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Para todos los públicos Informe Semanal - 27/05/17 - ver ahora
Transcripción completa

Hola, saludos a todos.

Y gracias por acompañarnos en Informe Semanal.

La última masacre del yihadismo en Europa

ha causado más de una veintena de muertos.

El atentado del Daesh en Mánchester

costó la vida a muchos niños y jóvenes asesinados

de forma indiscriminada y cobarde tras asistir al concierto

de la cantante Ariana Grande.

Este nuevo ataque islamista se produce días antes

de las elecciones británicas del 8 de junio.

Una bomba asesina.

Otras muertes inocentes.

De nuevo conmoción entre la gente.

Es el sentimiento mayoritario que se contagia en todo el mundo

ante la barbarie del atentado de Mánchester.

La mayoría de las víctimas eran niños y adolescentes

que habían ido a disfrutar con la música

de su cantante favorita.

Su muerte duele a todos porque no se entiende.

Pero hay algo que sí se entiende.

Ataques como este demuestran que para el terrorismo,

los límites morales no existen.

Este tipo de terrorismo es mucho más letal

no solo por los medios de que dispone

sino porque no tienen ningún tipo de barrera moral

que limite el rango de sus blancos o la magnitud de los ataques

que trate de perpetrar.

Es la violencia de una minoría terrorista

que pretende hacer tambalear a Occidente siempre que se pueda,

con los medios que puedan.

El simbolismo de este ataque, en un escenario de ocio,

a la salida de un concierto

de una cantante de pop estadounidense

y con un público mayoritariamente joven ha sido máximo

por muchos factores.

Que efectos perseguían,

el primero como dicen en su reivindicación del atentado,

es una venganza por Francia Reino Unido y Estados unidos

que les están bombardeando esos escenarios de Siria e Irak.

Eso sería un contraataque desde el punto de vista militar.

Están atacando lo que ellos consideran

que es un símbolo de perdición

de corrupción, de vicio, degeneración,

como son las salas de fiestas

como son los espectáculos musicales.

En cuestión de segundos,

el ambiente de fiesta del estadio Arena de Mánchester

quedó eclipsado por el miedo, el terror

y la confusión provocada por ese atentado calculado fríamente

para causar el mayor daño posible.

Más que el pánico de la salida, que también,

yo creo que fue el después,

cuando la gente salió corriendo desorientada.

Intentaban encontrarse padres con hijas, amigas con amigos

en ese momento sí que fue difícil.

Salman Abedi, 22 años nacido en Mánchester

de padres libios,

es el terrorista suicida que detonó la bomba.

El Estado islámico asumió el ataque.

La reacción del Gobierno y las Fuerzas de Seguridad

fue inmediata.

Theresa May elevaba el grado de amenaza terrorista al máximo

ante la evidencia de que Salman Abedi

no había actuado solo.

Las primeras investigaciones y el propio comunicado del ISIS

revelaban que había un punto de inflexión

frente a otros atentados.

Esta vez se enfrentaban a una red terrorista.

Con los soldados en la calle, la policía reforzando la seguridad,

comenzaban las redadas de búsqueda y las detenciones,

incluso en Trípoli donde se encontraban

el padre y el hermano menor del terrorista suicida.

Este atentado es tremendamente significativo,

recordemos que lo que estaba pasando hasta ahora

era que como no odian tener acceso a fusiles de asalto

o explosivos.

Acababan utilizando camiones, coches todo terreno,

y de repente vuelven a utilizar otra vez,

parece ser que no un explosivo casero sino un explosivo

muy sofisticado,

que incluso según los Servicios de Inteligencia estadounidense

probablemente no se hubiera podido adquirir ni siquiera

en el Reino Unido,

que necesita ser fabricado por un verdadero especialista

con lo cual, de repente le han dado

una vuelta de tuerca.

El momento también es simbólico.

Dentro de 15 días el Reino Unido celebra sus elecciones.

Theresa May suspendía la campaña electoral

en señal de solidaridad con las víctimas,

y los partidos británicos mandaban un mensaje de unidad a la población.

Ahora que los conservadores veían peligrar su amplia ventaja

sobre los laboristas según las encuestas,

el atentado podría impulsar el discurso de Theresa May

de liderazgo fuerte y estable si se dispara

el sentimiento antimigratorio.

Y otra cosa que encaja perfectamente bien

es lo de las calles militarizadas con la imagen

que ella había proyectado al inicio de la campaña,

de un país solo frente a 27 países unidos

en nuestra contra.

En palabras de ella que evocan claramente

las palabras de Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial.

Pues, yo creo que el mensaje de la unidad nacional

en contra de un enemigo exterior encaja perfectamente,

sin querer por supuesto, pero con ese mensaje.

Theresa May aprovechó la reunión de la OTAN del jueves en Bruselas

para reprocharle

al presidente estadounidense, Donald Trump,

las filtraciones sobre el atentado

reveladas por la prensa de Estados Unidos.

Por esas filtraciones conocimos los detalles

sobre las características del explosivo, el rostro

y la identidad del terrorista vinculado a grupos extremistas

pero sin ningún peso específico.

Mientras las redadas continúan y la policía completa el puzzle

se van revelando cuáles fueron los últimos movimientos

de Salman Abedi y el errático comportamiento

de las últimas semanas.

En su barrio, al sur de Mánchester, los vecinos siguen en shock.

Increíble, repugnante para ser honesto.

Como musulmán y como libio también.

Para nosotros, obedecer la ley del país es lo más prioritario.

Eso es lo que el profeta enseña.

Salman Abedi estuvo en Libia y había vuelto al Reino Unido

cuatro días antes del ataque.

Diversos testimonios de conocidos,

recogidos por la prensa británica,

hablan de un proceso rápido de extremismo.

Desde hace unos años se ha observado que Internet

y las redes sociales impulsan los casos

de radicalización.

El yihadismo puede ofrecer a través de su propaganda

a todas las diásporas musulmanas que están repartidas

por el mundo incluida Europa,

la imagen falsa de que el Islam está siendo atacado desde dentro

pero sobre todo por occidente.

Y eso es un argumento y eso son imágenes

vinculadas a ese argumento que se han manipulado

con bastante eficacia con propósitos de radicalización

y de reclutamiento terrorista.

El atentado de Mánchester,

una ciudad con medio millón de habitantes,

considerada como una de las más diversas

del Reino Unido e incluso de Europa

aporta también una novedad.

Hasta ahora, los objetivos

se centraban en las grandes ciudades o en las capitales de provincia.

Lo que nos están advirtiendo de que a partir de ahora,

cualquier capital media,

que no tiene que ser necesariamente la capital del Estado,

pues también se puede convertir en un objetivo

y, por supuesto, cualquier aglomeración.

Busca, lo que hace siempre el terrorismo tratar de que,

las opiniones públicas magnifiquen la amenaza,

tengan la impresión quienes observan

y quienes tienen noticias de los atentados

de que ellos pueden ser los próximos

o de que les podría haber tocado a ellos.

Las 22 víctimas mortales están ya identificadas.

Sus familias pueden por fin llorar su ausencia.

Varios de los 59 heridos siguen hospitalizados.

La campaña electoral se ha reanudado.

La duda es si el atentado pasará factura al país.

Pues, yo mucho me temo que eso va a dividir

aún más al país.

El país ya de por sí está muy dividido.

Este uno a favor o en contra de las políticas actuales,

del brexit o del partido que resulte elegido.

Es un país que está más dividido y yo creo que, desafortunadamente,

las posturas van a estar cada vez más encontradas.

Es fundamental no caer en el desánimo ni en la frustración,

La paz debe ganar, no el odio.

Hay que saber dónde está la raíz del problema para poder arrancarla.

Mánchester no quiere olvidar a sus víctimas,

pero tampoco quiere mirar atrás con ira.

Homenaje a las víctimas del Yakolev en el Día de las Fuerzas Armadas.

Del 26 al 29 de junio de 1963, John Fitzgerald Kennedy,

primer presidente en el cargo que visitaba Irlanda,

vivía una apoteosis en las calles del país

del que su bisabuelo Patrick Kennedy había emigrado

a mediados del siglo XIX, huyendo del hambre.

El escritor George Bernard Shaw, hablando como un irlandés,

resumía una manera de ver la vida:

Hay gente que ve lo que pasa, y se pregunta por qué,

decía el presidente Kennedy en el Doel, el Parlamento irlandés.

Pero yo sueño cosas que nunca han sido

y me pregunto ¿por qué no?

Nací en Boston, Massachusetts, en 1917.

Tengo ocho hermanos y yo soy el segundo.

Los demás vienen muy seguidos.

Fui a la Devotion School,

que es un colegio en Brookline, en Massachusetts,

y luego cuando nos trasladamos a Nueva York,

fui al colegio Riverdale,

que estaba en la ciudad donde vivíamos.

Y más tarde al colegio Choate,

que era una escuela primaria de Wallingford, Conneticut.

La selección de los mejores colegios para sus hijos,

empezando por Joe y Jack, hasta Harvard,

estaba en manos del patriarca, Joseph Kennedy,

quien había conseguido escalar todos los peldaños

de la sociedad de su tiempo.

Se había casado con la hija del alcalde de Boston,

Rose Fitzgerald,

hecho una fortuna en la banca y en Hollywood, hasta convertirse

en uno de los hombres más ricos de Estados Unidos.

Embajador en Londres de 1938 a 1940, tenía una obsesión,

que él o uno de sus hijos llegara a la Casa Blanca.

Cuando el primogénito, Joe, murió en la Segunda Guerra Mundial,

alistó al intelectual de la familia, Jack, primero para el Congreso,

después para el Senado.

Siempre una empresa familiar.

John Kennedy puso una nota de buen humor

al preguntar a su hermano

si se alegraba de que hubiera terminado la campaña,

puesto que Robert fue el dirigente de la misma.

Y Robert, dando un suspiro de alivio, declaró que:

"¡por supuesto!".

El diálogo de los dos hermanos terminó

con risas y aplausos del público.

Finalmente, en 1960,

Jack Kennedy fue el candidato demócrata a la presidencia.

Para entonces ya había cambiado la manera de hacer política.

El nuevo invento de la televisión, con los primeros debates entreél

y su contrincante republicano, Richard Nixon,

marcarían un antes y un después.

En un país donde, hasta el día de hoy,

solo el 10 por ciento de la población tiene pasaporte,

para John Kennedy las relaciones internacionales

eran política doméstica.

Como dejó claro desde su mismo, mítico discurso de inauguración,

tan corto y con la misma cadencia oratoria de Lincoln,

su tarea principal iba a ser desmontar la imperante Guerra fría.

Proclamando principios como el de que nunca se debe negociar

con miedo, pero tampoco tener miedo de negociar.

Y la famosa conclusión tomada del moto de su colegio Choate:

no te preguntes que puede hacer la escuela por ti,

si no tú por la escuela.

Ruedas de prensa en directo, y sin preguntas previas.

Creación de organismos como los Cuerpos de Paz:

jóvenes norteamericanos ayudando en el extranjero;

la Alianza para el Progreso con América Latina;

stop a la proliferación nuclear, sobre todo en Oriente Medio;

devolución de la capacidad de acuñar moneda

de la Reserva Federal al Tesoro;

nuevas tasas a las grandes petroleras;

retirada de las tropas especiales

y los asesores militares de Vietnam.

La firma del Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares

en la Atmósfera.

Los 1000 días de presidencia Kennedy estuvieron marcados también

por tres grandes crisis con Moscú, dos vía Cuba:

la de la planeada invasión por la CIA en Bahía de Cochinos,

abril de 1961, y la de los Misiles, octubre de 1962.

Y la del muro de Berlín en agosto de 1961.

La familia del presidente, Jack y Jackie, con Caroline y John,

fue otro de los iconos de la Administración Kennedy.

Si él había ganado un Pulitzer como escritor,

ella se haría con un Emmy por su documental

sobre la restauración de la Casa Blanca.

De la conquista de la luna a un mundo

donde las guerras fueran ilegales,

Kennedy simplemente no era un político al uso.

En junio de 1963, John Kennedy hizo un viaje político a Berlín.

Otra apoteosis que todavía se celebra.

Después se fue en visita personal a Irlanda.

Kennedy bromeaba diciendo

que se iba a nombrar a sí mismo embajador en Irlanda

para después de la presidencia.

Otro sueño sin cumplir; sin porqués, tal vez demasiados porque no.

Homenaje a las víctimas del Yakolev en el Día de las Fuerzas Armadas.

Los tres ejércitos han desfilado este sábado bajo el lema

"Nuestra misión, tu libertad".

Para entender la Historia de un país

hay que entender su historia militar.

Por eso nuestro enfoque encuentra en el arte

de la pintura una perspectiva que va del esplendor bélico

del pasado a un presente contradictorio

donde las guerras persiguen la paz.

El español Ferrer Dalmau es uno de los mejores pintores

de batallas del mundo,

según definición del escritor Pérez-Reverte.

El último soldado incorporado al Ejército del arte

es Alonso Pita da Veiga.

Va a hacer 500 años que capturó al rey de Francia

durante la batalla de Pavía.

Todavía no está en funciones.

Hay que revestir al caballero de su armadura:

el yelmo, el peto y las braceras de la época son particulares.

Es otro militar más que ha pasado

por la oficina de reclutamiento, emplazada en la cabeza del pintor,

con una administración articulada a través de su mano derecha,

abierta 24 horas al día.

El artista habla con sus soldados.

Puede que se sometan a su disciplina,

puede que no.

Sí, hay momentos en que el personaje

se me pone chulo y le digo:

"ahí, ahí estás, ahí estás bien, quédate quieto aquí

que me gusta esta postura".

Y sin embargo, digo: "y éste qué hace aquí",

entonces tengo que borrar y ponerlo.

O sea, llega un momento que hablo solo con el cuadro

y me enfado y más de una vez lo he roto.

Es que me enfado con ellos, y hasta con los caballos;

llega un momento que estoy con un caballo y digo

"y éste por qué se me pone así".

Hay que reconocer

que pinta maravillosamente bien los caballos.

En la caballería es su pasión.

Entonces, por ejemplo,

el dedicado al Regimiento Alcántara, es espectacular.

Es una carga heroica de verdad.

Héroes de verdad; héroes que murieron ese día

por salvar al grueso de la tropa española

en su retirada, ¿no?

Entonces, Augusto ha sabido perfectamente captar la violencia,

la desesperación, el combate.

Es quizá de los cuadros más bellos, trágicos y bellos, que ha plntado.

Que somos lo que somos porque antes que nosotros

hubieron muchas cosas en este país.

Ocurrieron muchas cosas, buenas y malas,

pero mucha gente luchó, dejó su vida.

Por lo que somos ahora.

Entonces, no está de más recordar de dónde venimos.

Augusto es un historiador que historia con pinceles.

Como dijo una vez en una conferencia:

"Yo no pinto ideas ni ideología, yo pinto seres humanos"

Los soldados marchan a pie, a caballo,

surcando los mares a las órdenes de su comandante en jefe:

un guerrero del arte, otro ser humano como ellos.

El ejército del pintor está movilizado permanentemente.

Ya estuvo en la última gran victoria

de los Tercios de Flandes,

años antes en la batalla de Empel

y años después en la Batalla de San Marcial,

el golpe definitivo a las tropas francesas

durante la Guerra de la Independencia,

colgado en el Museo del Ejército.

Augusto Ferrer-Dalmau,

barcelonés residente en Madrid, 53 años,

dirige ahora su ejército a Afganistán.

Yo puedo ver películas de guerra, espectaculares,

pero no me producen la sensación que tengo

cuando voy al campo de batalla, voy al frente.

Lo que el cuerpo siente no se puede explicar con palabras,

pero sí que lo puedo transmitir luego en el lienzo.

Esto es lo que yo necesito.

Augusto ha tenido el valor de ir a la guerra.

Y eso es importante porque la guerra,

aunque te la cuenten,

o aunque la veas en el cine o en documentales,

si no la hueles, la vives, la caminas, la pisas, la temes,

no sabes lo que es la guerra.

Y él ha ido.

Jugándose la vida todos los días patrullando.

El riesgo era enorme y cuando estuve con ellos

patrullando lo dije "joer, que coraje, qué valentía".

"La Patrulla"

es un homenaje a los 14 españoles que dejaron su vida en Afganistán.

El siguiente destino, El Líbano, donde Ferrer-Dalmau

conoció al almirante López Calderón al mando de nuestras tropas

en el exterior.

Él despliega en las operaciones, pasa días con los soldados,

vive con ellos, convive con ellos, habla con ellos,

y encuentra, digamos, qué siente el soldado

que está realizando esa operación.

Pero luego, además, se empapa de la operación,

en qué consiste, para qué se está allí,

por qué y cómo se ejecuta.

Fui a buscar la posición donde desgraciadamente

pereció uno de nuestros soldados.

Nuestros soldados se pasan meses fuera de casa,

cumpliendo con su deber, patrullando.

Augusto es un elemento raro y por eso especialmente valioso.

Porque hay una cosa que está clara,

que es que hemos abusado tanto de lo audiovisual

que ya no es fiable,

de nuevo el arte clásico como siempre,

el arte a la manera como siempre se hizo,

vuelve a hacer fiable esas imágenes.

Yo creo que en este momento es más fiable un cuadro de Augusto

de una batalla, que una fotografía de batalla.

La singladura más incierta y trágica del Ejército del pintor

se llevó a cabo a bordo de "El Glorioso",

que combatió solo contra seis embarcaciones enemigas.

De verdad yo creo que es el cuadro más difícil

que he pintado en mi vida.

Lo que pasa es que tuve la suerte

de que mi amigo Arturo Pérez Reverte

me ayudara con el cuadro porque domina el tema naval.

Augusto trabajó como en su vida. Él no conocía el mar.

Tuvo que entender que los vientos

son fundamentales en un cuadro naval,

que el viento condiciona toda la escena,

que el humo va hacia acá según el viento que hay;

las jarcias, la nomenclatura, el detalle.

Creo que está perfectamente representado

tanto la historia del combate como el sacrificio al que es capaz

el marinero español, el marino español,

para defender esa patria que ha jurado defender

hasta la muerte.

Creo que refleja muy bien

lo que es la historia de España, ¿no?

Hemos sido siempre, a menudo, perdedores, muchas veces, ¿no?

Pero siempre ha habido coraje, siempre ha habido dignidad,

siempre ha habido orgullo.

Esas derrotas gloriosas, pero de verdad gloriosas,

no por la patria sino gloriosas por el corazón humano de los hombres

que peleaban desesperados porque no tenían escapatoria,

por lo que fuera.

Y ese cuadro tiene esas figuras

en la cubierta arrasada, entre el humo,

peleando aun sabiendo que van a perder la batalla,

es tan española que estremece, y quizá por eso me estremece a mí.

Intento pintar el miedo.

No es fácil.

Algunas veces lo he pintado.

Pero yo lo que busco más que el miedo es el coraje,

la valentía, de hombres, de mujeres, de soldados;

es lo que busco.

El momento ese crítico.

Honor, valor, espíritu de sacrificio;

entrega, entrega hasta dar la vida.

Y eso creo que se palpa, repito, mejor quizás en esas imágenes

que él es capaz de plasmar que leyéndolo en un libro.

Ni el espacio ni el tiempo tienen límites

para el Ejército del pintor.

El cañón del Colorado descubierto por los españoles.

Bernardo de Gálvez en la toma de Pensacola.

El ganadero que conversa con un Guardia Civil

que está de servicio en despoblado.

Lepanto con El Cervantes más apuesto que se haya visto.

Augusto es una buena persona, es un buen hombre,

es un tipo con un que ama a su país, ama a sus vecinos,

a sus conciudadanos, ama a su historia.

Por eso cuando a veces dicen:

¡Ah, es que pintar batallas es de fascistas, o tal...

No entienden nada, no entienden nada.

Augusto está pintando la memoria.

Augusto tiene tanto amor por la gente

entre la que vive que quiere devolverles

de una manera hermosa su propia memoria, ¿no?

Yo lo que hago es fotografiar la época, es mi trabajo.

Pero el cuadro no es mío, es de todos nosotros.

En pocos días, el pintor recibirá su próximo encargo

de parte de uno de los tres ejércitos

más importantes del mundo.

No para.

Ni pararía.

Tendría que tener todos los cuadros en casa

para ir retocándolos el resto de mi vida.

Alonso Pita da Veiga ya está en el ejército del pintor.

Las fuerzas francesas, más numerosas,

han sucumbido a las tropas del emperador Carlos V.

El caballero Pita da Veiga le ha dicho al pintor Ferrer-Dalmau

que sólo hay una batalla decisiva, la última.

Nada más.

Les dejamos ya con la programación de La 1, del Canal 24 horas

y del Canal Internacional de TVE.

Pueden ver de nuevo los reportajes de Informe Semanal

en la web de RTVE.

Gracias.

Y hasta la próxima semana.

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  • Informe Semanal - 27/05/17

Informe Semanal - 27/05/17

27 may 2017

Masacre en Mánchester
Este lunes Salman Abedi hacía explotar una bomba en el Manchester Arena a la salida del concierto de Ariana Grande. Morían 22 personas y otras 59 resultaban heridas, la mayoría jóvenes y adolescentes.
JFK, 100 años del mito
El 29 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento del expresidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy. ‘Informe Semanal’ rinde homenaje a la figura del histórico político estadounidense con un recorrido a través de su vida personal y política.
El ejército del pintor
Con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, ‘Informe Semanal’ ha buscado un enfoque original a través de un recorrido por la obra del pintor español Augusto Ferrer-Dalmau (Barcelona, 1964), considerado uno de los mejores pintores de batallas de nuestro tiempo.

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