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Jara y sedal

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Para todos los públicos Jara y sedal - Jornadas APEGA - ver ahora
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Hoy, Jara y Sedal, llega hasta uno de los pueblos manchegos

más importantes de la región: Manzanares.

Sus casas señoriales con balcones y verjas de forja artística,

su historia y sus gentes amables y acogedoras con el visitante,

son razones más que suficientes

para acercarse a estas tierras de Ciudad Real.

Es época de vendimia en la tierra del vino.

Castilla La Mancha es el viñedo más grande del mundo

y, a la vez, la región que más caldo exporta de España.

Explotaciones vinícolas como esta del Pago Casa del Blanco,

cuenta con 150 hectáreas de vides de 12 variedades de uva,

4 blancas y 8 tintas.

Y donde el respeto por el medio natural

es una constante en su día a día.

La bodega está diseñada para trabajar

con volúmenes de uva y vino relativamente pequeños,

evitando así la sobre explotación

y dando prioridad a la calidad sobre la cantidad.

Algo que, sin duda, sitúa a estos caldos

entre los más selectos y demandados por los amantes del vino en general.

Manzanares está en el corazón de La Mancha.

Y como tal, es tierra de secano, donde el cereal, el olivo y la vid

dan color a estas tierras llanas de inviernos duros

y sofocantes veranos.

La caza es uno de los motores económicos

de toda esta meseta castellana, donde ciervos, conejos,

liebres y jabalíes, entre otros, encuentran su refugio natural.

Pero, sin duda, es la perdiz roja el emblema por excelencia

de los cazadores nacionales y extranjeros

que se dan cita en estas tierras de Quijote.

Javier Parra es el gestor del coto de caza menor "El rebaño",

en los alrededores de Manzanares.

Y está empeñado, por encima de todo, en preservar la perdiz roja brava.

Yo animo a todos los gestores de cotos de toda España

a que luchen por la perdiz salvaje.

Puede ser el futuro de la caza.

A pesar de las dificultades que tiene la perdiz salvaje,

desde la climatología, sobretodo, luego la agricultura que es moderna,

y también un mínimo porcentaje que es la depredación natural,

que aquí mismo, yo, el otro día, vi un azor

y disfruté mucho viéndole el lance.

Y bueno, lo vi, llegó, la cogió, se la comió allí, en el almendro,...

Bueno, la picoteó volando.

Iba con los prismáticos yo y le picoteó volando,

y se paró allí, a 500 metros, y se comió ahí su pieza.

Que esa pieza le valdrá para una semana.

Era más grande la perdiz que el azor.

Entonces, eso hay que respetarlo, y hay que tenerlo también el campo,

porque es muy bonito ver un lance de la naturaleza como ese,

y luchar por ella porque es el futuro de la caza.

En cuanto se termine la perdiz salvaje,

los cazadores hemos terminado.

El pasado mes de octubre,

y coincidiendo con la apertura de la veda, en Castilla La Mancha,

Manzanares acogió el segundo encuentro cinegético

del día de la caza natural.

Y, de nuevo, lo organizó APEGA, la asociación de cazadores

en defensa de la caza de la perdiz pura y brava.

Por unos días, esta localidad manchega se convirtió

en la capital de los pepiteros españoles.

Cazadores de todos los rincones de la península

se acercaron hasta Manzanares, no sólo para cazar.

Tres campeones de España de caza menor, como Ismael Tragacete,

Antonio Cloquell y Rubén Fernández,

abrieron las jornadas con una mesa redonda,

donde los asistentes alzaron la voz en defensa de la perdiz roja salvaje

Por segundo año consecutivo,

nos encontramos aquí, en tierras manchegas,

para compartir unas jornadas y celebrar el día de la caza natural.

Desde APEGA, estamos muy orgullosos de reunir gente

de toda la geografía española,

porque entendemos que la caza no es sólo salir al campo

con nuestros perros.

Juntarnos y socializar,

cambiar impresiones, aprender unos de los otros,

hacer nuevas amistades

que, en algunos casos, durarán ya para toda la vida.

Eso también es caza.

Para no perder las buenas costumbres,

cazadores, invitados y organizadores,

se dieron cita en la venta del Tizón,

a tempranas horas de la mañana.

Y así, aprovechar, para dar buena cuenta de un saludable desayuno.

Los primeros rayos del sol comenzaron a iluminar

los cotos del Rebaño, la Reina y el Pidio.

Lugares escogidos conjuntamente por la organización y Javier Parra

para la celebración de estas segundas jornadas de caza natural.

Antes de echarse al campo

en busca de la deseada y admirada perdiz roja,

queda tiempo para cambiar impresiones y ponerse al día

con los buenos amigos.

Apoyar a una asociación de cazadores

que la mayoría defienden la caza natural.

Y creemos que es posible, haciendo una buena gestión y una buena labor,

que pueda haber perdices salvajes en nuestros campos y montes.

Las jornadas estas llevamos dos años con ellas.

Se hicieron para que nos juntáramos cerca de toda la geografía española,

para ver unas jornadas de caza natural,

pasar unas jornadas sin que sea ningún campeonato,

ni nada por el estilo,

para juntarnos y ver que sí es posible la caza salvaje.

Nosotros creemos que la repoblación no es la solución,

porque a la vista está.

Si fuera la solución, ya estaría solucionado el problema.

Lo que creemos es que hay que hacer una caza sostenible,

hacer menos presiones de los pájaros, y poner unos horarios y unos tipos,

y que la gente que salga al campo,

que pueda disfrutar de un par de avances con perdiz salvaje

y que se vaya contento a casa.

Perros y escopetas aguardaban en la zona prevista

que se diera la orden de salida.

Caras anónimas y conocidas, aficionados y campeones de España,

se mezclaban en el grupo de cazadores

que se desplazaron hasta aquí,

dispuestos todos ellos a disfrutar del día en busca de la patirroja.

Jóvenes, no tan jóvenes, hombres y mujeres,

acudieron en gran número a la llamada de APEGA

para hacer una caza responsable y natural.

Vamos a ver los de atrás...

Da lo mismo el que cace 8 perdices, que es el cupo,

al que no cace ninguna.

Aquí, nadie es más que nadie.

Somos todos los mismos, somos los socios de APEGA.

Tenemos que dar ejemplo,

y vamos a pasar un día de caza natural, como Dios manda.

Con el corte protocolario de la quinta,

se inició la jornada de caza.

Cada participante podía escoger entre distintas partes del cazadero.

El coto del Rebaño se caracteriza por ser un terreno llano,

donde la perdiz roja salvaje predomina sobre otras especies.

Los que se decantaron por el coto de la Reina y el Pidio,

terreno, tanto de viñas bajas, como emparradas,

y donde no es raro encontrar algún que otro olivar,

sabían que, quizás, el pelo predominaba más que la pluma.

El mítico Ismael Tragacete escogió la zona del Rebaño,

y desde el inicio mostró que está hecho un chaval.

APEGA me parece una asociación extraordinaria,

en beneficio de la caza y de los cazadores,

y sobretodo la perdiz autóctona, que es lo que defienden ellos.

Lo defendemos entre todos.

Porque vemos como poco a poco se va exterminando.

Y para mi, yo siempre lo he dicho,

es como la bandera española la perdiz roja,

y es un tesoro que vamos a perder.

El calor se dejó sentir desde primeras horas de la mañana.

El otoño en La Mancha, al igual que en el resto de España,

nos ha dejado temperaturas impropias a estas alturas de año.

Lo que hizo que los cazadores lo tuvieran aún más difícil.

Perdices, conejos y liebres se empezaban a dejar ver,

pero unas veces, por salir largas, y otras por el terreno,

a las escopetas les costaba cobrar la primera pieza.

Otro de los nombres propios de este encuentro cinegético,

fue el del tricampeón de España de caza menor con perro,

Rubén Fernández.

La perdiz autóctona, en principio, si está castigada,

cuesta mucho llegar a ella, ¿vale?

Y es un trofeo que saboreas con mucho gusto.

Porque la verdad que, en los tiempos que corren, con la escasez que hay,

cuesta llegar a ellas.

Y cuando abates un perdiz, la valoras porque el premio es grande

Las otras te garantizan un éxito en la caza,

porque es cuestión de cuánta cantidad se suelta

o cuánta calidad.

Yo también respeto a cierta gente que, por ciertas causas,

no pueden llegar a las tres perdices,

o bueno, por circunstancias, tienen que llegar a ellas, ¿no?

Entonces, no me opongo a que haya unos sitios en concreto

que esa gente pueda ir y disfrutar también.

Pero sí que es verdad que hay que intentar cuidar los campos,

los campos de España, la mayoría de ellos,

irá la perdiz autóctona,

porque es una joya que se nos está escapando,

pero sí que hago un llamamiento a todos en general

para intentar cuidarla lo más posible,

y a ver si, por lo menos,

los venideros pueden también disfrutar de ellas.

A diferencia de Tragacete, Rubén escogió el coto de la Reina,

porque a parte de perdiz, también buscaba pelo.

Esta liebre encuentra refugio en las viñas bajas,

y se pone a salvo de la escopeta de Rubén.

Con el sol cayendo a plomo sobre el viñedo

y con Rubén atento a cualquier movimiento de su perro,

la liebre cruza justo delante de él, sin ser vista.

Pero la caza da oportunidades a todos,

y muy cerca de donde saltó la liebre,

una perdiz pone a prueba la puntería del tricampeón de España.

(Disparo).

Rubén no falla

y baja de un solo disparo certero, una brava perdiz roja.

Por algo ha subido a lo más alto del cajón, hasta en 3 ocasiones.

La experiencia es un grado en el mundo de la caza.

Tampoco quiso perderse esta cita Antonio Cloquell,

el primer valenciano que consiguió ser campeón de España,

en el año 1993.

Bueno, yo como campeón de España, les diría a todos los cazadores

que sí que es posible recuperar la perdiz autóctona,

porque en muchos sitios se ha hecho.

Se ha hecho y ha dado buen resultado.

Simplemente, trabajando por ella.

Porque no tiene nada que ver una perdiz autóctona con una de granja.

Lo que no puede ser es que digas: yo pago tanto, y voy y cazo.

Eso no. O sea, se tiene que apoyar, arrimar el hombro un poco, como todo.

Si todos arrimaran el hombro, esto funcionaría mucho mejor.

A pesar del calor,

Antonio tiene fuerzas para echar una carrera detrás de la perdiz.

La patirroja salvaje no lo pone fácil nunca.

Antes de bajarla, es normal que levante el vuelo varias veces,

y haya que correr tras ella, hasta que se ponga a tiro.

(Disparo).

Antonio demuestra que ser campeón de España no es casualidad.

Un buen perro es primordial en esta modalidad.

No dejar terreno sin cazar

y, por supuesto, cobrar cada pieza que se abate,

son una exigencia para todo buen cazador.

A Toni, este tarraconense, amante de la perdiz brava,

no le importaron los más de 550 Kms que le separaban de Manzanares.

Él y su perro sufrieron, como el resto de participantes,

un calor impropio del otoño.

Pero la causa merecía el esfuerzo.

(Disparos).

Dos disparos para bajar una perdiz que salió a bastante distancia

de perro y cazador.

Si algo tiene la perdiz salvaje, es que su tiro no es fácil.

Un vuelo rápido y que no aguanta mucho,

cuando se ve obligada, hace que los participantes

tengan que afinar el tiro.

Joder, la Yola, muy bien. Muy bien, mira. Muy bien.

La presencia de Ismael Tragacete, 6 veces campeón de España,

y una vez campeón del mundo de caza menor con perro,

fue de lo más comentado en este encuentro de cazadores.

Su asistencia supuso un gran apoyo al trabajo que se está realizando

en los últimos años, por parte de APEGA.

Hola. Muy bien, muy bien.

Ismael sigue en forma, y el tiempo parece no pasar por él.

Asegura que su secreto es disfrutar de la caza

como la primera vez que se echó la escopeta al hombro.

Pero no fueron solamente campeones

los que se acercaron hasta Manzanares.

Estas jornadas de Apega permitieron que muchas familias disfrutaran

no sólo de la caza, sino también de un día de campo.

Enseñar a los más jóvenes a respetar y amar el medio natural,

se antoja primordial,

si queremos asegurar que está afición

tenga un futuro prometedor.

Carla y Toni son un joven matrimonio al que su afición por la caza

los mantiene juntos, incluso cuando salen al campo.

Yo animaría a todas las mujeres que tengan un poco de ganas

de practicar el deporte de la caza, que se echen al campo

y que empiecen a cazar, porque el deporte no tiene sexo.

Da igual el deporte que sea, la modalidad de caza

o el gimnasio de lo que sea, no tiene sexo.

Por tanto, también es un mundo donde las mujeres cabemos, por supuesto.

Tan importante como el propio disparo,

es el trabajo previo y posterior que hacen los perros

en esta modalidad de caza menor.

Los perros deben cazar cada palmo de terreno

y no alejarse del cazador.

(Disparos).

¡Cógela, cógela!

Con cada disparo, debe haber un cobro.

No hay que dejar piezas abatidas en el campo,

y eso es una de las tareas principales de los canes.

Este perro entrega rápidamente la pieza,

obedeciendo a la llamada de Antonio.

En otras ocasiones, como en este caso,

el perro hace un extraordinario trabajo,

cobrando esta perdiz pinchada.

El calor sigue siendo protagonista.

La hidratación de cazadores y perros es fundamental

para continuar esta sofocante jornada.

A pesar de que las fuerzas empiezan a estar justas,

nadie se detiene.

Y unos y otros buscan los últimos lances

de estas jornadas de caza natural.

Vides, barbechos y los alrededores de las casas de labor,

son el refugio ideal donde poder esconderse.

Bien por su naturaleza, o bien por su espíritu manchego,

a Ismael Tragacete el sol parece no importarle mucho.

Y junto a su perro, recorre el coto a buen ritmo.

Conocedor de la perdiz y de sus costumbres,

Ismael caza este barbecho, confiado en que liebres o patirrojas

le den la oportunidad de volver a probar puntería.

Los cultivos como este de viñas emparradas

suponen una dificultad añadida a la hora de disparar.

Pero por el contrario,

le dan a la caza una clara ventaja de poder escapar.

El cazador no tiene opción de ir de una calle a otra de vides,

y tiene que estar espabilado si quiere abatir la pieza.

Juventud y veteranía se han juntado ahora en este tándem improvisado.

Toni y Antonio Croquell se dirigen hasta estas viñas.

No queda mucho para dar por acabada la jornada,

y tarraconense y valenciano ponen fuerzas

intentando levantar alguna liebre o perdiz.

Casi al alimón, han disparado los dos cazadores a la patirroja.

Que visto lo visto y a pesar de su veloz vuelo,

tenía pocas o escasas posibilidades de salir victoriosa de este lance.

¡Corre, corre!

¡Ay, la Yola, muy bien, muy bien, la Yola, muy bien!

Esta liebre pone pies en polvorosa en este secarral.

Antes de que el cazador la tenga a distancia de tiro.

Barbechos, viñedos y tierras de cultivo

componen estos cotos manchegos,

donde sus gestores se han empeñado en trabajar

por y para la conservación de la perdiz roja salvaje.

Asociaciones como Apega, no sólo se preocupan por una caza sostenible

con patirrojas bravas,

sino que hacen una labor pedagógica y educativa muy importante,

dando a conocer los motivos principales,

por los que se ha llegado a esta situación,

y ofreciendo soluciones al problema actual.

APEGA, la asociación de perdigueros de Gata de Gorgos,

nació de la idea de 7 vecinos de la localidad alicantina

que da nombre a este estamento.

Desde el principio, su objetivo fue la puesta firme y decidida

por defender a la perdiz roja natural y salvaje,

en detrimento de las patirrojas que se sueltan indiscriminadamente

por los cotos y campos de nuestra geografía.

A través de encuentros y jornadas como estas que estamos disfrutando,

la asociación pretende llegar y concienciar,

al máximo número de cazadores del que una caza natural

en pos de un ave realmente salvaje, sin mezclas ni hibridaciones,

es posible si todo el mundo pone su granito de arena.

¡Hola, hey¡

La filosofía de APEGA es clara y directa.

La caza debe ser una actividad donde lo importante ha de ser

salir al campo y disfrutar de la naturaleza.

Además de la divulgación de los valores de la caza natural.

¡Ey!

¡Va, ven!

Es hora de volver y deshacer el camino hecho

a lo largo de toda la mañana.

Los rostros de los cazadores y el andar cansino de los perros

dejan bien a las claras lo duro que ha sido el día.

Ahora, es tiempo de reponer fuerzas y comentar la jornada.

En la mesa de la organización,

empiezan a llegar los primeros participantes

con las piezas conseguidas.

Y algunos parece que no se les ha dado nada mal,

como a este joven cazador que entrega 5 perdices bravas.

Primero, lo que hacemos es, cuando el cazador no traen aquí

la caza natural, la caza del campo, primero, la medimos.

Fíjate. Y la cola es la que manda. ¿Vale?

Aquí, nos encontramos que mide 36,5 cms.

Y ahora, la vamos a pesar.

Una báscula normal y corriente donde se pesa.

Esta nos pesa 450 gramos.

El siguiente paso, le cortamos un ala y una pata.

Y cada perdiz, como podéis ver, se mete en cada sobre ficha, ¿vale?

¿Y qué hacemos luego con esto? Pues muy sencillo.

Luego, esto lo mandamos

a la universidad de protección animal de Lérida,

donde nuestro amigo y catedrático, Jesús Naval, las analiza,

las investiga con su equipo de biólogos.

Y gracias a las muestras y al seguimiento,

vemos que en el coto pueden que tengan algún problema,

y lo podemos solucionar.

Bueno, pues de alguna manera, la gente que competimos

y que hemos andado por muchas partes de España,

hemos conocido muchos terrenos distintos,

pues de alguna manera, estamos metidos en esta asociación

porque queremos animar al resto de la gente

que valore la perdiz roja,

que de alguna manera, pues cada vez, hacernos un poco más fuertes,

para que nos escuchen un poco más.

La idea de mantener la perdiz silvestre, la asociación de APEGA,

me parece una idea estupenda,

porque además de ser muy buena, es necesaria.

La caza, hoy en día, estamos en una época un poco mala

por toda la presión de la agricultura, los pesticidas,

todas las infraestructuras y demás, que acosan a la caza.

Y estas jornadas de defensa

y una asociación que se dedica a protegerla,

me parece muy buena.

Bueno, pues aquí traigo 8 perdices, el cupo, ¿vale?

Entre las 11:30 y las 12:00, logré con las 7 perdices.

Y la última la he matado hace 10 minutos.

O sea, que la última me ha costado, pero bueno, al final la cacé.

Este segundo encuentro, en defensa de la caza natural,

llega a su fin.

Y lo hace de manera exitosa si tenemos en cuenta

el número de participantes que ha logrado reunir en esta edición.

Sin lugar a dudas, trabajos como el que lleva a cabo APEGA,

se antojan fundamentales, si queremos que la perdiz roja salvaje

siga volando a sus anchas por nuestros campos y montes

durante muchos años más.

Es un instinto,

es tu refugio,

es tu futuro,

es tu gente,

es tu vida,

es tu desafío.

"Jara y sedal", la revista de los cazadores.

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

  • Jornadas APEGA

Jara y sedal - Jornadas APEGA

30 dic 2016

APEGA, la asociación que trabaja por y para la defensa de la perdiz roja autóctona organizó en la localidad manchega de Manzanares el segundo encuentro cinegético de la caza natural. Cazadores de renombre como Ismael Tragacete o Rubén Fernández mostraron con su presencia el apoyo a esta asociación.

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  1. Cesar

    Enhorabuena y a seguir en la defensa de la reina de los montes. Gracias por el video

    31 dic 2016