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La galería - Luisa Fernanda Rudi - ver ahora
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Señoras y señores diputados, señoría.

"Luisa Fernanda Rudi ha tenido que pronunciar

esa frase y otras similares

centenares de veces durante el tercio de siglo

que lleva dedicada a la política pasando por todas las instituciones,

desde el Congreso de los Diputados

hasta el Senado, incluyendo la presidencia de Aragón,

la alcaldía de Zaragoza

y el Europarlamento. Nunca se ha prodigado mucho públicamente,

pero cuando lo hace dice lo que piensa,

aunque eso no beneficie precisamente a su imagen.

Y su vida privada es un secreto celosamente guardado."

Señora Rudi, usted es andaluza, pero su carrera política siempre

tiene el epicentro en Aragón.

Es que soy andaluza, pero solo de nacimiento.

Soy hija de militar.

Mi padre estaba destinado en El Aaiún en aquellos momentos,

tuvo que ir a hacer un curso a Sevilla.

Mi madre estaba embarazada de seis o siete meses

y, lógicamente, se fue toda la familia a Sevilla,

pero yo nací un 13 de diciembre en Sevilla y los Reyes

del año siguiente los pasé en El Aaiún ya, con lo cual... (RÍE)

Donde estuvimos hasta que mi padre

se pasó a la reserva, hasta que yo tenía cuatro años,

y ya fuimos a Zaragoza porque tanto mi padre como mi madre,

los dos, eran aragoneses. O sea,

siempre repito que por genes y por educación soy aragonesa

y, además, creo que en el carácter

dicen que se me nota. Sí, porque da usted una imagen

de persona muy distante en el largo recorrido, sin embargo,

de cerca, puedo constatar que no lo es.

Pero ¿por qué cree que le pasa eso?

No lo sé, esa etiqueta me la han puesto siempre

y yo antes, al principio,

cuando entré en política hace ya muchos años,

siempre decía dos cosas: una, primero, que soy una mujer alta

y, dos, que soy miope y la mirada de los miopes siempre

es una mirada distante. Yo, por intentar encontrarle

una explicación, porque esta afirmación

que acaba de hacer la verdad es que no es

la primera vez que me la hacen

porque, efectivamente, quien me conoce sabe que no soy distante.

Entonces, desde los cuatro años, vive usted en Aragón y por eso...

En Zaragoza. En Zaragoza. Por eso decide

que su carrera política

sea siempre ahí. En el año 82, hace ya

unos cuantos, amigos que tenía que conocía de Zaragoza

y que entonces estaban en Alianza Popular

me vinieron a buscar para que formase parte de las listas

de las elecciones generales aquellas,

las que ganó el PSOE con 202 escaños

y en las primeras en las que Alianza Popular

pasó de tener 12 o 14 a tener los 105.

¿Por qué me vinieron a buscar?

Yo entonces tenía 30 años, era una mujer profesional,

con despacho abierto de título en Profesorado Mercantil

y Censor Jurado de Cuentas y, hombre, era una imagen distinta

a lo que entonces había en Alianza Popular,

para qué nos vamos a engañar.

En aquellos momentos, al principio dije que no,

luego dije que sí por un poco de curiosidad.

Yo había seguido la Transición muy intensamente,

como todas las personas de mi generación, pero desde fuera.

Dije que sí por aquello

de ver cómo era eso, cómo era un partido por dentro,

una campaña electoral.

Yo iba la número cuatro entonces en la lista de Zaragoza,

salieron tres, yo no salí. Pero vinieron las autonómicas del 83

y entonces me pidieron que volviera a ir.

Entonces entendí que casi se lo debía al partido,

que me habían dado la oportunidad anteriormente

y entonces ya me convertí en diputada autonómica

en las primeras Cortes de Aragón,

pero no me dedicaba al 100 % a la política,

es decir, estuve con mi despacho abierto

hasta el año 94, es decir, compatibilicé mi trabajo profesional

con la actividad política.

En el año 86, por hace ya todo el recorrido,

Fraga decide que tiene que haber

mujeres en el Congreso y entonces se buscan mujeres

y entonces, en esa oleada de mujeres que en el año 86

llegamos al Congreso

de los Diputados, Isabel Tocino,

Celia Villalobos,

Loyola de Palacio vino al Senado, yo misma,

en ese paquete de mujeres yo vine.

Y, a partir de ahí, las cosas se fueron enredando

y siempre he estado trabajando en un proyecto político que creo

que ha sido muy importante para España

y que sigue siendo necesario para España,

creo que ahora más que nunca si cabe todavía,

y donde las circunstancias han entendido que debía estar.

Pero sí que es verdad que siempre vinculada

a Zaragoza. Cuando he sido diputada en el Congreso, lo he sido

por Zaragoza; he sido alcaldesa de mi ciudad;

he sido presidenta autonómica

y parlamentaria europea, entonces no adscrita a Aragón

porque es una lista nacional, pero como representante de Aragón.

Pero casi.

(ASIENTE)

¿Cómo decide una hija de militar

de su generación, que es exactamente la mía

y conozco muy bien lo que se dijo de militar porque también lo soy,

cómo elige una mujer ser profesora mercantil en una época

en que eso no era normal? No, éramos muy pocas mujeres.

Vamos a ver, en primer lugar, mi padre había pasado a la reserva

y ya se volcó en la enseñanza,

porque él era licenciado en Filosofía también

y, básicamente, Francés.

Pero ¿por qué? Un poco las circunstancias.

La verdad es que en aquellos momentos Económicas,

bueno, yo iba mejor en ciencias, era más de ciencias que de letras,

en aquellos momentos,

de Económicas en Zaragoza no había facultad,

en mi familia no se planteaba

que yo saliera a estudiar fuera de Zaragoza

y, bueno, una circunstancia y ahí fue.

Entonces, efectivamente,

la carrera entonces tenía dos grados, o sea,

la de Peritaje Mercantil, entonces ahí ya había mucha mujer,

vamos, era un número muy grande,

y luego ya estaba Profesorado Mercantil,

que fue el antecedente de los ADE de antes

o de las Ciencias Empresariales, no de las Económicas, y entonces ya

éramos un grupo muy reducido

y donde, efectivamente, estábamos pocas mujeres.

Estando en la sala Clara Campoamor

como estamos, precisamente, preguntarle

si la respetaban cuando actuaba

como censora de cuentas creo que es la pregunta adecuada.

No he tenido nunca ningún problema, confieso,

o no me he dado cuenta de que los tenía.

Hombre, sí que es verdad que en aquello momentos

en el mundo de la empresa era muy raro ver mujeres,

aunque yo, cuando tra...

Porque empecé antes de montar el despacho profesional, trabajé

en la empresa privada, y en empresas pequeñas,

las cosas como son, no en grandes empresas,

pero sí que es verdad, hombre, sí te encontrabas

con que, esa anécdota la he contado muchas veces.

te pasaba la secretaria una llamada,

la secretaria de la empresa, y decía: "Que llama... Preguntan

por el jefe de contabilidad",

que era lo que yo entonces, era una empresa de 30, 40 trabajadores,

es decir, era una pequeñita empresa.

Entonces yo cogía el teléfono:

-¿Sí, dígame? -Mire, perdone,

se han debido equivocar,

he pedido hablar con el jefe de contabilidad".

Claro, al oír una voz femenina, decían:

"Me han pasado con otra secretaria"

y entonces yo siempre decía:

"No, mire usted", muy puesta en razón

con mis veintitantos años, porque no tenía ni 30 años entonces,

y yo decía: "No, no, mire usted,

está hablando con el jefe de contabilidad".

Pero no he sido consciente

de haber tenido problemas por ser mujer,

quizá porque no he dejado

que me los plantearan. He visto que su notoriedad pública

es absolutamente política,

con una excepción, que me ha sorprendido

y que pensé si decírselo o no

porque, en este programa, amarillismo cero, pero la excepción

fue su boda, que eso sí que fue público

Bien a mi pesar. Y creo que eso lo explotó

el partido también, ¿no? No, lo que pasa es que fueron

un cúmulo de circunstancias, vamos a ver.

Yo era alcaldesa de Zaragoza cuando me casé,

con lo cual era una cosa que llamaba la atención.

Hicimos una boda muy reducida

porque, además, mi marido no tiene nada que ver

con la política y su familia estaba espeluznada,

vamos, de imaginar. Recuerdo a mi suegra,

que ha fallecido recientemente,

que estaba aterrada la pobre,

no entendía, primero, que su hijo se casase

con la alcaldesa de Zaragoza

y, dos, o sea, porque su modelo no era ese,

y, además, tal y luego, claro, coincidió otra cosa,

yo no tengo familia masculina ninguna,

ninguna: mi padre, fallecido; un tío que tenía, también fallecido;

mi cuñado, que era como mi hermano mayor,

había fallecido también; es decir, no tenía a nadie masculino

y entonces, en aquellos momentos, mi vinculación con José María Aznar,

como la de todo el equipo, era muy estrecha. Hay que situarse

en el momento en que estamos, en el año 96.

Entonces se lo planteé y me dijo:

"Sí, sí, encantada, yo soy tu padrino de boda",

cosa que todavía recuerdo. Hace poco estuvo en Zaragoza

y en un acto público lo recordó.

Entonces, claro, aunque nos fuimos a casar

a un convento de clausura para que no..., en fin,

y alejada de Zaragoza 10 km.

Aun así, hubo medios de comunicación.

¿Cómo se da el salto de profesora mercantil

y censor jurado de cuentas

a diputada por Aragón, bueno, perdón,

por lo que me ha explicado antes

y que yo no lo sabía,

primero a candidata al Congreso de los Diputados,

aunque no ganase? Sí, efectivamente.

Y dígame también, añádame si esto produce mucha frustración,

jugar a la primera

y no... No, porque en aquellos momentos

nunca pensé que iba a salir. Vamos, era...

Bueno, la verdad es que estuve muy cerca de salir,

mucho más de lo que... Porque, ya digo, fueron

fueron las primeras elecciones

cuando Alianza Popular en aquellos momentos allí iba

en coalición con el Partido Aragonés

y salieron tres y yo iba la cuarta, o sea, que podía.

Pero no me planteé nunca el haber salido en absoluto.

Si yo, realmente, es decir, y luego,

mientras estuve en las Cortes de Aragón

e incluso cuando vine a Madrid,

siempre tenía la sensación de transitoriedad en la política,

por eso no me desenganchaba de mi ejercicio profesional.

Lo que pasa es que llega un momento,

y vuelvo a la etapa Aznar, en el año 93, cuando ya yo estaba

en el Congreso en el grupo ese de diputados

que estábamos peleando con los todopoderosos Gobiernos

de Felipe González, digo peleando desde la oposición,

peleando políticamente.

Y, tras las generales del 93, se me planteó,

por parte de la dirección del grupo,

formar parte de la mesa del Congreso

y entonces ahí ya me tuve que plantear qué hacía.

Y decidí cometer la locura,

pero tampoco me puedo quejar de dedicarme a la política al 100 %.

Fraga, que era, a pesar de la generación

a la cual pertenecía,

era un gran defensor de la participación de la mujer,

es decir, creo que, en mi opinión, por lo que lo pude ver a don Manuel,

él tenía la idea de que la sociedad no podía tener

una parte de ella amputada

y entonces, en la política en aquellos momentos,

el PSOE ya tenía cuotas, pero él la instrucción que dio

fue que había que traer mujeres al grupo parla...

Sin cuotas , pero quería, vamos a ver,

que la presencia de la mujer fuera más importante

y eso arranca en el año 86 con Fraga.

Claro, otros invitados en este programa me han contado

toda la peripecia de cuando fueron a hablar

con Fraga para la sucesión

y, curiosamente, a quien tenía Fraga en la cabeza

era una mujer. Exactamente, era Isabel Tocino.

Que era Isabel Tocino. Sí, sí, así es, vamos, lo he leído,

yo eso no lo protagonicé, obviamente, pero, efectivamente,

era Isabel Tocino. ¿Y cómo recibieron

en ese grupo de mujeres el que un grupo de hombres

apearan a Isabel Tocino?

La verdad es yo en aquellos momentos,

como nada en esta vida, nunca me he guiado,

cuando he buscado a una persona para un cargo,

un colaborador, nunca me he fijado

en que fuera hombre o mujer, lo debo decir,

es que soy enemiga de las cuotas.

Creo que en cada momento lo que hay que buscar es

a la persona que se adecúa más al cargo,

es decir, el perfil que se adecúa más al cargo,

independientemente de que se sea hombre o mujer

y en aquellos momentos lo que se entendió era

que José María Aznar, y no nos equivocamos,

se adecuaba más al perfil necesario

para ser presidente del partido

y candidato a las elecciones generales.

¿Cómo se logra que alguien

que está en el Congreso de los Diputados,

que me imagino que ya vive en Madrid,

se vaya a pelear la alcaldía de Zaragoza?

Yo estaba a caballo.

Mi casa de Zaragoza nunca la he levantado.

Siempre he entendido que era partícipe

de un proyecto político y, por tanto, que trabajaba

para un proyecto político y entonces en ese proyecto político

en el año 95, era interesante ganar

las elecciones municipales

y se entendió que la persona que lo podía hacer,

y así se demostró, porque las dos veces que me presenté

las dos veces gané, 95 y 99, era yo.

Y debo decir una cosa,

han pasado 24 años desde entonces

y todavía por la calle alguna persona me llama alcaldesa.

Ah, ¿sí?

Sí, y mira que he ocupado puestos después.

Y ha sido presidenta de Aragón. Y he sido presidenta de Aragón,

presidenta del Congreso y presidenta de Aragón.

Todavía alguno me llama alcaldesa.

Y, después de eso, usted vuelve al Congreso

de los Diputados. Vuelvo al Congreso como presidenta.

Cuéntenos cómo se produce

el que a usted le ofrezcan ser presidenta del Congreso.

Yo en aquellos momentos volvía pensando en compatibilizar,

es decir, lo que sí es cierto es que yo la idea que tenía era

terminar la legislatura del 99 y ya no volverme a presentar.

Creo que ocho años estaba bien

y que ya no quería volver a presentarme.

Entonces volví para ser diputada y compatibilizarlo con alcaldesa

y una mañana, después de esas elecciones generales,

que la mayoría absoluta

de Aznar, me pasó una llamada la secretaria, me dice:

"Le llama el presidente del Gobierno",

pensé que era el presidente de Gobierno de Aragón

y me dice: "No, no, es el presidente Aznar".

Cogí el teléfono, "Luisa, ¿cómo estás?"

y me dijo, tras una conversación,

unas palabras, una conversación muy sobre el tiempo

y sobre el Ebro y sobre no sé qué, me dijo:

"¿Quieres ser presidenta del Congreso".

Entonces Pepe tenía mayoría absoluta,

con lo cual era lo que iba a salir,

y le pregunté: "¿Qué tiempo me das para pensarlo?".

Me dijo: "Nada, contéstame ya".

(RÍE)

Y le dije: "Bueno, pues sí" y me dijo: "Bueno, no digas nada,

espérate a que yo te vuelva a llamar

porque tengo que hacer un par de gestiones".

Luego supe qué gestiones, pero en aquellos momentos

no lo supe, esperé y me volvió a llamar:

"Ya lo puedes hacer público".

Y ya está, así fue. Usted, cuando deja la presidencia

del Congreso de los Diputados,

se va a Europa, se va de eurodiputada.

Sí, fui la número dos de la lista europea del PP

con Jaime Mayor de número uno.

¿Fue una experiencia interesante?

Pues una experiencia interesante,

en aquellos momentos, claro, fueron las circunstancias,

yo venía de un cargo muy institucional,

entonces, en aquellos momentos, hablé con Mariano Rajoy y decidimos

que no el mejor papel,

después de ser presidenta del Congreso,

ponerme a hacer oposición. Y entonces, a los tres meses,

me parece que eran las elecciones europeas

y fui para allá.

Hombre, cuando llegas allí,

es un choque porque la forma de hacer política es muy diferente.

Es decir, cuando vienes,

me acuerdo que entonces llegamos allí unos cuantos,

unos, que habían sido ministros, como Pilar del Castillo

o Cristóbal Montoro, o que habían sido portavoz

del grupo nuestro en el Congreso,

como Luis de Grandes, y entonces, claro, llegabas

acostumbrada a la viveza de la política nacional.

Pero te encontrabas con que allí

las cosas son diferentes, los ritmos son diferentes,

casi todo se pacta,

entonces eso tiene ventajas e inconvenientes.

Es bueno que se pacte,

lo que pasa es que en ocasiones que precisamente porque se pacta

las propuestas salen

mucho más diluidas. Pero, efectivamente, es interesante,

ha sido una experiencia muy interesante.

Hasta ese momento,

usted no había sido nunca presidenta del PP de Aragón.

Nunca. La eligen cuando vuelve,

me parece, ¿no? Bueno, vuelvo porque me llaman.

(RÍE) Ah.

Vamos a ver, vuelvo porque, efectivamente,

yo ya pensé que mi vida política terminaba allí,

pero está claro que las circunstancias

me llevan a otro sitio.

Entonces me llamaron para las generales del 2008

para que volviese a encabezar

la candidatura de las generales de Zaragoza

y volví.

Y luego ya, a los pocos meses, es cuando, efectivamente, había

que renovar la presidencia del PP de Aragón,

había dos posibles candidaturas

y entonces buscaron quién es la persona

que puede aunar voluntades y "Luisa, Luisa",

pues Luisa. Y eso fue lo que hizo

que fuera después a la presidencia de Aragón.

Claro, lógicamente.

Esas circunstancias. En aquellos momentos,

recuerdo que Mariano Rajoy me dijo: "Mira, Luisa, vete

para allá, pon paz,

ordena el partido y buscas un candidato.

Y yo no le dije nada y me callé prudentemente,

pero, claro, yo sabía que en el momento

en yo pusiera el pie

como presidenta del partido,

lo suyo era que yo fuera la candidata autonómica.

O sea, que usted ya se veía predestinada a volver.

Sí, hombre, claro.

Qué diferencia de estilo tenían Aznar y Rajoy, ¿no?

Sí, claro, sí, sí.

Qué cosa tan... Sí, sí, cada uno,

cada persona somos diferentes,

no hay dos personas iguales. Pero esa pregunta se la hago

para preguntarle, pero, al final, la idea es

que cualquier planteamiento que les hacían a ustedes, ustedes

sabían que tenían que aceptar.

No, a mí nadie me ha impuesto nunca nada.

Es más, a mí Mariano Rajoy me pidió en el año 2007 que fuera

candidata ya de Aragón.

Ah. Estando en Europa.

Y entonces le dije: "Bueno, ¿hay posibilidades de gobernar?

¿Tenéis encuestas?

¿Habéis hablado con el partido aragonés?"

y me dijo: "Mira, no" y le dije: "Bueno, pues mira,

entonces no tiene mucho sentido que yo vuelva

para no gobernar" y sí que en aquellos momentos le dije:

"Mira, de todas formas,

si queréis que vuelva para las generales, vuelvo".

Y efectivamente. ¿Por qué no quiso liderar usted

la oposición allí? Pues no tenía ningún sentido,

es decir, creo que, una vez que has presidido, no es bueno.

No es bueno porque estás muy condicionado,

o sea, primero condicionas a los tuyos

porque el Gobierno que te ha sustituido,

indudablemente, está todo el día "bu, bu"

y luego, además, porque creía que no era el momento

de que yo fuera la sucesora de mi sucesor,

de que yo plantease.

Entonces eso entendí que debía ser así.

Eso, por lo que me he dado cuenta

y por lo que voy conociendo,

las mujeres son muy claras a la hora de plantear eso,

pero los hombres políticos siempre

dicen que ellos se quedarán a...

Ah, bueno. Yo, desde la noche electoral,

que luego hay quien desde el PSOE en aquellos momentos allí me acusó:

"Es que ha tirado la toalla".

Yo no tiré la toalla, yo vi que los diputados

de la izquierda sumaban más que los del centro-derecha y dije:

"Pues por aquí se ha acabado".

Era absurdo, ¿no? ¿Cree que hay vida

más allá de la política? Sí, claro que hay vida, hombre,

siempre hay vida. La vida política es intensa,

es decir, es absorbente, porque es verdad, es dura,

pero también digo una cosa: "Nadie duerme solo porque quiere",

o sea, que, si estamos en ello

es porque nos gusta y porque queremos trabajar en ello.

Entonces sí que es verdad.

Es lo mismo que cuando sales de un puesto muy intenso, es decir,

mi agenda no es la misma

cuando era alcaldesa

que cuando era presidenta del Congreso.

Por supuesto, no era la misma que cuando era

diputada del Parlamento Europeo, que los viajes ocupan mucho tiempo,

sin embargo, la agenda está menos cargada.

E, indudablemente, no es lo mismo tener

una agenda de presidenta de comunidad

a tener una agenda de senadora autonómica.

Entonces a todo hay que adaptarse.

Claro. ¿Se llevan la política a casa los políticos?

Bueno, según y cómo, es decir,

yo no vivo obsesionada,

no he vivido obsesionada,

las cosas como son, pero cuando estás en un puesto

de responsabilidad y, sobre todo,

los cuatro años de presidenta autonómica

porque fueron muy duros porque fue toda la crisis,

para todos los que gobernamos

del 11 al 15, estuviésemos donde estuviésemos,

en el Gobierno de España, en Gobiernos autonómicos,

fue muy duro, gestionar la crisis fue muy duro

y entonces sí que...

Hombre, intentas no llevártelo a casa,

pero dejas de dormir. Siempre digo que me aprendí

todos los programas de radio nocturnos que había,

que ahora ya no, todos, sabía dónde estaban,

me despertaba y me tenía que poner el pinganillo en la oreja

para intentar recuperar.

Siempre he tenido una duda:

¿se llama usted Luisa Fernanda por la zarzuela de Moreno Torroba?

Pues no sé por qué me llamo Luisa Fernanda,

pero voy a decirlo: yo soy, en aquellos momentos,

aunque alguna hermana había muerto, soy la cuarta chica;

soy tardana, me llevo siete años con mi hermana

que me precedía;

la ilusión de mi padre era tener un chico

y solo tenían pensado nombre de chico

y, cuando llegué yo,

improvisaron. Usted, en el Congreso

de los Diputados fue el martillo pilón

de Carlos Solchaga con el caso de Mariano Rubio.

(ASIENTE)

Aquella fue...

El caso Ibercorp. Ibercorp, exactamente.

Y, además, fue

hace muchos años, eso fue en el año 92 la primera vez

y 94 la segunda, porque fue un caso que reapareció.

Yo estaba, sí, me tocó, estuve en la comisión de investigación

y, efectivamente, además, es una comparecencia

que se televisó en directo

y que entonces llamó mucho la atención.

Sí, sí, ahí sí que se le notaba a usted dura.

(RÍEN)

Pero yo no he visto esa comparecencia.

Todavía hay gente que me la recuerda.

Pero lo que creo es

que, a diferencia de algunos otros diputados

de otros grupos parlamentarios,

yo pude ser dura en el fondo, pero no en la forma, es decir,

yo lo que sí hice, me había estudiado la documentación

y lo que hice fue...

Claro, también es verdad que quizá me era fácil

porque ejercí de mi profesión,

ejercí de auditora porque me estudié la documentación

y entonces las preguntas iban todas

en esa dirección. Porque dijo usted

lapidariamente hace 25 años:

"El que quiera ganar dinero, que no se dedique a la política".

Ah, está claro. Vamos, es que eso es una obviedad.

Eso es una verdad empírica,

es decir, en la política no se gana dinero.

Vamos a ver, entiendo

que hay quien pueda decir, todo es relativo en esta vida,

quien pueda decir: "Bueno, es que tienen sueldos altos",

bueno, en función con lo que se compare,

pero, es decir, si en política tienes un sueldo

y es el sueldo de un profesional medio

en una empresa, no tienes el sueldo de un directivo,

no, no, y, por tanto, si estás aquí,

hombre, mayoritariamente, puede haber excepciones, que dices:

"Bueno, gente que en política

está ganando más dinero de lo que ganaría

en su vida profesional". Es posible, pero, mayoritariamente,

desde luego, quien quiera ganar dinero,

que busque otro camino, que en la política se equivoca.

Hombre, con su sueldo,

un político millonario no puede ser.

No, en absoluto. Solo hay que mirar el BOE.

Con un sueldo de político, no se hacen grandes patrimonios.

Claro. Ahí está.

Quien tiene un gran patrimonio partiendo de cero es por algo.

Eso es seguro, es decir,

y, además, ahora está todo colgado en la página web,

es decir, eso es seguro.

Ahí está claro. No se hacen grandes patrimonios,

salvo que te haya tocad la lotería,

claro.

(RÍEN)

Claro. ¿Se arrepiente usted de algo que ha hecho en política?

Hombre, en esta vida siempre te arrepientes de cosas, está claro.

Algo que le... No, siempre te arrepientes de cosas,

lo que pasa es que también es verdad,

tu vida personal o, vamos, tu vida profesional

o activa política, lo mismo que la historia,

hombre, no puedes analizarla con las circunstancias de hoy

lo que se hizo hace 20 años.

Es decir, es lo mismo, tienes que situarte

en las circunstancias de aquel momento, eso por supuesto.

Entonces sí, siempre se cometen errores,

claro que se cometen errores. ¿Quién no comete errores en su vida?

Pero lo que yo sí puedo decir,

es decir, he cometido errores, por supuesto, como todo el mundo

y a lo mejor más que otras personas,

pero sí que es verdad

que siempre he pensado en ese momento

que estaba haciendo lo más conveniente,

es decir, no lo he hecho conscientemente

de que no debía hacerlo.

¿Cree que ahora está

mucho más crispada la política que hace...?

Sí, no, y muchísimo, muchísimo.

Es decir, se ha perdido,

bueno, porque usted recordaba comparecencias mías y tal,

pues las formas se guardaban.

Es decir, he podido ser, he hecho mucha oposición,

como recordaba antes, en la etapa del presidente Aznar

antes de llegar a presidente de Gobierno,

pero siempre guardando las formas, sí,

puede ser muy duro en el contenido

porque tienes argumentos para ello.

Cuando me refiero a muy duro es utilizar argumentos,

recordaba antes la comparecencia del caso Ibercorp,

pero guardando las formas siempre.

Yo lo que veo ahora...

Es decir, recuerdo que en la presidencia del Congreso

a algún ministro le llamé la atención

cuando acusó de mentir a un diputado

y le llamé la atención: "Usted habrá querido decir

que falta a la verdad. -Sí, sí, señora presidenta".

Imagínese lo que ha venido después.

Ahora. Y no estoy hablando de hace 30 años.

Ahora se quedarían boquiabiertos.

Claro, pues es así y a mí me sigue chirriando.

Lo mismo que a mí no se me ocurre insultar a nadie

por la calle. Me sigue chirriando.

Un debate político no es barra libre para insultar.

Es que, además, quien utiliza palabras gruesas

o quien insulta es que no tiene argumentos.

En mi opinión, eso demuestra una gran pobreza intelectual.

Sí. ¿Y cree que ahora se miente mucho más de lo que antes?

Antes se mentía poco, aparentemente, porque siempre

te lo decía alguien y te ponía la cara colorada.

Sí, claro. Pues ya no lo sé.

No soy capaz, no sé si se miente más,

lo que sí es cierto es que las formas

son mucho peores de las que eran

y que, además, sobre todo, y ya no es solo cuestión de formas,

o sea, yo soy doña Formalismos,

pero, claro, lo que decía antes, es decir, es que en muchas ocasiones

la falta de formas lo que trasluce

es la ausencia de argumentos intelectuales.

"La página del periódico que informaba del triunfo

de Clara Campoamor el día

que consiguió el voto para las mujeres nos ha acompañado

como decorado de nuestra conversación

en el Senado. Tendría que cambiar el siglo

y pasar 69 años para que una mujer llegara,

finalmente, a presidir el Congreso de los Diputados.

Esa mujer fue Luisa Fernanda Rudi,

la primera que alcanzó esa alta responsabilidad

hasta entonces, reservada a los hombres.

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  • Luisa Fernanda Rudi.

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La galería - Luisa Fernanda Rudi

25 oct 2019

Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasaran a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.

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