sus conjeturas,

que es el signo que llamaron luego Ofiuco,

el signo de la serpiente, el decimotercer signo.

Pero yo cuando veo una revista y busco los signos que hay,

no encuentro el Ofiuco, no encuentro el trece.

Claro, porque trece quedaba mal.

Exigía, digamos, salirse de esa idea de la perfección del cielo

que había en toda la Antigüedad. Sin embargo, es cierto lo que dices.

Cuando uno mira cuál es el trayecto del Sol

a lo largo de la eclíptica,

lo puede ver cualquiera en su móvil o en un simple planisferio,

ves que las posiciones del Sol y de los planetas van recorriendo

no solamente doce constelaciones, las clásicas del zodíaco,

sino, esa tercera,

el Sol lo hace entre aproximadamente el 30 de noviembre

y el 18 de diciembre,

pasa por la constelación del serpentario, de Ofiuco,

que está ligada a Asclepio o Esculapio al dios de la Medicina.

Pero no sabemos cómo son los Ofiucos.

No sabemos qué pasa.

No podemos olvidarnos de que las constelaciones

son dibujos arbitrarios

que los humanos hemos hecho en el cielo.

Y pensar que son algo más allá de nuestros deseos

o de nuestras imaginaciones es un completo error.

Desde Julio César, con sus augures hasta Hitler,

destacados personajes históricos de todas las épocas

han recurrido al horóscopo para tomar decisiones.

Más recientemente, Ronald Reagan,

convencido de la importancia que tiene la carta astral natal,

ocultaba su hora de nacimiento,

creyendo que, si todo el mundo sabía el dato,

cualquier experto astrólogo podría conocerlo a fondo

e incluso anticipar algunas de sus intenciones.

Se publican en montones de periódicos, revistas,

junto a las necrológicas y el crucigrama,

y los anuncios clasificados,

una serie de anuncios más o menos banales

sobre qué es lo que te espera si naciste de tal fecha a tal fecha.

Y da la sensación de que forma parte un poco, incluso,

de entretenimientos de oficina, de: "Oye, ¿tú qué eres? Cáncer".

"¿Qué te dice el horóscopo?".

La gente ser ríe, dice: "Anda que han acertado, no saben".

Y por otro, también hay personas que creen

que estas cosas que leen les son útiles

porque les dan consejos. Sí.

Les gusta verse reflejados de alguna manera.

O les gusta incluso decir: "Este no ha acertado en absoluto".

"Mi personalidad no es así".

"Yo soy Cáncer, pero no soy nada hogareña".

"Me encanta estar por ahí".

Una manera de reafirmarse y de proyectar lo que uno desea.

Es curioso.

Un futuro me espera y es bueno. No depende de la suerte,

sino que está escrito que algo bueno me pasará.

Siempre está asociado con la fatalidad.

Con el destino está ahí.

Una cosa es esa forma un tanto banal y un tanto incluso divertida...

de asociarse con el horóscopo,

y otras cosas más preocupantes como la pervivencia

de las cartas astrales

y de los horóscopos teóricamente más meticulosos

que consultan personas que tienen mucho poder.

Sabemos que hay políticos que acuden a los astrólogos

y adivinos de tipo muy diverso.

Y son personas que tienen que tomar decisiones serias,

y me daría verdadero horror pensar

que personas con semejante nivel de responsabilidad

son capaces de hacer caso de ese género de... En fin...

De adivinaciones sin ningún sentido y sin ningún...

sin ninguna base racional.

Eso es algo que sí que nos debería preocupar como ciudadanos

y como sociedad.

Todas las culturas conocidas han desarrollado algún sistema

de medición de los ciclos astronómicos,

y todas ellas han querido ver una guía a modo de faro

en esos movimientos.

Un impulso que nos llevó a ver por encima de nuestros límites,

a traspasar el umbral entre lo conocido y lo deseado.

A pesar de que el horóscopo

no tiene ninguna fundamentación científica

y sus tesis son casi ridículas,

sigue encontrando una enorme aceptación en la sociedad.

Detrás de este gran éxito se esconde

nuestro poderoso deseo humano

de escuchar lo que más nos conviene y lo que nos hace sentir bien.

Es justo por esa razón

por la que aparece el pensamiento mágico.

Porque necesitamos encontrar las causas de nuestros actos,

justificar lo que nos ocurre

y anticipar lo que está por venir.

Por desgracia siempre habrá quienes se aprovechen y nos engañen,

quienes abusen de la necesidad tan humana de dar explicación

y sentido a nuestra propia vida.

La navaja de Ockham - Horóscopo

27:03 23 dic 2019

Muchas culturas utilizaron desde la Antigüedad distintas formas de predicción basándose en calendarios que marcaban la posición de los astros. Descubriremos la mitología del zodíaco y examinaremos su realidad científica.

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