Además de confirmar hoy oficialmente que va a enriquecer uranio al 20%, anuncia la construcción de diez nuevas plantas nucleares. El plan se interpreta como un nuevo pulso a la comunidad internacional, que sospecha que el verdadero fin de su programa es otro. Mientras el presidente Ahmadineyad dice que los enemigos del país no podrán detener su progreso tecnológico.