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La galería - Bernat Soria - 11/04/19 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

El hecho de ser ministro normalmente se impone

sobre cualquier otra circunstancia biográfica.

Bernat Soria lo fue de Sanidad,

pero nunca dejó de ser un médico investigador.

Famoso por eso y afortunadamente obsesionado

con acabar con la diabetes.

Al laboratorio regresó tras la incursión en la política.

Durante ese tiempo, se reafirmó en no acabar de quererse casi nada

y aprender a leer la actualidad de forma más pragmática.

Como ministro, se sintió miembro del Consejo de Administración

de la empresa más grande de este país,

una empresa llamada España.

En "La galería" entrevisto generalmente a políticos.

Probablemente, esta sea la primera y única vez

que nuestro entrevistado es un político de coyuntura,

un político, llamaríamosle, ocasional.

Político es lo que uno hace y lo que uno deja de hacer,

es decir, todo tiene que ver. Fíjese.

Pero sí, mi dedicación a lo que entendemos por política

fue, no llegó a tres años, intensamente.

Posiblemente podría contar por más,

por nivel de intensidad, igual pesa más de dos años.

Estoy orgulloso de haber servido a mi país

formando parte del gobierno,

pero el trabajo de investigación es tan apasionante, es tan atractivo,

que te, digamos, envuelve de forma tan inmensa

que, en realidad, es un hobby al que puedes dedicar tu vida

y que además te pagan.

El cambio debió ser tremendo, ¿no?

Brutal, pero apasionante.

Su salida del laboratorio... Fue quirúrgica.

Fue de una limpieza, digamos, con un láser,

de una limpieza, porque el viernes se anunció.

Yo me enteré un jueves por la tarde,

el viernes por la mañana se anunció

y el lunes por la mañana yo estaba prometiendo

el cargo en La Zarzuela.

A partir de ahí, una intensidad y, efectivamente,

desde ese ministerio, que es un ministerio con poco presupuesto,

pero con una gran capacidad reguladora.

Uno a veces mide el poder de los ministros

en función del presupuesto.

En ese sentido, el de Fomento es el más poderoso,

porque suele tener presupuestos grandes.

Sanidad no, Sanidad tiene el presupuesto más pequeño.

Pero Sanidad regula y tiene competencias directas

sobre un presupuesto de 80 000 millones de euros,

es decir, porque Sanidad no es

solo el presupuesto del sistema público,

es también la sanidad privada, es decir,

todo lo que tiene que ver con sanidad

forma parte de tu capacidad reguladora.

Sí, aquello fue muy intenso y pude hacer muchas cosas.

Cuando dejé el ministerio, cuando me cesaron,

porque a mí me cesaron.

Hay gente que se enorgullece de haberle dimitido al presidente.

No es mi caso.

Yo a mí el presidente me llamó, yo ya sabía para qué me llamaba.

Hay una cosa, hay un lenguaje.

Tú al presidente le llamas presidente

y el presidente se dirige a ti como ministro

y todo el mundo te llama ministro.

Con lo cual, tienes la sensación de que has perdido tu nombre.

Ya nadie te llama Bernat, es decir, todos te llaman ministro.

¿Dejar el ministerio fue una liberación?

Porque usted regresó inmediatamente al laboratorio. Tardó muy poco.

Me hizo algunas ofertas y me dijo: "¿Qué quieres?",

porque siempre hay un saldo positivo.

Yo entiendo que a algunos se vayan

a una embajada o a otros cargos importantes,

porque, en el fondo, tú has trabajado mucho por tu país,

independientemente del color del gobierno

y, de alguna forma, hay un saldo.

Entonces, yo les dije que quería volver.

Eso era lo que habíamos hablado.

Lo que yo me planté y se lo había planteado ya

el día que me propuso ser ministro era volver al laboratorio.

Cuando él me llama para decirme:

"¿Qué te pareces ser ministro de Sanidad?"

Y yo le contesté una frase que no debo de repetir,

a continuación intenté convencerle de que nombrará a otros,

le di dos nombres, me dijo no: "Si no vienes, crisis".

Y es cierto, es decir, Zapatero tiene una cosa

y es que te dice lo que es.

Es bastante honesto

y te dice las cosas como son y puedes hablar.

Es que, además, es muy interesante

su presencia en el Gobierno Zapatero,

porque usted estuvo en el final de la primera etapa,

lo que muchos analistas llaman la etapa buena,

y en el principio de la segunda etapa, de la segunda legislatura,

que también muchos analistas llaman la etapa mala.

Yo no creo que esa sea la opinión del presidente Zapatero.

(RÍEN)

Pero es cierto que las dos legislaturas

fueron muy distintas.

La primera fue una legislatura

en la que se aprobaron muchas leyes con un gran contenido social.

La segunda era una legislatura planificada como muy ambiciosa,

pero a la que le cayó una crisis económica

que condicionó muchísimo las decisiones

y que la condicionó hasta un punto en el cual

muchos electores del Partido Socialista

se sintieron traicionados.

Se sintieron que ese gobierno ya no les defendía.

Ya no protegía su forma de pensar.

Y a lo mejor ahí tenemos el origen de un espacio que se generó nuevo

y en política, igual que en el mundo de los gases,

cualquier espacio es ocupado.

Cuando avanzó sus investigaciones, tuvo que acudir finalmente

a las fórmulas más embrionarias.

Y eso le supuso un muro, con la Iglesia había topado.

Vamos a ver.

Pero yo creo que eso es producto,

como otras cosas que han pasado en la vida,

de mi ingenuidad.

Uno tiene que ser ingenuo para meterse en ciertos berenjenales.

Hay mucha gente alrededor que es mucho más lista que yo

y que no se mete en esos berenjenales.

Yo me metí, la verdad, sin pensar que en un país

donde la interrupción del embarazo estaba despenalizada,

se iba a perseguir a alguien por utilizar

un embrión preimplantatorio, uno de estos embriones.

Pero fue así.

Yo llevaba ya un año en esta línea de trabajo,

recibí una llamada del Ministerio de Sanidad,

que entonces ocupaba doña Celia Villalobos.

Yo estaba con Federico Mayor Zaragoza en ese momento

y la verdad es que él tuvo la generosidad de acompañarme

en la rueda de prensa.

Las primeras declaraciones que yo dije, él estaba a mi lado,

y yo dije: "Esto es lo que estaba haciendo

y me han llamado del ministerio,

y me han dicho que esto es una infracción grave, ¿no?"

Como buen catedrático de universidad, no sé lo que es una infracción grave,

una leve o uno medio pensionista.

Pero mi mujer, aparte de ser médico, siguió la vía administrativa,

claro, cuando llegué a casa, le dije:

"Cariño, una infracción grave ¿qué es?"

Ella se sabe esto de las leyes y me dijo:

"Mira, una infracción grave es que puedes perder

la condición de funcionario, o sea, que dejas de ser catedrático.

Pero para eso, lo tiene que hacer el Consejo de Ministros.

Tienen que aprobar que te tiran a la calle".

Claro, aquello era, en plena democracia,

voy a tener el honor de estar en el mismo panteón

que en mis admirados Aranguren o Aguilar o tal.

Buscamos la mejor botella de vino que teníamos y nos la bebimos,

porque un honor así yo no esperaba en democracia.

El Gobierno Aznar le abrió un expediente informativo

que tenía bastante mala pinta, ¿no?

Por lo que pude saber, una vez que había dejado el ministerio,

era inmenso.

Ahí estaba la llamada y ahí estaba el expediente,

que sí que me abrieron el expediente.

Expediente que nunca consulté cuando ocupé ese mismo despacho.

Nunca pregunté por el expediente y la gente estaba curiosa.

Y cuando ya dejé de ser ministro y los directores generales

me montaron una cena, te regalan cosas,

un delantal para estar en la cocina y cosas de estas,

uno de los regalos que más aprecio y que ahora ya tengo

es mi expediente.

Que es un tocho así de papeles y de cartas y de contracartas

de las asociaciones de diabéticos protestando,

de la ministra contestando, etc., yo tengo mi expediente en casa.

Me abrieron un expediente,

el expediente no quedó en nada, lógicamente,

digo lógicamente, porque no se me ocurre a mí que en democracia

alguien pueda ser expulsado de la carrera universitaria por esto,

pero hubiera estado en su derecho.

Por cuando yo le dije a la ministra:

"Ministra, si tú has votado,

para no votar en contra de la Ley del Aborto,

saliste del Hemiciclo". Me contestó: "Eso viene de arriba".

Y arriba lo que había, fundamentalmente,

era la señora Botella que no le gusta este tipo de trabajo.

Yo creo que ha cambiado, ¿eh?

Que ahora ya no se mete en estos fregados

e incluso ha hecho aproximaciones y está más aceptado este tema.

Pero en aquel momento tuvo sus dificultades.

A mí me dio ocasión

de practicar un deporte que he practicado algunas veces en mi vida

que es enfrentarme con la realidad con optimismo

y estar bastante tranquilo.

Usted tuvo que trasladar toda la investigación a Singapur,

todo su laboratorio.

¿Era como estar exiliado en tiempos de democracia?

Mi mujer, que siempre en eso te ayuda mucho, me dijo:

"Puedes empezar a buscar otro sitio para trabajar".

Entonces, empecé a llamar a compañeros.

Un compañeros de Oxford me dijo: "Me voy a jubilar".

Yo le dije: "¿Pero cómo te vas a jubilar?

Si los profesores de universidad no se jubilan".

Entonces llamé a otro profesor, un cirujano de Cambridge y me dijo:

"Mira, creo que tengo la solución".

Él era profesor visitante en Singapur,

se fue a Singapur, en Singapur se fue a comer con su amigo,

entonces aún no Premio Nobel Sydney Brenner

y textualmente me llamó: "Estoy comiendo con Sydney Brenner

y hemos decidido que tú te tienes que venir a Singapur".

Dije: "Si lo dice Sydney Brenner, yo no tengo nada que decir".

Y por eso monté, fui y me contrataron.

Un contrato de profesor visitante, que quiere decir que te vas allí,

estás una semana, 15 días, vuelves.

Llamar exilio es un poco fuerte, pero a lo mejor sí.

Lo que está claro es que ese proyecto no lo podía hacer aquí.

En segundo lugar, lo que está claro es que toque renunciar a ese dinero.

Es decir, tuve que renunciar a un proyecto de más de 600 000

que me había dado la Juvenile Diabetes Research Foundation,

una fundación de Nueva York, una fundación norteamericana,

que financia la investigación en diabetes,

pero que no suele ser frecuente que financia investigación

en otros países por razones fiscales a la fundación.

A la Juvenile Diabetes Research Foundation le interesa más

invertir en Estados Unidos.

Y financian proyectos fuera de Estados Unidos

cuando puedes demostrar que dentro de Estados Unidos

no hay gente más cualificada para hacerlo.

Por lo tanto, yo estaba muy orgulloso de tener ese proyecto,

pero tuve que renunciar.

Es decir, yo no podía cumplir con lo que había dicho que iba a hacer

en las condiciones que tenía.

Luego me ha ayudado la fundación esta en otras ocasiones,

pero he intentando convencerles de que me vuelvan a darme dinero

y no me vuelven a dar.

Pero financian a otra gente de mi laboratorio.

Voy a decir generosa, porque es un dinero que sale

de lo que los padres de niños diabéticos dan.

En parte, este departamento está financiado

por la Juvenile Diabetes Research Foundation.

A ver si soy capaz de resumir en la pregunta.

Usted lo que hace es curar la diabetes,

conseguir una célula que saque a la diabetes y desaparezca.

Ese es el proyecto inicial con el que el se monta

esta investigación

y es uno de los proyectos que tengo.

Yo ahora dividiría mi trabajo en tres proyectos,

que los tres son sobre diabetes.

El primero tiene que ver con obtener células

que sean capaces de producir insulina

a partir las células madre y que instruyan a la célula

de un paciente con diabetes.

Segundo, que acompaña al primero,

es que, puesto que la diabetes de tipo uno

es un ataque autoinmune,

nuestro sistema inmunitario se equivoca

y mata a las células.

Bueno, las celulares de un paciente diabético,

yo no tengo diabetes, pero por poner el ejemplo,

la segunda línea de investigación tiene que ver

con bloquear ese proceso.

Eso también lo hago con células,

con células que me sirven para detener el ataque autoinmune.

Y el tercer proyecto tiene que ver

con las complicaciones de la diabetes.

Son variadas.

Pero una de ellas consiste en que la circulación de las piernas

no funciona bien, como consecuencia de eso hay una gangrena

y una amputación.

La diabetes es la primera causa de amputación traumática.

Usted ve a alguien por la calle, en silla de ruedas,

que le falta una o dos piernas muchas veces

a la altura, por debajo de la rodilla,

lo más probable es que sea diabético.

Entonces, la tercera línea de trabajo tiene que ver con células

que ayudan a formar nuevos vasos, a reconstruir esa pierna

y a evitar la amputación.

Y ahí hemos hecho cuatro ensayos clínicos

y el nivel de éxito es muy alto.

Estamos evitando amputaciones de pacientes con diabetes

y también de pacientes que llegan al proceso

a través de otras patologías.

Por lo tanto, resumiendo, tres líneas de trabajo.

Obtención de células productoras de insulina

para sustituir a las que no funcionan,

obtención de células que me permitan detener el ataque autoinmune

y obtención de células que me permitan

revascularizar, fundamentalmente, las piernas.

Aunque la revascularización también es buena para el riñón,

para el corazón y para otros órganos que se afectan durante la diabetes.

¿Está pudiendo trabajar ya con niños directamente?

No.

Tengo la base preclínica, he de solicitar permiso

a la Agencia Reguladora,

a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios,

y solo la Agencia Reguladora me puede autorizar

a realizar este tipo de ensayos.

Voy a proponer un ensayo para utilizar células

que permitan parar la aparición de la diabetes en los primeros momentos.

Un recién diagnosticado que pueda recibir las células

y parar, retrasar al menos, la aparición de la diabetes.

Los resultados que tengo en preclínica

muestran que puedo retrasar en el ratón

como siete u ocho semanas la aparición de la diabetes.

Haciendo una traslación que más o menos se cumple,

pero que no puedo garantizar, una semana en un ratón

es como un año en la especie humana.

Si yo tengo una inyección que retrasa cinco o seis años

la aparición, he conseguido mucho ya.

Porque es muy probable que luego pueda poner otra inyección

y retrasar otros cinco años

o que en este plazo dispongamos de tratamientos mejores.

Eso ya sería un logro.

Con los datos que tengo,

voy a pedirle permiso

a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios

para hacer este ensayo.

Un ensayo en niños es algo difícil de autorizar.

En los ensayos clínicos hay dos grupos de pacientes,

menores de edad y embarazadas, que es prácticamente imposible

que te lo autoricen.

La embarazada, por razones obvias.

Los niños, porque uno no sabe todo el recorrido,

pero, claro, eso deja fuera enfermedades propias de los niños

o que aparecen en la infancia.

El caso de la diabetes tipo uno es que aparece es, fundamentalmente,

en niños y adolescentes.

Entonces, si me espero a que tengan 18 años,

la enfermedad ya habrá evolucionado, con lo cual, voy a intentarlo.

Si no me lo autorizan, pero yo lo puedo decir en público,

lo que voy a tratar es que me autoricen

sacarles muestras para fabricar las células, criopreservarlas,

y tenerlas al menos ahí, criopreservadas,

hasta que se autoricen esos ensayos.

No ha podido darse el gustazo de cura eran niños todavía.

Como investigador tienes que entender la presión enorme

que significa un padre de un niño enfermo.

Y te preguntan: "¿Esto para cuando?" Es muy difícil poner fechas.

Entonces, mi presunción era

no sé qué ocurrirá ni sé cuándo,

pero creo que yo lo veré y ahora ya lo estamos viendo.

A usted le fichó cuando estaba en Singapur

Manuel Chaves, que era presidente de esta comunidad autónoma, Andalucía.

¿Tenía usted esperanza en que esto funcionaría?

¿En que su laboratorio funcionaría?

Yo tengo que decir que muchas esperanzas

que funcionara esto de Andalucía no tenía, las cosas como son.

España es un país difícil, es complejo,

pero en un momento determinado vi que Andalucía iba muy rápida

y que ya me dijeron: "Te vienes aquí ¿o qué?"

Tuvimos que decidir, muy fácil.

Les dije: "Estas son mis condiciones de trabajo en Singapur,

yo lo que quiero es tener estas condiciones de trabajo".

Me dijeron sí y entonces montamos este centro,

en el cual yo lo único que quería es lo que tengo, un laboratorio,

es decir, yo no quería ser el dueño del centro.

Yo soy ambicioso,

pero mi ambición está restringida a hechos muy concretos,

a tener este laboratorio, a hacer unos experimentos,

a poder hacer un ensayo clínico,

a dar un paseo con mi perrita.

Mi ambición es algo que está ahí accesible

y, efectivamente, en ese momento le dije a Singapur:

"Vamos a cerrar el laboratorio de Singapur,

vamos a abrir el de Sevilla". Y me vine aquí.

Pedí la excedencia, soy catedrático en excedencia.

Aquí, en la Pablo Olavide, que es una universidad

que me ha acogido con niños brazos abiertos

y con la que estaré eternamente en deuda,

me nombró catedrático extraordinario, que quiere decir

que si lo paga otro eres bienvenido.

Entonces, como lo pagaba la Junta de Andalucía,

Pablo Olavide está encantada y aquí estoy.

Algún tiempo después de regresar usted a Andalucía,

le llama el presidente Zapatero para incluirle en su gobierno.

Yo no sé a los demás como tal, en mi caso,

está claro que nos conocíamos, tampoco tanto.

Es decir, posiblemente él me conocía más a mí que yo a él.

Él me llamó el día anterior.

Yo iba en el coche, con el gerente de este centro además,

que fue testigo.

Tiene una llamada del presidente, el gerente me dice:

"Me bajo, me bajo".

Yo: "Quédate, quédate, el presente lo que me puede decir,

yo no tengo temas secretos".

Entonces, el presidente me dijo:

"Mañana, a las 17:00 de la tarde, ¿dónde estarás?".

Yo: "Yo suelo estar en el laboratorio a las cinco,

a las siete y a las nueve de la noche,

así que ven en laboratorio".

"Vale, pues te llamaré".

Llegué a casa y se lo dije a mi mujer.

Le dije: "Me ha llamado el presidente,

una llamada más rara, porque me dice que te llamaré mañana

a las cinco. ¿Qué querrá?"

Normalmente, si te llamaba,

a mí a veces el presidente, a veces la vicepresidenta,

era para preguntarte la opinión de algo,

para que le escribiera un par de páginas de un tema o yo que sé,

son cosas que hago, que hacía,

que creo que es lo que tiene que hacer un ciudadano.

Pero ya que te llame, ¿no será que me quiere proponer algo?

¿Que irá a nombrarme algo?

Pero eso no tiene sentido, porque yo estoy fuera de ese track.

Bueno, entonces me llamó.

Cuento lo de mi mujer, porque voy a contar luego qué pasó.

Entonces me llamó y me dijo textualmente:

"¿Qué tal estás? -Muy bien, presidente".

Ya directamente dijo: "¿Qué te parece ser ministro de Sanidad?"

Bueno, yo creo que lo puedo decir, voy a repetirlo.

"¿Qué te parece ser ministro de Sanidad?"

Yo le dije: "Una putada".

Y era así, es así, es decir, que nadie se engañe.

Una palabra un poco fuerte, yo no utilizo esas palabras,

pero es que fue un golpe. Y a continuación le di dos nombres,

de un hombre y una mujer, para mí muy valiosos, con experiencia,

tratando sobre la marcha de decir, de convencerle.

Me dijo: "No, no, tienes que venir tú,

vas a ser un gran ministro de Sanidad, vas a ser el mejor".

Cuando te quieren convencer, tal.

Digo: "No, el mejor ministro de Sanidad fue Ernest Lluch

y, desgraciadamente, lo asesinó la banda terrorista ETA.

Una persona a la que yo le aprecio, le tengo mucho cariño

y yo le tengo, porque aún tengo ese sentimiento por él.

"Bueno, muy bien, ¿entonces puedo contar contigo?"

Le dije: "Lo que tú digas".

Textualmente me dijo: "Si no vienes tú, no hago crisis".

Porque sé que a continuación, él llama primero a los que va a nombrar

y luego a los que va a cesar. Ahí hubo también...

Hay gente que no le gusta que le cesen.

Suele ser bastante común en política.

Él encajó las piezas, claro, eran las 17:00, 17:30.

Yo suelo estar hasta tarde en el laboratorio

y cogí y me fui a casa.

Mi mujer ya estaba en casa, ella también trabaja bastante.

Me ve entrar y me dice: "Dime que estás enfermo,

dime que no te encuentras bien y tienes que venir a casa".

Yo: "Pues no, te digo que me ha llamado y es esto lo que quiere.

-¿Y qué le has dicho? Le habrás dicho que vas a consultarlo con tu mujer.

-Pues no, no le he dicho eso. Le he dicho que sí

y esto es lo que tenemos".

Él me dijo: "Hasta mañana, a las 11:00 lo anunciaré,

no lo comentes con nadie". Yo solo lo comenté con mi mujer.

Al día siguiente, me vine aquí al laboratorio,

yo ya sabía que lo iba a anunciar, y ya se puso en marcha todo.

Como no sé yo esto cómo se hace,

mi mujer y yo nos compramos el billete de AVE,

yo me fui corriendo al Corte Inglés, porque no tenía un traje oscuro,

a comprarme un traje oscuro para la toma de posesión,

las niñas se iban a Irlanda, porque estábamos ya en julio,

y se iban a un curso a Irlanda.

Busca una "baby-sitter" que se quede con las niñas,

que van a salir por la mañana,

nos compramos el billetes de AVE, nos fuimos a un hotel

y entonces me llamó Rubalcaba que ya estaba organizando

la cápsula de seguridad.

"¿Qué haces? -Yo qué sé.

¿Cojo un taxi para ir a Zarzuela o qué hago?"

Me mandó dos comisarios, me organizaron la seguridad,

me organizaron el transporte y a partir de allí,

hay algo que se llama ministro y una persona que le da forma

y todo lo demás ya está montado.

Subes al ascensor y alguien aprieta un botón.

Es decir, ya has perdido tu capacidad de programar tu vida

y hasta el punto que llega a un momento

que decida que no puede ser

y que quería dar un paseo por mi cuenta.

Y los escoltas, que he tenido escoltas mucho tiempo después

hasta que vimos que no tenía sentido

que yo fuese con escolta.

Eso es un prescinde, hay un lenguaje, en el ámbito ese.

Un prescinde se llama.

Un prescinde es que el ministro prescinde de la protección.

Entonces, ellos llamaban a una comisaría que lleva estos temas

y decía: "Tengo un prescinde de indicativo Acrópolis".

Ahí me enteré que yo era la Acrópolis.

"Indicativo Acrópolis, tengo un prescinde.

El ministro quiere pasear durante dos horas por El Retiro".

Entonces, te dejaban solo y yo me iba paseando con mi mujer

o con la perrita por El Retiro.

Y estaba dos horas sin cápsula de seguridad

y para mí eso era un paraíso, es decir, era un premio

poder estar dos horas paseando a mi aire.

Los escoltas que he tenido son parte de mi familia, es decir,

han venido a mis celebraciones familiares,

en la celebración de las Bodas de Plata han estado conmigo,

cuando vivían a mi alrededor,

en Navidad y Nochevieja,

se sentaban a la mesa, es decir, porque son parte de tu familia.

Ya aprendes mucho de ellos también,

son policías nacionales muy entrenados

y que están ahí para protegerte.

¿Acabó gustándole a usted el mundo del poder?

No.

Es falso. ¿Sabe qué pasa?

Que yo era un niño que vivía en el campo,

que prácticamente no tuvo escolarización

hasta que no empezó aquello del Bachillerato.

Y he sido actor de un mundo del cual también era espectador.

Y como espectador, tengo un cierto escepticismo de todo.

Por lo tanto, la sorpresa, tal y como algunos la pueden entender,

tengo que decir que no.

Muchas cosas nuevas, qué duda cabe,

tener acceso a la información,

tener acceso a, digamos, otros, no solamente otros compañeros,

sino a las estructuras que hacen que este país sea como es,

no voy a decir funciona o deja de funcionar, sino sea como es.

Todo eso te lo da una posición que es,

formas partes del Consejo de Administración

de la empresa más grande que tiene este país,

que se llama España.

Bernat Soria se siente espectador escéptico

de una realidad apasionante que va cambiando todos los días.

Ese escepticismo sirvió de pantalla para que el mundo del poder

no le sorprendiera.

Sus análisis políticos son muy certeros

y cuando estás con él, no percibes ni un gesto de prepotencia.

Te trata como si el ministro hubieras sido tú.

Bernat Soria pertenece a un club selecto y muy raro,

el de las personas cuya amistad, a cualquiera con sentido común,

le encantaría cultivar.

(Música)

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12 abr 2019

Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasaran a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.
Entrevista a Bernat Soria.

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