Jara y sedal La 2

Jara y sedal

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Para todos los públicos Jara y sedal - De roca en roca - ver ahora
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Nuestro destino hoy es la costa cántabra.

Su costa rectilínea y firme,

sus abruptos acantilados

y los pequeños islotes frente al literal,

serán el paisaje que nos acompañe

a lo largo de este programa.

Esta costa, a pesar de sus acantilados,

ofrece muchos puertos naturales

y es una zona muy rica en pesca.

Estas aguas

son paso obligado de importantes especies migratorias

como el bonito y el atún.

En mar abierto abundan peces de alta cotización

como la merluza, el besugo o el rape.

El protagonista del programa de hoy

vive pegado

a la abrupta costa cantábrica y atlántica,

pero será aquí,

frente a las aguas santanderinas,

donde iremos en su búsqueda.

Santoña o Suances

serán algunas de las poblaciones

que visitaremos con un percebero profesional

y seremos testigos

de lo dura y peligrosa que es la recolección del percebe.

Juan Carlos ha madrugado

para llegar pronto a la lonja de Santander.

Desde hace veintidós años es percebero

y cada día que sale a la mar,

sus percebes se subastan

junto a una infinidad de productos que da el Cantábrico.

En la lonja,

el ir y venir de las gentes del mar,

no cesa.

Cada uno prepara con esmero sus capturas

en busca de un buen jornal que salve la jornada marinera.

Los clientes toman buena nota de toda la pesca

para cuando empiece la subasta,

los mejores productos siempre son los más deseados.

Los hay que llegan con las primeras luces a puerto

después de toda una noche faenando sin descanso.

Cuando se amarra el barco

la pesca se clasifica por especies, tamaños y calidades

y se forman los lotes.

La subasta es por el sistema a la baja.

Se parte de unos precios máximos

que van bajando hasta que se adjudica el lote

o se retira por no haber comprador.

Nosotros dejamos la lonja

y acompañamos a Juan Carlos en una tarea más que importante.

Un buen percebero no es solo el que recoge el percebe.

Unos días antes de ponerse en marcha,

hay que echar un vistazo al mar,

sus olas, el viento y las mareas.

El Cantábrico es un mar bravo y cambiante,

totalmente distinto a otros que bañan nuestras costas.

Conocerlo es muy importante y toda precaución es poca.

Juan Carlos nos explica su método de trabajo

antes de echar la barca al agua y salir en busca del deseado percebe.

Un día de mi trabajo comienza ...

bueno, días antes ya,

pues mirando los partes,

de la mar,

el viento que va a dar, la ola.

Se analiza un poco la zona

donde voy a ir a pescar el percebe.

Y bueno, pues dependiendo de eso,

la zona que ya haya decidido ir a pescar

pues comienza preparando el día antes

y desplazándome a este lugar.

Echo el barco por una rampa

y me desplazo en el barco a la zona de captura.

Zona o zonas,

que normalmente pues tocas varias zonas

para no sobrepescarlo.

Yo echo el barco, normalmente, pues tres horas aproximadamente,

tres horas antes de la baja mar,

porque el percebe lo pescamos a baja mar,

que es cuando la marea está más baja

porque es la única forma que nos permite la ley

aquí en Cantabria,

pescar el percebe en superficie.

No lo podemos pescar buceando.

Nos desplazamos

y se pesca pues una hora y media aproximadamente,

antes de la baja mar

y una hora y medida después de la baja mar.

Yo pesco todas las zonas de Cantabria,

desde Ontón, con límite con Vizcaya

hasta Asturias,

dependiendo de la marea, del viento,

decido una zona u otra.

Hay días que llego incluso a hacer 50 ó 60 kms con el barco.

Hay que estar con los cinco sentidos,

desde que echas el barco en el puerto,

hasta que regresas con el barco al puerto,

porque ya no es solo el peligro que corres en el marisqueo

en la actividad de extraer el percebe,

es el peligro que lleva la navegación en la costa,

porque estamos hablando de la costa del Cantábrico.

Esto no es el Mediterráneo.

Navegando tienes que tener cuidado con los bajos,

porque no siempre se ven,

bueno hay una serie de peligros que están ahí.

Una vez allí,

fondeo

asegurándonos bien de que el fondeo sea firme.

Correría peligro la embarcación si se metiera contra las rocas,

debido al viento o a las olas.

Una vez asegurado esto,

pues bueno,

me tiro al agua y me desplazo a la roca.

A mí la verdad es que

el tema de la pesca siempre me ha gustado,

me ha llamado mucho la mar, la costa ... me tiraba.

Yo antes que percebero me dedicaba al buceo

y pescaba la almeja de forma profesional, buceándola.

Pero bueno, la almeja fina fue a menos

y fui probando con el percebe

por un amigo que se dedicaba a ello

y me gustó,

la verdad es que me gustó.

El marisqueo del percebe es una arriesgada actividad

realizada de manera totalmente manual.

Los profesionales como Juan Carlos,

se acercan a las piedras

saltando desde embarcación o por tierra,

llegando incluso a descolgarse por los acantilados.

Desarrollarse en sitios

donde el mar accede con toda su bravura,

hace que la profesión de los pescadores de percebes

sea una actividad de mucho riesgo

y en la que cientos de personas han perdido la vida.

Una buena forma física es imprescindible

para poder pelear a diario con el mar.

Yo personalmente ...

vivo del percebe y quiero seguir viviendo.

Llevo veinte años pescando este producto

y quiero seguir pescándolo.

Entonces extraigo el percebe

teniendo en cuenta siempre que ...

que bueno,

se pesca de una forma selectiva

dejando siempre cría

para que así,

pues dentro de quince o veinte días

se pueda volver a pescar en esa piedra

y pueda volver a recolectar el percebe.

No se trata de esquilmarlo y dejarlo pelado

y que ya esa piedra no de más percebes.

Con la nueva regulación cántabra sobre marisqueo

para la temporada 2019 2020,

se busca una explotación sostenible del percebe

y evitar el furtivismo.

Para ello se crean tres tipos de zonas,

las primeras llamadas zonas libres de veda,

en las que los mariscadores profesionales

podrán explotar este recurso.

Las segundas son

las zonas de veda

en las que el percebe descansará durante su época reproductiva,

entre mayo y octubre.

Por último,

están las denominadas zonas de conservación,

que permanecerán sin explotación

durante al menos doce meses cada campaña.

Una vez Juan Carlos decide que es el momento de recoger

o cambiar de zona,

hay que trasladarse hasta a barca.

Si ya es duro

poder desplazarse en mar abierto,

imagínense lo que tiene que ser

nadar cargado con el peso de los percebes

y las herramientas para recolectarlo.

La comercialización del percebe

es obligatoriamente a través de las lonjas,

con su correspondiente guía sanitaria

y tiene que ser

obligatoriamente a través de la lonja,

no hay otra forma de comercializarlo.

Este chaleco es el distintivo oficial

con el que cuentan

los cerca de veinte perceberos profesionales

que hay en Cantabria.

En él está impreso el número de licencia

que se renueva anualmente

y el organismo que lo tramita.

Juan Carlos leva el ancla

y pone rumbo a la zona de recolección.

Como buen percebero,

cuida de que en cada sitio de pesca

queden ejemplares que generen larvas

que contribuyan al mantenimiento de las colonias de percebes.

Dejamos a Juan Carlos navegando

y nos acercamos

hasta una de las muchas industrias conserveras

que hay en Santoña.

Aquí todavía se sigue haciendo manualmente

parte del proceso de limpiado y procesado

de los productos que se envasan.

Esta empresa tiene sus propios barcos faenando

y toda la pesca se trae hasta aquí,

donde se elaboran los distintos productos en conserva.

Las manos especializadas de estas trabajadoras

limpian de espinas estas anchoas

para que el consumidor pueda saborear y disfrutar

este producto típico de Santoña.

Solo productos de primera calidad

aseguran el éxito final.

Anchoas del Cantábrico y aceite de oliva virgen extra,

una pareja irresistible

para los paladares más exquisitos.

Aquí tiene, gracias.

Muy bien. Hasta luego.

David es el menor de los dos hijos de Juan Carlos.

Padre e hijo comparten afición.

El piragüismo.

Junto con otros treinta y ocho compañeros,

forman el club escuela municipal de piragüismo de Colindres.

Cuatro días a la semana entrenan fuerte

y no pierden el contacto con el mar.

A Juan Carlos este deporte le permite mantenerse fuerte

de cara a su pelea diaria con el bravo oleaje del Cantábrico.

El más pequeño de la familia está hecho todo un campeón.

A sus trece años,

compite en la liga de Cantabria de piragüismo

y también participa

en regatas de Asturias y Castilla-León.

Con chavales como David,

la cantera de este exitoso deporte

está asegurada.

Estamos llegando

hasta una nueva zona de recolección.

Juan Carlos ya miró previamente los partes meteorológicos

así como los vientos y las mareas,

que va a haber en la parte de costa elegida.

El percebe es un crustáceo

que se desarrolla sobre las rocas batidas por las olas,

o por el flujo de las mareas.

Forma colonias

y se alimenta por filtración de los nutrientes

que contienen las aguas.

De todo el equipo que un percebero lleva,

lo más importante es la rajada,

la cuchilla con la que separan al percebe de la roca.

La forma de traer el percebe

pues hay que cortarlo haciendo un poco de palanca,

metiendo la cuchilla

y al mismo tiempo que cortas, haciendo un poco de palanca,

para que el percebe no se corte,

para poderlo así extraer desde la base

y no poderlo cortar para que el percebe no se desangre.

Hay que ser muy hábil para cavar percebes,

a parte de lo peligroso de faenar

en una zonas tan expuestas al oleaje,

hay que ser capaz de separar el percebe de la roca

sin cortarlo,

para no estropearlo y mantener su calidad.

La bajada ...

bueno pues

no es un simple hierro cualquiera,

por lo menos en mi caso,

me gusta tener una herramienta preparada,

de hecho,

las tengo de acero inoxidable, las tengo de hierro,

pero lo que es fundamental

es que la cuchilla sea de acero,

porque así, de esta forma,

no se borra y siempre mantiene el filo.

Yo el percebe que busco es el percebe corto,

que es el percebe que tiene una calidad extra.

Es un percebe que tiene aguante,

que tiene sabor, que tiene dureza en su carne,

a diferencia del percebe largo que se encoge,

que podrías ir

y coger pues tres veces de kilos.

Pero lo que busco es una calidad buena

para que los clientes estén contentos

y vuelvan a comprar.

Para obtener buenos percebes

tiene que haber muchas olas de mar limpias

y amplios periodos de sol.

Los percebes que crecen debajo de las rocas,

son los más pequeños,

mientras que los percebes de sol

son los de mayor tamaño.

La mejor época para recolectarlos

es a partir del mes de abril,

coincidiendo con la primavera y el verano

que es cuando la mar tiene menos fuerza

y facilita su pesca.

Juan Carlos deja los islotes que hay frente al litoral

y llega hasta esta zona de acantilados.

En España el percebe crece

en las costas de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi.

En el Mediterráneo esta especie no aparece

por las características de sus aguas,

más cálidas y más tranquilas que las aguas del norte.

Con la barca bien fondeada y todo el equipo preparado,

Juan Carlos vuelve al agua para seguir la dura jornada.

En Europa, hasta bien entrada la edad moderna,

se creía que algunas especies de gansos

eran la metamorfosis de los percebes,

llamándose en inglés "barnacles"

tanto a esas aves como a estos crustáceos.

Esta era una de las maneras

en que la gente burlaba el ayuno de carne

durante la cuaresma,

puesto que se decía

que tanto gansos, ánsares y patos eran verdaderamente pescado.

Con un ojo puesto en la roca y otro en la ola

Juan Carlos encuentra esta zona repleta de buenos percebes.

En estos acantilados

hay que tener cuidado con cualquier golpe de mar,

un descuido puede ser bastante peligroso.

El percebe donde se da

es donde más golpea el mar, evidentemente.

El percebe necesita aguas succionadas

y es donde más se da, donde más golpea el mar,

de ahí su riesgo de extraerlo, ¿no?

Dicho y hecho.

El mar se está empezando a poner bravo.

Juan Carlos debe tener cuidado

si no quiere terminar contra las rocas.

Los buenos percebes están en los sitios más peligrosos.

Con la red bien llena se da por terminada la jornada.

Ahora toca volver a puerto y hacer recuento de lo recogido

y prepararse para la subasta del día siguiente.

Con Juan Carlos hemos podido comprobar

que para disfrutar de este manjar

hay que sudar y sufrir mucho

y hay que jugarse la vida cada día.

Una vida pendiente del mar.

Subtitulado por: María Victoria CEREZO OLIVARES.

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Jara y sedal - De roca en roca

15 nov 2019

Juan Carlos, percebero profesional, será quien nos enseñe lo peligroso y duro que es el día a día de estos mariscadores que se dedican a la recolección del percebe.

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