Juego de niños La 1

Juego de niños

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Para todos los públicos Juego de niños - La 'Terremoto de Alcorcón' y Javier Veiga - ver ahora
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¿Qué tal, cómo estáis? Bien.

Eres muy malo jugando al fútbol.

-No vas a correr más que nosotros. -Ya, te vamos a ganar.

Que voy, eh.

Me vais a coser a pelotazos, ¿no?

¡Ay!

¿Estás preparado para parar el penalti?

Eres un poco chulo, me parece. No.

Te veo un poco manta.

Veo que no sabéis hacer toques. A mí se me da fatal.

-A mí también, mi récord es...

Doce. ¿Preparada?

¡Toma! Vamos.

Y solo sé hacer una chilena...

¡Ole!

(TOCA EL SILBATO)

Final del partido, se acabó. No, no.

Ay, ay, que voy.

¡Oh!

¡Muy buenas! ¿Qué tal?

¿Qué tal estáis?

Bienvenidos a "Juego de niños",

que es un programa donde los niños van a su bola,

los concursantes sudan tinta

y los demás tenemos, como mínimo, la distracción asegurada.

Así es que vamos a empezar.

Os voy a presentar ya a los concursantes.

Ella es actriz, cantante, cómica, imitadora y muchas cosas más:

¡Pepa Charro, la Terremoto de Alcorcón!

¡Ah! ¡Hombre, hombre, hombre!

(EL PÚBLICO ANIMA) ¡Eh, eh, eh!

Bueno, yo te sigo.

Ya, pues nos podemos tirar toda la noche aquí.

Lo que hace el invitado lo hago yo. Pues nada, venga.

Oh, qué alegría. (RÍE)

Estoy ya... con la emoción. Gracias.

Gracias. Qué alegría.

No, que no se corra el maquillaje, por favor.

Ay, la infancia. Ay, la infancia.

Mira qué foto.

¡Ay, por favor, mira qué cosa más bonita!

Que cara de buena persona, cómo cambia el cuento.

Ya se te ve con donaire mirando, eh.

Esto era la boda de mi tía, me acuerdo perfectamente;

llevaba yo las arras. Qué chica, tendría cuatro años.

Y otra foto que tengo, mira.

Ay, mira. ¡Hala!

Si es que... Yo de vaquera no, yo con los indios,

que perdían siempre.

Ella siempre con los indios, qué cosa.

¿Tus recuerdos de infancia qué son, una furgoneta y que te ibas...?

¿Tú cómo sabes las cosas? ¡Yo qué sé!

Mi padre furgonetero, mi abuelo camionero;

todo el mundo de los camiones...

Entonces mi padre trabajaba con la furgoneta

y cada verano decía: "¿Dónde vamos? A Huelva";

y nos íbamos todos a Huelva, con las bicis, los sofás viejos...

Y nos íbamos todos... ¡Y venga!

¡Y venga kilómetros!

Todo gira aquí en torno a la infancia.

Voy a presentarte a tu contrincante.

Por favor. Vamos a ver.

Ha llegado el momento de conocer al que va a competir contigo.

Sí. Él es actor, director, cómico,

creador y protagonista de la serie "Pequeñas coincidencias":

¡Javier Veiga!

(RÍE)

Ella ha bailado... Claro, claro; me ha gustado esto.

Eso que has hecho con el pie me ha gustado.

¿Cómo estás? Bien; en forma, como ves.

Oye, es sensacional que estéis aquí,

de verdad. Muchas gracias.

¡Mira qué foto tenemos de tu infancia!

A ver. Mira qué foto tenemos.

Ay, ay, ay, con la hojita.

Que nosotros le hemos hecho un pequeño retoque.

Un retoque. Un retoque.

¿Se la has puesto tú o teníais una higuera?

Eso es una hoja de higuera. O de morera, no sé.

Te advierto que lo que está debajo no ha cambiado mucho.

¿Me dais la mano? Venga.

-Por favor. ¿Me dais la mano?

Yo sé que lo vamos a pasar bien. Divinamente.

Sé que va a ser muy interesante, apasionante, divertido;

pero solo uno de los dos puede ganar.

¡Chan!

Vale, es "chan", un "chan". O tú o yo. O yo o tú.

¡Empieza "Juego de niños"! ¡Ole!

-A Álex le digo: "¿Con siete años puedes tener novia?".

-Pero estoy enamorado; no que sea su novio,

sino que estoy enamorado de ella.

Pero a lo mejor... -Vale.

-Pero a lo mejor más adelante conozco a otra.

Como yo vi en un vídeo...

También tengo como un vídeo de amor.

Vamos, como que un señor pasa y sin querer lo atropella una moto;

pero aún está vivo;

y después esa señora... -¿Eso qué tiene que ver con eso?

-Y después esa señora le ayuda y directamente se enamoró.

Se enamora.

A ver si dices algo.

Vaya, vaya, vaya.

Se enamora, se enamora. Se ha enamorado.

Ha contado toda una historia, eh. Enamoramiento.

Pepa Terremoto de Alcorcón, Javier Veiga,

estamos en el momento inicial del programa.

Queda mucha noche, pero vamos a ello pues.

Venga, al lío. Empezamos contigo.

Es... un concepto. Venga, vamos.

Primero hay una entrada normal y corriente

como si fuera un supermercado.

Entonces entras, hay suelo.

Cuando entras de repente está como si estuviera muy nublado,

pero no lo está; solo era un techo.

Entonces tú entras y allí es donde hay toda la arena.

-Es un sitio donde tú estás muy incómodo.

-Sí, y te da miedo.

Y escapas y todo corriendo.

-Si un humano y eso entra ahí, sería como el sol,

que... -Se quemaría en dos segundos.

-Como un pollo asado.

-Bueno, lo que daba un poco más de miedo;

la comida que da miedo.

-Como los guisantes estofados. -Sí.

O sea, han dicho que sería como entrar al sol...

Tiene techo, tiene suelo, hay humo...

Te quemarías como un pollo asado. Suerte.

O guisantes estofados. Dice "suerte".

Y es un concepto, es un lugar... Sí... ¿Eh? ¿Tú has dicho un lugar?

Es un lugar. Te digo sí.

Es un lugar y puede ser... Una sauna.

Hum...

Yo digo: "Mira, los guisantes estofados, el humo,

la puerta, el suelo"... Bueno, bueno.

La gente se pone colorada.

O sea, sauna seguro que es, pero no solo.

¿Vale? Te vamos a dar un poquito más de información.

Vale, por favor. Venga, vamos a ello.

Capturan a la gente

y después la ponen a cocinar, la cortan y se la comen.

-¡Anda! -A trocitos.

-Pues cuando mueras, tendrás un castigo

y, si lo has hecho bien, pues tendrás el cielo,

donde por ejemplo pides un Lamborghini y te sale al lado.

-Bueno, allí luego te hacen como un ritual

para que sigas vivo,

para que te hagan sufrir por portarte mal.

-Tienen todo el cuerpo rojo

y no tienen guantes.

Pero las manos también las tienen rojas.

Tienen cuernos y son feos. -Sí, muy feos.

Ya, ya, ya.

Es como un "MasterChef" de los caníbales.

Eso iba a decir, parecía "MasterChef"...

Pero ya tienes una intuición, ¿no?

Bueno, la intuición me dice que es el pasaje del terror,

pero por lo demás... Mujer, no.

No, ¿no? A ver, no, a ver;

un momento, un momento, no seamos tan categóricos.

A ver, ¿cuál es el pasaje del terror por excelencia

si te han dicho...?

Pero no des pistas. -La Moncloa.

La Moncloa. (TODOS RÍEN)

¿No?

Hay techo, hay humo, hay fuego,

hay guisantes estofados en la cantina...

Hombre... Tenemos que serenarnos.

Vale. Y tienes que tener más información.

Un sitio donde hay mucha lava, mucha calor, te llevan...

Cuando haces algo mal en la vida.

Cuando mueres, se supone que vas ahí.

-En el Minecraft está.

-En la Biblia sale que... -Hay demonios.

-Y todo está relacionado con... -Fuego.

-Con el rojo. Todo está lleno de rojo.

-Van los que ya están muertos y hace mucha calor.

-Y a veces se juntan y llega el demonio y los separa.

-Es la casa del diablo;

que yo no creo que esas tonterías, pero...

-Y a la gente que se porta muy, muy, muy mal

les obligan a tirarse a un volcán.

-Claro. Te dejan pensativo.

Morirse ya es, pero si encima luego...

Los guisantes estofados es lo que dejó un poco desconcertada,

pero es el infierno. ¡El infierno!

¡El infierno, el infierno!

¡El infierno! ¡Claro, el infierno!

Terremoto de Alcorcón, el infierno, efectivamente.

Bueno, ya has inaugurado tu marcador.

¡Tengo diez, tengo diez! Con 10 gallifantes.

Don Javier. Vamos allá.

(RÍE) Venga, venga.

A ver, también es un concepto...

No es sencillo.

Por favor, fíjate mucho. Vamos allá.

-Dice... -Pues algo de médico tiene que ser.

-Es un médico, pero ¿de qué?

-Como un chico "biologista".

-Investigaba los...

Los huesos de dinosaurios.

-Un médico científico.

-Un médico tiene que ser.

-Que tiene una bata blanca.

-Para ser eso hay que estudiar mucho, mucho.

-Sirve para la investigación por si la persona está malita.

-Te mira todas las partes.

-Casi como un veterinario.

-¿Trabaja en el Guggenheim?

-Trabaja en una tienda, eso sí.

-¿Eh? En un médico, dirás.

-Tiene dos gatos, un perro y dos hámsteres.

-También te puede recetar medicina.

-Pero hará más cosas. -Una pastilla de tranquilizamiento.

Ahora. No es como Jesús,

pero se parece a Jesús, porque los ayuda mucho.

Ay, ay, ay... Lo tienes, lo tienes.

El tranquilizamiento. El tranquilizamiento.

Primero he pensando en Indiana Jones,

pero no diré eso... No.

¿Qué puede ser? ¿Un concepto?

Sí, olvídate de los huesos de los dinosaurios

porque no es muy...

Vale. Pertinente.

Voy a decir un científico.

Sí, pero ¿qué clase de científico? ¡Ah! Pues...

(TITUBEA) ¡Sácalo!

¡Astrónomo! No.

No, no. Está muy bien aventurarse. ¿Me he acercado?

Me parece muy bien que te aventures;

pero tenemos que darte también más información.

Una amiga me dijo que es una persona

que ayuda a la gente a adaptarse más a las cosas.

-En Baracaldo hay ese sitio, que es gratis,

que va por el Ayuntamiento, por un médico.

-Sí, vamos. -Pero...

-Será caro, hombre. -Sí.

-Porque si no le ha ayudado mucho, va a decir:

"Oye, yo no te voy a pagar muchísimo".

-Estudia pues...

-Cosas de cabeza o algo así.

-Tiene que pagar lo que cuesta. -Ya, pero no le va a pagar

muchísimo si no le ha tranquilizado nada.

-Tienes razón. -Le va un eurito.

-¿Un euro, solo uno?

-Ayuda a mucha gente, a cualquier persona.

-Para que por fin estés bien

y no te pase nada con las fuerzas del mal.

-Pues si no te ayuda, le das con el paraguas o el bolso.

-O le chillas. -O le chillas,

y le pagas un euro y ya está. ¡Bueno!

Ha estudiado cosas de la cabeza o así...

Y le pagas un euro.

Pero no es Llongueras. Vale.

Yo diría que es un psicólogo

o psiquiatra. ¡Sí, señor!

¡Javier, 20 gallifantes!

Claro, hemos pasado del infierno a la psiquiatría.

Estamos por ahí. Ay, ay, ay...

Qué interconexiones.

Lo que viene ahora... quizá también lo esté, pero no.

Terremoto, ¿preparada? Preparada.

Venga, vamos.

Por esa cosa... -Sale...

-Como un perfume... de una fuente.

-Que huele mal. -Que huele fatal.

-Los grandes tienen pelos, pero los pequeños aún no.

-A todos les huele esa cosa; a mi madre, a mi padre,

a mi hermano, a mí; a toda la gente.

-Y a toda mi familia. -Hasta a los vecinos.

-Cuando la tocas...

Luego hay que lavarse las manos.

-Porque tiene veneno.

-Calvos, peludos, gordos...

-Pequeños... -Grandes.

-El de Jennifer Lopez es muy grande y muy duro.

-¿Y tú cómo lo sabes? -Porque lo he visto en videoclips.

-Los de los abuelos son blandos y los de las madres son duros.

-Grande y dura.

Pepa Charro,

la Terremoto de Alcorcón. Bueno...

yo creo que o una caca o un pedito.

¿De dónde vamos...? Ay.

¿No es una caca o un pedito? ¿No ha sonado la música?

Más pistas, va, más pistas. Más pistas, más pistas.

Es una cosa que... no se puede ver.

-Y que va vestido de blanco.

-A la gente no le gusta... acercarse.

-Algunas veces me pica porque tengo lombrices o algo.

-Es una cosa que tiene una raya, tiene...

-Y también es blandita.

-Algunos marrones, otros color salmón,

otros... -Otros negros.

-Lo tienen las personas, los perros, los macacos...

-Todos los animales y todas las personas.

-La tortuga no tiene.

-Y tira algo que tiene un color del chocolate.

¿Qué puede ser? ¿Qué será? ¡Hombre!

Entre dos rocas feroces, sale un hombre dando voces.

Esto es un culo, digo yo. ¡Sí, señora!

Ay, qué lindos.

Ay...

Qué cerquita estabas. Estaba ahí, ahí.

Estabas en el efecto... Como estaban con los olores.

En el efecto y no en la causa. Efectivamente.

Don Javier Veiga. A ver.

Ahora te diré que es una cosa. Una cosa, vale.

¿Vale? Vale.

No es un concepto, es una cosa.

Me lo aclara muchísimo. Venga, don Javier.

Esa cosa refleja la sangre; la fuerza, por así decirlo.

-En muchos pueblos hay. En Brizuela, en Granada,

en Castro... -En mi pueblo.

-Es como un plátano,

pero que no es un plátano, está verde.

-Un churrito de caca de perro.

-Para hacer esa cosa tienes que coger una pata de caballo.

-Y luego cortarla...

-Así más o menos. -Como así.

-Una caca que cuando la ha excrementado,

la ha infectado mucho y está roja.

-Que es... redonda así, así.

-No, pero es como un círculo así. -Y otros son así.

-También la rebozas un poco y queda una caquita pues rica.

-Se saca de... seres vivos.

-Te comes la caquita en rodajas con un poquito de pan.

-Parece un poquito asqueroso, pero el sabor está muy rico.

Parece asqueroso... No sé, es subjetivo.

Creo que me lo sé.

-Yo también lo sé. ¿Qué, qué, qué?

O sea, creo que es un embutido;

un chorizo. ¡Sí!

Pero... entre todos los embutidos, has dicho chorizo.

Hombre, esta era muy fácil.

Bueno, a mí no me lo parece tanto; pero bueno. ¿Cómo estamos?

Javier, 50 gallifantes; la Terremoto, 30.

Vamos por edades, vamos por edades. Cuidadín.

Pepa Charro, ahora te pido disposición,

intuición y hasta respeto.

A mí me suena que es un fantasma que está encerrado

en el palacio de lunares en Madrid.

-Se levanta y desayuna.

Personaje. Es rubia... A veces morena.

-Al mediodía come.

-Yo creo que esa señora inventó "La salchipapa".

-Por la noche llega a casa, hace la comida para ella

y luego se va a dormir.

-Yo creo que vive en Madrid.

-Entonces empieza otra vez de nuevo.

-Ella normalmente se cambia de vestido cada día.

O sea que un día de uno con... -Con flores.

-Con flores, y otro día va con uno... como de cebra.

-Lo único que no sé es si tiene padrinos.

Bueno, padrinos debe tener. -Sí.

Fíjate... Se cambia de vestido cada día.

Fíjate que estoy entre dos.

Está en Madrid. Estoy entre...

Estoy hasta entre tres. Ah, mira.

Estoy hasta entre tres. Pues peor;

o sea, dos ya era complicado.

Ahora ya tres. Entre tres ya...

No sé si es Esperanza Aguirre, Cifuentes o Leticia Sabater.

Estoy ahí, ahí.

Pero no he dicho todavía. Solo puedo decir una, ¿no?

Solo puedes decir una. ¡Solo puede quedar una!

Me tengo que arriesgar, ¿no? Va.

Leticia.

Leticia... Leticia ¿qué?

Leticia... Ortiz. Lleva cada día un vestido.

Letizia Ortiz. ¡Sí!

La reina. Es que podía haber sido...

La reina. Esperanza, Leticia...

Podía ser cualquier de ellas. Podía ser cualquiera.

Podía ser cualquiera. Cualquiera.

¿Pero qué te pasa a ti? Protesto porque claramente

ella decía "Leticia Sabater" y al preguntarle tú:

"¿Qué Leticia?", le has dejado... No.

No. No, no es así.

Sí, sí. No es así.

Bueno, y si fuera así, pues tampoco pasa nada.

Que te da un poco de rabia que tenga 10 gallifantes más

lo comprendemos, pero ahora te toca a ti.

Vale, vale. ¿Vale?

Anda.

A veces es malo.

-Un poquito tonto.

Es como buen padre y a la vez al padre.

-A mí no me gustaría tener un padre así porque sería...

Así como un niño.

-Es obeso, es obeso.

-Porque no come ni fruta ni verduras ni nada sano.

-Aunque también mi padre no... Está bien mi padre,

pero también juega conmigo. O sea, también jugamos.

-Le gusta mucho ir al váter. Caga mucho.

-Tiene aquí como un morro de mono.

-Su hija tiene el pelo como... estropajo.

-A uno de sus hijos lo ahorca y en Latinoamérica le dice:

"Pequeño demonio".

-Y está todo drogado... -Todo... Está todo...

-Está todo "lilado",

que le pueden encerrar en un manicomio.

A ver, es un personaje. Es un personaje. ¿Quién puede ser?

Lo tengo clarísimo.

Me gusta cuando la gente dice esto en ese tono,

porque si acierta es un tono que se corresponde.

Yo no te lo voy a decir. Si dice: "Lo tengo claro",

se mueve así, se resienta y dice: "Lo voy a decir",

piensas: "Ay". ¿Quién?

Homer Simpson. ¡Sí, señor!

¿Cuándo lo has visto? La boca, la boca.

La boca, la boca, la boca, la boca.

La boca, la boca, la boca. Estaba claro, o sea...

Uh, uh, pues te vas a 80. Te vas a 80 gallifantes, eh.

Venga. Y sin ayudita, sin ayudita.

-Bueno, pero también hay que decir que son mucho fáciles las tuyas.

-Normal, normal. Sí, bueno, yo no lo creo así.

Bueno, y ahora si vamos a películas...

Vamos a ver, vamos a verlo. ¿Vale?

Venga, adelante.

Así, así, así...

Y tienen... Casi todos solo tienen gorros.

-En realidad no es un niño; la peli te engaña

pensando que es un niño, pero en realidad es la abuela.

-Gorros, gorros y gorros, y gorros y gorros...

-Porque el cantante estaba muerto.

-Porque su tatarabuela tuvo un marido que...

-Su tía también estaba muerta, su abuela también murió...

-Porque su tía abuela le estaba buscando

y él no quería que le lleve

a su país. -Porque era su tío.

-Conoce a toda la familia y toda la historia,

porque él no sabía nada de eso.

-Porque había robado la foto de una de sus tías;

entonces no le dejaba pasar el puente.

-Entonces llega el dragón y les salva a todos.

-Y les salva a todos, sí.

-A lo mejor nos perdimos esa parte

porque nosotros recuerdo que nos íbamos a peinar

antes de verla, y ya empezó.

Ah, la vieron empezada; esa parte no la vieron.

A mí me debió pasar lo mismo, la debí pillar empezada...

¿No, no? A ver, hay abuelas, hay gorros...

Sí. Hay un puente, hay un dragón...

Un dragón no lo sé. Sí, sí.

Ah, según la versión hay un dragón. Que sí, que sí que lo hay.

Sí, señor. Y es una película...

Sí. "Harry Potter".

No...

¡Oh...!

¡Oh...! Javier hace un "oh" de esos de:

"¡Oh...!". Te está doliendo.

Por lo tanto necesitamos más información.

Más pistas. Más pistas.

El nombre de la película es el nombre de la abuela del niño.

-En el Día de los Remuertos había un hombre famoso

que cantando derrumbó una campana y se le cayó encima.

-Y entonces le hacen como una propuesta de:

"Si coges esta hoja y no vuelves a cantar,

puedes volver al mundo de los humanos".

-Y se va a la vida de los "remuertos".

-Le pinta los huesos como si fuese un esqueleto.

(CANTA) -Ay de mi llorona, llorona de azul celeste.

(CANTA) -Aunque la vida me cueste, llorona, voy a quererte.

-También sale una famosa que ya se ha muerto

que su vida era un poco triste que era...

Tiene unas cejas gigantes.

Frida Kahlo. No sé de qué era famosa.

-¿Ya la sabes? -Ya la sé.

-Ya lo sabéis todos. Lo sabéis todos, ¿no?

(PÚBLICO) ¡Sí! Es bastante, bastante...

A no ser que no la hayas visto, lo cual...

Sería una pena. Sería una pena

porque es una maravilla, pero...

Frida Kahlo y el título... Sale ahí.

Aparece Frida Kahlo, ya lo creo.

Y el título es el nombre de la abuela.

De la abuela. El nombre de la abuela.

¿Cómo se llamaba la abuela? La abuela de Frida Kahlo

yo no sé cómo se llamaba. ¡No, la abuela del protagonista!

La abuela del protagonista... Es que no...

¡Ay! Rebote para Javier.

¿Te puedes creer que me sé la película,

te la puedo contar, pero no me sale el nombre?

El nombre de la vieja esta que es como...

Más pistas. Puedes contarme la película

y yo te digo cuál es. Yo creo que voy a dar más pistas.

De dibujos animados, de Pixar. Sí, de animación.

Ah, ¿es de dibujos animados?

-Sí. ¡Claro, claro!

Mexicana, que se van al país de los muertos

y la viejecita se llama... Co, co, co, co.

¡Ah, ya me lo sé! -Co, co, co, co, co, co...

Co. Co, co, co. Co...

Co... ¡Co...! ¡Oh...!

¡Co! Co, ¿qué? ¡Dos veces!

¿Coco? ¡Ahí va!

Coco... ¡Coco!

Terremoto, 80.

¡Ah! Javier, 80.

¿Cuánto le habéis dado?

¿Le habéis dado 20 gallifantes por...?

-Por Coco. Bueno, ¿qué quieres, chico?

Si no te acordabas tú; te he dado el rebote

y tú: "El nombre es que no me viene".

A ver, tu película para ti. Venga.

Una película para ti, usted. Venga, gracias.

-Viene... gente

con carruajes a matarlos.

-El equipo que gane la guerra,

pues la princesa se va con ese equipo o con el otro.

-Las casas no eran como ahora que...

Eran como casas de pobres.

-Y tenían ropa vieja, no como ahora.

-Porque cuando estás en la guerra no puedes descansar bien,

escuchas mucho ruido... Y acaba siendo un lío.

-El rey quiere ir en son de paz, pero era mentira para engañarles.

-En vez de hacer muchas casas,

que hagan una casa enorme para todos.

-Pasa al lado de donde grabaron "Harry Potter".

-Es una época muy antigua,

que no había ni nacido Jesús.

-O también podía pasar cuando existían los dinosaurios.

-Pero si aún no existían las personas en esa edad.

O sea, el periodo histórico es muy grande.

A ver, encaja cualquier película. Eso sí.

Es de época, en una época.

Pero te han dicho que pasa muy cerca de donde "Harry Potter".

Ya, cerca del colegio.

¿Tienes alguna idea de película? Tengo una, pero creo que no es.

¿Qué? Yo... voy a decir "Ben-Hur".

No, no.

Es después de los dinosaurios.

No; pero te vamos a dar más pistas. Venga.

-Había una chica y un chico,

que el chico le pide...

-Que se case con él. -Que se case con él.

-Va vestido como... No sé, como un cavernícola

o un bárbaro.

-Todos fueron corriendo para luchar, unos contra otros.

-Pues al final el malo es él porque quería hacer una batalla.

-Con la cara pintada de azul; media azul y media de su cara.

-Una tanda de personas iban

con un arco con una flecha prendida en fuego.

-Llevan la cara sucia... -Yo si estuviera ahí,

pues iría al mar a ducharme y ya está.

-Y algunos llevaban caballos y algunos llevaban espadas,

y el señor quería que le dieran la libertad.

-"Puede que nos quiten la vida, pero no nos quitarán la libertad".

-Me suena lo de "Wallace", pero "William" no.

-A mí no me suena nada.

El chico va con la cara pintada media azul, media normal...

No es el cantante de Kiss. No.

-Es muy fácil.

-Es mi apellido además; es igual que la película...

Es "Braveheart".

¡Sí, señor, "Braveheart"! "Braveheart".

Hay un momento en que se ve, pero claro.

Se saben hasta el apellido de William Wallace.

-William Wallace. -Saben de todo, los niños.

Vamos a ver la situación de marcadores.

Javier, 100 gallifantes; la Terremoto, 80.

Esta foto... Cada vez sonríes más.

80. 80.

Necesitamos...

Necesitamos una visión exterior, distinta, que nos oxigene.

¡José Corbacho!

(Aplausos y vítores)

Ay, ay, mi Terremoto. Mi querido.

Ay, mi William Wallace. William Wallace.

William Wallace. Oh, siempre tan sencillo.

Bueno, ha sido nombrar "Braveheart" y vestirme rápidamente de escocés;

lo primero que he encontrado.

Parece los paquetitos de galleta de mantequilla.

Eres como un paquetito de galletas, cariño.

¡Ay, que te como! Qué bonito tener estos invitados;

Javier Veiga, la Terremoto; gente que veía el primer

"Juego de niños" y ellos eran niños;

no como usted que ya era un hombre hecho y derecho.

Pero bueno... ¿Puedes hablar sin tocar?

Ay, sí, perdón. A ver si puedes.

Yo sé que es difícil a mi lado;

pero si pudieses hablar sin tocarme la espalda,

yo lo vería más dinámico.

¿Sin tocarle la espalda? ¿Sabes lo que digo?

¿O sin tocarle ninguna parte? ¡¿Sabes lo que digo?!

Le está saliendo la parte chunga. Muy bien, vamos...

Venga. Vamos a las definiciones,

que también le digo que en un programa tan bonito

como este, con los niños, los invitados y este público,

no sé por qué nos metemos en estos charcos

y les pedimos a los niños que definan la reina Letizia.

¿Qué necesidad tenemos de preguntarles eso?

Luego pasa lo que pasa y una niña dice:

"Creo que esa señora inventó 'La salchipapa'".

A ver... Claro, eso despista.

Eso despista y, además, no, hombre, no;

habéis confundido a doña Letizia con Leticia Sabater,

y eso no. A ella le ha pasado.

No, vamos a aclararlo.

Leticia Sabater no tiene lo que hay que tener para ser reina.

¿No veis que a la reina le hacen muchas fotos

y Leticia Sabater no hay manera de que mire a cámara?

No, hombre... Eh, sin tocar.

Sin tocar. Sí, vale...

Yo sí puedo tocar, que soy el presentador.

¿Usted puede tocar y yo no?

Ah, amigo. Vale, vale.

También los niños han definido infierno,

que han dicho: "Primero hay una entrada

como en el supermercado".

Esto es lógico; yo creo que las puertas del infierno

son esas puertas del supermercado que en principio te detectan,

pero no te detectan.

Que estás allí haciendo así, fuera del súper,

acabas haciendo así para que se abra,

y luego cuando entras ya te están mirando todos,

has hecho el ridículo, no tienes dignidad...

Total, una definición muy acertada.

Psicólogo; los niños han definido psicólogo.

¿A qué psicólogo va un niño que dice que tiene dos gatos,

un perro y dos hámsteres?

A ver, claramente,

un psicólogo que ha perdido la fe en los humanos;

de esas personas que dicen:

"Cuanto más humanos conozco, más quiero a mi perro".

Imagina qué clientes debe tener ese psicólogo

para que tenga dos gatos, un perro y dos hámsteres.

Como siga adoptando animales,

su consulta parecerá la casa de "Gran Hermano".

¡Eh, va! Pero me ha preocupado... Sin tocar.

Me ha preocupado cuando un niño

ha dicho: "Al psicólogo le tienes que pagar un eurito".

A ver, si tu psicólogo te cobra un euro,

igual no estás hablando con una persona,

sino con una máquina de refrescos. Cuidado ahí, eh.

Chorizo, chorizo; me ha preocupado mucho.

Una niña ha definido chorizo:

"Es como un churrito de caca de perro,

que está roja,

la rebozas un poco y queda una caquita rica,

que se come en rodajas con un poco de pan".

Ah... O sea,

cuando pisas una caca de perro,

todo el mundo se limpia en la hierba;

pues no, ¡pidan pan y cómansela, hombre!

¡Reciclemos, reciclemos!

Y por último y no menos importante, hablemos de culos.

Han dicho que los culos pueden ser calvos, peludos,

gordos, pequeños, blancos...

Esa descripción sirve para culos

y también para el público que nos acompaña esta noche.

Y lo que más me ha preocupado es cuando han dicho de los culos

que los de los abuelos son blandos y los de las madres son duros.

Esto me molesta personalmente y a Sardà sé que también,

porque al envejecer los cuerpos se vuelven blanditos

y no sé por qué eso está mal visto.

Por eso quiero mandar un mensaje a los telespectadores.

¿Cuál es mi cámara? Esa.

¿Esta? Pues lo haré a aquella.

No, es broma. Allí. Muy bien, perfecto.

Madres, padres, gente que sube por la escalera

en vez de por el ascensor para tener el culo duro,

Corbacho culo blandito entiende vuestra preocupación,

pero os quiere mandar un mensaje de tranquilidad.

Todo esto es culpa de los griegos, los de Grecia.

Los malditos griegos.

Nos dieron la democracia, ¿pero de qué llenaron los museos?

De esculturas de hombres y mujeres cañón,

que están esculpidos, ¿en qué? ¡En mármol!

¿No podían esculpirlos en plastilina?

¡No, pon mármol ahí!

¡Unos abdominales tan duros que pueden usarse de rocódromo!

¡Maldito helenismo!

No estoy de acuerdo, ¿quién dice que lo duro sea mejor?

¿Por qué nos gustan los culos duros y el aguacate blando?

Que todos pellizcamos el aguacate

y cuando está duro decimos: "Uh, está verde".

Pues yo, señoras y señores, tengo el aguacate en su punto,

con toda la grasa buena.

¡Mi pompis es pura salud!

Tenemos que dejar de ser esclavos de los cánones de belleza griegos.

¿Quién es el mejor escultor del cuerpo?

¡La vida!

La vida nos esculpe, con sus risas, sus disgustos,

con el viento que mece tu pelo, si lo tienes,

con el bebé que se te mea cuando lo coges.

Nosotros, con nuestras arrugas, nuestra flacidez,

nuestros pellejos de pollo y nuestro flotador abdominal,

¡somos una obra de arte viviente!

¡Vivan los culos de aguacate! ¡Ay!

¡Vivan, vivan! Espera, espera un momento.

Espera, espera un momento.

Me he animado. Me he animado a tocar.

¿Puedes repetirlo? ¿Eh?

¿Puedes repetirlo? ¿Qué?

Adiós. ¡Gracias, Corbacho! ¡Viva!

Ahora llega el momento de una prueba especial.

Don Javier Veiga, si se puede sentar al lado de Pepa Charro.

Lo estaba deseando. Muy bien.

Ahora nuestros protagonistas van a definir una canción.

Tendremos dos, pero ahora vamos a por una.

El primero que sepa de qué canción se trata

pulsa inmediatamente y responde,

¿de acuerdo? Vale.

Si es a la primera, 30 gallifantes; si es a la segunda, 20,

y si es a la tercera, 10. ¿Vale cantar también?

¡Claro que podéis cantar,

ya deberíais estar cantando! (AMBOS) Vale.

Ya me estoy cantando encima. Vamos a ello.

Pienso que es un batería. -Eso no es, toca...

-Una chica canta, otro chico canta. -Ay, madre, ay, no.

-Y después...

-Yo creo que es nueva.

-Me encantan sus canciones. Me las sé de memoria.

-Las otras chicas libres que tocan la batería.

Y después dos chicos tocan la batería.

-Solo son chicas.

(AMBAS TARAREAN)

-Es una canción española que ha salido de España.

-Sí, ya no quiero más comer.

-Y creo que canta esa canción porque... ¿No tiene nada?

-Por eso le han preparado un plato

para que luego no se lo quiere comer y lo tiró.

-Pues la canción es movida, muy movida;

para bailar superbuena.

(CANTA) -Y ya estaba notando y te estabas imaginando...

-No sé, igual cortar con alguien.

-La canta una chica...

-Que es medio... Bueno, rubia. -Es rubia.

-Y fue a "O. T.".

(CANTA) -Me vienes a buscar...

(TARAREA) Otro camino, el camino...

-Sí, ¡ya no quiero...! ¡Eh!

¿Javier?

(CANTA) A mí me gusta comer el mango bien madurito.

A mí me gusta tomar el mango bien madurito...

No es esa.

-¿Ahora le quitas 30 puntos? ¿Pero esa canción existe?

No, esto es... Merece un aplauso. Esto es crear una canción.

(Aplausos)

"Me gusta el mango muy madurito". Muy bien.

Seguimos, seguimos, seguimos. Venga.

(CANTA) -Yo ya no quiero "na".

(TARAREAN)

(TARAREAN)

(CANTA) -Imaginando que yo bailaba para ti nada más.

(CANTA) -Nadie más. La serpiente ya me engañó...

Han dicho el título, eh, lo han dicho.

(TARAREA) Es que es muy actual, del top.

"Ya no quiero 'na'". ¡Claro!

(CANTA) Pa, pa, pa, pa. Lo han dicho al final, eh.

Lo han dicho. ¿Lo han dicho? No lo he oído.

¿Qué haces? Sí, Javier, sí.

Tú eres de los míos.

Sí, sí. Te la estás inventando;

esta canción no existe.

Un día me dijo alguien: "Hay tío tan absolutamente malévolo

que le gusta bailar de verdad".

Bueno, otra canción, ¿vale? Venga; esta no me la sabía.

-Sería como Shakira, pero más antiguo.

-Como un cantante de ópera o algo parecido. Es un cantante.

-Bueno, yo diría que de ópera no es.

-Yo no sé de dónde es.

-Pero tiene voz de que de aquí no es.

-Baila como... Ven conmigo.

Baila como...

No baila de estas típicas que empiezan a bailar...

-Se lo disfruta bien, se lo pasa bien.

-Se movía mucho porque le gustaba mucho moverse así,

como loco.

-Así. (TARAREA)

O igual le han maquillado para parecer joven

y en realidad era viejo.

Con eso no quiero insultar al autor.

-Estaría mejor con la cara natural.

-Es muy vieja la canción. -Sí.

-Un cantante, sigue vivo.

-Podría escucharse, por ejemplo, en América;

pero sería un poco raro porque es una canción española.

-Yo seré un hombre por ti.

-Parece una declaración de amor. ¡Eh!

Javier. Tú le das al tuntún.

-Voy a decir que es de Miguel Bosé. Sí, ¿qué canción?

¡Ah! (CANTA) -Yo seré un hombre...

O sea, ¡"Amante bandido"! ¡Sí!

¡Hala!

¡Ahí está!

Ahora sí, ahora sí.

Ahora sí. Ahora sí.

¡Hala! Sí, sí, sí, ¡sí!

Sí, Javier Veiga.

Hemos pasado de "la, la, la"...

No, no, ha acertado. ¡A 30 gallifantes!

Oh. Javier, 130.

La Terremoto, 80.

Bueno, ahí vamos. Pero queda muchísima noche.

Ahí vamos. ¿Vale?

Os dejo reposar; vamos a disfrutar

de la perspectiva sobre el mundo y la infancia...

¡de Anna Bertrán!

(Aplausos)

¡Ole!

Muchas gracias. Soy Anna Bertrán.

Sé que esto es "Juego de niños";

por tanto, no me gustaría ser faltona,

pero voy a decirles que yo no quiero tener niños.

Sí, "ja, ja", pero esa señora ha hecho...

Cómo se les ha quedado el cuerpo, eh.

No, para mí son como los cachorros de perro, que son monísimos,

pero que te chupen la cara a ti.

No, no; pero no me malinterpreten; a mí me gustan muchos los niños.

Me gustan tanto que yo tengo un niño en casa.

Me casé con un yogurín.

Mi Wellington, que me tiene loca mi Wellington.

21 añicos que me ha hecho el nene.

Es de Puerto Rico, como Ricky Martin;

pero él la única vez que se ha metido en un armario

fue para esconderse de mi ex.

Sí.

Pero una energía... Qué energía tienen los niños, eh.

Tiene una energía el nene.

A veces estoy en casa, oigo "tiqui, tiqui"...

Y no sé si ha puesto la lavadora o está haciendo twerking.

¿Qué le pasa?

Mi Wellin... Mira, yo entiendo a las madres

que dicen que no duermen por culpa de su niño.

Yo tampoco duermo por culpa del mío.

Mi Wellin es de dormir muy poco.

Hacia las dos o las tres de la mañana se despierta,

ya me desvela, oigo: "'Mamasita', dame lo mío,

ya tú sabes, nena, dame lo mío".

"Nena"...

Y ya me desvelo, tengo que ir para allí

porque él no sabe hacer nada solo, que si pin, que sin pan...

Bueno, llego al día siguiente al curro que parece que haya hecho

cinco clases de zumba seguidas.

Hecha polvo, eh.

Literalmente.

No, pero ahora llevo dos noches que me duerme del tirón;

estamos muy contentos. Ya la cosa va... del tirón.

Pero qué envidia esta libertad, esta energía de los niños,

y lo bien que huelen.

De uno en uno,

porque cuando los juntas huelen a caca.

Es decir, un bebé, campo de flores; cinco bebés, montaña de estiércol.

¿Por qué? Es como...

No, pero en general son monos. Yo entiendo que los padres

y las madres quieran inmortalizar todo lo que hacen.

Vamos a hacer fotos y a aplaudir todo lo nuevo que haga el nene.

Venga... Yo qué sé, ha comido; ¡bravo, que ha comido!

Ha andado; ¡bravo, que ha andado!

Ha hecho caca solo; ¡bravo, que ha hecho caca solo!

¿Por qué? A mí nadie me aplaude cuando hago caca.

¡Con lo que me cuesta hacer caca a mí!

Y yo te hago unos zurullos preciosos, eh.

¡Yo! Con este cuerpecito. Tú lo verías y dirías... Pues sí.

O sea, te hago la torre de Pisa niquelada.

Silo vieses, te querrías hacer una foto con ella.

Ya... Perdón, se me ha ido un poco la olla.

Yo lo que quería básicamente era felicitar a TVE

por este programa; enhorabuena,

ya era hora de que los niños hagan alguna cosa más

que merendar y pedir regalos.

Y ahora me sabe mal, pero si me disculpan

tengo que irme porque tengo que ir...

A mi Wellington le toca teta, vamos.

Buenas noches.

(Aplausos y vítores)

-Cogería la maleta, de mi madre...

Entonces... -Pero si tu madre no está,

como Tarzán.

-Como Tarzán. -Como Tarzán, él aterrizó así mal.

-Ah, mi maleta; la cogería.

-Es que tienes que estar en esa isla perdida

con la maleta así con todos los monos...

-Pues cojo hojas del bosque;

entonces hago formas, las vendo por 50 céntimos...

-Pero si hay animales, no hay personas.

No puedes vender hojas a 50 céntimos

porque los animales no tienen dinero.

No, no tienen... No tienen monedas.

Bueno, sí tienen. Un gallifante es una moneda

en realidad de animales. De las más valoradas.

A ver cómo está la situación. Javier, 130 gallifantes;

la Terremoto, 80.

A ver quién espabila. A ver quién espabila.

Ahora vamos a jugar por 100. ¡100!

100 gallifantes, ¿vale? O 100 o nada.

Yo te voy a presentar a ti específicamente a Axel,

que tiene dos años.

(BALBUCEA) Oh, cuántas cosas.

-Tantas cosas.

-¡Erizo! -Un erizo.

Mira, ¿ves? ¿Esperas un momento aquí

que voy a ver una cosa?

Le deja... (EL NIÑO BALBUCEA)

Y hay un panorama aquí...

Axel, mamá va un momento allí y ya está, ¿vale?

Ahí se queda Axel.

¿Vale? Lleva botas de agua.

Bueno, ¿y ahora qué? ¿Y ahora qué?

La pregunta es: ¿se meterá Axel en algún charco?

Yo... ¿Se meterá Axel en algún charco,

sí o no?

Yo creo que va a meter todos los muñecos y luego él.

Tú dices que sí, se meterá.

Se meterá. Vamos a verlo.

(EL NIÑO BALBUCEA)

¿Ves? Ahora va a coger los muñecos y los va a meter. Lo que yo decía.

De momento... (EL NIÑO BALBUCEA)

Ahora echa uno... Va su bola.

Ahora va a descubrir el agujero. ¡Ay, el agua, la ha visto!

¡Ay, que me tiro! Ay, que me vuelvo loca.

Va a tirar los muñecos. Los muñecos.

¡Ay! Yo creo...

No se va a tirar. Yo creo, Terremoto, que...

Pues este niño, si no te tira...

Bueno, bueno, bueno. Mira para atrás, niño.

¡Gírate! ¿Ves? El agua, ya la ha visto.

Ay, el agua, qué rica, calentita.

Ay, que me acerco, que la toco. Ay, tira el muñeco, niño.

Pero está... Ay, que me giro. 37 segundos.

Ay, ay, ay. ¡Ay!

Ay, las botitas.

Lleva unas "katiuskas", es para meterse.

¿Con esas botas qué vas a hacer? Meterte en el agua.

29... Yo lo veo bastante ajustado. Igual mete la cabeza solo.

La Terremoto ha dicho que sí. El cerdo no, métete.

Pero de momento son los títeres... 20 segundos.

Ay, el agua es que es muy golosa.

Mira su cara de: "¿Me meto o no me meto?".

Ay, que me tiro. Está... 12.

Está con la duda. 11.

Venga, al agua, de cabeza. Ay, no, no...

¡Venga ahí, vamos! Que no va, que no va.

¡Eh! ¡Bien! ¡Bien!

Eso cuenta, ¿no? Sí, sí, sí, cuenta,

¡claro que cuenta!

Claro. ¡Claro que cuenta!

¡Como que sí, como que sí! ¡Como que sí!

Como son 100 gallifantes, que se ha metido.

Tenía las botas. Muy buena intuición.

Que sí, que sí, que ya los tienes. Son míos los 100, ¿no?

-Yo pensaba que se metía, que se metía.

-Veíamos un agujero profundo. No, hombre.

Y ahora para Javier. Te presento a Aleix y a Dídac,

que tienen seis y ocho años, ¿vale? Aquí están.

Oh, qué sitio más chulo.

Podéis jugar a lo que queráis, pero en el agua no.

-¿Por qué? -Porque no. Ahora vengo.

-Claro, ¿por qué? -No, no, no... Si no, me enfado.

Venga, ahora vengo.

Son dos hermanos.

No pongas los pies en el charco. -Sí, hombre.

El mayor... Ya se está quitando los zapatos.

-No los pongas, eh. Ay, ay, ay, ay.

Se enfadará mamá.

-Pero basta que le diga que no para que lo haga.

La cara que hace. ¿Y ahora qué?

La pregunta, Javier, es:

¿se meterá Aleix en los tres charcos?

¿En los tres? En los tres charcos.

En los tres. ¿Tiene que ser en los tres?

Sí; la pregunta para ti es esa.

Hombre, el nene tiene cara... de lo que tiene cara.

Tiene cara de querer;

pero creo que podrá meterse en uno o dos

y el mayor no le va a dejar meterse en más.

¿Sí? O sea, por lo tanto, que no. Tu respuesta es no.

En los tres no.

Yo ni entro ni salgo. No me mires.

No me hagáis miradas... invocativas.

Vamos a verlo. Es mi apuesta, está apostado.

Hemos venido a jugar.

Venga, pues vamos a verlo. A tope, a tope.

-No lo hagas.

(TODOS RÍEN) -La cara que tiene.

-No lo hagas.

-Sé fuerte. ¿Cómo se llama el mayor?

-Dídac. -No, ¿eh?

Dídac... ¡Que no!

-Y Aleix. -Que sí.

-Sé fuerte. -Pero mira qué bueno, se arremanga.

Intenta evitar, pero... No, no.

-Pero está... Lo pide con muy poca fe el mayor.

-Se ha arremangado.

-El mayor es un chaval que yo le veo muy recto

y muy sensato. ¿Ves? No... -¡Ay!

-Quiere vacilar, pero no lo va a hacer.

Ay... Es buen chaval en el fondo.

Tú has dicho que en dos sí, ¿no?

No, la apuesta era si en los tres o no, ¿no?

Y tú has dicho que no. Que no.

Vale. Ya no da tiempo, ríndete.

Eso, juega... -Se va a girar.

De momento vas bien.

De momento... Quieto.

-Ha tocado con el dedo gordo uno. Javier Veiga va bien.

¡No, no! Cuidado.

¡Ay! No.

-Mira, mira. -¿Qué pasa?

-Claro, ¿qué pasa? Como diciendo: "No es para tanto".

Que mamá nos regañará. -Te va a regañar mamá. ¡Quieto!

-¡Claro, hombre! ¡Uno!

Si es que es normal.

¡Dos! ¡No, no!

-¡No, no, que no, que no! -¡No!

¡Tres! ¡Oh...! Que no.

¡No! -Y encima le echa agua.

Mira, mira, hace... ¡Toma!

La madre, que llega. Poca videncia, don Javier.

Poca videncia. Mira, mira.

Bueno. Me parecía tan obvio...

Por lo tanto, fíjate cómo ha cambiado esto

que la Terremoto está en 180 gallifantes

y Javier, 130.

Pero esto se gira. Así está la situación.

Esto se gira en cero coma. Bueno, estamos en 1990

y estaba Arnau.

Deben de saber conducir mucho

porque si chocan toda la fruta... ¡Ah!

Cae.

Y después toda la gente dice:

"¡Yo no quiero eso!".

"Que está todo...".

"Como una 'pasteta', ¡yo no quiero eso!".

Por eso que comen mucho.

Ahí estaba Arnau, 1990.

Camionero. Dando su visión.

Bueno...

Tenemos con nosotros al director de un departamento

que se dedica a buscar, por ejemplo,

esta semana a Arnau.

Y no sé si lo habrá conseguido o no.

A ver, José Corbacho, ¿estás por ahí?

Amigo Corbacho.

Corbacho, Corbacho.

(Aplausos)

¿Cómo estás?

No me aplaudan tanto que luego el señor Sardà

se me pone celoso. Sí, es lo que tiene.

Estaba aquí detrás reunido con todo mi departamento.

Claro; un departamento. Un departamento...

Vamos, un departamento... Que estoy yo solo, querido Sardà.

Luego mi mujer se cree que cobro mucho

porque soy jefe de departamento y no cobro tanto.

¿Has conseguido a Arnau? ¿Alguna vez le he fallado yo?

Ciertamente no. Me cuesta reconocerlo, pero no.

No solo he conseguido a un Arnau,

sino que he conseguido a cuatro Arnaus.

Que es uno de esos. Como dirían en Baracaldo,

"bat, bi, hiru, lau" Arnau.

O sea, cuatro Arnaus. "Bat, bi, hiru, lau".

Solo uno de ellos es el de verdad; los otros tres son "fake".

Y vosotros tendréis que adivinar cuál es el Arnau verdadero

por 100 gallifantes.

¿Estáis preparados? Vamos.

Os los voy a presentar y luego ya hablamos, ¿vale?

Nuestro primer Arnau,

cuando vio las imágenes de "El hombre y la Tierra",

donde un águila se llevaba a un pobre cabritillo,

inmediatamente se puso a favor del águila.

Hoy es ornitólogo

y su plato preferido es el cabrito al horno.

Nuestro segundo Arnau es agricultor ecológico

con alma de artista.

Cada vez que ara un campo, le pone título y lo firma,

con la esperanza de poder exponer su obra algún día.

A nuestro tercer Arnau

Espinete de "Barrio Sésamo" le rompió todos los esquemas;

se hizo profesor de Primaria

para enseñar a los niños que los erizos rosas no existen.

Y nuestro cuarto y último Arnau quería ser informático,

pero acabó siendo mecánico de coches.

Ahora lo primero que hace cuando se enfrenta a un coche estropeado

es reiniciarlo.

Vaya, vaya, vaya, vaya.

Ni uno, ni dos, ni tres, ¡cuatro Arnaus!

Cuatro Arnaus. Echadles un vistazo.

El Arnau ornitólogo, el Arnau agricultor,

el Arnau profesor de Primaria y el Arnau mecánico de coches.

Ya, ahora es el momento en el que tenéis que optar

y escribir vuestra opción en la pizarra que os hemos dado.

Haced un repaso mental, psicológico...

Sí, sí, sí.

De "looks", de miradas, de actitud. Sí, sí, sí.

Venga, ya. Ya, ¿no?

Ya, sin más dilación.

Yo iba a pintar con la goma. Sin más dilación.

No sé ni quitar la tapa.

Los niños de España los pueden pedir este año a los Reyes:

Arnau ornitólogo, Arnau agricultor, Arnau profesor y Arnau mecánico.

Madelman. Los nuevos Madelman.

Vale. ¿Giráis las pizarras?

Ornitólogo y profesor. Ornitólogo y profesor.

Bueno, de entrada no coinciden. De entrada no coinciden.

Que no es ninguno. O sea que puede ser

que alguno lo haya acertado...

No empecemos a hacer esas cábalas que hacemos siempre.

Que siempre nos equivocamos. Es decir, uno de los dos

no ha acertado; si es que alguno de los dos ha acertado.

Efectivamente; se puede decir más alto pero no más claro.

Bueno, pues Arnau número cuatro, Arnau mecánico,

¿eres tú el Arnau que estamos buscando?

No. Ah, vale.

Madre mía. ¡Menos mal!

Vamos bien. Gracias.

Adiós, Arnau. Madre mía...

Gracias, Arnau. Madre mía.

Es mono, es mono. Para ser mecánico

le ha puesto una tensión... Sí, sí, sí.

No quiero añadir tensión precisamente;

son 100 gallifantes.

Es que tengo dudas,

porque a mí físicamente se me parece más el ornitólogo;

pero me ha parecido tan raro que sea ornitólogo;

que he pensado: "Se lo han inventado esto".

-Una profesión preciosa. Bueno, va.

Desde aquí un saludo a todos los ornitólogos de España,

que parece ser que no pueden ser ornitólogos.

Estuvieran en el programa o no. Gracias por vuestro trabajo.

-Me quedo. ¿Te quedas? Pues venga.

¿Seguro? Sí, me quedo con el profesor.

(RÍE) A ver.

El del pincho. Arnau número dos...

Si no le importa, Terremoto... Perdón, perdón.

Es terremoto de verdad. Perdón, perdón.

Arnau número dos, Arnau agricultor; el del pincho que dice Terremoto;

¿es usted el Arnau que estamos buscando?

No. ¡No!

¡Muy bien! ¡Cómo lo ha hecho! Gracias.

Ahora sí que sí. Ornitólogo y profesor.

O sea, uno de los dos ha ganado. Y le diría más, uno de los dos...

(AMBOS) ¡Ha perdido!

(IMITA REDOBLE DE TAMBOR) Bueno, da igual.

Por favor... (IMITA REDOBLE DE TAMBOR)

A ver, va. Ay, ay, qué nervios.

Yo, así, a lo loco. Venga, a lo loco.

Arnau número uno, Arnau ornitólogo,

¿eres tú el Arnau que estamos buscando?

No. ¡No!

Oh... ¡Arnau!

¡Arnau, vente para acá!

Gracias. Dejamos esto aquí. Pues tenía toda la cara.

Tenía toda la cara. -¡Hombre!

¿Qué tal estás? Bien.

Bueno, bueno, bueno. Este hombre es el niño

que acabamos... Míralo. Mírate, mírate, mírate.

Qué lindo. Oh, aquí, aquí, delante.

Y te has convertido precisamente

en profesor de Primaria.

Sí. O sea, que estás en contacto

de nuevo... Con cosas parecidas a eso, sí.

Con cosas parecidas a ti mismo hace algunos años.

¿En qué han cambiado los niños a los que das clases

de.. tú cuando tenías esas edad?

Hombre, las batas. Las batas han cambiado.

Estas batas "vintage". Han cambiado.

Y el resto son igual de...

Ahora hay más pantallas; ahí no teníamos pantallas.

No, tabletas, móviles... Todo eso no estaba.

No. ¿Eh?

Incluso había calculadoras así, que ahora las calculadoras

son táctiles. Táctiles.

No, sin van a la tele los bebés y hacen así.

Sí; tenemos otro vídeo tuyo. Mírate, por favor.

Se tiene que callar, pero escuchar sí;

escuchar lo que cantan sí.

Pero que... tan en silencio que no canten, no,

porque si no... No es tanto silencio.

Pero se tienen que callar; pero los otros que cantan no.

No se tienen que callar porque cantan la canción.

Pero el cementerio...

Tenías claro algo de si se podía cantar o no...

Porque a mí me llevaron al cementerio de mi pueblo

el día de San Esteban...

Sí. Que se canta ese día.

Ah, muy bien. Entonces yo cogí

que en el cementerio se canta; ese día el público hablaba,

pidieron silencio. Entonces el cementerio es eso;

la gente canta y el director pide silencio.

Óyeme, no tengo más palabras que...

Yo creo que las palabras se acaban donde empiezan los gallifantes.

Este es para ti. Gracias.

Le has brindado 100 gallifantes a Javier Veiga.

Que ha dicho que era el profesor.

Aunque dudaba de ti, eh. Efectivamente, efectivamente.

Por tanto, en este momento, ¿cómo estamos?

Javier, 230.

La Terremoto, 180. Tampoco está tan mal.

Cuidadito, cuidadito, cuidadito.

Y ahora se acaba la teórica y empieza la práctica

en nuestro próximo juego.

Bien, bien, bien. Bien, bien, bien.

Ahora nos tenemos que disfrazar.

Mejor dicho, os tenéis que disfrazar.

Tenemos tres cabinas; en cada cabina hay tres disfraces;

tenéis que elegir el que queráis; pero tenéis que coincidir,

para ganar un punto; lo haremos tres veces;

con mi asistenta, que es Agnès.

(Aplausos)

(RÍE) ¿Qué tal, Agnès? ¿Todo preparado?

¿Lo tienes todo dispuesto? ¿Te vas a disfrazar?

Sí. Muy bien; cada uno a su cabina.

Adelante.

Venga.

Ahora, ahora. Ahora es el momento.

Hasta ahora...

Ya sabéis que la cábala consiste en decir:

"¿Qué traje se va a poner Agnès?". Esta es la cuestión.

No hace falta que os desnudéis del todo.

Ah, ¿no? Os lo ponéis encima.

Pues yo ya me he quitado la faja.

El público está poniéndose muy tenso

porque la expectación va creciendo.

¿Cómo estáis? (PÚBLICO) ¡Bien!

Bueno; ¿y dentro cómo estáis?

Divinamente. -Muy bien.

-¡Bien!

Agnès, ¿ya estás? ¡Sí!

Estás preparada, muy bien.

¿Javier? Preparado.

Vale, ¿todos preparados? ¡Sí!

Vale, pues vamos a contar.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero!

¡Oh! ¡Eh!

Muy bien. Pero...

Maravillosa idea, una idea estupenda;

pero qué lástima.

Agnès... Es que era curioso.

Ha superado con creces vuestro disfraz.

Muy bien, Agnès; adentro los tres.

Adentro los tres.

De momento no hay puntuación.

No han coincidido. Agnès ha ido por su cuenta

y la casualidad de que los dos concursantes

han llevado el mismo disfraz, de unicornio.

Era un unicornio; aunque no lo pareciese.

Pero la idea es que esto era un unicornio.

Bueno... ¿Qué dice la Terremoto?

¡Estoy, estoy! Estás.

¿Qué dice Javier? ¡Listo!

Listo. ¿Agnès? ¡Lista!

¡Vale!

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero!

¡Eh!

A mí es que me encanta este. Mira, Coco, Coco.

¡Niña!

Mírala, mírala. Mira.

¡Agnès! Ahí, dale, dale.

Bueno, bueno; ¿sabéis lo que significa esto?

Sí, sí; Agnès muy bien, lo haces muy bien.

Muy, bien. Y le has dado un punto a Javier.

¡Sí!

Porque han coincidido, ¿vale?

Vamos a por la tercera. Muy bien.

Vamos a por la tercera. ¿Vale? Pues adentro.

Adentro sin más dilación. Es precioso. Yo es que estoy...

Me lo voy a llevar puesto. Venga, vamos, vamos.

Bueno, esta puede ser la definitiva.

De hecho, puede ser la definitiva o podría producirse un empate.

Estamos a un tanto de diferencia.

Tan solo uno de ellos llegará

a la gran final del programa de esta noche,

ya lo sabéis. ¿Me puedo llevar alguno?

Eh... Luego se habla de esto. Luego hablamos.

A ver, ¿cómo estáis? ¡Listo!

¿Listos? ¡Listos!

-¡Ya! ¿Agnès?

¡Sí! ¿Sí? Vale, pues...

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡cero!

¡Oh! ¡Eh!

¡Eh! Oh...

Oh, qué maravilla. Pero esto es fantástico.

Porque es de su talla; es de su talla naturalmente.

Es fantástico. Es que a mí me gustaba mucho.

Esto quiere decir que Javier, ¡100 gallifantes más!

¡100 gallifantes más!

Estás preciosa. ¡Es que me encanta!

Bueno; Javier, 330... ¿Es necesario?

Es mucho.

La Terremoto, 180.

Pero... Pero en nuestro próximo juego,

se dirimen ¡500 gallifantes!

¡Venga, vamos!

Vámonos. Aquí, por favor.

Aquí, aquí, aquí.

Javier y la Terremoto. ¿Qué llevas en la cabeza?

El unicornio, que no me lo quería quitar.

¡No me toques el unicornio, no me vayas a tocar el unicornio!

No sé si se puede pasar un disfraz de un juego a otro.

Sí. Eso descontrolo.

Que se lleve los gallifantes él; yo me llevo la diadema.

Ya sabéis que debéis contar tres fragmentos, tres recuerdos,

de vuestra infancia.

La infancia es protagonista de nuestro programa

y, por lo tanto, tres historietas cada uno.

Empieza ella.

Y tenéis que averiguar, saber, dilucidar,

cuál es la historia auténtica de cada uno, ¿vale?

Ok. Venga, empezamos.

¿Empiezo yo? Sí, señora.

Pues mira, cuando yo tenía ocho o nueve años;

íbamos siempre de vacaciones a la playa a Mazagón,

íbamos todos los primos, 16 primos por ahí;

estábamos jugando y digo:

"Vamos a echar una carrera hasta el chiringuito de enfrente".

Yo me vine arriba, me vine arriba...

Ocho o nueve no, tendría que tener menos porque...

Total, según voy llegando al chiringuito,

me desvié un poco y me perdí.

Cuando miro para atrás, no están mis primos,

no veo a nadie, me pongo a llorar; muy folclórica;

y ya todo el drama en la playa: "¡Dios mío, mis padres,

Dios mío, ¿dónde están mis familiares?".

Ya vino una pareja jovencita que había allí

y me llevó al puesto de socorro.

Cuando llego, yo estaba con mi drama

y yo veía que los dos señores hablaban entre ellos,

y dicen: "Pregúntale el nombre para llamar por megafonía

para que aparezcan a buscarla".

Total, que digo: "Espera un momento";

ya iba yo con mi puntito; digo:

"Espera, déjame el micrófono"; le decía yo al muchacho.

Dije: "Si yo hago una cosa, me encuentran seguro".

"¿Qué quieres hacer?"; "Yo quiero cantar".

Entonces cogí el micrófono

y me puse a cantar la canción de "Heidi".

(CANTA) Abuelito, dime tú, ¿qué sonidos son los que oigo yo?

Abuelito, dime tú, ¿por qué yo soy tan feliz?

Dime por qué yo soy tan feliz, dime por qué tan feliz...

Alere, lere, lere, io, alere, lere, lere, io.

Alere, lere, lere, io...

Ya, ya, ha quedado claro. Ha quedado claro.

¿Te ha quedado clara la historia?

Que no he acabado. ¿Cómo que no has acabado?

Me tendrán que encontrar.

Así que gracias a mi cántico, fueron corriendo,

me identificaron, dijeron: "No, no es ella, no la queremos".

Me recogieron y hasta hoy, hasta hoy.

Primera historia, muy bien.

Segunda historia. Segunda historia.

¿Tú recuerdas la revista SuperPop?

-El SuperPop. -El SuperPop.

Una temporada... Yo era chica y tenía una hermana mayor.

Mi hermana compraba el SuperPop porque a mí no me dejaban.

Total, que un día lo compra

y viene con un reloj del David Hasselhoff,

el de "El coche fantástico",

que nos parecía guapísimo; que yo ahora no lo entiendo,

pero entonces era alto, guapo...

-Tenía tu pelo. -Es verdad.

Un reloj rosa, feo, feo, feo; pero del SuperPop,

con la cara de David Hasselhoff.

Vamos un día a cenar.

Yo me voy al baño a lavarme las manos, dejo el reloj allí,

y se me olvida el reloj, me voy a la mesa.

Cuando acabamos de comer: "Nos vamos, nos vamos"...

"¡Mamá, el reloj!"; el drama de la niña y el reloj,

porque la niña era folclórica para todo;

en la playa, con el reloj; la niña llorando:

"¡Mamá, el reloj, por Dios, que me vuelvo loca!"...

Y aparece una camarera con un reloj igual.

"Mamá, me lo ha robado. Mamá, me lo ha robado".

Llorando, drama, y la mujer:

"Que yo no he robado nada, yo estoy trabajando aquí";

"Que no, que no"...

Porque, claro, media España tenía el reloj rosa.

Y apareció un camarero con el reloj y dijo:

"Me he encontrado este reloj en el baño;

debe ser de su niña, que se ha enterado todo el mundo".

Total, que yo recuperé el reloj y todo bien, todo estupendo.

Segunda historia.

Javier...

A mí no me gustaría estar en tu lugar de momento.

Bien, ahora ya es tu tercera historia.

Bueno, pues mira; aquí tendría yo...

Mi hermana ya era más adolescente, tendría 8-9, y ella 10-12...

Total, estamos... Perdona, ¿qué has dicho?

Para que mi hermana no se enfade cuando la gente sume las edades.

Estaba haciendo un pronóstico de las edades.

Mi hermana es un poco mayor que yo y yo un poco más chica.

Total, un día los niños se van con el padre al fútbol,

las cosas que pasaban,

y las niñas se van con la madre de compras.

Irse de Alcorcón a Madrid era toda una aventura;

te vas al centro comercial como una loca.

Llega un momento que dice mi madre: "Me voy para arriba;

Ana", mi hermana, "Quédate con la niña".

Nos quedamos las dos y me dice mi hermana:

"Quédate un momento aquí que voy a bajar"...

Porque al lado estaba, no sé si tú recuerdas,

que el Butragueño, la familia, tenía una copistería;

droguería, copistería; una cosa rara que estaba en Goya.

Mi hermana me deja allí sola y se baja a ver si veía

a Butragueño, que decía que era muy guapo.

Me quedo yo allí, estaba por los discos,

las tarjetas, papelería, la música.

"Yo voy a coger una postalita. Qué linda".

No está mi hermana, yo no tengo un duro, digo:

"Yo me guardo la postal en el bolsillo y ya está".

Claro, la muchacha que estaba allí, la dependienta, me cazó.

Yo me giro y ya me da el canguelo; total, que suelto la tarjeta,

baja mi madre: "¿Dónde está tu hermana?".

Yo otra vez folclórica, llorando:

"Mamá, no sé, se ha bajado al Butragueño, a la fotocopia"...

Total, que llega la dependienta:

"Disculpe, ¿le puedo registrar a su hija, que creo...?".

"¿Que mi niña ha robado una postal? ¿Que mi niña ha robado una postal?

¿Usted está loca? ¿Esto qué es? Usted no tiene vergüenza".

"Vamos a mirar a ver si lleva la postal".

Menos mal que yo la había soltado, porque birlarla la había birlado.

Me registraron, no tenía la postal, y yo me hice la dramática:

"Ay, esta mujer, qué mala sombra decirme a mí que soy una ladrona".

Hasta los 17 años no conseguí contarle a mi madre

que yo había robado la postal y que no tenía malicia ni nada.

Y ya está, esta es la tercera. La tercera historia.

Vamos a ver, Javier, las tres historias de la Terremoto

La Heidi de Alcorcón... Los títulos.

Reloj guaperas... Y mangui-postal.

Y mangui-postal. ¿Sabes algo?

Eh... No.

¡Bueno! Que es folclórica, eso sí.

-Folclórica. -Muy folclórica.

Ahora es el turno de Javier. Vale.

Va a ser muy difícil, pero... Tengo que escuchar.

Tienes que escuchar. Me lo estaba imaginando:

"¡Ahora me va a pedir que me calle!".

(RÍE) Venga, voy a hacerlo.

Venga, don Javier, primera historia.

Yo te voy a contar tres, que son las tres ciertas.

-Claro, como las mías.

-La primera. Mi padre, como todos los padres,

era muy de estas cosas del bricomanía,

y nos regaló a mi hermano mayor, Suso...

Somos cinco hermanos, cinco chicos.

Nos regaló un libro que era "Haz tu propia pecera", muy bonito;

para hacerlo tú.

Nos compramos toda la historia, como si fuese bricolaje.

Nos compramos los cristales a medida en...

Era un sitio de maderas, pero vendían también cristal.

Lo cortamos e hicimos todo; con toda la pesca,

las bisagras, la silicona con la pistola;

o sea, construimos nuestra propia historia toda montada.

Cabían 75 litros.

Ponía 60 porque había que dejar 15 litros de hueco de volumen.

Y fuimos a comprar los peces a Don Can,

que era el que vendía en mi pueblo los peces.

Compramos los peces, dos mi hermano y dos yo.

Y entonces: "Hay que llenar la pecera".

Ya todo montado y empezamos a echar el agua

con cubitos de playa para que lo hiciéramos nosotros,

como no podíamos con el cubo grande; llenando...

Y cuando iban unos 50 litros,

la pared de la pecera hace así. -¡Oh!

-Compuerta abierta.

O sea, que yo hoy pensaba: "Tú la Terremoto de Alcorcón

y yo hice el tsunami de O Grove".

(TODOS RÍEN)

Bueno, primera historia.

Mira, mira cómo te mira. Mira cómo te mira.

Lo he calado entero, entero. Lo he calado entero, entero.

Muchos detalles, eh. Bueno, cuidado...

Venga. La segunda;

que esta sí que es la verdadera.

Eh...

Yo estaba en mi pueblo... Esto también es de mis hermanos.

Estábamos en la feria, en la verbena,

vamos a los coches de choque

y veo que está Candela Muñiz Pereiro,

que era la que me gustaba a mí de clase;

que si está en su casa, la saludo; Candela Muñiz Pereiro;

a su marido también lo saludo, si están viéndome desde su casa...

Nosotros también le saludamos. Felizmente casada.

Y yo la vi en los coches de choque y dije: "Me tengo que subir".

Y mi padre me dice: "Cuidado, que es peligroso".

Esto que te advierten: "No subas con Pablo"...

Total, me compro la ficha corriendo

a ver si me cruzaba con Candela Muñiz Pereiro.

Voy corriendo, cojo la ficha

y según me subo mi hermano se pone a mi lado:

"Yo quiero ir contigo, Javi".

"Bájate coche, que voy a por Candela";

pero mi hermano se quedó ahí.

Y ese cartel de siempre que pone: "No chocar de frente".

¿Por qué no chocar de frente? No pasa nada con chocar de frente.

Entonces de repente enfilé, fui hacia ella...

Tracatrá. Y... ¡pam! Choque frontal.

Candela Muñiz Pereiro subió

hasta casi tocar con la cabeza la banderita

y yo dije: "La tengo en el bote; ya está en el bote".

Y me quedé muy contento hasta que miré a mi hermano;

no se reía, estaba llorando con la boca llena de sangre,

sin un diente, ese que casi luego yo también pierdo porque...

Bueno, no, que los padres no pegaban.

Pero me fui a casa muy contento, mi padre y mi hermano no tanto,

y con Candela Muñiz Pereiro nunca tuve más relación.

Ese fue mi primer amor, o sea...

Segunda historia.

Cuidado, eh. Cuidadito.

Esto se llama el juego de la seducción.

Cuidadito, cuidadito, que mete muchos detalles, eh.

Tercera historia, esta es la buena de verdad.

En mi casa teníamos bacenilla; debajo de la cama se ponía.

Yo cuando era pequeño había bacenilla debajo de la cama.

Estos no conocen la bacenilla, ¿no? El orinal.

Entonces teníamos allí... En mi pueblo era la bacenilla.

Estaba siempre debajo de la cama.

Y mis padres trabajaban en el restaurante

y yo dormía con mi hermano mayor, Suso,

que nos llevamos un año, pero ejercía de mayor.

Entonces una noche yo me levanté un poco... con apretón,

con ganas de hacer de vientre;

pero cuando echo la mano no está el orinal debajo de la cama.

Entonces digo: "Coño, ¿qué hago?".

"Suso, que no está la bacenilla".

"Pues vete al váter". "No, no quiero, hace frío".

"No está la bacenilla". "Vete al váter".

Y entonces teníamos unos payasos de la tele;

unas figuritas, que era...

Suso tenía un Miliki, el que tenía la gorrita,

y yo tenía no sé si a Fofó o Fofito, pero tenía el gorro

y a mí me pareció que tenía una cavidad suficiente...

-¿Te cagaste en el gorro del muñeco?

-Yo cogí el gorro.

Suso me insistía: "No cagues ahí, que no cabe".

Y yo: "Que sí cabe"...

Se conoce que no cabía. -No...

-Yo era pequeño, pero oye...

Se desbordó el bombín.

Digamos que aquello salía como si fuese lava

y, de alguna manera, parece que el gorro de bombín

desbordó.

-Parece ser. Además, ibas flojito.

Sí, sí. -Sí, sí; eso desbordó.

Mi hermano se enfadó, igual con razón,

por el olor y tal...

Y tuvimos una pequeña pelea en la que, claro, el gorro acabó...

Un poco por la habitación.

Y esto fue como yo inventé el gotelé.

Vamos a ver las tres historias de Javier: tsunami de O Grove,

choque fatal y estucado marrón.

Estucado marrón me gusta mucho. Efectivamente.

Vamos a ver... Terremoto de Alcorcón,

¿cuál de las tres historias de Javier consideras

que es la verdadera?

Pues yo creo que la buena es...

Estucado marrón; es que me encanta. Marcamos estucado marrón.

Y ahora, Javier, ¿cuál de las historias

de Terremoto es la auténtica?

¿La Heidi de Alcorcón, reloj guaperas o mangui-postal?

Eh... Fíjate, la que más me gustó a mí...

Es que, además, la SuperPop para mí siempre ha sido...

Además, era en femenino, la SuperPop.

-El Vale y la SuperPop; eran las dos que había.

-Y lo de David Hasselhoff. ¿Cómo lo dices tú?

-David Hasselhoff. -Yo marcaría David Hasselhoff.

El reloj guaperas, vale. Reloj guaperas.

Vale, bien, don Javier,

¿cuál es la auténtica de tus historias?

¿Pero tú crees que yo voy a cagarme en un gorro de...?

-Chiquillo, con siete años, ¿por qué no?

-¡Pues sí, señora! ¡Claro!

¡Ah! ¡Oh, oh, oh!

Pero espérate, espérate. Acabas de ganar...

Espérate.

(RÍE) Es que de verdad, en el gorro...

Bueno, pues ahora es el momento

en el que la Terremoto tiene que decir

cuál es la auténtica de sus historias.

¿Yo tengo que decir cuál es la auténtica?

Claro. La auténtica es...

La Heidi de Alcorcón, sí, señores. ¡Oh, oh, oh!

Oh...

¡Oh!

Javier, te acaban de hacer un "sorpasso".

¡Tenemos una ganadora! ¡Bien!

¡Tenemos una ganadora! ¡Uh!

¡Tenemos una ganadora! ¡Eh, eh, eh!

Que pasa a nuestro siguiente juego.

Ay, la caca, qué asqueroso.

Amigo, toma, Javier, te vas a nuestro trono de honor

con tus gallifantes. Al trono.

-Al trono, tú sigue con lo tuyo.

Nos vamos inmediatamente porque puedes ganar 1000 gallifantes más.

Se ha vivido... Acabamos de vivir

uno de los "sorpassos" más emocionantes

de "Juego de niños".

Y este es el gallifantazo, que te puedes llevar.

En resumen, 1000 gallifantes más, ¿vale?

O sea, que no me lo llevo seguro. Seguro no,

yo te lo acercaré o te lo alejo. ¿Qué más te da?

El que se encarga de esto no soy yo; qué más quisiera,

¡es José Corbacho! ¡Ah!

¡¡¡El gallifantazo!!!

Querido Sardà, querida Terremoto, antes de pasar al gallifantazo,

déjenme que le diga a mi querido Javier:

no es que le vaya a brindar el gallifantazo,

sino que le voy a dar este sombrero

por si tiene un apretón durante el programa.

¡Bravo, bravo! ¡Ole!

¡Maestro, muy bien, maestro!

La Terremoto... ¡Va por ustedes!

Sí, sí. Me imagino a los toreros

con la montera y Javier Veiga en el palco...

Le queda super-Fofó, míralo. Sí, Fofó total.

Oye, todo esto lo hace para distraer tu atención.

¿Ahora que me va...? No.

Tú no te dejes... Tú ya concentrada te quiero.

Yo estoy contigo; él no tanto.

Vamos a ello cuando usted quiera. El gallifantazo.

Pero antes de explicarte qué es el gallifantazo,

te voy a contar quiénes son los gallicracks

que van a jugar contigo en el gallifantazo de hoy.

Ellos son:

Ainara, Marc, Iza, Paula,

Martina y Lola, Lena, Álex y Teo.

Muy bien.

Estos son los gallicracks. ¿Qué hacen?

Los gallicracks te van a dar pistas.

Cada una de las casillas esconde una definición

de una cosa o una persona.

Ellos te irán dando pistas y tú tienes que adivinar

esas ocho definiciones en tres minutos.

Si no la sabes, vas pasando, para que el tiempo no corra.

Cuando acertemos una, paramos y recapitulamos.

Vale. Si te veo muy perdida

porque no te coge wifi el unicornio,

hacemos una pausita. Vale

¿Te parece? Estupendo.

Muy bien. Te tengo que decir que es una de las alineaciones

más complicadas que he visto hasta el día de hoy.

¿Y por qué yo? Ya te digo que no hagas caso

de esto. ¿No me lo creo?

¿Es una táctica para que me asuste?

Esto va como va... Vale, venga, me enfrento a ello.

Vamos.

Por cierto, muy bueno su libro "Adiós, muy buenas".

Muy bien. Venga.

¿Estás preparada, Terremoto? Sí.

¿Preparados en casa, todo el mundo expectante

con nuestros gallicraks? ¡Vamos allá! Tiempo.

Ainara.

Es grande por un lado y pequeño por el otro.

Es grande por un lado y pequeño por el otro.

Paso. Pasamos. Siguiente.

Para mirarle a los ojos tienes que subirte a una silla.

Para mirarle a los ojos... No pasa nada si me equivoco, ¿no?

No. Un jugador de baloncesto.

¿Alguno en concreto? (TITUBEA) Que conozcan ellos,

es que me sale uno ahora. Paso.

Me salen antiguos. Pasamos, venga.

Tiene un palo clavado en el corazón.

¿Un palo clavado en el corazón? Un palo clavado en el corazón.

Paso. Siguiente.

Son imposibles de tocar. Son imposibles de tocar.

Paso. Siguiente.

Tiene piel de sapo. -Pero no salta.

Tiene piel de sapo, pero no salta.

Paso. Siguiente.

Se mira así. Oh, se mira así...

Se mira así.

Paso. Siguiente.

Ese tío no sabe qué es el protector solar.

No sabe qué es el protector solar. Está colorado.

Paso. Siguiente.

Es como tener un gemelo. Es como tener un gemelo.

Paso. Vale, paramos un momento.

Paramos. Vale, ahora ya... Paramos un momento.

Uh, qué nervios ya. Es que esto no es nada fácil.

No es fácil, pero bueno...

Ahora mismo no sé ninguno;

no tengo idea ni por asomo de ninguno;

pero tengo estos cuatro datos.

Te puedo refrescar alguna pista. Sí, por favor.

Ainara, por ejemplo, dice

que es grande de un lado y pequeño del otro.

Ahí lo dejo, eh.

Ahora llegarán segundas pistas

que te aclararán más las definiciones.

Y Marc ha dicho que hay que subir a una silla para mirarle a los ojos,

que no ibas mal por ahí; no ibas mal.

Tiempo. Ainara, segunda pista.

Si lo llevas en la cabeza te miran mal.

Si lo llevas en la cabeza te miran mal.

Paso. Siguiente.

Tiene un hermano que trabaja en lo mismo que él.

-Pau Gasol.

¡Pau Gasol, correcto!

¡Bien! ¡Uno!

¡Uno! Uno.

Uno y... Hoy está la cosa muy delicada.

Uno, uno. Ya tenemos un acierto

y tenemos pistas que se van acumulando.

Vale. Y los niños nos van a seguir dando

segundas pistas.

Tiempo. Izan, adelante.

Cuanto más la usas, más pequeña se hace.

Cuanto más la usas, más pequeña se hace.

Es que se me ocurren muchas cosas, pero claro...

Es que, claro, ya sé...

Hay casos y casos, eh. Si no, pasamos.

Va, va, va. Venga, venga. Sí, pasa.

Siguiente. ¡Ay, que no he pasado!

-Dan luz, pero no llevan pilas. Dan luz, pero no llevan pilas.

Paso. Siguiente.

Y se come a mordiscos. Se come a mordiscos.

Paso. Siguiente.

Se juega con unas pelotas peludas. Se juega con pelotas peludas.

Paso. Siguiente.

Es el jefe de una multinacional familiar.

Es jefe de una multinacional familiar.

Paso. Siguiente.

En el baño siempre hay uno o dos, o más.

En el baño siempre hay uno... Paso.

Vale, paramos un momento. Para, para.

Paremos. Paramos un momento.

Paremos un momento.

Los niños, estos niños...

Estos niños, eh. Estos niños...

¿No puedo ayudarme Javier, que es muy rápido y muy listo?

No son niños, son gallicracks.

Javier, ¿tienes idea de alguna de las definiciones?

Ah, no, yo no he ganado, yo estoy aquí de sufridor.

Ah, no quiere saber nada. Oh.

Lena... Sí.

Decía que se jugaba con unas pelotas peludas

y que se miraba así. Vale.

Ahí lo dejo.

Por ejemplo, Teo dice que es como tener un gemelo

y que en el baño hay uno o dos, o más.

Es como tener un gemelo y en el baño hay uno o más.

Exacto.

Y Ainara, es grande por un lado y pequeño por el otro

y, si te pones uno en la cabeza, te miran mal.

Tiempo.

Hay una ley que se llama así. Hay una ley que se llama así.

Paso. Siguiente.

Si la muerdes al principio, se te puede romper un diente.

-Piruleta. ¡Sí!

¡Bien, bien, bien!

Bien; es que estamos en la prueba más difícil de las difíciles.

Piruleta; tiene un palo clavado en el corazón;

qué definición más bonita;

y cuanto más la usas, más pequeña se hace.

Muy bien, ya llevamos dos. Cuidado, eh.

Ay, 44 segundos...

¿Y no puedo con los 680 gallifantes comprarme cinco minutos más?

¿No?

No, no. No vale.

No desperdiciemos los gallifantes

que luego sabremos cuánto dinerito son.

Vamos allá. Seguimos. Tiempo.

Las de Hollywood tienen un paseo. Las de Hollywood tienen un paseo.

Paso. Siguiente.

Quería decir "para", pero no.

-Mi padre le da unos golpes y lo escucha.

Mi padre le da golpes y lo escucha.

Paso, se me olvida lo anterior. Siguiente.

Hay un señor en una silla muy alta.

Hay un señor en una silla alta. El tenis.

¡Sí! ¡Sí!

Ofú.

23, 23, 23.

Venga, que yo sé que esto es muy, muy difícil;

pero tres... Ya van tres.

Ya van tres. Solo faltan cinco.

Efectivamente. (PÚBLICO) ¡Vamos!

-¡Sopládmelo!

¡Sopladme las cosas!

Cuando lo sepáis sopládmelo.

¿Eso vale? Hay un señor en una silla muy alta,

se juega con pelotas peludas y se mira así.

El tenis. Claro.

Álex. El próximo es Álex.

No me acuerdo de nada.

¿Te lo recuerdo? Sí, por favor.

Mira. Es alguien que no conoce el protector solar,

es el jefe de una multinacional familiar

y la tercera pista, que viene ahora, es definitiva.

Yo creo que si te concentras, lo sabes.

Ese es el problema.

¿Vamos allá? Venga.

Tira. Tiempo, Álex.

Tiene muchos hijos. Tiene muchos hijos.

Muchos, todos.

Paso. Siguiente.

A los vampiros no les sirve de nada.

A los vampiros no les sirve,

está en el baño. Paso.

¡Ah, los espejos, los espejos! ¡Sí!

Sí, sí, que sí. ¡"Yeah"!

Ay. ¡"Yeah"!

O sea, de momento ya...

A ver, todo el mundo tiene claro lo de Álex menos yo, ¿no?

Lo de Álex lo sabéis, ¿no? (PÚBLICO) ¡Sí!

-Pues decídmelo. No, pero... He oído: "¡Eh!".

Tampoco ha habido unanimidad. Álex es fácil, ¿no?

Sí. Yo estoy torpe, pero es fácil.

Fácil no, pero... Solo se oía a dos que dicen: "Sí".

Tiene muchos hijos, no conoce el protector solar y...

Un vampiro; pero un vampiro no es. No.

Vamos a dejar eso ahí y... Va, va.

Que tengo siete segundos, échame una mano.

Paula ha dicho:

"Es imposible tocarlas,

dan luz sin pilas

y las de Hollywood tienen un paseo".

Una actriz, una artista...

¿Vale? Ah, vale, vale.

Suficiente. Venga.

Tiempo. Ainara.

Si... -Embudo. ¡Embudo!

¡Sí, embudo, embudo! ¡Sí!

Embudo, embudo.

Embudo.

Ay, cuatro segundos. ¡Cuatro segundos!

¡Embudo! Por que poco, por que poco.

A ver.

Hay que decir lo primero que venga a la cabeza.

¿Vale? Vale.

¿Lo tenemos claro? Paula, tiempo.

¡Estrella! ¡Sí!

Tres segundos.

No, no...

Tres segundos, dos... Pero bueno...

(GRITA)

¡Pero ese nerviosismo!

¡Que nos está cogiendo un nerviosismo!

Esto es un ataque de nervios.

¿Vamos allá? Di lo primero... Va, va.

Y atención... Espera.

¿No puedo ir por Álex primero? Tiempo. Lola y Martina.

Tiene pelos naranjas. -¡¿Qué es?!

-Tiempo agotado, tiempo agotado. ¡Ay!

¡Ay! Tiempo agotado, tiempo agotado.

-¿Qué era?

Ay, qué lástima. -Tiempo agotado...

¡Ay! Muy bien.

Nos han faltado, solo, solo dos.

Tiene piel de sapo, se come a mordiscos,

mi padre le da golpes y lo escucha: ¡un melón!

Oh... Qué pava.

Los melones buenos son los de piel de sapo.

Qué pava. Y nos faltaba Álex;

no conoce el protector solar,

es jefe de una multinacional familiar,

tiene muchos hijos y yo te decía: "Y lo sabes"...

¡Julito Iglesias! ¡Oh!

Una multinacional, qué lindos. Pero bueno, oye, muy bien.

Es un triunfo como una casa de payés, como una catedral.

¡Viva! De payés...

680 gallifantes.

A ver a qué precio se cotiza... ¿A cuánto están?

El gallifante a día de hoy.

Ay, ay, ay.

4,30. A 4,30, que son...

Lo que hace un total de...

¡2900! 2924.

¡Ole! Felicidades.

Está muy bien. Felicidades.

Felicidades. Por favor, Javier...

¡Ay!

Bueno... ¡Bien!

-Enhorabuena. Ahora llega un momento especial.

La Terremoto de Alcorcón

va a decidir a quién envía este dinero.

Pues se lo voy a enviar a Ca Na Marona,

una casita preciosa en Santa Margarita, en Mallorca,

de la asociación Amadiba

para gente con discapacidad y sus familiares,

para que tengan una vida mucho más alegre y mejor;

así que para ellos va. ¡Bravo!

Para vosotros.

Muy bien; volver a la infancia no es fácil,

hay que practicar cada día. Por favor.

Hay que practicar para volver a la infancia.

Así es que un abrazo. ¡Nos vemos! ¡Gracias!

Gracias. Gracias a los dos.

Ah, ¿es un baile esto? Vamos para allá, vámonos.

Creo que el baile no es lo nuestro.

Qué coreografía más mala. Muy buena la coreografía.

Me vais a coser a pelotazos, ¿no?

¡Somos una obra de arte viviente! ¡Vivan los culos de aguacate!

Que estoy enamorado de ella,

pero a lo mejor más adelante conozco a otra.

¡Eh, ahí, dale, dale!

(CANTA) Abuelito, dime tú, ¿por qué yo soy tan feliz?

-Yo cogí el bombín y le dije:

"Suso, voy a cagar en el gorro de Fofó".

-Está todo "lilado", le pueden encerrar en un manicomio.

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Juego de niños - La 'Terremoto de Alcorcón' y Javier Veiga

22 jun 2019

Pepa Charro, la 'Terremoto de Alcorcón', y Javier Veiga se enfrentan para interpretar las particulares definiciones de los más pequeños en una nueva entrega de 'Juego de niños'. El programa presentado por Xavier Sardá recibe también a la actriz Anna Bertrán, que interpretará un monólogo.

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