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Para todos los públicos La aventura del saber - 05/12/19 - Lengua de signos - ver ahora
Transcripción completa

Hola, buenos días a todos.

Comenzamos hoy con un taller de ciudadanía

en el que el profesor

de la Universidad Carlos III de Madrid

Pablo Simón

analizará las razones

por las que partidos ecologistas por un lado

y de ultraderecha por otro

están cobrando mucha relevancia en Europa

desde hace ya algún tiempo.

Veremos si son fenómenos paralelos

o tienen algún punto que los relacione

aunque sea tangencialmente.

También les invitamos a nuestro taller de español.

La filóloga Luna Paredes nos va a recordar

el uso correcto de los signos de puntuación,

porque una coma o un punto colocados en un sitio incorrecto

puede cambiar mucho el sentido de nuestras frases.

Hoy les ofrecemos un documento sobre el escultor Arturo Berned,

quien tras una larga trayectoria profesional

como arquitecto

decidió dedicarse por completo a la escultura.

Visitamos una exposición con sus últimas obras

en Madrid.

"Collage firmado por mujeres" es un libro

que ofrece una muestra del "collage" contemporáneo

a través de los trabajos de 50 mujeres artistas

de todo el mundo.

Las artistas presentes en este libro

se caracterizan por su capacidad de cuestionar

los límites de la creación artística

mediante una impactante variedad de temas y técnica.

Los partidos europeos tradicionales

que surgieron tras el final de la II Guerra Mundial,

democristianos, socialdemócratas y liberales,

ya no están solos.

Nunca lo estuvieron del todo.

Primero, el eurocomunismo; y luego, la izquierda radical

estuvieron ahí con ellos desde muy pronto.

Los años 70 del pasado siglo.

Desde hace mucho menos, solo varios años,

dos nuevos actores han entrado en juego

con una fuerza indudable.

De un lado, los partidos de ultraderecha;

de otro, los partidos ecologistas.

Hoy vamos a hablar de ello

con el profesor

de la Universidad Carlos III de Madrid

Pablo Simón.

Bienvenido, Pablo. Gracias.

¿Cómo estás? Muy bien.

Vamos a ver, la ultraderecha.

No son exactamente fascistas, ¿no?

¿O sí? No.

Vamos a intentar clasificar bien

de qué tipo de partidos estamos hablando.

Los partidos de nueva extrema derecha,

derecha radical o derecha radical populista,

porque según el autor que leamos lo clasifica de una manera u otra,

son partidos que tienen tres características.

Primero.

Son partidos autoritarios

en su funcionamiento interno y en su concepción de la sociedad.

Un líder fuerte

que tiene que llevar adelante el proyecto político

para todo el país.

Segundo.

Son partidos

que maridan ser nacionalistas con xenófobos.

Por lo tanto, tienen una posición antiinmigrantes,

consideran que hay razas mejores que otras,

algunas más propensas a la violencia que otras,

son islamófobos normalmente...

Tercero.

Tienen un rasgo que es el populismo.

Ellos se consideran verdaderos portavoces de la nación

frente a unas élites plutocráticas o unas élites cosmopolitas

que han debilitado al país, ¿no?

Esos son sus tres rasgos fundamentales.

Muchas veces, en el debate público,

los mezclamos con los fascistas y con los posautoritarios.

Es verdad que hay gente que es fascista o posautoritaria

que también vota por estos partidos, por descontado,

pero tenemos que entender

que los partidos fascistas eran partidos antiliberales,

que rechazaban las elecciones...

Que si llegaban al poder, acababan con las elecciones.

Cuando llegan los nazis, queman el Parlamento.

Abortan todo el sistema.

Los partidos de nueva derecha radical

o de derecha populista radical

aceptan las reglas de juego democráticas.

Luego, cuando están en el poder, desde ahí se dedican a pervertirlas.

Eso es un elemento un poco distintivo

que hace que también conservadores o incluso a veces liberales

lleguen a acuerdos con ellos para tratar de gobernar sus países.

¿Y los verdes?

Los verdes, por el contrario,

son partidos que surgen en épocas parecidas,

a partir de los años 80 o 90,

pero lo hacen al calor de mayo del 68.

Es un momento de gran concienciación en Europa

sobre el movimiento ecologista, el movimiento medioambientalista,

y son partidos movimientos.

Son partidos muy de base, muy horizontales,

que tienen programas verdes, que tienen liderazgos rotatorios,

que son justamente lo contrario de la derecha radical.

Tienen hasta coportavoces.

Tienen un líder y una lideresa, ¿no?

Creen mucho en la democracia directa.

Tenemos ahí también dos subfamilias de partidos,

porque hay algunos partidos verdes que son partidos verdes puros,

que solo quieren plantear políticas ecologistas,

pero que pueden llegar a acuerdos a izquierda y a derecha.

Los verdes austriacos o los alemanes son así.

Y otros que llamamos cariñosamente los partidos verde sandía

porque son verdes por fuera y rojos por dentro, ¿no?

Son verdes

que están más colocados en la izquierda

y tienen programas más intervencionistas.

Son, por ejemplo, los verdes belgas o verdes suecos.

¿Qué relación hay entre un fenómeno y otro?

Pues los dos comienzan a crecer mucho

a partir de los últimos 20 años,

y coincide, como bien señalabas al principio,

con la decadencia de las familias tradicionales.

Los partidos de derecha radical hablan del miedo a la pérdida

de una comunidad política de referencia.

Ellos han girado, de hecho, a posiciones de chovinismo

del Estado de bienestar

que les permiten robar electorado obrero de las izquierdas

y pequeñas clases medias

o pequeños propietarios de la derecha.

Esto hace cada vez que tengan más fuerza.

Hoy, en promedio,

más o menos están en torno al 15 % del voto

en la mayoría de parlamentos.

Pero del otro lado tenemos a los partidos verdes

que tratan de plantear la emergencia climática

y la necesidad de apelar a unos valores

que vayan más allá de lo material

y que hablen también de la buena vida.

Por lo tanto,

esto conecta mucho con clases medias

y medias ilustradas de valores cosmopolitas,

gente joven en las ciudades que antes votaba socialdemócrata,

pero que ahora comienza a votar verde

y que cada vez tiene más importancia.

Hasta tal punto que hoy los sondeos dicen

que los verdes podrían ser el segundo

o el primer partido en votos en Alemania.

En Alemania.

Pero ¿qué pasa en España?

En España no ha pasado nada de eso.

Esto es algo muy curioso

porque los verdes nunca han tenido mucho predicamento

en España.

Es verdad

que nosotros llegamos tarde a mayo del 68.

Aquí estaba el franquismo

y en el momento de mayor emergencia de estos partidos

no había democracia,

y los partidos verdes,

que surgen de manera muy tímida durante los años 80 y 90,

lo hacen siempre muy ligados a formaciones de izquierda.

Esto les dificulta

porque tienen organizaciones muy pequeñas.

El tener su propia agenda

les ha hecho que estén encadenados dentro de la izquierda.

No son un polo autónomo, ¿no?

Al mismo tiempo,

se intenta formar un nuevo partido verde, Equo,

el cual no consigue representación en el año 2011

y una vez más es obligado a ir en coalición con Unidas Podemos

y después con Más País.

Los partidos verdes en España siempre han estado a la izquierda.

¿Y esto qué ha supuesto?

Que el tema ecologista sea un tema de izquierda y derecha.

Los partidos a la izquierda se apropian de estos temas,

son los que más defienden,

y los partidos de derecha podrían ser cercanos a la posición,

pero la tiene patrimonializada la izquierda

y prefieren no hablar mucho.

En realidad, es un partido conservador, ¿no?

Es conservar lo que tenemos. Muy bien.

Esa es exactamente la filosofía de los verdes alemanes.

Los verdes alemanes quieren que afrontemos el tema climático,

el cierre nuclear...

En Alemania, quien lo aprueba es Angela Merkel.

Le intenta robar la cartera a los verdes.

Y lo hacen desde una lógica que puede ligarse perfectamente

con la sensibilidad de sectores rurales

o sectores más en contacto con la naturaleza.

Los verdes alemanes roban tanto voto a los socialdemócratas

como a los conservadores.

De hecho, se plantea muchas veces...

En Austria, que se están planteando Gobierno,

se plantea

que conservadores puedan pactar con verdes.

Ellos, en política fiscal,

pueden estar hasta un poquito más a la derecha

que la izquierda tradicional.

Les da igual

si el problema lo soluciona el Estado o el mercado,

pero lo más importante es que hay una emergencia climática,

y que, por lo tanto, esto se tiene que afrontar de cara

para la supervivencia de todo el planeta.

En el caso de la derecha radical, la ultraderecha,

hay muchas inconsistencias si comparas unos partidos con otros

a lo largo y ancho de Europa, ¿no?

Por ejemplo, en el caso de Francia,

sí parece que hay una defensa radical

del Estado de bienestar, de la nación francesa...

En cambio, por ejemplo, en España,

las políticas de protección desaparecen de su ideario, ¿no?

Efectivamente.

Esto es muy interesante

porque muchas veces tendemos a ver a la familia de extrema derecha

como si estuviera muy unificada.

Pero tiene sus diferencias

y hay muchos factores que las distinguen.

Por ejemplo,

su grado de intervencionismo en lo económico.

En Francia, muy bien citabas al Frente Nacional,

están muy a favor de un Estado fuerte

que proteja a los obreros y mantenga el Estado de bienestar.

Evidentemente,

Estado de bienestar solo para los nacionales franceses,

expulsando a los inmigrantes

para que no consuman recursos, etcétera.

Hay otras extremas derechas o derechas radicales;

por ejemplo, en el caso de España, Vox,

que plantean unas posiciones más anarcoliberales,

más de bajada de impuestos y reducción del Estado.

Esto lo defendía también el Frente Nacional,

pero el de Jean-Marie, el del padre.

Es decir, es la hija la que pega el giro

en términos de chovinismo de Estado de bienestar.

Otra diferencia también muy curiosa. Un segundo vector de diferencia.

La posición hacia el feminismo y hacia las minorías sexuales.

En el centro de Europa,

uno de los fundadores

del Partido de la Libertad de Países Bajos

era homosexual declarado

y, sin embargo, igualmente era islamófobo.

¿Por qué?

Lo que plantean

es que tanto minorías sexuales como las mujeres

están amenazados por el islam,

que los quiere retrotraer,

y les quiere poner el velo, expulsar del país, etcétera.

Ellos buscan alianzas con estos movimientos.

Pero, por ejemplo,

la extrema derecha de Europa del este

es mucho más católica, es más reaccionaria,

y se enfrenta vigorosamente contra el feminismo

o contra las minorías sexuales.

Y, luego, otro elemento curioso.

No todas las extremas derechas en Europa

son centralistas.

Quiero recordar que la Liga Norte, La Liga, de Matteo Salvini,

surge como un partido; al principio, ahora ya no,

que pedía la independencia de la Padania, del norte de Italia.

O el Vlaams Belang, en el caso de Bélgica,

quiere la independencia de Flandes.

No es necesario que los partidos sean centralistas

para ser partidos de estas características.

¿Y se prevé algún tipo de evolución en los partidos de derecha radical

al relacionarse unos con otros?

Ellos se reunieron en una cumbre internacional

en Coblenza, en el año 2017, si no me equivoco,

para tratar de articular estrategias conjuntas

a nivel europeo.

Pero es verdad

que aunque se imiten entre sí en sus estrategias

o traten de coordinarse,

a la hora de la verdad, cuando uno es nacionalista,

es muy difícil que llegue a pactos con otros partidos.

Por ejemplo,

El FPO austriaco y La Liga se llevan muy mal

porque pelean por la soberanía del sur del Tirol,

y unos dicen que corresponde a Italia,

y otros, a Austria.

Es difícil coordinarse, ¿no?

El gran debate ahora mismo dentro de la extrema derecha europea

es sobre su posición en la economía.

Hay algunos que son partidarios

de continuar con esta idea del chovinismo,

de invertir en el Estado de bienestar

para proteger y atraer el voto obrero,

y hay otros que dicen que no,

que es mala idea

y que hay que volver otra vez a la defensa

de programas más liberales en lo económico

para arrastrar a los conservadores a su posición.

Para la extrema derecha es muy importante

tratar de girar el debate en favor de sus temas,

porque aunque no tengan mucha presencia electoral,

si consiguen que los liberales o los conservadores

o incluso los socialdemócratas

les imiten en parte de su programa,

para ellos ya es una victoria.

¿Y cómo son los que votan estas opciones?

¿Qué tipo de personas?

¿Qué piensan sobre las cosas?

Pues si vamos a la composición de clase,

normalmente,

la alianza de clase que tienen este tipo de partidos

es obreros de un lado,

que son gente con peor posición económica

y menos nivel educativo

que piden intervención más fuerte en economía.

Y, por esto,

la rivalidad por los recursos con los inmigrantes

es un elemento que utilizan mucho este tipo de partidos.

Aunque luego no sea verdad,

Pero si construyen este relato, ya les vale.

Y, luego, las clases medias, medias-bajas,

pequeños propietarios, pequeños tenderos,

que tienen miedo también ante la globalización,

ante la idea de que vayan a perder sus puestos de trabajo.

Esto hace que, por ejemplo, tiendan a un electorado más joven,

un electorado de rentas medias, medias-bajas,

un electorado que les vota más en zonas rurales

que en las zonas urbanas.

Y esto es una paradoja

porque no hay inmigración en las zonas rurales.

Son los sitios

en que este sentimiento de miedo se puede espolear

de manera más fuerte.

Esto es algo

que poco a poco se va configurando como un tercer polo.

Tú tenías a la izquierda tradicional,

a la derecha tradicional

y, ahora, esta nueva derecha,

que está peleando con la derecha clásica

porque la derecha clásica no es proteccionista.

Pero esta derecha sí que lo es.

Y hablemos ahora de los verdes.

¿Cómo es el votante verde?

El votante verde es normalmente un votante urbanita,

normalmente vive en ciudades...

Lo cual es una paradoja,

porque no estás en contacto con la naturaleza.

La echas de menos. La echas de menos.

Tiene su razón de ser.

Es un electorado joven.

Es un electorado que tiene valores posmateriales.

Cuando le preguntamos qué más le importa en la vida...

"Ser feliz".

Ese tipo de ideas.

Es un votante que tiene más nivel educativo,

tiene rentas medias, medias-altas, y, por lo tanto, tiene ocupaciones,

las cuales han requerido mayor formación universitaria.

Pero al mismo tiempo es un electorado precario.

Es un electorado que encadena contratos temporales

y que no tiene mucha estabilidad en el empleo.

Esto hace

que los partidos verdes puedan acercarse a ellos

de manera relativamente sencilla

por el tipo de retórica

y el tipo de campañas electorales que hacen

mucho más pegadas a la narrativa de los jóvenes,

que les permite conectar con esta nueva generación.

E incluso en las marchas contra el cambio climático

hace que los partidos verdes

tengan un electorado joven potencial muy fuerte.

Hay un electorado joven que se ha socializado ya

sabiendo que el mundo es finito, que los recursos se acaban,

y que conecta generacionalmente bien

con los nacidos en los 90 en adelante.

¿Y crees posible, entre comillas, una coalición

entre ambas cosas que son en teoría opuestas?

Yo creo que es muy complicado que pueda haber un acuerdo, ¿no?

Son dos polos que están directamente enfrentados.

Es decir, a veces,

la derecha tradicional, o incluso la izquierda tradicional,

le copia ideas.

Por ejemplo,

los socialdemócratas daneses ganaron las pasadas elecciones

con un programa muy duro contra los refugiados.

Lo copiaron directamente

de la extrema derecha de los populares.

Del otro lado,

los verdes, sin embargo, jamás van a imitar

estrategias de la extrema derecha.

Se enfrentan directamente a ellos

por lo que toca a las políticas cosmopolitas.

Los verdes son directamente abiertos.

Son internacionalistas por definición.

Obviamente, si crees que el planeta es finito,

lo que hagas en un país afecta al otro.

Por lo tanto,

es una filosofía totalmente distinta.

La derecha populista radical plantea todo lo contrario.

Ellos plantean que las soluciones son nacionales,

que podemos solucionar nuestros problemas

volviendo...

"Take back control", ¿no?

Consiguiendo otra vez hacer América grande de nuevo,

retomando otra vez la soberanía.

Primero, nosotros. Eso es.

Por eso, están directamente enfrentados.

Por eso, son dos proyectos antitéticos.

Uno es reaccionario.

Uno quiere volver otra vez a un pasado idealizado.

Creen que es posible

volver a meter otra vez la pasta dentro del tubo de dientes,

mientras que los verdes plantean un horizonte nuevo.

"Tenemos que integrarnos más

y tenemos que entender

que las problemáticas globales requieren soluciones globales".

Por eso, estos dos partidos, es verdad,

están reduciendo el peso de las familias tradicionales.

Pero, al mismo tiempo, están enfrentadas

y son probablemente las dos familias con más futuro

dentro de la política en Europa.

No nos queda mucho tiempo.

Pero una proyección.

¿Tú crees

que van a seguir creciendo ambos extremos

de la misma manera?

Yo creo

que la extrema derecha tiene más camino recorrido

que los verdes.

Por una razón.

Ellos comenzaron antes, primero.

Y, segundo,

las crisis económicas les suelen ir mejor,

porque las situaciones de desencanto con el "establishment"

o de pérdidas materiales

hacen que una parte del electorado se refugie

en este tipo de opciones seguras.

Ahora, están en torno al 15 %,

pero la extrema derecha no ha tocado techo.

Es decir, puede continuar creciendo a futuro.

Yo creo que aquí hay dos velocidades de verdes.

Los verdes centroeuropeos están bien encaminados

para continuar creciendo.

En las elecciones

van progresivamente aumentando sus apoyos.

Hoy están en torno al 7 u 8 %, pero pueden continuarlo a futuro.

En el sur de Europa, sin embargo,

los verdes tienen más dificultades para cuajar.

Han llegado más tarde,

y veremos si en el futuro

esto les permite también desarrollarse como partido.

En cualquier caso,

las dos son las familias políticas

que marcarán el devenir de nuestras sociedades.

Ha sido un verdadero placer. Muchas gracias.

Hasta dentro de 15 días. Nos vemos pronto.

Gracias.

Seguimos.

La Universidad de Córdoba propone contestar la siguiente pregunta.

¿Qué papel juegan los alimentos funcionales?

La universidad responde.

Con una alimentación variada, una alimentación equilibrada,

y una actividad física adecuada

no tendrían mucho sentido los alimentos funcionales.

Lo que ocurre

es que la vida moderna nos está condicionando

una forma de alimentarnos, unas restricciones,

unas restricciones también en actividad física,

que van a estar muy bien complementadas.

Van a tener que ser suplementadas a través de alimentos funcionales,

lo cual crea un nicho en el sector muy interesante de ocupar.

Los alimentos funcionales

vienen siendo desde hace años de las principales líneas

de desarrollo e innovación en el sector alimentario.

Los productos lácteos son un claro ejemplo.

Si se trata ver si satisfacen

las expectativas de los consumidores,

habría que determinar de manera muy clara

qué efecto realmente favorecen o producen,

en qué medida, con qué dosis, o con qué cantidad de alimento.

Esto debe estar garantizado por una regulación clara

que afecte no solo al sector del alimento,

sino al concepto en sí de alimento funcional.

Son unos cuantos y no siempre los utilizamos bien.

En nuestro taller de español queremos hablar

del uso de los signos de puntuación.

De las comas, puntos, exclamaciones, comillas,

paréntesis, rayas también...

Para sacarnos de dudas

tenemos aquí a nuestra filóloga Luna Paredes.

Muy buenos días. Buenos días.

Es fácil confundirse con los signos de puntuación,

porque puede cambiar mucho el mensaje

si ponemos un punto o no o una coma.

Sí, sí, eso es.

A veces tenemos complicaciones para poder utilizarlos;

pero los signos de puntuación están para algo

y hay que saber para qué está cada uno de ellos.

Existen y tienen unas reglas.

Tú nos quieres poner hoy un caso práctico

de algo que escribimos casi todos los días.

Es un "email". Un correo electrónico.

Un correo electrónico. Eso es.

Lo primero que quiero decir

es que cada texto es como un contexto diferente.

Es decir,

el correo electrónico tiene unas connotaciones

y unas características

que no tiene un wásap o que no tiene otro tipo de escrito.

De la misma manera que no hablas igual,

no utilizas el mismo vocabulario...

Ni te vistes igual

ni te comportas de la misma manera con amigos

que en una reunión de trabajo, ¿no?

Hay que acceder a los textos

como ese contexto determinado que es ese texto, ¿no?

No es lo mismo para tus amigos que para tu jefe.

Exactamente.

El correo electrónico,

que es una de las cosas que más escribimos hoy,

tiene unas características.

Lo primero que tiene un correo electrónico,

aparte de este cuerpo que ya estamos viendo aquí,

es un asunto.

El asunto del correo electrónico es eso que escribimos

que da detalladamente de forma muy escueta

información sobre lo que el receptor va a leer

cuando abra el correo electrónico.

El asunto se escribe con mayúscula inicial

y sin punto final.

Esta es la recomendación para el asunto.

Y lo más breve, conciso y claro posible.

Y después vamos al cuerpo, a lo que es el correo electrónico.

Un correo electrónico tiene tres partes.

Tiene un saludo,

tiene el cuerpo del correo electrónico

y tiene una despedida y una firma.

El saludo y despedida de la firma

son lo característico del correo electrónico.

En el cuerpo podemos escribir ahí lo que queramos

en función de a quién nos vayamos a dirigir.

Vamos a ir primero con el saludo del correo

y con la despedida,

que son como ese contexto diferente

característico del correo electrónico.

El saludo del correo electrónico.

Qué complicación. Qué complicación.

Con los signos de puntuación.

Dos puntos, punto, coma... Eso es, eso es.

Un correo electrónico tiene un saludo.

En este caso, tenemos un "Hola, Javier",

porque tenemos que separar los vocativos.

Los vocativos siempre van entre comas

o entre una coma y otro signo de puntuación.

Y tenemos los dos puntos finales.

El saludo de un correo electrónico empieza con los dos puntos.

Dos puntos, línea aparte con mayúscula,

como vemos.

Siempre,

sea una cuestión más informal o algo un poco más...

U otras fórmulas como "Querida, Elsa",

"A la atención del señor Florentino",

etcétera.

Siempre los dos puntos.

Por influencia del inglés, utilizamos la coma,

pero lo recomendable en español es utilizar los dos puntos.

La única excepción para utilizar una coma

es en correos muy informales,

en los que nos dirigimos por ejemplo a un amigo,

en los que escribimos en la misma línea.

Por ejemplo,

"Hola, amiga, ¿qué tal fue el viaje?".

Sigo escribiendo en la misma línea.

Pero, normalmente,

lo que hacemos con el saludo es presentar

lo que vamos a decir después.

Hay que poner los dos puntos

y, después, mayúscula inicial en la línea siguiente.

Esa es la recomendación del saludo. Muy bien.

¿Y la despedida?

En la despedida

tenemos que tratar de terminar la despedida

con un punto.

"Un beso muy fuerte.".

Y no poner punto a la firma.

Estas son las dos opciones. "Un beso muy fuerte.".

No coma, porque a veces tenemos dudas.

Esa es la duda, ¿no?

Lo recomendable es utilizarlo con un punto.

En la firma, igual que la rúbrica en las cartas,

no se escribe punto después.

Entonces, tratamos de...

"Un abrazo.".

"Reciba un cordial saludo.".

O "¡Hasta pronto!"

con ese signo de exclamación que equivale a un punto.

No hay que ponerle punto después.

Normalmente vamos a intentar acabarlo en punto

y solo lo acabaremos en coma

cuando la despedida se complete con la firma.

Te manda un abrazo, y la firma.

Si la despedida se completa con la firma,

sí pondremos coma.

Pero lo recomendable es utilizar un punto.

Terminar nuestro correo con un punto y no, con la firma.

Esa es la recomendación general. Fenomenal.

Dos puntos para el saludo, punto para la despedida.

Eso es lo recomendable.

Y vamos a lo gordo, ¿no?

Al cuerpo del mensaje, ¿no?

Dentro del cuerpo del mensaje

es donde tenemos que desarrollar nuestra capacidad de pensamiento

y, después, de escritura.

Y, para ello,

nos valemos de los signos de puntuación.

Los signos de puntuación nos sirven

para estructurar nuestro pensamiento,

para estructurar nuestro mensaje,

y que la persona que lee entienda de la forma más clara posible

lo que queremos contarle.

Tenemos que utilizarlos de forma correcta

para que nuestro mensaje sea cohesionado,

sea claro, sea breve, conciso...

Que cumpla todas las características para que no haya equívocos

y que nuestro receptor lea lo que queremos contar.

Cosa que no siempre es fácil

porque tenemos dudas a lo mejor al utilizar punto y coma,

comillas, puntos suspensivos...

Sí.

Nos surgen un montón de dudas.

Lo primero que voy a hacer es recomendar

que la gente que tenga dudas acuda a la página de la RAE,

rae.es.

En el buscador puedes seleccionar el tipo de diccionario que quieras.

Si seleccionas

el "Diccionario Panhispánico de dudas"

y escribe en el buscador "punto", "punto y coma", "dos puntos",

le van a salir todos los usos de esos signos de puntuación.

Todos.

Está clarísimo.

También puede acudir

a la "Ortografía de la Lengua Española", ¿no?

En ese sitio que tenemos en nuestra casa,

porque es internet,

puede acudir ahí y resolver las dudas que quiera.

Lo que voy a hacer

es muy brevemente dar algunas pautas básicas

de cómo se estructuran estas cosas.

Vamos a por ellas.

Entonces, primero, vamos a hablar del punto.

Es el primero de los signos más evidentes

que necesitamos.

El punto sirve para diferenciar ideas.

Yo tengo una idea.

Comienzo con una mayúscula inicial y la termino con un punto.

Clarísimo.

Clarísimo, ¿no?

Tengo una idea y la acabo con un punto.

Las ideas pueden ser muy cortitas.

"Me llamo Mara.".

No necesito nada más.

O pueden estar mucho más desarrolladas.

Cuando están mucho más desarrolladas,

necesitamos las comas y, a veces, los puntos y comas.

Entonces...

Ya es cuando empieza el lío. Ahí es cuando empieza el lío, claro.

Aparte de que la gente mire e investigue

sobre usos obligatorios de las comas

o los usos no obligatorios...

Por ejemplo,

entre sujeto y predicado la coma no se pone.

Hay unas excepciones,

pero son tan excepcionales que no las voy ni a mencionar.

Entre sujeto y predicado no hay coma nunca.

Aparte de otros usos obligatorios,

la coma sirve para delimitar unidades pequeñas de sentido,

pero que están vinculadas al resto de la frase

a diferencia del punto y coma.

Por eso, a veces, nos liamos.

El punto y coma separa unidades que pueden ser de la misma extensión

o pueden ser oraciones.

De la misma extensión que la que separa la coma.

Pueden ser oraciones

que están más desvinculadas al resto.

Es como una especie de jerarquía.

Yo tengo una idea general que termina en un punto.

En medio tengo ideas que están más vinculadas,

pero necesito separarlas para hacer pausas en la lectura

y para jerarquizar mi mensaje, ¿no?

Las ideas que están más vinculadas las separaré por coma

y las ideas que están más desvinculadas

las separaré con punto y coma.

Es un poco a elección, es un poco subjetivo,

porque depende de mi propia organización

y de lo que yo pretenda contar, ¿no?

Pero es esa idea, ¿no?

La coma separa elementos que tienen mucha relación,

y el punto y coma separa elementos que tienen menos relación.

Ponemos el ejemplo

de este correo electrónico que me he inventado.

"Te escribí un correo hace unos meses,

pero no he tenido respuesta,

no sé si has cambiado de dirección o sigues manteniendo la misma;".

Yo no he terminado mi idea.

Digo que no he terminado mi idea

porque el punto lo voy a poner después,

pero creo que hay elementos relacionados entre ellos

y ahora voy a pasar a otra pequeña cosa.

Como voy a pasar a otra pequeña cosa,

escribo el punto y coma.

"Tal vez todo te esté llegando a la carpeta equivocada".

Decido que voy a pasar a otra pequeña cosa,

pero no he acabado mi idea.

Por eso, utilizo el punto y coma.

"En cualquier caso, ojalá leas esto y respondas pronto".

Yo he decidido

que mi idea va a acabar en "respondas pronto".

Todo lo que meto entre medias está jerarquizado

por unas comas o por unos puntos y comas.

Para eso sirven las comas y los puntos y comas.

Ahora sí que nos ha quedado muy claro.

Sí.

Y, con respecto al punto, como ya sabemos,

tenemos puntos, que son puntos y seguido,

cuando tenemos una idea y queremos abrir otra nueva idea.

Pero tenemos también puntos y aparte

cuando tenemos un párrafo

y decidimos que hasta ahí viene una gran idea

y después abriremos otro conjunto de ideas,

otra idea u otro conjuntos de ideas.

Y tendremos el punto final.

Estos son los tres puntos.

Punto y seguido, punto y aparte, punto final.

Muy bien.

¿Con qué signo de puntuación seguimos?

Vamos a seguir con los dos puntos.

Los hemos mencionado en el saludo de la carta.

Los dos puntos nos sirven

para detener la información que estamos dando

y abrir otra nueva.

Es como cuando hacemos una pausa en la cadena hablada.

"Ahora te voy a contar esto:" y, entonces, empiezo a hablar, ¿no?

Por ejemplo, pueden servir como en este caso.

Para incluir una cita que se escribe entre comillas.

Los dos puntos pueden abrir mayúscula o no

en función de lo que haya detrás.

Si yo he acabado mi idea y abro otra nueva,

como es una cita, por ejemplo,

escribiré con mayúscula.

Si no he acabado mi idea...

Una enumeración, por ejemplo. Efectivamente.

Seguiré con la minúscula.

Sirven para eso.

Para detener un momento lo que estoy hablando

e introducir una nueva información.

Para eso sirven los dos puntos. Los dos puntos.

Y, ya, para terminar... Sí.

Los puntos suspensivos.

Terminamos con los puntos suspensivos.

Nos generan dudas, sí. Sí.

Los puntos suspensivos, que son tres, siempre tres,

no son dos ni son cuatro, son siempre tres,

sirven para suspender,

por eso se llaman puntos suspensivos,

o para omitir una parte del mensaje.

Se utilizan para esos dos contextos.

Por ejemplo, en este correo.

"Me encontré con tu madre hace...".

Yo quiero indicarle a la otra persona

que tengo duda, que dejo en suspensión el mensaje.

"Más o menos una semana".

Como veo, empiezo con minúscula inicial,

porque no he terminado la idea.

Si hubiera terminado la idea,

empezaría con mayúscula después de los puntos suspensivos.

Entonces, esos puntos suspensivos,

que son tres, siempre tres y no más ni menos...

Es que se nos van.

Muchas veces se nos va.

No puedo poner tres puntos suspensivos

y el punto final.

Los puntos suspensivos equivalen a punto también

en el momento en que acaba mi idea.

No debemos abusar de ellos.

Lo que hay que resaltar es que no se debe abusar de ellos,

porque si escribimos un mensaje con demasiados puntos suspensivos,

pierden su valor de suspensión o de omisión, ¿no?

Es preferible acudir a los puntos, a los puntos y comas o a las comas.

Estos son los puntos básicos, los signos de puntuación básicos,

que sirven para estructurar nuestro pensamiento,

nuestro mensaje,

y para jerarquizarlo también, ¿no?

Para que veamos un texto y digamos:

"Tiene tantos párrafos, tiene tantos puntos,

tiene tantos puntos suspensivos, etcétera".

Estos son los básicos.

Podemos continuar en otro momento.

Eso es lo que te iba a decir.

Vamos a tener que dedicar un segundo programa

a los signos de puntuación.

Luna Paredes, muchísimas gracias. Muchas gracias a ti.

Y seguimos.

Tras una larga trayectoria profesional

como arquitecto,

Arturo Berned decidió

dedicarse por completo a la escultura;

una pasión que comenzó en los años 90

y en la que, según él mismo afirma,

le quedan todavía muchos caminos por recorrer.

Berned ha presentado sus últimas obras

en una exposición en Madrid,

piezas de pequeño y gran formato

que muestran su evolución artística.

El acero es un material industrial

que tiene unas características muy concretas.

Se comporta perfectamente bien a la hora de su tratamiento.

En la manera en que trabajas, cómo lo cortas,

cómo lo pules, cómo lo preparas, cómo lo envejeces o cómo lo pintas.

Me parece de una nobleza...

Se adecua perfectamente al lenguaje que yo utilizo

y a las esculturas que pretendo hacer.

Perfecto.

Aquí, en el sol.

Esto es rápido. Una solución al 5 %.

Se va a oscurecer tan pronto se seque.

Lo que conseguimos e que toda la pieza empiece a tomar

este aspecto de viejo, de oxidado, y aceleramos el proceso.

Lo que se puede llegar a tardar un mes aproximadamente

lo hacemos en una mañana.

Y luego, además, con un jarrón, con una jarra,

lo que hacemos es ir provocando aguas

en determinadas caras, que es lo que vamos a hacer ahora mismo.

Pero fíjate cómo el color, o sea, ha salido gris la pieza

y ya este color verde oscuro.

Nunca está igual. Es un material como las personas,

que va adquiriendo con el tiempo una personalidad en su propio rostro

en su propia cara.

A ver cómo ha quedado la oxidación de esta pieza.

-Más, más, más, ya.

-¿La razón por la que estudié Arquitectura?

Fue una obligación por parte de mi familia

el hacer unos estudios que en ese momento

se entendían como serios.

Por inercia, he ido trabajando como arquitecto durante varios años.

Termino trabajando en el Estudio Lamela

haciendo edificios de gran tamaño,

como aeropuertos, hospitales o edificios de oficinas o estadios,

pero siempre con esa necesidad

de permanentemente hacer mis esculturas

que, de un modo u otro, voy buscando, no instalando,

pero sí buscando excusas para poder hacerlas.

Que, por otro lado, como arquitecto

sí que fui percibiendo la necesidad de esculturas

en determinados espacios que no veía en el mercado

cuando trabajaba como arquitecto,

esculturas adecuadas para espacios concretos.

Y empecé a desarrollar las piezas que ahora mismo hago,

que son de gran tamaño,

formatos monumentales que voy introduciendo en edificios

que de alguna manera dialogan con la arquitectura.

La volvemos a poner ahí.

A ver, donde estoy yo.

Y ahora la giramos bien hacia aquí.

A ver, creo...

-Sí. -Ahí está perfecta.

-Creo que es ahí.

-Pero el tema es que el centro de gravedad

no coincide con ningún punto.

-Unos años más tarde, en Egipto,

haciendo un proyecto de un aeropuerto,

sentí una llamada muy fuerte y dije:

"Bueno, pues es el momento de dar el salto

y dedicarme de manera exclusiva a la escultura"

porque creo, sinceramente, o, por lo menos, en esos momentos,

que me sentía muy atrapado por una profesión

que no era la que yo había elegido.

Inicialmente, empecé a hacer unos juegos como de cajas chinas,

como de matrioskas

que de alguna manera componían el espacio.

Y fue adquiriendo la escala y el tamaño de una mesa.

Eran juegos geométricos que me servían

para ir elaborando mi lenguaje escultórico.

De hecho, las primeras piezas que hago

en los años 90 fueron precisamente estas cajas.

Creo el diseño, el concepto de la pieza.

Esta es una de las piezas

que forman la escultura y esta es la otra.

Esta es la tercera y la cuarta está en el interior.

Lo que hago es un proceso de despiece

en el que ya estoy cortando cada una de las piezas descontando

su espesor para su posterior soldadura

en su orden.

A girar 180 grados. Así.

Un tema que es permanente que utilizamos todos los artistas,

que es la copia o la interpretación

de modelos antropomórficos en el que de alguna manera,

a través de la técnica que cada uno elige,

vamos tratando de interpretar la feminidad

o la masculinidad o la esbeltez o la rigidez.

Voy a hacerlo plegando, o sea, con láminas de metal

que se van plegando y que de alguna manera

van, por un lado, envolviendo el espacio

y, por otro lado, con la relación

de cada uno de los planos con el siguiente o con el anterior,

creando una sensación de más rigidez, de más esbeltez,

de más feminidad y empiezo a hacer mis primeros soldados

y primeras damas

Con el paso del tiempo,

me voy centrando en la parte superior

de la escultura, lo que yo llamo la cabeza

de la escultura, la parte superior,

que en un momento dado

me atrevo a cortarla, tirarla al suelo y empiezan

a surgir lo que tantas veces habrás visto,

que son mis cabezas apoyadas

en tres vértices, a veces en dos a vistas,

que son muy estables y, al mismo tiempo,

precisamente por la oblicuidad

de todos los planos y de todas sus aristas,

dialogan por contraposición con un espacio arquitectónico

habitual, que siempre son planos octogonales.

-Diferentes tonos. -Y diferentes tonos, por favor.

-Tiene tonos que cambian con la luz.

-Pues ves la pintura que utilizan los moteros americanos

en sus Harley-Davidson

que hacen la Ruta 66, es este tipo de pintura

que te incita a rodear la escultura o a rodear la pieza

precisamente buscando estas diferentes tonalidades

que van apareciendo.

Y es el sol, la incidencia de la luz y el movimiento,

el que va de alguna manera cambiando la pieza.

Las últimas piezas que estoy haciendo,

la colección de esculturas que voy a presentar

en la Galería Fernández-Braso, son lo que yo denomino "máscaras",

que son las cabezas que voy vaciando

y, en ese ejercicio de vaciado del volumen interior,

aparece el color y voy jugando con unos colores fluorescentes,

unos colores camaleónicos que van de alguna manera dotando

de otra cualidad a la escultura.

Y es curioso porque tiene dos caras absolutamente diferentes.

Si te fijas en las esculturas,

sigue conservándose lo que es la cabeza en sí,

lo que es la forma de la cabeza,

que es una serie de volúmenes todos cóncavos,

y todo lo que voy vaciando aparecen todo los planos convexos,

que son los que voy coloreando.

Todos los volúmenes se forman a través de seis planos,

que los seis planos forman un prisma. Elijo tres de ellos,

los suprimo y empiezan a aparecer

estos volúmenes convexos

que dan a la pieza una complejidad

que no tenía anteriormente. Entonces, lo que te comentaba antes,

que ves las piezas desde unos de los lados

absolutamente todo lleno de volúmenes cóncavos

y, en la otra parte, donde aparece el color,

es siempre un vaciado de la pieza

y del volumen.

De todos los lenguajes que el hombre puede emplear,

el más intrínseco a nosotros es la línea que uno dos puntos.

Realmente, la línea me sirve para expresar lo que pretendo,

se adecua perfectamente al material que utilizo.

No tengo la necesidad de curvar ninguna de estas líneas rectas.

Empecé con la geometría, efectivamente, en el colegio,

como me imagino que todos, y es el uso de esa geometría

y el conocimiento de la misma la que me da las herramientas

para poder, a través de la línea, del plano y del volumen, transmitir

determinadas sensaciones que pretendo con mis esculturas.

Hay una cosa que sí que estoy obsesionado con ello,

que es, precisamente,

las proporciones, la proporción áurea,

el número áureo, que está presente en todas mis esculturas,

que para nada es un invento mío,

es algo que lleva descubierto más de 1.500 años

y utilizándose más de 3.000,

es decir, es algo que se ha utilizado

en la arquitectura, en la escultura, en la pintura

a lo largo de la historia.

La proporción áurea, el número áureo es el uso

de las proporciones con las que el hombre fue creado,

o sea, el número áureo está en nuestro cuerpo

y, precisamente, cuando hace un objeto acorde

con estas proporciones humanas,

siempre se siente más cercano y se comunica mucho más rápido

lo que pretendes.

La raíz de varios viajes a Japón que hago como excusa

de una exposición a la que me invitan en Fukuoka,

básicamente, me doy cuenta primero de que la sociedad japonesa

iba a resultarme difícil llegar a ellos

a través de una pieza sólida y potente

que de alguna manera tome ese protagonismo,

el protagonismo de una escultura única.

Y empiezo a manejar esculturas formadas por dos piezas

o por tres piezas

que la relación entre una y otra va representando

actitudes afectivas, como puedan ser la protección

o el amor o un baile, una postura.

Y, básicamente, son planos oblicuos más tumbados,

más abiertos, más cerrados y nunca tocándose las piezas

y creando unos volúmenes muy interesantes.

¡Venga, adelante!

Juanjo, sobre esa peana, por favor.

-Allí mejor, ¿no?

-No, no, porque no quiero que sea así,

quiero que sea en esa.

-¿La posición?

-Así, mirando el color hacia mí,

-Algo parecido a eso.

-No, lo que quiero es esta cara paralela a esta cara.

-Exacto. -Lo que quiero es

que todas las esculturas tengas todos los colores mirando

hacia un sitio.

Esta pesa mucho, ¿no?

Dejamos esa peana

para no tener que mover la pieza, ¿vale?

-¿La quieres con el óxido hacia fuera?

-Quiero la pintura en la misma orientación que...

-Es que esta, como está invertida,

está muy hacia abajo, pero el lado de la pintura es ese.

-Vale.

-¿Si la giras uno más?

-Sí, girando.

-Sí. No, pero para allá no se te va.

Para el otro lado.

-No, estaba mejor antes.

Perfecto.

Y ahora a ver cómo lo hacemos

porque lo que quisiera es que la roja y la azul

culminaran ese recorrido allá.

Tenía pensado poner las piezas de un modo

y ahora voy a cambiarlas porque no me parece interesante

que todas las caras de colores estén orientadas al mismo lugar.

Ahora mismo vamos a mover esto 100 veces

y solo una es la que vale.

Con lo cual hay 99 veces que estás fracasando

en cada uno de los movimientos que haces,

que, por otro lado, es muy bonito también,

te vas acercando al acierto poco a poco.

Al final, de repente, has dado con el momento,

con la situación, con la escultura, con la luz

y lo sabes, lo sientes, dices "es así".

Fijaos cómo ha quedado la pieza colgada. A ver, chicos.

Muy bonita.

Una escultura no es un objeto, no solamente es un ejercicio formal,

detrás tiene un significado, una intención,

un objetivo. Lo que necesitas es buscar una razón de ser de la pieza.

Hay veces que quieres transmitir

un sentimiento, otra veces quieres transmitir

relación entre las diferentes piezas

que forman la escultura, otras veces lo que pretendes

es, por las formas de la propia escultura,

que dialogue con el edificio

o con los espacios vacíos de un modo o de otro. Al final,

cada escultura tiene una historia.

Creo que una obra no está terminada

hasta que no la ve una persona diferente

a la que la ha creado.

Decía Ortega que no solo es artista el que produce la obra,

sino el que disfruta con ella.

Acabo de empezar a disfrutar con la escultura

después de 20 años trabajando con ella,

ahora me encuentro más libre y más suelto.

Y espero poder seguir otros 20 años al menos

diciendo e investigando caminos y nuevas formas.

La artista vasca Rebeka Elizegi

ha unido a 50 mujeres expertas en collage

en un libro que muestra la gran variedad de temas

y de estilos utilizados en esta disciplina artística.

"'Collage firmado por mujeres'

ofrece una exquisita muestra de collage contemporáneo a través

de los trabajos de 50 mujeres artistas

de todo el mundo.

Comisariado por la collagista vasca

Rebeka Elizegi y editado por la editorial Promopress,

el libro recoge expresiones artísticas

de muy distintos orígenes,

ámbitos y estilos, desde creadoras emergentes

a nombres ya reconocidos

del mundo del arte.

Las artistas presentes en este libro se caracterizan

por su capacidad de cuestionar los límites de la creación artística

mediante una impactante variedad

de temas y técnicas de collage,

contextos que aportan una visión detallada y muy personal

acerca de la inspiración,

los métodos y la trayectoria profesional

de cada autora.

Concebido desde la certeza de que las perspectivas femeninas

son tremendamente relevantes en todos los campos sociales

y culturales y deben situarse con urgencia

en un espacio de equidad, 'Collage firmado por mujeres'

contribuye sin duda a dar forma a una visión más veraz,

amplia e inclusiva de nuestra realidad artística."

Ian Gibson, el extraordinario hispanista autor

de biografías imprescindibles de Lorca y de Antonio Machado,

dijo en alguna ocasión

que la biografía era un género poco habitual en España

y es cierto que pueden echarse de menos

grandes biografías como las suyas sobre autores

de la cultura española de gran interés. Es el caso,

desde luego, de uno de nuestros grandes nombres

de la literatura española más universal:

don Benito Pérez Galdós, autor de los "Episodios nacionales",

de "Tristana", de "El amigo Manso",

de "Fortunata y Jacinta", "Tormento", "Misericordia"

y tantas otras obras maestras. Aunque existe una autobiografía,

"Memorias de un desmemoriado",

no hay muchos libros en los que el gran autor

pueda ser conocido desde fuera y con perspectiva.

Ahora Alianza Editorial acaba de publicar este:

"Vida, obra y compromiso. Benito Pérez Galdós"

del especialista Francisco Cánovas Sánchez,

a quien invitaremos para que nos hable de él

aquí mismo en las próximas semanas.

Recuperamos un fragmento

de nuestro trabajo sobre el InsectPark

cerca de El Escorial. El resto puede verse en la red.

Sorprendente, llamativo, curioso y espectacular.

Así es el mundo de los insectos

y muy cerquita de Madrid, en San Lorenzo de El Escorial,

tenemos la oportunidad de venir a descubrirlo.

InsectPark es un museo dedicado

a un grupo inmenso, pequeño en cuanto a tamaño,

pero grandioso en cuanto a biodiversidad,

que es el grupo de los insectos.

Y aquí vamos a encontrar mariposas, escarabajos,

insectos gigantes, recogidos durante 40 años

de trabajo científico,

que hemos recorrido lo que hemos podido del planeta,

las selvas, los desiertos, las montañas,

y, en cada lugar determinado, hemos encontrado especies diferentes

que colonizan esos lugares.

Nos vamos hasta el próximo lunes,

que volveremos en compañía del doctor Romero

para hablar sobre las ideas falsas

sobre alimentación y nutrición que corren

por las redes y de boca en boca. Será divertido y muy sorprendente.

Y el próximo lunes recordaremos también

el derecho de los niños al juego, a crecer con un juguete.

Y es que ya está en marcha una nueva edición

de la campaña "Un juguete, una ilusión"

de Radio Nacional de España y la Fundación Crecer Jugando,

una campaña que este año, por cierto,

cumple su vigésimo aniversario.

Hasta el lunes a las 10:00 más o menos en La 2.

Aquí les esperamos, no nos fallen.

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La aventura del saber - 05/12/19 - Lengua de signos

05 dic 2019

Ofreceremos los reportajes "Arturo Berned, escultor" y "Boek visual: Collage firmado por mujeres". Además, entrevistaremos al politólogo Pablo Simón y a la filóloga y actriz Luna Paredes.

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