Hace cinco años, dos niñas de once años, Ana y Lucía, desaparecieron en Monteperdido, un pueblo del Pirineo. Tras una extensa búsqueda, el caso nunca se resolvió y los vecinos quedaron marcados por la tragedia. Ahora, una de las niñas, Ana, ha regresado.

Dos agentes de la UCO especializados en desapariciones, Santiago Baín, teniente al final de su carrera, y Sara Campos, joven sargento, trabajarán junto al cabo de la Guardia Civil local en una investigación que pronto se revelará como un laberinto.

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No recomendado para menores de 16 años La caza. Monteperdido - Capítulo 8: La cierva blanca - ver ahora
Transcripción completa

(JOAQUÍN) Ana y Lucía desaparecieron un 10 de febrero de 2014.

¿Dónde están nuestras hijas? ¿Quién se las llevó?

-(INTENTA GRITAR)

-(GRITAN)

¡No! (LLORA)

-Un coche cayó por el barranco y el conductor falleció.

También había una joven, se trata de Ana Montrell.

-¿Quién? ¿Mi hija?

-¿Dónde está Lucía? Ella se quedó en el agujero.

-El que te encerró ya no puede hacerte nada, murió en el accidente.

Él me sacó... del agujero.

-Tranquila, no grites.

Ana, quiero ser tú.

Hace una semana que apareció Ana

y nosotros seguimos sin saber nada de Lucía.

-Estamos más cerca que nunca de saber qué pasó con Lucía.

Lo ha quemado todo. ¡Lucía!

Mi hija ha salido de un infierno. ¿Quieren hacerle más daño acusándome?

¿Cinco años esperando? ¿Me habrías cogido el teléfono?

No tenemos nada.

Quiero que duermas bien, que estés centrada, y no te derrumbes otra vez.

No va a pasar.

(SANTIAGO) ¿Hay alguien?

No estás en condiciones, tienes que parar.

No me digas cuándo tengo que parar. (LLORA)

¿Puedo ver a Ana? Necesito que me hable de Lucía.

-¡Hijo de puta! ¿Os abrimos la puerta de casa y eso es lo que hacéis?

-No haría falta esto si tu hija contara la verdad.

¿Tú tienes que saber algo de Lucía? A mí no me cargaréis esa historia.

¿Dónde estabas cuando apareció Ana? No es asunto suyo.

-No les he hecho nada a las niñas.

-¿Hacerle daño a la hija de Raquel? ¿Qué clase de monstruo sería?

-Este es mi pueblo.

A lo mejor está lleno de hijos de puta, pero son mis hijos de puta.

-Solo piensas en Ana, estás deseando follártela.

-¡Déjame en paz y vete con ella! -¡Vete! ¡Te he dicho que te vayas!

-Un día te mataré.

-¡Pum!

¡No puedes darle la espalda a Lucía, hacer como si no existiera!

Yo no la quiero olvidar, yo la quiero.

A veces se hace daño a quien más se quiere.

Eres un imbécil.

La agarrada que tuvo Ismael con quien dijo que las chicas no eran menores.

-Dijo que había visto porno con menores.

Se le ponía dura solo con ver el papel de la habitación.

Simón era uno de ellos. Era el carcelero.

En los interrogatorios hablaba de que había veces que la trataba mejor.

(LUCÍA) Ana, deja de hablar, por favor.

Estuvieron en la misma prisión.

Este cabrón me ha dicho que Simón quería llevarlo a una casucha.

¡Lucía! No se la llevó hace mucho.

En el vídeo decía "Ven" y un nombre.

¡Eres una puta princesa mimada! ¿Por qué no te mueres?

¡Ana!

Lo ha hecho otras veces. Va a volver, ¿verdad, Sara?

¡Ana! (ÁLVARO) ¡Ana, estamos aquí!

-¡Ana!

¿Qué estás haciendo?

Que ya estoy muerta, Quim. Lucía me metió en ese agujero.

La culpa es del loco que os cogió. Llévame con Sara.

¡Ana!

(Disparo)

(CHILLA)

¡Quería hablar contigo!

"Ven, Rafael".

Te prometo que voy a encontrar a Lucía.

Lucía, no puedo más. ¿Qué me está pasando?

Shhh. Tranquila, Ana.

¿Pero por qué sangro? ¿Me voy a morir?

No. No, no digas eso.

¿No se te va un poco? No, cada vez es peor.

Cierra los ojos... y respira hondo.

Ven.

(LUCÍA) # Ay, sueño,

# ven y ven

# a la orilla

# de la almohada.

# Cubre sus ojos

# de miel

# y cuida a mi niña

# hasta mañana. #

(CORAL) # Ay, sueño,

# ven y ven

# a la orilla

# de la almohada.

# Cubre sus ojos

# de miel

# y cuida a mi niña

# hasta mañana. #

(Sintonía de la serie)

Raquel.

Van a trasladar a Ana al Anatómico Forense de Barbastro.

Si quieres, os puedo llevar.

O si prefieres irte a casa...

No voy a dejarla.

Muy bien.

¿Quieres... lavarte primero?

Ha llegado la orden de registro de la casa de Rafael.

¿Y las familias?

Ahora mandaré a un guardia con Montse y Joaquín.

Y Víctor...

está con los padres de Ana.

Dijo que él los acompañaría a Barbastro.

(TRISTE) Que tengamos que enterrar a Ana en vez de a este...

Mientras le curaban el brazo, le he estado preguntando por Lucía.

El hijo de puta no ha abierto la boca.

Ni me miraba el muy cabrón.

Teníamos que haber dejado que se desangrara.

¿Va a pasar a interrogarlo?

Más tarde.

Pero dejadlo en la sala,

a ver si de esa manera se incomoda.

Hay unos guardias en la casa de Rafael.

En cuanto usted diga, entramos a hacer el registro.

-Te llevo a tu habitación. Deberías tomar una pastilla para dormir.

-No, no quiero pastillas.

-No tienes que demostrar nada, Quim.

-Hijo de puta...

Hijo de puta.

(GRITA)

¡Mi hermano!

-¿Qué pasa?

¡Quim, vete a avisa a Nicolás! Montse, Montse... ¡Corre!

¡Que venga Nicolás, que venga Nicolás! ¡Corre, Quim!

Montse... Montse...

Montse, cariño.

¿Queréis un café? Voy a la máquina.

Gracias, Víctor.

¿Cuándo nos darán a nuestra hija?

Voy a hablar con el forense. Pero,

vamos, como mucho, mañana tendría que estar todo listo ya.

Ahora os digo algo.

Se parecía a este pasillo.

¿Qué?

Cuando fueron a buscarme a casa para decirme que habían encontrado a Ana,

me trajeron al hospital.

Pero supongo que todos los pasillos son iguales.

No ha pasado ni un mes.

Tenía vértigo.

No sabía cómo estaba...

ni cómo sería volverla a ver, a abrazarla.

Ya me había convencido de que eso no iba a pasar.

Yo estaba durmiendo cuando me llamó Gaizka.

Me dijo que Ana estaba en el hospital, que la había encontrado.

No sé cómo no me estrellé de camino a Barbastro,

tenía tanto miedo...

No dejaba de repetirme que todo era un sueño,

y que en algún momento me iba despertar

y todo seguiría igual.

Pero no era un sueño,

supongo que era una pesadilla.

Haber tenido a Ana en mis brazos...

Eso no será una pesadilla, nunca.

¿Seguro que no le va a hacer daño? -No te preocupes.

Mira, tú deja que esto se disuelva debajo de la lengua

y verás cómo todo se pasa. No va a afectar al bebé.

(JOAQUÍN) Gracias, Nicolás.

-Sí, va a descansar una par de horas.

-Es lo que deberíamos hacer todos. (NICOLÁS) Sí.

-Eh...

Lo siento.

-No te disculpes, no. No te disculpes.

(SOLLOZA)

Esto... Esto no va a acabar así, ¿eh?

Lucía, va a aparecer. La encontrarán, ¿eh?

(Ladridos)

(Maullido)

(Música triste de piano)

Hay que archivarlo como prueba.

¿Dónde está Concha?

Creo que con unos familiares en Lérida.

Localízala, quiero hablar con ella.

Joder, mi sargento, ahora no sé qué decir, pero...

ayer mismo le habría dicho que es un buen hombre.

Era un apoyo para Montse y Joaquín. Se llevaba bien con Quim,

andaban mucho juntos por el monte.

Y, por lo que tengo entendido, Quim pasaba mucho tiempo aquí, en su casa.

Montse es su hermana. ¿Qué clase de enfermo hay que ser?

Ayudadme a levantar el colchón.

(Música dramática)

Es asqueroso.

¿Qué hacía? ¿Mirar las fotos antes de dormir cada noche?

¿Dónde está Lucía?

Es evidente que la cuidabas.

¿No? Por las fotografías, no parece que os llevarais muy mal.

¿Cuánto tiempo estuviste planificándolo?

Te llevaría más de un año preparar ese refugio sin que nadie te viera.

Claro, los viajes con el camión.

Eso te daba el tiempo necesario para ir al monte y trabajar en el refugio.

Cinco meses,

de mayo a septiembre.

Tenía que terminar la habitación antes de las lluvias.

Las niñas no lo llamaban "habitación", sino el "agujero".

Tenían todo lo que necesitaban. Querrás decir "Lucía tenía todo".

A Ana ni le preparaste una cama. Ella no debía haber estado allí.

Ya, ya lo sé.

¿Pero cuándo lo decidiste?

¿Cuando pensaste que era el momento de llevarte a Lucía?

No me ibas a creer.

Inténtalo.

Yo llevaba tiempo fuera del pueblo, nueve años.

Estaba en Latinoamérica trabajando con el camión.

En los hoteles veía el Canal Internacional

para saber lo que pasaba en España y un día dieron la noticia

de las inundaciones en Monteperdido.

Entonces se me ocurrió...

volver a España para ver cómo estaba mi familia.

Pero tus padres murieron hace tiempo,

solamente te quedaba Montse.

Cuando llegué a su casa,

Lucía estaba sentada en la alfombra jugando con las muñecas.

Y yo solo la conocía por fotos y...

Solo nosotros sabemos lo que pasó aquella tarde.

Cómo nos miramos...

Ella estaba junto a la chimenea,

en pijama.

Nadie nos habría entendido.

¿Me estás hablando de amor?

¿Quieres que te diga lo que pasó ese día?

Que viste a una niña que, entonces, ¿cuántos años tenía?

Nueve, ¿no?

Viste a una niña que te miró como a un viejo,

como al tío que apenas conocía.

Y ti se te puso dura, porque eres un enfermo.

Y todo lo que me has contado antes es una mierda.

Me quiere tanto como yo a ella.

Sabes perfectamente lo que te va a pasar contigo,

no vas a salir de la cárcel hasta que seas un anciano.

Tu fantasía se acabó al matar a Ana. Si hubiera estado callada...

No, no culpes a Ana de lo que ha pasado. Tú eres el asesino.

No. Pude haberlo hecho hace mucho tiempo, pero nunca le hice daño.

Porque Lucía la protegía.

Ya sé lo que estas pensando,

que soy un monstruo.

Pero tú a mí no me conoces.

Creo que estabas enamorado de ella, en eso no mientes.

Le dabas todos los caprichos, la cuidabas.

Pero eso se ha acabado, Rafael, ya no puedes seguir cuidándola.

Dime dónde está Lucía.

Dale a la oportunidad de vivir.

Si tanto la quieres como tú dices, demuéstramelo.

Lucía no quiere volver.

(Golpetazo)

Estás mintiendo.

Tú lo has dicho, hago todo lo que ella me pide

y no voy a fallarle ahora.

No quiere volver.

(RECORDANDO) "¿Recuerdas qué fue lo que te dijo?"

"Un día te mataré".

Sara, ¿cómo va?

"Más lento de lo que me gustaría. ¿Y Álvaro y Raquel?"

Conmigo.

Supongo que haremos noche aquí porque nos acaban de decir que...

hasta mañana no pueden disponer del cuerpo de Ana.

¿Sigues ahí?

"Sara."

Sí. Sí, sí, perdona. Sí que estoy aquí.

"¿Quieres que vuelva al pueblo? A mí me... me gustaría ayudar."

A lo mejor no puedo estar como guardia civil, pero...

podría estar a tu lado.

No, no, no, tú quédate con los padres.

Estás suspendido, no quiero meter la pata. Una cagada

y Rafael se podría agarrar a eso en el juicio.

Lo entiendo.

Gracias.

(SUSPIRA)

Dime que encuentras la salida, por lo que más quieras.

¿Y si no hay salida? ¡Vete a cagar!

¡No puedes decirme eso!

Esto es... como un embarazo, ¿eh? Nueve meses con los pies hinchados

y luego un dolor del demonio el día del parto.

Pero todo vale la pena, tienes un bebé.

¡Hay un puto final feliz!

Rafael está cerrado en banda. Pues ábrelo tú.

¡Lo estoy intentando!

(SUSPIRA RESIGNADA)

Mira,

mi madre decidió dejar de hablar

cuando cumplió los 80 años.

Según ella, ya había dicho todo lo que tenía que decir,

hasta que cumplió los 92

y vio en la tele a Bertín Osborne

cantando el "My way" de Sinatra.

"¡Me cago en su puta madre!", dijo,

porque mi madre era muy de Sinatra.

"¡Qué criminal!".

Y ya no se calló hasta que se murió.

¿Y cuál es el "My way" de Rafael?

Pues no lo sé, pero tú puedes sacárselo.

¿Tú no crees que estás confiando demasiado en mí?

¿Cómo va a seguir viviendo este pueblo

si no aparece Lucía?

(Pitido interior)

(RAFAEL) "Ya sé lo que estas pensando,

que soy un monstruo.

Pero tú a mí no me conoces.

Solo nosotros sabemos lo qué pasó aquella tarde."

La odiaba, la odiaba con todas mis fuerzas.

"Yo estaba ahí arriba como una loca.

Silbán solo le hacia caso a ella, todo se lo daba a ella."

(RAFAEL) "Cómo nos miramos..."

Me quiere tanto como yo a ella.

Nadie nos hubiera entendido.

(SANTIAGO) "Sara tienes que mantener las distancias, poner límites.

No quiero que te derrumbes otra vez."

"Gracias, Sara, por ayudarme,

por entenderme."

¿Qué quieres?

(Campanas)

"La Guardia Civil ha difundido a primera hora del día

esta fotografía de Lucía.

Se trata de su imagen a día de hoy.

Las autoridades han pedido la colabo..."

-¿Has dormido bien? -(ASIENTE)

¿Ha pasado algo esta noche?

-¿Tienes hambre?

Si queréis, me acerco a la Sociedad. A ver si Ondina

os puede preparar algo para comer.

Por mí no hace falta.

Muy bien, pues os dejo.

Si necesitáis cualquier cosa, ya sabéis.

Intentad descansar.

(Se cierra puerta)

¡Ana!

(ÁLVARO) ¡Ana!

Hay algo que quiero enseñarte.

El vídeo no tiene sonido.

Pero no te preocupes, te voy explicando lo que pasa.

A lo mejor te ayuda a refrescar la memoria.

Primero te quitas tú la ropa.

Quita eso, apágalo.

¿No te gusta lo que ves?

Ahora me imagino que le has pedido a Ana que se desnude.

Tarda.

Ahora. Ahora se quita la camiseta.

Ah, y está sonriendo. ¿Pero sabes qué?

La sonrisa más triste que he visto. ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate!

Estoy pensando en filtrarlo a la prensa.

Sé que me caerá un expediente y que quizá los padres de Ana me odien.

Pero así todo el mundo sabrá quién eres y lo que le hiciste a Ana.

Incluso Lucía.

Por que tarde o temprano va a ver ese vídeo.

¿Y entonces qué pensará?

¿No la querías tanto?

A lo mejor, después de ver lo que le has hecho a Ana, vuelve a casa.

Se dará cuenta de que no eres tan buena persona

y de que la has estado engañando desde el primer momento.

Por que tú no estás enamorado de ella,

tú eres un violador. Yo no quería hacerlo.

No he visto a nadie apuntándote a la cabeza. Sí querías hacerlo

y te gustó. ¡Te he dicho que lo apagues!

Fue Simón quien me obligó.

No voy a sentir pena por ti.

Necesitaba que alguien me ayudara.

¿Y Simón era el candidato perfecto?

Zacarías dijo que lo había visto por el valle. Lo conocía de la cárcel.

Me dijo que necesitaba dinero y...

cuando me lo encontré, me pareció un idiota.

Pensaste que lo podías manejar.

Estaba obsesionado con ellas,

iba al refugio... a mirarlas.

Zacarías no te dijo que había estado en prisión

por posesión de pornografía infantil. (RÍE)

Nunca las tocó, lo tenía prohibido.

Pero me chantajeó.

Dijo que, si no le grababa ese vídeo, me denunciaría a la Guardia Civil.

Pero fue solamente esa vez, lo juro.

A Lucía jamás la obligué a nada,

desde el principio le dije que esperaría

a que ella estuviese preparada.

Pero con Ana era distinto. ¡Te he dicho que lo apagues!

¿Tú te piensas que eres superior a Simón?

Pero no sois más que la misma mierda.

Él al menos sacó a Ana de allí.

No era ningún héroe.

¿Pero tú qué te crees, que la iba a llevar con sus padres?

La quería para él.

Tú querías lo mismo para Lucía.

Dime dónde está.

Ella puede volver cuando quiera.

Pero ya te lo he dicho,

no quiere.

Veremos si sigue pensando lo mismo después de ver este vídeo.

(Portazo)

Espero no molestar. Imagino que estarás agotado.

Nada. No molesta, padre. No se preocupe.

Iba a salir ahora mismo, pero... no tengo prisa.

Aunque, si es por Ana,

yo no sé si sus padres quieren una ceremonia religiosa, la verdad.

No,

es por Sara.

¿Por Sara?

Esta mañana ha venido a la iglesia. Me he sentado con ella en un banco.

Estaba llorando.

He intentado hablar con ella, pero... ha sido imposible.

Estaba como fuera de la realidad.

Ya, ¿pero le ha dicho algo?

Cosas sin sentido.

Ya te digo,

no estaba bien.

Yo me encargo. Gracias, padre.

Tendríamos que estar haciendo algo. No sé, Lucía tiene que estar cerca.

-¿Y cómo vamos a encontrarla? ¿Echándonos al monte?

Sabéis que no serviría de nada.

No me cabe en la cabeza que Rafael...

Souto...

-¿Cuánto es?

Tenemos dos cafés... y una tostada.

Tiene que ser duro, ¿no? Asumir esto.

Creo que conocían a Rafael,

he visto alguna foto suya en la pared.

Todo el país ha sufrido mucho la muerte de esta pobre chica.

Es bueno que estén los medios,

la presión va hacer que la justicia no sea tan blanda con ese cabrón.

-"Esa pobre chica" se llamaba Ana

y la queríamos como a una hija.

Y "ese cabrón" era hasta ayer nuestro amigo.

No hables como si pudieras entendernos,

porque no tienes ni puta idea de... -Tranquilo, Nicolás.

-Mira, ¿por qué no coges a tu amiga y os vais de aquí?

No vamos a decir ni una palabra. -Ondina.

Vamos a cerrar.

-Entiendo.

(Clics cámara)

-¿Cómo estás?

-Mejor.

¿Has visto la foto de tu hermana?

-Las tenía mi tío en casa.

-Dicen que se niega a decir dónde está Lucía.

Pero no aguantará.

Los guardias le harán hablar, ya lo verás.

Le sacarán dónde está tu hermana.

(Clics de la cámara)

Quim.

"Gracias por venir al pueblo y acceder a hablar con nosotros."

Joaquín y Montse, tú,

sois los que más conocíais a Rafael, los que más contacto teníais.

Suena ridículo ahora decir ahora que lo conocía.

Te estoy pidiendo un esfuerzo muy grande,

pero necesito saber cuál era su rutina.

Que mantuviese la casa limpia,

que atendiese a Quim cuando iba por allí

y que le dejara la comida hecha.

¿Te pedía que le hicieras bastante cantidad?

Bueno, por si Quim iba a comer. Sí.

(JOAQUÍN) Él se ofreció. Dijo que se ocuparía de las cuentas,

y que cuidaría de su hermana y de Quim.

¡Joder!

Quiero que pienses en las últimas semanas.

¿Dijo si iba a ir a algún sitio en particular?

Lo último fue que me pagó el mes.

Me dijo que...

que su cuñado iba a vender el negocio

y que a lo mejor ya no... Bueno, que ya no me iba a poder mantener.

-Me dijo que estaba en tratos con una empresa de...

Zaragoza.

Estaba preparando los camiones para entregarlos.

¿Te dijo cómo se llamaba esa empresa? No.

Si hubiera estado más pendiente...

(MONTSE) Nadie se fijaba en mi hermano.

-Deberías estar en la cama. -Quiero ayudar.

Tuvo una infancia normal, como la mía.

¿Qué hay en su cabeza para hacer eso? Me dan igual sus razones.

Si estoy hablando de él, es solo para entender sus movimientos.

En algún momento trasladó a Lucía de la casa de aperos a otro lugar.

Y eso es lo que quiero averiguar, adónde la llevó.

Desde pequeño siempre le gustó subir solo al monte.

Se lo conoce como la palma de su mano.

Si ha llevado a mi hija a algún sitio, solo él sabe adónde.

¿Puedo hablar con Quim? Tenía buena relación con su tío.

Claro. No sé si está en su habitación.

(Arranca coche)

-No sé adónde ha podido ir, no me coge el teléfono.

-Sargento.

Mi escopeta, no está en su sitio.

(QUIM) ¿Dónde está Lucía?

Bajad las armas.

Haced lo que os digo, bajad las armas.

Quim,

¿de verdad crees que vas a conseguir algo así?

Tú no estás consiguiendo nada.

-Quim, escúchala y baja la escopeta.

-¿Sabes una cosa, papá?

Tenías razón.

He sido un hermano de mierda, pero lo voy a arreglar.

Voy a sacarle a este hijo de puta dónde está Lucía.

¿Me oyes?

-Dispara, Quim. Vamos.

Quim, si de verdad quieres que encontremos a tu hermana,

baja el arma. ¡No me toque!

Vas a sentir lo mismo que sintió Ana.

-Hala, ¿a qué estás esperando?

(Música dramática)

-¡Voy a matarte!

Si lo matas, no encontraremos a tu hermana.

¡Está muerta!

¡Joder!

Está muerta. -No, Joaquín, no.

-La saqué del Congosto y me la llevé a las cuevas del Alba.

(QUIM) Estás mintiendo.

-Te juro que no sufrió, Quim.

Te lo juro. -Te odio.

-No sufrió.

-Quim, cariño,

no lo hagas.

(QUIM LLORA DESCONSOLADO)

Mi sargento,

son más de tres kilómetros de galerías.

Necesitamos a los compañeros para recorrerlas.

Quiero entrar.

No tiene sentido,

lo único que conseguirías es que tuvieran que rescatarte a ti también.

¿Quién te ha avisado de que estábamos aquí?

No importa. Pero tienes que parar.

Harán falta dos días para inspeccionar las cuevas.

Es mentira, Lucía no está ahí dentro.

¿Ah, no? ¿Y cómo lo sabes?

No queríamos que esto acabara así. ¡Rafael está mintiendo!

Lo que quiere es morir. Por eso se lo dijo a Quim.

Por eso dice que su hermana estaba aquí dentro, para que explotara.

¿No ves que prefiere eso que irse a la cárcel?

Sara, tengo que llevarte al cuartel. Están esperándote.

¿Nos puede dejar a solas, por favor?

Sé que te sonará cínico, pero...

has hecho un buen trabajo, sargento.

¿Ha venido para reírse de mí?

Todo está demasiado reciente, pero acabará cicatrizando. Verás,

los que llevamos años en esto, lo sabemos.

Te curte la piel, como la tenía Santiago.

Yo no he terminado mi trabajo aquí.

No me puede echar del caso, deje que me quede hasta el final.

No puedo permitir que sigas.

Has detenido al culpable, pero no has podido hacer nada por las niñas.

Sí, a partir de ahora estoy al mando.

Usted no tiene ni puta idea de quién es ese hombre.

Quería morir y, al ver que Quim no iba a disparar,

dijo que había matado a su hermana. Era solamente para provocarlo.

Eso que ha dicho de las cuevas lo ha dicho a la desesperada.

Lucía no puede estar ahí adentro. Tengo que volver a interrogarlo.

Sara, te voy a perdonar la insubordinación una vez;

dos no. Soy tu superior.

¿Ha sido Víctor?

Vuelve a Madrid y te tomas unos días de descanso.

¡Tú no te acerques a mí!

Sara.

Sara, ¿quieres parar?

¿Qué le has dicho a Figueroa? ¿Qué mierda le has dicho?

No le he contado nada, solo que necesitabas salir del caso.

¿En qué momento he pedido yo salir? Debía hacerlo, te está superando.

Víctor, no te metas en mi vida.

¿Quién cojones te crees que eres para poder opinar sobre mí?

Muy bien, ¿y si te da otra crisis como la de esta mañana en la iglesia?

¿Qué iglesia?

No puedes controlarlo.

¿De qué me estás hablando? El padre Bertrand me lo ha dicho.

Estabas llorando.

¿No te acuerdas?

¿Cuánto tiempo llevas sin dormir?

¿Qué puedo hacer por ti?

"Lo había olvidado."

"No tienes la culpa de lo que le ha pasado a Ana."

¿Te habían pasado antes, Sara, esas ausencias?

¿Es la primera vez?

Cuando era pequeña.

Esto es un laberinto.

Necesitas descansar.

¿Y te ha visto un médico? Sara.

No sé qué estoy haciendo aquí, porque no está Santiago tampoco.

Escúchame, no puedes hacer como si no hubiera pasado.

Estamos solas, siempre estamos solas.

Ya.

Ya. Figueroa se encargará de cerrarlo todo y ya está.

No, no me puedo ir ahora.

Víctor, ¿no te das cuenta de que, si yo me voy, va a ser peor?

Ayúdame.

Es lo que intento hacer, ayudarte. No, está mintiendo.

Ya sabemos que la sacó ayer;

"si no, la manzana que encontramos habría estado ya podrida."

Antes de irte a la batida, ¿dónde lo viste por última vez?

"En la Sociedad, a primera hora.

Quim vino a hablar conmigo. Repartíamos los puestos."

Serían las 8.

Eso son... dos horas y media, desde que salió de la Sociedad

"hasta que llego a la perrera. ¿De verdad te crees"

que le dio tiempo de ir a buscar a Lucía, llevarla a la cueva

y después sumarse a la batida?

Sara, yo no sé cómo lo hizo,

pero lo hizo. ¿Ahora ya qué importa?

Importa porque Lucía no está muerta. ¡Deja que te lo demuestre!

Vale, 19 minutos desde la Sociedad hasta aquí.

Rafael llegó a la caseta; cogió a Lucía, con prisa.

No se paró tampoco a recoger nada.

Ya sabía que Ana estaba hablando más de la cuenta.

A lo mejor incluso...

incluso vio cómo Quim hablaba contigo en la Sociedad.

La llevó... a la camioneta...

y se la llevó a las cuevas. Arranca.

(Pitido reloj)

57 minutos.

57 minutos,

que, con los 19 hacia la finca, hacen 1 hora y 16 minutos.

Y de aquí a la perrera serán otros 40 como mucho.

No llega ni a 2 horas, tuvo tiempo de hacerlo.

¿Tú lo notaste cansado? ¿Qué?

En el monte, cuando fuisteis a cazar, ¿notaste si Rafael estaba cansado?

Si hizo todo en ese tiempo, llegaría hecho polvo.

No, no estaba cansado. ¿Quieres dejar de...?

¿Y la sangre? No, no la pudo traerla muerta.

No habría hecho todo ese camino cargándola.

¿Qué hizo? ¿Meterla dentro de la cueva y matarla? Eso es absurdo.

¿Y por qué tiene que haber sangre? ¿Y si la asfixió,

la arrastró dentro y la dejó allí? Y luego volvió al monte.

No.

Entonces, ¿dónde está? ¿Dónde está Lucía?

Ahí dentro.

A nadie le gusta esa respuesta, pero es la verdad, Sara.

Llévame al cuartel.

¿En serio? Llévame al cuartel.

(Se abre puerta)

Nos gustaría que vinierais con nosotros.

Tú también, Quim.

(Música triste)

(LLORA)

Que no nos quiten el tiempo que la tuvimos con nosotros.

(Clics cámaras de fotos)

¡Os he dicho que os vayáis!

No tienen corazón. Pero...

no vamos a dejar que se acerquen a vosotros, ¿eh?

Quiero hablar con ellos.

Raquel... Quiero hacerlo.

¿Puedes encargarte de llevarlos a casa?

Claro.

Gracias.

Mi coronel, son diez minutos con él. No le pido más.

¿Qué tienes?

Nada.

Ojalá pudiera decirte lo contrario, pero no tengo nada.

Solo la sensación de que conozco a Rafael.

Él quiere a Lucía, solo la mataría si fuera su última opción.

Si está escondida, estará encerrada en algún sitio.

¿Y prefiere callar, y que se muera de hambre y de sed?

Déjeme que se lo pregunte.

¿Quieres verlo?

Me ayuda a pensar.

Tengo tendencia a perder el control y esto me ata a la tierra.

¿La habéis encontrado ya?

Lucía no está en las cuevas.

Solo tú y yo lo sabemos.

"No soy un asesino",

eso me dijiste la primera vez que hablamos.

Tuviste que matar a Ana porque...

te estaba poniendo en peligro.

¿Pero qué ha hecho Lucía para merecer este castigo?

Nada.

¿Y, sin embargo, va a morir?

La cambiaste de sitio.

Sacaste a Lucía de la casa de aperos porque...

ya no te sentías seguro después de llamar a Ana.

Párame si me equivoco,

pero, después de amenazarla, pensaste que ella cerraría la boca.

Por eso volviste al pueblo.

Seguiste con tu vida normal hasta que supiste

que Ana se había escapado de casa.

Sabías que, si volvía, lo contaría todo. ¿Voy bien?

Me recuerdas a Nicolás y sus historias de detectives.

Te gustan las historias, ¿no?

Porque te has inventado una de las grandes:

el gran amor entre Rafael y Lucía.

Yo sé lo que vivimos.

¿Cuándo coño me vais a llevar al juzgado?

¿En qué estás pensado?

¿En suicidarte en una celda? Eso es lo que estás buscando, ¿no?

A nadie le importará lo que me pase.

Pero sí lo que le pase a Lucía.

Y ella está sola.

Está encerrada en algún lugar esperando a que tú vayas a buscarla.

Pero no lo vas a hacer,

porque ya lo has decidido dónde termina todo.

Con los dos muertos. Te estás equivocando,

está muerta.

¿Cómo la mataste?

¿No se te ocurre nada? ¿Te has quedado en blanco?

¿Y tú, Sara?

¿Te has quedado tú también sin ideas?

¿De qué tienes miedo?

¿De mí?

¿De los perros?

¿De irte de aquí con dos niñas muertas?

¿Qué has hecho con Lucía? ¿Qué le has hecho a Lucía?

(AHOGÁNDOSE) ¡Échale cojones! ¡Aprieta, joder!

¿Dónde está Lucía?

Muerta.

-¡Sara! ¡Sara, por favor! ¡Por favor!

(RAFAEL TOSE) -¡Ven conmigo!

¿Te has vuelto loca o qué? ¿Para esto querías hablar con Rafael?

Lo siento, perdí los nervios.

Y has estado a punto de tirar toda tu carrera a la basura.

¿Y si te denuncia? ¡Él no quiere su libertad!

Deja de hablar como si estuvieras dentro de la cabeza de Rafael.

Ese hombre es un puto enfermo.

¡Y ni tú ni nadie sabe lo que piensa!

Y te digo una cosa, me importa una mierda.

Lo que quiero es que no vuelva a pisar la calle.

Ni siquiera ha dicho cómo la mató. ¡Sara, se acabó!

¡Vete! Y no vuelvas al cuartel, ¿eh? Es una orden.

"-Mientras, siguen sin haber noticias de Lucía Castán,

la otra niña que fue secuestrada junto a Ana

y que continúa en paradero desconocido.

Aunque los investigadores se niegan a hacer declaraciones,

la realidad es que las esperanzas de encontrarla con vida

son cada vez menores." -Apaga eso.

(TV) "Lo que empezó como un milagro, se ha convertido en tragedia."

(Se apaga tele)

(Música triste)

-¿Cuándo van a llamar?

-Hasta mañana no podrán recorrer todas las cuevas.

-Cinco años.

Los dos sabíamos que este día tenía que llegar.

Una llamada y al otro lado del teléfono una voz...

diciendo que han encontrado el cuerpo de Lucía.

Me ha llegado una carta de Comandancia.

Creo que Zacarías puso una denuncia y quieren que me presente.

¿Quieres que hable con Figueroa?

No. En el fondo, no sé si es lo mejor.

Estoy acostumbrándome a ir de civil.

¿Rafael tiene perros?

No me lo puedo creer.

No, creo que el coronel ha sido bastante claro:

estás fuera.

En casa de Rafael, en la cocina, había collares de perro.

¿Por qué estaban allí si no tiene ninguno?

Se los llevaría para arreglarlos.

¿Tu hermano no se encargaba de la perrera?

Rafael también saca a los perros en otras batidas.

Los perros no solo son de Román, son de la Cofradía.

Sara...

Rafael me preguntó si me daban miedo a los perros.

¿Dónde volvieron a verlo después de la Sociedad?

¿En la perrera?

Pudo hacerlo ahí.

Tenemos que registrarla.

No, no tenemos que hacerlo.

¿No te ves que todo esto no tiene ningún sentido?

¿Y ya está? Ya está, no hacemos nada más, ¿no?

¿Eres la única a la que le gustaría que Lucía estuviera viva?

Pues no es así. Lucía está en las cuevas, muerta. Y ya está.

Ana no ha muerto para esto. Y Santiago tampoco.

Ya lo sé, pero tú no tienes la culpa. Rafael tiene la culpa, no tú.

Pero yo le prometí a Ana que iba a encontrar a Lucía. (LLORA)

Y lo has intentado.

No te hagas más daño, por favor.

Tú me dijiste una cosa, que siempre hay alguien buscándote.

Siempre.

Yo no voy a dejar de buscar a Lucía, aunque todos os hayáis rendido.

No lo voy a hacer.

Sara.

Sara.

(Se abre y cierra puerta)

(LLORA)

(Música dramática)

(Ladridos lejanos)

Lucía...

Lucía, no juegues conmigo.

(Portazo metálico)

(RESPIRACIÓN ENTRECORTADA)

¡No puedo respirar, sácame de aquí!

Dame la mano.

(RECORDANDO) (CHILLIDOS DE NIÑAS)

(RECORDANDO) Ahora no te mueras, Sara Campos.

(JADEA)

Hey.

Tranquila.

Tranquila, no pasa nada.

¿Qué ha pasado?

Te desmayaste.

Sara, ¿qué haces?

Me voy.

No, escúchame.

Para un momento, escúchame. No.

Duerme un poco más, descansa.

Mañana yo te acerco a Barbastro.

No me quiero encontrar con los padres de Ana ni con los de Lucía,

porque no sería capaz de mirarles a los ojos.

¿Y a mí?

¿No vas a ser capaz de mirarme a los ojos?

No soy buena compañía para ti.

¿Y por qué no dejas que sea yo quien decida eso?

Lo siento.

Necesito salir de aquí.

¿Te importaría ser mi conductor por última vez?

Claro.

(Canción tradicional folclórica)

Ya está bien así. Gracias.

Raquel, si hay alguna pregunta que te...

te hace sentir incómoda, no tienes que responderla.

¿Estás preparada?

Antes de hacerle ninguna pregunta,

me gustaría darle el pésame por la pérdida de su hija.

Sé que atendernos en estos momentos es un...

gran esfuerzo para usted.

(Canción tradicional folclórica)

"La verdad es que estamos solos.

Lo que está pasando al otro lado,

la gente que pueda estar viendo esta entrevista,

no puede sentir lo que sentimos."

Es como quien se detiene en la carretera para ver un accidente.

¿Qué sentido tiene quedarte ahí parado?

Aquí solo quedan dos familias destrozadas

y no sirve de nada hablar con nosotros.

Hurgar en quién era mi hija..., porque Ana ya no está.

Lucía tampoco.

¿De verdad alguien quiere ver este sufrimiento?

¿O es rabia lo que esperáis? ¿O que os diga que ese...

hijo de puta se merece la muerte o algo así?

No me quedan fuerzas ni para sentir rabia.

Nos lo han quitado casi todo.

Ojalá seamos capaces de conservar lo poco bueno que nos queda, porque

eso sé que también lo estamos perdiendo.

Pero para conseguirlo necesitamos una cosa,

que nos olvidéis.

Nosotros... ya no somos noticia.

(Canción tradicional folclórica)

Te quiero.

(Canción tradicional folclórica)

(Música de intriga)

"Sara,

¿sabes algo más de Lucía?"

(RECORDANDO) "¿Dónde está Lucía? Dime dónde está Lucía."

"Le habría dicho que es buen hombre. Era un apoyo para Montse y Joaquín.

Se llevaba bien con Quim."

"Llevó la empresa de Joaquín, ¿no?" "Sí."

"-Él se ofreció. Dijo que se ocuparía de las cuentas,

y que se ocuparía de su hermana y de Quim."

"Nadie se fijaba en mi hermano.

Si ha llevado a mi hija a algún sitio, solo él sabe adónde."

"La cambiaste de sitio.

Ya no te sentías seguro después de llamar a Ana.

Hiciste tu vida normal hasta saber que Ana se había escapado de casa."

"Te estás equivocando,

está muerta."

"Estás mintiendo."

"Su cuñado iba a vender el negocio."

(JOAQUÍN) "Estaba preparando los camiones para entregarlos."

Da la vuelta.

¿Adónde vamos?

Tú da la vuelta.

(Música tranquila de piano)

"Corred al agua,

cierva blanca y parda,

que la fuente de vida que os aguarda...

también es fuego...

y de abrasar no cesa."

¿Qué estamos haciendo aquí?

Tenemos que revisar estos camiones.

El mundo de Rafael era este, aquí se sentía seguro

porque nadie aparecía para revisar el negocio. Él se encargaba de todo.

(RAFAEL) "¿Y tú, Sara?

¿Te has quedado también sin ideas?"

Joaquín pensaba que Rafael preparaba los camiones para venderlos,

pero es que no era así. Era para marcharse.

No eres tan lista como te crees.

No estaba pensando en deshacerse de Lucía.

La trajo aquí porque... porque ya no se fiaba de Ana.

Lo tenía todo organizado para irse.

Tenía que irse después de la batida, pero supo que Ana se había escapado.

¿Por qué estás tan segura?

Yo ya no estoy segura de nada.

(RAFAEL) "¿De qué tienes miedo?

¿De mí?

¿De irte de aquí con dos niñas muertas?"

¡Dios mío!

Lucía.

(SUSURRANDO) Eh, tranquila.

Lucía.

Eh...

Eh, tranquila. Ya todo ha terminado.

Todo ha terminado, ya está.

Tranquila.

(Música melancólica de violín)

La caza. Monteperdido - Capítulo 8: La cierva blanca

20 may 2019

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