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Para todos los públicos La aventura del saber - 19/03/18 - ver ahora
Transcripción completa

Hola, muy buenos días y bienvenidos a "La aventura del saber".

Hoy a un programa que incluye una nueva entrega

del Taller de Matemáticas con Santi García Cremades,

sobre otra de las operaciones básicas: la división

Después literatura y música

de la mano de la biografía que Javier Menéndez Flores

ha escrito del gran Joaquín Sabina.

18 años después de la primera edición

ve la luz una versión ampliada y revisada.

¿Quieren detalles? Antes, el sumario.

Nos hemos acercado a Asturias para entrevistar a José Díaz.

Es el protagonista absoluto de la película documental

recién estrenada "Cien días de soledad".

Su reto personal ha sido vivir durante cien días

en su cabaña de la Reserva de la Biosfera de Redes,

siendo autosuficiente y sin depender de la tecnología.

En la Agenda Natural del mes de marzo

hablaremos del árbol europeo del año.

Los olmos centenarios de Cabeza del Buey, en Badajoz,

compiten con otros ejemplares del continente.

Ya se han cerrado las votaciones y pronto conoceremos ganador.

Otra de las noticias de la Agenda Natural

es la de la reapertura del Planetario de Madrid.

120 000 visitantes en apenas cinco meses.

(Música)

Tiempo para mejorar nuestros conocimientos de gastronomía,

importante para la salud,

muy importante para disfrutar plenamente de la vida

en compañía del presidente de la Real Academia de Gastronomía

de España y de la Europea,

quien hoy quiere hablarnos de enogastroturismo.

O sea, ir de copas pero por muchos sitios.

Yo creo que es una palabra muy complicada.

Hay un mundo gastronómico que abarca todo.

Me hace gracia, nadie dice:

"He hecho una comida y una bebida muy buenas".

Todos dicen: "Qué comida tan estupenda".

Incluida la bebida.

Por lo tanto, dentro de la gastronomía,

está la parte sólida y la parte líquida,

lo que se ha puesto muy de moda últimamente

es el tema del enoturismo.

¿Por qué?

Porque representa moverse, viajar, hacer turismo.

Entonces, ir a ver una bodega representa un viaje,

permite conocer la zona y el entorno,

permite disfrutar de todo lo que hay alrededor de la bodega,

incluso desde lo cultural,

si hay una iglesia, un monasterio, cualquier tipo de belleza natural,

pero luego tiene la ventaja de que uno ve cómo se hace el vino.

Eso es muy interesante, ver cómo realmente se consigue

que una uva se convierta en esa cosa tan buena que tomamos.

Yo estoy haciendo un libro ahora con Planeta Gastro

que se llama "Los cocineros del vino".

O sea, los enólogos, que son los que hacen el vino.

Y empiezo diciendo que es mucho más difícil

hacer un vino que un gazpacho.

No sé por qué los cocineros son importantes y los enólogos no.

Hacer un vino es una cosa muy complicada,

y hacerlo bien mucho más.

Por lo tanto, el enoturismo está siendo uno de los elementos

que incluso la Organización Mundial de Turismo ha incorporado

a su red de turismo gastronómico,

porque realmente no es lo mismo que ir a un sitio a un restaurante,

o a ir una tienda y comprar unos productos.

El enoturismo te obliga a hacer el viaje.

Te permite conocer zonas de un país que normalmente no conoces.

Porque las bodegas y los viñedos suelen estar en sitios rurales,

más o menos apartados.

En torno al enoturismo está surgiendo en gran medida

el turismo rural, los hoteles rurales,

los lugares donde tú vas, primero, por naturaleza,

segundo porque son más baratos,

y luego porque tienes la oportunidad de comer y beber cosas de cercanía.

Las cosas que se generan allí.

Yo siempre digo que las bodegas, cuando vas,

tienen que tener en la mesa

los productos sólidos que te permitan combinar con el vino.

No darte solo vino. Claro.

Luego también quiero hacer otro elogio más del enoturismo.

Tú vas a una bodega, puedes conseguir un vino

con un precio mucho más razonable,

que prácticamente si te llevas una caja de vino

te ha salido gratis el viaje.

Por lo tanto, vale la pena ir a ver las bodegas

si no te limitas a estar en la bodega.

Mira lo que hay alrededor,

mira si te vale la pena ir a ver una iglesia o un museo,

mira a ver un poco la naturaleza, y sobre todo trata de conocer también

la parte sólida que se genera en esa tierra o esa agricultura

que pueda haber en los alrededores. Suele mezclar bien con ese vino.

Hay muchas películas ya.

Sí, "Entre copas" comentábamos. Por ejemplo.

Lo que te ponen de relieve es que el enoturismo,

el viaje que justifica la visita a una bodega,

tiene muchísimos atractivos.

Por lo tanto, el que pueda incorporar en su fin de semana

una visita a alguna de las bodegas, que lo haga.

Es una experiencia muy interesante.

(Música)

El pasado viernes se estrenó en los cines de toda España

"Cien días de soledad".

El naturalista y fotógrafo asturiano José Díaz

ha grabado cientos de horas de su día a día,

de paisajes, fauna y flora

entre el 13 de septiembre y el 21 de diciembre de 2015.

La película, que cuenta con la participación de RTVE,

nos invita a reflexionar sobre la importancia

de vivir durante un tiempo aislado y de manera austera

para recuperar el equilibrio y el respeto por la naturaleza.

Así se hizo "Cien días de soledad".

(Música)

Yo soy José Díaz, de aquí, de Oviedo.

Mi vinculación al parque viene de muy pequeño.

Venía con mi padrino a una cabaña que tenía aquí en el parque.

Y, bueno, a partir de ahí empecé a enamorarme de este lugar

y yo creo que desde aquella tierna edad hasta ahora

vengo periódicamente, prácticamente todas las semanas.

(Música)

De alguna forma se me ocurrió el tema de los 100 días,

no solo por demostrar al mundo que se puede vivir 100 días

apartado de la sociedad, sino comentar que se puede ser feliz

sin tener prácticamente nada.

Nadie es imprescindible, que la vida sigue sin estar ahí.

Y, bueno, y tomarme un tiempo para pensar.

La verdad es que yo creo que nadie tiene la suerte y el privilegio

de poder en su vida pararse tanto tiempo a pensar

y a plantearse qué es lo que hace aquí.

Porque de alguna forma quiero demostrar con el documental es eso,

que se puede ser absolutamente feliz sin conexión con nadie,

simplemente con la naturaleza.

(Música)

Yo creo que la compra de la cabaña fue todo a raíz

de seis o siete años que marché a vivir fuera de Asturias.

(Música)

Buscar fue complicado porque buscaba una cabaña rodeada de bosque,

cerca de un río, bastante separada de la población,

que no estuviese a más de hora y media de mi casa.

Muchos requisitos... Que quedaría bien orientada...

(Música)

El proyecto de "Cien días de soledad" empezó en el 2014,

con una visita de José María Morales, que es el productor,

el dueño de Wanda.

Vino aquí al parque, estaba buscando localizaciones

para un documental que estaba haciendo, "Cantábrico".

Y, bueno, me llamaron a mí para enseñarle.

Cuando alguien quiere conocer zonas un poco especiales

me suelen llamar a mí.

Y por aquel entonces estaba,... estaba leyendo yo, si no me equivoco,

un libro que se titula "La vida simple", de Sylvain Tesson,

y, bueno, uno que tengo en la mesita siempre

que es el de Thoreau, "Walden".

Se me ocurrió emularlos de alguna forma.

Siempre quise pasar temporadas largas aquí en la cabaña.

Entonces, bueno, busqué una cifra que cuadrase bien,

que no fuese extremadamente larga

y se me ocurrió plantearle "Cien días en soledad".

A mediados del 2014 o principios del 2015.

Y, bueno, un año más o menos, o siete, ocho meses

de planificar, organizar.

Yo tuve con cierta antelación preparar una huerta,

acopiar leña, preparar un gallinero.

En fin, hablar con los ganaderos y los propietarios de cabañas altas

para que me las pudiesen dejar

y mentalizarme, que casi fue lo más complicado.

Vine con mi familia, nos despedimos,

hicimos una pequeña rueda de prensa en el pueblo.

Me acompañaron hasta aquí, me despedí

y, bueno, ahí empezó todo.

Ahí fui ya consciente de la aventura en la que me metía.

(Música)

Muchos aparatos que ni controlaba o no sabía ni cómo se utilizaban

y ahí empezó la aventura,

filmar todo lo que pasase en esos 100 días.

Y nada.

Tengo afición a la fotografía de hace años

y el equipo fotográfico es bastante más ligero.

Llegamos a la conclusión de que yo filmaría todo

para que fuese singular el documental y por evitar tener gente conmigo.

Creo que subí seis cámaras, una cámara de cine,

tres cámaras de fotografía que graban también

y dos GoPro, una de ellas montada en un dron.

Baterías, que eran muchas, micrófonos, aparatos de sonido,

muchos desconocidos para mí, ¿no?

Tengo ese recuerdo de montar la cámara,

no la había montado, montar la cámara,

traje algunos teleobjetivos que aproveché,

un 500, si no me equivoco, fue el primero que monté

con la cámara, trípode... Cuatro o cinco baterías grandes.

Cargué la mochila y creo que di dos pasos,

posé el trípode y, vamos, lo vi imposible.

Di cuatro pasos ese día, al día siguiente di diez más

y, bueno, acabé desplazándome donde quería.

El dron era, quizá, el utensilio más complicado para mí,

pero el que da una perspectiva un poco diferente.

Solía hacer planos generales de paisaje

y algo de seguimiento de fauna.

Siempre con el máximo respeto, intentando no presionarles,

pero, bueno, siempre manteniendo las distancias.

Muchas de las tomas que hice en condiciones normales

no las podría hacer si no llega a ser por el dron.

Pero, curiosamente, los animales que más control tenía sobre ellos,

el corzo, por ejemplo, se me atascó, no fui capaz.

Yo creo que hasta el día 60 no tuve el primer encuentro

con un corzo... importante, vamos, y cercano.

(Música)

De venado muchas porque coincidió la época de berrea.

El rebeco se me dio bastante bien porque también accedía

a zonas así muy habituales de ellos.

Tuve un encuentro en el día,

no me acuerdo si en el 20 y pico, 30, con una marta.

Por la mañana soltaba a las gallinas,

las gallinas estaban aquí alrededor de la cabaña

y luego las metía por la noche y ese día noté un pequeño revuelo,

ya estaban sueltas.

Y, bueno, se me ocurrió ir al gallinero

y estaba en el gallinero, dentro del gallinero, una marta.

Quedarme sin las gallinas, que hubiese sido un desastre,

seis gallinas se las ventila una marta en minuto y medio,

me hubiese privado de la fuente principal de proteína,

que eran los huevos.

Me levantaba una hora antes de amanecer,

hora y media antes de amanecer, preparaba la mochila

y me marchaba pues, bueno, a dos, tres horas máximo de la cabaña,

cuatro horas como mucho.

(Música)

Este es uno de los sitios más guapos y con mejores vistas

cercanos a la cabaña. Se llama la Cerveriza.

Aquí a mi espalda está la cabaña, en el valle se ve al fondo,

a la derecha ahí está Caleao,

que es el pueblo donde nace la pista que llega a la cabaña.

Entonces, más o menos son los dominios de la cabaña.

Un radio de 10, 7, 10 kilómetros,

pero, bueno, un terreno muy abrupto con valles muy profundos,

que, vamos, que cuesta mucho caminar.

Hacía alguna espera, siempre intentaba grabar a un animal,

muy pocas veces salí solo en busca de paisajes.

Y, bueno, lo que me pasaba siempre es que me oscurecía.

(Música)

Últimos pasos.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Se planteó el problema de almacenar todo el material de 100 días.

Establecimos los domingos como la fecha en la que yo dejaba

en una cabaña el material grabado en un disco duro

y el lunes por la mañana ellos venían a la cabaña a buscarlo

y aprovechaban ellos a dejarme otro disco duro

para grabar lo de la semana siguiente.

Una promesa que tuve que hacer en casa

cuando dije que me marchaba 100 días era poder cambiarnos,

poder intercambiarnos correo.

No me contaban nada, absolutamente nada del exterior,

y, bueno, yo los mantenía un poquitín al corriente

de que me encontraba más o menos bien.

En una de las entregas, pensando también en documentarlo

y poder utilizar las imágenes en el documental,

ya por carta le expliqué a mi hijo que lo iba a grabar con el dron.

Bueno, eso fue muy emocionante.

(Música)

Me endulzó un poquitín la tristeza, que hoy es lunes

y recogí el disco duro que me dejaron,

y me manda mi hijo Pablo la tercera canción del documental.

Tiene ya muchas, pero la tercera más o menos ya acabada.

(Música)

Gerardo Olivares me dio unas pautas que me sirvieron mucho

y, bueno, me tranquilizó cuando empezó el proyecto.

Luego ya en la posproducción, bueno,

la inestimable ayuda de Carlos, que le dio también

mucho empaque al documental porque, bueno,

el sonido que yo había grabado era bastante malo.

Juan Barrero yo creo que fue el que le dio el alma al proyecto.

Las mismas imágenes contadas de otra forma.

Yo creo que no hubiesen quedado tan bien como quedaron

con Juan Barrero.

(Música)

Yo semanalmente paso del contraste de la ciudad,

del nerviosismo, de la tensión, a llegar al pueblo,

a sentarme en casa de Pepín y Enedina,

de dos amigos del pueblo. Lo poco que tienen te lo ofrecen.

Mientras que en la ciudad estás rodeado de gente

que tiene absolutamente de todo y no te ofrecen nada.

Una vez acabado el documental, ya tengo que volver otra vez,

quiero empezar otro libro. -No sé si volverás ya.

Sí, sí, te lo juro por mi madre que vuelvo.

Estuve sin veros los 100 días.

Pepín me escribió una carta muy guapa.

Te escribimos todas las semanas, o casi.

-Yo solo escribía... -"Téngoles" en reserva.

Sí, yo las vuestras también.

Yo solo escribía a Mari José, a Josín, a Pedro, a Pablo

y a Pepín y Enedina. -Ay...

La que lo pasó muy mal fue María José.

Hombre, era porque estabas solo.

-Nada, nada, yo lo pasé muy bien. Yo lo pasé muy bien.

Pero la "muyer" aquí con tres "fíos" mozos,

estando el mundo como está...

Y eso que yo no viví en Madrid. (RÍE)

Pero, curiosamente, Enedina, la gente que piensa que lo pasé peor,

es la gente que conoce el monte.

Toda la gente de ciudad,

todos los amigos míos que tengo yo por Oviedo,

todos me dicen lo mismo: "Jo, 100 días allí leyendo,

sentado delante de la chimenea, vaya chollo".

Sí, sí. Lo que me senté yo.

Claro, si tienes animales, yo no tenía nada,

tenía seis gallinas y un caballo y una huertina

y echaba todos los días hora y media o dos solo haciendo eso.

(RÍE) Y las ovejas no duran en un día ya.

(RÍE) Mira cómo se ríe.

(Música)

Desde que conocí Redes y, particularmente,

desde que conocí esta parte del parque,

empecé a valorar algo que no había valorado hasta ese momento.

Siempre me llamó mucho la atención la fauna del parque, el paisaje,

pero el paisanaje, bueno, pasó desapercibido.

No había conocido ningún pueblo en concreto

de la forma que conozco ahora Caleao

y yo creo que fue el gran descubrimiento.

Están muy contentos con que se difunda de alguna forma

un poquitín la riqueza de este territorio.

Y, bueno, alguna actuación de las que se me ocurrieron hacer

para promocionar el parque,

pues fue la celebración de unos conciertos de música clásica.

Siempre pensamos en mezclar la naturaleza y la música.

Lo hicimos cuadrar, más bien hicimos cuadrar los 100 días

con... que el final coincidiese con el concierto

y sabíamos que era el día más cercano al solsticio de invierno del 2015.

En ese caso caía en 19 de diciembre.

Empecé a contar para atrás y fue donde me salió

el comienzo del documental, el día 12 de septiembre.

Y eso fue un contraste muy importante

porque pasé de estar 100 días absolutamente solo

a encontrarme el día 19 de diciembre con creo que fueron 350 personas,

de las cuales había a lo mejor 100 familiares directos

y 100 de mis mejores amigos.

Entonces, fue... muy emotivo, muy emotivo.

(Música)

Cuando me pregunta la gente, además el título lo dice,

que qué sentí tantos días solo

y, bueno, todo menos soledad.

Aquí realmente rodeado de animales, de árboles,

te sientes mucho, pero muchísimo más acompañado.

(Música)

Se es mucho más feliz cuanto menos se tiene,

que no se puede vivir a este ritmo

y que, bueno, todo lo que tiene que ver con modernidad, consumo,

bueno, no ayuda mucho a vivir feliz.

(Música)

La naturaleza se apodera de la cámara

del mismo modo que la maleza se apropia de los senderos

que ya no se usan.

O de las cabañas tristemente abandonadas.

Me gustaría entregar la cámara a las montañas y al cielo

y que hablara a su antojo y recuperarla más tarde

y encontrarme a quienes se han ido,

mirándome en las imágenes que yo no he tomado.

Pepín iba a ver "les vaques", las tenía por allí,

iba y volvía en el día caminando. -Hombre, en un ratito.

-En un ratín. Vamos, y eso lo hacía varias veces por semana.

¿Qué subías, por lo menos una vez a la semana mínimo?

Sí, sí, "todes les semanes".

Sí, todas las semanas subía por lo menos, sí.

Fíjate, te estoy hablando que yo lo conocí yendo allí, ¿eh?

O sea, que con 80 años subía y bajaba...

(Música)

(Música)

Taller de Matemáticas con Santi García Cremades,

escritor, profesor universitario y amante de las matemáticas.

Hoy hablamos con él de otra de las operaciones más básicas

que diariamente utilizamos

para hacernos un poco más conscientes de ella.

De lo que significa, de sus utilidades día a día

y también de su historia: la división.

¿Qué tal, cómo estás? Hola, Salva, ¿qué tal?

¿Qué hacemos cuando dividimos algo? ¿Lo partimos en trozos o qué?

Claro, hay que repartir las cosas, a veces, entre personas.

Y aunque no nos guste, hay que intentar ser

lo más exacto posible.

Y a veces nos sobran cosas, otras veces son exactas...

Y hay que aprender a ser conscientes de los cocientes.

Ajá, muy bien: ser conscientes de los cocientes.

Es decir, cómo repartimos las cosas de la manera más justa posible, ¿no?

Eso es.

Cuando, por ejemplo, en una tarta o en una pizza,

siempre lo partimos en ejes de diámetro.

Siempre partimos entre dos.

Primero entre dos, después se hace entre cuatro,

y así siempre, en potencias de dos.

Si la partimos otra vez así son ocho, y así sucesivamente.

Pero a veces necesitamos divisiones más complejas.

Dividir entre siete, por ejemplo, es más difícil.

Porque el 7 es un número primo, ¿no?

Es un número primo y, además, no hay muchos múltiplos de siete.

Hay más múltiplos de dos, que son todos los pares.

Hay múltiplos de tres...

Son más frecuentes que el número 7. Claro.

Por eso hay mucha superstición con el siete.

Sí, cuéntanos algo al respecto.

Por ejemplo, tú preguntas al azar a las personas

cuál es su número favorito,

y hay un estudio que dice que casi el 40 % de la gente...

¡El 40 %! Casi la mitad, ¿no?

Casi la mitad de la gente te dice el número siete.

Y les estás dando a elegir entre infinitos números.

Pero como son siete días a la semana, quizá...

Claro, hay mucha historia con el 7. Los 7 enanitos... Hay muchos, sí.

Qué curioso. Bueno, vamos a ver...

¿Es dividir lo contrario de multiplicar,

que es de lo último que hablamos? ¿Es exactamente lo contrario?

Totalmente. La división nació por una necesidad

que era la propiedad cancelativa. Quiere decir:

Yo tengo un número y tengo que multiplicarlo por algo

que me iguale al elemento neutro de la multiplicación.

El neutro, con que se queda igual la multiplicación, es el uno.

Uno por cualquier cosa siempre es esa cosa.

3 por 1 es 3, 2 por 1 es 2... Y así con cualquier número.

Menos el cero, que es absorbente: 0 por 1 es 0.

El cero, con todo... El cero es malvado.

El uno deja las cosas como estaban. Sí.

Entonces, si una cosa multiplicada por algo que no sabemos todavía,

le llamaremos "X", igual a uno, ¿esa cosa qué era entonces?

Hay que inventar la división porque nada puede ser igual a uno

a no ser que inventemos los cocientes.

Ajá. Vale.

No sé si me he quedado completamente seguro.

Es curioso, es una cosa un poco compleja

porque la división no es algo instintivo.

Nosotros entendemos la división como repartir. Eso sí lo entendemos.

Por ejemplo, yo me imagino que la división la inventaron

cuando iban de caza y decían: "Vamos a partir el bicho este

en pedazos lo más iguales que se pueda".

Somos tres, pues un tercio del total, claro.

Así se empezaron a repartir las cosas.

Pero hasta que llegó Euclides,

en el siglo III antes de Cristo aproximadamente,

que inventó un algoritmo que para siempre sería el más usado.

¿Lo podemos ver? Sí.

Una división sencilla. Si hablamos de algoritmo,

hablamos de números. Claro.

Pues vamos a ver los números. Algoritmo es un método.

Un método que inventó Euclides antes de Cristo

y sigue siendo válido, es el que aprendemos en la escuela.

Por ejemplo, vamos a dividir 6, uno facilito, entre 2.

Digamos que el 6 sería el dividendo y el 2 el divisor.

El divisor. Vale.

Vamos a hacer, entonces, ¿cuántas veces 2 es igual a 6?

Por eso es igual que la multiplicación.

¿Cuántas veces dos? Estamos haciendo una multiplicación.

Pues esto es fácil: tres.

3 veces 2 es igual a 6.

Nosotros aprendemos... Hay quien lo hace con la rayita

y resta lo que da multiplicado esto.

O sea, 6 menos 6, y te da un resultado de 0.

Como me da 0, pues ya me ha salido una división exacta.

Exacta.

¿Y si tienes que dividir, por ejemplo, entre siete?

Claro, entre siete. Vamos a hacer, por ejemplo, 15.

15 es un número que a los matemáticos nos gusta

porque es múltiplo de dos primos, que es 3 por 5.

Nos gusta, nos gusta. (RÍE)

Entonces, ahora yo tengo aquí que dividir...

Os gusta más que el siete, ¿no?

A la gente supersticiosa sí, pero a nosotros no

porque es difícil de encontrar múltiplos.

Entonces, yo tengo aquí siete.

¿Cuántas veces siete da 15?

Pues yo al principio digo, vale, con dos consigo 14,

y con tres me paso, consigo 21.

Claro, 21 son más de la cuenta.

Entonces hacemos lo mismo: 2 por 7 son 14,

y eso lo restamos y me da uno.

Y ahora, ¿cuántas veces siete da igual a uno?

No hay tutía. Imposible.

Hay que inventar los números decimales.

Entonces, este sería el resto. Ese sería el resto.

Esto sería el cociente, divisor, dividendo, resto.

Si tuviésemos, por ejemplo, 15 cosas que hemos cazado,

15 elementos,

y tenemos siete personas a repartir, darían a dos a cada una

y una que sobra. Quedaría una ahí.

Además grandote.

Pero hay veces que no ocurre eso.

Tú me contabas justo antes de entrar aquí

que había un caso entre los egipcios que era muy curioso.

Un padre que muere y reparte... Su herencia.

Reparte 17 camellos.

Entonces claro, en vez de 15 que teníamos aquí,

que nos gusta, es 3 por 5, ahí ya hay probabilidades.

Ahí no hay problema.

Pero aquí tenemos ahora 17, que es un número primo.

No tiene divisores nada más que él y el uno.

La unidad. La unidad.

Entonces, tenemos 17 camellos.

Y este hombre se muere y tiene tres hijos.

Y decide que cada hijo va a recibir una parte de su herencia.

Son 17 camellos.

No puedes partirlos porque los matarías.

Claro.

El primer hijo, el primogénito, es el aventajado y tiene...

La mitad de los 17 camellos, que serían ocho y medio.

Claro, ocho y medio, y no puedes hacerlo.

Después, el siguiente hijo tenía un tercio.

Y el siguiente, un noveno.

Claro. ¿Ahora cómo hacemos?

Joder, pues el padre se murió... Si son ocho y medio...

Te tienen que comer la otra mitad los otros dos hermanos.

No sé cómo lo haríamos. Tienes que elegir algo

que ya no va a ser esas proporciones.

Entonces inventaron una manera los hijos.

Cuando se murió el padre dijeron: "Vamos a imaginar que en vez de 17,

nuestro padre hubiera tenido 18 camellos".

Tenemos los 17 ahí y uno imaginario. Vale.

Nos lo imaginamos.

Entonces con 18 sí podemos conseguir...

Le sacas su mitad. La mitad de 18, nueve.

Para el primero, nueve.

Para el segundo, un tercio de 18. Serían seis.

6 por 3, 18. Entonces, 6.

Y para el tercero, que es un noveno, pues si dividimos entre nueve...

18 entre 9, 2. Entonces teníamos...

Vale, se lo repartieron así.

Y claro, han repartido 18, uno imaginario.

Pero si sumamos esto...

9 más 6, 15, más 2, 17.

"Pues nos sale perfecto, lo que queríamos".

¿Y eso cómo se explica? Esto se explica por un motivo

que es que no repartió bien el padre, no pensó bien las proporciones.

1 entre 2, más 1 entre 3,

más 1 entre 9,

no estaba repartiendo la totalidad de su herencia.

Porque si sumamos esto,

esto sabéis que hay que hacer el divisor común.

El divisor común entre 2, 3 y 9 en este caso serían 18.

Serían 2 por 9.

Vale, entonces, para hacer divisor común,

sabéis que lo que falta hay que ponerlo arriba.

O sea, aquí, para hacer 18, hay que multiplicar por 9.

El primero tiene nueve, que es lo que hemos puesto aquí.

El segundo, al 3 le faltaría por 6.

O sea, tienes seis.

Y al siguiente le faltan dos.

Si sumas esto, te da 17 entre 18.

Claro, no es la unidad.

No repartió la totalidad de su herencia.

Esa es la clave, ¿no?

Y esto es un error, una falacia para dividir bien.

Yo, Salva, he traído una cosa que es algo muy cotidiano.

¿Cómo dividimos nosotros las cosas? Los humanos.

Por ejemplo, aquí he traído... No es una docena de huevos.

Solamente hay un huevo y ni siquiera es huevo.

(HUEVO SUENA) Es de plástico.

Es un huevo musical.

Pero para representar que los huevos, por ejemplo,

los repartimos en docenas y en media docena.

Es verdad, creo que la primera vez que hablamos

contabas tú que la razón por la que se había contado

en base de seis, ¿era?

En base diez y en base 12. En base 12.

Era contando las falanges de los dedos, ¿no?

Exactamente.

Nosotros contamos con el sistema decimal.

De diez en diez. ¿Por qué?

Porque tenemos cinco dedos en cada mano.

Pero si contamos las falanges, y eliminando el dedo gordo,

tenemos unos, dos, tres en cada dedo.

Uno, dos, tres. Uno, dos, tres. 3 por 4, 12.

Tenemos 12. Y en la otra mano otros 12.

Tenemos 24 en las dos manos.

Pero en una mano ya podemos contar con el sistema duodecimal,

que es de 12 en 12.

Que es un sistema que ha tenido mucho éxito.

Por un motivo muy simple: se divide muy bien.

Esto que hablamos de dividir exactos con restos o sin restos,

el 12 se divide mejor que otros números.

Y por eso nos gusta más.

A los humanos para repartir les viene mejor.

El diez se divide por uno, se divide por dos y por cinco.

Y ya está. Uno, dos, cinco y diez, que es él mismo.

Entonces tenemos cuatro divisores de diez exactos.

Claro, y ahora de 12 tenemos el uno. De 12 ya hay más.

El uno, como es par, el dos. También, 2 por 6, 12.

Si hay tres también nos viene bien. 3 por 4, 12. Claro.

Y si hay cuatro, también.

El seis sí. El seis sí, y ya el 12.

Entonces, uno, dos, tres. Uno dos tres.

Son seis divisores.

Solamente con dos numeritos de diferencia

consigues dos formas de repartir más.

Un 50 % más... Que el diez.

Esto pasa lo mismo...

Aquí te he traído un regalo. Unos caramelitos.

Yo, por ejemplo, sin ver el de los huevos,

que por eso contamos con docenas de huevos,

porque es muy fácil repartir.

Podemos repartir de dos en dos, de tres en tres, de cuatro en cuatro

y de seis en seis.

Entonces, yo caramelos he traído aquí exactamente,

no los vamos a contar pero son 60, te tienes que fiar de mí.

Entonces, 60 es el sistema sexagesimal.

De 60 en 60.

Y mucha gente me pregunta:

"¿Por qué hay 60 segundos en un minuto?

¿Por qué hay 60 minutos en una hora?".

Y es por este motivo.

Por el mismo que traigo 60 caramelos: porque se divide mejor que 100.

Lo lógico sería, si contamos de diez en diez,

el siguiente sería el 100.

Contar de 100 en 100, ¿por qué no 100 segundos?

Esto que te voy a decir es una invención mía de ahora mismo,

pero ¿no estaría relacionado con la circunferencia?

Puesto que el tiempo se mide en una circunferencia es fácil...

Porque son 360 grados la circunferencia.

Claro. Es fácil dividir.

Si hablamos de circunferencia podemos hablar también

de las horas, del tiempo.

En el reloj lo medimos en una circunferencia.

Y el cielo antiguamente también se medía con una circunferencia.

Se pensaba que era...

Sí, que el cuerpo celestial era una esfera

porque teníamos hemisferio norte y hemisferio sur.

A veces veías el norte y otras el sur.

Y al final lo imaginaban como un círculo.

Y entonces, en un círculo, para partirlo

la mejor forma de partirlo es un número

que tenga muchas particiones exactas.

Pensaron que era mejor hacerlo de 60 en 60.

O 360, que serían los grados, que son 6 por 60.

Que hacerlo de 100 en 100 o de diez en diez.

Y con divisores pasaría lo mismo.

Esto, con 60 caramelos, igual que en la esfera,

yo si tengo 30 amigos, puedo decir: "Dos a cada uno".

Si tuviese cuatro amigos, puedo decir: "Tres a cada uno".

Si tuviera 15 amigos, haríamos cuatro.

Cuatro, 60.

Si tuviésemos 20 amigos, tres. Si tuviésemos 15, cuatro.

Si tuviésemos 12, cinco.

Si tuviésemos seis, de seis en seis.

O sea, se divide muy bien, es fácil de partir.

Y así podíamos hacer muchos paquetitos de 6 en 6.

Por eso ha tenido tanto éxito ese sistema de medir.

Por eso contamos así el tiempo, se parte mejor que el número 100.

Muy bien, pues nada, ha sido un verdadero placer.

Me quedo pensando. (RÍE) Sí, hay cosas abiertas todavía.

Está muy bien lo de la división.

Se divide de distintos modos, ¿no?

Hay sitios donde se divide de una manera...

Por ejemplo, los ingleses dividen de otra manera.

Sí, el algoritmo es el mismo.

El algoritmo de Euclides se usa igual.

Pero es verdad que el orden de la tablita...

El dibujito es diferente. Es diferente.

Pero el algoritmo de Euclides es universal y sigue siéndolo.

Aunque a alguno se le haya olvidado, muchos no se acuerdan de dividir.

Usamos la calculadora.

Pero para dividir con restos hay que hacerlo a mano

porque la calculadora te da los decimales también.

Claro.

Muy bien, ha sido un verdadero placer.

Quedamos para hablar la próxima vez, si quieres, de potencias.

De potencias y raíces, podíamos combinarlo.

Sería el salto lógico, claro, si hablamos de...

Es complicar esto un poquitín más. Pero solo un poquito.

Un poquito más, poco a poco. Aquí ya estamos medio perdidos.

Estamos echando humo por la cabeza. Claro que no.

El artista alemán Emilio Sdun es uno de los grandes referentes

de la utilización tipográfica como medio de expresión artística.

Un año después de su muerte

el Museo de Jaén le dedicó una exposición homenaje.

Vean ahora un fragmento cuando han pasado ya tres años

y el resto puede verse en la página de "La aventura del saber" en red.

(Música)

-Estamos en el Museo de Jaén.

Soy profesor de la Escuela de Arte de Jaén,

y amigo de la persona que ahora homenajeamos, Emilio Sdun.

Emilio Sdun fue un artista, impresor y calígrafo alemán

que trasladó su residencia desde Alemania a España en los 90.

Tuvo una gran influencia sobre muchos artistas españoles

y nos hizo ver que la tipografía también era un arte.

Hace dos años que falleció.

Un grupo de amigos pensamos que la memoria es muy efímera.

Que todo pasa muy rápido

y que teníamos que hacer alguna actividad

con la que se pudiese recordar,

y las generaciones futuras supiesen quién era Emilio Sdun

y su trascendencia en la recuperación de los tipos móviles

y de la caligrafía como una actividad artística.

En esas conversaciones que tuvimos después de su fallecimiento,

el testigo lo tomamos Antonio Alcaraz,

jefe del Departamento de Dibujo

de la Universidad Politécnica de Valencia

y director de la colección de libros de artistas, y yo.

Y decidimos organizar esta exposición.

Este libro lo realizaron en 2010, en Alemania,

Antonio Alcaraz y Emilio Sdun.

"El homenaje a la tipografía", de Paul Renner.

Consta de ocho grabados con xilografía y tipografía

en el cual se hace un recorrido plástico...

...por diferentes...

...técnicas.

(Música)

Emilio Sdun, cuyo verdadero nombre es Dieter Emil Sdun,

el nombre por el que es conocido en Alemania...

y se transforma en Emilio Sdun al trasladarse a Almería

porque estaba harto de corregir la pronunciación de su nombre.

Entonces, decidió que a partir de ese momento

se iba a llamar Emilio Sdun para todo el mundo, en España.

(Música)

(Música)

Acaba de salir a la venta una nueva edición

revisada y actualizada de la biografía de Joaquín Sabina

escrita por el periodista Javier Menéndez Flores.

Han pasado casi 18 años desde la primera versión

y aun así no existe un retrato mejor y más completo de Sabina.

Hola, ¿qué tal, Javier? Hola, encantado de estar aquí.

¿Cómo ha sido recuperar este libro tantos años después?

Dos décadas. ¿Te reconoces en todo?

¿Todo lo que habías escrito, sigues pensando igual?

Bueno, he tenido que hacerle un "lifting" a la parte antigua.

Y luego, una puesta al día que era necesaria

puesto que han pasado 18 años

en los que Joaquín Sabina, estamos hablando de una biografía,

no ha dejado de trabajar.

Es decir, ha publicado discos, libros, colaboraciones en prensa,

ha realizado distintas giras, y luego, en el ámbito más personal,

ha pasado por un episodio depresivo y ha superado una crisis creativa.

En ese sentido, había muchas cosas que contarle al lector

y al seguidor de Joaquín Sabina,

y yo creo que lo honesto para no estafar al lector

era esa puesta al día, no limitarme a escribir un prólogo,

que es lo que se suele hacer en una reedición,

sino que prácticamente más de un tercio del libro

es completamente inédito.

Estamos hablando de en torno a 180 páginas de 472.

¿Y has redescubierto a Sabina?

¿Has percibido a un tipo distinto?

Bueno, también yo soy otro, ¿no?

Cuando yo escribí el primer libro tenía 20 años menos.

Evidentemente, mi manera de ver la vida también ha cambiado.

Creo que los dos hemos cambiado, los dos hemos evolucionado,

y yo lo que he visto es el mismo espíritu en Joaquín.

Es una persona que ha sido, o ha tratado de ser siempre,

coherente.

Tanto en su faceta de ciudadano,

a la hora de expresar sus posturas políticas,

como como creador.

Él todo lo que ha hecho siempre ha sido dando lo mejor de sí.

Siempre que ha publicado un disco ha sido con sus canciones mejores.

También es verdad que se ha hecho mucha sangre con Joaquín

en los últimos años.

Le exigían que volviera a sacar "19 días y 500 noches",

que fue precisamente el disco con que cerraba la edición primera.

¿Desde entonces a aquí ha hecho algún disco tan grande como ese?

Yo creo que ha hecho grandes canciones.

Ese disco era muy coherente, tenía un sabor único,

pero yo creo que a Joaquín lo que hay que agradecerle

es lo buenos momentos que nos ha hecho pasar

y que a lo mejor tiene entre 40 y 50 canciones buenas.

Que cuántos quisieran. Lo firmaría cualquier colega suyo.

Tú hablas mucho del poeta en este libro.

¿Tenemos que cambiar un poco nuestra visión de Joaquín Sabina

en esa dirección?

Por supuesto, es un gran artista

pero, sobre todo, ¿es el letrista el que nos tiene...?

Tiene una personalidad muy llamativa.

Él, cuando concede una entrevista, es un encantador de serpientes

y es muy exótico hablando.

Pero lo que perdurará de Joaquín Sabina es la obra.

Sus canciones.

Joaquín es un escritor de canciones.

Y yo siempre he considerado, como escritor,

que las canciones son un género literario más.

Ahí tenemos el caso de Dylan.

A Dylan no le han dado por casualidad el Premio Nobel.

Él tiene una obra impresionante como escritor de canciones.

Y en el caso de Sabina, yo creo que en lengua española

no hay nadie que se acerque a él.

Cuando uno empieza a leer tu libro, cuando lee este nuevo prólogo,

recuerdas que tú no eras un fan precisamente.

No eras un tipo entregado a la obra de Sabina,

ni te caía especialmente simpático como persona.

No te llamaba mucho la atención. Así es.

¿Cómo se llega desde ahí hasta donde estás ahora?

¿Escuchando mucho su música? ¿O no hace falta?

Escuchando una sola canción bien. Te conquista y punto.

Sí, yo estaba en un atasco en pleno verano, en el coche,

y sonó "Esta boca es mía".

Y dije: "Coño, tengo que escuchar más a Joaquín".

Me compré ese disco, lo devoré, y empecé a comprar discos anteriores.

Y de pronto me convertí en una persona

a la que le gustaba mucho la obra de Joaquín Sabina.

Le propuse una entrevista

en un momento que él no estaba de promoción,

me la concedió, y estuvimos varias horas juntos.

Desde entonces, pasábamos muchas temporadas juntos

Yo le entrevisté varias veces.

Y al cabo de cuatro años de conocerle

es cuando le propongo hacer esa primera biografía.

Y él me dijo: "Muy bien, pero no te la voy a escribir.

Ahí tienes mi archivo, ponte a trabajar.

Y si me gusta lo que me enseñas, empezaremos a hablar para el libro".

Y eso fue lo que sucedió.

¿Y cómo fue enfrentarte a todo ese material?

Porque hablamos de un tipo que ha tenido una vida muy intensa,

donde la vida y la obra se entrelazan todo el tiempo.

Él es un tío que confiesa que él no imagina historias,

todo lo que compone lo ha vivido, lo ha sentido.

Es una persona muy...

Él ha dicho que es una "boutade", que no tiene nada de imaginación.

Evidentemente, algo de imaginación sí tiene.

Pero es verdad que hay una carga autobiográfica importantísima

en la obra de Joaquín Sabina,

y en la que él es una parte muy importante.

Es decir, yo siempre he dicho que Joaquín Martínez

siempre ha hablado de Sabina.

De las cosas que le han pasado a Sabina.

Y luego, hay otros aspectos fundamentales.

El odio a la niñez, la juventud,

los amigos, los ídolos, los enemigos. Hay una serie de temas...

Madrid, que se ha convertido en la musa de Joaquín.

La mujer en la obra de Joaquín.

Es decir, es una persona que tiene una serie de elementos

que componen sus ejes temáticos.

Y todo eso lo ha trasladado como nadie en lengua española.

¿Y el miedo al paso del tiempo?

¿Joaquín es un tío que...

...vive con preocupación el paso de los años?

Cuando uno ha triunfado lo más grande,

no hay prácticamente nadie que haya conseguido

lo que él en nuestro país,

¿tiene miedo a seguir componiendo, publicando, escribiendo o no?

Uno de sus lemas es: "Muera la muerte".

Él no se quiere morir nunca.

Y, desde luego, una forma de morir es el envejecimiento.

Porque cada vez eres menos tú,

y eso a una persona como Joaquín Sabina le afecta mucho.

En su último disco, "Lo niego todo", precisamente el gran tema del disco

es la pérdida de la juventud.

Y de la juventud te hablo no de cuando tienes 20 años.

Es que una persona con 50 o 60 años todavía es joven.

La pérdida del esplendor, del brillo,

y un poco verte ya cada vez más cerca del final.

En el caso de Sabina no es así, es joven todavía,

pero evidentemente ya no tiene 40 años.

Y ese es un poco el fantasma que recorre su último disco.

Ese lamento por el paso fugaz de la vida.

¿Y qué te parece su último disco? ¿Cómo lo juzgas tú?

Dices que se juzga con mucha dureza lo que hace.

Es un tío al que se le pide lo excepcional siempre.

A mí no es el disco de Joaquín Sabina que más me guste

pero reconozco que es un disco en el que vuelve a componer canciones

que tienen planteamiento, nudo y desenlace. Historias.

Es lo que enganchaba a la gente de Joaquín Sabina.

Porque en los discos precedentes se convirtió en un poeta del lenguaje

que escribía solo para la tribu, para un grupo selecto,

y lo que quería demostrar, parece, es que escribía muy bien.

Pero las canciones no tenían inmediatez.

Yo siempre he dicho que un poema no es una letra de una canción.

Una letra tiene que ser transparente como un vaso de agua.

Y tiene que ser inmediata.

Y yo creo que los últimos discos de Joaquín,

en general, habían perdido esa pegada, esa inmediatez.

Y con el último recupera eso.

Y sin embargo es fácil entender que para un tío como él,

que no puede hacer vida normal, digamos,

una persona tan conocida, tan criticada, tan alabada,

¿tú vislumbras el final de su carrera?

¿O es una persona que tú crees que estará siempre componiendo,

siempre cantando?

Yo creo que es inevitable que en un artista,

un pura sangre como es él,

mientras el cuerpo resista, él va a seguir escribiendo

y va a seguir manifestándonos su arte.

Es verdad que en los últimos años le ha interesado más publicar libros.

Y creo que en los años venideros vendrá mucho de eso.

Pero siempre habrá canciones. Y eso, por ejemplo, ¿a ti te gusta?

Tú que eres una persona que admira especialmente al letrista.

A mí lo que más me gusta de Joaquín son sus canciones, lo reconozco.

Es decir, los sonetos están bien,

tiene hallazgos.

Pero lo que más me gusta como Joaquín,

donde le reconozco su magisterio es en la escritura de canciones.

¿Y cómo es tu relación con él?

Tú en el libro hablas de lo bueno pero también repasas sus deslices.

Mi relación con él es buena.

Lo que pasa es que Joaquín cada vez se ha ido aislando más.

Él vive encerrado un poco en casa, que es su cuartel general.

Y él recibe allí a los amigos.

Se quejaba Serrat muchas veces de que le llamaba por teléfono

y no se le ponía.

Yo creo que cuando Joaquín quiere contactar contigo, te llama.

No ver a una persona no significa necesariamente

que tengas mala relación, al contrario, puede ser muy buena.

¿Y la fama no caricaturiza, de algún modo?

Totalmente.

¿Hasta qué punto la imagen que tenemos los ciudadanos normales,

los que nos declaramos sabinistas,

hasta qué punto tenemos claro cómo es de verdad?

¿O es mucho el personaje lo que nos llega?

Bueno, también él ha contribuido

a fomentar y a fortalecer esa caricatura.

Él lo ha dicho muchas veces, y me lo dijo a mí.

Un poco la del borrachín con los pantalones bajados

que se está metiendo una raya.

Y que es un poco putero.

Pues todo eso él se ha arrepentido con los años de publicitarlo.

Porque se ha convertido, él es consciente, en una caricatura.

Y eso es otro de los rasgos que en su último disco,

de una manera cínica, hace un ejercicio de revisionismo.

Él dice: "Creéis que me conocéis pero en el fondo soy otro".

Que también es verdad, porque Joaquín no es eso.

Evidentemente, eso es un póster, una foto, una primera impresión.

Detrás hay una persona muy sensible, un ciudadano crítico con su tiempo,

y bueno, lo que pasa es que él tiene, para lo bueno y lo malo,

que soportar a Sabina.

Y respetado, que eso tampoco es fácil de conseguir.

Es un tío que se ha podido permitir el lujo de ser él mismo,

de decir alto y claro lo que le ha apetecido en cada momento.

Y esto tampoco es algo que consigan muchos otros.

Él se ha situado en un territorio por encima del bien y el mal hoy día.

Más allá de sus afinidades políticas,

que es lo que en este país te puede costar un poco más caro,

te comentaba antes que en una entrevista

que hizo la revista Rolling Stone, fue una entrevista-encuesta

a distintos líderes políticos,

el único artista de consenso en los dos colores,

en la izquierda y en la derecha, era Joaquín Sabina.

Bueno, el libro tiene muchísima información:

La vida, los discos, los libros,

Sabina visto por sus amigos, sus sabinadas, sus sabinismos.

Dificilísimo quedarse con algo. Lo mejor es leerlo y disfrutarlo.

Y bueno, descubrir a este tipo, que uno tiene la sensación

de que nunca sabe bastante, parece que oculta muchísimo.

Es inagotable, es infinito. Lo veremos en los próximos años.

Pues gracias por revisar, por actualizar la biografía,

y gracias por la visita. Muchas gracias a vosotros.

Tendremos nuevo Parque Nacional, Sierra de las Nieves en Málaga.

Este asunto es uno de los temas de la Agenda Natural de marzo

que completamos con actividades de ocio y tiempo libre

que nos ofrece el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

Una cita obligada para todos este sábado a partir de las 20:30,

la Hora del Planeta.

(Música)

Los olmos centenarios de Cabeza del Buey, en Badajoz,

han iniciado la carrera para ser árbol europeo del año,

para lo que van a tener que superar a los ejemplares de otros 13 países.

Lo hacen después de haber sido elegidos por votación

como representante español, con 11 711 votos,

superando a los otros siete árboles que competían con ellos

en la fase nacional.

El ganador del concurso europeo se elige por una votación popular

en la organización The Tree of the Year.

El próximo día 21 de marzo, Día Forestal Mundial,

sabremos el ganador en una ceremonia que va a tener lugar

en el Parlamento Europeo en Bruselas.

La Sierra de las Nieves, en Málaga, será el decimosexto Parque Nacional,

con una extensión de 23 000 hectáreas

tras aprobarse en el Consejo de Ministros

la propuesta conjunta del Ministerio de Medio Ambiente

y la Junta de Andalucía.

El nuevo parque destaca en el abeto pinsapo y el blanco

como únicos representantes del género abies

en la península Ibérica.

La declaración va a beneficiar a unas 60 000 personas

de los municipios incluidos

en la zona propuesta como Parque Nacional.

La figura máxima de protección del espacio de Sierra de las Nieves

traerá beneficios con el desarrollo del turismo, inversiones,

y creación de puestos de trabajo.

El Planetario de Madrid ha reabierto sus puertas

tras las obras de mejora y renovación tecnológica.

Los trabajos han permitido dotar al centro

de nuevos espacios expositivos y un moderno sistema híbrido

que combina un proyector óptico con un sistema digital

que permitirá proyectar películas "full dome".

Nosotros hemos puesto muchísimo interés y cariño también

en ser un referente para todo lo relacionado

con la difusión de la ciencia en general.

Es muy didáctico, es muy interactivo, a ellos les encanta.

Las proyecciones son adaptadas a su edad.

-Está estudiando ahora mi hijo el Sistema Solar,

y nos encanta relacionar lo que aprende en el colegio

con verlo en cualquier museo.

-Desde su nueva apertura en el mes de octubre,

el Planetario ha recibido la visita de 120 000 personas.

El Museo de Ciencias Naturales ofrece un programa

de actividades educativas y culturales

dirigido a aquellas personas que visitan el museo

en sus períodos de ocio y tiempo libre.

Las propuestas de actividades son variadas.

Se hacen talleres, visitas guiadas o campamentos urbanos.

En este museo lo que siempre hemos intentado

desde el Departamento de Programas Públicos y Educación

es promover que la ciencia llegue a todo el mundo.

Desde niños de tres añitos hasta adultos,

que sea algo divertido, entretenido,

y que aparte de conseguir que sea entretenido

también consigamos que aprendan y que divulguemos ciencia

a todos los niveles.

-Casi 7000 ciudades, 250 españolas, de más de 150 países

se han unido a la celebración el próximo sábado 24 de marzo

en la décima Hora del Planeta,

la campaña en favor de la lucha contra el cambio climático

promovida por el Fondo Mundial de la Naturaleza.

En España, además, casi 150 empresas ya están inscritas

para apagar sus luces durante una hora

entre las 20:30 y 21:30 del próximo sábado 24 de marzo,

bajo el lema "El planeta primero, que nadie te pare",

durante 60 minutos se apagarán edificios emblemáticos

como el Palacio Real de Madrid, la Sagrada Familia de Barcelona,

la Torre Eiffel en París, el Empire State de Nueva York,

o la ópera de Sídney.

Es el movimiento más grande del mundo

que pretende proteger el medio ambiente

para promover la acción climática durante los 365 días al año.

El bebé gorila rescatado del horror ha sido elegida

mejor fotografía de naturaleza del año por el público.

Alrededor de 20 000 personas han votado

en el evento organizado por el Museo de Historia Natural de Londres.

La instantánea fue tomada por Jo-Anne McArthur en Camerún.

El trabajo ganador ha sido seleccionado por el público

de una lista de 24 000 imágenes.

La foto ganadora podrá verse hasta el próximo mes de mayo

en el Museo de Historia Natural de Londres.

(Música)

Plataforma Editorial acaba de publicar el ensayo

"Por qué el tiempo vuela",

del editor y redactor de The New Yorker

especializado en divulgación científica

Alan Burdick.

Se trata de una reflexión ampliamente documentada

sobre nuestra vivencia del tiempo,

así como de una invitación a seguir pensando en él

desde cualquier otro punto de vista.

Está dividido en cinco partes,

cuyos títulos nos dan una idea clara de lo que podemos encontrar dentro.

"Hacia adelante", que sugiere la idea de la flecha del tiempo.

"Las horas", que aunque recuerde al famoso libro de Virginia Woolf

tiene que ver con la relación de nuestro reloj biológico interno

con el reloj de pulsera.

"Los días", que es lo mismo pero introduciendo el factor social.

"El presente y sus paradojas".

"El momento en el que hablo está ya lejos de mí",

que dejó escrito Boileau.

Y finalmente, "Por qué el tiempo vuela",

lo cual nos sabemos si es una suerte,

porque cuando el tiempo parece detenerse

es que estamos enfermos.

Mañana volvemos, por ejemplo, para ir calentando motores

de cara a la Hora del Planeta.

Se celebra este sábado y como saben, es una cita mundial

para llamar a la acción y combatir el cambio climático.

También reservamos un espacio al Taller de Convivencia

de Laura Rojas-Marcos.

Nos propone hablar de lo políticamente correcto.

¿Cuándo se empezó a tener en cuenta como herramienta?

¿Tiene que ver con la buena educación?

¿Se puede hablar, por ejemplo, de fútbol o política

y ser políticamente correcto?

¿O ahí entramos en el terreno de la hipocresía?

Mañana lo hablamos aquí, en "La aventura del saber". Adiós.

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  • La aventura del saber - 19/03/18

La aventura del saber - 19/03/18

19 mar 2018

Ofreceremos los reportajes "100 días de soledad" y "Agenda natural". Además, entrevistaremos al matemático Santi G. Cremades y al periodista Javier Menéndez Flores.

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  1. Shadow4

    Gran programa el que se emitió ayer. Una de las partes que más me impresionó fue la entrevista y cómo explicaba las divisiones y las matemáticas Santi, que por medio de sus vivencias hace que uno se sienta muy atrasado en el aprendizaje, pero con los trucos que pude escuchar y que apunté, espero utilizarlos con mis hijos. Por otro lado, el reportaje de 100 días de soledad me pareció también increíble, como puede cambiarte la vida vivir tantos días sin el contacto humano, necesitando todo lo que la Naturaleza te ofrece para sobrevivir, aunque yo me hubiera llevado uno de estos, para evitar la molestia de las moscas o insectos, pero debe ser una experiencia que te fortalece mentalmente y te hace ver lo esencial de la vida.

    20 mar 2018