Jara y sedal La 2

Jara y sedal

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Para todos los públicos Jara y sedal - Grandes lucios en Alange - ver ahora
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Al borde de este magnífico embalse está la localidad de Alange.

Sus edificios monumentales y sus espléndidos baños termales

obligan a una parada

a todo el que se adentra en tierras extremeñas.

En la antigüedad

desde Castillo de la Culebra

se controlaba El Paso de la Vía de la Plata,

hoy desde sus ruinas

disfrutamos de una magnífica panorámica del pueblo

y del embalse de Alange.

El agua es la protagonista

del entorno natural de esta población extremeña,

fuentes, pozos y manantiales

marcan a diario el carácter de Alange.

No pasan desapercibidas las calles empinadas de Alange,

calles que se amoldan

a los quiebros y desniveles del terreno

por muy encaramado que éste sea.

En la plaza del pueblo

destaca la Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros,

declarada de Interés Histórico Artístico.

El embalse de Alange

es una enorme masa de agua dulce de más de 5000 hectareas

construido en 1992 sobre el río Matachel.

Está situado sobre las estribaciones de la Sierra Peñas Blancas,

pertenece a la Confederación Hidrográfica del Guadiana

y su capacidad es de 852 hectómetros cúbicos.

Este embalse

es un lugar extraordinario para la pesca deportiva.

Aquí habitan especies como el black-bass, la carpa,

el barbo cómizo

y el protagonista del programa de hoy,

el Lucio.

El gran tramaño de este embalse

hace que no sea fácil recomendar zonas de pesca,

lo que permite aventurarse en él

y descubrir buenos sitios

donde lanzar la caña y trabajarse las picadas.

Bueno Juanan...

... lo que sustituye al antiguo cable de acero,

ya que esto es más resistente,

y no tiene visibilidad de bajo del agua.

Vamos a unirlo,

con un nudo de sangre,

para evitar

el poner quita vueltas y...

siempre que haya algo entre la línea y el bajo

hay posibilidad de que se rompa.

Lo pasamos, damos aquí unas vueltecitas,

y volvemos a pasar por donde lo hemos metido.

Tensamos...

vamos a montarlo articulado,

tiene una movilidad alucinante,

lo enganchamos abajo...

y a lío, ¿vale?

Venga, cógete tu caña...

y a ver qué pasa.

Está el lucio a unos nueve metros,

parece que ha pasado ya.

A ver si...

si quiere morder.

A sus 30 años

Ángel vive por y para la pesca.

Cuando tenía 4

iba de la mano de su hermano mayor a pescar al río Zújar

y al embalse de Orellana

y desde entonces

su pasión por la pesca va en aumento.

De pequeño se decantaba por los basses y las carpas,

cuando cumplió los 18

descubrió el encanto de las picadas de los lucios.

Desde hace 5 años

es guía de pesca

y propietario de una empresa de embarcaciones,

enseñando las riquezas

de los distintos embalses de Extremadura.

Hoy lo acompaña Juan Antonio,

un amigo y enamorado del embalse de Alange.

Oye Ángel, va al cargo de pesca la sonda.

Pues mira,

aquí parece que tenemos movimiento de lucios.

Aquí hay un montón de alburnos, lucios arriba comiendo,

el otro que ha salido, ¿ves?

Este ha entrado a comer.

Y conforme ha comido,

ha vuelto a salir.

Así que, no tienen que andar muy lejos,

la primera picada.

Aquí está.

Se soltó, ¡me cago en la leche!

Te dije que estaban por aquí, pero bueno.

Vamos a cambiar de zona.

El embalse es navegable en toda su extensión

para embarcaciones

con una potencia de motor no superior a los 75 CV

y sin sobrepasar los 75 Km/h

Ángel sabe por experiencia

que la zona de la presa

tiene muy buenos puestos para el Lucio

y sin perder tiempo lanzan los señuelos al agua.

Ahí está, a la caída.

Venga Juanan.

¿Soltó? ¡Venga, venga!.

¿Grande? Tranquilito, eh.

Que no se escape Juanan, venga.

Vamos a prepararnos.

Tranquilo.

Tranquilito, tranquilito.

Trabájale.

Arriba, despacito.

Y ahora recoge muy rápido.

Ahí viene.

Suelta un poquito de hilo.

Déjale que pelee.

Traétela hacia acá la caña.

Venga...

Bueno Juanan...

pues no está mal para ser el primero del día.

Y cómo le he enganchado...

Este los cinco y medio, seis...

si que los tiene, eh?

Perfectamente, así que nada.

Pues, al agua, ¿no?

Hay que estar muy pendiente de lo que indique la sonda.

Es importante el uso de estos aparatos

porque indican a los pescadores

la actividad que hay a distintas profundidades.

Venga vamos que mira, tenemos a una de diez metros

justito debajo del barco,

a ver si le conseguimos sacar en vertical.

La experiencia de Ángel

a la hora de leer los datos que envía la sonda

le facilita el trabajo de poner el señuelo en el sitio correcto.

Hombre quita el tapón.

Bueno, por los peces de hoy.

Para el lucio Ángel y Juan Antonio

están usando cañas duras y vinilos plomados.

La dureza y rigidez de estas cañas

permite lanzar señuelos de hasta 80 gramos

y sentir perfectamente en la mano el momento de la picada.

Pero que mira...

Casi hacemos el doblete, tú.

Esta es buena, otro.

Aquí le tienes,

madre mía,

lo que nos ha faltado macho para hacer otro doblete.

Madre mía, tío.

Lo que pasa es que te estaba mirando porque la habías picado ya

y cuando lo he notado

lo he clavado

pero claro, no estaba totalmente... pendiente,

pero bueno.

Como siempre... y se suelta, ¿vale?

Vamos a sacar mínimo otro antes de comer.

Que nos vayamos con un buen saborcito de boca.

Bueno ahora el que queda salir, sabes cuál es, ¿no?

el cocolucio.

Si mira cómo esta esto tú, de peces...

Ves tú aquí... todo es posible.

Tu para fuera, no te vas a soltar.

Bueno Juanan, aquí lo tenemos.

Vamos subiendo la media ¿no?

Te has dado cuenta, ¿no? quieto totalmente el señuelo...

Vertical... picadón...

y para fuera.

La caza y la pesca son dos aficiones de gran arraigo en la zona.

Existen limitaciones de pesca en el embalse

en determinados meses del año

que facilitan la recuperación de sus especies.

Como estamos comprobando

el Lucio es uno de los atractivos junto a basses y carpas

que hacen las delicias de los pescadores

que hasta aquí se desplazan.

Para no perderlos.

Dejamos a Ángel y Juan Antonio

que aprovechen las últimas horas del día

mientras nosotros nos vamos

a visitar una de las joyas de Alange, su balneario,

un lugar lleno de historia donde relajarse es todo un placer.

Cualquier época del año es buena para visitar el balneario de Alange.

Sus aguas termales

que emergen del manantial a 28 grados

son fuente de salud no sólo para el cuerpo,

también para la mente.

Pero no sólo sus aguas

hacen de este balneario un lugar especial.

El complejo alberga maravillosas construcciones romanas

que llevaron a la UNESCO

a declararlo en 1993 Patrimonio de la Humanidad.

Después de una buena jornada de pesca

junto a Juan Antonio,

Ángel quiere dar una sorpresa a su novia Maria

y van a relajarse

en este fantástico balneario de Alange.

Cada rincón del balneario es un remanso de paz

donde es fácil desconectar del estrés diario.

En sus diferentes instalaciones

es posible descubrir

el placer inmenso de un baño en aguas termales.

Bueno María, entonces qué, ¿mañana tienes libre?

Pues entonces nos vamos de pesca, ¿no?

Venga, vamos mañana a pescar.

Venga a ver si sacas unos cuantos lucietes.

Con las pilas cargadas

María y Ángel

están dispuestos a pasar una interesante jornada de lucios.

María nunca había cogido una caña

hasta que ella y Ángel se hicieron novios

y en estos siete años

le ha cogido el gusto a esto de lanzar el señuelo,

No hay duda

de que tener el profe en casa ayuda y mucho.

Pues nada, ¿preparada?

A ver si coges unos lucietes que hace mucho que no vienen, ¿no?

Vamos allá.

La roja, ¿no?

Bueno está bien, hombre.

Venga, ahora al fondo, ¿vale?

cuando veas que viene por mitad de la trayectoria,

le vuelves a dejar caer,

con el hilo,

como te he enseñado siempre a la caída,

le dejas caer otro poquito y lo vuelves a recoger.

Para que cuando los peces que están en esta capa de agua

están más profundo que donde lanzamos,

vuelva al fondo.

Pero tu vas recogiendo

claro, sigues recogiendo despacito.

Voy a cambiar de señuelo, María.

A ver si este colorcito los activa un poquito más.

El color perla, exacto.

Hay, he notado la picada, Ángel.

-¿Te ha picado? -Sí.

Venga pues, dale duro.

-No, no, que me ha mordido. -Bueno, ahora lo vemos y...

y vemos si tiene dentellada o no.

Si ha sido lucio, ha sido barbo

o qué es lo que ha sido.

No lo se, pero sí me ha mordido.

Estaba nuevo, así que esto no engaña.

Mira qué picada.

La cola y el cuerpo.

Lo que pasa que

donde ha mordido era muy difícil que lo clavases.

Al contrario que Ángel,

Los primeros contactos de María con la pesca

fueron con los lucios de Alange y Orellana.

Cada vez que su trabajo se lo permite

no duda en coger la caña y seguir aprendiendo.

Vaya lucio,

este tú fijaté, que le he visto pasar en la sonda

en esta línea digamos,

le he dejado caer el pique desde aquí,

en esta línea que va superior,

y mira, ha pasado...

el lucio lo ha visto, ha vuelto a por él,

a pasado de él,

ha seguido recto

mi señuelo ha seguido cayendo,

el lucio ha vuelto a caer a por él,

Aquí he subido

y el lucio mientras bajaba ha vuelto a subir.

Mala suerte que no ha querido morder nuestro señuelo.

-Mírale. -Tranquila.

El carrete, venga. Ábrele.

Ahí un poquito más, tranquila.

Recoge ahora. Hacia abajo, corre, fuerte...

Ahí venga, campeona.

¡Cómo me está tirando!

Tranquila es que es grande. Es bueno, es bueno.

Encájale de nuevo a ver si va a soltar el anzuelo.

Mierda.

Te estoy diciendo, no destenses, no destenses,

porque si destensas se te suelta.

Y se te ha soltado.

Cuando pica no puedes destensar,

ha habido un segundo que has tenido destensado el hilo,

en el momento que lo has destensado

el señuelo por su propio peso, se cae.

Tu siempre tienes que tener tensión, entre el pez y la caña.

Para que no se suelte.

Tenía cuatro o cinco kilos.

Ha picado y además es que te ha repetido.

Porque tenía claro... que me ha cogido él.

Y se te ha escapado, pero bueno, no pasa nada.

Como en la vida

en la pesca de los fallos también se aprende,

seguro que María tendrá más oportunidades.

Ángel deja caer la línea al fondo a la espera de tener mejor suerte.

Y dicho y hecho,

lanzar y ya tiene picada.

Un lucio de buen tamaño,

quizás éste ejemplar sea el famoso cocolucio

que tanto desean los aficionados a esta especie,

sin duda un buen ejemplar

que no se lo está poniendo fácil a Ángel.

Precioso animal, mira qué dientes.

Eso te coge un dedo y te lo arranca.

Mira cómo se lo ha tragado ahí.

Mira los dientes, mira, mira.

Auténticos colmillos de casi dos centímetros,

Y mira lo bien que se ha clavado.

Un ejemplar precioso, muy sano,

muy fuerte,

nos ha dado una pelea... impresionante,

y como siempre,

al agua.

Alange ofrece una gran variedad

de actividades deportivas al aire libre

y la pesca del lucio,

como nos ha demostrado Ángel, es garantía de pasarlo bien.

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Jara y sedal - Grandes lucios en Alange

09 mar 2018

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  1. Juan sanz

    ha sido un magnífico programa la pena es ley que hay que sacrificar estos magníficos lucios

    10 mar 2018