De la mano del arquitecto y dibujante José María Pérez, 'Peridis', un recorrido en siete capítulos de media hora por algunas de las catedrales más importantes de España con el objetivo de descubrir al telespectador sus secretos y leyendas. 'La luz y el misterio de las catedrales' tiene como finalidad introducir de lleno al espectador en las leyendas y secretos, el arte y la historia de siete de las más importantes seos de nuestro país. A lo largo de siete capítulos descubrirá la historia, las anécdotas y secretos que esconden las catedrales de Jaca, Santiago de Compostela, Lérida, Barcelona, Burgos, Oviedo y Cuenca.

Una serie que trata de poner de relieve la importancia del patrimonio histórico de nuestro país y descubrir por qué se construyeron las catedrales, quiénes eran sus promotores, cómo han logrado mantenerse a lo largo del tiempo, qué tipo de actividades, además de las litúrgicas, acogen. Éste es, sin duda, el verdadero misterio de estos ancestrales edificios y será aquí donde nos conduzca la serie ‘La Luz y el Misterio de las Catedrales’.

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Subtítulos de La luz y el misterio de las catedrales - Catedral de Cuenca (Santa María y San Julián)

Un ejemplo de ciudad medieval perfectamente conservada es Cuenca. Por este motivo fue declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad en el año 1996. Tiene un emplazamiento privilegiado, su muralla es natural, no es una muralla construida por el hombre, sino que es un inmenso roquedal emplazado sobre las hoces del Huécar y del Júcar. Este magnífico emplazamiento se lo debemos a los musulmanes que se establecieron aquí en el siglo VIII. Es realmente un lugar perfecto para situar una población encastillada, porque es una fortaleza casi inexpugnable. Pasaron cerca de 500 años, hasta que en 1177 llegó el rey castellano Alfonso VIII con sus tropas y tras someterla a un asedio de nueve meses consiguió conquistarla. El rey cristiano otorgó a Cuenca un fuero con numerosos privilegios para sus habitantes con el fin de atraer a nuevos pobladores y la convirtió además en sede episcopal. Después de la conquista, la mezquita mayor se cristianizó y se convirtió en iglesia. Gracias a las concesiones del fuero, la población aumentó rápidamente y como consecuencia de eso el templo se les quedó pequeño. El primer obispo de Cuenca decidió entonces construir una catedral. El rey y su esposa Doña Leonor acogen con entusiasmo el proyecto y hacen varias donaciones para poder llevarla a cabo. La catedral empieza a construirse a finales del XII, seguramente en tiempo de San Julián, segundo obispo de Cuenca y según se cree, se levanta en el mismo solar en que estaba la vieja mezquita. La reina que es hija del rey de Inglaterra, Enrique II y de Leonor de Aquitania, tutela la construcción. Cuando comienzan las obras el estilo románico está ya conviviendo con las nuevas técnicas que llegan de Francia y que conformarán el gótico. Aunque en su construcción se mezclan los dos estilos el gótico va a ser el dominante en esta catedral. No sabemos quien es el maestro autor del proyecto inicial, lo que se cree es que la reina doña Leonor se trajo del norte de Francia, de Normandía concretamente a canteros franceses para realizar las obras de la que será una de las primeras catedrales góticas construidas en Castilla. Sabemos que la cabecera de la catedral se acaba en 1208, pues es ese año cuando se consagra y se abre al culto el altar mayor, bajo la advocación de Santa María. También sabemos que la cabecera estaba compuesta por 5 naves y otros tantos ábsides escalonados. De ellos solo se conserva el central que sigue siendo el altar mayor. Lo que más llama la atención de esta primera fase de la construcción son estas bóvedas de seis paños, llamadas bóvedas espartitas propias del primer gótico normando. La necesidad de crear espacios cubiertos muy amplios reduciendo el grosor de los muros, lleva a los maestros góticos a aligerar el peso de las cubiertas. Mediante los arcos ojivales y los nervios cruzados consiguen que el peso de la bóveda se transmita no a las paredes sino a los cimientos a través de los pilares de forma que los muros de cerramiento se puedan permitir el lujo de ganar altura y tener grandes vidrieras que dejen pasar la luz. Ahora estoy sobre las bóvedas de la catedral de Cuenca. A este lugar normalmente no sube el visitante. Las bóvedas eran la parte más frágil y más delicada de la catedral porque sobre ella si no estaban bien protegidas entraba la lluvia, entraba el agua y era un gran peligro para las fábricas y por eso es muy importante impermeabilizar bien la catedral y garantizar la evacuación de las aguas. Cuando se construía una catedral el acabado final de las bóvedas se hacía de dos maneras, una, era dejarlas al aire e impermeabilizarlas con piezas cerámicas; la otra solución era cubrirlas con un tejado de madera y teja. En esta catedral optaron por colocarle un tejado, pero tuvo muchos problemas y había goteras. En la rehabilitación integral que se ha hecho recientemente a la catedral han sustituido la antigua cubierta por una de estructura de acero y posteriormente le han colocado las tejas. El conjunto de esta estructura impide la entrada de agua. Las obras de construcción de la catedral que continuaron por el crucero y las naves de los pies, se prolongaron hasta mediados del siglo XIII. En la nave mayor destaca un original triforio decorado con ángeles, que en realidad es un estrecho pasillo que recorre la parte superior de las naves laterales. En el crucero se levanta un cimborrio, una torre cuadrada, llamada la torre del ángel, concebida como linterna para dar luz a la catedral, aunque nunca cumplió su función. Los grandes inventos del gótico aparte de la bóveda de crucería son los arbotantes y los pináculos. El arbotante tiene una función clarísima que es trasladar las cargas de la nave, sobre todo la nave alta a la pared exterior y luego con el pináculo centran la carga, de forma que el empuje no tira la pared lateral porque en alguna medida toda la carga del pináculo echa hacia abajo las cargas del arbotante. Es decir es como un río vertical, una gran cascada que arrastra las cargas hacia el cimiento y así aligerando enormemente las fábricas consiguen elevar la altura de las naves. No habían transcurrido ni dos siglos desde su finalización cuando a mediados del siglo XV el cabildo decidió ampliar la catedral construyendo una doble girola rodeada de capillas al estilo de la de Toledo. Para esta ampliación tuvieron que tirar cuatro ábsides que cerraban las naves de la cabecera. Aprovechando la obra también levantaron una gran sacristía profusamente decorada. Este es el aspecto que tenía la ciudad a mediados del siglo XVI, según un dibujante flamenco. En el centro destaca la catedral con sus dos torres, la del ángel y la de las campanas. En el siglo XVI Cuenca vive una época de gran esplendor económico, esto hizo posible que llegaran a la catedral grandes artistas, como el francés Esteban Jamete, autor de esta maravillosa portada renacentista que los conquenses conocen como el arco de Jamete. En realidad se trata de una capilla a la que se acceder por un gran arco, además es la portada que da paso al claustro de la catedral. Estas piedras labradas son los casetones de la cúpula que se hundió a comienzos del siglo XX. También en el siglo XVI el cabildo decide hacer un nuevo claustro para sustituir al gótico anterior que estaba por encima del nivel de la catedral. Se lo encargaron al arquitecto de moda, a Juan de Herrera, autor del proyecto de El Escorial. Es por tanto un claustro renacentista de estilo herreriano. Y después de permanecer dos siglos cerrado, va a ser abierto al público justamente hoy, mientras estamos visitando la catedral de Cuenca, después de haber sido sometido a una laboriosa rehabilitación. Qué sorpresa. Esto lo preparamos y no nos sale así. No sale tan bien. No se lo van a creer los espectadores, pero Ángeles y yo somos compañeros de curso y le hice una caricatura hace 40 años y eres la conservadora. ¿Llevas trabajando en esta catedral...? Con Joaquín Ibáñez... ¿Cuántos años? Pues llevamos desde el año ochenta y algo. Y ahora estás rematando -en el buen sentido de la palabra- la catedral con la restauración del claustro renacentista. Cuando yo empecé aquí, a trabajar en la catedral yo siempre venía al claustro porque era la gran fascinación, la pieza curiosa, fascinante, singular y además es que estaba destrozado era un espanto como estaba, era una ruina y era de una belleza y de una singularidad tal que siempre yo decía, pues hay que recuperar el claustro y bueno, esta es la gran satisfacción conseguida a lo largo de las obras de la catedral que han sido muy satisfactorias todas. La construcción de este claustro tuvo muchas vicisitudes, entre otras el encarcelamiento del constructor, -qué haría el hombre-, pero la más llamativa fue un grave error en la comunicación con la catedral. Lo que estaba previsto para entrar a través del arco de Jamete era ese punto, pero resulta que se planteó mal, entonces esa conexión... No me extraña que le metieran en la cárcel. El arco de Jamete y el claustro nunca se produjo. Y solamente se ha producido a través de la obra actual. Habéis hecho ahí una puerta... Hemos hecho lo que se podía porque no había forma de entrar de otra manera. El apogeo económico del siglo XVI en España llega hasta la catedral, donde en esta época se desata una verdadera fiebre de construcción de capillas privadas. De las 29 capillas que rodean el perímetro de la catedral más de la mitad se levantaron en este siglo. Los promotores fueron sobre todo canónigos y familias adineradas de la ciudad. Las capillas se utilizaron como lugar de enterramiento y como espacio de oración y culto en memoria del difunto. La construcción de capillas atrajo hacia la catedral a artesano de todas las partes que compitieron entre sí por dar lo mejor de su arte, disputándose el mecenazgo de los promotores, quiénes a su vez buscaban perpetuar sus nombres a través del esplendor de su capilla. Las capillas son espacios privados pertenecientes a una familia y están decoradas con muchas y muy valiosas obras de arte. Para evitar su espolio era necesario cerrarlas, protegerlas con una o varias rejas. La proliferación de capillas trajo como consecuencia el florecimiento de la rejería que en esta catedral es especialmente rico. Treinta y cinco rejas, muchas de ellas del siglo XVI. Las rejas que guardan el contenido de las capillas, no lo ocultan, al contrario, sus repujados, sus policromados, sus dorados y sus cuidados trabajos de forja se convierten en un objeto artístico más que admirar que quedan así realzadas por la riqueza de sus enrejados. Las catedrales nunca se acababan de un vez, siempre están creciendo, igual que la ciudad que la sustenta. Y las necesidades de vivienda a la catedral sobre todo por la inmediatez del servicio se resuelven creciendo la catedral hacia arriba. Este gran espacio donde nos encontramos es un buen ejemplo de construcción de una gran vivienda, de un buen apartamento situado sobre las bóvedas de las capillas de la catedral, en lo alto de los tejados. Pudo pertenecer a algún capellán. También pudo pertenecer a alguna mujer de la nobleza emparedada en este lugar de por vida. Según consta en las actas del cabildo, en esta catedral vivió en el siglo XVI una mujer emparedada que tenía su celda adosada a la nave lateral de la catedral. Esta celda tuvo que ser derruida para poder levantar esta capilla, la capilla de los Apóstoles. Muy posiblemente esta reja que todavía se conserva en el capilla, fue la reja a través de la cual, la emparedada recibía la comunión y seguía los oficios religiosos. Existieron en esta época dos tipos de emparedadas, las forzosas, que eran víctimas de un castigo atroz y las voluntarias, mujeres que por devoción se retiraban del mundo para dedicarse a la contemplación de Dios. Era un forma de vivir la fe sin someterse a las reglas monásticas. Las emparedadas voluntarias decidían recluirse entre cuatro paredes. Sus pequeños habitáculos estaban pegados a las iglesias para poder tener comunicación con el templo a través de una reja que les permitía seguir los oficios religiosos. También tenían un ventanuco al exterior por donde se les pasaba la comida. Era como una recreación de los antiguos eremitorios del desierto pero dentro de la ciudad. Las emparedadas estaban bien vistas. La sociedad de su tiempo consideraba que las oraciones de estas mujeres ayudaban a la salvación de toda la comunidad. Esta vivienda situada encima de las bóvedas de la catedral tiene un gran salón y dos pequeñas habitaciones, una de ellas con una gran chimenea. Nada que ver con la que tenía por ejemplo, el campanero, que vivía estrechamente con su familia en la misma torre del campanario. Las emparedadas de la nobleza o de alta alcurnia solían tener con ellas y a su servicio, a una criada, una sirviente, que era la que les hacía las labores del apartamento y sobre todo le comunicaba con la ciudad, para la compra, para llevar cartas, para las relaciones. La emparedada dedicaba su tiempo fundamentalmente a la oración, al servicio divino y por esa razón tenían dentro del apartamento un ventanuco como este que les permitía seguir de cerca -probablemente arrodilladas- el culto divino, porque daba acceso directamente a la parte más importante, al presbiterio de la catedral. Durante el siglo XVIII vuelven las obras a la catedral y llega el barroco. El cabildo llama al arquitecto Ventura Rodríguez para encargarle el proyecto de un altar digno, detrás del altar mayor, para que acogiese a la urna de plata con los restos de San Julián, segundo obispo de Cuenca y patrón de la ciudad. El resultado es esta joya del barroco clásico más conocido popularmente como "El transparente" por el efecto casi mágico que causa la luz cenital al iluminar el retablo que cuenta los milagros de San Julián. Y ya metidos en obras, Ventura Rodríguez convence al cabildo para hacer un nuevo retablo en la capilla mayor que permitiera ver también desde ella la urna de San Julián. El tema central del retablo está dedicado al nacimiento de la Virgen María. A ambos lados están dos esculturas con los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Ana. El único trazo que ha quedado de lo que fue la primitiva fachada gótica de la catedral está en este cuadro que muestra uno de los milagros de San Julián. Al parecer esta portada original estaba muy deteriorada y en el siglo XVIII fue sustituida por esta otra barroca con algunos rasgos góticos. Para, para, Javier. Para ya la música esta de las piedras. Buenos días.Si yo te conocí cuando eras un chaval que entrabas en la escuela taller de Huete y ahora estás en Cuenca hecho un campeón de la piedra. ¿Qué ha sido de tu vida? La escuela me dio la posibilidad de conocer un oficio, un maestro que me hizo amar este oficio y 20 años después aquí estamos haciendo piedras entre otras cosas. Tenéis que saber mucho, -lo da la experiencia también lo que estudiáis-, de la materia. La cantera. La ley. Es una de las primeras cosas que te enseña el maestro, saber de la ley. La ley es el estrato, en este caso son piedras sedimentarias y tienen una ley que es una forma de estratificarse. Te da todo, las pistas de la dureza, de para qué sirven y para qué no, cómo disponerla, qué sitio tiene que tener en el despiece, así es como ellos trabajaban. La ley, en el fondo es que la piedra te habla, te cuenta cómo es y para qué sirve. Correcto. Y tenéis que escuchar esa voz. Sí, cuando va a romper suena distinto. Cuando lo estás haciendo bien tiene su sonido. No es un material muerto, es un material vivo. ¿Y tú dónde has aprendido esto? En la escuela una parte, a través del maestro o por la experiencia. La experiencia, sin duda. Hombre, la reverencia a mi maestro la haré siempre porque es el hombre que me enseñó todo. ¿Cómo era el maestro? Era un hombre que apenas sabía leer, apenas sabía escribir pero sabía construir cualquier desafío que se le pusiera por delante Como los maestros del medievo. Él no tenía una preparación académica porque empezó a trabajar de niño en el taller, él siempre contaba que limpiaba las herramientas al principio, y luego aguzando la herramienta, que ahora no se tiene en un taller de herreros, en aquella época era imprescindible, en el equipo de canteros había un herrero. Y los chavales era lo primero que hacían, aguzar las herramientas. Eso le daba un contacto de cómo tenía que tener la herramienta, en qué punto de temple tendría que estar. El punto naranja o el punto... Todo eso ahora lo compramos ya hecho, usamos otro tipo de herramienta que nos avanza, hay que adaptarse al precio y a las épocas. Ha sido un placer estar contigo. Vamos a seguir viendo cosas en la catedral. Campanadas Acaba de caerse la torre del campanario de la catedral, son las 10 de la mañana del domingo 13 de abril de 1902. En el derrumbe fallece una joven, hija del campanero que estaba repicando las campanas y también 6 niños que la acompañaban. El suceso conmocionó a toda España. El derrumbe afecta a dos casas contiguas y sobre todo a la cúpula del Arco de Jamete que se cae también. La fachada no sufre daños. A partir de aquel suceso se toma la decisión de acometer las obras de restauración de la catedral. Se encarga de las obras el arquitecto Vicente Lampérez especializado en monumentos. A Lampérez no le gustaba nada la fachada anterior a la que calificó de bárbara envoltura barroca y decidió sustituirla por una fachada nueva diseñada por él. Oye y las fachadas que hemos visto, porque esta catedral ha tenido fachadas para todos los gustos. Eso es una historia muy bonita. Era cuando los arquitectos teníamos grandes poderes. Tú y yo hemos tenido un profesor en arquitectura que siempre nos decía: "un arquitecto debe ir siempre bien arreglado..." Vestido de tal guisa que en cualquier momento pueda ser objeto de un homenaje. Muy bien. No como yo hoy. Tú vas para homenaje. Bueno, pues eso nos decía. Hubo una época que era verdad lo del homenaje. De hecho en el año 1902 se cayó lo que se llamaba la Torre del Giraldo que era la torre de las campanas, entonces al caerse afectó mucho a la catedral, se montó una gran escándalo a nivel nacional, hubo una declaración patrimonial sobre la catedral es ese momento y trajeron a un gran arquitecto que era Lampérez. Era un arquitecto famoso, importante, profesor en la escuela, bueno en lo que entonces era donde se estudiaba arquitectura y vino aquí y curiosamente en vez de ocuparse de lo que se había caído, y de las grietas que se habían producido y del hundimiento de la bóveda del Arco de Jamete, etc, etc... resulta que decidió que no le gustaba nada la fachada de la catedral. Que no iba con el gótico que la catedral tenía y que era una fachada muy importante y que había que hacer una nueva fachada. Entonces en 1910 inició lo que fue la fachada neogótica que tiene actualmente la catedral que se la inventó él y como se murió a mitad de la obra, pues nunca se acabó. Vaya concepto y vaya idea que se van a llevar los telespectadores de los arquitectos. Cuando se cayó con gran estrépito la torre del campanario, cundió el pánico en la catedral y pensaron que también se las podía hundir la torre del ángel. Entonces a principios del siglo XX recurrieron a esta extraordinaria estructura de madera para encamisar por dentro la torre y atar perfectamente la piedra a esta estructura postiza de madera y evitar así el derrumbe de la misma. En la última restauración han dejado esto como un ejemplo de apeo interior de un cimborrio, de una torre de la catedral. El papel de los carpinteros de obra durante el proceso de construcción de una catedral era importantísimo. Ellos se encargaban de fabricar y armar los andamios que necesitaban los canteros para ir levantando la obra. También hacían y montaban las cimbras que se utilizaban para hacer los arcos, las bóvedas, los ventanales y lo arbotantes. Además hacían la maquinaria necesaria para subir los sillares hasta su ubicación. Y por último construían la cubierta. Cuando la obra estaba acabada entraban en acción otro tipo de carpinteros, más finos y con gran conocimiento de geometría. Eran los llamados carpinteros de lazo o laceros que se encargaban de cubrir los techos de algunas capillas con artesonados de madera. La carpintería de lazo es una solución decorativa de origen islámico hecha a base de formas geométricas que se enlazan y cruzan alternativamente hasta cubrir todo el espacio. En esta catedral hay dos bellos ejemplos de esta técnica. Este artesonado está cubriendo la sala capitular, es renacentista. La pintura que lo adorna es posterior, del siglo XVIII. Este otro artesonado también es renacentista, está en la capilla Honda. Las catedrales se van haciendo a lo largo de los siglos y esta de Cuenca ha ido atesorando todas las novedades artísticas y arquitectónicas que ha visto pasar a lo largo de ocho siglos. La última incorporación es de finales del siglo XX; son sus vidrieras abstractas. Las vidrieras fueron una de las grandes aportaciones del gótico, además de proporcionar una luz y una atmósfera muy especiales para resaltar los oficios religiosos, tenían también un papel pedagógico. Eran utilizadas para hacer llegar el Evangelio a los fieles, que entonces eran en su mayoría analfabetos. Este rosetón de Giraldo de Holanda es la única muestra que se conserva de las vidrieras tradicionales y es de 1550. Las vidrieras modernas están realizadas a partir de cartones pintados por artistas vinculados al Museo Abstracto de Cuenca. Gerardo Rueda, Gustavo Torner, Bonifacio Alonso y Henri Déchanet. En su día provocaron mucha polémica, algo parecido con lo que pasó con la última fachada y puesto que ahora mismo esa es la imagen dominante que todos tenemos de esta catedral, podemos estar seguros de que estas vidrieras acabarán siendo aceptadas y aplaudidas por esta generación y por las generaciones venideras. Subtitulación realizada por: Ana M Gil Fdez-Marcote.

La luz y el misterio de las catedrales - Catedral de Cuenca (Santa María y San Julián)

33:12 01 ago 2015

En este capítulo acompañamos al dibujante y arquitecto Peridis para ahondar en las caracteristicas tanto históricas como artísticas relativas a la catedral de Cuenca.

Histórico de emisiones:

03/02/2013

En este capítulo acompañamos al dibujante y arquitecto Peridis para ahondar en las caracteristicas tanto históricas como artísticas relativas a la catedral de Cuenca.

Histórico de emisiones:

03/02/2013

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