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Para todos los públicos Jara y sedal - Pesca en Masegoso - ver ahora
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Hoy llegamos hasta tierras alcarreñas,

hasta la pequeña localidad de Masegoso de Tajuña,

donde sus 85 vecinos disfrutan de rincones mágicos

como estos que estamos viendo.

El río Tajuña riega estas tierras entre bosques de ribera y páramos

y donde la trucha arcoíris, hasta hace poco tiempo,

se dejaba ver muy a menudo.

Este tramo del Tajuña

está gestionado por el Club Deportivo de Pesca de Masegoso,

encargado de cuidar y velar por su conservación

así como de divulgar a través de cursos la actividad de la pesca.

Con la entrada en vigor el pasado año

de la nueva normativa sobre especies invasoras

la trucha arcoíris quedó incluida en la lista de especies

que no pueden ser devueltas al medio natural donde han sido capturadas.

En la actualidad el coto de Masegoso

ha tenido que paralizar las repoblaciones de este pez,

cumpliendo así con la ley en vigor,

y por tanto la actividad dentro del coto hoy en día es nula.

Cuando este programa se grabó, las capturas provenientes

de las repoblaciones controladas de trucha arcoíris

no se podían devolver al río.

El Tajuña es un río de interior

y el segundo más largo de la cuenca del Tajo.

Sus 225 kilómetros recorren las provincias de Guadalajara y Madrid,

donde sus aguas se juntan con las de otro río con nombre propio:

el Jarama.

Desde su nacimiento, en los alrededores de Maranchón,

el clima de la cuenca es típicamente mediterráneo

con temperaturas templadas que se vuelven más secas

a medida que el río va entrando en la provincia de Madrid.

El Tajuña es el río alcarreño por excelencia.

Su cauce discurre al norte paralelo al valle del Henares

y al sur al del Tajo.

Aguas arriba el río se remansa

en el único embalse que jalona su recorrido:

el de La Tajera.

Cuando llega hasta Masegoso,

sus aguas vienen tranquilas y cristalinas,

lo que permite a pescadores y visitantes disfrutar del paisaje

y del sonido relajante de la corriente de este río.

Para todos aquellos que busquen tranquilidad en un lugar mágico

las riberas del Tajuña son, sin lugar a duda, el sitio que buscan.

Hoy vamos a recorrer las orillas del río

de la mano de dos pescadores bien distintos, Alfredo y Juan.

Con ellos vamos a pescar la trucha arcoíris

en dos modalidades tan dispares como son la mosca y la cucharilla,

pero que son capaces de regalar momentos inolvidables

en un entorno de película.

Desde bien pequeños llevan la pesca metida en la sangre

y cada vez que vuelven al Tajuña retroceden hasta su infancia

cuando ambos acompañaban a sus padres

en busca de truchas autóctonas y barbos.

Mira, Juan, éste es el río Tajuña y aquí está ya el coto de Masegoso.

Es un coto intensivo, está muy bien...

-Recuerda que yo tengo esto un poco abandonado,

que llevo un tiempo sin salir de pesca.

-¡Ah, bueno!

Pues, bueno, intentaremos pescar y creo que lo vamos a pasar bien

porque es muy prometedor el sitio.

-Vamos a ver si eres capaz de reengancharme a esta disciplina,

la pesca.

-Vale.

-Venga, vamos a la faena.

Alfredo ha invitado a Juan a pasar una jornada en su río de infancia.

Los quehaceres diarios de Juan

le han obligado a guardar la caña durante un buen período de tiempo.

Pero hoy su amigo Alfredo intentará recuperar a aquel chavalín

que disfrutaba con cada picada.

Mira, Juan, éste es el sitio en donde vamos a pescar.

Entonces yo creo que tú te debes poner ahí abajo,

que hay más profundidad para la cucharilla,

y yo me voy a poner por encima de la chorrera esta.

¿De acuerdo?

-Vamos a la faena.

-Pues, venga, de acuerdo.

A sus 50 años, Juan aún recuerda aquella primera vez

que fue con su padre al río Tajo en busca de truchas.

Por aquel entonces, la lombriz era el cebo que más se utilizaba.

Nada que ver con la gran variedad de señuelos que hoy en día

se pueden encontrar en el mercado.

Juan va a pescar hoy a cucharilla, su modalidad preferida.

A este profesor de primaria y padre de dos hijos

la mosca no le ha atraído nunca

y sigue siendo fiel, después de 40 años,

a sus principios de infancia.

Por el contrario, a Alfredo no hay quien le haga cambiar de opinión.

Desde hace más de 40 años practica la pesca a mosca

y desde entonces esta modalidad se ha convertido en su verdadera pasión

Bajar al río, observar y, a partir de ahí,

fabricar sus propios señuelos

es lo que en estos momentos más le gusta.

Aquí las aguas son menos profundas que unos metros más abajo,

lo que hace que la mosca trabaje mejor

y si hay truchas, ataquen con decisión el señuelo.

A punto ha estado Juan de clavar la primera.

No está mal después de tanto tiempo sin coger la caña.

Ya tengo la primera, Alfredo.

-Sí señor, muy bien.

-Me gusta el sitio.

-Te gusta, ¿no?

Yo estoy aquí tirando a dos o tres pero me lo están rehusando.

Será cuestión de ir probando distintos tipos.

Quizá porque la cucharilla es mejor opción que la mosca,

en este caso,

o quizá por aquello de que la suerte se alía con el menos experimentado,

el caso es que el primero en sacar trucha ha sido Juan,

que seguro ha vuelto a sentir lo mismo que aquel chaval de 10 años

cuando pescó su primera trucha en el Tajo.

-Alfredo, llegar y besar el santo.

-Qué bien.

-Fíjate.

-Me alegro.

Me alegro mucho, un montón.

Hasta el año pasado, en que llegó la hora de la jubilación,

Alfredo ha sido profesor generalista como a él le gusta decir,

de esos que enseñaban todas las asignaturas.

Lejos queda ya aquel niño de ocho años de Humanes de Mohernando

que cogió su bicicleta y su caña

y pescó su primer barbo en el río Henares.

Por supuesto, eran otros tiempos

y ahora la pesca ya no es un modo de subsistencia.

Para Alfredo,

lanzar la caña significa disfrutar de sus dos pasiones:

la pesca y la enseñanza.

Ahora que se ha jubilado, colabora de forma altruista

con Naturix, una piscifactoría de truchas ecológicas

donde da clases a todo el que quiera iniciarse

en este maravilloso mundo de la pesca.

¿Qué tal vas, Juan?

-Bien, bien.

Por aquí tengo alguna que salta.

-Qué fenómeno.

Porque a mis señuelos, de momento, no les hacen nada.

No les hacen tilín, no.

-Salió la primera, y vamos a ver si hay suerte...

-Ya te vi, ya, ya te vi.

-...y viene la segunda.

Hay alguna más, porque saltan.

-Venga, duro con ellas.

A ver qué pasa.

-Alfredo...

-¿Sí?

-Voy a cambiar de sitio.

Voy a subir un poquillo para arriba a ver qué tal están por ahí las pozas

-Vale, de acuerdo.

-Muy bien.

Pues, voy a probar por ahí, que aquí ya he tanteado mucho.

-A ver, suerte.

-Venga.

Como ya hemos comentado al principio del programa,

en la actualidad la actividad en el coto de Masegoso es inexistente.

Desde el 8 de julio del pasado año,

y con la entrada en vigor

de la nueva normativa de especies invasoras,

entre las que se encuentra la trucha arcoíris,

el coto deportivo cerró sus puertas

y los 49 socios siguen limpiando los márgenes del río y las plataformas

pero sin poder lanzar sus señuelos al agua,

entre otras cosas porque no hay nada para pescar.

-¡Alfredo!

Masegoso no es el único coto cerrado,

también el de Moranchel y el de Brihuega

sufren las mismas consecuencias.

Antes de la entrada en vigor de esta ley

en Masegoso se repoblaba dos veces por semana,

los miércoles y los viernes,

y se echaban al agua un total de 250 kilos de trucha arcoíris

que estaban certificadas como ejemplares estériles.

Así a día de hoy no hay un sólo ejemplar en el coto,

y tanto los cursos de iniciación como la propia actividad de pesca

están paralizados.

¡Otra más, Alfredo!

Qué bien, qué buen sitio.

Mientras esperan soluciones,

los socios valoran la posibilidad de repoblar

con trucha fario o con barbos,

especies que hace años había en el río

y que no están sujetas a la nueva legislación,

lo que supondría evitar el cierre definitivo del coto.

Vamos ahora, vamos ahora, vamos ya ...

Ya está.

Esta va para arriba, ¿eh?

Quieta...

Mira, Juan, acabo de coger una.

-Bien, bien.

-Entonces como tú tienes ahí la cesta te la voy a dar.

-Pues aquí la tengo, hala.

Ya te has estrenado también.

-Sí.

Vamos a limpiar un poquito la sangre, no obstante.

-Bueno, seguimos, ¿no?

-Seguimos, seguimos.

-Da gusto, da gusto.

Me voy a volver a enganchar a la pesca.

-Me parece muy bien.

Pues, fíjate:

estoy viendo ahí que tienes tres y otra más, cuatro...

Es cuestión, a lo mejor, de ir cambiando de ...

-Y de paciencia.

Ya sabes que esto es paciencia.

-Exactamente.

También un poquito de sitio, un poquito más abajo...

-Cambiar de cebo, ir probando...

-Cambiar de cebo, exactamente.

-Bueno, pues vamos a seguir.

-Vamos a ello.

-¡Buena tirada, Alfredo!

-¡Mira, otra!

¡Qué barbaridad!

-¿Qué tal, te ha picado?

Bien, muy buena.

Pelea, ¿eh?

Es buena.

-Se la vamos a llevar a Juan.

La de la cucharilla es una modalidad de lanzado de señuelo artificial,

para engañar al pez no hay que dejar de recoger la línea

una vez se ha lanzado.

Una y otra vez las truchas siguen el señuelo

pero en el último instante no se deciden a atacarlo.

Es ahora cuando Juan pone en práctica

uno de los consejos que su padre nunca se cansaba de repetirle

cuando bajaban al río:

para pescar hay que andar despacio y tener tranquilidad y paciencia.

-Mira, Alfredo, otra.

-Juan, qué tal.

-¡Hombre, Alfredo!

Mira, acabo de coger otra.

-Pues ya veo que no se te ha olvidado.

-Nada, nada, el sitio es propicio.

-¿Me permites un consejo muy rápido?

Procura lanzar más lejos, ¿vale?

-Está hecho.

-Venga, nos vemos.

-Voy a sacar esto y seguimos.

-Muy bien, hasta luego.

-Qué no se nos olvide ahora el bocadillo.

-Venga...

Vista la buena suerte de Juan en la parte cercana a la chorrera

Alfredo decide marchar río abajo

por uno de los caminos que discurren paralelos al Tajuña.

Desde hace quince años Masegoso tiene su propio coto de pesca

y desde entonces hasta hace un año pescadores como Alfredo

han venido para recorrer cada rincón de sus riberas

y practicar una pesca que ha hecho del Tajuña un río saludable.

En esta parte baja la vegetación sigue siendo espesa.

Alfredo ha encontrado una zona de claros

donde las posturas no son demasiado exigentes

y la trucha se deja ver para colocar la mosca.

Ahora sí, bonita.

Lances como el que acaba de tener Alfredo ya son imposibles

y el río Tajuña ha visto cómo han desaparecido las especies

que llevaban ya mucho tiempo en sus aguas.

Con la nueva ley

cualquier pez que esté incluido en la lista de especies invasoras

no puede ser ni devuelto ni tampoco transportado,

lo que obliga a los pescadores a dejar las capturas

en las cercanías de los ríos o los embalses.

Una vez más Alfredo se guarda su captura

siguiendo la normativa vigente de ese momento.

-La tengo, venga bien.

Una nueva captura que no hace más que confirmar

que el regreso de Juan va por muy buen camino.

En su intento por escapar la trucha busca la orilla del río,

el único lugar donde tiene alguna posibilidad de soltarse.

Juan pone todo su empeño en que no sea así.

Se fue.

Al contrario que Juan,

Alfredo ha decidido buscar las truchas

a base de paseos por el bosque.

La sombra de los árboles le ocultan a la vista de los peces

lo que le favorece a la hora de acercarse hasta la orilla

y lanzar la línea.

Las partes sombrías de las riberas

son uno de los sitios preferidos donde se esconden las truchas,

poner el señuelo cerca de esos lugares puede ser una buena opción.

-¡Ahora!

¡Coño, cómo tira!

A pesar de que en muchas ocasiones

las truchas no hacen caso al señuelo,

la insistencia tiene a veces sus resultados.

Alfredo debe tener cuidado a la hora de sacar el pez,

su caña es quizás demasiado rígida

y no amortigua en exceso los tirones de la pelea

pudiendo llegar a partirse.

Se fue, bueno...

El remanso del río donde Juan ha pasado la mayoría de su jornada

sigue teniendo actividad.

Una y otra vez la cucharilla busca con insistencia

que alguna de las truchas muerda el engaño.

-¡La tengo!

¡Alfredo, otra!

¡Alfredo, otra!

Esto marcha, ¿eh?

Va a haber que venir otro día.

El día va tocando a su fin y es momento de hacer los últimos lances.

La pesca a mosca con cola de rata

es de las modalidades más técnicas y difíciles

pero a la vez de las más espectaculares.

Para atraer a la trucha Alfredo da pequeños tirones

imitando el movimiento de un pequeño pez.

Cuando se recorre un río como el Tajuña

hay que tener mucha experiencia para lancear la línea y no engancharla.

En este caso, Alfredo evita los arbustos que tiene a su alrededor

lanzando a ballesta y pone la mosca en el lugar escogido.

-Por ahí, por ahí, por ahí...

¡Ahora sí!

Vamos a ver...

¡Epa!

Espera, espera...

¡Ahora!

¡Hombre, Juan!

-Bueno, Alfredo...

-Ya he visto que eres un fenómeno.

-¿Qué tal se ha dado por ahí arriba?

-Bueno, no ha estado mal.

¿Y tú, qué tal?

-Bien.

Me ha gustado el sitio.

Es una maravilla.

Hemos pasado buena parte, pican...

-Me alegro mucho y, mira, es un placer.

Yo que te iba a comentar, respecto a tus hijos,

¿por qué no te los has traído?

-Mis hijos son pequeños, son niños.

Me los he llevado dos o tres veces y se aburren.

-Bueno, claro, pero ten en cuenta una cosa...

-Necesitan más vidilla.

-Claro, pero te voy a decir una cosa:

esto es río, es más complicado.

Para una iniciación a la pesca,

lógicamente, en el lago que tenemos ahí, en Naturix, es un sitio perfecto

-¿Y ahí cuándo puedo ir, cómo se puede ir?

-Cuando quieras.

Yo estoy al tanto de ello, nos ponemos de acuerdo

y ellos se van a iniciar casi seguro.

-Con ellos, cuando quieras, a Naturix.

Y aquí, cuando quieras también, que la tarde ha sido divina.

-Bueno, pues perfecto.

Repetiremos, no obstante, ¿vale?

-¿Recogemos?

-Sí, sí.

Pues, mira, yo ya lo llevo recogido.

-Yo esa trucha la dejo para el próximo día.

-Vale, de acuerdo, quedamos entonces.

-Perfecto.

Pues, venga, vámonos para arriba.

-Es tu instinto.

Es tu refugio.

Es tu futuro.

Es tu gente.

Es tu vida.

Es tu desafío.

Jara y Sedal:

la revista de los cazadores.

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Jara y sedal - Pesca en Masegoso

10 mar 2017

Hoy pasaremos una jornada en el río alcarreño por excelencia, El Tajuña. Alfredo y Juan volverán a este río de su infancia a pescar truchas arco iris provenientes de repoblaciones controladas que el coto de Masegoso llevaba a cabo antes de la entrada de la nueva legislación sobre especies invasoras.

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  1. Avatar de Cazaenvena Cazaenvena

    Cuando veo estos vídeos me doy cuenta del privilegio que tienen esos 85 vecinos de la ribera del Tajuña. Siempre buscamos los paraísos a miles de kilómetros cuando tenemos aguas cristalinas tan cerca. Gran video y un saludo desde www.cazaenvena.es Gran video, un saludo desde www.cazaenvena.es

    04 abr 2017