Jara y sedal La 2

Jara y sedal

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Para todos los públicos Jara y sedal - Pesca a mosca en La Serena - ver ahora
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Poblado desde tiempos remotos el municipio de Capilla,

en el corazón de la provincia de Badajoz,

muestra orgulloso su castillo al viajero desde la distancia.

Sus muros se levantaron

sobre los restos de la fortaleza árabe

tras su conquista en el año 1.226.

Hoy sigue siendo el mejor lugar

para contemplar la vega del río Zújar,

un terreno que pasa del intenso verde de la primavera,

a otro casi lunar durante el estío.

El embalse de La Serena ha modificado el paisaje

pero no la fuerte personalidad de sus pueblos.

Capilla conserva la esencia entre sus calles encaladas

al abrigo de las tierras del Torozo.

En un tiempo, Capilla era paso obligado

entre las influyentes urbes de Toledo, Córdoba y Sevilla.

Hoy vive, principalmente, de la ganadería

y, cada vez más, de la pesca deportiva.

Algunos detalles así lo atestiguan.

Peñalsordo, como puerto principal

y Zarzacapilla como núcleo urbano más moderno,

completan esta parte sur del embalse de La Serena,

que con sus más de 500 km de costa ofrecen una inagotable opción

para la pesca desde orilla.

Nuestro objetivo es la pesca del barbo becero, o cabecicorto.

Una variedad endémica de la cuenca del Guadiana.

Y nos proponemos pescarlo con John y Eduardo, dos buenos amigos,

con los que ya hemos conocido otras modalidades y escenarios de pesca.

-...esa es la gracia, -Eso es, tenemos que ver alguno.

-Lanzaremos también un poco a ciegas a ver si....

-Tampoco somos muy experimentados, así que,...

-No se ve mucho, ¿eh? -A ciegas en todos los sentidos.

(RÍEN)

-Bueno, mira, vamos a lanzar.

Eduardo y John, se proponen pescar desde cero

haciendo frente a dos dificultades.

La primara es que apenas conocen este embalse,

solo lo pescaron antes en una ocasión.

La segunda dificultad es la técnica que emplearán

y que combina el acecho, como el que se realiza en la caza,

con la pesca con mosca.

-Se ve bien la mosca. -Sí, ¿cuál tienes tú puesta?

-Es una hormiga, creo. Sí, una hormiga.

-La que tengo yo no creo que vaya mal.

Pero si hay olas, igual tengo que cambiarla.

-Sí, a lo mejor. Depende un poco del ángulo.

Si lo pierdes de vista, claro, se acabó.(RÍE)

-Están saltando por ahí... -A lo lejos, ¿no?

-Sí

-Si por casualidad... hay alguno por ahí.

-¡Aquí hay uno grande, Edu! Comizo, creo.

Voy a sacar la otra caña, que tengo una mosca más grande.

Voy hacia ti, pero vamos...

Ahora no le veo pero, vamos, no se ha asustado.

-Bueno, vamos a ver... -No veo ninguno aquí...

-Desde luego, movimiento no...

-A lo mejor, he logrado espantarlo del todo. (RÍEN)

Bueno, ¿vamos andando de nuevo?

Aquí se ve superbién.

Para hacer de estos días de pesca un reto aún mayor,

nuestros pescadores han elegido tentar a estos barbos

con engaños artificiales y en superficie,

cuando, tradicionalmente, se pescan a fondo y con cebo.

-Me ha dado la impresión de que estaba...

-Va lento, lento, a la izquierda. Saliendo un poco de la orilla.

-A ver, a ver, allí hay uno. ¿Eso qué es?

¿Dónde está, dónde está? Que no se me escape.

¿Dónde está? ¡Ah! ¡Está muy lejos!

Va uno hacia allá, John.

-Aquí hay...vamos, está un poquito más allá, pero...

La pesca en un embalse tan amplio como el de La Serena,

permite utilizar cañas de mosca

por encima de los nueve pies de longitud.

-¡Jo! ¡Lanzo fatal! -¡Yo también! (RÍE)

-Ahí hay algo, pero... -Se ve que nos falta la práctica.

-Sí, hay que venir más a menudo.

Con estas cañas,

los pescadores obtienen mayores distancias de lanzado,

esenciales para este tipo de pesca,

aunque John y Eduardo están más acostumbrados

al uso de equipos de spinning.

La técnica del lanzado a mosca es más compleja

y adaptarse a ella requiere de muchas horas de práctica.

A cambio de este esfuerzo,

la presentación del engaño es mucho más realista,

gracias a lo cual, el resultado es más efectivo.

-¡Uy!

¡Tengo uno, Edu! (RÍE)

No sé lo que es, comizo o carpa, pero creo que no es becero.

-¿Qué tal tira? -¡Esto es lo que buscábamos!

(RÍE)

¡Pero bueno! ¡Va hacia ti! Uy, uy, uy...

¡Hala!

¡Hala, hala! ¡Qué bien!

-John, cuando me digas te ayudo. -Vente, vente,...

-Tengo la sacadera aquí. -¡Tira bien!

-Es una carpa, ¿a que sí? -Es carpa, sí.

-¿Y ha ido a superficie? -Pues sí.

-Pues si van a superficie...

-La verdad, he pescado pocas carpas en superficie.

Capturarlas con mosca añade emoción a su pesca,

porque, aunque se cansan rápido,

las carpas luchan con fuerza los primeros minutos.

-¡Bien! (RÍE) -Mira dónde tiene el...

-Sí, en el hocico. -La puntería...(RÍEN)

-Se ve que no he apuntado bien. La otra caña está ahí,

que no quiero pisarla.

-Le di en el hocico, ¿no? -Sí.

-Bueno, es guapa. -¡Toma, que es tuya, es tuya!

-La soltamos. -¿La meto? -Sí.

-¡Pues maja, eh! Se ha portado bien.

(RÍEN)

-Pero pocas veces me ha entrado una carpa en superficie.

-Aquí hay mucho... pero no sé lo que son.

-¡Uohhh! -¿Lo tienes?

(RÍE)

¡Son carpas creo! ¡Uhhh! ¡Vaya entrada!

¡Vamos, entró como un tiburón! ¡Madre mía!

Este entró como un mounstro. Lo quería comer y adiós.

-¿Qué es? -No lo veo.

No es un becero. Al becero lo reconozco enseguida.

-Este tira menos, ¿no? -Sí, tira menos.

¡Es un barbo! ¡Es un comizo! ¡Un comizo! Qué alegría me da.

Venga...qué majo. Mira qué cabeza.

¡Tienen un cabezón!

Después de la primera carpa, parece que John y Eduardo

están más cerca de lograr su objetivo.

Aunque un comizo no es la especie que están buscando,

al menos, ya se trata de un barbo.

-Pesa, ¡eh! -Vamos a ver... ¡fenomenal!

-A ver si lo ha comido bien y no está en el hocico.

-Bien, en el labio. Perfecto.

El comizo, imposible de confundir con este cabezón.

La cabeza así larga. ¿Vas a hacer un dibujo?

-Sí, a ver cómo es. -Si sacas este brillo...

-El morro abierto así es muy característico.

-Y así comen, claro.

Lo he tirado ahí abajo y lo ha comido bien.

Vamos a soltarlo porque quiere volver a su elemento.

Pues primer comizo, ¡hala! (RÍE)

-Venga, venga, venga...

De todas las especies autóctonas de nuestras aguas continentales,

barbos y truchas son, con diferencia,

las más representativas.

¡Por fin! Esto parece carpa.

A los barbos y a las truchas se suman las carpas

desde su introducción, hace varios miles de años,

en, prácticamente, toda la península.

Los cebos y los engodos

son los métodos más empleados para la captura de la carpa,

que suele pescarse desde un puesto fijo.

Sin embargo, buscarlas al acecho, por la orilla,

es muy efectivo durante los meses de calor.

-Ya lo tenemos. Una carpita...

Vamos a ver si no le hacemos sufrir al bicho más todavía.

Una carpita maja, ¿a ver?

Al agua con ella.

Los peces no están activos durante todo el día

y a pesar de emplearse a fondo con la cola de rata

nuestros pescadores no obtienen ningún resultado.

Para encontrar al barbo becero,

que habita exclusivamente en la cuenca del Guadiana,

John y Eduardo, tendrán que dedicarle un día más.

-Hemos pateado bastante.

-Sí, mucho. Mucha orilla. Pero mañana, ¿conviene madrugar?

Un poco más, ¿no? -Sí, sí, cuanto antes.

Mejor estar allí amaneciendo y controlamos un poco.

Además, lo bonito que es estar allí a esas horas.

-Con menos aire a primera hora. Nos hará bien.

-Vale, nos levantamos pronto.

-¿Cuántos dibujos tenemos? Por el tema de los barbos.

-Hay unos cuantos.

A ver si mañana conseguimos coger alguno

y tomamos unas notas. -Para comparar. Vale, bien.

-Para diferenciar el becero del comizo.

-Es importante para mi. -Hombre, se ve bastante bien.

Tomar esas notas para acompañar de alguna foto...

-Vale. ¿Y alguno del pueblo has hecho?

-Sí, sí.

-Es que estuviste un rato ahí echando un vistazo.

-Sí, bocetos, un poco de todo.

-Este es genial.

-La zona mientras veníamos...

¿Recuerdas el puente? -Sí, ¡qué bonito!

-Mira, becero... -Cabecicorto, se entiende el nombre.

-Comizo... -Ah, vale, tenemos cosas...

Y, por cierto, ¿qué tal el lance? Empezamos así, así.

-Bien, bien, poco a poco. -Te he visto bien.

-La técnica es práctica y práctica. -Tenemos que practicar más. (RÍE)

-Aquí que son lances cortos, que ves el pez.

-Sí, la mayoría, es verdad. -Pero me ha gustado.

-Pues a la cama. -Que mañana se de bien.

-¡Al barbo!

-Bonito día. -Un poco oscuro. (RÍEN)

Las primeras luces del amanecer

pintan de azul el agua y la orilla de La Serena.

Se ve movimiento, que veo ahí mucho barbo.

Hay movimiento por todos los lados.

Qué bonito el reflejo.

Pues está muy bien. -Tiene buena pinta.

Ahí va algo.

-¿Tienes todo controlado? -Sí

-Yo me quito el frontal.

Sobre el reflejo en el agua se ven muy bien a esta hora

las ondas que delatan el movimiento de cualquier animal

que se mueva cerca de la superficie.

Sin embargo, los primeros lances no dan el resultado que esperaban.

Y no es, hasta que ha avanzado la mañana,

cuando logran la primera picada.

¡Tengo una! -¡Muy bien!

¡Una carpita! Pero qué raro, recoge poquísimo.

Ahora, ahora. Ahora sí ha picado.

-Oye, ¡es un barbo!

-¿Es barbo, sí? Veo que brilla de una manera...

-¡Pero está plagado esto de carpas! -Sí, por la forma de tirar...

-Se ve la cola, es inconfundible. -Es una carpa, sí.

-También por la claridad del agua y el sol que está dando.

Venga, ven para acá.

-Muy bien, muy bien. -Una carpa.

Al final, están cayendo más carpas de lo que pensábamos.

-¡Bien! -Una carpita.

-Le gustan los saltamontes, ¡eh! -A ésta sí.

-¿Dibujo de carpa tienes, o no? -No, de carpas, no. ¿Hacemos uno?

Eduardo se encarga de las ilustraciones

de varios de los libros que ha escrito John sobre la pesca.

Aprovechan estos viajes para documentarse

y ofrecer a los lectores información de primera mano.

-Pues ahora que hemos pescado varias carpas

viene bien el dibujo, ¿verdad?

Que ya tenemos el comizo, el becero, para distinguir los barbos.

-Mira, tiene estos relieves, estas rayas, del comizo...

-Que se nota el parecido... ah, pues sí...

-En esta encima, la bocaza que tiene...

La mojas un poquito...

-Sí, la voy a mojar y la suelto ya, porque está la pobre ya un poco...

-¡Dale!

-Está un poco pachucha. -Pero se recupera.

-Afortunadamente, son muy fuertes.

-¡Tengo uno!

-¡Hombre, qué bien, fenomenal! ¿Qué es, becero?

-No lo sé, espera. -Pues tira, tira, a ver qué es.

(RÍE)

-Bueno, con cuidado.

De tratarse de un becero,

Eduardo habría logrado, por fin, el objetivo que se habían marcado

al inicio de este viaje.

La pesca con mosca ha resultado ser bastante efectiva

durante los meses de calor,

cuando los barbos buscan alimento en las orillas.

-Ha mordido bien.

Para los meses de frío,

cuando están más profundos y menos activos,

la pesca con cebo resultará, sin duda, más efectiva.

Efectivamente, este es el cabecicorto.

Como otros barbos,

el becero habita grandes masas de agua profundas y lentas

y remonta cursos de río con más corriente y menos fondo

en la época de presa,

como también hace el comizo, con el que cohabita

en toda su área de distribución.

Este pez alcanza tallas similares a las del resto de barbos ibéricos.

La principal diferencia es su cabeza, de menor tamaño,

lo que le ha valido el sobrenombre de cabecicorto.

¡Bien! ¡Oh! ¡Esta vez sí!

¡Edu! ¡Por fin me ha entrado un becero!

-¡Muy bien! -¿Quieres verlo?

-¡Qué alegría! ¡Vamos!

Eso de buscar una especie específica, a veces, es difícil.

-Ahora voy para allá a ver cómo es.

-Está agotado ya, tiró mucho al principio.

Ahora, ahora ya.

¡Ya! ¡Yuju! (RÍE)

¡Edu, otro becero! ¡Qué bueno! ¡Por fin!

Voy a por el saltamontes...

¡Mira!

-¡Muy bien, muy bien!

(RESOPLA)

Lo comió.

-¡Otro, tengo, tengo! -¡Bien!

Las picadas se suceden una detrás de otra.

Parece que los barbos se han activado,

frente a las imitaciones de terrestres

que utilizan John y Eduardo,

principalmente grillos y escarabajos.

-Ya me has ganado hoy. -Qué falta de respeto, ¡eh!

-Acabo de fallar con uno aquí.

Eduardo a logrado capturar otro becero.

Parece que, por fin, han encontrado un tramo de orilla

en el que se agrupan estos peces.

Una grata recompensa a todo el esfuerzo

cuando las horas sin percibir una picada han sido muchas.

-¡Tengo un becero! -¡Muy bien, hombre!

-¡Mírale qué bueno! -¡Muy bien!

Este es el riesgo de pescar nuevos escenarios.

Un reto, que John y Eduardo,

han convertido en su forma de entender la pesca.

-Qué majo, ¡eh! -Me alegro, nos ha costado.

-Venga, la echo al agua. -Bien, bien.

(Música)

(Música)

Es tu instinto, es tu refugio,

es tu futuro, es tu gente,

es tu vida, es tu desafío.

"Jara y Sedal". La revista de los cazadores.

Subtitulado por: M Cristina Rico de Mingo

Jara y sedal - Pesca a mosca en La Serena

14 dic 2018

El programa se centra en la pesca del barbo, que nuestros protagonistas capturan mediante una técnica compleja, que mezcla el acecho como el que se realiza en la caza, con la pesca con mosca. El resultado son emoción en la aproximación al pez y espectacularidad en la picada.

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  1. Vicente

    Hola soy apasionado de la pesca y seguidor de jara y sedal desde hace mucho tiempo y desde mi punto de vista creo que esta bien hacer un programa con un aficionado como el de hoy pero tantos programas con el aburren ,no es especialista en nada ni tencas ni lucios ni por supuesto pesca a mosca yo como aficionado quiero aprender y con este programa no lo e echo ,creo que con los especialistas que ay ya vale de poner gente que no sabe ni agarrar la caña y menos lanzar

    20 dic 2018