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Para todos los públicos Imprescindibles - Pau Casals, la música por la paz - ver ahora
Transcripción completa

¿Quién fue Casals?

Un célebre violonchelista, pedagogo, director de orquesta,

compositor y humanista.

Si el Guernica simbolizó la tragedia

de la población civil,

frente a las atrocidades fascistas en España,

Las músicas recuperadas del pasado por Casals,

como las "Suites" de Bach y el "Cant dels Ocells"

y piezas universales como la Novena sinfonía de Beethoven

se transformaron entre sus manos,

en armas a favor de la paz y de la libertad.

En 1899, tocó para la reina Victoria;

y si pensamos que también tocó para el presidente Kennedy en 1961,

es una trayectoria increíble para una vida.

Casals nos enseña, por qué la música es importante,

o lo que la música puede lograr.

Porque no es solo para las salas de conciertos,

sino que trata de cómo vivimos nuestras vidas

y las elecciones que tomamos.

Casals se crió en un pequeño pueblo, El Vendrell,

donde apenas había música.

No había grabaciones;

la única música que escuchaba, era la de la iglesia.

Su padre era músico, era el organista de la iglesia.

Cuando unos músicos ambulantes, un cuarteto,

tocaron en el pueblo,

le impresionó profundamente el chelo.

Fue a casa y le preguntó a su padre: "¿Qué instrumento es ese?"

Y el padre, fabricó algo parecido a un chelo,

utilizando una vaina.

En tan solo unas horas, el joven Casals,

ya tocaba el Ave María,

con un instrumento tan limitado como ese.

El chelo le transformó completamente.

Es algo que tiene que ver con el timbre de su sonido.

Y el hecho de que al chelo se le abraza físicamente.

Es como un amante.

Fue Casals quien hizo descubrir el violonchelo al gran público,

en el siglo XX.

Su madre le lleva a Barcelona, donde con doce años,

se paga las clases en la escuela municipal de música,

y mantiene a su familia,

con las cuatro pesetas que gana cada noche en cafés-concierto.

Debió de sorprenderle mucho al músico español Albéniz,

porque después de escucharle en una actuación en el teatro Novedades,

le recomendaría a la reina María Cristina.

Después, tuvo la suerte de ir a Madrid con el conde de Morphy

y allí recibió clases especiales, solo para él;

le dieron la oportunidad de estudiar música,

lenguas, literatura, filosofía, pintura...

Durante dos años estudió como los hijos de la familia real.

Ese es el asunto fundamental de Pau Casals.

Venir a Madrid y de Madrid,

irse a París o irse a Bruselas, o irse...

él decía, "hay que salir de aquí".

Lo gordo es encontrar el don.

Aquellos maestros que lo descubren,

que te marcan el camino,

y ya si sigues un camino,

te abren las puertas de Berlín y de todo el mundo.

La reina le propone seguir sus estudios en Bruselas.

En la primera entrevista contesta a las burlas de su maestro,

con una interpretación que deja a todos atónitos.

Le ofrecen el primer premio si se matricula,

pero Casals, orgulloso, rechaza la beca real

y marcha a París,

donde apenas sobrevive con su madre y hermano,

a un terrible invierno.

En 1899, con 22 años,

Casals tenía una técnica sólida

y un lenguaje musical propio

que sedujo en solo dos conciertos al público parisino,

y le lanzarían definitivamente al estrellato.

La razón por la que se hizo muy popular tan rápido,

fue principalmente por sus giras.

Empezó a viajar a Estados Unidos, a América Latina, por toda Europa,

a Rusia.

Cuando piensas en la distancia entre España y Sudamérica,

en aquel tiempo, viajando en barco,

es algo bastante extraordinario.

En esa época, Casals daba, unos 200 conciertos al año.

Diría que Casals, fue el primer chelista del siglo XX.

Si se escuchan grabaciones de chelistas, anteriores a Casals,

hacían muchos glisandi entre las notas;

que sonaban horribles.

Y llegó Casals,

que solo hacía glisandi, cuando era necesario.

No era un intérprete de salón y esto, elevó la calidad enormemente.

Fue, una revelación.

Creo que Casals, todavía hoy,

permanece, como la figura más grande del violonchelo.

La mayoría de la gente considera que el chelo,

es el instrumento que más se parece a la voz humana.

Probablemente se debe a que su timbre,

es el que suele tener la voz humana.

Creo que ese, es el motivo por el cual,

la gente se siente especialmente atraída.

De alguna manera ven algo de sí mismos en este instrumento.

Casals vive el principio del siglo XX en París,

donde junto al violinista Jacques Thibaud

y el pianista Alfred Cortot,

funda un trío que marcaría época.

Terminada su relación con la violonchelista Guillermina Suggia,

se casa con la soprano estadounidense, Susan Metcalfe,

y con 37 años vive desde Estados Unidos,

la Primera Guerra Mundial.

Viajar en plena contienda era arriesgado.

Pese a ello, Casals necesita volver cada año a su tierra natal,

donde se construye una casa junto al mar.

Acabada la guerra, Casals se aleja de su mujer,

de quien se divorciaría más tarde

y decide volver a establecer su residencia en Cataluña.

Empezó a pensar que el chelo no era suficiente,

que necesitaba un instrumento más grande.

Este instrumento era la orquesta.

De ahí surgió la orquesta Pau Casals.

Venía de unos orígenes muy humildes.

Nunca olvidó las notables oportunidades que él tuvo de joven.

Quería que la gente normal tuviera las mismas posibilidades.

Pensó, que las orquestas institucionales de Barcelona,

eran demasiado elitistas,

y quería que la música fuese accesible a la gente corriente.

El público pagaba una peseta, o algo, pero todos participaban.

Organizó comités con los obreros que colaboraban

y se reunían todos los años para decidir la programación.

Fue una experiencia única en la época.

Eso podría ser un poco la idea de Casal, ¿no?

La idea de la paz, la idea de ayudar a la sociedad;

crear la orquesta obrera de conciertos,

donde había que ser trabajador, para asistir al concierto.

Todos podemos escuchar y gozar.

Y no se puede privar a tanta gran parte de la sociedad.

Es el ideario del 31 de la junta nacional de música

de la República en este país,

donde Esplá era el presidente;

estaba Falla, estaba Turina,

y todos lo que querían era ennoblecer,

enriquecer con la música a la sociedad española.

Uno solo, es el caso de Pau Casals,

ha podido, y ha dicho: "Yo lo hago con todo el sacrificio

que esto conlleve".

Y dio un ejemplo.

Es el que hubiera dado todo ese equipo, posiblemente,

en favor de levantar todo un país al nivel que le correspondía.

Al frente de su orquesta,

Casals iba a conocer el derrocamiento de la monarquía,

la dictadura de Primo de Rivera

y el nacimiento de la II República, en 1931,

cuando ya tenía 54 años.

A pesar de las dificultades de su creación,

la orquesta Pau Casals, triunfó.

Directores y compositores de la talla de Stravinski,

Schönberg, Richard Strauss o Prokofiev,

son invitados a dirigirla y convierte a Barcelona,

en uno de los centros musicales de la época.

En casa, solo se hablaba de música.

Mi padre era músico, y se hablaba siempre de música.

Y de política, no hablaba nunca, nunca, nunca.

Nunca se hablaba.

Tenían tantas cosas que decirse de música,

o explicarnos cosas que le habían pasado a él,

que de política en casa, no.

Él era un hombre que sobre todo quería paz, tranquilidad

y libertad de hacer y poder hacerlo, si quisiera.

Para Casals el músico, todas las notas son distintas,

como pequeños seres humanos viviendo libres,

dentro de la sociedad.

Su idea de la música y de la sociedad,

están íntimamente ligadas.

Son conceptos fundamentales cuando enseña a sus alumnos.

Sin diversidad, sin democracia, sin libertad,

la música no existe.

Para él, no había notas abstractas.

No había notas planas.

No había notas mecánicas.

Todo estaba relacionado.

Veía la música, como la expresión de la armonía de la naturaleza.

Y por supuesto, del ser humano, de los sentimientos.

Su relación con la naturaleza,

iba más allá de salir simplemente a tomar el aire.

Entonces, iba en contra de las dictaduras.

Igualmente estuvo en contra de Rusia.

Muchos artistas muy buenos eran rusos

y si no rusos, polacos...

pero no podían volver porque había una dictadura.

Pues él decía: "Si vosotros no podéis ir, yo tampoco".

En 1933, cuando llega Hitler al poder,

Casals decide no volver a tocar en Alemania.

Furtwangler, el director de la filarmónica de Berlín,

le invita a tocar. Casals dice: "No".

"No, mientras esto continúe".

"No mientras se oprime a las minorías".

"No mientras se envié a personas a la cárcel

y a las campos de concentración, a causa de sus ideas".

"No. No vuelvo allí mientras ese régimen continúe en el poder".

Y fue el primero en hacer esta protesta.

Casals, a su manera,

empezó a entender que la música no es neutral.

No es como un elemento natural, como el agua.

La música, debe tomar partido.

La música es una fuerza moral,

y cuando existe el mal, la música debe combatirlo.

Mientras la revuelta iniciada en Marruecos,

se extendía por España,

y Barcelona estaba amenazada por una insurrección militar,

Casals ensayaba el concierto inaugural

de la Olimpiada Popular,

organizada como contestación a las Olimpiadas de Berlín.

Iba a ser un gran concierto de apertura.

En el que la obra calve sería la Novena sinfonía coral de Beethoven

Beethoven, siempre está al principio de todos los acontecimientos.

Cuando los nazis llegaron al poder,

utilizaron la Novena de Beethoven para decir:

"Somos la continuidad, la verdadera Alemania".

Necesitaban poseer esta pieza.

La tocaban en los grandes eventos de Estado.

Ahora tenemos esta pieza central de la música,

probablemente la más poderosa sinfonía jamás escrita,

convertida en un balón de fútbol político.

De un lado, Casals diciendo:

"Es una obra sobre la fraternidad humana,

sobre la libertad y la igualdad".

Y del otro lado, los nazis diciendo:

"Beethoven es alemán.

Esta es una obra del más grande de los alemanes.

Si algo es alemán, es la obra de Beethoven.

Entonces Beethoven en nazi.

Beethoven nos pertenece".

Es una pugna que tiene lugar

en medio de la gran lucha ideológica mundial.

El conflicto es sobre a quién pertenece el alma de la música.

Casals, ya dirigió la Novena sinfonía de Beethoven,

para celebrar las elecciones,

que trajeron la II República a España.

El concierto fue en Barcelona en plena vía pública.

En la Novena, Beethoven,

utiliza las violonchelos como voces humanas

que se funden en un gran coro final,

simbolizando la fraternidad universal.

El deseo de Casals,

era que esta sinfonía fuera tocada todos los años,

para celebrar la hermandad entre los hombres.

La idea de que este símbolo de la fraternidad universal,

se haya convertido en el himno exclusivo

de la mitad de un continente,

-lo que ahora es la Unión Europea-

es una perversión.

No es lo que Beethoven quería, ni por lo que Casals luchó.

El enfrentamiento por la Novena sinfonía, continúa.

Necesitamos otro Casals para decir: ¡Basta!

Para él tocar a Beethoven

en un momento en el cual la libertad estaba en peligro,

era algo evidente.

Casals estaba ensayando,

cuando recibió un mensaje del Ministerio de Cultura de Cataluña

que decía que existía riesgo de insurrección.

"Manda a las músicos a casa, hay problemas,

la insurrección llega a Cataluña.

Todo indica que habrá guerra,

no podemos arriesgarnos a celebrar el concierto,

manda a los músicos a casa".

Casals, preguntó a sus músicos si deseaban irse o seguir ensayando.

Contestaron: "Tocamos".

En estas circunstancias, peligrosas e intensas,

dirigió el maravilloso último movimiento,

de la Novena de Beethoven.

Se le saltaban las lágrimas que corrían por su rostro.

Era una situación intensamente emocional.

Y Casals dijo: "No tocaré más esta sinfonía,

hasta que pueda hacerlo en Barcelona, con mi orquesta".

"Si España no es libre,

no habrá hermandad entre los hombres".

Casals, no dirigiría esta obra.

Por su historia, porque era catalán,

y por la terrible guerra que se había desencadenado en su país

Casals se vio abocado al compromiso político.

Y al hacerlo, creó un nuevo personaje:

el artista solitario.

El violonchelista solitario que, como el mismo decía,

con un trozo de madera y unas cuantas cuerdas,

iba a recorrer el mundo con un mensaje.

Un mensaje de compromiso,

un mensaje de paz.

Un mensaje, de protesta y de cólera.

Casals mostró el camino y cómo ser violonchelista.

Ahora su imagen, la del violonchelo, y el humanismo,

están estrechamente ligados.

Después Rostropovich, uno de los sucesores de Casals,

también fue un activista.

Cuando le llego la noticia de la caída del muro de Berlín,

estaba en París.

Salió en avión privado, inmediatamente para tocar.

Quería lanzar un mensaje contundente.

Hubo dos grandes violonchelistas en el siglo XX.

Y los dos fueron luchadores por la libertad.

Definieron su instrumento como la voz de la libertad.

Y esto comenzó con Casals.

Es algo extraordinario;

no hay nada como esto en la música.

En 1936, siete meses antes del bombardeo de Guernica,

Casals, accede a empezar la grabación,

-por primera vez en la historia-

de las seis Suites para violonchelo de Bach.

Quiso asociar esta grabación con la Guerra Civil española,

poniéndose al servicio de la República

y quizás, para que la obra de Bach

que había redescubierto el músico judío alemán, Mendelssohn,

no cayese en manos fascistas.

También tocaría en vivo en plena contienda.

La República, detuvo las fábricas de armamento de Barcelona

para que los obreros pudiesen asistir a su interpretación

de la suite en Mi bemol mayor.

Recogí muchos testimonios de personas que estaban allí.

En plena Guerra Civil tocó para los trabajadores y combatientes

del bando republicano.

El día más feliz de su vida,

fue cuando interpretó la suite en Mi bemol,

delante de ocho mil personas.

Cuando cayó la República,

grabó las suites, como un lamento y un reproche,

negándose a volver a su tierra natal,

mientras estuviera el régimen franquista.

Grabó las suites en do menor y si mayor, en Londres,

y las otras cuatro, en París, en junio de 1939.

Cuando todo estaba perdido en España y el resto del mundo,

se precipitaba hacia la Segunda Guerra Mundial.

Erigió un monumento que decía:

"Esto permanecerá, pase lo que pase, esto quedará".

Casals, encontró estas Suites en Barcelona, cuando era un niño.

Pau Casals, tenía trece años,

estaba en Barcelona, estudiando,

y para pagarse su educación,

trabajaba todas las noches en cafés-concierto.

Un día su padre, le vino a visitar a Barcelona

desde su pueblo natal, El Vendrell.

Y en una pequeña calle, la calle Ample,

estaban rebuscando entre partituras.

De repente, Pablo encontró una vieja edición de las Suites

para chelo solo.

¿Cómo?

El inmortal Bach había escrito música para violonchelo solo.

Las tocó todos los días de su vida.

Se levanta por la mañana, coge el chelo

y toca una suite de Bach.

Como otros van a la iglesia, o van al gimnasio.

Para Casals, la rutina diaria empieza con Bach.

Se descubre así mismo, a través de estas suites

que nadie había tocado en un siglo; nadie las conocía.

Casals es uno de los primeros músicos que el siglo XIX,

contribuye a el reconocimiento del patrimonio antiguo.

Hay dos grandes músicos que marcaron un momento histórico importante.

Uno fue, Félix Mendelssohn,

y otro fue Pablo Casals.

Al final hasta el siglo XIX cuando presentó al mundo

las seis suites para violonchelo solo.

Y las tocó en todas partes del mundo.

Esta música se ha convertido en un ícono.

Esta en el cine, en la tele, en todas partes.

Hay algo en esta música que es indestructible.

Transciende y funciona muy bien en otros géneros,

otros tiempos, otros lugares.

Cada generación parece reinventar a Bach a su manera.

Nadie sabe cómo se tocaban,

desde los tiempos Bach hasta los tiempos de Casals.

Hay una brecha, un vacío en el tiempo,

más o menos de doscientos años.

Pero todo el mundo sabe,

cómo entender esta música desde Casals.

Bach nunca fue al Mediterráneo.

Los más cerca que estuvo de la playa fue en Hamburgo.

Es interesante que un hombre mediterráneo, como Casals,

de vida a una música tan alemana.

Casals, dotó a esta música de un espíritu de baile.

Le dio un aire mediterráneo.

Sigo pensando que es un estándar.

Cualquiera que se enfrente a las suites, después de Casals,

tiene que lidiar con la figura colosal de Pablo Casals

y su forma de interpretarlas.

Pienso que resiste el paso del tiempo.

La mayoría de los que las escuchan, o la tocan,

siguen asombrándose con esta música.

Y es fascinante que su grabación sea, de alguna manera, la más moderna.

La más cercana a lo que nos ha aportado el movimiento barroco.

De alguna forma, era un barroco, antes del movimiento barroco.

Apostó por la fuerza del vacío en esta música,

por todo lo que le falta a esta música.

Se entregó por completo a este juego.

El resultado es que hay muchos espacios

que dejan lugar a la imaginación del oyente.

Casals, grabó las suites, en un momento de desesperación.

La Guerra Civil española estaba en su cabeza,

cuando las grabó.

En 1936, la gran batalla de Madrid, estaba en pleno apogeo.

La población civil estaba sufriendo

los primeros bombardeos de la era moderna.

Si la Guerra Civil no hubiera estado en su momento álgido cuando las grabó

no tendríanel mismo componente de esperanza y desesperación;

de urgencia en la música.

Y esto, se siente en las grabaciones de los años treinta.

Una de las razones por las que fue allí,

es porque se encuentra justo al otro lado de los Pirineos,

al otro lado de la frontera española.

Fue la zona donde muchos refugiados, catalanes y españoles,

se establecieron en campos de concentración,

en circunstancias muy precarias.

Sus logros allí, son incalculables.

Como no buscó publicidad, es difícil saber todo lo que hizo.

Pero es seguro que salvó la vida a mucha gente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Casals se dedica por completo

a la ayuda de los refugiados de la Guerra Civil española

en el sur de Francia.

Los americanos creen que ha sido capturado por los nazis

y entregado a Franco.

Reclaman al embajador su liberación.

Finalmente, cuando los aliados entran en Europa,

dos militares norteamericanos encuentran a Casals en Prades,

de donde no se había movido desde el inicio de la guerra.

En 1946, la recién creada ONU, en su resolución número cuatro,

equipara la España de Franco con el nazismo,

e insta al Consejo de Seguridad a encontrar una solución

para la vuelta a la democracia.

A sus 69 años, la esperanza de volver a su tierra natal,

renace en Casals.

La guerra terminó en 1945.

Casals creía, o al menos tenía esperanza,

de que una vez vencido Hitler,

los aliados iban a ir a por Franco.

Hacía tanto tiempo que el público mundial no le había escuchado,

que tenía mucho interés en saber algo de él.

Se pensaba que volvería a tocar de nuevo,

así que su vuelta a Londres, fue un gran acontecimiento.

El público, inundó sus conciertos.

Fueron todos grabados y retransmitidos por la BBC.

De repente, se dio cuenta.

Lo que llevaba años esperando no iba a suceder.

Ningún país aliado tenía los recursos,

o la intención de hacerlo.

Se entrevistó en el palacio de Buckingham,

con el secretario privado del rey Jorge VI.

Y luego fue invitado a hablar con el ministro.

Rechazo ir y dijo:

"Yo hablaré de emociones y él hablará de política".

No llego nunca a hacer lo que yo quisiera.

Porque yo tengo correspondencia con todo el mundo.

Y no tengo tiempo para contestar a tiempo.

El silencio no hace sino acrecentar su talla moral y artística.

La suites de Bach, publicadas por EMI en 1940,

son uno de los mayores éxitos de la industria discográfica.

El músico de jazz, Mail Davis, afirmaría que lloraba al escucharlas

Casals sigue negándose a actuar en los Estados Unidos,

por no traicionar a los exiliados españoles.

Estudiantes norteamericanos empiezan a frecuentar

la remota localidad francesa,

atraídos por el aurea del considerado

mejor violonchelista del mundo.

Personas importantes, como Schneider, venían a verle para pedirle,

que fuera a América.

Y mi tío siempre les respondía igual que él no se movía de Prades.

Al final, le enviaron un cheque en blanco,

que pusiera la cantidad que quisiera,

pero que sobre todo, fuera a América.

Y mi tío me enseñó el cheque y yo lo vi,

así en blanco, la cantidad...

y él del mismo modo que lo cogió, lo devolvió diciendo:

que él no se movía de Prades.

"¿No quieres tocar allí, en América? Lo endentemos.

¿Y si venimos nosotros a tocar a Prades, en 1950,

para celebrar el bicentenario de la muerte de Bach

y hacemos un festival totalmente dedicado a Bach?"

Así fue como nació el festival y de pronto, esta pequeña localidad,

se convirtió en la capital mundial de la música de cámara.

No existía nada parecido en la época.

Y continúa desde entonces.

Este el festival de música de cámara más antiguo de todo el mundo.

Se convirtió en un imán para los que creían

que había un imperativo moral en la música.

Estar en presencia de Casals y hacer música con él,

era, como una bendición.

Muchos de ellos eran judíos,

a los que los años de Hitler habían desposeído,

o que sobrevivieron tras esos años.

Ellos vieron en Casals, un faro de libertad.

Él mismo era la voz de todos los exiliados.

Este canto, de pronto, se convirtió por Casals,

o por la voz del violonchelo,

en una especie de himno catalán

y a la vez un himno de todos los refugiados del mundo.

Fue después del atentado del 11-M.

El terrible atentado de Madrid.

Y en ese momento me pidieron que interpretara

el "Cant dels Ocells" en la plaza de Cataluña,

en medio de una manifestación de millones de personas.

Recuerdo un momento de una gran intensidad,

de una gran... fuerza emotiva,

en esos momentos en que sientes que todo el poder de la música,

toda la capacidad que tiene la música,

no solamente los que estaban allí sino también

para ponerte en comunicación con un mundo superior

en el que sientes que la dimensión espiritual

y la dimensión estética y la dimensión emotiva, están unidas.

Y creo que esto es una de las cosas que quedará del mensaje de Casals.

El deseo de conseguir la paz a través de la música.

Pero en la década de los cincuenta, el "Cant dels Ocells",

no es todavía un himno de paz conocido en el mundo entero.

Casals desde Prades, lo está popularizando.

El músico está totalmente sumergido en la organización de su festival,

las clases y la ayuda a los refugiados.

Pero el mundo cambia.

Se olvida la Guerra Civil española

y nuevos conflictos generan cada vez más,

refugiados y apátridas.

El presidente Eisenhower ve en Franco,

un aliado frente al comunismo.

Estados Unidos reanuda las relaciones diplomáticas con España

y la ayudan económicamente.

Es la guerra fría.

Para el músico las esperanzas de volver a una España democrática,

se evaporan.

Casals fue un hombre que sufrió depresiones.

Grandes depresiones emocionales.

Hoy, olvidamos los millones de vidas que se han perdido en estas guerras.

Pensamos en otras cosas.

En otras cosas que se refieran a nuestras necesidades físicas,

a diversiones...

etcétera.

Y es por esto que yo pienso

que el mundo ha bajado mucho en este sentido.

Una joven atractiva,

casándose con un hombre de ochenta años.

Esto, cambió la vida de los dos.

Formaban un matrimonio muy feliz.

Conocer a Martita, fue una revolución total en su vida.

Ella se dio cuenta, de que un hombre como él,

no podía estar aislado para siempre en un pequeño pueblo de Francia.

A sus ochenta años, el músico decide

establecer su residencia principal en Puerto Rico,

tierra natal de su madre y de su mujer, Marta.

Desde la isla, Casals vuelve a estar en contacto

con músicos y políticos norteamericanos.

Y en particular, con el violinista aficionado y abogado,

afín al partido demócrata,

quien, junto al gobernador de la isla,

posibilita la creación del festival Pablo Casals,

de un conservatorio de música y de una orquesta

que impulsarán la vida musical en la isla.

Había cumplido su tiempo de lucha.

Había pasado demasiado tiempo silenciado su chelo

y defendiendo su boicot musical.

Puerto Rico era hispano, se hablaba español.

Era soleado y tenía muchas playas,

y estaba cerca de Estados Unidos, sin ser Estados Unidos.

Puerto Rico era parte de la Common Well de los Estados Unidos.

Era territorio norteamericano.

Pero Casals, sentía que podía tocar allí,

sin comprometer sus principios.

Lo mismo pensó cuando tocó en las Naciones Unidas en 1958.

El edificio de las Naciones Unidas está en Nueva York,

pero no es territorio americano.

Era un argumento impecable;

tocar en el edificio de las Naciones Unidas

no significaba tocar en Estados Unidos.

Fue retransmitido por televisión y radio

para más público

que ningún otro concierto hasta el momento.

Esto hizo que la música de Casals tuviera una repercusión

como no había tenido hasta entonces.

Le situó en el mapa, como nunca antes.

Se convirtió en algo más que un oponente a Franco.

Se posicionó también contra las armas nucleares.

Era una plataforma para expresar su preocupación

y para reivindicar su causa a favor de la paz mundial,

y en contra de las armas nucleares.

Se convirtió en un defensor global de la paz.

El concierto de la ONU,

retransmitido por radio en cuarenta países,

y emitido por la cadena de televisión americana, CBS,

convierte a Casals, en una estrella mundial.

Albert Einstein, diría que además de músico,

Casals es un hombre que ha sabido entender

que el mundo corre un gran peligro,

debido, tanto a los que toleran el mal,

como a los que lo cometen.

El músico mantiene una actividad frenética.

El festival de Puerto Rico, el de Prades,

y a partir de 1960,

clases magistrales en la universidad de Barkley,

y en el festival de música de Marlboro,

donde seduce con su vitalidad,

a toda una nueva generación de músicos.

Aunque visita regularmente Estados Unidos,

Sigue negándose a dar un solo recital de violonchelo.

Pero aceptará dirigir orquestas,

y empezará a utilizar su oratorio, El pesebre,

para dar conciertos benéficos a favor de la paz en todo el mundo,

hasta el final de su vida.

Imaginaos a Casals,

coge su chelo;

es un hombre muy mayor,

se va hasta la Casa Blanca

y se sienta frente al hombre más poderoso del mundo.

El concierto para Kennedy, en 1961,

fue un caso distinto.

No puedes tocar en la Casa Blanca y pretender no estar en Estados Unidos.

Pero Kennedy, era una figura que inspiraba a Casals.

Le veía como un hombre

que conduciría a Occidente por el buen camino.

Kennedy y Casals, tuvieron antes del concierto

cuarenta y cinco minutos de conversación privada.

No se puede saber de qué hablaron,

pero es muy probable que Casals intentara convencerle

de retirar los misiles americanos del territorio español.

En este momento, Estados Unidos respalda el régimen de Franco,

emplazando armas en España.

Si el hombre que gobierna la democracia más poderosa del planeta

no puede retirar su apoyo a la dictadura que oprime su patria,

qué más puede hacer él, un simple músico.

Como en todos sus últimos recitales,

Casals, cerraría el concierto con una obra emblemática

que no estaba incluida en el programa: "Cant dels Ocells".

La gente dijo que la interpretación

de "Cant dels Ocells" en la Casa Blanca,

fue la actuación más emotiva de su carrera.

Incluso, comenzó a sollozar hacia el final.

Y la audiencia,

compuesta por los grandes de la música americana,

encontró la emoción del momento, casi insoportable.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Pau Casals, la música por la paz

Imprescindibles - Pau Casals, la música por la paz

08 ene 2018

El documental tiene como hilo conductor el periplo vital de Pau Casal, gran humanista que hizo de la música su fuerza moral y se convirtió en la voz de los exiliados. Su vida y su obra tuvieron una repercusión a nivel internacional movilizando conciencias y cambiando el curso de los acontecimientos.

Histórico de emisiones:
14/04/2013

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