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Para todos los públicos La aventura del saber - 13/01/20 - ver ahora
Transcripción completa

Hola a todos, muy buenos días.

Bienvenidos a "La aventura del saber".

Plena cuesta de enero.

Las Navidades son un lejano recuerdo,

y debemos ajustarnos bien el cinturón.

Bueno, quizás no del todo.

En cualquier caso,

¿hay algún modo de mejorar nuestra salud

y nuestro bolsillo y el medioambiente

al mismo tiempo?

Pues sí lo hay. Buscar productos de temporada.

El doctor Romero nos recordará cuáles son

y por qué son más baratos y más saludables.

También les presentaremos el libro

"Indios, vaqueros y princesas galácticas:

los rebeldes del cine"

recién publicado por la editorial Pigmalión.

Estará con nosotros su autor, David Felipe Arranz,

que nos contará un montón de curiosidades

relacionadas con los géneros cinematográficos

en general

y con los personajes más inolvidables del wéstern

en particular.

Lleva en su interior

la memoria sonora de los cinco continentes.

1000 voces de la tradición oral de la humanidad

que ella asimila y trasciende.

Fátima Miranda, entre lo sacro y lo profano,

lo oriental y lo occidental, lo ancestral y la vanguardia,

presenta "Living room room", su último trabajo.

Taller de salud con el doctor Nicolás Romero

para encarar con garantías de éxito la cuesta de enero y nuestra salud

y hasta la salud del planeta.

¿Cómo?

Pues comprando productos de temporada.

Ahora bien, ¿cuáles son?

Estamos tan acostumbrados a tener de todo durante todo el año

que muchas veces nos olvidamos de algo tan fundamental como eso.

Bienvenido. Hola.

Hola. ¿Qué hay? ¿Qué tal estáis?

Recuérdanos

porque en enero hay muchos productos, ¿no?

En enero hay muchísimos productos

que nos ofrece el campo, la agricultura, la pesca...

Es decir, tenemos muchos productos, pero no sabríamos distinguirlos.

Porque el tomate...

Un pequeño test. ¿El tomate es de invierno o verano?

Verano. Verano.

Sí, has acertado. Yo soy un absoluto ignorante.

Pero soy buen pinche. Yo soy un buen pinche.

Pero es verdad. No distinguimos bien las temporadas.

Yo os he traído aquí algunas frutas, algunas verduras y algunos pescados

que son de plena temporada, de esta temporada de enero, de frío.

Y algunos...

Y también me he entretenido mientras estábamos preparando

en hacer algunos...

Una miga de coliflor. Una miga de coliflor para los niños.

Luego lo veremos si queréis.

Vamos a hablar de las propiedades,

de las propiedades

de cada una de las cosas que tenemos aquí.

Perfecto.

¿Empezamos por las frutas? Venga.

Muy apetitosas, además. Sí.

A ver, ¿mandarina o caqui, Mara?

Ay, las dos cosas. No me hagas elegir.

De caqui ya te queda poco

porque estamos justo al final de temporada de caqui.

El caqui es de otoño,

y algunas variedades terminan en enero.

Pero al caqui ya le queda poco. Ya no sería producto de temporada.

Sin embargo,

estamos en plena temporada de los cítricos.

Mandarinas, limones, naranjas, pomelos...

De todo eso estamos en plena temporada.

Los cítricos, si no existieran, tendríamos que inventarlos.

¿Por qué?

Porque aportan pocas calorías,

aportan mucha vitamina C sobre todo y aportan también un poco de azúcar.

Pero disfruta todo el mundo con ellos.

Los cítricos les gustan a los niños y a los mayores.

Son muy ponibles, por decirlo de alguna manera.

Gominolas naturales. Gominolas naturales, exacto.

Las mandarinas.

Pero tienen además muchas vitaminas y muchas propiedades.

Fibra, lo que quería decir.

Tienen mucha fibra,

con lo cual son muy interesantes en esta época.

Y los podemos comprar a un precio muy interesante.

Los caquis los vamos a encontrar fuera de época dentro de nada,

y los tendremos a un precio más caro.

Fíjate.

Fijaos.

Las manzanas tienen una época de recolección

que es aproximadamente en octubre o noviembre.

Pero ¿qué pasa? ¿Por qué tenemos todo el año?

Porque se meten en cámaras.

Se meten en cámaras y se van sacando de ahí.

Pero para tener una manzana del árbol a la mesa

el otoño.

Octubre o noviembre, pero octubre sobre todo para tener.

Hay que mirar bien qué fruta está de temporada, ¿no?

Claro.

Además, deja menor huella... En el medioambiente.

Claro, claro.

Fijaos.

Si no la tienes que transportar,

la recoges cuando tienes que recogerla,

no tienes que meterla en cámaras porque gastan electricidad,

y hay un consumo rápido de esta fruta,

pues la huella de carbono...

Es decir, las emisiones,

lo que se gasta realmente por producir esa fruta,

es mucho menor, ¿no?

Es un círculo virtuoso porque vale más barato y es mejor.

Es mejor, es mejor. Y de kilómetro 0.

Afortunadamente, vivimos en un país extraordinario.

Posiblemente España sea el país mejor del mundo

para consumir frutas, verduras, pescado fresco...

Todo eso lo tenemos muy a mano y a veces no nos damos cuenta.

Porque también es verdad

que el 80 % lo llevamos a la exportación, ¿no?

Es verdad.

Pero de aquí sale mucho producto, muchas frutas, muchas verduras,

con que se alimentan todos los europeos.

Nosotros tenemos que valorar esto.

Nosotros tenemos mandarinas de aquí cerca,

tenemos caquis de aquí cerca

y tenemos muchas otras frutas y verduras de aquí cerca, ¿no?

Todo fresco, todo kilómetro 0 y todo poco contaminante.

Así que aprovechémoslo. Hay que aprovecharlo.

Y las verduras.

Las verduras.

Si queréis, podemos entrar con las verduras.

Parece que en enero, el frío...

Dices: "Ya no habrá verduras. El frío lo mata todo".

No lo mata todo.

El frío da muy buenas verduras en el campo.

Tenemos la col lombarda, la lombarda,

que es muy de esta época.

Fijaos, os voy a hacer una pregunta.

Otro test.

¿El azul se come?

¿Qué alimentos azules como la lombarda

recordáis?

Pocos.

Pocos. Pocos.

El azul no se come habitualmente.

Pues la lombarda sí.

La lombarda es ese tono morado y azul

que se come.

Esto lleva unas propiedades fantásticas.

Son los fitoquímicos.

Nos previenen contra la oxidación, contra el cáncer,

contra la inflamación...

Esto lo trae la col lombarda.

Igual que el resto de coles, ¿no?

Todas las coles tienen estas propiedades,

pero la lombarda se puede comer en esta época.

Las alcachofas.

Las alcachofas son maravilla de la naturaleza.

Si estuviéramos en el "Un, dos, tres",

diríamos:

"Por 25 céntimos.

¿Cuántas formas hay de comer las alcachofas?".

Rebozadas, hervidas, en salsa, a la plancha...

Miles de formas de comer las alcachofas.

Hasta con huevo yo las he comido. Con huevo.

En crema.

Fritas no sé, pero con huevo. También.

Hay miles de formas de comer las alcachofas.

Las alcachofas son estupendas.

Y, sobre todo, abundando lo anterior.

Aparte de esas propiedades que tiene de vitaminas del grupo B, etcétera,

tienen muchas propiedades antioxidantes.

Nos previenen del cáncer.

Tienen ese tipo de sustancias

que son muy interesantes para nuestro organismo.

Y eso...

Y no engordan. Y, encima, no engordan.

Todo lo que estamos hablando...

Estas verduras tienen muy pocas calorías

porque tienen algo mejor que las frutas.

Las frutas llevan azúcares

y estas verduras apenas llevan azúcares.

Eso las diferencia,

pero nos dan la misma calidad de nutrientes

que las frutas.

¿Por qué?

Porque tenemos fibra, porque tenemos vitaminas

y porque tenemos de alguna manera otros productos

que no llevan las frutas

y nos quitamos de en medio los azúcares, ¿no?

Y, por último, la coliflor y las acelgas.

Las acelgas.

¿De esta acelga qué elegiríais?

¿La flor?

¿La hoja o el tallo? Las hojas.

Las hojas, ¿no?

Pues todo el mundo elige las hojas, pero el tallo no se tira.

El tallo también se puede consumir.

El tallo se cuece bien y se puede rebozar con queso.

Se puede poner...

Es decir, esto para los niños es estupendo.

A los niños les puedes dar esto rebozado,

que no se enteran,

con queso.

Y poco a poco los vas acostumbrando al sabor de las verduras.

Y, mirad,

he preparado para los niños algunos aperitivos.

Palitos de zanahoria.

En lugar de una gominola de estas, palitos de zanahoria.

Siempre disponibles para los niños.

Esto es tronco de brócoli.

Puede ir en ensalada,

pero también, fijaos, como láminas de lasaña.

Fijaos, se pueden cortar en láminas

y hacer una lasaña con tronco de brócoli cocido.

Qué bueno, ¿no? Lo que les cuesta el brócoli.

Les cuesta. Mucho.

Así les va a costar menos.

Y, luego, he estado desmigando una coliflor

para conseguir un tipo de arroz de coliflor.

Esto, cocido, incluso mezclado con algo,

no se enteran.

Y les estamos dando...

No se enteran no, que les gusta.

Les gusta.

Y, además,

les estamos dando estas verduras de temporada

cuando normalmente las rechazan.

A los niños

la coliflor, el brócoli, y las acelgas

no les van a gustar de entrada,

pero si se las das así, sí se las pueden tomar.

Y, de alguna manera, muy apetitosamente.

Y te lo van a demandar. Te lo van a pedir.

Cogen el gustillo y al final no quieren la gominola.

"Dame el palito de zanahoria, por favor".

Pero qué importante

porque el niño que no come verduras de niño,

de adulto no las comerá.

No las comerá.

Ese niño ya va a estar topado para las verduras, ¿no?

Y es una lástima.

Se las podemos dar de esta manera, fáciles, de alguna manera sabrosas,

y poco a poco el niño se va a acostumbrar.

Tenemos el pescado. El pescado.

El pescado es fundamental.

Mira, pescado de temporada.

El bacalao fresco,

ese pescado que es un pescado blanco,

un pescado que no tiene apenas...

Digamos...

Tiene muchas proteínas,

pero no tiene muchos contaminantes tampoco.

Es un pescado muy nutritivo.

Y, luego, tenemos dos pescados que son muy nuestros

como la lubina y la trucha.

La trucha a la navarra es un plato muy típico, ¿no?

Eso está estupendo.

La trucha es un pescado azul, pero con muy poca grasa.

Entonces, se puede obtener en esta época.

Y, también, cómo no,

los he traído porque son de piscifactoría.

También se pueden obtener de piscifactoría,

y son igualmente nutritivos.

Igualmente nutritivos.

Y serán seguramente mucho más baratos.

Y la lubina.

La lubina es un pescado blanco.

Es un pescado de nuestras aguas, Mediterráneo, Atlántico,

y también se da en esta época.

Y también es un pescado

que se puede obtener en piscifactorías.

Pero fijaos en una cosa.

Si seguimos así con el calentamiento del planeta,

estos pescados que se dan en nuestras aguas...

Nuestras aguas se calentarán,

y estos pescados que son más de aguas frías

se irán para arriba,

con lo cual nosotros nos quedaremos sin riqueza

porque lo que tenemos en nuestros bancos de pescado

en nuestras aguas

se irá para arriba, y desaparecerá esa riqueza.

Y tendremos que comprar este pescado más caro.

Claro.

Y no sabemos qué se perderá en ese camino, ¿no?

También otras cosas se perderán.

Se pueden perder muchas cosas.

Muchos tipos de propiedades.

Ahora estamos viendo los microplásticos

que se comen los peces.

Y luego van a nuestro organismo. Nos los comemos nosotros.

Nos los comemos nosotros.

Estamos...

Es decir, con los microplásticos,

esos plásticos que no se reciclan bien,

estamos haciendo un daño

que no sabemos que trascendencia puede tener.

Por lo tanto,

productos de temporada, productos más baratos,

y productos que dejan menos huella ecológica,

menos huella de carbono, ¿no?

Y, Nicolás...

Sí. Perdona.

Hablábamos de los problemas de los niños

con las verduras.

Con el pescado también hay algunos. Es similar.

Quiero decir, las verduras y el pescado,

no saben los niños lo que se pierden,

porque a mí me encantan,

tienen esos problemas.

Pero es verdad que tenemos que hacérselo amable.

Tenemos que hacerles amable el pescado.

Hay que comer pescado.

Hay que comer pescado adecuado para ellos,

pero no darles un pescado insulso, que no sepa a nada.

Si hay que ponerle una lubina,

aunque tenga espinas, hay que ponérsela,

y que se acostumbren a comer un pescado con espinas.

Es un pescado blanco, más amable.

¿Por qué?

Porque el día de mañana

no sabrán comer un pescado con espinas.

Rechazarán el pescado no por el pescado,

sino por las espinas.

Por eso hay que darles pescado que sepa a pescado.

Dicen: "El sabor del pescado no me gusta".

Vamos a pescado con menos sabor

como la panga y todo este tipo de pescados

que no están bien para los niños.

Nutritivamente

ya nos has dicho muchas veces que no vale, ¿no?

No aportan porque tienen mucha agua.

No aportan suficientes proteínas. No es que sean...

Todo lo que se importa está bien certificado.

En España no hay problemas de seguridad alimentaria.

Vamos a decirlo claro. No hay problemas.

Pero sí que es verdad

que son pescados con menos propiedades

que una buena lubina, una buena trucha o un buen bacalao.

¿Hay algún modo de hacerlo de la mejor manera para los críos?

Sí.

¿Sí? Sí.

A los niños les gusta cocido o les gusta un poco rebozado.

Están acostumbrados a lo que ven en la cultura...

Lo que viene, ¿no?

Los "nuggets", ¿no? Todo lo rebozado les encanta.

Tenga dentro lo que tenga.

Tenga pollo o tenga lo que tenga.

Pues vamos a dárselo.

Vamos a dárselo.

Estamos dándoles pescado al fin y al cabo.

No les estamos dando otro producto.

¿Se puede hacer un buen rebozado?

El problema que tienen es que tienen pan o harinas

y tienen mucha grasa.

Absorben mucha grasa,

pero si sabes rebozar, tendrás muchas menos...

Aportarás muchas menos calorías a ese niño.

No es lo mismo hacer un rebozado de tipo tempura

que hacer un rebozado con un pan rallado muy grueso.

Absorberá más grasa.

Los rebozados creo que son una buena manera

de darles la proteínas a los niños.

Y, hablando de proteínas, ¿las carnes?

Las carnes no las he puesto aquí

porque habitualmente se tienen todo el año.

Son carnes que se tienen todo el año.

Soportan mejor la congelación, pero es verdad que la carne...

Lo que tenemos que hacer

es ir a nuestro carnicero de confianza

y comprar carne de denominación de origen.

Carne de la sierra de Guadarrama o carne de cualquier...

Es decir, tirar de nuestro producto. Tirar de nuestro producto.

Os voy a contar una anécdota.

Hace muchos años estaba en cola de la carnicería

y había una señora que le pregunta al carnicero:

"¿Este cordero es fresco?".

Y le dice: "Sí, es fresco, señora".

Le da la vuelta

y la grasa había un sello azul marcado

que ponía "made in Nueva Zelanda".

Es decir...

No estaba fresco, estaba helado. Estaba helado.

Eso ocurría hace 15 o 20 años.

Estaba fresquísimo. Fresquísimo.

Ahora no ocurriría eso.

No podemos...

¿Por qué vamos a traer carne de Nueva Zelanda

tenían carne aquí?

Tiremos de esta carne que es carne buena,

carne estupenda diría yo,

y con mucha menos huella de carbono

porque se gasta menos en producirla y en transportarla.

Por lo tanto,

ese sería el último gran alimento que faltaría en esta mesa.

Muy bien.

Lo que hay que hacer. Recomendación final.

Producto de temporada.

Menos gasto, menos dinero, más proteínas, más vitaminas,

y menos consumo para el planeta.

La salud del planeta también gana con nuestra salud.

Aumentando nuestra salud, aumentamos la salud del planeta.

Dejamos eso apuntado. Venga, perfecto.

Y seguimos.

La Universidad de Barcelona plantea hoy la siguiente pregunta.

¿Por qué hay diferencias

entre personas con los mismos genes?

La universidad responde.

Una de las cuestiones más interesantes

en biología y medicina

es explicar cómo personas con el mismo material genético,

con el mismo ADN,

son capaces de tener aspectos distintos

y enfermedades distintas.

Esto es debido a que nuestro ADN, el material genético,

es un armazón, es un abecedario,

y en él añadimos marcas químicas que lo regulan.

Es lo que llamamos el epigenoma.

Esto explica que esas personas con el mismo ADN

sean capaces de tener enfermedades diferentes.

Podemos imaginar que esto es un vestido.

Estos vestidos que se añaden al material genético

son capaces de dar aspectos distintos.

Es lo que hablamos del epigenoma.

El epigenoma es muy importante

y se relaciona mucho con estilos de vida distintos

de personas con el mismo ADN.

Al comienzo del libro, este,

"Indios, vaqueros, y princesas galácticas",

creo que en el prólogo

Fernando Rodríguez Lafuente cita a Borges

que consideraba el wéstern

como el género épico de nuestros días.

En primero lugar, bienvenido, David.

Muchas gracias, Salvador. Qué gusto estar aquí.

Igualmente.

Un gusto para mí recibirte

para hablar de un tema tan interesante

como el wéstern, ¿no?

El wéstern, y los rebeldes. Y los rebeldes.

Es lo que tienen en común

tanto los indios como los vaqueros como las princesas galácticas.

Es un poco un homenaje a los "outsiders",

a los inconformistas.

Pero no solamente las tramas del cine,

sino cineastas que lo fueron.

Cineastas que en un principio trabajaron para la industria,

pero luego desarrollaron proyectos individuales

que contradecían un poco los parámetros de Hollywood.

A mí esos personajes,

no solamente del cine, sino el rebelde en general,

me atraen muchísimo.

Porque es curioso

que la definición del género cinematográfico

acabe permitiendo justamente eso.

Es decir, poderte poner en contra.

Yo creo que casi todos empiezan

aprendiendo de grandes maestros de los 20 y de los año 30,

y ya en la década de los 60 y de los 70,

los Robert Redford, los Arthur Penn,

toda esa generación de jóvenes cineastas

empieza a contestar un poco a los John Ford y a los King Vidor

y hacen sus propios proyectos.

Eso me parecía muy interesante de reivindicar.

Y buscarles un hilo conductor.

Incluso al propio George Lucas,

que se nutrió de todos los padres del cine.

¿Qué es lo que cuenta el género wéstern en general?

El wéstern habla

de cómo el hombre blanco toma el territorio americano

literalmente.

La gran cabalgada de Oregón con todas las carretas,

esa conquista del oeste, esa hazaña del oeste,

lo cuenta muy bien.

Y, sobre todo,

cómo va desplazando a la comunidad indígena

hacia la costa oeste de los Estados Unidos.

Primero, acabando con los indios, literalmente,

y, segundo,

en reductos indígenas donde apenas podían sobrevivir.

La historia del wéstern es la historia de una conquista,

una conquista de raza,

una conquista de civilización con muchísimas comillas,

porque había una civilización anterior.

Esa gran cabalgada,

esas grandes carretas del estado de Oregón

que inician en ese reparto del oeste

el primero que llegue que tome la tierra,

no respetaba

a los habitantes oriundos del territorio.

Tampoco a los mexicanos, ¿no? Buf.

Los mexicanos...

Fíjate,

Estados Unidos siempre ha sido muy celoso

con los territorios españoles.

Fue avanzando

el problema que hubo en Texas por ejemplo.

No hay que pronunciar "Texas". La gente lo dice mal.

Es "Tejas" porque viene del español.

Igual que México. Claro.

La X es la grafía española que representaba la J,

el sonido de la J, ¿no?

Todo eso...

El mexicano representa la herencia hispánica,

y a los norteamericanos no les hacía ninguna gracia, ¿no?

Por eso,

el retrato del mexicano en el wéstern

siempre es poco favorecido.

Siempre son bandidos, sabandijas, saltadores de camino,

muy morenos, con los bigotes caídos, hechos una piltrafa,

y eso es un retrato muy injusto.

¿Y tú dirías que dentro del género

hay películas

que podrían compararse con cualquier otro género

y que son señeras del cine como arte?

A mí me parece...

Por ejemplo, para mí, hay un hito absoluto y magistral.

Es un relato de Guy de Maupassant,

que es "La diligencia".

"La diligencia" es un wéstern,

pero que tiene y contiene otros géneros.

Tiene género bélico, tiene aventura y romance,

y tiene trama de intriga.

Hay un robo de un banco

por parte de uno de estos banqueros que comete un desfalco.

Hay historia de los Estados Unidos y hay muchas cosas dentro, ¿no?

Es "Bola de sebo", de Maupassant,

convertida gracias a la maestría de John Ford

para mí en una de las grandes películas

de la historia del cine.

Vista por Orson Welles, como bien sabes,

antes de hacer "Ciudadano Kane",

50 veces nada menos.

Es una película

que en cierto modo tiene que ver con la identidad de Estados Unidos.

Parece como que la crea, ¿no?

Tan es así

que John Ford es el primer cineasta, y esto hay que reivindicarlo,

en contar con la comunidad indígena asalariada

para en Monument Valley establecer un campamento base cinematográfico

con indios muy bien pagados por la industria.

A tal punto

que hoy en día los hijos y los nietos

de aquellos que rodaron con John Ford

que se estaban muriendo de hambre

continúan haciendo parte de esa tradición

que fija John Ford para salvarles la vida.

Esto hay que decirlo muy alto, ¿no?

No es ese tipo supremacista.

No, no, para nada.

John Ford era un tipo

que hace un retrato de los indígenas muy favorecedor

y con mucho respeto.

Si te fijas en los planos

que hay de "Fort Apache" y "Río Grande",

los rostros de los indígenas están pintados casi al óleo.

Son fotografías maravillosas con el máximo respeto.

Sin embargo,

en las historias que cuenta el wéstern

en ellas los indios son los malos, y los mexicanos también, ¿no?

Efectivamente.

Ahí, la...

El consumo del wéstern en los años 40 y 50

quería ver cómo el hombre blanco triunfaba

y creaba su propio mito.

La historia de los Estados Unidos era muy cortita,

y el wéstern hace ese papel de historiador

totalmente anacrónico y totalmente falso,

pero para reconstruir,

para dar un legado ideológico

y una base histórica al público estadounidense

que no la tenía.

El wéstern en unos casos es fiel

y en otros casos inventa a favor del hombre blanco

de lo que se llamaba, Salva, el destino manifiesto.

Un plan maquiavélico que empieza desde Alemania

y recorre Europa,

donde los políticos se ponen de acuerdo,

y esto es una cosa increíble,

para abolir y echar a las razas,

a las pieles amarillas, negras, morenas y rojas.

Eso se hace y se piensa y se ejecuta.

Eso es muy importante decirlo.

Estamos hablando de principios del siglo XIX.

Eso es, exactamente.

¿Y hay alguna película?

Ya que estamos hablando de la facilidad que tiene el género

para volverse contra sí mismo.

En la que los indios salgan bien parados

y esté bien contada su historia.

Yo creo que, volviendo a John Ford,

él llega a un punto en que tiene la necesidad

de hacer explícito ese mensaje.

Ya no solamente de tratar con respeto al indio,

sino de hacer una petición de perdón colectiva,

de todos los cineastas y de la industria,

en "El gran combate".

"El gran combate", que es "El otoño cheyenne",

es esa peregrinación que hace con Richar Widmark a la cabeza

como ese teniente de infantería

que va conduciendo a los últimos cheyennes vivos

y es una petición de perdón espectacular.

A mí me parece que es una película, como dice Garci,

de esas de reclinatorio.

Es precisamente por eso, porque no tiene mucha acción,

es más narrativa, es más discursiva,

a lo mejor a los aficionados al género...

Es verdad que no es la más favorita.

No es la que les vuelve locos precisamente.

Y hablando de las princesas galácticas

que has unido antes a través de Lucas.

Como es lógico, por otra parte, porque es el wéstern galáctico.

En vez del lejano oeste americano, es la galaxia, ¿no?

Las lejanas galaxias, ¿no? Sí.

Ahí, por ejemplo,

me recordaba mucho la princesa Leia a la Vienna de "Johnny Guitar".

Mujeres muy fuertes en mundos extremadamente violentos

que se rebelan contra el poder establecido, ¿no?

En el fondo, lo que le pasa a Vienna,

que es un personaje increíble, que es Joan Crawford,

es un poco como a Leia.

Están rodeadas de masculinidad por todas partes,

de hormonas masculinas,

y tienen que manejarse con pistolas.

Hay secuencias de "La guerra de las galaxias"

donde está Carrie Fisher empuñando un arma láser

que dices: "Esto es una chica del oeste".

Esa conexión me parecía muy interesante

porque George Lucas hace un wéstern en "Star wars".

Yo creo que es que...

Él lo ha comentado en varias entrevistas.

Era fan del wéstern absoluto. Era un adicto al género.

No...

Me dicen que tenemos que terminar,

pero me gustaría que hablaras de Boetticher, ¿no?

Es como un grande del género.

Quizás el que es solo del género.

Grande solo dentro del género.

Budd Boetticher creo que dignifica mucho el wéstern.

Ha quedado aplastado por la duración de sus películas,

que no duran más de 80 minutos,

por los rollos de rodaje, ¿no?

Las distribuidoras en la serie B

imponían que hubiera un minutaje muy escueto.

Eso le perjudicó.

Es un grande

a la altura de los grandes de John Huston y John Ford.

Budd Boetticher instituye ese llanero solitario

en la figura de Randolph Scott que protege de los "cowboys" malos.

Y esto hay que decirlo.

Él es experto en retratar a los Lee Marvin y los James Coburn

que quieren violentar a la chica.

Randolph Scott consigue redimir ese mundo

y casarse con la bella a la que ha protegido.

Es otra historia.

Es un poco la misma historia. Es la misma historia.

Pero muy bien contada.

Tiene también otra diligencia, tiene también apaches...

Tiene acción a borbotones.

Budd Boetticher, para mí, otro de los grandes.

Ha sido un verdadero placer como siempre.

Muchísimas gracias. Gracias, Salva.

Hasta siempre. Gracias.

Seguimos.

El estudio de los orígenes, la repetición,

la transgresión, la onomatopeya, el humor,

el atrevimiento, lo ancestral, la vanguardia...

Fátima Miranda presenta "Living room room".

(CANTA)

Los aspectos que están presentes en toda mi obra

desde el año 91 en que hice mi primer solo

son...

Hay una constante en cuanto a la poética

que puede ser la relación entre Oriente y Occidente,

los juguetes, la ironía,

abanico dramático

que va desde lo muy interior y lo meditativo

hasta un clima divertidísimo, enloquecido, de trance y de locaza.

Es decir,

estos elementos estructurales o poéticos

son un factor común porque yo soy la misma.

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

O qué es lo que pretendo yo de diferente.

Me apeteció cada vez más hacer una cosa muy sobria

con la poética de siempre,

con la riqueza conceptual, poética, musical, vocal.

Y con los mismos elementos en cuanto a la dramaturgia y demás.

Lloro, lloro, lloro.

Lloro, lloro.

Pero que pudiera...

Un concierto

que pueda presentarse en cualquier lugar,

en cualquier "room" con su runrún.

(CANTA)

"Living room room" se piensa

para espacios en los que no deba ir amplificado

porque la acústica natural es reverberada y brillante

y acústica que a mí me permita una autoescucha

que me haga cantar bien

y dialogar con el sonido que despide ese espacio.

De ahí que al final del concierto invite al público

a lo que sería la última obra del concierto,

"Living room room",

a una interacción.

Les pediría guardar unos segundos, un minuto o lo que necesiten,

de silencio

y escuchar por unos momentos el silencio de este espacio.

Para escuchar la nota que le corresponde a ese espacio

ese día, en ese instante.

No tenemos que emitir todos la misma nota.

A cada uno le surgirá su nota con su cuerpo

en este espacio.

En cada lugar donde hacemos "Living room room"

el resultado es insólito y diferente.

(CANTA)

Es como un coro improvisado

a partir de algo misterioso que está en el ambiente

y que normalmente no nos paramos a escuchar.

(CANTA)

Es interesante darle importancia a la escucha

porque en la medida

en que nuestra escucha está más aguzada,

en que la percepción acústica es más fina,

nuestra escucha cambia.

Es decir, nuestro ser entero cambia.

(CANTA)

Terminaba de estar el año anterior en Japón

y me había comprado unas campanas

en un templo de estos grandiosos en Kamakura.

Si no hubiera aquel airecillo de aquel día,

a lo mejor hubiera escuchado otras.

Escuché estas, y tienen un sonido extraordinario.

Fíjate.

Cristalino.

Vienen bien embaladas,

las meto en la maleta y me las traigo y las guardo.

Y las guardo.

Y al cabo del tiempo

tengo que hacer algo para la Expo de Milán.

Empecé a buscar fórmulas

de cómo podría tocar estas campanas

de manera que no fuera ortopédica, de una en una.

Y, entonces, ya, en un chino cualquiera, dije:

"Ya está, una sombrilla".

En el proceso de esta obra de creación,

¿dónde empieza la nana?

¿Dónde empieza Japón?

¿Dónde empieza la sobrilla que compras en un chino,

y se rompe el plástico, y te compras otra?

Cuando la tienes ahí encima,

¿vas a estar ahí todo el rato para que suenen las campanas?

Pues no.

Ya pues me agarro y empiezo ya con...

En mi estudio, me pongo con la sombrilla,

y ya pues me va pidiendo...

(CANTA)

Y ya me pide la postura

y ya para cantar

tengo que ponerme en la postura correcta

del canto y de la escucha.

Y hay una coreografía, hay una gestualidad.

El proceso de creación.

(CANTA)

Cuando viajo, visito tiendas de instrumentos.

Y me encontré estas joyas.

También me tiré unos buenos tres cuartos de hora

para encontrar las que entre sí dialogaban.

Y las he tenido guardadas fácilmente ocho años.

Estas, fácilmente, tres años.

Compro, lo guardo, y después llega el momento.

(CANTA)

(CANTA)

Mi instrumento es la voz

y la entreno de manera seria y perseverante.

Sigo aprendiendo

y estudiando técnicas y recursos vocales

y enriqueciéndolo.

Cuando tú estás entrenado,

te encargan algo, o quieres componer algo y dices:

"Voy a dedicar estos 15 días, este mes".

Te concentras,

y adquieren vida cosas que tenías durmiendo.

(CANTA)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

Es decir,

la inspiración en todo esto es como un secreto a voces.

Las notas musicales están ahí,

las campanas están ahí para todo el mundo,

pero hay un momento

en que estás en un estado de atención especial,

y esto te canta y te cuenta algo que no te cantaría en otro momento.

(CANTA)

Esto viene de viajes por los bazares del mundo entero.

Por decir, ¿no?

Y aquí está la vaca, el gallo...

Bueno, no me decido.

Quiero decirte que es el punto donde encuentras la inspiración.

No es que yo vaya a comprar el avión ese día.

Yo vivo en un estado de atención,

de que me divierto profundamente con lo que hago

y trabajo como una bestia.

Quiero decir que eso es todo, ¿sabes?

Te diviertes,

pero luego te pones como el amanuense más esmerado

para hacer una partitura donde todo cuadre.

Para mí es un drama.

Perder esto es como perder un Stradivarius

porque forma parte de una obra

en que si no estuviera este sonido junto con este y con este,

no me daría la armonía que yo necesito.

(CANTA)

Al final, hay una escucha profunda,

y le dedico una entrega, un cariño y una atención

como si fuera el más maravilloso saxofón,

un Selmer,

o el piano Bösendorfer Imperial.

Le doy la misma atención.

Esta idea de ennoblecer lo pequeño,

ennoblecer aquello que me llama la atención,

yo lo desarrollo

y lo pongo a un nivel que es el que me pide la obra.

A su máximo nivel.

Es decir,

cuando trabajas la escucha y la voz a ese nivel fino,

lo que sucede

es que, al final, el instrumento te coloca en tu sitio.

El instrumento te esculpe.

La voz es aire.

No es nada más que aire,

pero la cuestión está en cómo gestionas el aire

para dosificarlo

y emplear lo que en italiano se llama apoyo.

Nosotros hablamos de sujeción.

Ahí hay todo un trabajo técnico que no...

Cuando lo enseñas, tienes que empezar...

Lo que he hecho ha sido decodificar para ver cómo entrenar la escucha

y para ver cómo entrenar el aire.

(CANTA)

Lo que tiene que ver con la voz

implica tantos músculos y tantos elementos del cuerpo

que para entrenar la voz

y dominar los recursos que necesitas al servicio de la obra

necesitas concentrarte primero en cada uno de ellos

para técnicamente llegar a dominarlos.

(CANTA)

Hay una constante a lo largo de toda mi obra

que, entre otras cosas,

es la escasa utilización del lenguaje inteligible.

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

Nunca me he sentid atraída por el texto

y, cuando lo hago,

como en la obra "El principio del fin",

dímelo, quita, dame, toma, chico, quita, dame, dame,

quita, toma, chico, dime, quita, dime, toma,

dame, dame, toma, chico, ay, no,

por ejemplo, es de una manera especial.

Por ejemplo, eso está inspirado en un tala indio.

O tala, tala, que tala tala, qué tal.

Da, quita, toma, quita, da, quita, taca, diginá.

Es de una manera especial

y teniendo que ver con lo que es la poesía sonora,

la poesía fonética, y la "performance art"

manejando el lenguaje

al servicio de casos muy concretitos.

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

Nos podríamos retrotraer

a lo que sería la comunicación más animal,

el lenguaje antes del lenguaje.

La comunicación en sí misma que no tiene por qué depender...

No tiene por qué depender de lo inteligible.

Será que no.

Que no.

Que...

O sea, yo...

No, yo no.

Que...

O no.

Dices: "Bueno".

Pero no es algo que...

Claro, yo...

No.

Las palabras están todas en el diccionario.

Cómo se manejen las palabras,

cómo se maneje el sonido, cómo se manejen los fonemas...

Ahí está la poética.

En el cómo, no en el qué.

Y se recupera

esa que yo suelo denominar función presintáctica del lenguaje

a través de la que se dicen muchísimas cosas,

pero no necesariamente con un discurso construido al uso.

Sí.

No.

Sí.

No.

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

Hay una obra que se llama "Onomatopeyas"

que hago con este instrumento.

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

La frase

que en casi todas las entrevistas pronuncio,

porque para mí es lo que más resume mi proceso,

el cómo yo llegué a esto,

es de san Agustín:

no te hubiera buscado de no haberte encontrado.

(CANTA)

Y hay algo que pertenece a la naturaleza de uno

y que es inevitable.

Soy muy dramática porque es así, porque no lo puedo remediar,

y también tengo un sentido del humor tremendo.

Mejor,

porque, si no, me moriría de puro dramatismo.

Por favor.

Y luego dice: "Que si la...".

O sea...

Hombre.

Hombre.

Ser original es ir a los orígenes.

Hay un poema bello de Li Bai.

Si quieres buscar la sabiduría, busca lo que buscan otros maestros.

No hay nada nuevo.

(CANTA)

Me fui a estudiar con una japonesa, con Yumi Nara

técnicas tradicionales del teatro no japonés.

En París descubrí el canto difónico de Mongolia.

Hay un etnomusicólogo vietnamita, Trän Van Khe,

con quien me puse a estudiar.

Descubrí en la Maison des Cultures du Monde

el canto de Dhrupad,

que para mí fue realmente una universidad.

Y después decidí irme a vivir a India

y estudiar con Ustad Zia Fariduddin

y Ustad Zia Mohiuddin Dagar.

Ir allá a la hondo, a los orígenes.

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(CANTA)

Esto es un proceso

que ahora explico de manera muy muy compacta

y muy sintetizada,

pero es para decir

que ir aquí o allá para aprender una técnica vocal,

copiarla y hacer un copia y pega no tiene ningún interés.

No solamente no tiene, sino que es espurio.

Es incluso abominable

porque para hacer

lo que los demás hacen en otras culturas vocales

no tiene ningún interés.

(CANTA)

Si tú tienes algo que decir,

un lenguaje distinto o genuino o propio;

no estoy diciendo el mejor, pero sí propio,

lo que habrás de dejar que emerja es tu ser.

Tu yo.

El ti mismo.

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

(HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

Ahí se establece un puente entre Salamanca y Samarcanda,

como se titula esa obra mía,

un puente entre Occidente y Oriente,

un puente entre lo que decía antes de lo jamón y lo Japón.

Entonces,

estos puentes entre lo ancestral y la vanguardia,

Oriente y Occidente, lo clásico, lo popular...

Pero mientras pruebas una cosa y otra,

aquella cosa de Mongolia y la otra de Japón y otra de India,

sale el ti mismo.

(CANTA)

La técnica no ha de darse.

La técnica tiene que estar trascendida,

y es ahí adonde te lleva la repetición,

al dominio,

para poder olvidarlo.

(CANTA)

Es lo que hace

que en el escenario no tengas que estar pensando

ni en la lengua ni en el maxilar inferior

ni en el paladar blando ni en los resonadores

ni en el diafragma ni en los dientes ni en los pómulos ni en la postura

porque como el atleta y como en las artes marciales

a la de una sale lo que el oído te pide

y ya tienes entrenada lo que es la respiración

y lo que es la técnica o las técnicas o los recursos.

Y es fundamental para que emerja el arte

aquello que decía Ramana Maharshi, uno de los grandes yoguis.

Es el no esfuerzo que procede del esfuerzo.

Es decir, el olvido.

(CANTA)

La editorial Tecnos sigue adelante publicando guías ilustradas,

una especie de híbrido entre tebeo y ensayo

con cierto interés.

En general, sus temas son de gran actualidad.

Ese desde luego es el caso de esta guía que hoy recomendamos

sobre la llamada inteligencia artificial

que han confeccionado los textos de Henry Brighton

y los dibujos y "collages" de Howard Selina.

La historia, el desarrollo, dudas y opiniones

sobre las posibilidades de creación de inteligencia no humana

en máquinas autosuficientes,

así como la discusión entre distintas hipótesis

sobre el mundo que la afecta,

ocupan sus más o menos 200 páginas.

Es uno de los temas universales de la literatura y la filosofía

desde hace muchísimo tiempo

y también lo es desde hace algo menos tiempo

de la ingeniería y la psicología.

El formato permite acceder muy rápidamente

a mucha información

y vale para introducirse gratamente en el tema.

Recuperamos un fragmento de nuestro trabajo

sobre la exposición en el espacio Telefónica

acerca de la historia del registro del sonido.

El resto, como siempre, en la red.

"Hasta hace poco más de un siglo

la música solo podía ser disfrutada mediante la escucha en directo

de las melodías interpretadas 'in situ'

por los músicos clásicos o populares.

Este hecho limitaba mucho la repercusión del hecho musical,

que era un arte ciertamente elitista

cuyo acceso estaba al alcance de muy pocos aficionados.

Con la aparición

de los primeros gramófonos domésticos

a principios del pasado siglo XX

surge la posibilidad de acceso a la música

para un amplio sector de la población.

A raíz de ello

aparecen nuevos géneros de música popular

que conviven con la tradicional música clásica

y se desarrolla paralelamente una pujante industria fonográfica

en torno a la producción y venta masiva de música

grabada en discos, casetes o formatos digitales."

Desde el primer momento en que se pudo registrar,

y no solo registrar, sino reproducir,

fue un antes y un después en el hecho musical.

Es decir, se dejó...

La música no estaba ligada a un único espacio,

a un único lugar y a un único tiempo,

sino que podía reproducirse tantas veces como se quisiera.

Qué duda cabe que eso afectó no solo a la manera de escuchar,

sino también a la manera de crear y componer la música.

La manera de compartirla fue algo revolucionario

en aquel momento.

"El desarrollo durante décadas de tecnologías

aplicadas a la mejora del registro y reproducción del sonido

ha posibilitado el consumo generalizado de música

hasta convertirse en una costumbre habitual

en el día a día de nuestras vidas.

El fenómeno se ha multiplicado exponencialmente

en los últimos tiempos

con la difusión masiva de música

a través de ordenadores, teléfonos, y otros dispositivos cibernéticos

y muy especialmente mediante el consumo musical

en internet y redes sociales.

Todo este largo proceso

trascurrido desde los primeros intentos

a mediados del siglo XIX

de grabación y registro de las ondas sonoras

hasta llegar a nuestros días

es lo que constituye el discurso

de la exposición '1, 2, 3... ¡Grabando!'

que sirve el espacio Fundación Telefónica

en su sede de Madrid.

La muestra está constituida

por una colección de aparatos emblemáticos

que constituyen los puntos de inflexión

de la evolución tecnológica

del registro y reproducción del sonido,

así como objetos característicos,

instalaciones, fotografías, películas,

muestras de audio, y vídeos explicativos.

La exposición cuenta con un programa de talleres didácticos

y actividades paralelas

que completan el recorrido de la muestra."

Nos ha motivado el hecho

de que en Fundación Telefónica apostamos por la cultura,

por la innovación y por la tecnología.

Esto no deja de ser una historia de una tecnología.

En este caso,

la de la captura y reproducción del sonido.

Hasta aquí el programa de hoy.

Volvemos mañana

en compañía del profesor de Filosofía

de la Universidad Ramon Llull,

Joan García del Muro Solans,

quien acaba de ver recientemente traducido al castellano

uno de sus últimos ensayos publicados,

"Goodbye, verdad",

la historia de cómo la verdad

ha ido perdiendo su antiguo prestigio

hasta el punto en el que nos encontramos,

perplejos ante la amenaza

de quedar esclavizados por las mentiras.

¿Cómo luchamos contra ellas?

¿Qué intereses se ocultan tras ellas?

¿Cómo podemos desenmascarar a los mentirosos?

¿Quiénes son?

Se lo preguntaremos a Joan García del Muro Solans

mañana aquí mismo.

Además, en la segunda parte del programa,

compartiremos taller de convivencia

con la doctora en Psicología Laura Rojas-Marcos,

con quien hablaremos de la importancia

que tiene la actitud que adoptemos ante los desafíos de la vida.

¿Cómo encarar las dificultades?

La doctora Rojas-Marcos no ayudará a aclararnos.

Volvemos mañana martes.

Será un placer como siempre compartir una hora con ustedes.

Pasen un buen día.

Hasta mañana.

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La aventura del saber - 13/01/20

13 ene 2020

Veremos el reportaje "Living Room Room". Además, entrevistaremos al médico y periodista Nicolás Romero y a David Felipe Arranz, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid.

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