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Para todos los públicos La aventura del saber - 06/06/19 - ver ahora
Transcripción completa

Hola. Buenos días a todos.

Bienvenidos a "La aventura del saber"

Abrimos hoy el programa

con un nuevo taller de filosofía en español

con Reyes Mate

para hablar de la crítica a la idea de progreso

llevada a cabo por Manuel García Morente.

Recordemos.

Un brillante discípulo de Ortega con una obra hoy un poco olvidada,

pero merecedora de una revisión a fondo.

¿Es malo el progreso en sí

o la religión del progreso

que entroniza la prisa como valor fundamental

y excluye la experiencia del esfuerzo por llegar

convirtiéndolo en tiempo basura?

Reyes nos ayudará como siempre

a entender mejor el tiempo en el que vivimos.

Luego, taller de historia con León Arsenal

para hablar de España

como receptora de grandes migraciones.

Ya hablamos de fenicios,

de griegos, romanos, visigodos, britanos y un largo etcétera

y dejamos para hoy recordar qué pasó en nuestro país

tras las dos guerras mundiales del siglo XX

en relación con las migraciones.

Seguro que hablaremos del extraordinario papel

de algunos integrantes del cuerpo diplomático español

como el llamado Ángel de Budapest

en un día en el que en Boek Visual

veremos una muestra de la obra de Goyo Rodríguez

y en el que luego visitaremos el Centro Español de Lisboa

dependiente del Ministerio de Educación.

Taller de pensamiento en español con Reyes Mate

en "La aventura del saber"

hoy para hablar de Manuel García Morente

y su crítica

a la superstición del progreso ilimitado

a toda costa y de inmediato.

Bienvenido. ¿Qué tal, Reyes? Muy bien.

¿Quién fue Manuel García Morente?

Fue un gran hombre.

Poco conocido, pero que merece ser reconocido.

Era uno de los pocos españoles

que aprendió la filosofía de primera mano en aquellos años.

En la primera parte del siglo XX.

Se educó con los mejores pensadores europeos,

franceses y alemanes,

y llegó a España con un bagaje extraordinario.

Él estudió hasta el bachillerato en Francia.

Estudió el bachillerato en Francia,

la licenciatura en Francia, en París,

y luego se especializó en la Universidad de Marburgo

con el maestro de la época Hermann Cohen.

Pero previo paso por España, ¿no? Naturalmente.

Él nace en España y aquí se inicia.

Entonces, cuando vuelve, vuelve hecho un maestro.

Se convierte en maestro de estudiantes.

Sus libros son la mejor introducción todavía hoy

a quien quiera aprender la filosofía moderna.

Siguen siendo de vigencia indiscutible

por su claridad y por su precisión.

Rigor y claridad.

Se convierte en maestro de estudiantes

y conforma lo que se llamó escuela de Madrid,

un ramillete de filósofos de primera categoría

reunidos en torno a Ortega y Gasset

de la que él formaba parte principal junto a otros como Zubiri.

José Gaos, ¿no? José Gaos, por ejemplo.

Maestro pues de estudiantes

conforma la escuela de Madrid

y también se preocupa de la reforma universitaria.

Él es el autor.

Él construyó la Facultad de Filosofía

de la Universidad de Madrid.

Central entonces. De la Universidad Central entonces.

Y es el autor del Plan Morente,

un plan de filosofía que sigue siendo válido todavía hoy.

Y, bueno, por edad, no pudiste conocerle personalmente,

porque murió joven, ¿no?

Murió muy joven. Con 56 años en el año 42.

42.

Y tú llegarías a la universidad unos cuantos más tarde.

Unos poquitos más. Más tarde.

Pero los libros de Morente todavía estaban en la universidad

como textos, ¿no?

No necesariamente como textos

porque la universidad dominaba en aquella época

lo que llamábamos el tomismo-leninismo

que era una especie de escolástica de tercera categoría.

Pero los estudiantes sabían que había un lugar

en el que podían aprender filosofía

y eran los textos de Manuel García Morente.

¿Manuel García Morente,

desde un punto de vista más o menos,

más bien menos informado que más informado,

era un discípulo de Ortega

o es alguien que está a la par de Ortega?

Está a la par de Ortega.

De hecho, Ortega era el líder indiscutible.

Era un tipo que por personalidad y también por méritos

era el gran líder.

García Morente se consideraba discípulo,

pero realmente estaba a su altura.

Compartía sus mismas preocupaciones, pero volaba.

Tenía vuelo propio.

De hecho, de lo que vamos a hablar hoy...

Es de ese vuelo, ¿no?

Es de ese vuelo

porque no solamente sabía comunicar bien

la filosofía que había aprendido,

sabía pensar.

Claro.

Una de las cosas

que desde el punto de vista este menos informado más o menos

es que García Morente se asocia con su conversión.

Él era una persona que se crió en Francia y Alemania

desde el punto de vista intelectual

y cuando vuelve a España después de la Guerra Civil,

si es que se llegó a marchar, que no lo sé,

ahora te lo preguntaré,

se convierte en sacerdote habiendo sido...

Se había casado y tenía hijos, ¿no? Sí.

García Morente...

Se suele decir

que la primera víctima de una guerra es la verdad.

La primera víctima de una guerra civil

es el matiz.

García Morente forma parte de esa tercera España

que era crítica con el desarrollo de la república,

pero que por formación, por estudios o por talante

no compartía en absoluto la de los sublevados.

Pero su vida le pilló en medio.

Él era decano de la Facultad de Filosofía

elegido por unanimidad durante la República,

pero cuando llega la guerra, es nombrado rector José Gaos

y lo primero que hace es destituirle como decano.

Su familia es perseguida,

su cuñado es asesinado en Toledo en los primeros días,

él se siente amenazado y tiene que huir a Francia.

En Francia, en París, se siente abandonado

y se somete a una profunda reflexión.

Allí tiene lugar una conversión religiosa

que él explica magistralmente

en un texto que llama "El hecho extraordinario"

digno de la pluma de Teresa de Ávila

por la extraordinaria precisión de toda la experiencia.

Se convierte, efectivamente, al cristianismo,

él que era un agnóstico deviene un cristiano fervoroso

y estando viudo pide ser sacerdote.

Acaba siendo sacerdote y muere a los pocos años de ello.

La conversión tiene lugar en el año 31

y él muere en el año 42.

Y hoy nos surgieres que hablemos de la idea

o de la crítica que hace a la idea de progreso, ¿no?

Vamos a hablar un poco de ello.

Sé que es una conferencia, ¿no?

O, por lo menos,

una de las partes es una conferencia que da.

Es una conferencia

que elabora en un texto extraordinario

y que forma parte de esas joyas

del pensamiento español que merece ser conocido.

Habla del progreso.

El progreso,

decía un escritor alemán, Ernst Jünger,

era la iglesia más visitada del siglo XIX.

Podemos decir y la del siglo XX y la del siglo XXI.

El progreso goza de una autoridad indiscutible.

No hay político que se precie

que no oferte un programa de progreso.

Pero con razones, ¿no?

Con razones.

Los juegos olímpicos, por ejemplo,

están hechos bajo el signo del progreso.

La consigna o lo que simboliza una olimpiada

son tres palabras latinas:

"citius, fortius, altius", 'más deprisa, más fuerte, más alto'.

Eso es el progreso.

El espíritu de la competitividad. Exactamente.

De la superación.

De la superación.

Y hay que decir

que las sociedades que se han apuntado al progreso

se han beneficiado de grandes logros.

La penicilina, la electricidad...

La higiene, por ejemplo. La higiene.

Efectivamente.

El problema es que el progreso tiene un pero

y en ese pero

es donde aparece García Morente

para llamarnos la atención.

¿Cuál es ese pero? ¿En qué consiste?

El pero el progreso

lo señala otro filósofo, esta vez alemán, Hegel,

que cuando analiza la historia de la humanidad,

la interpreta como una aventura del progreso.

Ha sido un camino hacia el progreso.

Pero le llama la atención cómo lo hemos hecho.

Ese progreso se ha construido sobre mucho sufrimiento

y sobre muchas víctimas.

Sobre escombros y víctimas.

Y le llama la atención

porque dice que el "Homo sapiens"

podría haber hecho las cosas de otra manera.

Y se sorprende,

pero enseguida nos tranquiliza diciendo:

"No pasa nada. Esto tiene una explicación.

Es el precio del progreso.

El precio del progreso es el sufrimiento.

¿Es el sufrimiento realmente un precio

que haya que pagar por el progreso?".

Y es aquí donde aparece García Morente

para decirnos algo muy importante.

¿Qué es exactamente lo que nos dice?

¿Cómo se soluciona esto que causa el progreso?

Él analiza el progreso bajo una perspectiva muy moderna

que es el coche y la velocidad.

Lo que caracteriza al progreso...

No puede ser de mayor actualidad el tema.

El tema es la velocidad.

El coche representa el progreso

porque nada hay

que exprese mejor este concepto de modernidad,

de autonomía, de libertad,

que el coche.

El coche simboliza...

En el coche todo el mundo se siente un rey

y podemos superar constantemente barreras, ¿no?

Entonces, eso...

No podemos pensar el progreso sin el concepto de velocidad

y lo que dice García Morente

es que la ideología del progreso,

cuando convertimos el progreso en una religión,

transformamos la velocidad en prisa.

Y eso ya es otra cosa, porque ¿la prisa qué es?

La prisa es pensar que la velocidad es el objetivo.

No un medio para tener más tiempo, sino el objetivo de la vida.

La prisa.

Y la prisa, dice él, mata y mata mucho.

Los accidentes de coche por ejemplo, no?

Él desglosa la muerte que produce la prisa.

Es decir, esta idealización de la velocidad.

Dice que mata en primer lugar la experiencia.

Lo que nos caracteriza

es la imposibilidad de hacer experiencias

porque la experiencia necesita un cierto tiempo

para poder metabolizar los acontecimientos en vida.

En lugar de experiencia, tenemos una cosa muy diferente.

Vivencias.

Las vivencias son choques que se agotan en su producción

y pasamos de uno a otro sin poder aprender nada.

Mata la experiencia

y lo sustituimos por vivencias en primer lugar.

Pero también mata, por ejemplo, el trayecto.

Antes hacíamos un viaje... Disfrutar del trayecto.

Disfrutábamos de un viaje.

Ahora alguien que vaya en AVE no puede mirar por la ventana

porque se marea.

No nos enteramos del lugar por el que pasamos.

No integramos el viaje en nosotros mismos,

sino que pensamos que es un tiempo basura

porque lo importante es llegar.

La velocidad mata el trayecto.

Mata las ciudades.

Las ciudades son lugares para coches.

En las ciudades antiguas donde había vida

las calles eran pequeñitas y cercanas.

Para andar, ¿no? Para andar.

Para andar y relacionarse. Para relacionarse.

Pero, sobre todo, mata físicamente la velocidad.

Este es el punto en el que convendría detenerse

porque se dice que mueren más en las carreteras

que en las guerras.

Se calcula que al año

mueren en el mundo en torno a un millón y medio

por accidentes de tráfico,

pero son 40 millones los que quedan gravemente dañados.

Entonces, la velocidad es un peligro

porque mata la experiencia, mata el trayecto,

mata la ciudad y mata físicamente.

Bueno, ¿y tú qué opinas de eso?

Bueno, lo que...

García Morente,

antes de llegar a lo que yo pueda opinar,

lo que nos dice

es que no es fácil luchar.

Esto es lo interesante.

No es fácil luchar

porque nos parece que si esto es así,

deberíamos...

Es como el signo de los tiempos. Claro.

Podríamos asumirlo.

Él dice: "No, no, hay que luchar".

Para luchar eficazmente contra esto

no basta el eslogan de "Si bebes, no conduzcas".

No basta mejorar las carreteras ni los coches.

Hay que entender que lo llevamos dentro.

La velocidad la llevamos...

El hombre moderno lleva dentro la velocidad.

Da una explicación filosófica que puede ser un poco complicada,

pero luego explica con un ejemplo.

La explicación filosófica

es que el hombre moderno ama sobre todo la libertad.

Decidir.

Pero lo que le gusta es decidir. Estar decidiendo.

Más que lo que decide es la decisión.

Dice García Morente:

"Amamos más la producción que los productos.

Más el progresar que el progreso.

Nos interesa ir a la Luna aunque sea inútil

para demostrar que lo podemos hacer".

Eso, dice él, es grave y peligroso.

Valorar más la voluntad de hacer cosas,

la voluntad de producir, la voluntad de decidir,

que detenernos en el análisis de lo que realmente conseguimos.

Eso es muy peligroso, dice García Morente,

porque...

En realidad, no sacamos provecho de lo que hacemos, ¿no?

Es como...

Y porque llamamos...

Y porque...

Voy a poner un ejemplo para clarificar lo que dice.

Confundimos lo accidental con lo sustancial.

Dice: "Analicemos el tráfico".

Hemos dicho que la mayor parte de las víctimas

del mundo

se producen en las carreteras.

¿Cómo llamamos a las víctimas de la carretera?

Accidentes. Sí.

Algo accidental.

Es un lenguaje perverso.

¿Qué es lo sustancial?

La velocidad.

El progreso.

Eso hace de las víctimas de la carretera

las víctimas más desgraciadas del mundo

porque las víctimas, por ejemplo, del terrorismo

tienen en contra la cultura humanista y cristiana

de "no matarás".

Cualquiera que se identifique con el quinto mandamiento

será crítico con las víctimas del terrorismo.

Pero las víctimas de la carretera

tienen en su contra el prestigio del progreso.

Nadie cuestiona la velocidad

y, por eso, estas víctimas son secundarias.

Son insignificantes.

Son accidentales. Son accidentes.

Eso es precisamente lo que llama la atención.

Es convertir los medios en fines.

Así es.

Y, sobre todo, no tener consciencia

de la gravedad del mayor problema que tenemos

y de cómo combatirlo.

El combate no es solamente mejorando

los coches, las carreteras y la conducción.

Es interiorizando que la prisa mata.

¿Y tu opinión al respecto?

Creo que el progreso evidentemente es bueno.

Es indiscutible.

No se trata de volver al candil, no.

La electricidad es muy importante.

Lo grave es la ideología del progreso.

Convertir el progreso en una religión y en una creencia,

porque esa religión, la religión del progreso,

tiene tres dogmas peligrosos.

El primero es pensar que el progreso es inagotable

porque los recursos de la naturaleza son inagotables

y eso es falso.

La naturaleza tiene unos recursos limitados

y, por tanto, el progreso es limitado.

Primer dogma falso.

Segundo.

El progreso es irresistible.

Mejor no oponerse. Mejor dejarse llevar.

Nada de críticas al progreso.

Gran error,

porque el ser humano tiene por naturaleza que ser crítico

para ser humano.

Y, finalmente, el progreso es salvador.

Nos salva.

Y en eso hay que tener en cuenta

que es verdad que ha traído muchos beneficios.

Mejora la vida, ¿no? Pero es como una droga.

Y la droga puede matar o puede sanar.

Lo que nos dice García Morente para evitar que la droga mate

es que reflexionemos sobre la prisa.

La prisa no solamente mata el cuerpo,

mata también la mente.

Claro.

Ha sido un verdadero placer como siempre.

Nos tenemos que marchar,

pero antes me gustaría

que nos dijeras de qué vamos a hablar

dentro de 15 días.

Creo que la propuesta que tienes

ahora cuando la conozca la gente les va a encantar.

Pensamos que este taller es de pensamiento en español

y que no solamente se trata de traer autores españoles,

sino también hispanohablantes, ¿no?

Iberoamericanos.

Hay un autor que es un maestro y que es Gabriel García Márquez.

Es un novelista, pero ya estamos acostumbrados.

Ya hemos dicho

que el español piensa mejor con la literatura o con el arte

que a palo seco, ¿no?

Vamos a hablar de "Cien años de soledad"

que es un libro magistral sobre la memoria.

Yo creo que nos puede servir como aperitivo

para el curso que viene

seguir hablando de otros pensadores en español,

pero del otro lado del Atlántico.

¿Te parece? Lo haremos con mucho gusto.

Muchísimas gracias.

Seguimos.

Boek Visual nos presenta hoy la colaboración

entre un ilustrador y un clásico de la literatura.

Goyo Rodríguez echa la red en el océano de "Moby Dick".

"Una imagen no vale 1000 palabras si son 1000 palabras de 'Moby Dick'.

La editorial Anaya propone una adaptación

de la obra de Melville

que conserve el sabor de la obra maestra original

y ajuste la exigencia de su lectura al público juvenil

para que pueda oír los acentos del clásico.

Pero no hay 1000 palabras que no puedan ser más de lo que son

con una ilustración de Goyo Rodríguez.

Las miles de palabras de 'Moby Dick'

nos mantienen en la retina masas de océanos sin orillas

abriéndose en precipicios,

rostros con pieles

que llevan en sus grietas, sus rajaduras o su tirantez

historias de vida y muerte y de sitios remotos,

y miradas recias elevadas y ensimismadas

acostumbradas a la soledad y a no tener dónde posarse.

Por todas esas grietas, abismos y fisuras

entra la mirada del artista

para componer en imágenes

toda la desmesura y toda la humanidad

que retumban en 'Moby Dick'.

El original y muy elevado estilo

de las conceptraciones de Goyo Rodríguez

dejan ver su mirada el clásico de Melville.

Sus dibujos expresan la imagen de la situación de la novela

y la pasión, la psicología o la idea abstracta

que burbujean en la prosa de 'Moby Dick'

en esas síntesis

con las que Goyo nos hace ver varias cosas a la vez

y antes de que nos demos cuenta notamos que son ideas

y que estamos pensando.

La imagen de la ballena blanca

es el puño que golpea la obsesión de Ahab

y otras veces es la forma que sus palabras dan a su megáfono.

La silueta de la cola de Moby Dick

es a la vez el perfil atronador del capitán.

La imagen del púlpito y la capilla del padre Mapple

es al mismo tiempo la de la tragedia

y la desmesura del océano en sus tempestades

que él expresa en su sermón como poder de Dios.

Goyo Rodríguez echa la red

en el océano de las palabras de 'Moby Dick'

y nos dibuja su alma y su latido siempre en el color azul del mar,

el color y el elemento

con el que se mide nuestra condición y nuestra pequeñez."

Taller de historia con el escritor León Arsenal

para seguir hablando de España como tierra de acogida de migrantes

a lo largo de la historia

hoy con especial atención a las dos guerras mundiales

del pasado siglo.

Antes de hablar de las dos guerras mundiales

podríamos hablar también de la emigración irlandesa,

que fue, hasta cierto punto, importante, ¿no?

Sí, es importante.

Además, es importante numéricamente

porque es un antecedente curioso

de migraciones por razones políticas.

Los irlandeses, a raíz de la conquista,

después de la Guerra de los Nueve Años

en el siglo XVI,

en parte por razones religiosas, puesto que ellos eran católicos,

pero porque levantaron una y otra vez

contra el dominio británico

y se produjeron grandes masacres y fugas,

pues emigraron.

Uno de los países preferentes de estos fugitivos políticos

era España.

Y voy a dar un dato.

Puede ser...

Se calcula que más de 200 000 irlandeses

acabaron saliendo de Irlanda e instalándose en España.

Podemos estar hablando de siglos pasados

donde la población era muy pequeña.

Se integraban en los regimientos españoles,

que había regimientos de irlandeses.

Y no por casualidad

entre los políticos del siglo XIX hay bastantes apellidos irlandeses

como O'Donnell y todo esto.

Es porque la presencia en el nivel alto de estos exiliados

fue muy notable en tiempos pasados.

Cuando vas a Irlanda, te sientes como en casa.

También por razones culturales,

ya que hay concomitancias entre unos y otros.

También durante el Trienio Liberal.

También hay emigración por razones políticas.

Exacto.

Durante el Trienio Liberal, España,

que es un precursor de regímenes liberales,

se convierte en lugar de asilo

para los fugitivos de intentonas liberales frustradas.

Por ejemplo, de Italia.

De los países italianos, que entonces eran varios países.

Efectivamente, acaban recalando en nuestro país.

De hecho, a estos fugitivos no los tratan muy bien.

Los describe Pérez Galdós en "Los cien mil hijos de san Luis"

porque te cuenta

que estos fugitivos montaron una legión.

En uno de sus episodios. Exacto.

En los episodios nacionales de "Los cien mil hijos de san Luis".

Tuvieron la ocurrencia varios cientos de ellos

de montar una legión,

era el nombre que recibían esas unidades,

y tratar de parar a los 100 000 hijos de san Luis

que venían desde Francia

en la frontera, cerca de Bayona y tal.

Lo hicieron además disfrazándose.

Aprovechando que eran extranjeros se disfrazaron de soldados

y los vitorearon en francés.

Los franceses no picaron

y les soltaron un par de cañonazos y se acabó la aventura,

pero nos da buena fe de que este país se convirtió

y fue otro antecedente de lugar de exilio

para gente que huía de regímenes

de lo que no podían esperar nada bueno.

En la I Guerra Mundial y en la II Guerra Mundial

España no interviene.

Menos en la primera que en la segunda,

porque con la división azul...

Pero, bueno, no interviene en ninguna de las dos guerras

y como consecuencia

hay mucha gente que huye de la guerra

o que no tiene más remedio cuando termina la guerra

que irse fuera, ¿no?

Aquí hay un fenómeno que a veces se nos olvida.

Que la guerra,

pese a que luego se diga que se veía venir,

a la gente le suele pillar de improviso.

Por ejemplo, el estallido de la guerra mundial

pilló a un montón de ciudadanos

de países de las potencias centrales.

A alemanes, austriacos o turcos les pilló en Francia

y salieron pitando hacia el lugar más cercano.

Los que estaban por el sur era España.

Y esto fue importante

porque fue un punto de inflexión para España.

Nunca se había visto en un problema así.

El mundo no se había visto en un problema así.

De repente, por ejemplo, Barcelona se llenó de exiliados,

rusos, austriacos, austrohúngaros, vamos, turcos,

que estaban allí con una mano delante y otra detrás.

Al principio,

la embajada alemana procuró auxiliarles,

pero después tampoco les podía dar ayuda

y, entonces, se produjeron tumultos.

Los ciudadanos turcos asaltaron el consulado turco

en Barcelona

y, además, se produjo otra circunstancia

que es por lo que digo

que se produjo un punto de inflexión.

Había bastantes exiliados rusos que habían huido al principio

no queriendo participar en la guerra.

Cuando cae el régimen del zar

y llegan los mencheviques y luego los bolcheviques al poder,

empieza a cundir el pánico

o la certeza de que entre esos refugiados

hay muchos agentes bolcheviques.

El conde Romanov tenía la certeza.

Al final,

y esto es la primera vez que en nuestro país pasa,

aparte de endurecer las medidas, porque antes era muy laxo,

el que llegaba y cumplía las leyes se le dejaba estar.

Acabaron fletando un barco

y deportando a esos pobres desgraciados.

Sin duda habría infiltrados,

pero la mayor parte eran fugitivos

y muchos eran pacifistas

que no habían querido participar en la guerra.

No querían volver a Rusia porque les iban a movilizar,

pero no podían quedarse en Alemania y tal

porque estaba en guerra con su país

y tampoco querían quedarse en Francia.

Fue la primera vez que podemos decir

que se hizo una de estas operaciones que ahora es común

de deportar a refugiados de vuelta adonde sea.

Que se busquen la vida.

La verdad es que les echaron y a buscarse la vida.

Eso fue un antecedente de lo que estamos viviendo

en este, a su manera, convulso siglo XXI.

Y, luego, hay una oficina, la Oficina Pro Cautivos,

que la creó Alfonso XIII.

Esto es la cara bonita.

La cara fea es esa deportación por motivos políticos.

Esta es una historia muy bonita

porque todo empieza cuando Alfonso XIII recibe una carta

de una humilde lavandera francesa que le pide por favor...

Es una carta personal y él la lee.

Es una señora, una lavandera,

y le pide por favor que dado que él es un rey poderoso

y que España es un país neutral

que se lleva bien con todos los países

que le ayude

porque su marido ha desaparecido del frente.

A ver si el rey español

la puede ayudar a encontrar a su marido

que es un soldado francés.

El tipo se queda tan impactado

que moviliza a los recursos diplomáticos

para que encuentren a este hombre

que lograron encontrar los diplomáticos españoles.

Estaba vivo y preso en un campo de concentración alemán

para soldados franceses.

A raíz de ahí se empieza a interesar el rey

y monta esta oficina

donde con los propios recursos de la Casa Real

reúne a gente

para que empiece a tramitar las peticiones que les llegan

de, por lo menos, averiguar en primera instancia

donde puede estar gente

que ha desaparecido en este maremágnum de la guerra

que tantos millones costó

y para procurar en muchos casos remediar su situación de penuria.

Acabaron...

Esto se hizo por miles de personas

y acabó montándose una organización muy eficaz y gigantesca

porque era "ad hoc".

No había burocracias. Era hacer las cosas.

El propio Rudyard Kipling recurrió a esa oficina

porque su hijo había desaparecido en combate.

Por desgracia, su hijo se había muerto.

Pero se pudo averiguar y tal

y, de hecho, se hizo mucho por miles de personas

al punto de que, cuando Alfonso XIII,

por sus errores, hubo de exiliarse

y se proclamó la república, cuando llegó a Inglaterra,

para su asombro, le estaban esperando multitudes

que le acogieron como un héroe

porque, claro, recordaban cómo una década antes,

poco más de una década antes,

ese tipo con su propio dinero había hecho todo lo posible

por encontrar gente de un bando y de otro,

incluidos ingleses, alemanes y franceses.

Es la cara bonita de la intervención española

en esa Primera Guerra Mundial.

Y loable. Efectivamente.

A recordar. Por supuesto, a recordar

porque, como siempre, se nos olvida todo.

Claro, sobre todo lo bueno.

Luego llega la Segunda Guerra Mundial

y, claro, España no entra en la guerra,

salvo el tema este de la División Azul y eso,

pero que es prácticamente anecdótico, ¿no?

España, efectivamente, mantiene una neutralidad, quizás forzada

porque si hemos de creer lo que ahora se sabe

es que Hitler no quiso por lo que le pedía Franco

que interviniese España en esa guerra.

Pero lo que podemos destacar de la participación española,

España ahí no tiene una participación

en cuanto a prisioneros de guerra destacable,

pero sí tenemos que hablar de un gran problema que ocurrió

incluso antes de estallar la guerra,

que fueron las deportaciones y asesinatos de judíos masivamente,

que hay que... El caso paradigmático

es el de Walter Benjamin, que se suicidó en Portbou

y no sabemos si, digamos que...

Sí, esa es la cara mala.

La participación del Gobierno franquista

siempre ha estado muy sometida a debate

porque lo cierto es que puso trabas,

pero, al mismo tiempo, le presionaban, pero luego

dependía de la persona, era más humanitaria o no,

esto, como siempre, no era monolítico.

El caso de Walter Benjamin es muy triste

porque ocurre que muchos judíos

huían hacia España,

España, tratando de salvarse del régimen de Vichy,

que colaboraba para deportarlos. Uno de ellos fue Walter Benjamin,

entonces es triste porque Walter Benjamin

lo que hizo fue conseguir papeles falsos

y entrar en España con papeles falsos,

pero el Gobierno franquista,

como no tenía sellado de salida,

automáticamente lo detuvo en la frontera

y quedó en Portbou en un hotel

a la espera de la posible deportación.

Entonces el incidente no está del todo claro

porque le pasó a más gente,

pero el caso es que Walter Benjamin, que era un filósofo destacado

murió de una sobredosis.

Entonces la teoría,

aparte de quimeras de que fue asesinado,

es que se suicidó el hombre para no ser deportado

y entregado a Vichy, que lo entregaría a la Gestapo.

Lo triste es que días después de tomar esa medida extrema,

presionado por Gobiernos extranjeros,

el Gobierno español quitó esa medida de detener en la frontera

y de devolver a los que no tenían el sello de salida

y les permitió pasar

porque, en el caso de los fugitivos,

el Gobierno franquista no los dejaba quedarse en España,

los obligaba a seguir camino hacia África, hacia Portugal,

pero sí es cierto que tampoco los devolvía.

Por ejemplo, muchos de ellos

fueron internados en un campo de concentración.

Campo de concentración ahora tiene un significado muy siniestro,

pero en tiempos podía significar

simplemente un lugar donde se concentraba la gente.

Ese campo de concentración, que estaba en Miranda de Ebro,

es verdad que llevaron una vida dura,

pero España estaba en la posguerra y no había para...

En general. Exacto, no se trató

a esos fugitivos peor que a otros prisioneros

y sí es cierto que luego los iban soltando,

porque estaban ahí hasta ver qué se hacía con ellos,

y se calcula que, con todas estas dificultades,

pero, al menos, unos 35.000 judíos

o fugitivos de todo tipo, porque estamos hablando

de personas en general que se veían obligadas a huir,

aunque la mayoría eran judíos,

pero unas 35.000 personas lograron salvar la vida

gracias a esa permeabilidad de frontera

que si hubiera estado totalmente cerrada,

hubieran caído en manos del régimen de Vichy

y enviados a exterminio,

donde todos sabemos lo que les esperaba.

Nos queda un minuto. Y luego está el caso

de los grandes... Claro, la cara bonita.

O héroes.

Exacto. Si nos queda un minuto, muy sencillamente...

Muchos diplomáticos españoles,

jugándose la carrera, que les costó a algunos la carrera, y la vida,

por su cuenta, expidieron un montón de visados

que automáticamente ponían a salvo a judíos.

Aplicaron, de hecho,

una ley promulgada por Primo de Rivera,

que cualquier judío sefardí podía pedir la nacionalidad española

y entonces eso se aplicó.

Por ejemplo, el caso más notorio...

El Ángel de Budapest. El Ángel de Budapest,

por decirlo muy rápido, por supuesto, estuvieron en Francia,

en Atenas, en muchos, en Bucarest,

pero en Budapest estuvo Ángel Sanz Briz,

que le dieron permiso para dar 200 visados a 200 judíos

y él lo que hizo fue trucar los números

y dar visados para 2.000 familias

y, de hecho, cuando, al final,

por presiones de las autoridades nazis,

lo largaron, y con esto acabo,

hubo un episodio muy bonito,

que es que un antiguo fascista que había luchado al lado de Franco,

que era Giorgio Perlasca,

cuando echaron a Sanz Briz,

Giorgio Perlasca, que se había distanciado

del fascismo desengañado por la violencia

que desencadenaba contra los disidentes,

se hizo pasar por español, se presentó como Jorge Perlasca

con papeles falsos de cónsul

y siguió expidiendo como un campeón visados,

gracias a los cuales se salvó un montón de gente.

Con lo cual quiere decir

que, más allá de las máquinas burocráticas,

hay vida y hay humanidad.

Y personas. Que es la lección,

siempre hay humanidad más allá de la maquinaria estatal.

Ha sido un verdadero placer, como siempre.

El placer ha sido mío. Muchas gracias, León.

Seguimos. El Centro Español de Lisboa

abrió sus puertas por primera vez durante la Segunda República

para atender las demandas de una colonia española

que alcanzaba los 10.000 individuos.

"Lisboa, una de las ciudades más antiguas

y con más historia de Europa.

El brillo de su luz y el mágico entramado de sus calles

ha enamorado a directores de cine y fotógrafos de todo el mundo.

Los lazos históricos que unen esta ciudad con España

tal vez sea una de las principales razones

para crear a principios del siglo XX

el primer centro educativo de titularidad española

en el exterior.

Visitamos la Embajada de España en Portugal,

donde se encuentra la que fuera la primera sede

del Instituto Español Giner de los Ríos.

Para guiarnos en nuestra visita,

acompañamos a Mari Ángeles Rivero,

la primera mujer nombrada consejera de Educación

en nuestro país vecino."

Todo comenzó

pasado el año 1900,

cuando existía en Lisboa

una colonia censada de 12.000 españoles.

Estos españoles demandaban al Gobierno español

la educación para sus hijos.

Precisamente, en el lugar donde ahora se encuentra

nuestra Consejería de Educación

dentro de la Embajada de España en Portugal,

en ese lugar se comenzaron las clases

y la historia ha permitido

que en el lugar donde se sentaba el maestro

ahora se siente un representante

del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

para continuar con la senda

de preocupación por la educación

y por la extensión de la lengua y cultura española en el exterior.

En el año 1932,

por decreto del Ministerio de Estado

de la Segunda República,

se creó el Instituto de Segunda Enseñanza de Lisboa.

Posteriormente, una orden publicada

en la "Gaceta de Madrid"

le atribuyó el nombre de Hermenegildo Giner de los Ríos.

Es en el año 1976 cuando, como consecuencia

del traslado al actual palacio donde se encuentra el instituto,

se decidió que el nombre pasara a ser

Instituto Español Giner de los Ríos de Lisboa,

en honor a los dos hermanos

y, de hecho, a la entrada del instituto,

hay un azulejo con la poesía

que Antonio Machado escribió

a Francisco, el mayor de los hermanos,

en el momento de su fallecimiento.

-En la actualidad,

en el Instituto Español de Lisboa

tenemos 1.049 alumnos

a día de hoy, repartidos entre todas las etapas educativas.

El alumno que viene a este centro

no procede necesariamente del entorno,

puesto que es un instituto español

para todos los estudiantes de procedencias españolas,

de familias que proceden de España,

y pertenecen a todo lo que podemos denominar

"la gran Lisboa".

¿Y a que no sabéis qué se inauguró ayer

en el Museo Reina Sofía?

-¿Qué? -Una exposición sobre los cubistas

y está María Blanchard allí.

-¡Oh! -Pero que yo no lo sabía, eh.

-¿Viva? -No, su obra.

-Los fines de los centros

de titularidad del Estado español en el exterior

son organizar la enseñanza del sistema educativo español

integrada con la del país correspondiente;

en este caso, con la enseñanza del sistema educativo portugués,

de tal manera que con esto se pretende dar formación académica

a los hijos de españoles que vivan en la ciudad de Lisboa

y también darles formación académica

a portugueses que estén interesados por la lengua y cultura española

y, en menor medida, pero también a alumnos de otras nacionalidades

que quiera aprender

sobre la cultura y la lengua de España.

En general, es un alumnado que está bastante preocupado

por su formación académica,

con interés en sacar buenas calificaciones

que le permitan después acceder

a estudios universitarios muy demandados por la sociedad,

en los que se juegan

el que puedan acceder a unos estudios u otros

décimas de puntos.

Yo creo que este centro

nos proporciona un gran saber de idiomas

porque aprendemos cuatro idiomas,

aprendemos el español, el portugués,

que son nuestras lenguas maternas,

y, además, el inglés y el francés.

Y eso para el futuro nos viene genial

y nos proporciona también, al ser un centro en el exterior,

de español en el exterior,

una gran salida para las universidades,

tanto podemos irnos

para una portuguesa como para una española

y eso está muy bien.

Uno de los procedimientos didácticos

que utilizamos es el trabajo por proyectos,

que consiste

en que los alumnos realicen una serie de tareas

para alcanzar unos objetivos didácticos,

no de forma teórica o simplemente escrita,

sino utilizando la lengua como herramienta de comunicación.

(CANTAN)

-Trabajar por proyectos significa

que no es el libro de texto el protagonista de la clase,

ni siquiera el profesor, es el alumno. El profesor

es un mediador que facilita el aprendizaje

y el alumno se da cuenta,

mientras lo hace, de que está aprendiendo.

-Estamos en el taller de Tecnología,

en la materia que tiene el mismo nombre, Tecnología,

y lo que pretendemos con los alumnos

es desarrollar la metodología de proyectos,

igual que se trabaja en la vida real,

que los chicos sepan resolver problemas,

satisfacer las necesidades de las personas

y siempre en función del nivel de conocimientos

que tienen a esta edad.

Lo que pretendemos con esta metodología de proyectos,

que cada vez se está implantando más,

es que los chicos,

cuando salgan a la calle, cuando acaben su formación,

se encuentren y sepan trabajar

como realmente se hace en la calle,

como haría un ingeniero, un arquitecto, un programador,

si estamos hablando de informática,

que también lo trabajamos,

que sepan resolver problemas,

porque aprenderse un dato de memoria o consultarlo hoy día en internet,

pero dar respuesta a un problema que nos podemos encontrar,

tienen que tener una metodología de trabajo

y lo más fiel a la realidad.

Yo creo que muchas veces,

aunque depende de la dirección, claro,

aquella idea de que el alumno y el profesor son enemigos

se deshace y eso es algo

que yo he tenido la posibilidad de ver

como miembro del Consejo Escolar,

que también es algo que se ve cuando creces,

porque se ve que de verdad el objetivo es ayudar al alumno,

aunque a veces no se puede hacer,

por distintas razones legales,

lo que sea, pero el objetivo

se ve que siempre es el de ayudar al alumno.

-Las familias tienen un buen concepto

de la formación académica

que adquieren los alumnos en nuestro centro

y, por eso, muchos antiguos alumnos del centro

vuelven a traer aquí a sus hijos.

-He querido, me ha gustado mucho

que mis dos nietos

vinieran aquí

porque sé que el instituto tenía buenas referencias

de que continuaba muy bueno,

a pesar de en mis años

haber sido también una referencia muy buena para mí

porque era un instituto como si fuera una familia, pequeño.

Yo estuve desde la primaria,

cuatro años de primaria

hasta la reválida, la hicimos pocos alumnos,

pero unos 20, pero muy buenos alumnos.

(RÍE) Conmigo.

Yo estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho mi abuela

porque, viendo lo que sucedía

en el instituto anterior con todos los idiomas aprendidos,

en este instituto,

ahora también se aprenden muchos idiomas.

Yo sé el español, el portugués, el inglés

y también un poco de francés

y todos mis compañeros también saben muchos idiomas.

Y, en relación con lo que ha dicho mi abuela

sobre el antiguo instituto,

yo estoy de acuerdo, aquí hay muy buenos profesores

que enseñan muy bien

y crean y forman a los alumnos de manera muy buena.

-Un elemento importante

para la proyección de la lengua y cultura española en nuestro centro

es el Proyecto Institucional.

Es un proyecto interdisciplinar

de centro que tiene como objetivo principal

que desde todas las materias

se contribuya a la difusión de la lengua y cultura española

a través de un mismo tema.

Y este año ha tocado el tema al cómic.

Entonces, a través del cómic,

se intenta que todos los departamentos

elaboren actividades que sirvan para la proyección

de la lengua y de la cultura española.

Otro de los documentos institucionales

que tenemos en el centro es el Plan de Convivencia,

un programa sobre la resolución de conflictos

en la enseñanza primaria

y, a través del diálogo entre los niños, ellos solos,

con la ayuda, lógicamente,

del maestro, que es el que le da las indicaciones,

pero son ellos los que principalmente

se ponen en contacto y, a través del diálogo,

ellos llegan a solucionar el conflicto.

Os vamos a contar

un proceso que es para superar los conflictos,

que tiene tres fases.

-En la primera fase, nuestra profesora nos acompaña.

En la segunda fase,

ya podemos ir solos a la mesa de la paz.

Y, en la tercera fase, ya estamos preparados para ayudar

a los compañeros del colegio a superar un conflicto.

Estábamos jugando al vampiro

y lo que ocurrió fue que yo maté a mi compañero

y él siguió corriendo a por la pelota.

No me gustó nada esa actitud,

me sentí muy "desiludido" porque fue la primera vez

que yo maté a alguien en un juego de estos.

Entonces me fui a quejar al profe.

Lo que yo entendí

fue que el profesor de Educación Física dijo:

"Pues entonces dile que está fuera del juego"

y yo le fui a expulsar

y, en el final de la clase, cuando terminamos el juego,

él lo aclaró más y dijo que lo que tenía que decir

en realidad era que él estaba muerto.

Y seguimos jugando y, bueno, fue eso lo que ocurrió.

-Entonces, al final, yo le dije una pe...

Le insulté porque a mí me gustan mucho esos juegos,

entonces yo le insulté

y por la mañana, cuando hemos venido

de la clase de Educación Física,

hemos estado aquí, en la mesa de la paz,

hablando sobre el tema

y hemos aclarado

que el profe no nos aclaró bien la idea,

entonces nos llevó al conflicto

y, al final de un tiempo,

lo hemos resuelto.

-Así que lo resolvimos,

lo aclaramos todo y volvimos a estar...

-Tranquilos. -Tranquilos, uno con el otro,

nos empezamos a hablar de nuevo bien,

tranquilamente, esas cosas.

La educación en valores, que es la que se sigue aquí,

en el centro, que más o menos sigue los mismos principios

que hay en el resto de los centros españoles,

lógicamente, los centros españoles en el exterior

y los centros españoles también en el interior,

son los que están en la LOMCE y, lógicamente, los seguimos todos.

Educación como... O valores,

como la solidaridad, como la cooperación,

como la igualdad,

el respeto al diferente, que eso es una de las cosas

que aquí más seguimos,

precisamente, porque hay más gente diferente.

Tenemos alumnos de procedencia española,

alumnos de procedencia mixta

española-portuguesa y de muchos,

incluso hay alumnos de otras nacionalidades,

sobre todo los iberoamericanos,

que sí tenemos también bastantes.

Y una de las cosas, por supuesto, que más se promueve

es que la diferencia, sea de raza, religión, cultura,

cualquier cosa parecida,

lógicamente, no tiene que establecer

ninguna prioridad para ninguno de ellos

y ellos se tiene que respetar, lógicamente, entre ellos.

Como llevamos aquí desde pequeños,

la mayoría de nosotros

desde los tres años, desde que hemos casi nacido,

ya como que nos conocemos todos y todo el mundo y los profesores

y eso hace que tengamos una relación

entre profesores y alumnos muy buena

porque tanto nos ayudan

como a sacar más nota, con problemas de clase,

con problemas de nuestra vida personal,

incluso hay profesores

que tienes relación para pedirles ayuda

y eso hace del centro un centro muy...

Es peculiar porque, teniendo en cuenta

otros centros portugueses de amigos míos que yo conozco,

no tienen tanta relación con los profesores,

son como centros mucho más fríos.

Y no sé, yo creo que eso está muy bien

porque es una manera de aprender y de venir al cole diferente,

que da ganas

y eso es...

(Música)

Dentro del Plan de Convivencia,

tenemos en el centro un programa, que es el de los Alumnos Ayudantes.

El objetivo que tiene este programa

es el de contar con los propios alumnos

para solucionar los problemas de convivencia

que ellos puedan vivir y experimentar dentro del aula,

de manera que siempre hay en cada clase tres alumnos ayudantes

que están pendientes del clima de convivencia

que hay en el grupo.

Si detectan a un alumno que esté triste, deprimido, aislado,

que no se integra con los demás,

ellos se acercan, le hablan,

le ayudan, le acompañan, en fin, le dan ánimos,

en la medida de lo posible, le asesoran y le aconsejan.

Enseguida también lo que veo en este colegio

es que se preocupan un montón

por la relación entre los propios alumnos

porque se nota un montón que todos están superunidos,

aunque pertenezcan a distintos grupos.

Y lo del alumno ayudante, que enseguida lo vi superbién

porque, si alguien tiene un problema,

que pasa siempre en todos los colegios

que alguien está solo

o tienen problemas con otros niños,

ya sabe que siempre va a tener ahí a otras personas para ayudarle.

En este colegio hay un buen relacionamiento

con los profesores y no solo consiguen explicar

y que lo entendamos todo bien,

no hay muchos deberes

y los exámenes están en las buenas épocas

que nosotros queremos.

Y luego lo bueno de este colegio es lo de aprender cuatro lenguas,

luego podemos ir a los países

y hablar con esas personas en esas lenguas.

Este instituto ha tenido,

tiene mucho prestigio en el área de las ciencias,

ya que mucha gente que ha estudiado aquí

ha seguido una carrera de ciencias

y les ha ido muy bien en su vida profesional.

Y en secretaría se puede ver

en las paredes mucha gente que ha estudiado aquí,

han salido de este instituto

y se han convertido en grandes profesionales.

El Instituto Español Giner de los Ríos

es el mejor ejemplo y el mejor escaparate del esfuerzo

que desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

se está haciendo por fomentar la mejora de la educación española

en el exterior y por conseguir que la lengua

y la cultura española

se extiendan fuera de nuestras fronteras.

-Así que nosotros

animamos a todos los españoles que se desplacen a vivir a Lisboa

a que vengan a conocernos y a que se animen a estudiar

en nuestro centro.

La editorial Taurus acaba de publicar el último ensayo

del intelectual francés Bruno Latour, este:

"Dónde aterrizar. Cómo orientarse en política".

Recordemos que Bruno Latour

ha impartido clases en la London School of Economics

y en Harvard

dentro del Departamento de Historia de la Ciencia

y que su obra más conocida

probablemente sea "Nunca fuimos modernos".

En este ensayo mantiene que la desregulación económica,

la negación de la situación climática

y la explosión de las desigualdades

forman parte de un mismo fenómeno sociopolítico

que podría expresarse diciendo que las élites

han renunciado a dirigir y a compartir el mundo

que aspiran a ocupar en solitario.

En tales circunstancias, el ensayo se ofrece como un estudio

de las posibilidades de orientación para un aterrizaje

en una realidad algo más sensata

y amable, que su autor propone situarla en Europa.

La propuesta no puede ser más alentadora ni más emocionante.

Nos vamos hasta el lunes.

Tendremos con nosotros al doctor Nicolás Romero,

que nos acompañará semanalmente

durante todo este mes de junio

para comprobar cómo va el desafío que nos hemos impuesto.

Será uno entre otros muchos contenidos,

claro está, todos estupendos, como siempre.

Pasen un buen fin de semana y estén todos aquí el lunes.

Hasta entonces. Adiós.

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La aventura del saber - 06/06/19

06 jun 2019

Emitiremos los reportajes "Boek visual: Goyo Rodríguez" y "Centro español en Lisboa". Además, entrevistaremos al filósofo Reyes Mate y al escritor León Arsenal

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  1. Campanilla

    ¿Cómo puedo descargar la entrevista para escucharla en cualquier momento? En forma de podcast, por ejemplo. Muchas gracias. Me ha emocionado. Encontrar un pensar como el mío.

    07 jun 2019