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La Galería - José Segura - ver ahora
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(Música cabecera)

El político canario José Segura te arrolla hablando.

Y aún más si se trata de los temas que domina.

Es decir, actividad parlamentaria, termodinámica o asuntos marítimos.

Pionero del PSP de Tierno Galván, luego del PSOE,

catedrático, presidente del cabildo de Tenerife,

alcalde de La Laguna, delegado del Gobierno en Canarias,

senador y diputado.

Todo en una sola vida.

Señor Segura, usted es hijo de canario y catalana.

¿Y no ha salido nacionalista por ninguno de los dos sitios?

No hay ninguna razón para ser nacionalista.

Mi padre era de la isla de Gran Canaria.

Nació en un pueblo de la isla de Gran Canaria muy simbólico,

que es La Aldea de San Nicolás. Se llama así.

Es un pueblo bastante aislado dentro de la isla de Gran Canaria.

Y al terminar la Guerra Civil,

mi padre ingresó en el cuerpo de la Policía Armada

en aquel momento, fue destinado a Barcelona,

inmediatamente pasó al Parque Móvil Ministerios

como conductor de un camión,

y ahí ejerció los años 41, 42, 43 y 44.

Se casó con una chica catalana formidable,

y, fruto de ese matrimonio, el mayor de sus hijos fui yo,

que nací el 4 de julio de 1944.

En efecto, en la época del desembarco norteamericano en Normandía.

Yo me siento socialista internacionalista

pero hasta la médula.

No obstante, tengo una gran debilidad intelectual por Cataluña

y una inmensa debilidad por Canarias.

Cuando cumplí cuatro años y medio, aproximadamente,

mi padre fue destinado a la isla de Tenerife.

Pidió traslado al Parque Móvil a la isla de Tenerife,

y allí nos trasladamos.

Yo recuerdo el viaje en barco,

y recuerdo cuando el barco zarpaba del puerto de Barcelona.

Recuerdo, como si fuera hoy, la escultura de Colón

con el dedo marcando una ruta.

Recuerdo cuando el barco atracó en Alicante,

en el puerto de Alicante.

Cuando atracó en el puerto de Algeciras.

Recuerdo la estampa del Peñón.

Y recuerdo una dura travesía desde Algeciras

hasta Santa Cruz de Tenerife con una mar endemoniada.

Aquellas eran unas rutas que duraban una semana prácticamente.

Y llegamos a Tenerife en aquella época, en el año 49,

1949, del siglo pasado.

Era una situación de posguerra.

El general Franco había salido de Canarias,

habían cometido él y los suyos auténticas atrocidades,

y existía un miedo feroz.

De tal manera que era una sociedad muy distinta a la de hoy en día.

Pues eso, prácticamente, desde los cuatro años y medio,

toda mi vida ha transcurrido en Tenerife.

¿Y cuándo comienza el gusano de la política?

Bueno, el gusano de la política debo confesar que lo tuve siempre.

Yo recuerdo que mi padre se compró...,

aquello fue un instrumento interesantísimo,

un aparato de radio portátil pequeño.

Le llamábamos un transistor, se le llamaba en aquella época.

Y teniendo yo 10, 11, 12 años de edad,

mi padre conectaba con Radio Pirenaica

para poder saber qué ocurría en Tenerife,

y solo podíamos enterarnos a través de la llamada Radio Pirenaica.

Era aquella emisora que la oposición al franquismo

tenía un centro emisor, me parece recordar que era en Praga.

En Praga.

Y ahí yo diría que se incrementó notablemente

mi interés por la política, escuchando Radio Pirenaica.

Y lo he tenido siempre.

Y he tenido el inmenso privilegio de pertenecer a aquella generación,

de aquellos chicos y chicas jóvenes de aquella época,

y otros menos jóvenes,

o sea, centenares de miles de españoles

que nos involucramos en la transición política.

Y, hombre, yo recuerdo que en el año 70

yo estaba aquí, en Madrid, preparando oposiciones

a la cátedra de Termodinámica Técnica

de la Escuela de Náutica de Santa Cruz de Tenerife,

y en aquella época se estaba celebrando el Proceso de Burgos.

Se estaba celebrando... Había muchas manifestaciones.

Luego fue el Proceso 1001.

Y yo siempre estuve, de una u otra manera,

captando información de los demócratas,

de los demócratas que se comprometían,

desde las parcelas de la derecha a las parcelas de la izquierda,

se comprometían por la transición política.

Pero, es más, me tomo la libertad

de comentarle una pequeña anécdota.

Cuando hice el Bachillerato Elemental,

o sea, rozando los 14 años de edad,

nos fuimos durante una semana un grupo de chicos...,

no digo chicas porque no las dejaban,

un grupo de chicos, que éramos siete u ocho,

a la isla de El Hierro.

Y recuerdo que desembarcamos en el puerto de Valverde,

que es la capital de la isla de El Hierro.

Y el cabo de la Guardia Civil

se nos acercó a nosotros y nos dijo:

"Tengan mucho cuidado,

tengan mucho cuidado, y no se acerquen

a dos hombres mayores que están aquí, en la isla de El Hierro,

que son enemigos de la patria".

¿Y quiénes eran aquellos dos señores?

Pues eran dos personas.

Uno se llamaba Íñigo Cavero,

y otro, Navarro de apellido.

Que eran dos intelectuales democratacristianos

que habían acudido a Múnich a la sesión...,

digamos que se celebró en Múnich,

de encuentros entre representantes

de distintas fuerzas democráticas del interior,

y se les conoció como "los del contubernio de Múnich".

Políticamente, usted arranca su vida

en el Partido Socialista Popular de Tierno Galván.

Y ahí se mantiene hasta la integración

en el Partido Socialista.

Sí. Yo he sido siempre esencialmente socialdemócrata.

Entré a militar en el Partido Socialista Popular

que dirigía, como presidente del partido, Enrique Tierno Galván.

Y, como secretario del partido, Raúl Morodo,

y estaba Donato Fuejo, y José Bono,

y Alfredo Mederos, que era nuestro principal dirigente

en el archipiélago canario, que era un catedrático

de Química Inorgánica en la Universidad de La Laguna.

Y estaba Eugenio Burriel, y Antonio Martinón,

y Juan Alberto Martín.

Estos son nombres muy conocidos en Canarias.

Y entramos a militar en el Partido Socialista Popular.

Estaba Manuel Medina Ortega,

que era catedrático de Derecho Internacional

y luego fue vicerrector de la UNED y eurodiputado.

Y era un grupo, yo diría,

de personas muy cualificadas en muchos ámbitos

y que se consideraban de izquierdas, y que no había mucha conexión

con el Partido Socialista Obrero Español,

que no estaba anclado realmente en Canarias.

Y entré a militar en el PSP,

y fueron unos años espléndidos en los que tuvimos mucho debate,

en los que tuvimos muchas aportaciones.

Yo conservo aún aquellos documentos que se elaboraban sobre la...,

bueno, sobre planteamientos ideológicos,

hasta que fueron los años transcurriendo,

y en el año 78, ya después de aprobada la Constitución,

y de celebradas, el 15 de junio de 1977,

las primeras elecciones democráticas a Cortes Generales,

aquellas que convocó Adolfo Suárez,

el PSP, en un congreso que celebramos en Torremolinos

al que yo tuve la oportunidad de asistir,

tomó la decisión de integrarse en el PSOE,

y nos integramos en el PSOE, digamos, entrecomilladamente,

reconociéndosenos la antigüedad,

la antigüedad de militancia en el PSP.

Toda su trayectoria política se vincula a las Islas Canarias,

empezando por la presidencia del cabildo de Tenerife.

Exacto. Fui presidente del cabildo insular de Tenerife,

alcalde de La Laguna...

Y Canarias ha vivido acontecimientos

como no los ha vivido ninguna otra Comunidad española

en lo que se refiere a fenómenos de inmigración irregular

vía marítima.

Yo tuve la oportunidad

de desempeñar la función institucional

de delegado del Gobierno en Canarias

en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero,

es decir, desde mitad del 2004,

2005, 2006, 2007 y los primeros meses del 2008...

Perdón que interrumpa, pero para eso tuvo usted que dejar

el escaño aquí, en este Congreso. Exacto.

Yo, al comienzo...

En fin, salí elegido diputado en aquella sexta legislatura

de las Cortes Generales españolas,

que fue en mayo de 2004,

y, después tomar posesión el presidente del Gobierno,

José Luis Rodríguez Zapatero, me dijo: "Mira, amigo Segura,

tú eres un gran defensor de Canarias. Debes ejercer la responsabilidad

de delegado del Gobierno en Canarias".

Y lo acepté, y para mí fue una de las experiencias humanas

más excepcionalmente hermosas que he podido vivir.

Hermosa en una etapa

en la que hoy Europa está, digamos, viviéndola dramáticamente.

Como es el trasvase de miles y miles de seres humanos

desde el litoral de Libia,

que a bordo de embarcaciones de muy distintas características

se lanzan a la mar jugándose la vida

y, desde luego, arribando o no a las costas italianas.

Pues en aquella época a la que he hecho referencia,

del orden de unos 70 000 seres humanos

procedentes de Gambia, de Senegal, de Mauritania,

de Guinea-Conakry, de Cabo Verde, de Nigeria,

de Guinea-Bisáu, de Guinea-Conakry...

En fin, de tantos lugares de ese continente africano

en el que hay casi 1000 millones de seres humanos.

En Nigeria solo, 150 millones de seres humanos.

Van buscando otro horizonte en el que poderse desarrollar.

Y estos pobrecillos arribaban

a las proximidades de Canarias,

y yo he vivido acontecimientos muy impactantes

que, sin duda alguna, marcaron mi vida.

Con la incomprensión también,

la incomprensión y la insolidaridad,

de medios de comunicación, de ciudadanos, de periodistas

y de políticos en el archipiélago canario,

que exacerbaban los sentimientos más innobles que tenemos...,

en fin, inventando planteamientos que no ocurrían.

Que no ocurrían.

Pero el pobrecillo que va huyendo de una zona

donde no tiene capacidad para desarrollarse,

desde luego, no detecta en la mar, entre las olas,

no detecta una línea de separación.

Generalmente, es un personaje bien preparado, ¿no?

Yo conocí a muchos ingenieros informáticos.

Claro, cuando llegaban al puerto, que se les había salvado la vida,

se les sometía a un tratamiento higiénico,

se les entregaba ropa, se les daba alimento,

eran objeto de observación médica,

y ahí entraba a jugar un papel muy importante

otro cuerpo de Fuerzas de Seguridad del Estado,

que es el Cuerpo Nacional de Policía.

El Cuerpo Nacional de Policía tenía la responsabilidad

de hacer cumplir la ley de extranjería,

ponerles a disposición del Poder Judicial,

y con un tratamiento exquisito.

Hombre, yo recuerdo campamentos improvisados

en la isla de Tenerife o en la isla de Gran Canaria,

o en Fuerteventura, con equipamientos procedentes del Ejército de Tierra,

que tuvo un comportamiento también colosal en aquella etapa.

Todos al mando del teniente general Pérez Alamán en aquel momento.

Un auténtico señor de la milicia

que fue de una generosidad ilimitada.

Trasmitiendo órdenes a todos sus subordinados.

Tenemos la satisfacción de que se les dio un tratamiento excepcional.

Y, desde luego, dialogábamos mucho con centenares de...,

digo chicos porque había muy pocas mujeres, muy pocas mujeres.

Pues muchos eran gente muy cualificada.

Especialistas en Informática, otros que habían estudiado Física,

en distintas universidades africanas.

Volviendo hacia atrás,

usted el primer cargo que ejerció fue el de presidente del cabildo.

Vamos a hacer un ejercicio de asimilación

para que lo entendamos. Cuéntenos usted también

a qué equivale el cabildo en las instituciones de la península.

Pues no tiene equivalente.

No tiene equivalente.

Vamos a ver, cuando el archipiélago canario

fue conquistado por la corona de Castilla,

a finales del siglo XV,

los Reyes Católicos designaron...

a una determinada personalidad,

digamos, como el adelantado de Castilla.

En la isla de Tenerife o en otra isla.

En Lanzarote.

Y en el transcurso del tiempo se fueron configurando

como órganos, lo digo entre comillas también,

órganos de gobierno insulares.

Alguien tenía que dirigir e ir organizando

aquella zona colonizada.

Transcurridos los años,

se constituyeron en cada una de las islas

los cabildos insulares, que son instituciones, repito,

órganos de gobierno en cada una de las islas.

¿Coincidió en alguna de estas etapas en Canarias

con aquellas aventuras independentistas de Cubillo?

Naturalmente.

En aquella época, había un sector de la Unión del Pueblo Canario

que era un sector independentista.

Yo creo que ese sector ha ido debilitándose en el tiempo.

De tal manera que a mí me pareció muy razonable

algo que impulsaron determinados dirigentes canarios,

entre ellos, don Eligio Hernández,

que era delegado del Gobierno en Canarias,

el que a Cubillo no había que impedirle la entrada en Canarias.

"Mejor tenerlo con nosotros" era una frase que se utilizaba.

Y Cubillo regresó a Canarias.

Cubillo, digamos, hacía una soflama desde Argel

en la etapa de UCD

alimentando el independentismo en Canarias.

Pero Cubillo era un personaje muy singular.

Y fue objeto de un atentado,

cuya historia yo no conozco milimétricamente.

Hay muchas versiones.

Y Cubillo, una vez en Canarias, legalizó su partido.

Participaba en los procesos electorales.

Tenía un número escasísimo de votos,

no tenía ninguna representación en ninguna institución.

Se registró como abogado que era,

licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna,

en el colegio, ¿no?,

y ejercía como abogado.

Y falleció hace unos años, hace un par de años.

Yo tuve muy buena relación con él. Muy buena relación personal.

Era una persona con la que podía dialogar,

discrepar,

y podíamos tomarnos, como decíamos nosotros,

el cortadito en la barra del bar.

Usted es catedrático de Termodinámica Técnica

de la Escuela Superior de la Marina Civil de Tenerife.

Exactamente.

En efecto, esa cátedra la gané en el año 1970.

Consiguientemente, tengo ya una antigüedad de 45 años.

Me cuentan que uno de sus libros,

precisamente "Termodinámica técnica",

es libro de texto en muchas universidades, no de España,

sino del mundo. Sí, del mundo iberoamericano.

En decenas de países iberoamericanos y en muchas universidades españolas.

La verdad es que este libro me ha dado muchas satisfacciones.

Yo siempre tuve el interés de...

sistematizar para los oficiales de máquinas,

de la especialidad de máquinas,

que salían de las escuelas de náutica,

porque la singularidad de la cualificación

que necesitan los maquinistas navales requiere un tratamiento específico.

¿Se hacen amigos en política? Sí, sin duda alguna.

Yo he tenido la oportunidad de disfrutar de la amistad

de centenares de diputados y senadores

de todas las opciones políticas, pero fundamentalmente de la mía.

Y yo he procurado siempre que la convivencia

sea precisamente una parte del comportamiento común

que me haya caracterizado.

De tal forma que igual lo vivía en la militancia

en el Partido Socialista en Canarias.

También es cierto que yo, en ocasiones,

he sido objeto de un trato que no me esperaba

de determinadas personas que, militando en el Partido Socialista,

tuvieron comportamientos hacia mí, como he dicho, inesperados.

Pero son anecdotillas puntuales poco relevantes.

La vida política me ha permitido conocer España intensísimamente

y a los españoles.

¿Cómo le sentó a usted aquella visita del ministro de Franco

Sánchez Bella cuando llegó a Canarias y dijo:

"Canarios, os traigo un saludo de España".

Bueno, a cuerno quemado, ¿no? Como nos ocurre a todos los canarios.

Fue una desafortunada expresión, pero que reflejaba, desde luego,

lo lejos que el gobierno franquista se sentía del archipiélago canario.

Usted es uno de los diputados cuya casa está la más lejana

del Congreso de los Diputados de España.

¿Cómo lleva eso su familia?

Yo he tenido la suerte de gozar y de disfrutar

de la comprensión e inmensa colaboración de mi esposa,

con la que estoy casado desde el año 70.

Llevamos 45 años de matrimonio.

Y de mis tres hijos,

que ya el mayor tiene 43 años.

Que han comprendido que ese era mi reto,

que esa era mi apuesta,

y que colaboraban.

No tuve nunca, en términos marineros, que a mí me gustan mucho,

nunca tuve la proa de ningún miembro de mi familia apuntándome

o impidiéndome realizar las labores que yo creía que tenía que realizar.

Y, en consecuencia, hasta ahora,

todo para mí ha sido un inmenso privilegio.

Creo que debería contar, señor Segura,

que si alguien quiere indignar al pacífico diputado José Segura

solo tiene que decirle que todos los diputados son iguales

y que ninguno trabaja.

Se ha extendido como una mancha de aceite

una campaña difamatoria, devaluadora, del papel de los diputados.

El diputado no es el señor que está sentado en el escaño

y que aprieta un botoncito cuando hay que someter a votación,

o que no suele estar en el escaño.

Yo no estoy el 80 % del tiempo de duración de un pleno en el escaño.

Estoy en mi despacho trabajando. Esto la gente tiene que entenderlo.

Trabajando, ¿qué? Las materias de mi competencia.

Y si se están debatiendo materias

de otro ámbito intelectual o político en el que yo no soy un experto,

lo sigo a través del monitor de televisión

que todos los diputados tenemos en nuestro despacho,

pero, al mismo tiempo, estamos trabajando para dar nivel.

Las Cortes Generales españolas tienen un altísimo nivel intelectual

en lo que se refiere a la preparación de sus diputados,

a la cualificación de los mismos y a la entrega del tiempo

para elaborar documentos.

Esto me gustaría que sirviese como ejemplo,

estos volúmenes.

Incluso me falta otro, pero no es cuestión de...

Estos volúmenes son el ejemplo del trabajo de un diputado.

Pero yo no soy un diputado excepcional.

En absoluto. Soy un diputado común

e igual que los demás.

Señor Segura, está usted sentado en el último escaño que ocupó usted

en el Congreso de los Diputados. Pues sí.

Cuando tomé posesión de mi escaño de senador

en noviembre de 1989,

sentí una emoción profunda.

Miré hacia la zona en la que estaban los familiares de los senadores

que tomaban posesión y se me saltaron las lágrimas.

¿Por qué?

Pues porque hubiese deseado mucho

que aquel chófer del Parque Móvil

que conducía un camión de 6 de la mañana a 12 de la noche,

que hizo grandes esfuerzos

para que yo hiciese el ingreso de Bachillerato,

y luego, el Bachillerato, y luego, la licenciatura,

hubiese estado entre los invitados disfrutando de que su hijo

adquiría el inmenso privilegio, honor y enorme responsabilidad

de convertirse en miembro de las Cortes Generales de su país.

De un país democrático en el que siempre creyó.

Pero, lamentablemente, en aquel noviembre del 89,

hacía ya 17 años que mi padre había fallecido.

Bueno, bienvenidos a las personas que visitan el Congreso.

Sois de los veteranos, de los del plan preuniversitario,

de la transición política.

Y me están grabando ahora un programa...

"La galería".

Un programa que se llama "La galería", TVE.

Y por eso estamos aquí dale que te pego.

Este es mi escaño y nos están grabando desde el escaño.

Profesor universitario mudado en político

en tiempos de la Transición, y, en el fondo, marino frustrado,

aunque no lo confiese,

supo siempre aplicar las artes de la navegación

y la trigonometría esférica a su rumbo dilatado

por las borrascosas rutas del poder en la nave del Sol.

Hasta que, observando con detenimiento la posición

de la Estrella Polar, decidió que había llegado a puerto.

(Música)

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La Galería - José Segura

21 dic 2018

Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasaran a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.

Entrevista a José Segura, diputado y senador (1989-2015).

Histórico de emisiones:
23/08/2018

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