Jara y sedal La 2

Jara y sedal

Fuera de emisión

Jara y sedal
Viernes a las 18.00 horas en La  
www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
3857823
Para todos los públicos Jara y sedal - 84 años y 20 pasos - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

Viendo esta escena pocos podrían pensar

que esta octogenaria pareja albaceteña tiene tanto camino

recorrido a sus espaldas.

Crecieron en una época dura de la historia de España,

criaron cuatro hijos y levantaron negocios en Andalucía,

Valencia, Canarias e incluso Casablanca.

Muchos han sido los lugares por los que ha discurrido

su prolífica vida y muchos los kilómetros

que tuvieron que recorrer. Pero quizá los pasos

que más satisfacciones les hayan dado, son los 20 que recorren

cada vez que van a colgar alguno de sus queridos reclamos.

Yo tenía cinco años y mi abuelo

me llevó por primera vez,

y entonces yo sentí algo.

Que por mucho que se quiera explicar, uno no es capaz

de explicar esa emoción que yo tenía.

Y mi abuelo, me acuerdo que mi abuelo me dijo:

"Que a ver si iba a toser". Digo: "Reviento, pero yo no toso".

Por no hacer ruido. De esa forma le contesté.

Y nada, y mi abuelo no se lo creía, que un chiquillo de esa edad,

fuera a tener esa atención que yo tenía con él.

Y así fue pasando hasta que ya empecé a irme con,

mi padre empezó a llevarme al ver que mi abuelo

decía que yo me iba a estar en el puesto más quieto que él.

Y así llegamos hasta cuando tenía nueve años,

que ya fue la primera vez que me dejó a mí hacer un puesto yo solo,

con el perdigón y la escopeta, sin que hubiera nadie conmigo.

Y claro, por mucho que haya hecho después,

y muchas cosas que hayan pasado, lo que pasó en ese,

eso estará en mi memoria mientras me dure a mí la memoria.

En su juventud además de la caza con pájaro perdiz,

Abraham se aficionó también a la caza en mano y el tiro pichón,

llegando a ser subcampeón de España y del mundo en esta modalidad.

Tal era su afición que todo el tiempo

que el trabajo le dejaba libre, lo absorbía la caza.

Pues yo cuando nos casamos,

nos casamos el 25 de julio,

y llegó el día 12 de octubre,

y Abraham cogió y se fue de caza.

Digo: "Vale, un día lo paso".

El día que descansábamos de nuestro trabajo,

y llega la semana siguiente y el mismo día se va de caza.

Y yo digo: "No, esto no va conmigo.

Este no se va de casa los días que tenemos de descanso.

Y yo aquí sola".

Total, cuando venga se lo voy a decir.

O él, o yo, o la escopeta. Uno de los dos.

Terminó esa sema... ese año,

y cuando iba a empezar la caza,

en septiembre viene y me dice un día: "Rosa, mira lo que te traigo".

Digo: "¿Que me traerá este a mí ahora?".

Y me trajo la escopeta, el chaleco, las botas, calcetines...

me trajo todo el equipo,

para que yo me fuera con él de caza.

Digo: "Pero si yo no he cogido una escopeta en mi vida".

"Que sí, que nos vamos a ir a...

al tiro de pichón,

y allí te tiro platos y yo te enseño

a manejarla". Y así lo hizo. Y así empezamos.

O sea, que llevamos casados

55 años va a hacer ahora en julio,

y ese tiempo llevamos con las escopetas: 54.

Desde hace más de 50 años junto a Abraham

siempre ha estado Rosa.

Ha sido su pareja, su socia, la madre de sus hijos,

y su mejor compañera con el reclamo.

(Música)

Cuando el campo se tiñe de blanco y las perdices están centradas

en buscar su par y defender su territorio,

Sotuélamos acoge a decenas de cuquilleros

que llevan un año preparando a sus pájaros

para disfrutar juntos de esta ancestral afición.

(Música)

Este enclave cinegético de 6500 ha

y especializado en la perdiz roja,

cuenta con un paisaje clásico de viñedos,

cultivos, monte bajo y matorral.

(Música)

En Sotuélamos, los cazadores pueden disfrutar

de excelentes jornadas cinegéticas,

ya sea en ojeo, al salto o con pájaro perdiz.

(Música)

La calidad de sus perdices,

del trato que ofrece a los cazadores y sus cuidadas instalaciones,

han hecho de Sotuélamos merecedora de una altísima reputación

tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

(Música)

Venga, vamos a ver.

-Vamos a ver si...

-Si tenemos suerte esta mañana. -Si hay suerte.

Bien lo saben nuestros protagonistas, Abraham y Rosa,

que desde hace 20 años no faltan a su cita

en estas tierras manchegas. Mira, Abraham, ¿nos ponemos aquí,

en el chaparro este, que hace sombrica?

-Aquí en la sombra del chaparro, que vamos a estar bien.

-Vamos a dejar esto aquí. -Pa' que no nos moleste.

-Dejamos esto aquí, ¿y tú vas y pones el puesto?

Y yo mientras pongo el puesto. -Y tú vas preparando aquí.

-Venga, vale.

-Sujeta eso para que pueda sacar ahora después...

-¿Te llevas el pincho? -El pincho, claro.

Siete, ocho, nueve...

Abraham y Rosa han escogido para su primera sentada un tomillar,

con una retama en medio que hará las veces de plaza.

17, 18, 19 y 20.

(Música)

Para colocar el puesto nada mejor que una tupida encina

que mate la silueta,

y proporcione la sombra y el cobijo necesario

para no llamar la atención de las camperas.

(Música)

Este está perfecto, Abraham. Esto ya está terminado.

-Y, y yo también.

20 pasos es la distancia que los cuquilleros suelen recorrer

para separar el puesto del pulpitillo.

Suficientemente lejos para apreciar el trabajo del cuco,

y suficientemente cerca para poder finalizar

el lance con garantías de éxito.

(Música)

Rosa, vamos a poner el Rubio,

que sabes que siempre da muy buenos resultados.

-Venga. -Que tenemos mucha fe.

A ver si disfrutamos

como lo hemos estado haciendo durante 50 años

en nuestros puestos.

Vamos a

a quitar las... y vamos a ponernos, que ya es hora.

A ver Rubio cómo se porta esta tarde con nosotros.

Hale, vámonos pa'l puesto.

A ver si dentro de 54 años

podemos volver a hacer otro igual.

-Pues sí, ¿dentro de 54 años? Madre mía de mi vida.

-Unos pocos años son, pero...

Todo se andará, ¿no? -Pues sí, ¿por qué no?

(Piar)

Abraham, mira que ha salido bien, ¿eh?

¿Qué pájaro es este?

-El Rubio.

-Pues está haciendo una temporada buena, ¿no?

-Sí. Bueno, no.

Temporada no, las cuatro anteriores

han sido magníficas.

Es un pájaro ya de cinco cedos, se está cazando este año.

Es un pájaro que ha dado muy buenos resultados.

(Piar)

Estás viendo que aunque esté cantando fuerte ahora,

en cuanto vea alguna o oiga a alguna cerca,

empieza a bajar, porque él

si sigue fuerte la perdiz no entra, se acobarda.

Entonces él sabe bien, bien,

lo que tiene que hacer.

Por eso en cuanto las vea verás

de qué forma baja y cómo nos divertimos con él.

-Si solo lo hacen... Cuando tienes el perdigón

que no tienen que estar mirándolo, cuando ves que baja su ton,

ya la tiene ahí encima. -Claro.

(Piar)

Abraham, están muy duras las perdices.

-Claro, como que no quieres que estén, si ha estado haciendo...

cayendo hielo hasta hace una semana.

Las perdices así... No hay celo, y no entran.

El público es que está muy equivocado.

Se creen que es fácil esto, y de fácil nada.

Que, que hay muchas personas

que se termina la veda y no han conseguido

colgarse un par de perdices. -Claro, eso es así.

(Piar)

(SUSURRA) Mira, Abraham. Se ve a una.

(SUSURRA) -¿Por dónde? (SUSURRA) -Por la derecha.

(SUSURRA) -Ya la veo. Ya la veo.

(SUSURRA) -¿La ves? (SUSURRA) -Ya la veo.

Va derecha al perdigón. (SUSURRA) -Sí, ¿no lo ves?

La determinación y bravura con la que entra la patirroja

en la plaza, hace pensar que es un macho

lo que viene a pelearse con el perdigón.

Aunque lo que realmente acude a la brega

es una hembra con el arrojo propio de un macho encelado.

Mira, se está dando una vuelta.

(SUSURRA) Si tenemos suerte y que no se nos vaya.

(SUSURRA) -Pero viene con mucho celo y esa no se va.

(SUSURRA) -Mira, mira, otra vuelta.

(SUSURRA) Abraham, es el entierre.

-No, no, no. Vamos a dejarlo,

porque es mejor que se vaya la perdiz.

Si se va el pájaro del campo no pasa nada,

pero no estropeas el perdigón.

(SUSURRA) -Pero que ya son muchas vueltas.

(SUSURRA) Abraham, que se va a ir. (SUSURRA) -Bueno, vamos.

Mira, ahora pasa por delante.

¿Ves? -Sí, sí. Lo que está dándose vueltas.

-Claro, porque tiene mucho celo.

(Piar)

La paciencia es algo que no puede faltar

en el zurrón de un buen reclamista.

Saber valorar el trabajo del cuco cuando el campo está duro

es algo que se va aprendiendo con los años,

y a esta pareja no les falta ni experiencia ni afición.

Mira, Abraham, cómo da vueltas.

-Hombre, porque el pájaro ahora la tiene dominada.

Y ella quiere,

cuenta con el pájaro.

-Venga, Abraham, que está detrás. Que se te va a ir.

-No, no se va. Espérate, cuando dé la vuelta.

Que esté delante,

yo termino el lance

porque el pájaro no se va a ir.

Ahora le voy a tirar, que ahora sí que hay que tirarle.

(Disparo)

-¿Ha caído? -Sí, no se ha movido.

Abraham y Rosa dejan trabajar a Rubio

esperando que entre a la plaza el par de la perdiz abatida.

A ver si había alguna otra y viene ahora.

Al quedarse sola.

-Bien hecho, bien hecho, Abraham. Mira qué bien ha quedado.

-Ahora lo que tenemos que saber es

cómo le ha sentado el tiro al pájaro.

Porque a veces

hay pájaros que no aceptan los tiros.

-Sí, pero mira cómo está. Cantando y hablando.

Al campo otra vez, mira qué bien.

(Piar)

Con bríos renovados, Rubio comienza a remover enérgicamente el campo

con la esperanza de que entre a la plaza el macho de la campesina,

o de que otra pareja acuda a su insistente llamada.

(Piar)

Rosa, ¿qué te parece si nos vamos? -Pues yo creo que sí.

Porque ya lo que tenemos que hacer ya lo hemos hecho.

-Vale. Pues voy a...

Al ver que no hay señales de que la campera esté acompañada,

y para no quemar innecesariamente al cuco,

deciden dar por finalizado el puesto.

Reconociendo el excelente trabajo que ha realizado su pájaro.

Rubio. Rubio.

¿Qué haces, Rubio?

Pero ahora no me saltes, ¿o es que no me quieres?

A ver, vamos a taparte para que te quedes tranquilito.

Venga.

(Música)

(Música y murmullos)

Una paella y una distendida conversación con los amigos

son la mejor manera de recuperar fuerzas para la tarde.

Recuerdos, anécdotas y chascarrillos,

se suceden en un distendido ambiente,

donde los protagonistas son la perdiz

y los lazos de amistad que se forjan entre los que la disfrutan.

(CANTAN) Cumpleaños feliz...

José Miguel Losa y su familia

han querido acompañar a nuestro protagonista en un día muy especial:

hoy Abraham cumple 84 años.

(CANTAN) Cumpleaños feliz.

(Aplausos)

Con todo el amor de mi vida.

(Música)

Una buena finca no se consigue de un día para otro.

Para crear y mantener una explotación cinegética

influyen muchos factores.

Indudablemente la materia prima es fundamental,

pero sin un buen plan de caza, y sin el trabajo diario

a pie de campo de profesionales con criterio y dedicación

permanente, la mejor finca se puede echar a perder.

(Música)

José Miguel Losa, guarda mayor de Sotuélamos,

es una de esas personas que además de tener cualidades innatas,

todos los días pone el alma en su trabajo.

Sabedor de la importancia para las perdices de un refuerzo

en su alimentación, José Miguel Losa revisa todos los puestos

donde las camperas encuentran grano y agua en abundancia

a salvo de los depredadores.

(Música)

Conservar estos comederos en las mejores condiciones

es vital para mantener sanos y fuertes a los bandos de perdices

que acuden a estos puntos de sobrealimentación.

(Música)

(Música)

Rosa, yo voy a coger el perdigón y el pincho y me voy a colgar.

Tú vete llevando el puesto y las demás cosas para allá.

-Vale. -Vas preparando hasta que venga yo.

-Venga, vamos a ver. -Me voy.

-Venga.

(Música)

18, 19 y 20. Está bien. Está bien.

Rosa,

que está a 20 pasos, que está bien.

Que voy a clavar el pincho y a colgar.

Para el puesto de tarde se ha elegido también como plaza

un tomillar. Una retama en el centro servirá para ocultar

los archiperres del pulpitillo.

La inclinación natural del terreno juega a favor del cuquillero,

aspecto que no ha pasado desapercibido para Abraham.

(Música)

¿Estás preparada?

-Ya puedes venir.

-Pues entonces lo destapo y me voy para allá.

-Venga, aquí espero.

Para no alertar a las camperas hay que procurar no modificar

el entorno en exceso. Y realizar la colocación del tanto y el puesto

con la mayor brevedad y menor ruido posible.

¿Qué pasa, Sori? ¿Qué?

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? Venga, a ver.

Voy para allá, Rosa.

Desde su atalaya el cuco emite

su llamada esperando encontrar respuesta.

El pájaro va modulando y variando sus cantes

en función de la lejanía a la que se encuentran las campesinas,

y de si lo que le responde es macho o hembra.

(Piar)

¿Este cuantos celos tiene, Abraham?

-Solo uno. -¿Solo hay uno que tiene dos celos?

-No. Sí, este es el segundo. -Dos celos.

Mira, mira.

Mira, Abraham, por aquí viene una.

¿La ves? -Sí, ya la veo, ya la veo.

Va derecho al perdigón. -Va derecho al perdigón.

Mírala. -Va al perdigón.

No la veía el pájaro. Lo está haciendo muy bien, ¿eh?

-Sí, sí. La está recibiendo bien.

-Pero, ven, mira. ¿La ves? -Por eso.

Por eso ha ido derecha a él. -Sí.

Sí, pero ahora después por aquí. -Ahora sí está para ver.

Con el perdigón y está detrás. -Sí, pero aquí hay otra.

No te preocupes que aquí viene otra. -¿Que viene otra?

-Sí. -¿Por aquí, por la izquierda?

-Por la izquierda, viene de abajo.

El pájaro está muy bien, ¿eh?

Cuando responde el monte, el reclamo despliega todo su repertorio

con el fin de llevar a la rufa a su terreno.

La campesina, que ve invadido su territorio,

acude valiente a la plaza para expulsar al intruso.

Es entonces cuando se inicia un duelo de cantes y gestos,

entre el perdigón y la campesina.

¿La ves cómo va derecha?

Mírala, viene al pájaro.

Otra vez. -Ya la tiene ahí.

La perdiz que entra en segundo lugar es un macho que cojea visiblemente.

(Piar)

Venga, Abraham, tírale.

-Enseguida, cuando dé la vuelta.

Por la parte de delante del pájaro.

Ahora que se ha parado es el momento.

Voy a tirarle.

(Disparo)

No se ha movido. El pájaro se ha quedado en el tiro.

Dame un cartucho.

Vamos a ver si queda alguna por ahí.

Sori encaja perfectamente el tiro, y comienza a mover rápidamente

el campo para intentar que entre el par.

Al poco la hembra acepta el reto, y comienza de nuevo el recital

de cantes entre la campesina y el cuco.

La hembra contesta la llamada del cuco desde una cierta distancia.

Sori se tendrá que esforzar al máximo

si quiere doblegar a la campera

y conseguir traerla a los pies de su atalaya.

Rosa, en cuanto salga de ahí,

y la tengamos,

vamos a terminar el lance.

Porque ha estado volviendo, pero puede irse y no volver.

Ya la tiene ahí.

Voy a terminar adelante. -Tírala.

(Disparo)

-Muy bien, Abraham. Muy bien.

Ese ha estado fenómeno. -No se ha movido.

-Bueno, pues yo creo que nos podemos ir.

¿Recogemos?

-Nos vamos a ir que ya está bien, el pájaro lo ha hecho muy bien.

Y con dos que se han matado sobra. -Vale.

Pues vamos a quitarnos. (TOSE)

-Bueno, Rosa, ya hemos... He subido el animalico,

se lo ha ganado. -Se lo ha ganado.

-Vamos a taparlo. -Venga.

-Y ya nos vamos.

-Que la ha trabajado bastante. -Que él ha hecho su trabajo.

(Música)

Al caer el sol los blancos pétalos del almendro se tornan dorados,

como dorados son los más de 50 años que Abraham y Rosa

llevan viviendo y cazando juntos.

(Música)

A pesar de que esa es la experiencia del que lleva toda su vida cazando,

a sus 84 años, Abraham, sigue mirando a la vida y al reclamo

con la misma ilusión de aquel niño que con cinco años

acompañaba a su abuelo a lomos de una borrica soñando

con que algún día pudiera dar un puesto solo.

Desde que empecé a hacer puestos,

pues, llevo 75 años haciendo puestos.

Y, y la ilusión,

el algo que no se puede explicar porque es algo

que parece que lo tiene uno en el estómago,

esa sensación... Eso sigue intacto.

Para ellos la casa con pájaro perdiz

ha sido mucho más que una afición en su vida,

Abraham y Rosa no entienden el reclamo sin su pareja,

ni su pareja sin el reclamo.

Nosotros, el reclamo es el que nos ha unido aún más.

Yo no, yo no...

No me hago a la idea de ir yo al reclamo sin ti.

Pero que tú tampoco sin mí.

-No, porque la prueba está en que...

no hemos hecho nada cuando yo...

Por mi trabajo no he podido, eh, cazar.

No hemos cazado ninguno de los dos. -Ninguno de los dos.

-Cuando hemos podido hemos ido los dos.

-Siempre, juntos. Siempre juntos.

(Música)

Es tu instinto. Es tu refugio.

Es tu futuro.

Es tu gente.

Es tu vida.

Es tu desafío.

Jara y Sedal, la revista de los cazadores.

(Música créditos)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • 84 años y 20 pasos

Jara y sedal - 84 años y 20 pasos

06 ene 2017

Desde hace más de 20 años esta pareja acude puntualmente todas las primaveras  al coto de caza de Sotuelamos. El día que Abraham cumple 84 Años las cámaras de Jara y Sedal acompañan a esta pareja en una entrañable jornada cuquillera

ver más sobre "Jara y sedal - 84 años y 20 pasos" ver menos sobre "Jara y sedal - 84 años y 20 pasos"

Los últimos 182 programas de Jara y sedal

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos