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La huella del crimen - El caso del cadáver descuartizado - ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

La historia de un país es también la historia de sus crímenes,

de aquellos crímenes que dejaron huella.

Esto está hasta los topes.

Pedro, vete mirando las etiquetas de todos los bultos

que lleven 6 meses aquí. Hay que abrirlos antes de retirarlos.

Antes de nada, ese condenado cajón que está estorbando mucho.

Jo, como pesa esto.

Martilleo.

Esto huele que apesta.

(Arcadas).

Doctor, doctor. -¿Qué ocurre?

Creo que han intentado retrasar la descomposición químicamente.

Vamos a verlo.

En la estación de Atocha, de Madrid, en un cajón facturado desde Barcelona

ha aparecido un cadáver horriblemente descuartizado.

¡Ya ha salido el diario!

¡Ha salido el diario! ¡Cadáver descuartizado en Madrid!

Buenos días, don Josep. ¿Cómo va, joven?

Va bien, va bien. Gracias.

¿Qué? ¿Buscando a alguien?

No. Estoy dando la vuelta al ruedo. ¿Por qué?

Firmo en primera plana. ¡Chan! ¿No me digas?

Vaya carnicería. Esto va a dar qué hablar, eh.

El fiambre era de Barcelona.

Por lo menos, marchó de aquí embalado.

¿Qué van a tomar? ¿Qué tomas?

Yo un coñac. Dos coñacs, por favor.

No, no, no, pago yo. Vale, gracias.

¿Sabes? Este perdió la cabeza por navidades.

Pues a estas fechas, al asesino échale un galgo.

¿Un galgo? Que tenga cuidado.

Aquí Asensio Obregón le está pisando los talones.

Buenas. Tengo fundadas sospechas

de quién pudiera ser el cadáver de Madrid.

¡Martín!

Acompañe a este señor al inspector Roch.

Disculpe, ¿viene a ver al inspector Roch?

Sí. ¿Es por el caso de Atocha?

Sí. Ya. Gracias.

Llaman a la puerta.

¿Inspector Roch? Adelante.

Buenos días. Usted dirá.

Pues... No es que tenga la certeza,

pero juraría que el muerto es mi inquilino Pablo Casado,

que desapareció inexplicablemente del piso y la fábrica

hace ahora 6 meses.

Entiendo que, desde entonces,

usted no ha tenido noticias de Pablo Casado.

Exactamente. Y claro, como no le llegó la cuenta,

pues he alquilado de nuevo el piso. Y ahora no se a qué atenerme.

Es demasiado tiempo para un viaje. Y, sobretodo, teniendo en cuenta

que el señor Casado era un hombre muy formal, muy cumplidor

y muy considerado. ¿Tenía familia?

Pues no, vivía solo. Bueno, con un criado, un tal Ricardito,

un muchacho que se fue después de que desapareció el señor Casado.

Que, por cierto, el inspector Roch me ha dicho

que Ricardito ha presentado una denuncia contra el señor Casado

porque le dejó a deber una cuenta de 400 pesetas.

Ahí es nada, todo un capital, sobre todo para ese pobre muchacho.

He oído que tenía una empresa abajo de su domicilio.

Sí, el local también era mío.

Y claro, yo he de decidir mi forma de actuar,

según sea el muerto o no el señor Casado.

Lástima, lástima que una persona tan agradable

haya tenido un final tan macabro.

Recibiría mucha gente en su domicilio.

Pues no, no. Últimamente, desde que se separó de su socio,

el señor Aragón, tan sólo esporádicamente,

con un hombre muy apuesto, llamado José María Fábregas.

¿Así que, el desaparecido era un solitario?

Pues... Sí, sí, era un poco raro. ¿Raro?

Bueno, entre usted y yo, sí... Usted ya me entiende... Verá...

Un poco raro. Y líbreme Dios de hablar mal de cualquier persona.

Me dijo usted que el desaparecido y su socio se pelearon,

¿tuvieron algún tipo de problemas? Pues es de suponer,

pero de ese asunto ya no se nada en absoluto.

Bueno, pues esto es todo.

Por favor, ¿piensa usted sacar mi nombre en los periódicos?

Bueno, lo que usted quiera.

Bueno, no es que a mi me interese figurar, comprenda.

Pero, por supuesto, creo que la noticia...

No, claro, claro. ¿Me dijo usted calle Corteu?

Corteu, número 55, exactamente. ¿55?

Sí. Gracias.

De nada.

Teléfono.

¿Diga? ¿Inspector Roch?

Inspector Roche al habla. Le hablan de Madrid.

Muy bien. Bueno días, comisario.

Oye, que tus sospechas se han confirmado.

Se ha identificado el cadáver como del tal Pablo Casado.

Tenía esa cicatriz de esa operación tan indiscreta

y unos amiguitos suyos le han reconocido.

¿Resultó que era de Madrid, no? ¿Pero le han reconocido sin cabeza?

¿Por alguna seña en particular? Sí, por una emasculación parcial.

¿Qué es eso? Vamos amigo mío,

eso es una amputación quirúrgica de parte del pene.

Ah. ¿Asunto de maricones? Sí, parece ser.

Bueno, Roch,... Ah, a propósito, ¿cómo está tu mujer y tus hijos?

Perdón, señor comisario, soy soltero.

Ah, bien, hombre, bien, eso está bien, hombre.

Bueno, Roch, hasta la vista, eh. Adiós, buenos días, comisario.

Aún no puedo hacerme la idea de que Casado

haya muerto de ese modo tan horrible.

Por lo visto, ninguno tenemos la vida comprada.

¿Usted le conocía desde hacía algún tiempo?

Hace poco más de un año.

Él fue el que me propuso participar en el negocio que iba a emprender.

Era un hombre que inspiraba confianza.

Todo un caballero. ¿Cuándo y por qué rompieron?

No rompimos. Disolvimos la sociedad amistosamente.

Ya, pero, ¿por qué lo hicieron? ¿Surgieron discrepancias?

Mira Pablo, mis otros negocios me ocupan todo mi tiempo.

Y para que este negocio funcione, tendrías que llevarlo en exclusiva.

Además, sólo así podrás prosperar.

Lo cierto es que tu ayuda me ha sido muy valiosa, imprescindible.

¿Pero, qué dices? Te conoces el taller como la palma de la mano.

Además, ya sabes, estoy a tu disposición.

Muchas gracias. De acuerdo.

¿Y desde entonces, no volvieron a verse?

No, no había motivo. Muy bien, eso es todo, gracias.

Buenos días. Buenos días.

Ah, si tuviera pensado ausentarse de Barcelona, háganoslo saber.

De acuerdo, inspector.

Que pase Fábregas.

Siéntese.

¿Aquí? Sí, por favor.

Tengo entendido que usted era el mejor amigo del difunto pablo Casado

No se si era el mejor, pero sí éramos amigos.

Me enteré que quería subarrendar un sótano,

y a mi me interesaba para instalar un almacén.

¿Con qué frecuencia se veían?

Yo iba diariamente al sótano de su fábrica.

Por lógica, teníamos que vernos. Pero a parte del trabajo,

¿mantenían ustedes algún otro tipo de relación?

Bueno, de vez en cuando, salíamos por ahí a divertirnos.

¿Qué clase de diversión? Pueden imaginárselo.

Pobre Pablo. Él tan lleno de vida como estaba.

Así que, eran ustedes unos juerguistas.

Y en sus correrías, lógicamente,

se verían acompañados muy a menudo de mujeres. Ya me entiende.

Podrá, sin duda, facilitarnos el nombre de alguna de ellas.

Usted me perdonará, pero mi honor de caballero

me obliga a guardar silencio respecto a algunas damas de mi clase.

Vamos, de buena familia.

En cuanto a las otras, es mejor no salir con ellas mucho tiempo.

Después se hacen ilusiones y al final te traen líos.

Y además, en la variación está el gusto, ¿no es así?

En efecto, eran unos affaires pasajeros.

Claro. Y las pobres tenían que estar agradecidas

por el simple hecho de ser cortejadas

por caballeros de su clase, de tan buena familia.

Pues fíjese, que a nuestros oídos han llegado comentarios

en muy distinta dirección.

¿Tengo que explicárselo?

Mantenían Pablo Casado y usted relaciones íntimas?

¿Me ha oído?

¿Discutían? ¿Tuvieron alguna pelea por ello?

No. Eso no. Nunca.

Muy bien. De momento, queda usted detenido, señor Fábregas.

Y tráeme al otro.

O mejor, a ese bájamele a la capilla.

Muy bien.

¿Así que, tú trabajabas para Pablo Casado?

Sí, sí, señor. ¿Tu presentaste el 3 de enero

una denuncia contra tu amo, porque te debía una cantidad de dinero?

Sí. En total, 400 pesetas.

Claro, y no podía imaginar que lo hubieran asesinado.

Ya, pero seguramente, ¿no te habrá sorprendido?

Una persona como él... ¿A qué se refiere?

Hombre, no te hagas el tonto. Tu vivías en aquella casa.

Sabes muy bien como era tu amo. Si era una persona intachable.

Todo el mundo le quería. No tiene más que preguntar a quienes le conocieron

¡Y eso es lo que estoy haciendo, imbécil!

Oiga, sin faltar. ¿Qué quieres, que te calentemos?

Sabes muy bien que Pablo Casado era invertido...

Maricón. ¿Has comprendido?

Yo no tenía porque meterme en los asuntos de mi amo.

Ya, pero, ¿alguna vez llevaría amiguitos a casa?

Que yo sepa, sólo venía el señor Fábregas

que se quedaba algunas noches a cenar. Pero después, se iba.

¿Y nunca se quedaban a dormir juntos?

No me cuadra nada, nada, nada, de lo que me dices,...

Ricardito.

Está bien. Que lo encierren. Ya hablará más despacio.

¿Por qué van a encerrarme? ¡Por embustero!

Vamos.

Jefe, ¿usted cree que ese desagraciado...?

¿Este? No, hombre, no. ¿Le ves siquiera con la talla necesaria

para llevarse por delante a un tipo como casado, en metro 85?

No. Este no puede levantar siquiera el cajón donde le metieron.

En cambio, ese Fábregas... Vaya pájaro.

De muy buena familia, eso sí.

Las cosas que hay que oír en este oficio, señor.

Ese Fábregas era el querido del muerto.

Anda... ¿Y qué pasa con el otro detenido?

El criado ese se le ha cargado por el mal café que tiene el inspector Roch.

Pero ese es más inocente que el asa de un coco.

Bueno, pues muchas gracias. Por cierto, ¿cómo están tus padres?

Bien, mi madre se ha ido al pueblo.

Si trae magdalenas, no dejes de avisarme, eh.

Lo haré, como siempre.

Adiós. Adiós.

¡El descuartizado era un maricón!

¡La policía sospecha de José María Fábregas!

Pues entonces, se lo tuvo merecido. -Va.

Debido a la equívoca condición del muerto y el sospechoso.

Muchacho, no puedo felicitarte. Sea o no culpable, sin juzgarle,

a ese pobre ya le ha destrozado la vida.

Mi profesión es contar las cosas tal y como son.

Pues ya veremos si se destapa la verdad o no.

Esa pobre gente se ve obligada a mezclarse con ampones.

Pablo Casado no es el primero que termina así.

Pero bueno, doctor, ¿llama usted pobre gente a esos degenerados?

Amigo mío, esa es una enfermedad congénita como otra cualquiera.

O sea, doctor, que en su opinión,

¿los invertidos no degeneran desde la normalidad,

sino que nacen con su problema? ¿Problemas por qué?

Sócrates lo era y el gran Miguel Ángel y el Julio César,...

En la Grecia Clásica, era lo virtuoso.

¿Y a caso en la genialidad no hay también algo de anormal?

En este informe, dices que no encontrasteis nada raro.

Pero, ¿registrasteis a fondo? Toda la casa y el taller.

Lo único que había un armario ropero cerrado y no encontramos la llave.

¿Así que, no lo abristeis?

Entonces, todavía no estábamos seguros

de que el cadáver fuese el de Pablo Casado.

Bien. Que se prepare una brigadilla. Vamos a hacer un registro más serio.

Señor.

Alguien quiso que a Pablo Casado se le diera por desaparecido

para siempre.

¿Cuándo abandonó esta casa Ricardito Fernández?

Sí... El señor Pablo Casado faltó de este domicilio el 7 o 8 de diciembre

Y Ricardito se fue a servir a otra casa a mediados de mes.

¿O sea, que estuvo aquí solo, aproximadamente una semana?

Sí, más o menos.

Acompáñenme, por favor. Cuidado con los escalones.

La verdad es que la fábrica ya la hemos registrado toda.

¿Y con cualquiera de estas máquinas se pudo descuartizar el cadáver?

Sí.

Aquí es donde fundían los metales a 900 grados.

¿Y dónde está el almacén de Fábregas?

Está aquí al lado. Pero ahí sólo hay bidones de bencina.

Desde luego, el tal Fábregas es un imbécil.

Y el muerto, igual.

A nadie se le ocurre tener tan cerca una fundición

y un almacén con bencina. Vamos a casa de Fábregas.

Tampoco hay nada en la cocina, señor inspector.

Vamos. Señora.

Lo siento, señora. Y disculpe las molestias.

Se que es desagradable, pero comprenderá que en esta situación,

en estas circunstancias,... Buenas noches.

Señor inspector, venga a ver esto. Gutiérrez.

Buenos días, señores. Como verán, este caso está tomando una dimensión

de índole nacional. He recibido órdenes de que viajen ustedes

a investigar en Barcelona.

Como agentes de los ferrocarriles, les incube el caso.

Bien señor, ¿quién es el comisario al cargo de la investigación?

Ustedes sólo tienen que dar cuenta a la brigada de ferrocarriles

y a mí mismo.

¡Y yo te digo que sólo tú fuiste capaz de preparar el cadáver

para que no se descompusiera!

¿Me cree usted capaz de descuartizar a Pablo?

¡¿Qué hiciste con la cabeza?! -¡Yo no le maté!

¡Le mató, le descuartizó y se deshizo de su cabeza!

Le juro que yo no lo hice. Yo le quería. Éramos felices.

Teníamos la intención de vivir algún día juntos.

Claro, y por eso cuando él desapareció sin dejar rastro,

mientras varias personas corrían a denunciarle,

tu no abriste la boca.

¿Sabes usted el calvario que he tenido que pasar desde entonces?

Usted que va a saber.

¿Sabe a caso lo que es pasar noches enteras en vela esperando?

¿O tener que recorrer los lugares más inmundos de la ciudad?

Aguantando las miradas asquerosas de todos los maricas repugnantes

y en cada mirada la misma insinuación.

"Te quedaste solo", "¿dónde está tu novio?"

¿Sabe lo que es no poder sacarse la imagen de la persona más querida?

Viendo llorando en brazos de otro. ¡Usted que va a saber!

Sí, lo recuerdo. Venía por aquí los sábados por la noche.

Después dejó de venir. ¿Desde cuándo?

Mucho antes de cuando oí que lo mataron.

Desde el verano pasado, más o menos. ¿Venía solo o acompañado?

Solo, pero muchas veces salía acompañado.

El hombre era una guapería. Ya sabes de quién se sospecha, ¿no?

Como no. ¿Y a ese le conoces?

También, de aquella misma época.

Yo creo recordar haberlo visto alguna vez por aquí juntos.

O sea, que, ¿tampoco a vuelto? Natural.

Esos dos iban de señoritos por la vida.

¿Lola? Vaya, Asensio, tu por aquí...

Ya sé a qué vienes. Qué horror, eh. Qué asunto más espantoso.

¿Te portarás bien, verdad? ¿Es que me he portado mal contigo

alguna vez?

¿Tu como sabes que Pablo Casado venía por aquí?

No lo sabía, hasta que me lo has dicho tú.

Pues tienes que guardar ese secreto.

De acuerdo, pero dime todo lo que sepas.

Pues mira, la verdad, la policía anda muy despistada.

Eran un par de tortolitos. Venga, Lola.

No hay tortolitos que no se arañen de ven en cuando.

Como eres. Eres un cínico. Estoy hablando en serio.

Dime todo lo que sepas. La que es seria es esta casa.

¿Qué te crees? ¿Yo? Yo no me creo nada.

Vamos, cuéntame, en confianza. Una vez, Pablo coqueteó con otra

y José Mari se puso echo una hidra. Él que no es nada bicho...

Concreta. ...Armó una marimorena. Vaya bronca.

Sigue, sigue. No hay nada más.

Estaban muy enamorados. Formaban una pareja perfecta.

No había más que verlos.

¿Tú no viste reñir a Pablo Casado con otros?

Nunca jamás. En esta casa, no pasan cosas así. ¿Qué te crees?

Bueno, adiós. Oye, y una cosa, no te olvides,

de la "Acrópolis", ni una palabra. Ni una palabra.

No, lo que usted pregunta no tiene sentido.

Esa operación no va a convertir a una persona de correcta virilidad

en otra de tendencia homosexual. Según he leído, además,

esa operación no fue una extirpación total del miembro.

¿Eso es posible? Parece mentira. Sí, hombre, sí.

Se ha hecho muchas veces. No es ningún descubrimiento.

Puede haber múltiples causas.

Los accidentes de trabajo son las más comunes.

Bueno, pues muchas gracias. Eso es todo.

De nada.

Al Fábregas le hemos dado el "vaivén" y lo que le espera, eh.

Resulta que es un experto en química

y el inspector piensa que por ello pudo amojamar el cadáver.

O sea, ¿qué aún no ha confesado? No, parece blandito pero resiste.

Vaya, que lo vais a macerar. No, pero con cuidadito, eh,

que tiene mucha influencia.

Oye, ¿y ha Ricardito por qué no le soltáis ya?

Porque al inspector no le da la gana. ¿Y tu qué crees?

Pienso que mientras vea dos sospechosos oficialmente,

las pesquisas se pueden encaminar mejor hacia Fábregas.

Ya que contra este no tenemos ninguna prueba.

Y si soltáis al Ricardito,

os van a caer encima mil presiones e influencias

para que soltéis también a Fábregas, y entonces, se acabó el asunto, ¿no?

Además, por otra parte,

tenemos la sospecha de que Ricardito estuviese liado con su amo.

¿Quién os lo ha dicho? Fábregas.

Claro, que esto puede ser para quitarse el muerto de encima.

Se trata a todas luces de un crimen pasional.

No puede haber atenuante de pasión

porque, según el código del año pasado,

en el número 3 del artículo 63,

"las acciones que proceden de actos ilícitos o inmorales

nunca pueden ser motivo de atenuación".

Y para estos bárbaros, la homosexualidad es un delito.

¿Y le parece a usted mal? Los que tenemos hijos jóvenes

no nos hace ninguna gracia que esos indeseables anden sueltos por ahí.

¿Qué dice usted? En una sociedad civilizada,

no puede penalizarse algo que no se puede evitar.

Claro. Como dice don Gregorio Marañón,

el invertido es tan culpable de su anormalidad,

como pudiese serlo el diabético del azúcar que lleva en la sangre.

Un momento. ¿Qué se puede esperar de gente como Marañón

que lo único que quieren es destruir los valores tradicionales?

¿Y qué? ¿Qué dice la nueva figura del periodismo?

¿Yo? Yo creo que cada cual vive su vida como puede.

¿Con qué se citaban en un baile para afeminados?

¿Y dónde está ese salón "Acrópolis"? Siga leyendo y se enterará.

Nunca hubiera sacado a relucir lo del salón "Acrópolis".

¿Por qué? Primero, es de amigos tuyos.

¿Y a mi que me importa? Y además, por allí va gente

que te puede crear problemas. Y maricas de altura.

No, gente con influencias. Oye, ¿tu me estás saliendo moralista

o cobarde? Yo vivo y dejo vivir.

Y mientras tanto, bien que comer de bodas y bautizos.

Prefiero eso que auparme en un estercolero.

Oye, niño bonito, ¿sabes lo qué he estado haciendo durante 3 años,

3 años, mientras tu lucías tu linda cara y tus buenos modales

por los ecos de sociedad?

La relación de entradas y salidas del puerto. ¿Y sabes algo más?

No ya a un estercolero, a un cubo de mierda me subiría yo,

con tal de no volver allí. ¿Y la gente? ¿Te acuerdas?

Tu eras quien me decías que teníamos el deber de educarla.

¡Para eso, la escuela!

Yo soy un periodista, un periodista. Eso es todo.

Campanas.

Hola, Roch. ¿Qué, faena?

A cerrar ese baile de maricas. Ja, trabajo inútil.

Ya se sabe, hay que cubrir las apariencias.

En dos semanas, habrá contraorden y a abrir de nuevo.

Un momentito, Roch. Le están esperando.

¿Quién? Unos agentes de ferrocarriles.

Vienen de Madrid. ¿Qué pasa?

¿Quieren su ración de fiambre?

Lo que quieren es figurar en los papeles, jefe.

Estuvimos casi unas 16 horas con él y no conseguimos sacarle nada.

Es un tipo duro a pesar de su apariencia.

Además, hay que tratarle con ciertos miramientos.

Es de familia muy influyente. ¿Y el otro detenido?

¿El otro? Ya tendrá tiempo de verle.

¿Qué le ocurre? Es un pobre hombre, un desgraciado

incapaz física y moralmente de matar una mosca.

No se fie de las apariencias, inspector.

Todo hombre es capaz de cometer un crimen violento.

Está demostrado en la moderna criminología.

Puede que tenga razón. Pero ese no llega a la categoría de hombre,

se le mire por donde se le mire.

Aquí vive ahora el criado.

Nada.

El baúl.

Ahí sólo hay sábanas. -Muchas sábanas.

Ya puestos, podríamos ir hasta el fondo.

Mire.

¿Y esto?

¿Qué hace un smoking en casa de este desgraciado?

Vamos, fuera.

Ya nos enteraremos por los papeles a quien de vosotros guindan.

Quieren lo vuestro.

Seguro que ha sido ese esperpento, que mira como te ha avisado.

Que no seas tu, que eres más guapito que un san Luis.

Guapito y maricón. -Y a ti qué te importa, ¡guarra!

¿Qué estas diciendo...? -Hablar bien, joder,

que no cuesta nada.

¡Qué se callen! ¡Qué se callen!

De momento, ya sabemos que eres un ladrón.

¿Por qué dice eso?

Pero bueno, ¿qué quieres? ¿Tomarnos el pelo?

Mira muchacho, hay ropa de Pablo Casado en tu casa.

Bueno, yo se lo puedo explicar a ustedes.

El señor Casado a veces me regalaba ropa usada

para que me la arreglara a mi medida. Qué generoso.

Te saldrían dos trajes con cada uno de los suyos.

¿Nos quieres hacer creer que te dio un smoking en perfecto estado?

¿Y para qué te hacía falta a ti un smoking?

El señor Casado quería montar un restaurante

y yo iba a ser el camarero. Claro, con tus andares,

iba a llegar la sopa como "egg". Vamos, suéltalo ya.

¿Qué hiciste con toda la ropa de tu amo?

La vendí. ¡Pero no fue un robo! Me debía 400 pesetas.

¿A quién se la vendiste? -A un trapero.

Sí, claro, un negocio redondo.

Le vendiste la ropa de un señor elegante

a un trapero de mala muerte. -Fue lo primero que se me ocurrió.

Y si no sabías que tu amo había muerto,

¿qué pensabas decirle cuando regresase?

Es que el negocio del señor Casado iba muy mal.

Yo creí que ya nunca regresaría él. -Vamos a ver, señor Fernández Sánchez

¿Cuándo fue la última vez que vio al señor Pablo Casado?

El 7 de diciembre, ya lo dije en la última declaración.

¿A qué hora? -A las 9:30 de la noche.

Vino el señor Fábregas a recogerle y se fueron juntos.

Nunca volví a verle. Le oí regresar de madrugada,

pero cuando me levanté temprano, ya se había ido.

¿Por qué me hace repetirlo? Tu responde siempre que te pregunten

Ha quedado una cosa muy oscura,

de modo que para compensarte de lo que Pablo Casado te debía,

cogiste la ropa y la vendiste. -Sí.

Pero te quedaste con algo muy raro, un smoking nuevo.

Eso no me encaja.

Claro, que teniendo en cuenta lo bien que se llevaba con su señor,

lo normal es que quisiera quedarse con algo suyo de recuerdo.

La verdad es que a una persona tan sensible es muy fácil herirla.

Creo que hemos estado un poco bruscos con este chico.

Y ese Fábregas tan delicado,

le desaparece un amigo y ni siquiera se alarma,

ni corre a denunciarlo.

A todo esto, ¿qué tal se portaba contigo tu amo?

Bien, muy bien, muy bien. -¡No vuelvas a mentir, estúpido!

Hombre, no tan bien. Si ni siquiera te pagaba.

Y tu guisando, limpiando, planchando,...

¿Se puedo poner Asensio Obregón? Es importante.

¡Obregón, al teléfono!

¿Sí, quién es?

Estos del ferrocarril lo están liando todo.

Quieren cargarle el mochuelo al criado.

¿A Ricardito? Nos quieren dar unas lecciones

de moderna crimilo... Criminología. ¿En serio?

Se han empeñado en que les hagamos un careo a él y a la niña bonita

en casa de Casado. Elemento psicológico.

Hasta vamos a llevar un cajón cargado de piedras

igual al que se encontró con los trozos de Pablo.

Es fantástico, ¿cuándo? Mañana.

Bueno, adiós.

No, yo no entro ahí, no puedo. ¡Vamos, Fábregas, coraje!

Suban.

Te veo preocupado, Pablo. El negocio no marcha.

No se que pasa.

Quizá, no soy la persona adecuada para llevarlo, no sé.

No es eso. Si me hubieras hecho caso con lo del restaurante...

Te dije que tenía una tierra.

Con lo que sacase de ella, yo guisaría y tu regentarías el local

Puede ser, no se.

Yo te quiero.

Timbre.

¿Qué hay, José María, qué tal? ¿Cómo estás?

Bien, bien. Siéntate, por favor.

Pasaba por aquí y he decidido venir a veros.

Anda, Ricardo, prepáranos un café.

Venga, no te quedes ahí parado, pareces tonto. Date prisa.

¿Qué tal?

Ahí arriba le mataste.

Por esa misma escalera bajaste el cuerpo.

Y aquí, con cualquiera de estas máquinas, le descuartizaste.

¿Qué hiciste con la cabeza? ¿Por qué tuve que ser yo?

¿Por qué no él? ¿Él? ¿Y como iba a hacerlo, eh?

¿Cómo cargó con el cajón del cadáver?

Un cajón de 85 kilos. ¿Crees qué eres capaz de hacer todo esto?

¡Fue por celos! ¡Estaba celoso!

Nunca quiso enterarse que sólo era su criada.

Pablo, venga, date prisa. ¡Ya voy!

Señores, señoras, los jardines de la "Acrópolis"

tienen el honor de presentarles: el tango.

(Suena un tango).

Aplausos.

Vamos, Fábregas, no nos haga perder más tiempo.

Confiese de una vez y ya verá que peso se quita de encima.

Es que yo no fui, yo no lo hice. Yo le quería.

Y le odie porque creí que se iba con otro

o con ese monstruo servil de ahí.

Enano, cojo y probre, ¿no? Y además, incapaz por todo ese...

¡Perdónele usted, pero esto, en vez de un careo,

se está pareciendo cada vez más a un interrogatorio!

¡Esta investigación corresponde a mi jefatura!

¡Estoy en mi derecho como agente de ferrocarriles...

Señor inspector. -....Y, dado que el cuerpo

fue hallado bajo nuestra jurisdicción!

¡Pero tu no puedes...! Usted deje en paz a este caballero.

Este caballero es un asesino y lo único...

Tan asesino como ese mientras no se demuestre lo contrario

No diga usted sandeces, por el amor de Dios.

Mayor sandez que descalificar a un sospechoso por que sea deforme.

¡Y enano y cojo y un desgraciado! Vamos Fábrega, compóngase

y actúe como un hombre. Usted no es un mariquita cualquiera.

Demuestre que no es como esa pobre marica de ahí, que tiene hagallas.

¡Vamos, Fábregas! ¡Calla! ¡Cállense todos de una vez!

Y saquen a esa... Saquen a es... ¿Pero qué se han creído ustedes?

Pobre hombre, cojo, incapaz, enano,...

Él es la marica. ¡Yo soy un hombre! ¡Un hombre!

Él me quería a mi... A mi. Pero yo nunca pude bailar.

Maldita vida.

Maldito Fábregas.

No podía dormir. Aquella noche no podía dormir.

Me había tomado una tila de flores de azahar, pero no podía dormir.

Ricardo, despierta.

Déjame, que tengo sueño. Venga, espabila, levanta.

Déjame. Anda, prepárame algo caliente

que tengo frío.

¿Dónde habrás estado tu para coger frío?

¿Qué horas son de venir todas las noches,

con estas exigencias y estos modales?

¿Qué dices? Que si sigues así,

desde luego, yo me voy. ¿Tú que te vas a ir?

Tu te marcharás cuando yo te eche.

Primero me tendrás que pagar todo lo que me debes.

Calla la boca y sírveme eso ya de una vez.

Espera que se caliente.

Y me traes por la calle de la amargura.

Y esa niña bonita. ¿Cuál?

¡Fábregas!

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

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La huella del crimen - El caso del cadáver descuartizado

02 ago 2017

El primero de mayo de 1929, en la estación del Mediodía de Madrid, apareció el cadáver de un hombre con las manos y la cabeza amputadas. Se trataba de Pablo Casado, industrial barcelonés habitual frecuentador de ambientes homosexuales.

Histórico de emisiones:
12/09/2012

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