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Para todos los públicos La aventura del saber - 09/11/17 - ver ahora
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(Música cabecera)

Hoy, jueves literario en "La aventura del saber".

En la primera parte del programa

hablaremos con el editor y escritor Manuel Pimentel

que acaba de publicar una nueva novela.

Se llama "Dolmen", y aúna en ella dos de sus pasiones:

la arqueología y las novelas de misterio.

Y en la segunda parte del programa hablaremos con Mara Torres,

que fue finalista del Premio Planeta el año 2012

y acaba de publicar su segunda novela:

"Los días felices".

Sobre esa época de nuestras vidas en la que todos somos tiernos

y no hemos perdido ninguna esperanza.

También les ofreceremos un estupendo documento

de Maruja Mallo, pintora española de enorme relevancia

sobre cuya vida y obra hay una exposición abierta en Madrid

bajo el título "Maruja Mallo: orden y creación".

Y en el Boek Visual presentamos parte de la obra de Jordi Larroch.

Alguien capaz de mostrar imágenes de lo que habitualmente no vemos,

estando en la realidad que nos envuelve día a día.

(Música)

Siempre que podemos, aprovechamos la oportunidad

de entrevistar al escritor y editor Manuel Pimentel en el programa

porque siempre salimos ganando.

Ganamos en conocimiento y unos minutos gratos

llenos de inteligencia y voluntad de comunicación.

Hoy la justificación es este libro que acaba de publicar: "Dolmen".

Muchísimas gracias por aceptar nuestra invitación.

Y muchísimas gracias por el libro, desde luego.

Muchas gracias, el que sale encantado soy yo.

La verdad es que la última vez que estuvimos aquí mismo, hablando,

fue sobre leyendas de tartesos.

En este caso, te vas un poco más atrás.

¿Hacia qué época, más o menos?

¿En qué época se producen los dólmenes, la cultura megalítica?

La novela pasa en la España actual pero, efectivamente,

su trasfondo es la cultura megalítica, los dólmenes.

"Tartessos", más o menos, ocurre entre el año 1000 y 500 a. C.

Por tanto, desde hace 3000 años a 2500 años.

Los dólmenes empiezan al final del Neolítico.

Los dólmenes más antiguos, que ahora mismo todavía hay dudas,

se cree que están en torno a 4500 años antes de Cristo.

Máximo, 5000 antes de Cristo.

Por tanto, estaríamos hablando de unos 6500 o 7000,

y duran hasta el 2000 a. C., por tanto hasta hace unos 4000 años.

Durante 3000 años construimos enormes construcciones de piedra.

"Megalito" significa "piedra gigante".

Son muy hermosas en lo arquitectónico y muy evocadoras,

en lo mágico, en el poder, en lugar de energía.

¿Y qué se sabe de esa cultura?

Se va sabiendo...

Primero, lo que no sabemos los españoles,

que a veces vivimos tan ajenos a nuestra historia,

es que en España, sobre todo en el sur,

se encuentran los dólmenes más grandes del mundo.

Lo repito porque a veces creemos que están en Inglaterra.

En el mundo celta, en el mundo de las brumas.

No, el más grande del mundo es Menga,

que lo acaban de hacer Patrimonio de la Humanidad.

O los dólmenes de Valencina, que son espectaculares.

Nosotros somos tierra de dólmenes.

¿Por qué no los hemos incorporado a nuestra cultura?

Supongo que habrá alguna razón.

En la novela indago por qué dimos la espalda en un momento dado

a la cultura del megalito.

Pero una vez dicho eso, la arqueología va descubriendo

muchísimos complejos de dólmenes.

Unos creen que son como necrópolis, donde se enterraban los muertos.

Otros, lugar de energía. Otros, centros de poder.

Otros, una mezcla de todo ello.

En todo caso, son muy espectaculares.

Los han utilizado durante 3000 años

y nos han dejado un legado de miles de dólmenes

que podemos encontrar en España.

¿Y había sacrificios humanos en torno a los dólmenes

o dentro de los dólmenes?

¿Se sabe algo de eso con certeza? No se sabe.

Es decir, sí es verdad que aparecen de vez en cuando...

Por ejemplo, en Valencina aparecen ocho cráneos, claramente,

con señales de cortes.

Algunos interpretan que pudo ser un canibalismo ritual.

Otros dicen que solo eran cortes para separar las extremidades

y dejar los huesos largos en un sitio.

Es decir, hay dudas.

No se conocen todavía los ritos, pero sí hay algunos muy crueles.

En Valencina de la Concepción,

en Montelirio, que es un dolmen importantísimo,

con un ajuar de una riqueza oriental con oro y marfiles...

Hablamos de hace 4500 años.

Marfiles de elefante africano, de elefante asiático...

Nos damos cuenta del comercio que había hace 4500 años.

Ahí aparece el señor enterrado en una cámara del fondo

y en la cámara previa al dolmen, 18 mujeres

con unos trajes maravillosos, de gala,

de una riqueza y una opulencia tremendas,

sacrificadas a la muerte de su señor.

Por tanto, hablamos de una época con ritos, por una parte, hermosos

pero por otra parte, muy salvajes, muy duros, muy crueles.

"Dolmen" se desarrolla en el mundo actual.

Hay un personaje que es arqueóloga.

Hablemos un poco de Artafi Mendoza, de este personaje.

Artafi es una arqueóloga, como tantas mujeres o chicos jóvenes,

buscando su tarea profesional.

La novela transcurre en el año 2014, en plena crisis económica todavía,

con pocas posibilidades.

Tiene la oportunidad de ir a trabajar a un yacimiento arqueológico.

En este caso, Valencina de la Concepción.

Otro gran desconocido que tiene 40 000 estructuras funerarias.

Es decir, se extiende el yacimiento durante 400 hectáreas.

No hay ningún yacimiento en Europa tan extenso.

Eso está justo encima de Sevilla,

al lado de donde apareció el Tesoro del Carambolo.

Que es de otra riqueza tremenda.

Y justo encima de Itálica, la ciudad donde nacieron Trajano y Adriano.

Estamos hablando de un sitio muy especial.

Allí se ve envuelta en un misterio. En un misterio, sí.

Ella se da cuenta de que la policía, con las técnicas actuales,

no va a poder responderlo.

La policía son grandes profesionales.

Tienen sistemas informáticos, escuchas,

analizan ADN, rastros, minerología, pero siempre a través de la razón.

Y ella se da cuenta de que la mente mágica del Neolítico,

la mente de los constructores de los dólmenes,

probablemente tiene otras claves que la ciencia no puede descubrir.

Y ella se pone a indagarlos en la otra vía abierta.

Y eso nos lleva hasta las sectas, ¿no?

¿Por qué crees que existe esa pulsión humana hacia el grupo?

Primero, hay una pulsión humana hacia el grupo cerrado, homogéneo.

Y en lo posible, a partir de finales del XVIII y el siglo XIX,

sociedades secretas, donde nos guardamos.

Pero ¿el dolmen por qué produce ese tipo de cuestión?

Porque el dolmen no es solamente una construcción,

es algo que evoca poder, misterio, magia.

Fíjate qué curioso, hay un montón de iglesias, de ermitas,

de palacios, de cortijos en Andalucía,

que están construidos sobre dólmenes.

Recomiendo, por ejemplo, uno maravilloso en Cangas de Onís,

en Asturias, en la iglesia de Santa Cruz,

donde estuvo enterrado el hijo del rey Pelayo nada menos,

que se encuentra sobre un dolmen.

Se entra a la iglesia y se ve el dolmen perfectamente abajo.

¿Por qué la Iglesia utiliza el dolmen?

Porque es un símbolo de poder, de fuerza,

de admiración de los contemporáneos.

Eso hace que determinadas sociedades, organizaciones secretas hagan ritos.

Eso pasa en la España de hoy y es muy curioso.

Todos nuestros grandes dólmenes, en los solsticios,

los dólmenes se orientan a la salida del sol

en los solsticios de verano,

para que el sol entre y fecunde y llegue al final de la cámara.

En los solsticios se hacen muchas ceremonias, sahumerios, ritos,

a día de hoy, en los dólmenes conocidos.

Yo voy a muchos dólmenes no conocidos

y me encuentro restos de pájaros, de cerámica, de flores.

Quiere decir que el culto al megalito...

Sigue vivo, ¿no? Sigue vivo.

Oculto, pero sigue vivo.

Pero en la España actual. Eso no es literatura, es realidad.

Se habla de druidas, de magia, de brujas también.

El dolmen no sabemos qué significó exactamente en su momento.

Lo que sí sabemos es que durante miles de años

ha sido asociado al mundo mágico, al mundo del poder, al mundo oculto,

al mundo donde el alma humana conecta con las fuerzas naturales.

Y eso hace que haya muchos textos donde la propia Iglesia católica,

antes los ritos paganos que se celebran en los megalitos,

dijera: "Tranquilo, oye, atención".

Por ejemplo, hay uno en el siglo XVIII

de un obispo de Málaga advirtiendo de los ritos demoníacos y druídicos

que se hacían en el dolmen de Menga.

Quiere decir que es una puerta abierta

a un arcano mágico del hombre, que lo fue en la Antigüedad

y lo sigue siendo hoy, lo tengo claro.

¿Y qué explicación psicológica pueden tener este tipo de rituales?

Vistos fríamente parecen crueles.

(TOSE)

No sabemos los rituales exactos del Neolítico.

Lo que no cabe duda es que, por ejemplo,

cuando comentaba los ritos del canibalismo,

en el mundo actual todavía hay canibalismo.

Hay tres tipos de canibalismo.

Aquel ocasional: el avión de los Andes con el equipo de rugby.

Había muertos, y si no te los comías, morías tú.

Ese es un canibalismo de necesidad, se da en muy pocas ocasiones.

Hay un canibalismo sádico.

Estos que de vez en cuando detienen con la nevera con cadáveres.

Esto tremendo que aparece.

Pero la mayoría del canibalismo que hay y hubo en el mundo

siempre es ritual: te comes al enemigo para tomar su fuerza,

para demostrar que has sido superior, para incorporar su energía.

El canibalismo ritual sí ha existido y es el importante de verdad.

Cuando hablamos de las tribus que practican canibalismo hoy,

no lo hacen para alimentarse.

Lo hacen por un tema ritual, para tomar la fuerza del otro.

Yo lo pensaba, eso pasa en las culturas.

Yo soy católico, ¿y en la comunión qué hacemos?

Comer el cuerpo y la sangre de Cristo.

De alguna forma, tomamos su esencia cuando nos lo comemos.

Hay como una proyección de este canibalismo ritual y sagrado

a lo largo del tiempo.

Ya digo, no sabemos exactamente

qué ritos había en el Neolítico en torno al dolmen,

pero no cabe duda que entra dentro de un mundo mágico

donde bien pudiera haber habido este tipo de ritos.

Imaginar cómo puede un grupo humano mover esas piedras tan grandes.

¿Qué les puede llevar a unirse en un esfuerzo tan descomunal?

Es algo que también te invita a inventar historias.

Es normal cuando uno va a Menga, el dolmen más grande del mundo,

y ve una piedra que es casi como este plató, de 160 toneladas,

dice: "¿Cómo podían mover esto?".

Lo movían, primero, porque el hombre prehistórico

tenía nuestra misma inteligencia, ni más ni menos.

La aplicaba con las tecnologías del momento.

Si tú y yo, y todos los que estamos aquí,

nos planteamos mover una cosa, aplicamos la inteligencia,

y con rodillos, con cuerdas, con palancas, con bueyes, con burros,

probablemente lo hiciéramos.

Lo difícil, que ya es difícil, no es la tecnología solo.

Lo difícil es que hace casi 7000 años

cientos de personas se pusieran a trabajar al unísono.

Significa que había ya un protoestado,

significa que había un ideal,

que había un arquitecto que hacía perfectamente el plano,

que dividía el trabajo, unos tallaban, otros transportaban.

Es una cosa colosal.

Los primeros dólmenes nuestros son más antiguos

que las grandes pirámides de Egipto.

Los dólmenes de Valencina son contemporáneos

a las grandes pirámides de Egipto.

Estamos hablando ya de cuestiones muy antiguas.

Hace muchísimos miles de años,

en la misma zona donde se dijo que estuvo la Atlántida,

y te respondo a la primera pregunta,

en la zona donde después apareció el Tarteso,

se crearon los dólmenes más antiguos y más importantes del mundo.

¿Puede haber una relación? No lo sabemos.

Pero la constatación en piedra está ahí.

En cualquier caso, el misterio, más o menos,

corre paralelo con el otro misterio.

Con el misterio que ocurre en la actualidad.

Que no vamos a desvelar.

Si quieres podemos plantear un poco el argumento.

Ocurren una serie de... Hay unos muertos, unos cadáveres.

Hay unos asesinatos rituales en torno a dólmenes.

Y a raíz de ahí hay una investigación.

No podemos contar porque, al final, el asesino fue el mayordomo.

Pero sí es verdad que el que vaya leyéndolo

no solo va a descubrir la riqueza de nuestros megalitos, dólmenes,

que son espectaculares,

sino va a indagar lo que significa, no solamente en el pasado,

sino probablemente lo que significa en nuestra sociedad,

el por qué cada vez más gente va a los dólmenes, a los ritos.

Es muy curioso, me impresiona mucho.

Hay ritos a los que van cientos de personas.

En la España actual. Deberíamos romper una lanza

por los dólmenes de Antequera, que son espectaculares,

y además, tienes un vídeo, un documento allí fuera, gratuito.

Está estupendo. Hay que ir.

Menga es la gran catedral y es recomendable.

Pero los de Valencina son espectaculares.

La Peña de los Gitanos, en Montefrío, son cien dólmenes.

En Gorafe, en Granada, son 200 dólmenes.

Es que hay lugares de escalofrío.

Lácara, en Badajoz, es soberbio.

El dolmen de Soto, en Trigueros, es otra gran catedral.

Tenemos una riqueza que animo a la gente

a que la incorpore en sus viajes culturales.

O espirituales, quién sabe.

Porque son lugares maravillosos, de gran fuerza y energía.

Muy bien. Muchísimas gracias, Manuel.

Yo creo que Artafi tiene claro

de dónde le vienen los conocimientos arqueológicos.

De verdad que muchas gracias y mucha suerte con el libro.

Quien lea "Dolmen" espero que se lo pase bien.

Claro que sí.

La galería Guillermo de Osma de Madrid

presenta hasta el próximo viernes diez de noviembre

una interesante exposición titulada "Maruja Mallo: orden y creación".

Óleos, dibujos, bocetos y su archivo.

Nos hemos acercado a visitarla y aprovechado la ocasión

para rememorar y celebrar la obra de esta excelente artista.

(Música)

Quizá algunos de ustedes conozcan a Maruja Mallo.

Pero a buen seguro, muchos no sepan a ciencia cierta de quién se trata.

Maruja Mallo fue una de las artistas españolas

más relevantes del pasado siglo XX, pese a lo cual,

su figura no es tremendamente conocida por el gran público.

En esta monografía de la serie "Artistas españoles contemporáneos"

dice Consuelo de la Gándara:

"Si hay algún artista del cual resulta artificioso

separar la vida y la obra,

es la pintora de quien vamos a ocuparnos.

La vida de Maruja Mallo está penetrada por el arte

y su pintura es el reflejo continuo de lo vivido.

Por otra parte, Maruja,

como muchos artistas de los momentos fecundos,

no es solamente pintura, sino que cultiva múltiples artes y saberes.

El dibujo, la cerámica, la decoración, el vestuario escénico,

los murales, las conferencias y la conversación".

La figura de Maruja Mallo no solo está definida

por su fecunda obra artística,

sino también, y muy especialmente, por su propio personaje.

Desde su más rabiosa juventud hasta su muerte,

a la avanzada edad de 93 años,

Maruja hizo de sí misma un espectáculo.

Personalidad deslumbrante y transgresora,

poseedora de una gran vitalidad, capacidad de comunicación

y sentido del humor.

Mujer moderna y fascinante de magnética presencia,

pese a su diminuto tamaño corporal

y la posesión de una extraña y rara belleza,

Maruja Mallo hizo de su aspecto físico, de su máscara,

un arma de choque,

cuidando al extremo su atuendo, su maquillaje,

y su brillante e incontenible expresión verbal.

Para rendir homenaje a su figura y su obra,

la galería Guillermo de Osma de Madrid

presenta la exposición "Maruja Mallo: orden y creación",

que muestra un panorama de su obra pictórica

a lo largo de su extensa carrera.

Así como fotografías, bocetos, dibujos, trabajos preparatorios,

cartas y documentos

que ofrecen una visión bastante completa

de la vida y la obra de esta peculiar artista.

La exposición está comisariada por Juan Pérez de Ayala

y el propio galerista Guillermo de Osma,

con quienes Maruja mantuvo una estrecha amistad.

-Me parece que es la gran pintora

del Arte Nuevo español del siglo XX.

Es una pintora, además, muy atractiva.

Es una pintora que seduce mucho.

Es muy cálida, muy brillante, muy inteligente, muy seductora.

Conversar y estar con ella era un espectáculo.

Siempre te hacía trabajar mucho la cabeza.

Como ella siempre decía, en una especie de ascensión.

Maruja no concebía el descender.

Para ella, siempre había que ascender.

Vamos a conocer algo más sobre Maruja Mallo.

Gallega universal, Maruja Mallo nació en Viveiro, Lugo, en 1902.

Empezó a desarrollar su labor creativa desde muy joven.

Se trasladó a la capital de España

a estudiar en la Real Academia de Bellas Artes

y enseguida hizo contacto y trabó amistad

con algunos de los más significados jóvenes intelectuales y artistas

que pululaban por el bullente y vanguardista Madrid de los años 20

con quienes compartió experiencias artísticas

y divertidas andanzas.

Era la coincidencia de la juventud combatiente y renovadora del arte.

De todas las ideas contemporáneas europeas.

-Maruja Mallo. Pintora apasionada, exuberante,

menuda, enérgica y viajera.

La "brujita joven" de Ramón Gómez de la Serna

es un poco la sibila madrina de nuestro programa.

-En aquel Madrid,

que era la ciudad alegre y confiada,

éramos estudiantes.

Y Dalí me llevó a la Academia a Federico García Lorca y Buñuel

y algunas personas más de la residencia de estudiantes

donde ellos habitaban.

De ahí arranca mi amistad con Buñuel y Federico

y todo ese grupo de ese momento,

que le llaman ahora la Generación del 27.

Muy amiga también de Ramón Gómez de la Serna, María Zambrano,

y pareja sentimental de Rafael Alberti,

con quien mantuvo una tormentosa relación,

Maruja se desenvolvía a sus anchas en el ambiente bohemio, transgresor,

y mayoritariamente masculino

de la joven vanguardia artística española de los años 20.

Maruja Mallo, junto a otras mujeres de su generación,

con su activismo cultural, artístico y social,

pusieron las primeras piedras en España

de un incipiente feminismo.

Nos impulsó un deseo inmenso

de conocer los cantos gregorianos de Silos.

Y allí nos lanzamos un día.

Y los eclesiásticos nos dijeron que no podían entrar faldas.

Entonces, resolvimos prontamente

la controversia de la idea religiosa

poniéndonos como chaquetas los pantalones de Dalí y de Federico.

-Al revés, las chaquetas como pantalones.

Las chaquetas como pantalones.

Así que fuimos las promotoras del travestismo a la inversa.

(RÍEN)

Maruja Mallo formó parte, por derecho propio

y cercanía personal, de la brillante Generación del 27.

Pero, quizá por el hecho de haber sido mujer,

quizá también por su extravagante personalidad,

no ha tenido la misma consideración histórica

que sus compañeros de generación masculinos.

No obstante, en su época, sí que fue reconocida y apreciada como artista.

Maruja Mallo obtuvo gran éxito

con algunas de sus series pictóricas iniciales

como sus "Estampas Cinemáticas", de clara influencia futurista,

o sus "Verbenas", donde retrataba con gracia y sarcasmo

aspectos recurrentes de la vida española.

Maruja Mallo era la encarnación femenina

de la vanguardia en España

y una de las cabezas visibles del surrealismo,

movimiento artístico con el que tomó contacto

en un viaje formativo a París.

Yo utilizaba materias vivas.

Serrín, paja, lana,

virutas, trigo, lentejas...

Todo lo que me venía a la mano.

Pintora del color, la vitalidad y la alegría en los años 20,

en los años 30 pasó al claroscuro, el estatismo y la estética sombría.

Quizá un dramático presagio de la Guerra Civil y el exilio.

Después de la explosión vital de las "Verbenas"

y de su primera exposición polifacética.

Yo dije: "Pues como polifacética,

ahora estoy en la ley de los opuestos".

En una pintura expresionista

donde los personajes son el muerto, el esqueleto, el andrajo y la huella.

Es la presencia y la ausencia humana.

La destrucción, el expresionismo.

Cuando se declara la república,

Maruja Mallo se alinea claramente con el nuevo régimen.

Colaboró activamente con entidades culturales republicanas,

especialmente con la Institución Libre de Enseñanza,

participando en su proyecto de misiones pedagógicas,

cuyo objetivo era llevar el arte y la cultura

a los pueblos más desfavorecidos de España.

En esa época, Maruja realiza una afamada serie de cuadros

dedicados al mundo del trabajo,

como una idealización solemne, casi religiosa,

de la estética proletaria,

protagonizados por hieráticas figuras femeninas

y objetos simbólicos.

Este gran cuadro presente en la exposición

titulado "Mensaje del mar", es buena muestra de ello.

Otro cuadro de la misma serie y uno de los más conocidos de Maruja

es este titulado "La sorpresa del trigo".

Maruja contaba así cómo surgió la idea del mismo.

El origen de mi cuadro "Sorpresa del trigo"

me brotó presenciando la última manifestación del Primero de Mayo.

María Zambrano pronunció: "Estos son los liberales".

Después apareció un desfile

de una muchachada muy decidida con un simulacro de armas,

y yo le dije:

"Estos son los precursores de un nuevo imperio inédito".

Y repentinamente apareció entre el desfile

un brazo que alzaba un enorme pan que era como una eucaristía.

Identificada como uno de los baluartes

del progresismo artístico español,

cuando estalló la Guerra Civil, se vio obligada a exiliarse.

Estuvo viviendo primeramente en Chile,

donde hizo amistad con Pablo Neruda

y posteriormente se instaló en Argentina,

con viajes y estancias en varios países iberoamericanos.

Cuando Maruja llega a América

queda fascinada por la riqueza de sus razas,

que plasma en cabezas formalistas, casi siempre femeninas,

así como torsos y desnudos,

destacando las peculiaridades geométricas

de las facciones sin expresión.

También le impresiona la exuberante naturaleza americana.

La serie "Naturalezas vivas" la componen cuadros

que pretenden ser la antítesis del bodegón tradicional.

Composiciones y análisis geométricos

formados por flores, plantas, caracolas

y otros cuerpos del fondo marino.

Todo un surtido de formas perfectas que juegan con la idea

de si es el arte el que imita a la naturaleza o viceversa.

Maruja descubre plásticamente cómo el orden

y las armonías matemáticas y geométricas

componen la arquitectura interna que rige la naturaleza.

Tras una estancia en Nueva York, regresa a España en 1961.

Maruja tuvo entonces que reinventarse a sí misma

y buscar de nuevo su espacio artístico y vital

en la España del tardofranquismo,

donde su pasada notoriedad se había esfumado.

Apenas nadie la recordaba, ni a ella ni a su obra.

No obstante, pronto acabó haciéndose un hueco.

Lo mismo que consiguió atraer a sus coetáneos en los años 20 y 30,

supo ganarse el respeto y la admiración

de muchos jóvenes intelectuales y artistas de finales de los 70

y principios de los 80.

Maruja Mallo, convertida ya en una venerable anciana,

fue una de las musas artísticas de la Movida.

-Sigamos progresando, aunque solo sea en el tiempo.

-¡No, no! Yo tengo muchísima fe en la juventud.

Cómo después de haber salido de estos siniestros 40 años,

se ha rebelado con una vitalidad y un ansia de conocimiento,

lo mismo en la ciencia que en el arte,

que esto me evidencia con ellos.

Maruja Mallo era un ser de contrastes.

Su personalidad estrambótica,

transgresora con los convencionalismos

y un tanto anarquista,

choca con el rigor, la seriedad y la meticulosidad de su trabajo.

Interesada por la sección áurea, las reglas geométricas clásicas

y las armonías matemáticas,

Maruja elaboraba exhaustivos estudios y bocetos preparatorios

buscando la perfección de formas y composición de sus cuadros.

-Ella era, sobre todo, ordenada, rigurosísima.

Muy ordenada, muy...

El proceso que la llevaba a la obra final,

que digamos que es el lienzo,

era muy largo, muy trabajado, muy meditado.

No era una pintora que se ponía delante del lienzo a pintar.

No, para cada cuadro tenía

un proceso de trabajo e investigación muy largo.

De hecho, quizá por eso Maruja no es una pintora muy prolífica.

Tras 70 años de intensa labor pictórica,

Maruja Mallo apenas dejó un centenar de cuadros oficiales catalogados.

Eso sí, produjo innumerables trabajos preparatorios,

aproximaciones, bocetos y estudios de todo tipo.

Como los realizados para su última serie,

"Los moradores del vacío",

donde juega con el hiperespacio, la cuarta y quinta dimensión,

los cuerpos astrales y los extraños seres humanoides

y naves espaciales.

-Yo ahora estoy en "Los moradores del vacío"

porque después de haber dominado la tercera dimensión

o la geometría euclidiana, pues voy a la geometría einsteniana.

Que es la quinta, la sexta y la séptima dimensión.

O el espacio infinito del todo.

El catálogo de la muestra presenta una selección

de documentos inéditos de su archivo personal

guardados celosamente por ella en su baúl de tesoros ocultos,

tales como bocetos y dibujos preparatorios

o cartas con su amiga, la poetisa chilena Gabriela Mistral,

y con el escultor Jorge Oteiza.

¿Cuál es, para ti, la función del arte?

¿La función del arte?

Pues para mí la función del arte es una religión estética.

Y, además, es la inmortalidad.

-¿Y crees en la razón?

Hombre, en la razón sí. Pero creo más en la intuición.

Porque yo creo que la poesía de los eruditos

está eclipsada por la de los inspirados.

¿Y crees en el progreso?

Hombre, eso...

Aunque la mafia santa y el oscurantismo e ignorantismo

de la mafia santa y de la jodida mística

lo quieran taponar, no pueden contra la vida

porque ellos son la muerte.

Son los últimos restos insepultos de la Edad Media.

Maruja Mallo, gran pintora y artista.

Figura en la que obra y personaje se solapan y entremezclan,

cuya trayectoria vital ha transcurrido en paralelo

con la propia vida e historia de España en el siglo XX.

Personalidad abierta y expansiva a nivel artístico y social,

quizá era mucho más introvertida de lo que cabría suponer.

-Pero como contrapartida tú, en lo privado,

has cultivado la soledad.

¿Qué ha sido para ti la soledad? ¿De qué te ha servido?

Para mí, mi mayor capital es la soledad porque me da todo.

En la soledad yo estoy en comunicación

con la Vía Láctea, con la astrología, con la astronomía,

con la ciencia, con el arte, con el todo.

Es un capital.

Y yo creo que el hombre se mide por la soledad que aguanta.

Porque no todos aguantan la soledad.

La soledad les parece el vacío y el miedo.

Es el miedo, que es el peor de los consejeros.

-Es el no saber aguantarse a sí mismo.

Es no saber aguantarse a sí mismo.

(Música)

Mara Torres acaba de publicar su segunda novela.

Recordemos que con la primera quedó finalista en el Premio Planeta 2012.

"La vida imaginaria".

Su segunda novela es esta: "Los días felices".

Bienvenida, muchísimas gracias.

Hola, Salva. Encantada de estar aquí,

en este programa de la casa. Y nosotros que estés.

"La aventura del saber", tiene ese nombre

que siempre he pensado que es de los mejores para hablar del saber.

Porque es una auténtica aventura. Muy bien, muchas gracias.

¿Cuáles son los días felices para la mayor parte de las personas?

¿Cuándo transcurren? ¿Tienen una edad?

Fíjate, la felicidad es un asunto muy serio,

que decía algún poeta.

Pero es curioso cómo el ser humano...

...tiende a pensar en los días felices

cuando ya los ha vivido.

Decía lo del poeta porque me acuerdo que Bécquer, en sus cartas de amor,

contaba: "Nunca te fíes de un poeta que te regala hermosos versos de amor

porque si son hermosos, no está enamorado.

Cuando uno está enamorado tiene que dedicarse a vivir ese amor,

Con la felicidad yo creo que pasa un poco lo mismo.

Somos más conscientes de la felicidad cuando ya la hemos vivido.

Porque cuando estamos en ella,

tenemos que disfrutarla. Claro.

Yo creo que, indudablemente,

la juventud tiene días muy intensos y muy felices

porque va unido a tener 15, 20, 25 años.

Pero tenemos días felices el resto de nuestra vida.

Nos levantamos de la cama pensando que los días felices están por llegar

porque si no, habría días que dirías: No te levantarías.

"¡No me levanto!".

De todas maneras, ¿tú crees que se escribe desde la desdicha?

También es una pregunta que se han hecho siempre los autores.

Y alguna vez he oído a algún poeta...

Ángel González decía que necesitaba estar ya sereno para escribir.

Porque el ejercicio de escribir es un ejercicio

en que la corrección, la disciplina, el orden de las palabras...

Nada es casual.

Uno necesita no estar demasiado alborotado.

O sea, escriben después del duelo. Sí, efectivamente.

Luego, cada maestrillo tiene su librillo.

Pero es verdad que suele uno decir que puede apuntar ideas,

apuntar ideas que solo vas a entender cuando las estás viviendo,

pero a la hora de convertir eso en un texto literario

igual necesitas cierto sosiego. Claro.

Hablemos de Miguel, el protagonista de la historia.

Bueno, uno de los protagonistas. Sí, Miguel Martín.

Yo diría que es el protagonista absoluto de "Los días felices"

porque aunque es cierto que aparecen otros personajes

que casi podrían convertir la novela en una novela coral,

el punto de vista del narrador

es siempre desde la perspectiva de Miguel.

En eso he tenido mucho cuidado.

De hecho, en el texto incluso rompo un poco el lenguaje ortodoxo

para incluir en la voz narrativa, que es en tercera persona,

la voz de Miguel en primera persona sin puntuación.

El pensamiento de Miguel se mete en el relato

sin que venga entrecomillado muchas veces.

Porque quería conseguir que el lector empatizara con Miguel Martín.

Que es un tipo que yo defino como normal y corriente.

Estamos muy acostumbrados a leer héroes y villanos

y valientes o cobardes, y Miguel no es una cosa ni otra.

Es un tipo que intenta desenvolverse en la vida como puede.

Con sus emociones, con sus relaciones sentimentales,

con su trabajo...

Y yo creo que en el fondo también hay cierto homenaje

al dejarse llevar por la vida.

No es el tipo que ve la infelicidad entrando por la puerta

y sale por la ventana.

Miguel ve la infelicidad por la puerta y se queda.

De hecho, prácticamente en la primera página del libro

ya defines cómo es.

No ha terminado todavía de alimentarse del pecho de la madre

cuando está cogiendo el otro para que no se le vaya.

Es un poco eso. Es una reflexión que hace él

al principio de la novela, dice:

"Soy un desastre sentimental, me canso de todo.

Mi madre cuenta que cuando le estaba chupando la teta izquierda

no le quitaba el ojo a la derecha".

Yo creo que es una metáfora de la insatisfacción del ser humano.

Cuando estamos en el campo, queremos ciudad.

Vivimos en un sitio pequeño, añoramos un espacio grande.

No somos capaces de disfrutar el aquí y ahora.

Estamos siempre fuera de tiempo. Parece que nos cuesta, es verdad.

Y uno aprende a valorar lo que tiene también con el paso del tiempo.

Yo creo que es una de las lecturas o de los aprendizajes

que uno tiene cuando pasa el tiempo, que empieza a valorar lo que tiene.

Y también está bien que estemos insatisfechos por naturaleza.

Yo tampoco quiero pelearme contra eso.

Porque precisamente la insatisfacción hace que tú avances.

La novela tiene una estructura

en la que aparece el personaje cada cinco años. Su cumple.

Y vas viendo cómo ha cambiado su vida en medio.

¿Por qué se te ocurrió hacerlo así?

Pues a mí me ha perseguido durante mucho tiempo

el contar la historia de alguien a través de un día.

Que en 24 horas se puede conocer la historia de cualquier ser humano.

Este es un argumento muy utilizado en literatura y cine.

Entonces, pensé cómo podía darle una vuelta o aportar algo.

Y se me ocurrió esta idea de utilizar el día del cumpleaños

cada cinco años.

Ese intervalo de tiempo, un lustro,

da espacio para que cambien las cosas.

Y luego, elegir un día que tiene algunos elementos comunes

da mucho juego literario, porque siempre hay una tarta...

Y las variaciones tienen mucha significación.

Claro, claro.

Solo con imaginar, pensar o reflexionar

acerca de quién está alrededor de tu tarta en diferentes cumpleaños

ya te dice quién te acompaña, quién no está,

en qué se ha transformado tu vida.

Y entonces, bueno, lo hago a través de 20 años.

Porque esos 20 años es el tiempo en el que los protagonistas

han estado juntos o separados, pero se conocieron hace 20 años.

Entonces, quería contarlos.

Hablemos de otros protagonistas.

Por ejemplo, de Pecu, el gran amigo de Miguel.

Sí. Si te decía que Miguel es el tiempo corriente,

Pecu es el tipo extraordinario.

Es el personaje atractivo para desarrollar en una novela,

aunque yo he preferido centrarme en Miguel, me apetecía más.

Miguel tira más de mí.

Pero Pecu es el que vive al día,

el que hace las reflexiones en la novela,

el que quiere vivir, con exclamaciones.

Mientras Miguel está preguntándose qué es la vida, él dice:

"Lo que quiero es vivir, dedícate a vivir,

deja de pensar en el cuándo".

También es un perfil llamativo

porque una de las reflexiones que tiene "Los días felices"

con respecto al amor, la hace Pecu.

Hay un momento en el que Pecu le dice a Miguel:

"Desengáñate, Miguel, el amor es mentira.

Es una ficción en la que dos personas tienden a confundirse y engañarse

y van perdiendo los límites de dónde está uno y el otro".

Yo no estoy de acuerdo con esa reflexión,

pero es una de ellas en la novela y la hace Pecu.

Al final, siendo una novela que habla de amor,

de relaciones sociales, de relaciones familiares,

de la vida, en fin... De la amistad.

Yo creo es un gran homenaje a la amistad.

Cuando me preguntan de qué va la novela, yo digo:

"Es un homenaje a la amistad".

Oye, Claudia es el gran amor de Miguel.

¿No hay algo en común con la primera novela,

con "La vida imaginaria", que es también...?

De amor. De amor y de pérdida.

Si en "La vida imaginaria"

Fortunata Fortuna protagoniza una historia de remontada,

cómo es remontar después de una relación que se rompe,

aquí me planteaba el amor desde otro punto de vista.

Me planteaba el amor platónico.

Y cuando digo platónico no digo ese amor inalcanzable

que sientes hacia un actor o un cantante.

No, sino ese amor que se queda interrumpido.

Por alguna circunstancia, no se hizo sólido.

Se queda colgado como con pinzas en la línea del tiempo

porque fue un amor de verano y el verano acabó,

porque fue un amor de juventud y cambiaste de ciudad,

porque no te atreviste en ese momento a dar un paso

que te vinculara a ese amor,

porque uno de los dos estaba comprometido...

Esos amores se quedan en el mundo de las ideas,

y se quedan impolutos, no sufren el desgaste de tiempo.

Y al final, se van convirtiendo en un refugio

cuando te desestabilizas en otros campos.

Siempre acabas acordándote de ese amor.

Yo siempre digo: "¿Por qué no le llamas?".

Precisamente por eso, no quieres romper esa magia

de algo que se ha quedado ahí, pensando que un día puede volver.

No quieres desengañarte. En parte sí.

Esa es la potencia que tiene el amor platónico.

Como decía, si "La vida imaginaria" iba de un amor perdido,

en "Los días felices" se habla de ese amor

que se queda como la belleza de las cosas que están por suceder.

Es unas de las frases que aparece en la novela

que define un poco este amor que siente Miguel por Claudia.

¿Y por qué paras en los 40 años? ¿Por qué no sigues hasta los 60?

(RÍE)

Paro en los 40 porque ellos dos se conocen un día de cumpleaños

que fue el día que Miguel cumplió 20 años.

Él la invita a su fiesta de cumpleaños

y se conocen ese día.

Y luego pasan 20 años, y cuando Claudia llama a Miguel,

ellos ya han pasado de los 40.

Por eso cuento ese intervalo y se interrumpe en los 40.

No es porque quisiera hablar de lo que nos pasa a los 40 años,

sino porque dentro de la trama y del contexto, terminaba ahí.

Aunque hay algunos lectores que ahora tengo que darle los próximos 20 años.

Dante ya sabes lo que decía,

que los 40 es la mitad del camino de nuestra vida.

Entonces... Fíjate, me llama la atención.

No sabía que era una cita de Dante.

Pero es verdad que muchos me han preguntado

si creo en la crisis de los 40 y si la novela va de eso.

No, no va de eso.

Pero sí que es verdad que hay una parte

en la que uno en la vida se plantea que la vida iba en serio,

como dice el poema de Jaime Gil de Biedma.

Y que la vida era esto.

Y eso no te lo planteas a los 20, ni a los 25, ni a los 30.

¿Por qué aparecen los 40 como punto de inflexión en la vida

y por qué se ha hablado tanto de los 40 como un antes y un después?

Probablemente tenga que ver con la esperanza de vida.

Si la esperanza de vida está puesta en los 80 años,

pues será a la mitad de tu vida cuando empiezas a ver

que la vida era esto.

Y porque, además, es mejor que esas preguntas

no te las hagas cuando tienes 20 años.

Y, además, esto de que la vida va en serio,

siempre está relacionado... Con una cierta madurez.

Sí, con cosas que pasan en tu vida que son definitivas.

¿Quién no ha perdido a alguien querido a los 40 años?

¿Quién no ha dado un paso mucho más definitivo

que el que dabas a los 20?

Un amigo mío me decía el otro día:

"Estaba leyendo la novela y me he dado cuenta

de que los 20 a los 40 puedo ser cualquier tipo de personaje".

Él tiene 43, como yo.

Decía: "Es verdad que ahora tú ya eres un personaje.

Cuesta un poco más cambiar". Podemos ser todos, es verdad...

Pero es más difícil, tienes demasiado pasado.

No sé.

Y no pasa nada porque nos planteemos el paso del tiempo.

Creo que hay una obsesión en esta sociedad

de pelearnos contra el paso del tiempo.

Como si pensar en el paso del tiempo fuera malo,

cuando se lo han planteado los filósofos desde hace 2000 años.

¿Cómo no vamos a pensar que la vida tiene un final, que caduca?

Y que hay que aprovecharla. Sí.

¿Cuál dirías tú...?

¿Con cuál de los mensajes

de los que hemos estado hablando, en general,

te gustaría que se quedara el lector cuando termine de leer tu novela?

Mira, hay varias frases que destacaría de la novela.

De hecho, en Twitter me ha conmovido mucho

porque hay un montón de lectores que han hecho un "hashtag"

con el título de la novela, y han sacado frases.

Qué bueno. Sí.

De todas, para mí, hay una que dice Claudia

que puede definirla: "La vida es solo eso: vida".

Muy bien. Muchísimas gracias, de verdad.

Ha sido un placer estar contigo estos minutos.

Que tengas todo el éxito. Gracias.

Un placer estar aquí contigo, Salvador.

El sentido lúdico ante lo cotidiano, la ironía, la paradoja,

están presentes en la obra del poeta Jordi Larroch.

Vemos ahora una muestra de su obra en Boek Visual.

(Música)

Jordi Larroch, Barcelona, 1978, representa la tercera generación.

Y es que si Joan Brossa afirmó haber conocido a un hermano

al ver las imágenes poéticas de Chema Madoz,

en Jordi Larroch posiblemente habría visto a un nieto.

Larroch, siguiendo la estela de grandes maestros,

se mueve en el mundo de la constante transformación,

en la búsqueda de lo poético en la realidad circundante.

En un ejercicio y síntesis extremo,

es capaz de descubrirnos aquello que no se ve.

Sus creaciones son una oda constante a la cotidianidad.

Las fotografías de Jordi Larroch

son escenarios llenos de carga conceptual.

La unión, emparejamiento y combinación de objetos cotidianos

construyen espacios para la observación y la reflexión.

La mirada de Larroch es delicada, sensible y en ocasiones mordaz.

A su vez, es juguetona y divertida, optimista y esperanzadora.

En cuanto al lenguaje, nos movemos en el terreno de lo paradójico.

La lucha entre el fuerte y el frágil es ya todo un clásico,

un escenario en el que el dominio del blanco y del negro

da fuerza al objeto.

La iluminación contribuye a la construcción metafórica

del relato visual.

Larroch se abre al mundo y nos enseña a mirar jugando.

Él ya ha tirado sus dados,

ahora nos toca mover ficha y sonreír.

Así ve la obra de Jordi Larroch Judith Barnés.

(Música)

La editorial Biblioteca Nueva acaba de publicar

"Las moradas de Walter Benjamin", de Pilar Carrera.

Se trata de un ensayo en siete capítulos

y un epílogo dedicado al gran pensador alemán

que se suicidó en Portbou a los 48 años

mientras esperaba un salvoconducto

que le habría permitido huir del nazismo.

Recordemos que Benjamin perteneció a la llamada Escuela de Frankfurt,

aunque singularmente.

Además de Marx y Freud,

permaneció muy vinculado con la tradición de sus mayores.

La tradición judía.

El libro de Pilar Carrera es un tributo al pensamiento

de quien vive en sus escritos y parece esperarnos allí

para hablar con cada uno de nosotros al oído.

Quien prueba a leer sus palabras sobre Berlín,

sobre Baudelaire, sobre Kafka, por ejemplo,

contrae una dependencia afectiva

de la que nos gustaría hablar con la autora.

Recuperamos ahora un fragmento del trabajo que hicimos

sobre el homenaje al Bosco

que realizó el artista Florencio Maíllo

con motivo del V centenario de su muerte.

(Música)

Justamente, como hace tres años,

un amigo de la Universidad de Salamanca,

profesor también en la Facultad de Educación, Luis Melero,

me pide que haga ilustraciones para un libro de poesía suyo,

y es un libro muy particular, muy de relaciones.

Él establece un vínculo con su entorno humano,

me vino la imagen de "El jardín de las delicias", del Bosco.

Son dos series, dos tratamientos pictóricos,

dos lenguajes diferentes,

y dos técnicas diferentes, unas son las encáusticas,

sobre soporte metálico,

los grandes cuadros, y otra cosa es la serie serigráfica,

105 piezas que conforman la serie de "El jardín de las delicias",

titulado en la exposición del Museo Nacional de Artes decorativas

"Florencio Maíllo. Del jardín del Bosco",

que coincide espacio-temporalmente con la gran muestra

del gran artista holandés en El Prado.

Cuando me planteo la exposición

en el Museo Nacional de Artes Decorativas,

tengo la necesidad de establecer un vínculo,

un vínculo fuerte con el espacio que las va a acoger.

El espacio del museo, las salas son muy particulares,

con una configuración, tanto en los suelos como en los techos,

las mismas paredes, y fundamentalmente, sus vitrinas,

que obligaban a un diálogo entre mi obra y la obra del museo.

El espacio en sí me ofrece,

me abre los fondos del museo la dirección del mismo,

para que busque en esos fondos piezas esenciales

que tienen que ver con la mirada que yo también he generado

partiendo del Bosco.

Establecemos cinco recorridos: el desnudo, la figura del caballo,

los contenedores de fluidos, el tema de las frutas,

y también, todo lo que tiene que ver con el mundo vegetal.

(Música)

Pueden seguir con el reportaje al terminar edición del programa,

que como cada jueves acabamos con música.

Escuchando música interpretada en el estudio en directo.

Hemos invitado hoy a Alba Messa, que acaba de publicar su primer EP.

Este: "Valiente".

Y que hoy ha acudido a nuestra invitación

para presentárnoslo e interpretar uno de sus temas.

Bienvenida, Alba, muchas gracias. A vosotros por invitarme.

"Valiente" es una palabra muy poderosa

que para mí, además, tiene mucho significado.

Entre ellos, qué mayor valentía hay que luchar por la propia vida,

luchar de una manera poderosa.

Y luchar por la propia vida también es luchar por los sueños.

Y eso es lo que estoy haciendo yo. Aunque tiene historia.

Realmente, "valiente" es lo primero que me dijo mi madre de pequeña,

que siempre me decían: "Qué bien cantas.

Qué notas más buenas sacas".

Y me daba absolutamente igual que me dijesen eso.

Era como: "Si estudio, saco buenas notas".

Pero la primera cosa que me dijo que no tenía que ver con un resultado

fue: "Eres muy muy valiente".

Y ese día supe que el día que cumpliese mi sueño

de sacar mi disco, se llamaría "Valiente".

Porque tú eres muy conocida en España,

sobre todo como actriz, ¿no?

Pero empezaste a cantar, ¿cuándo?

Pues sobre los escenarios, a los seis años.

Y ya no me bajé. Y fue lo primero que hice, cantar.

De hecho, ganaste un concurso de la mejor voz infantil.

(RÍE) Perdona.

El primer concurso al que fui fue en el 98,

que era un concurso de la Televisión de Galicia.

"Téquele, Téquele". ¡Hace 18 o 19 años!

Bueno... (RÍE)

Y ese lo gané y luego vinieron el "Veo, veo" de Teresa Rabal,

que estuve en dos ediciones.

También tuve la fortuna de llevarme el premio.

"Menudas estrellas"...

Tuve una trayectoria de niña de concursos musicales.

O sea, que lo que habría que preguntarte

es cómo has tardado tanto en grabar un disco.

Pues mira, al final es una decisión.

Y yo llevo prácticamente toda mi vida componiendo

para meter canciones en una carpeta,

hasta que me cayó la ficha de decir:

"¿Qué estoy haciendo? No es coherente.

Yo sueño también con hacer mi carrera musical

y compartir mi música con los demás", y no lo estaba haciendo.

Pues fui un poco lenta en darme cuenta de que debía hacerlo.

Pues muchas gracias por compartirla con nosotros.

¿Qué canción has decidido elegir de este EP que tiene cuatro?

Pues vamos a tocar "La realidad". Es una canción muy especial para mí.

Habla, básicamente, de que la realidad es más bonita

cuanto más bonitos somos notros.

Porque la realidad, para mí, la que vivimos, es nuestro espejo.

Estoy acompañada, además, por parte de mi manada.

Son Miguel Abarca "Fueguito", Jaime América y Jaime Gutiérrez.

¿Qué tal? Son mi manada. Con ellos a muerte.

Pues muchísimas gracias, vete con ellos.

Yo voy a despedir el programa.

Gracias. A ti.

Les dejamos que disfruten con la música de Alba Messa.

Pasen un buen fin de semana.

Vuelvan con nosotros el lunes a las 10:00, más o menos,

en La 2 de RTVE.

Será un placer, como siempre,

compartir esta aventura del saber con todos.

(Música)

Un día en el que el cielo cambió de color.

Como tantos días en que no sabía

que eras el creador.

Y así dibujaste.

Y así lo pintaste.

Eh, eh.

Hubo un día en que tu caos pudiste ordenar.

Y a tu mente

supiste silenciar.

Y así

lo creíste.

Y así

lo creaste, eh, eh.

Albañil,

pintor, electricista

de tu emoción

porque eres un artista.

Tu decisión

de ser un trapecista

con red o no,

puede quemar la pista.

Imagino un mundo en el que puedo volar.

Y vuelo porque no existe nadie

que lo quiera evitar.

Y así

yo construyo.

Y así

yo destruyo

lo que nunca debí teñir

de ansiedad.

Dirijo un barco

que no conoce la gravedad.

Y así

me hago libre.

Y así

ya soy libre.

Albañil,

pintor, electricista

de tu emoción

porque eres un artista.

Tú decisión

de ser un trapecista

con red o no

puede quemar la pista.

Si yo puedo elegir, es que yo puedo construir,

yo decido estar aquí contigo.

La realidad es más bella cuanto más bella eres tú

porque ese es tu espejo y eres tú.

Albañil, pintor, electricista

de tu emoción

porque eres un artista.

Tu decisión

de ser un trapecista

con red o no

puede quemar la pista.

  • La aventura del saber - 09/11/17

La aventura del saber - 09/11/17

09 nov 2017

Emitiremos los reportajes "Maruja Mallo" y "Boek visual: Jordi Larroch". Además, entrevistaremos al escritor y editor Manuel Pimentel, a la periodista y escritora Mara Torres y a la cantante y actriz Alba Messa.

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