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No recomendado para menores de 7 años Informe Semanal - 17/08/19 - ver ahora
Transcripción completa

Es nuestra compañera Yolanda Álvarez,

a bordo del Open Arms.

Ella y el reportero gráfico Joaquín Relaño

forman el equipo de Informe Semanal,

que desde el principio de la misión, hace dos semanas y media,

sigue la crisis de los náufragos.

La odisea del Open Arms y el conflicto político

que ha desatado en el Gobierno italiano

y en la Unión Europea ocupará la primera parte

de nuestro programa.

Estaremos también en Camboya.

Allí las minas antipersona siguen matando aunque la guerra

terminó hace dos décadas.

Y hablaremos de Woodstock,

el festival que fue altavoz de unos ideales

que, 50 años después,

las nuevas generaciones siguen reivindicando.

Será en unos minutos.

Antes volvemos a la crisis del Open Arms.

Es nuestra compañera Yolanda Álvarez,

Desde la costa de Lampedusa,

la distancia hasta el Open Arms es sólo de unos cientos de metros.

Tan corta, que incluso se podría atravesar a nado

con un poco de esfuerzo.

Pero desde la cubierta,

a ojos de los migrantes que siguen a bordo,

la distancia hasta tierra firme

parece cada vez más larga e inalcanzable

con el paso angustioso de las horas.

El relato de cómo el Open Arms alcanzó la isla de Lampedusa

tras casi dos semanas de travesía comenzó el miércoles.

Ese día la situación en alta mar se agravó por el temporal

que arreciaba con fuerza.

El Mediterráneo azotó el barco con olas de hasta tres metros

y las vidas tanto de los migrantes como de la tripulación

corrían serio peligro.

Ante el posible empeoramiento de las condiciones en el mar,

un tribunal italiano levantó el veto impuesto

por el ministro del Interior, Matteo Salvini,

que había prohibido al buque español encaminarse

hacia la costa de Italia.

Podemos adentrarnos en aguas territoriales italianas

y aquello de que arrestamos al capitán,

multa y decomiso del barco también queda tumbado.

No se pueden de forma arbitraria

utilizar la maquinaria administrativa de un gobierno,

de un país,

con fines políticos y contra derecho.

Al abrigo de la justicia,

el Open Arms puso rumbo hacia la isla de Lampedusa,

en busca de refugio.

El capitán del buque y la jefa de misión

explicaron la complejidad de la situación

sobre la cubierta del Open Arms,

que a esas alturas llevaba 13 días navegando sin rumbo

por aguas internacionales.

Era otro paso hacia tierra firme los migrantes aplaudieron

la decisión del Tribunal Regional del Lazio

de permitir la entrada del buque en aguas italianas

por la situación de gravedad y urgencia humanitaria.

Pero en sus miradas también asomó la decepción

al conocer que dicha autorización no suponía un salvoconducto

para entrar en el puerto y desembarcar.

Con las primeras luces del alba, la mañana del jueves

el Open Arms fondeó a menos de una milla de la costa italiana.

En su escrito el Tribunal también autorizaba

el acceso al barco de personal sanitario

para evaluar el estado de salud,

físico y psicológico de los migrantes.

Por qué, por qué, necesitamos desembarcar.

Se produjeron algunas evacuaciones de emergencia

que pese a todo no lograron aligerar la tensión.

La tripulación a bordo alertó

de que la situación se hacía cada vez más insostenible

y podía derivar en tragedia.

El agotamiento, los conflictos de convivencia por el hacinamiento,

o las pésimas condiciones higiénicas después de tantos días

hicieron temer al personal de la ONG

que algunos migrantes se lanzaran al agua a la desesperada

para alcanzar tierra firme.

Todo el mundo está psicológicamente roto.

No podemos aguantar más esta situación.

Cada segundo que pasa la bomba corre un segundo para atrás.

O alguien corta el cable rojo y desactiva esta bomba ya

o el Open Arms va a explotar.

Paralelamente, en los despachos lejos de Lampedusa,

se libraban otras batallas.

Hace un año, el ministro italiano de Interior, Matteo Salvini,

inició su particular cruzada contra las ONG

a las que cerró sus puertos

con el argumento de no hacer el juego

a las redes de tráfico de personas que operan en Libia.

Me confieso culpable de estar obsesionado

por la seguridad de los italianos.

También por los traficantes de seres humanos y las ONG

que son cómplices de esos traficantes.

En este contexto y sin una política migratoria común,

con cada barco de rescate de náufragos en el Mediterráneo

se produce una nueva crisis

que afecta al conjunto de la Unión Europea.

Todo gobernante hoy en la Unión Europea

entiende que abrir la mano,

cumplir con demandas tan básicas como las de poner a salvo,

asistir y proteger a las personas que juegan su vida

en el Mediterráneo,

es algo que lleva en definitiva a que esos gobiernos se paralizan

ante el temor de que ese tipo de gestos

sea utilizado por otros partidos populistas

fundamentalmente, xenófobos

y abiertamente racistas cada vez más,

para hacer de ello una palanca que les dé más votos

y eso es lo que está jugando Salvini a día de hoy.

En Italia, la crisis del Open Arms ha abierto una profunda división

en el gobierno del país

que comparten la ultraderechista Liga Norte

y el Movimiento Cinco estrellas.

En una carta el presidente del Gobierno, Giuseppe Conte,

acusó a su ministro de Interior de deslealtad

y la titular de Defensa se negó por conciencia humanitaria

a secundar el veto al barco español.

Pero ni la presión de sus colegas ni la presión popular

surtieron efecto.

Salvini mantuvo el pulso y criticó a España

por no abrir sus puertos al buque que pertenece a una ONG española.

España cumple con sus obligaciones de las leyes internacionales,

de la normativa comunitaria,

de la legislación española de ayuda humanitaria y de seguridad

en nuestras fronteras.

Y lo hace de una manera ejemplar.

No necesitamos situaciones especiales,

no necesitamos foco

porque los inmigrantes son todos iguales

cuando están en aguas españolas, en puertos españoles.

A lo largo de la semana, la Comisión Europea insistió

en que está preparada para ofrecer su apoyo al barco

cuya situación califica de insostenible.

Seis países comunitarios, entre ellos España,

se ofrecieron voluntariamente

para acoger a los migrantes del Open Arms.

Aunque la Comisión no especificó el porcentaje que asumiría cada uno.

No podemos redistribuir si no hay un desembarco.

Conseguir un acuerdo de distribución de los migrantes

ayudaría a los estados miembros a tomar una decisión positiva

cuando llegue el desembarco.

A falta de una política europea migratoria común

que obligue a los países miembros,

Alemania ha propuesto que sean los Estados y no las ONG

los que lleven a cabo los rescates.

Aunque antes se deberá acordar

un esquema de reparto entre los socios comunitarios.

En lo que respecta a España, el gobierno se niega

a actuar en aguas que están fuera de su competencia.

El ejecutivo se ha quejado en Europa de la actitud insolidaria de Salvini

en este y otros casos de rescate en sus costas,

mientras España asume en solitario

las masivas llegadas de inmigrantes en pateras por el Estrecho.

España hasta ahora ha tenido una política,

como otros gobiernos de la unión, absolutamente cortoplacista

que en ningún caso cuestiona

las bases fundamentales de la política migratoria

de la Unión Europea.

Recordemos que esa política

está centrada fundamentalmente en dos cosas:

por un lado, control de fronteras interiores

y por otro, reducir como sea, habría que añadir,

la corriente de inmigrantes

que tratan de llegar a esa Unión Europea.

A merced de las decisiones políticas y a la espera

de que una orden para desembarcar en puerto seguro

se notifique al capitán del barco,

el Open Arms continúa varado y exhausto

frente a la costa de Lampedusa.

Entre los migrantes, cunde la frustración y el desánimo.

Su sufrimiento no entiende de estrategias electorales

ni de políticas migratorias.

La ONG que gestiona el barco

también está al límite de sus fuerzas.

Lo explicaba su presidente, que ha subido a la embarcación

para comprobar personalmente la situación crítica

en la que se encuentran todos, tripulación y migrantes.

Hay cien modos de autolesionarse en un barco como el Open Arms

y cien maneras de suicidarse a bordo.

Ni tenemos la capacidad ni podemos retenerlos

y mucho menos estar controlando a estas 134 personas.

No sabemos si el llamamiento ha tenido algo que ver,

pero horas después Matteo Salvini anunció textualmente

que, muy a su pesar,

autorizaba el desembarco de 27 menores no acompañados.

El resto seguirá a bordo, incluidos otros dos menores

que viajan con sus familiares.

Mientras, la pelea de la ONG para tumbar el bloqueo de Salvini

sigue en los tribunales.

La Fiscalía italiana analiza una comunicación

de la Guardia Costera

en la que solicitaba el desembarco urgente de los migrantes,

que tras 16 días en el barco no encuentran palabras

que expresen su desesperación.

Camboya vive desde hace más de dos décadas en paz,

pero aún ahora siguen cayendo víctimas

de viejas guerras.

Se calcula que hasta ahora se han limpiado

tres millones de minas antipersona,

pero nadie sabe cuántos quedan activos.

Un artefacto explosivo cuesta entre 5 y 15 euros,

y desactivarlo más de mil.

Un equipo de Informe Semanal ha estado en Camboya

para hablar con antiguos combatientes,

con víctimas recientes y los líderes de la movilización

que en 1997 recibió el Nobel de la Paz.

Toy tiene 14 años.

Cuando tenía 10 fue a recoger setas al campo y pisó una mina.

Perdió una pierna.

Toy Sameth, 12 años.

Estaba pastoreando unas vacas y encontró un objeto metálico.

No lo sabía pero era un resto de mina antipersona.

La tiró contra un árbol y le estalló en la cara.

Perdió un brazo y sufrió daños severos en los ojos.

Son víctimas recientes de guerras pasadas,

las que arrasaron Camboya en la segunda mitad del siglo XX.

El país lleva más de dos décadas en paz

pero aquellos conflictos armados han dejado un siniestro legado:

cientos de miles de minas activas

que no entienden de armisticios.

Me entristece mucho que las minas sigan

truncando vidas de gente joven.

La guerra no selecciona, no distingue soldados de civiles,

tiene repercusiones para toda la población

ya sea gente mayor, gente joven

incluso muchos años después del fin de la guerra

sigue habiendo consecuencias.

Kike Figaredo, jesuita asturiano, es el obispo de Battanbang,

una de las provincias camboyanas más castigadas

por las minas antipersona.

Siempre rodeado de personas con discapacidad,

a ellas les ha dedicado su vida.

Ha cumplido más de 30 años en Camboya

y conoce muy bien el problema.

Esta finca, por ejemplo,

estaba hasta hace no mucho completamente minada.

La compró la prefectura apostólica de Battanbag

y la limpió gratis el Gobierno camboyano.

Entraron aquí con sus bulldozers y con todos los equipos

y tardaron 6 meses en desminar y al final el informe

que nos dieron decía que habían sacado 140 minas.

Ahora estos terrenos, de unas 30 hectáreas,

son el hogar de 20 familias.

reciben casa, una pequeña huerta y tierras comunales

para plantar arroz.

El único requisito es que al menos

uno de los miembros de la familia tenga una discapacidad.

Es el caso de Lom y de su marido, que pisó una mina antipersona

cuando luchaba en el bando provietnamita.

El problema de la guerra aquí fue básicamente una guerra

entre dos ejércitos comunistas,

el ejército de los jémeres rojos que eran prochinos

y el ejército de los camboyanos provietnamitas

que eran prosoviéticos.

Entonces los que se estaban enfrentando aquí en Camboya.

Hasta última hora eran por decirlo así

el imperialismo soviético y el imperialismo chino.

Phuen luchó obligado al lado de los jémeres rojos,

el bando que en solo cuatro años en el poder

provocó la muerte por violencia o por hambre

de más de dos millones de personas,

la cuarta parte de la población de entonces.

Él también es víctima de la guerra.

Estaba patrullando con otros soldados,

les dije que tuvieran cuidado

porque sabía que había minas en la zona.

No me hicieron caso y uno de ellos pisó una.

Murieron tres personas en el acto y siete quedamos heridos.

Sareth luchaba en otro ejército, el monárquico,

pero sufrió una experiencia muy similar.

Cuando consiguió reponerse anímicamente de su accidente

dedicó su vida a denunciar el dolor que las minas antipersona

estaban causando en todo el mundo, muy especialmente en Camboya.

Una lucha colectiva que en 1997 recibió el Nobel de la Paz.

Él fue el encargado de recogerlo.

Otra de las victorias de Sareth y de la campaña internacional

contra las minas vino ese mismo año.

En 1997 se firmaba el tratado de Otawa que prohibía producir,

almacenar o utilizar este tipo de armas indiscriminadas.

164 países lo han suscrito.

Estoy muy feliz, muy, muy feliz porque el año pasado

hubo 58 accidentes por mina en Camboya.

Si lo comparamos por ejemplo con 1993.

Entonces había 4000 cada año.

Están bajando y bajando.

Los países firmantes del tratado contra las minas

se comprometen a limpiar totalmente sus territorios

en un plazo de 10 años.

En Camboya se encargan de hacerlo los especialistas en explosivos

En Camboya se encargan de hacerlo los especialistas en explosivos

de este centro gubernamental.

Nos explican que todos los Ejércitos implicados

en los diferentes conflictos camboyanos

sembraron el país de minas antipersona.

Camboya reconoce 6 millones, seis millones

solo de minas antipersona.

Nosotros hemos limpiado y destruido aproximadamente tres millones.

¿Cuántas quedan ahora?

Esa pregunta es muy difícil de contestar

porque no solo nosotros retiramos las minas,

también lo hacen muchos particulares

para poder utilizar las tierras.

Lo que está claro es que sigue habiendo muchas.

Con una de ellas se topó Chen hace 5 años, cuando tenía 20.

Trabajaba en la granja de sus padres y fue a buscar bambú

por una zona en teoría segura.

Lo único que recuerda es verse envuelto en llamas.

Cuando me miré las piernas ya no estaban.

Pensé: no quiero vivir así.

Intenté suicidarme dos veces.

Mi hermana y mis padres me convencieron para

que siguiera adelante.

Ahora está contento, ha vuelto a estudiar

y puede caminar gracias a las piernas ortopédicas

que le compró un empresario español.

Cuando no lleva las piernas usa esta silla,

la famosa Mekong de tres ruedas.

Esta rueda de alante como veis mira, mira cómo se mueve

de rodamientos de bien,

es una maravilla de la técnica y una preciosidad.

Yo digo que es el secreto de esta silla.

Kike Figaredo es el promotor de la Mekong.

Cuando llegó a Camboya se dio cuenta de que aquí los discapacitados

necesitaban una silla especial,

robusta y estable para poder circular por caminos de tierra.

En un año dieron con el diseño

y empezaron a fabricarlas en Phnom Penh, la capital.

Las montan en este pequeño taller de la prefectura apostólica

de Battanbang.

El obispo y su equipo llevan años recorriendo los pueblos

en busca de personas que pudieran necesitarlas.

Yo iba con la silla de ruedas para nuestros centros

pero por el camino me iba encontrando con gente

y entonces parábamos, les saludábamos

y si teníamos la silla de ruedas se la dábamos, directamente.

Es un cambio de vida total, es una revolución,

yo tengo la experiencia de oírle a una niña decir adiós al suelo.

Otros españoles han ido a Camboya

para trabajar como voluntarios al lado de Kike.

Como Thea que lleva casi dos años en el país.

Ha trabajado en el equipo que localiza a personas

que puedan necesitar ayuda.

Ir a pueblos remotos a conocer a gente con discapacidad física

o intelectual y ver qué se puede hacer por ellos,

cómo se les puede ayudar si es construirles una casa,

darles asistencia médica, entregándoles sacos de arroz.

Camboya lleva más ya más de 20 años en paz y su economía

crece a tasas cercanas al 7 por ciento.

A nivel político hay tensión

el principal partido de la oposición está ilegalizado.

En el Gobierno,

el Partido del Pueblo de Camboya de Hun Sen

que está en el poder desde 1985.

Entre los problemas actuales del país:

la falta de suministros básicos como agua o alcantarillado

y la sanidad, la pública es muy deficiente

y la privada, inaccesible para la mayoría.

Pasamos de tener carreteras muy malas, controles militares,

toque de queda a que ahora hay economía las cosas

han cambiado muchísimo.

Hay más acceso a la Sanidad, a la Educación,

más oportunidades de trabajo y esto ha cambiado muchísimo,

hay estabilidad,

una estabilidad que yo creo que Camboya no ha tenido nunca.

Pero a la vez tengo que decir que hay cosas que solo han cambiado

en la superficie que la vida de la gente sigue.

Lo mismo hay mucha pobreza, mucha injusticia,

hábitos de guerra, hábitos de supervivencia.

Angkor era la antigua capital del imperio jemer

que dominó el sudeste asiático entre los siglos IX y XV

de esa época de esplendor quedan estos templos budistas,

auténticos tesoros arqueológicos que hasta hace no mucho

estaban ocultos bajo la selva camboyana.

Ahora son el principal atractivo turístico del país

y su símbolo de una nación que todavía hoy lucha por dejar

atrás las consecuencias políticas, sociales y económicas

de un genocidio

y demasiadas décadas de conflictos armados.

Hace 50 años el festival de Woodstock

se convirtió en altavoz de una generación

que quería cambiar el mundo

Los grandes conciertos

han evolucionado mucho desde entonces

La mayoría se ha convertido

en un negocio patrocinado por empresas comerciales

que trata al espectador como consumidor.

Esta semana se cumple medio siglo desde que en Woodstock

músicos y espectadores sonaron juntos contra la opresión,

la corrupción, la censura y en defensa del medioambiente.

Unos ideales que hoy siguen marcando a las nuevas generaciones.

Por espacio de unos 100 km se colapsó la autopista.

Porque la zona del concierto estaba ya colapsada,

con medio millón de personas,

y a partir de ahí los coches ya no podían ni moverse.

Lo que ocurre en los años 60,

no sólo en los Estados Unidos, sino también en el resto del mundo

es que la juventud, y especialmente los estudiantes,

se colocan en el centro de la discusión pública,

y encima son activos.

Woodstock había sido organizado

Woodstock había sido organizado

como un negocio en una granja del Estado de Nueva York.

Contaba con el gancho de un irrepetible cartel

Jimi Hendrix; Jefferson Airplane; The Who; Santana;

Creedence Clearwater Revival; Crosby, Stills, Nash Young;

Joan Baez; o Janis Joplin, entre otros

Se había vendido 50.000 entradas,

pero la afluencia de público superó todas las previsiones

y una especie de caos organizado dio lugar al mito.

La gente echó abajo las vallas

y allí pues nos metimos nada más y nada menos que 500.000 personas,

por arriba o por abajo, que son muchas personas

en aquel momento concreto y determinado,

sin estar preparado el lugar bajo ningún concepto

para un festival que iba a ser el gran festival.

Por entonces Manuel Sicart vivía en Nueva York.

Nacido en Lugo,

es uno de los pocos españoles de los que se tiene constancia

que estuvieran presentes en el Festival de Woodstock.

No sé si era real o no, pero sexo drogas y rock and roll

se llevó al pie de la letra, pero al pie de la letra ¿eh?

Y fue una forma de liberación

y de liberación a través también de unos intérpretes, artistas,

que reivindicaron lo que la gente en ese momento quería escuchar,

y le fue ofrecido.

En 1969 Patti Smith trabajaba en una librería

y Vivía en el famoso Hotel Chelsea, centro de la bohemia neoyorquina

donde era frecuente cruzarse con artistas.

Allí entró en contacto con los protagonistas

y con el espíritu de Woodstock.

Pero en esa reinvención

los festivales de música parece que tendrán un papel,

si es que lo tienen,

muy diferente al que tuvo Woodstock.

Un negocio que en 2018 en España,

según la Asociación de Promotores Musicales,

facturó 334 millones de euros.

Es una parte esencial del negocio musical.

Además, después del hundimiento de la venta de discos físicos,

pues es esencial para todos los grupos.

Entonces, ya forma parte de las estrategias.

En A Coruña se celebra el Festival Noroeste Estrella Galicia,

de financiación pública municipal,

con el patrocinio de una gran cervecera.

Para nosotros la idea básica

es que somos capaces de confluir bajo un escenario magno,

la playa de Riazor, al pie del estadio de Riazor,

en nuestro arenal de la ciudad, con dos, tres artistas,

que son los cabezas de cartel, que son quienes llaman la atención,

pero al mismo tiempo lo que se pretende

es una contratación pública, es despertar sensibilidades.

Un festival en el que aún es fácil

identificar promotor y patrocinadores.

Pero que es un caso atípico

en un panorama en el que cada vez son más las marcas presentes,

y es más difícil relacionar al festival con su patrocinador

o promotor principal.

Hay pocos festivales que mantengan el espíritu de Woodstock.

Quizás el de Glastonbury o Roskilde,

tienen un poco de ese carácter contracultural, pero no.

Ya sabemos que los festivales de ahora

son ocasiones para el marketing, para los patrocinios,

y que realmente no hay participantes.

el público no participa.

El público es consumidor.

Un informe de la Online Business School,

de la Universidad de Barcelona,

estima que el impacto económico total

de los festivales de música en España

alcanza los 5.600 millones de euros.

Un gran negocio que, sin embargo,

no llega a todos los artistas por igual.

Los llamados emergentes,

necesitan los festivales para darse a conocer

y muchas veces acudir a ellos les produce pérdidas.

Si tú no tienes dónde ponerte a tocar

eres como una camiseta en la trastienda ¿no?

Hasta pasa en todos los trabajos

Al final, tú empiezas de becario en un sitio y no te pagan nada

y vas ascendiendo un poco ¿no?

Al final.

No voy a decir que festival era lo cobramos,

una cifra bastante modesta, en billetes de 20 euros,

y teníamos una mochila llena de billetes de 20 euros,

y sentías como que era casi una limosna.

Michael Lang,

uno de los promotores de aquel caótico festival

de Woodstock del 69, ha fracasado

en el intento de organizar una gigantesca conmemoración

en su 50 aniversario.

Ni la dinámica de los festivales ni las condiciones sociológicas

son hoy las mismas.

Un año después de Woodstock

John Lennon cantó que el sueño se había acabado.

Pero el movimiento "hippie"

que había alimentado el fenómeno de Woodstock

dejó como herencia espiritual nuevas tareas para el futuro.

Muchos de sus planteamientos, la ecología,

son ya parte del diálogo general, y en ese sentido el "hipismo"

ha triunfado.

La forma en que vivimos ahora es, afortunadamente,

infinitamente más libre en lo personal de lo que era en 1969.

Lo que necesitamos en este momento es una cultura global,

una nueva cultura de jóvenes activistas

que luchen contra el cambio climático,

luchen por la reducción de combustibles fósiles,

del uso de plásticos y pesticidas

Justo ahora tenemos una batalla urgente

que posiblemente podría inspirar de forma global

a artistas y músicos, y movilizar a la gente.

Siempre existe un sueño,

siempre hay algo que nos puede unir como pueblo,

una causa para los jóvenes.

Yo tengo grandes esperanzas en las nuevas generaciones.

Cada generación hace, ya sabes, lo que puede.

Cincuenta años después,

Woodstock sigue apareciendo como un mito irrepetible.

Un afortunado caos organizativo, exitoso

bajo el paraguas del lema "paz, amor y música",

cuya música y cuyo espíritu

empaparon y sigue empapando a varias generaciones.

Hasta aquí el programa de hoy

Recuerden que pueden ver de nuevo los reportajes de Informe Semanal

en la web de RTVE.

Gracias por acompañarnos.

Hasta la próxima semana.

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Informe Semanal - 17/08/19

17 ago 2019

La agonía del Open Arms
Un equipo de ‘Informe semanal’ está a bordo del Open Arms y sigue la evolución de la crisis, sus consecuencias políticas y la creciente desesperación de los náufragos. Más de dos semanas después de su rescate, siguen esperando un puerto donde desembarcar.

Las minas que no cesan
Camboya es desde hace más de dos décadas un país en paz, pero siguen cayendo víctimas de guerras pasadas. Las minas antipersonas mataron a 58 personas el año pasado. En 1993 murieron 4.000. Se calcula que hasta ahora se han limpiado tres millones de artefactos, pero nadie sabe cuántas quedan activas.

Más que música
Hace 50 años el festival de Woodstock se convirtió en altavoz de una generación que quería cambiar el mundo. "Era más que música", cuenta Patti Smith. La cantante norteamericana conoció a Janis Joplin y Jimi Hendrix en 1969, durante el Festival. "La importancia de Woodstock fue mostrar nuestro poder como una voz política, una voz de jóvenes votantes".

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