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No recomendado para menores de 7 años Informe Semanal - 23/02/19 - ver ahora
Transcripción completa

Pero las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia

han empezado a romper su silencio en España.

Unas denuncias que coinciden

con la cumbre histórica sobre la pederastia

que se está celebrando en el Vaticano.

Más allá del perdón, las víctimas exigen a la Iglesia

acciones contundentes contra los abusadores

y que no vuelva a encubrir unos delitos

que han tapado durante décadas.

Bienvenidos a Informe Semanal.

Hoy también estaremos en Honduras, donde el éxodo de ciudadanos

que huyen del hambre y la violencia no se detiene,

aunque las puertas de Estados Unidos están cada vez más cerradas.

También hablaremos de los jóvenes condenados a prisión

por repoblar en Fraguas,

en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

Será en unos minutos,

porque antes vamos con la pederastia y la Iglesia.

Mi hermano y yo, mis padres nos llevaron a un centro privado,

a un seminario en 5 de EGB que se llamaba La preparatoria

y nos llevaron allí porque ellos pensaron

que para nosotros íbamos a aprovechar más el tiempo,

nos darían una buena educación, y aprovecharíamos más el tiempo.

Esa fue su intención...

Y luego ingresamos en otro colegio en el seminario menor de La Bañeza,

y cuando llegamos a octavo es cuando empezaron los abusos.

Es que estoy cansado de contarlo.

Desprenderse de la vergüenza y la culpa por lo que pasó

exige un complejo trabajo interior que puede llevar décadas.

Las víctimas coinciden

en que dar el paso a denunciar o a romper el silencio

es siempre el desencadenante de algo.

El de Javier fue el caso de pederastia

en la iglesia de Granada.

Confiesa que se le revolvió el cuerpo

y que le dio fuerza para denunciar, 30 años después,

que José Manuel Ramos,

un cura del seminario menor de La Bañeza, en León,

abusó de él y de su hermano gemelo cuando tenían 13 años.

Comenzaron los abusos y mi hermano pidió auxilio.

Un auxilio que le denegaron.

Denegaron un auxilio a unos niños y aquello continuó.

Se volvió a pedir auxilio a otro formador

y eso pues lo ocultaron y lo taparon.

Y ese señor, ese delincuente, ese señor enfermo

pues siguió abusando de nosotros hasta que acabó el curso.

El silencio y la oración

son dos palabras sobre las que gravita la vida

en la abadía benedictina de Montserrat.

Para todo el que llega hasta aquí arriba, sea o no creyente,

es casi como tocar el cielo.

Muchos chavales, atraídos por un paraje sobrenatural,

sobre el que circula toda clase de leyendas,

se apuntaron a los scouts de Monserrat

que fundó y dirigió durante 40 años el monje Andreu Soler.

Un fin de semana al mes los chicos pernoctaban en unas dependencias

junto al monasterio.

Yo cuando tenía 16 años fui abusado sexualmente

por un monje de Monserrat llamado Andreu Soler.

Lo que hacía él

era hablar de sexualidad desde una perspectiva pedagógica

diciendo que la masturbación era mala,

que era algo que no teníamos que hacer,

mientras poniendo la mano por debajo del pantalón del pijama

y tocando mis genitales.

Hasta que llegó un día en el cual me besó.

Yo me acuerdo de tener los dientes bien prietos

y el apretando su lengua contra mis dientes.

No respetando el límite que estaba poniendo.

Miguel Ángel ha hecho público su testimonio

con la intención de ayudar a otros a denunciar.

A sus 37 años, rememora con dolor los abusos que sufrió durante meses

siendo todavía un adolescente.

Pero, sobre todo, recuerda con indignación

la respuesta que ha recibido del Monasterio

desde el mismo día en que dijo basta,

y contó a un monje de la abadía que Andreu Soler abusaba de él.

No le denunciaron a la policía, no le suspendieron en sus funciones,

no avisó a mis padres, no avisó a los padres de otros chavales.

La abadía, finalmente,

dio credibilidad a las acusaciones de Miguel Ángel

y, como en otros casos de pederastia clerical,

la única medida fue trasladar al monje Andreu Soler a otro centro.

Tampoco le denunció ante la Comisión para la Doctrina de la Fe,

e iniciar así un procedimiento canónico

mientras el monje todavía vivía.

Cuando ya somos 10 personas las que hemos denunciado

que se siga hablando de nuestros abusos como supuestos.

Y eso pasa porque el abad Soler y la Abadía de Montserrat

a día de hoy no han tenido la valentía y la decencia

de decir públicamente que el monje Andreu Soler

era un depredador sexual.

Con el paso de los años,

los reproches públicos de Miguel Ángel

traspasaron los gruesos muros de Monserrat.

Recientemente el abad pidió perdón a las víctimas en una homilía

y por boca de su portavoz,

reconoce que pudo haber errores en la gestión del caso.

El principal desencuentro gira en torno a los 7200 euros

que el Monasterio pagó a Miguel Ángel, según su testimonio,

para que los hechos no trascendieran.

Algo que niega el portavoz de Monserrat.

En ningún momento esto fue un pago a cambio del silencio.

Nosotros siempre actuamos con la voluntad de ayudar,

con la voluntad de no esconder nada

y estar siempre al lado del señor Miguel Ángel Hurtado.

Pero si nos equivocamos también queremos saberlo,

queremos tomar las medidas

y asumir las responsabilidades que sean necesarias.

Ante el goteo de denuncias, otra de las medidas del Monasterio

ha sido la creación de una Comisión

formada por un médico, una abogada y una psicóloga.

A través de una dirección de correo electrónico,

cualquier persona puede poner en conocimiento de la Comisión

otros casos de abusos en Monserrat para su investigación.

La Iglesia tiene que ser por un lado valiente

para afrontar todos estos hechos y tiene que ser también humilde

para aceptar los errores que se hayan podido cometer.

Y para tomar las medidas para que no se repitan,

siempre al lado de las víctimas,

porque muchas veces son gente que se puso,

que manifestó su confianza a la Iglesia

y la Iglesia no supo devolverles esta confianza que nos habían dado.

Para las víctimas, el desamparo y la quiebra de la confianza

en un entorno que debería ser seguro,

como el escolar y el religioso,

son asignaturas pendientes que duran casi una vida.

Palabras como impunidad, ocultación o encubrimiento

son una constante en el relato de los afectados

cuando se les pregunta

por la actitud de la Iglesia ante la pederastia.

Javier explica que su agresor, el sacerdote Juan Manuel Ramos,

vive recluido en un convento,

tras una segunda denuncia de abusos sexuales

en un colegio de Puebla de Sanabria.

Pederastas hay un 3 %, un 7 % o un 20 %, lo que haya,

pero encubridores son todos.

No es un 80 o un 90 %, son todos.

Todos son encubridores o por acción o por omisión,

todos saben, todos sabían, todos lo han tapado

y creo que ese es el mayor crimen.

Eso es lo que ha perpetuado que esto haya ocurrido.

Otras víctimas, al no encontrar respuestas en la Iglesia,

decidieron acudir a los Tribunales.

Tras años de impotencia Juan Cuatrecasas

denunció en la Audiencia Provincial de Vizcaya

que su hijo fue agredido sexualmente por José María Sanz,

un numerario del Opus Dei, profesor de religión,

en el colegio Gaztelueta de Lejona, en Bilbao.

Los abusos se habrían prolongado durante dos cursos,

cuando el chaval tenía entre 12 y 13 años.

Este profesor le sacaba de clase con una periodicidad muy abusiva,

horas a lo largo de la semana en periodo lectivo,

y le enseñaba delante del ordenador mujeres desnudas o ligeras de ropa.

Le hizo quitarse la camisa, le tocó.

Y bueno nosotros contamos eso

aparte de que estaba sufriendo acoso escolar por parte de iguales.

Juan relata que por la vía eclesiástica,

el caso se cerró sin reconocimiento ni reparación alguna.

Por la vía penal,

la sentencia de la Audiencia Provincial de Vizcaya,

que aun no es firme,

condenó a José María Sanz a 11 años de cárcel

por un delito continuado de abusos sexuales.

Ya sabemos que esto pasa en todos los ámbitos de la sociedad.

Pero precisamente cuando pasan en la Iglesia

creo que deberían ser más meticulosos y no tan tramposos.

Y de una santa vez hacer lo que tienen que hacer:

que es reconocer y reparar a todas las víctimas.

Son sus víctimas y eran niños y niñas

y no hay nada más sagrado en esta sociedad.

La presión de miles de afectados

por la pederastia de todos los países

ha hecho temblar los cimientos de la Iglesia.

Muchas de ellas han viajado a Roma

donde se celebra una cumbre histórica sobre los abusos

convocada por el papa Francisco,

en la que participan líderes católicos de todo el mundo.

También de España, cuya Conferencia Episcopal

no ha aceptado la invitación de Informe Semanal

a participar en este reportaje,

a la espera de las conclusiones del encuentro.

Francisco ha pedido cambiar de rumbo para cerrar la herida

por la que se desangra la Iglesia católica

tras décadas de mirar para otro lado.

Yo usaría la expresión ceguera voluntaria,

la creo muy acertada.

Durante muchos años, como ahora sabemos,

se han contentado con cambiar de destino a los abusadores,

con lo cual han podido seguir abusando de otros niños.

Para mí esto último

es un crimen igual de grave que los propios abusos:

el hecho de permitir que otros cometan abusos

es igual de grave que los propios abusos.

Las víctimas españolas empiezan ahora a movilizarse

y Peter es un ejemplo a seguir.

Cuando era un niño fue agredido sexualmente en el ámbito familiar

y por dos curas jesuitas en Londres.

Guardó silencio durante 38 años.

Hoy es un veterano activista

que acompaña a los afectados españoles en sus reivindicaciones

para pedir, a los políticos,

que los delitos de abusos a menores no prescriban hasta los 65 años.

Y a la Iglesia, más transparencia.

A mí me gustaría que la Iglesia hiciera una auditoría

de la pederastia.

Que nos dijeran cuántos curas pederastas hay

quiénes son, qué han hecho, y qué han dejado de hacer.

Creo que lo mínimo que nos merecemos las víctimas

es que la Iglesia católica nos diga la verdad.

La valentía de las víctimas de la pederastia

ha actuado a modo de efecto dominó

y la Iglesia católica ha iniciado un lento e intrincado camino

hacia la redención.

En España, la Diócesis de Astorga ha tomado la iniciativa

al crear una delegación

para apoyar a las víctimas a quienes robaron su infancia

y siguen esperando gestos mucho más allá del perdón.

Huyen de la pobreza, del hambre y de la violencia

y lo hacen en caravanas donde se sienten más protegidos.

Hasta 300 hondureños emigran cada día de su país

y lo hacen con la mirada puesta en EE.UU.,

pese a que Donald Trump ha declarado la emergencia nacional

para poder ampliar el muro.

Un equipo de Informe Semanal ha estado allí, en Honduras,

para analizar un éxodo

bajo el que se esconden razones políticas y humanitarias.

Vamos en busca del sueño americano

porque en nuestro país ya no podemos vivir.

El hambre es lo que nos empuja a salir.

Demasiada pobreza,

no hay ni medicinas en los hospitales.

Demasiada inseguridad, hay mucha inseguridad.

Las voces de las caravanas describen una Hondura rota,

expresan la urgencia de una huida.

La necesidad de dejar atrás un país

que no parecen ofrecerles otra escapatoria.

En nuestro país ya no se puede vivir.

Ahí ya no se puede vivir.

Así como nosotros decidimos salir, van a salir cientos, miles.

Va a llegar un día

en que ya no van a quedar casi habitantes en Honduras.

Tegucigalpa, la capital de Honduras, es una caos urbanístico

atravesado, sin embargo, por líneas bien definidas.

Son fronteras invisibles, pero, a menudo, infranqueables,

que delimitan las zonas controlados

por las diferentes maras o pandillas.

Aquí gobierna la MS, la 13 y del otro lado la 18.

En cualquier momento montan una tirazón

y sin importante que "haiga" gente en medio".

Viven en medio del fuego cruzado, bajo un Gobierno en la sombra,

con ojos y oídos en cada esquina.

Aquí haya niños muy pequeños, de 7 o 8 años,

que los usan como "Bandera",

para dar información de quien entra y quien sale de los barrios.

Niños y jóvenes, reclutados a la fuerza.

Chicas obligadas a ser sus parejas.

Padres extorsionados con el llamado "impuesto de guerra".

Una cuota que asfixia a comerciantes, cierra colegios

y deja sin transporte a barrios ya de por sí abandonados.

No hay empleo,

yo tengo cuatro hijo y solo uno trabaja.

Las empresas tienen marcados en rojo estos barrios.

Si uno busca empleo, no le lo dan.

Pertenece a la Campo Cielo

que es un barrio muy peligroso por las maras, pues le dan empleo.

En un solo barrio

se pueden encontrar las principales causas

que empujan a unos 300 hondureños a abandonar el país a diario.

Antes lo hacían solos o en pequeños grupos,

ahora lo hacen en caravanas.

Se han convertido en una forma más segura y barata

de afrontar un viaje tan duro como incierto.

Son un nuevo fenómeno que parece imparable.

Fue un boom.

Yo me iba en la caravana.

Faltan no me ganas de sumarse.

No nos va a quedar otra que irnos en la caravana.

A las caravanas de octubre, les siguieron las de enero

y el flujo de inmigrantes continúa,

a pesar de que las puertas de Estados Unidos

están cada vez más cerradas.

La decisión de Trump de declarar la emergencia nacional

para ampliar el muro,

se suma a otras medidas adoptadas en los últimos meses,

como el despliegue militar en la frontera

o el endurecimiento de los trámites y requisitos para pedir asilo.

Ahora, además, los que lo soliciten

podrán ser enviados de vuelta a México

mientras se resuelven sus casos.

El atajo puede ser el cruce clandestino,

el retorno voluntario a sus países de origen

o cambiar el sueño americano por el mexicano.

México esta siendo ahora más accesible.

Nos van a dar chanse de trabajar.

Esta mejor que con la primera caravana.

El nuevo Gobierno de López Obrador

ha concedido permisos de residencia y trabajo

a más 13 mil integrantes de las caravanas en el último mes.

Ha sido una medida temporal,

pero ha supuesto dar una dimensión humanitaria al fenómeno,

que, por ejemplo, las autoridades hondureñas se niegan a reconocer.

Hay una necesidad de desprestigiar a nuestro Gobiernos.

Detrás están grupos de izquierda

que quieren crear una percepción de éxodo.

Lo cual no se corresponde

con lo mucho que ha mejorado el país en los últimos años.

Honduras es el país

con mayor porcentaje de pobres de América Latina, un 67 %.

Esta también entre los más desiguales, violentos y corruptos.

Su presidente, Juan Orlando Hernández,

salió reelegido a finales de 2017 en una controvertidas elecciones

que la Organización de Estados Americanos

pidió que se repitieran.

El malestar todavía se refleja en las paredes

y tiene su eco en las caravanas.

Honduras es una economía del 1 %, del 1 % más rico.

Durante años ha habido un crecimiento del 3 o el 4 %

que solo ha beneficiado a la élite,

mientras la mayoría de la población sigue en la pobreza.

En un pa ís lleno de carencias,

las mujeres son las más proclives a sufrirlas.

Relegadas a un segundo plano, marginadas de la toma de decisiones

y privadas de autonomía económica, han logrado, sin embargo,

conectar sus reivindicaciones y expresarlas con una sola voz.

Solían ir cada una por su lado.

Las del campo por un lado, las trabajadoras urbanas por otro,

las feministas por otro,

pero ahora han logrado articular, por primera vez,

una agenda común que reune sus reivindicaciones.

Con la ayuda de organizaciones locales,

apoyadas por Oxfam Intermon,

han tejido redes y formado plataformas

que las han ayudado a entender mejor sus derechos

y a exigirlos con más fuerza ante las autoridades.

Cuenta que se culpa a las mujeres de salir de casa

para trabajar o divertirse

y que las culpan de todos los males creando un odio hacia ellas.

En los últimos cinco años,

Honduras ha logrado reducir las tasas de homicidio,

pero las de feminicidios se mantienen estables

y entre las más altas de América Latina.

Hay más del 90 % de impunidad.

Y eso significa que en este país

es muy fácil hacernos daño a las mujeres.

Denuncia que faltan mecanismos de protección para las mujeres

y dinero público para financiarlos,

que es necesario mejorar el acceso a la Justicia

y sensibilizar a quienes la imparten..

Pero el combate a la violencia empieza también

por poner nombre a sus muchas variantes.

Un día mi marido me aventó la comida que le había preparado.

Me dijo que él mandaba en casa y que se hacía lo que él decía.

Yo no sabía que eso era violencia.

De taller en taller, de capacitación en capacitación,

venció sus miedos y convenció a su marido para dejara de beber.

Yo antes no podria estar hablando así contigo.

Miraba al suelo, me echaba a llorar.

Pero hablando con otras mujeres,

viendo que habían pasado por lo mismo.

Si ellas pudieron, entonces yo también puedo.

Empezó por cambiar su casa

para lanzarse después a cambiar su barrio.

Y ellas son mujeres muy valientes,

porque conviven con esa realidad y han perdido el miedo.

Ponen así también su pequeño grano de arena

para taponar la fuga de una emigración,

la que rompe y desintegra familias

pero también da de comer a muchas de ellas.

Las remesas que envían los inmigrantes

representa casi el 20 %

del Producto Interior bruto del Honduras.

El mismo país que los expulsa vive de ellos.

De los millones de hondureños que han protagonizado durante años

un éxodo silencioso

al que las caravanas han puesto cara.

Este mediodía se ha celebrado en Madrid

una manifestación en apoyo

de los seis jóvenes condenados a un año y medio de prisión

por reconstruir ilegalmente en Fraguas,

un pueblo en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

Los denunció la Junta de Castilla La Mancha

por "okupar" un monte público.

Ellos sin embargo hablan de repoblación

y de rescatar la memoria de quienes vivieron allí.

Lo cierto es que su proyecto ha reabierto el debate

sobre la recuperación del mundo rural.

son un símbolo de la lucha contra el abandono del medio rural.

Para la Junta de Castilla La Mancha y la justicia, okupas ilegales.

está dentro de un parque natural,

espacio protegido por la legislación autonómica.

No se puede comparar este asentamiento ilegal

o al menos hecho

sin las correspondientes autorización

de concesiones o cesiones, lo que procediera,

con otros núcleos consolidados.

Los antiguos habitantes de Fraguas,

que abandonaron su pueblo hace 50 años,

por una expropiación forzosa, para plantar pinos en la zona,

apoyan ilusionados este proyecto que les devuelve sus orígenes.

A mí me gusta mis orígenes, de hecho,

yo vengo ahora a ver estos chicos porque pienso que la naturaleza

no hay mejor manera de cuidarla que la gente viva en los pueblos,

que son los que la cuidan.

Queremos que se nos acepte como personas

que queremos vivir en un pueblo que fue abandonado,

que se revierta las leyes que hubo en el franquismo

y queremos que nos retiren la demolición para vivir aquí.

Eligieron fraguas porque es fértil, tiene agua, frutales

y tierra para cultivar.

Instalaron paneles solares para conseguir la energía,

y consiguen financiarse

con la producción de productos artesanales.

Sabían que ocupaban un monte público

pero creían en el proyecto que presentaron

y pensaron que podría ser entendido por la administración.

Aquí lo que hemos llevado a cabo

es la reparación de lo que había destruido el Icona

cuando lo expropio

y luego practicas militares en la democracia,

que no es casualidad que lo hayan destruido.

Cualquier persona que venga aquí

puede ver que esto no es que hayamos urbanizado,

es que hemos quitado el escombro que dejaron encima de las casas.

Hemos reparado las casas y hemos vuelto a poner cubiertas,

esto no es delito contra la ordenación del territorio.

Yo nací aquí en Fraguas.

En mi carnet de identidad ponía nacido en Fraguas

y en mi documento de identidad ya pone Monasterio.

Aquí todo lo que hicieron fue con coacción.

Nadie, yo por lo menos jamás hubiese abandonado mi pueblo.

No hubiese dejado destruir mi casa por nada,

que nos dieron 1000 pesetas por el edificio

que no se siquiera si lo dieron.

Pues yo hubiese tenido mi casa aquí.

No existe ningún proceso

a través del que Rafa pueda reivindicar

que fueron expropiados de forma irregular,

que no conserva copia de esa expropiación,

que hubo coacciones.

La ayuda de Rafael y otros antiguos vecinos

ha sido un gran impulso emocional para estos jóvenes.

Comparten con ellos sus recuerdos, sus fotos,

para intentar ser fieles a lo que fue en su día Fraguas.

Condenan a seis de sus pobladores a un año y nueve meses de cárcel

por un delito de usurpación

y contra la ordenación del territorio, varias multas

y la obligación de demoler,

lo que podría costar casi 30.000 euros.

Desde que ha llegado la sentencia hemos recibido tantísimo apoyo

y tantísima gente que viene a ayudarnos,

colectivos internacionales, estatales,

que eso nos esta dando muchísima fuerza.

Entonces estamos muy implicados

en la labor de rehabilitación del proyecto.

La Junta de Comunidades de Castilla La mancha,

propietaria de este espacio,

se personó como acusación particular en el juicio

con el argumento de evitar un efecto llamada.

No se entendería que siendo el responsable de esas competencias

ante el conocimiento de una infracción

mirara hacia otro lado y no tomara parte activa.

Posiblemente sería objeto de acusación,

al menos de acusación de dejadez de funciones o prevaricación.

Si bien en un primer momento

hubo un intento de llegar a una conciliación, a un acuerdo,

por parte de los repobladores se presentó un proyecto

y la junta dijo, que este es el origen de todo,

que pudiese ser autorizable, esta palabra,

que pudiese ser autorizable es determinante

porque el delito de reordenación al territorio

no puede imponerse a nadie

si es una actuación que puede ser autorizable.

El asentamiento no es viable por una razón,

porque no es a priori sostenible medioambientalmente.

Hay que tener en cuenta por ejemplo

la eliminación de la cubierta vegetal,

acción sobre la fauna silvestre, la presencia de maquinaria

que puede producir deflagraciones y chispas

con eminente peligro de incendio forestal.

Nosotros los métodos que utilizamos para reconstruir son tradicionales.

No tenemos aguas grises,

tenemos sistemas de filtros de plantas,

intentamos hacer todo de la manera más lógica y sostenible que podemos.

La junta buscaba una sentencia no ejemplar, sino ejemplarizante,

como un aviso de navegantes por lo que pudiera pasar,

no por que lo diga yo, sino porque lo dijo la propia Junta.

Apelamos al diálogo

entre el Gobierno regional y el colectivo de Fraguas

para que se puedan acordar los términos

del reconocimiento y autorización de este proyecto

en el parque natural.

Pero el Gobierno regional se ha negado al diálogo.

A lo que llaman diálogo

es que les han dicho que se vayan de ahí.

No solo algún político,

también ecologistas en acción apoya al colectivo Fraguas.

Desde hace año y medio trabajan para ser interlocutores

entre la Junta y los pobladores de Fraguas.

Un proyecto que para ellos

no se trata de ocupación sino repoblación humana

al que han premiado en sus galardones anuales

a la mejor conducta ambiental por su labor y perseverancia

En esta comunidad autónoma y en esta provincia

hay muchas leyes que incumplen y reinciden otros colectivos

y no se les trata de la misma manera.

No se les lleva ni a prisión ni se les lleva a un juicio

en el que se criminaliza por algo que desde luego

nada tiene que ver con el impacto de otras actividades

que se están permitiendo.

Yo insisto en que no se tiene ningún interés

en perjudicar a estos jóvenes

y si se pudiera llegar a un acuerdo perfecto,

creo que el acurdo no debe ser con la Administración

sino ya con la Justicia.

Hay una sentencia pero estamos abiertos al dialogo.

La propia sentencia, a pesar de condenarnos

habla de que debe existir un entendimiento,

entre la Junta y los pobladores.

La propia sentencia en Guadalajara

hay un caso muy concreto que es el de la Vereda,

que los antiguos hijos del pueblo de la vereda

pues tienen un convenio con la Junta,

han restaurado las viviendas.

Y eso es una opción,

esta también dentro del parque de la sierra norte.

Pese a la sentencia, el trabajo en Fraguas continúa.

La limpieza del arbolado y la reforestación

es una de sus preocupaciones.

Hoy han buscado la ayuda de la Asociación Arba

Hoy han buscado la ayuda de la Asociación Arba

que ha conseguido permiso de la consejería de agricultura

para plantar 3000 quejigos en una ladera degradada

que corre peligro de erosionarse.

Lo que intentamos es revertir el cultivo de pinos no autóctonos

por planta autóctona que es lo que aquí había antes,

Dicen que Guadalajara

es el mayor desierto demográfico de Europa.

Casi el cien por cien de la provincia

acumula una densidad de población

inferior a los cinco habitantes por kilómetro cuadrado.

Fraguas ha reabierto el debate

sobre la recuperación del mundo rural.

Fraguas esta en el corazón de la España vacía,

es un símbolo de lucha y resistencia frente a la despoblación

y un símbolo del esfuerzo por repoblar

y volver a dar vida a esa España vacía.

Por lo tanto es un buen proyecto en un buen lugar.

No vamos a pagar ni con nuestros sueldos,

no con el dinero social,

la demolición de las casas que hemos hecho con tantísima gente.

Los pueblos son si se viven y recuerdan

y que las leyes son hasta que son otras.

Y ese es un buen mensaje

que a mí me ayuda a sentirme en el lugar acertado,

en el tiempo acertado.

Reconocen que han incumplido la normativa

y están dispuestos a asumir las consecuencias

aunque sueñan con mantener el proyecto.

El tribunal constitucional tiene ahora la última palabra.

Que pasen una buena noche.

Hasta mañana.

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Informe Semanal - 23/02/19

23 feb 2019

Los pecados de la Iglesia
‘Informe Semanal’ aborda con denunciantes españoles y portavoces eclesiásticos el escándalo de la pederastia, "un problema estructural y sistémico", según los críticos. Consciente de la gravedad de la crisis, el Vaticano celebra esta semana una cumbre histórica sobre la protección de menores en la Iglesia.
La caravana del hambre
La idea de emigrar ronda la cabeza de más de la mitad de los hondureños. 300 abandonan el país a diario y encuentran en las caravanas la protección del grupo. ‘Informe Semanal’ analiza en Honduras las razones de un éxodo que no se detiene, aunque las puertas de Estados Unidos están cada vez más cerradas.
Fraguas se defiende
Fraguas, en Guadalajara, se quedó vacío hace 50 años por una expropiación forzosa para plantar pinos. En 2013 un grupo de jóvenes empezó un proyecto de rehabilitación. Pero la Junta de Castilla-La Mancha, propietaria del terreno, denunció el proyecto por delitos contra la ordenación del territorio y usurpación. La Audiencia Provincial le ha dado la razón y ha condenado a seis repobladores a un año y medio de cárcel y a destruir lo que han construido.

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