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Para todos los públicos Hotel Romántico - Programa 4 - ver ahora
Transcripción completa

Me ha encantado Manuel, oye. No tengo reparo en decirlo.

-Sí, ha habido "feeling" por parte de ella y por la mía, sí.

¡Ey, ey, Rosi!

¿Quién quiere a Manuel?

¡Yo! ¿Ah, Rosi?

Rosi me ha hecho trampa; se ha lanzado a por él.

-Y el premio ha sido un beso en cada mejilla.

Y yo hubiera preferido uno entre las mejillas.

A lo mejor es que le gusto a Rosi.

-La verdad es que Julián me gusta mucho.

Es de los que más me han llamado la atención.

Como me falle, no me caso con él.

-Me ha ganado Manuel.

Es normal que se vayan las mujeres con él.

-Un paseo por las nubes. Muy bien elegida la pareja, chica.

-Ay, gracias, gracias.

Le he puesto un uno a África.

-Le he puesto un uno a Manel.

-Es que tienes unos ojos que son superbonitos, son preciosos.

Esa mirada penetrante... ¡Mmm...!

-Bueno, empezamos por Maite.

Es la mujer con la que tengo más afinidad.

-Antonio me parece que tiene mucho que decir,

y me gustaría descubrir más,

porque he visto que es una persona interesante.

-Me encanta el juego del amor.

Salud y amor.

Cuando tengo a una mujer delante,

procuro decirle cosas muy bonitas.

Qué ganas tengo de perderme en la cabaña contigo.

¡Maite y Antonio!

(Aplausos y ovaciones)

Qué manos tan calientes.

-Sí que hay competitividad.

-Estoy ilusionada.

-No soy falso ni hipócrita. Me puedo confundir

porque soy soy muy romántico.

De hecho, se han confundido ya varias personas.

-Le agradezco mucho que me dijera que quiere conocer a otras mujeres,

pero antes me lo tendría que haber dicho.

-Manuel, no sé, me parece a mí que...

o está provocando celos o está jugando un poco.

-Me merezco un respeto; no voy coqueteando con nadie.

-Estoy enamorada y quiero ir a la cabaña, ¿eh?

-Le dije a Rosi: "A ti te puede gustar,

pero yo no veo que Julián esté por ti".

-¡Ponme la mano, que se va!

Estamos en el ecuador de nuestro "Hotel romántico"

y Antonio y Maite ya han pasado la noche

en la cabaña más romántica de toda Suiza.

¿Cómo le habrá ido?

Los dos son muy dulces y cariñosos.

Pues igual se han comido y todo, como son tan dulces...

¿Escuchas eso?

(CANTA) ¡Devórame otra vez!

¡Devórame otra vez!

(TARAREA)

¡Es que os como!

¡Ay!

¿Qué tal, cómo estáis? ¡Estupendamente!

Qué bien.

Estamos con el desayuno.

-¿Cómo estás? Muy bien.

Qué tal. Qué tal.

Os veo aquí como preocupados, ¿no? Sí, ¡preocupadísimos!

(RÍE) -Hemos dado un paseíto por ahí.

Os veo los ojos rojos, ¿es de la emoción

o que habéis dormido poco? De dormir poco.

Ah, ¿sí? ¿La compañía bien?

Es un chico estupendo. Al mejor lo he cogido yo.

Y tú qué tal, ¿qué piensas? Estupendamente.

Maite es una señora extraordinaria.

Es muy agradable.

-Nos han dado una oportunidad...

-Con Maite me siento a gusto.

Es una mujer, una persona excelente.

Tenemos vidas muy similares, en muchos aspectos.

Es un sueño, o sea, es...

un sueño convertido en realidad. Se te ve muy tranquilo.

Yo creo que coincidís en muchos puntos,

porque os gusta la naturaleza, la tranquilidad...

Es verdad que tú eres más nervioso, pero se complementa perfectamente

con su calma, ¿no? Pero aquí Maite, donde la ves,

ojito lo que tiene dentro, ¿eh? -(RÍE) Sí.

-Hombre. ¿Qué tiene dentro?

Mucha sabiduría.

-(RÍE) Bueno... Mucha sabiduría.

Yo tengo muchos años.

-No, pero bien empleados, ¿eh? -Bien, sí, sí. Gracias.

Venga, pues vámonos.

Pues yo creo que se les notaba mucho en la cara.

Qué les has notado, ¿amor, complejidad

o solo amistad? No, que habían dormido poco,

porque tenían unas ojeras...

Bueno, tenerlas tiene que ver con haber dormido poco.

Bueno, pero eso es bueno, ¿no?

Han dedicado su tiempo a conocerse un poquito mejor,

a tener una buena charla...

Bueno, puede ser que hayan estado...

(CHISTA) ¡Eh!

Mira que te gusta romper un momento bonito, ¿eh?

(TODOS OVACIONAN)

Hola.

-Han venido felices.

Los que van

son prudentes al explicar sus experiencias,

porque claro, alguno de nosotros pinchamos un poco.

-Primero, he ido con un hombre estupendo.

-(RÍE) Gracias.

-Y luego, que el lugar es idílico.

Es una persona respetuosa, que te da confianza

y con la que te sientes a gusto.

Y sentirte a gusto con él...

lo que hace es que te abras más.

Tenemos una margarita para el baile.

Seguro que liga la margarita.

-Bueno, creo que dice "sí", ¿eh?

-Estoy ilusionada, sobre todo, porque ha empezado...

por gustarme su personalidad.

Y luego, cuanto más le voy conociendo,

más me va gustando.

-Ayer fue ella la que consiguió la cabaña, ¿eh?

La sonrojé tanto... -(RÍE)

Era del vino. -¡Ah!

(RÍEN)

-Bueno, los sentimientos, si tengo que serte franco...

no.

No demasiado desarrollados, bueno, nada desarrollados.

Es una persona muy culta, muy agradable el estar con ella,

muy simpática, afable...

Que sea la imagen de mi pareja y eso...

no, creo que no.

Bueno...

(TODOS OVACIONAN)

Puedo confundir, no soy falso ni hipócrita,

pero puedo confundir porque soy muy romántico.

Yo, cuando tengo a una mujer delante,

creo que tengo reacciones muy sensibles.

Muy agradables, muy bonitas.

Ya digo, puedo confundir.

De hecho, ya se han confundido varias personas.

No las he engañado, las he confundido, ¿eh?

Entonces, soy así.

Y me encanta ser así.

Creo que soy un caballero, un romántico, un sensible...

Todo.

Y claro, a veces, las personas pueden llegar a confundir

esa amabilidad que tengo con el amor con el...

¿Qué le voy a hacer?

Y sí que me gustaría seguir conociendo personas, sí.

-(TODOS) ¡Qué bonito, qué bonito...!

-Hay un nivel...

de discordia.

-Sí que hay competitividad.

-¿Solo lo podemos llevar a la noche?

-Es una mujer de un temperamento muy fuerte,

y quiero a alguien que me tranquilice.

-¡Ponme la mano, que se va!

-Con Carlos hay un buen diálogo fluido.

-Creo que ahora, Ghyslaine sí es mi opción número uno.

(IMITA EL CÁNTICO DE LA LOTERÍA) ¡11 462!

¡125 000 pesetas!

Se nota que echáis en falta nuestra tierra.

Yo siempre he querido ser una niña de San Ildefonso.

Yo también. Y llevar esa faldita.

Ay, yo también. Pues hoy tendréis la oportunidad.

¿De llevar faldita?

No, de cantar los números,

porque vamos a jugar al bingo con nuestros huéspedes.

Pero no a uno cualquiera,

vamos a jugar a un bingo en parejas y...

esposados.

Yo siempre he querido estar esposado.

¿Ah, sí? Sí.

Una particularidad del bingo suizo

es que tenéis que ir juntitos para jugar.

¿Esto nos lo podemos llevar a la noche?

-Yo me he alegrado porque me han puesto a Rosi.

Creo que meteremos bastantes bolas.

Bueno, eso ya depende de cada uno.

Qué sudores me entran.

Es una mujer de un temperamento muy fuerte,

y eso a mí, como ya vengo

de lejos con los temperamentos fuertes,

pues yo quiero temperamentos más tranquilos y más...

Porque para temperamento fuerte ya estoy yo.

Entonces...

No, yo quiero alguien que me tranquilice.

Os explicamos rápidamente la mecánica.

Vais a salir a jugar una pareja de cada equipo.

Elías va a ir cantando las bolas tal que así.

El tres.

Por ejemplo. Y cada uno de vosotros

va a buscar el color de esa bola que os corresponde por equipo.

¿Lo habéis entendido?

Pero mucho cuidado, es muy importante,

solo puntuará aquella pareja que introduzca primero

la pelota en la portería.

El resto no, y aquí hay tres jueces que serán implacables.

¡El cuatro!

¡Corre, corre!

¡El 18!

Madre mía, los dos, ¡cómo corríamos!

Pero bien, ¿eh?

El diez.

¡Vamos, corre, venga!

¡Muy bien!

¡Aquí, aquí!

Bueno, como broma ya está bien, ¿no? Suéltale.

Pero ¿no le hacía mucha ilusión? Dijo "el sorteo de la ilusión".

Qué sorteo hemos hecho, ¿eh? Las parejas supercompenetradas

entre ellos. En serio, ¿lo puedes soltar?

No tengo la llave. ¿Y dónde está?

No lo sé, Roberto. Se me va mucho la cabeza.

Me da igual que se te vaya la cabeza.

A esto tienes que buscarle una solución.

Pues voy a coger una sierra mecánica.

Que me hace mucha ilusión.

¡El seis!

Yo no recordaba

que yo fuera competitiva en absoluto.

Esto es descubrir alguien que yo no soy.

Estamos seguros de que por una milésima de segundo,

es el equipo azul.

(TODOS OVACIONAN)

Menudo pique entre los equipos, ¿no? Sí, y solo puede quedar uno.

¡20!

¡El 12!

Eso ha sido un placaje en toda regla, ¿eh?

Son muy competitivos. Tanto, que a mí me dan miedo.

¿Dónde tengo la portería?

-Aquí tenemos la portería.

Sí, ahí ha habido un nivel de...

discordia.

-¿Hacemos un "stop" para que paséis o qué?

Hacemos una cosa, venimos a divertirnos.

Puntuamos a...

Aunque digan que no, sí que hay competitividad.

Y tanto.

Chicos, de momento va ganando el equipo azul.

Seis rojas, siete azules y cuatro amarillas.

Todavía puede ganar cualquiera.

¡Mira, mira, mira!

¡Cuidado!

¿Ves? Ya os dije que uno se iba a hacer daño.

Podríamos haber jugado al bingo de siempre.

Pues díselo a ella, que se empeñó.

Sois unos flojeras...

¡Ni bingo ni "binga"!

Qué prefieres, qué prefieres.

Es el momento ideal para el boca a boca, Rosi.

Tranquila.

-De repente, como una bomba cuando se estira,

pues así me quedé, en plan "Para, que no puedo".

-Es que no somos críos.

No somos jovencitos ya. El que tiene una cosa, tiene otra.

Siempre tenemos alguna tecla.

¡El 13!

(TODOS OVACIONAN)

El enemigo de las pelotas...

Fíjate la manera de decirlo, el enemigo de las pelotas.

Siguiente pareja.

Siguiente pareja.

En este juego me ha tocado con Leo.

Ha sido muy bonito, ha estado muy bien.

Triple empate.

Me encanta este número para acabar.

La niña bonita: ¡el 15!

¡Bravo!

¿Qué haces ahí dentro?

Y el equipo ganador del bingo suizo es...

(AMBOS) ¡El azul!

Uno, dos, ¡tres!

(TODOS OVACIONAN)

Afortunado en el juego, desafortunado en amores.

Cierto, pero a ver si peleáis igual por ganar.

De momento están pelando por ser los mejores.

Eso sí, en pareja.

Equipo azul, enhorabuena.

Habéis sido lo más rápidos y los mejores coordinados.

En definitiva, habéis sido los ganadores.

Pero claro, ahora, de todas las parejas,

solo puede quedar uno.

Tenemos a una pareja que se nos ha quedado coja,

así que esto tenemos que solucionarlo.

Cómo.

Pues voy a hacer yo de Rosi.

(TODOS) ¡Bien!

Atentos,

porque no se trata de quién corre más o no

porque no se sabe el número de las bolas.

Podéis llegar a esta, ser la correcta y ganar.

¿Ok?

Me casé con 20 años...

con el novio de toda la vida.

Yo nunca he sido amiga de ostentaciones.

Hicimos una boda normal.

En esa época no se hacían cosas muy gordas.

La familia, los amigos... Pero ya está.

Solo puede quedar uno.

¡El cinco! ¡Ya!

Nos casamos cuando yo estudiaba la carrera.

Estuvimos unos cuantos años sin niños

y luego tuvimos dos hijos.

Estuve enamorada muchísimos años, claro.

Claro. Casi 25 años, toda una vida.

Fuimos creciendo a la vez.

Nos fuimos haciendo adultos a la par.

-Mi primera novia, de verdad, tardo mucho en llegar.

Sobre los 30 nos casamos.

Yo vivía de fábula en casa de mis padres,

pero me faltaba esa emancipación,

y lo más fácil era casarme.

Ey, juntos. Aquí.

Juntos hasta el fondo.

¡Bien!

(OVACIONA)

Y mi padre me soltó de sopetón:

"Si no te casas, te doy 500 000 pesetas".

"Es tu elección...

tú mismo". Y yo le dije:

"¿Cómo me puedes decir esto si me caso esta tarde,

en cuatro horas? No lo entiendo".

"¿Qué no has visto?"

-(RÍE) ¡Campeón!

¡Muy bien!

Tú lo sabías.

Y me dormí, hice la siesta.

Tenía que casarme a las 17:00, yo,

llegué a las 17:10.

Yo llegué más tarde que la novia, que se quedó esperando.

Y a los dos años nos separamos.

Manel, Maite, Maite, Manel.

Enhorabuena, sois los ganadores, un fortísimo aplauso para ellos.

Increíble. Parecíamos niños.

Niños de 60 ó... mas o menos.

Pero parecíamos niños.

Estoy muy contento, Elías. Y yo.

Las parejas van avanzando. Y más que seguirán hoy,

porque vamos al taller de un ceramista.

Sí, vamos a jugar con el barro.

¿Cómo que con el barro?

No se trata de jugar con el barro.

Hay que buscar un acercamiento. Lo tengo claro: acercamiento.

¿Y cómo lo vas a conseguir? Muy fácil:

cerámica, barro, una pareja...

(CANTA) "¡Oh, my love!"

¿En serio? ¿De verdad? ¿"Ghost"?

Claro. Qué poco romántico eres, Roberto.

(CANTA) "I need your love!"

Ay, no habrá un fantasma en este hotel, ¿no?

¿Os acordáis de la mítica película "Ghost"?

Por supuesto. Ella trabajaba en su torno

y él se acercaba por detrás y tenían una escena muy romántica.

¿De acuerdo?

Así que, Manuela, usted va a ser Demi Moore,

se pone delante y Manuel se pone detrás.

(CANTA LA CANCIÓN DE LA PELÍCULA "GHOST")

-¿Habías hecho esto alguna vez? -Yo, nunca.

Os dejo, ¿eh? Os dejo.

¡Ay, que se me "escuajaringa"!

Oye, pues no se te da nada mal, ¿eh?

-Deja que te coja esas manos.

-(RÍE)

La sensación de tenerle detrás y de que me ayudara

me gusta mucho.

-No sé si ayudarte o estropear lo que estás haciendo.

Casi ,casi...

Yo te animo que lo hagas tú sola.

-Con Carlos, pues sí,

hay un buen diálogo fluido.

Nos sentimos más cómplices.

-Creo que, ahora mismo, ella si es mi opción número uno.

Entre otras cosas, porque también veo

que como las otras son mas extrovertidas,

pues ha sido más fácil atacarlas.

Y esta mujer, al ser tan reservada...

bueno...

hay que ir un poquito más suave, ¿no?

Y una vez que la vas conociendo, pues vas viendo que es una persona

que vale mucho, claro.

Ay, ay, ¡para, para!

Ya lo tengo, ya lo tengo. -¿Ya?

-Sí, pero... Oye, quieres... ¡Quita las manos un momento!

-Es que pierdo...

Perdona, es que hemos ido a hacer cerámica.

-(RÍE) ¡Vaya mierda de vasija que estamos haciendo!

¿Así va a ser nuestra vida?

-(RÍE) ¡Coge, coge!

Ha sido un día fantástico. Me lo he pasado pipa.

¡Pon la mano, que se va!

-¿Si hay algo más entre Carmen y yo?

No, solo risas y risas.

Nos damos muchos abrazos, me echa unos piropos de la bomba

que, vamos, yo estoy encantando.

Ojalá que en el resto de mi vida sigan echándome...

los piropos que me echa Carmen. Y luego los roces que me da.

Me lo he pasado bomba.

Voy a acabar...

-Mira, lo hago yo, anda. Venga, que lo hago yo sola.

(RÍEN)

Un éxito la escena de "Ghost".

Pero ¿has conseguido que haya acercamiento?

Sí, acercamiento y ponerme a llorar. Es tan bonito...

Eres tan bando, Elías...

Como el barro.

He hecho una figura pensando en ti. ¿Cuál?

Sí, una cabrita alpina.

Ay, cabrita.

Ahora el que voy a llorar soy yo.

Tengo aquí el mensaje que has escrito para Maite.

Sí. No tiene nada que hablar contigo.

Fue una conquista,

no fue ir a conocer a una persona.

Y eso es lo que me duele.

-(RÍE) ¿Qué le has hecho al mueble? Como el culo.

Tendremos que comprar la vajilla de plástico.

-Después de eso, todavía le encanto más.

Vio la fuerza bruta en mí.

Hemos recibido una nueva carta de Antonio

y la destinataria es Maite. A ver si quiere que se la lea.

(MAITE RÍE)

Vamos a tomar té y magdalenas.

Ah, muy bien.

A ver, Maite. Dime.

Supongo que te imaginas de quién es el mensaje.

Puede ser de Antonio, que es el último con quien he estado.

Es de Antonio.

Y lo que dice Antonio, en este mensaje,

es que "Me gustaría tener una charla con Maite

para poder explicarle mi comportamiento

para con ella".

¿Qué ha pasado?

Nada más venir de la cabaña me dice:

"Mira, Maite, yo lo que he dicho es que contigo no volvería

a la cabaña. Preferiría ir con tras personas".

"Contigo no, con otra".

Y le agradezco mucho que me dijera

que quiere conocer a otras mujeres,

pero antes me lo tendría que haber dicho,

no después de venir de la cabaña.

Pero decirlo nada más venir,

como si hubiera pasado algo,

que no paso nada en ningún sentido.

Yo no tenía tanto interés en estar con él.

Fue una conquista,

no fue venir a conocer a una persona.

Y eso es lo que me duele.

Me ha dolido...

que me haya dado a entender algo que no es verdad.

Y eso me parece un engaño y falta de ética.

Se hace al revés.

Primero conoces a ver si te interesa,

a ver si puedes congeniar con esa persona,

y cuando ves que sí, que merece la pena,

la conquistas, pero no antes.

Al menos yo lo entiendo así.

Fue como un chasco, pero es parte del ego también.

Me he sentido un poco mal, pero...

Ya está pasado.

Ya está pasado.

Ahora puedo hablar con él

y ya sé hasta dónde puedo llegar con él,

y ya sé lo que me ofrece esa persona.

No tengo más interés que la de...

Nada, como alguien más.

Es un caballero, cualquiera puede ir bien cómoda con él,

porque sabe comportarse y sabe estar.

Pero nada más, porque tampoco es mi tipo.

Entonces,

es un poco que se te encienden un poco las licetitas

y lo ves todo brillar más de la cuenta.

No quieres hablar con Antonio. No.

Vale. Es tu decisión, voy a comunicárselo.

¿Te parece bien? Vale.

Muchísimas gracias. Gracias, Roberto.

¿Y qué hago cuando alguien no quiere hablar?

Vamos a ver qué dicen en el "Manual de presentadores

de 'Hotel romántico'". ¿Tenemos un manual?

Es eso que usas para calzar la pata coja de tu cama.

Ah, sí. Yo también tengo uno. Eso es.

Qué.

No pone nada, ¿eh? Entonces, ¿qué hago?

Bueno, Antonio. Hola, Roberto.

Tengo aquí el mensaje que has escrito para Maite.

Sí.

Se lo hemos contado a ella

y ella ha dicho que no necesita ningún tipo de explicación

y que, de alguna forma,

no tiene nada que hablar contigo.

¿Qué te parece?

Bueno, yo, en principio,

mi intención era buena, era conocerla, evidentemente.

Después de conocer un poco más su vida,

su personalidad, su carácter

y sus hábitos, principalmente,

pues había cosas que no encajaban.

Ilusionarla aquí demasiados días hubiese sido grave.

Porque era seguir con Maite y conocer a otras personas,

¿qué quiero?

Conocer a otras personas, pero por no dañar a Maite.

Nada más.

¿Tú crees que has ido a conquistarla o conocerla?

A las dos cosas.

Creo que, en cierta medida, actúo así con todo el mundo.

Una cosa es amabilidad y otra cosa es

sentimientos, sensibilidad... Lo que tú dices: conquista.

Yo no sé si las personas saben diferenciar

entre conquista o no. En el caso de Maite, sí.

Hay otras personas que no.

Y aunque se hayan sentido...

"conquistadas" o que yo lo haya intentado,

no hay claridad.

Es mi sensibilidad, yo soy eso.

Romántico, sensible, amable y conquistador

con aquellas personas que yo creo

que puedo tener algo más que amabilidad.

Pero no quiero comprometerme con ella.

Chicos, va, sabíamos que esto del amor era muy difícil,

y además, nadie es infalible.

En serio, ¿nos animamos un poquito? ¿Nos vamos arriba?

Aún queda mucho programa por delante, ¿vale?

Vale. Venga.

Mira por donde, ya estamos a la mitad

de nuestra estancia en el "Hotel romántico".

Hay que formar parejas ya, Roberto. Estoy de acuerdo.

Les voy a someter a una prueba de fuego.

No, todo menos eso, que nos vamos conociendo.

Es una manera de hablar. Montarán un mueble por parejas.

Buena idea; si superan eso, superan cualquier cosa.

Mi objetivo es que se toquen.

Y que colaboren entre ellos. Eso también es importante.

¿Sabes qué te digo? Manos a la obra.

¿Habéis montado muebles alguna vez? Yo no.

-¿Tú sabes? -Yo sí, soy carpintero.

La pareja ganadora tendrá el honor de ser

la primera pareja montadora

del "Hotel romántico 2017".

(TODOS) ¡Bien!

Las instrucciones son lo primero que hay que mirar, ¿no?

-Pero si ya hay un armario. Pues se pone otro al lado.

Como no se mueva el otro aquí...

Venga, Luisa, ayúdale, ¿eh? A ver, a ver. Venga.

Espérate.

Yo echo una mano, pero hasta que no lo tenga claro, Enrique...

-Siempre he sido de tener las ideas claras,

yo no me dijo en los planos ni nada.

Yo ya le tenía cogido el tranquillo.

Y empezamos a montar.

A mí me gusta este sistema

en el que estamos aquí y Manel...

Le he dicho que busque las caras que tienen agujerito.

Pues nada, Manel no tiene ni idea. Menos que yo.

Y claro, ya salió la África que soy: la África organizadora.

Y aun así, Manel no me echaba mucha cuenta.

Así que iba montando el mueble del revés.

Así, no. -(RÍE) No, hacia dentro.

-¿A que ha dicho que era carpintero?

Eso no se hace. El puntero de qué.

Dice que yo no soy carpintero, que así no quiere nada conmigo.

Digo: "Niña, pues yo lo pago".

"Compramos uno y lo pagamos, y que venga el carpintero".

Ya está.

(RÍE) Me parece a mí que vamos a poner pocas cosas aquí.

Qué quieres quitar, ¿esto? No se puede.

¡Pues con los dientes!

Castillo a puesto los tornillos de madera

en los agujeros a martillazos.

Y eso no había manera de sacarlo.

Le he tenido que ayudar con los dientes.

Así, tirando fuerte.

¿Y eso quién me lo paga ahora?

¿Tú?

¿Y como te queda uno sin relieve?

¿No tienen que quedar los dos iguales?

-No.

-Cuando me divorcié, me volví a enamorar,

y me enamoré como una persona adulta.

Fue maravilloso, con la madurez,

en cómo sentía lo mismo.

Fue, además, algo que me cogió por sorpresa,

no lo esperaba.

Y fue maravilloso sentir el amor.

Estaba bañándome en la playa con mis amigas,

y a la hora de salirnos del agua

me tropecé con unas piedras y me caí en el agua,

me entró la risa y empecé a beber agua.

Y claro, tuvieron que sacarme los pelos.

Y era este hombre quien me sacó.

A partir de ahí empezamos a escribirnos,

hablando por carta como los novios antiguos.

¿Puede ser este? Mira.

-Conocí a una persona

y, al cabo del tiempo, pues...

decidimos vivir juntos.

Y entonces, me dijo: "Hay un pequeño problema".

"Tengo una hija de cuatro años". Y yo: "Eso no es un problema".

-Ese tiene que ir en vertical, Manel.

-Vertical. -Sí, ese va así.

Él vivía en Benidorm y yo iba a verlo,

porque hacía mucho calor para llevarlo a Sevilla.

Y con tanto ir a verle, pues acabamos estando juntos.

Estuvimos conviviendo cuatro años.

Yo creía que era para siempre.

Yo siempre lo decía: "Esto es para siempre".

Pero bueno, las circunstancias.

Se deja de querer, se deja de estar por la labor de estar juntos

y se deteriora la relación.

(RÍE) ¡Qué bruto eres!

(RÍE) Con la boca.

-Y con ella duré exactamente 15 años.

Es periodo de 15 años...

fue maravilloso.

Lo que pasa es que murió de un ataque al corazón.

Enrique está dándolo todo. Está sudando la camiseta bien.

Así se trabaja. (CON ACENTO VASCO) ¡Aupa!

Dime, a ver cómo lo hacemos.

-Mira, tienes que pasar la página

porque se supone que estas dos ya están montadas.

-Vale. -Vale.

-Ahora tienes que mirar lo que aquí pone.

Ahora, la otra.

Esa.

Estoy flipando en Enrique y Luisa.

Esta mujer qué mandona es, ¿eh?

Soy muy fan.

Os voy a decir una cosa, ¿eh?

Que yo era mandona, pero él también, ¿eh?

El también iba a la suya, ¿eh?

Ahí con el "runrún y el runrún".

A él le pasa como a mí: es un poquito mandón.

Entro a ver a Castillo y a María y, ¿qué me encuentro?

Que usan las instrucciones para abanicarse.

¿Hola?

Pues lleváis dos horas y media, ¿eh? ¿Nada más?

Hasta mañana.

Hasta mañana.

Le digo: "Niña, en vez de montar el mueble este...

¿por qué no hacemos un niño ahora en la siesta...

y mañana hacemos una cuna?"

Y dice: "Coño, ¿cómo vamos a montar una cuna

si no hemos montado el mueble?"

-Tenemos que hacer el... ¡Manel!

(RÍE)

¡Mira lo que le ha hecho al mueble con el culo!

Vamos a tener que comprar la vajilla de plástico.

Mira, le pegó dos otra porrazos...

Se "descuageingó" el mueble.

Y le dije: "Si tenemos que meter aquí la vajilla de mi madre,

tenemos una bronca".

-Después de eso, le encanto más.

Vio la fuerza bruta en mí.

Y decía que lo poco que montamos fue gracias a mi organización.

Y digo: "Mira, al menos va a ser un hombre llevadero".

Eso está bien.

Prueba superada. ¿Han terminado de montarlos?

Alguno sigue todavía.

Digo que yo he superado la prueba. ¿Tú has montado el mueble?

No, he conseguido que haya manitas, que haya roce...

Y quién sabe, quizá hoy alguna tuerca

ha encontrado su tornillo.

Manuel, me parece a mí que,

o está provocando celos o está jugando un poco.

-Me merezco un respeto porque yo no voy coqueteando.

¿A ti te gusta Rosi? ¿A ti te gusto?

Sí, también.

No soy de esas personas que expresan delante de la gente

los sentimientos.

Es amor tan "pum", de golpe, no...

-Mira, lo importante es que haya química,

después ya...

¿He dicho que tengo el diploma de yoga suizo?

(ASIENTE) Ajá.

Ajá.

Hoy vamos a practicar yoga suizo.

Y lo vamos a hacer con sillas.

Pues mira, me gusta esto del yoga suizo.

Todos sentados mirando el paisaje.

Y es que el contacto con la naturaleza es fundamental.

Y la relajación... Yo soy un experto en relajarme.

¡Elías!

Dame el título, que me lo sobas. (SUSURRA) Qué carácter.

Respiro...

"Namasté", chicos.

Muchas gracias. Esperad, esperad.

Yo tengo también experiencia en el yoga.

¿Podéis poneros por parejas las chicas sentadas

y un hombre detrás? Como queráis.

Ahora me tenéis que seguir a mí, ¿eh?

Es un yoga... marca Elías.

(Música sensual)

Los de atrás movemos la caderita.

Pero Elías, esta no es una canción de yoga.

¿Ah, no? Yo lo he sacado de "Canciones para relajarse

en pareja". Pero se refiere a otra relajación.

Pues yo los he visto muy relajados. Más bien al contrario.

Alguno se ha puesto un poquito... nervioso.

Y ahora, damos una vuelta.

"Je t'aime".

Manuel, no sé, me parece a mí que,

o está provocando celos o está jugando un poco.

No me inspira mucha confianza.

Y seguimos con el masajito.

Ha habido un pequeño distanciamiento.

Creo que, por su parte, ha sido una falta de respeto

hacia mí como persona y mujer.

Y aunque a mí me haya explicado que es un juego,

que era una tontería,

yo digamos que le he puesto las cosas muy claras.

Me merezco un respeto

porque yo no voy coqueteando con nadie.

-Con Manuela estoy en el punto que lo dejamos.

Siempre lo hemos tenido.

Tenemos buen rollo, buena amistad...

Somos dos personas que se gustan,

que se aprecian y nada más.

A lo mejor si ella, en un principio, se equivocó

porque hablaba más con ella o estaba más pendiente de ella, pero bueno...

Hay veces que las cosas salen así, pero...

No lo hice con ninguna intención, la verdad.

Compartir coche y mapa es la prueba definitiva

que cualquier pareja bien "avenida" tiene que superar.

La discusiones entre el que lee los mapas

y el que conduce son el día a día de cualquier pareja

y es un motivo de estrés.

Por eso les hemos preparado

la prueba de fuego de un viaje en común.

Buenos días, ¿cómo estáis? (AMBOS) Muy bien.

Os he traído a Chur,

una de las ciudades más bonitas de Suiza.

El Pórtico de los Alpes hemos visto. Muy bien. Ya viene informado.

Claro que sí. Ester, que lo ha mirado.

Yo he pensado que os voy a llevar a un sitio bonito y romántico.

Genís, vas a conducir y, Ester,

tú vas a intentar guiar a Genís.

¿Lo vais a hacer bien? Lo intentaremos.

-Estupendo, porque Julián es un buen copiloto.

-A ver, vamos a intentarlo.

-¿Más grande no puede ser? Es que Chur es muy grande.

A ver. Mira, nosotros estamos...

en este punto de aquí.

Tenemos que ir donde está el cisne, el cisne del amor.

Madre mía. Rosi, dale al "start".

-¿Todo recto, cariño? -En principio, sí.

Todo es "Strasse", que significa calle.

Sí. Hombre, qué listo tenemos al hijo.

-Para eso pagamos el colegio de pago.

-Para eso pagamos pasta.

-¿Es la carretera de La Rosa?

Vamos a ver.

-Al "strasse" vamos.

-¿No sale por aquí? No.

Pues sí que estamos buenos.

Acabamos de salir y ya nos hemos perdido.

¿Tú cómo llevas esto de copiloto? Si yo me duermo siempre.

(RÍE) ¡Pues vamos bien!

Yo, monte con quien monte, me duermo.

Yo no me fijo, yo es que soy muy tonta para esto.

¿Cuánto queda? Tengo hambre. Queda muy poquito, cariño.

A ver si te voy a tener que dar el chupete.

-Dale el chupete el crío, anda.

Yo veo restaurantes ya.

-Pero ¿qué...? -Igual estamos muy cerquita, cariño.

Qué bonito es todo esto. Mirad qué campos, qué verdes.

Qué colores, Ester.

Yo no puedo mirar mucho, pero... No, Genís, tú no mires.

A ver, qué pone: a 50.

Tienes que ir despacito.

-Ahí pone Arosa.

-Arosa, Arosa...

¿Dónde está la Arosa esta que no la veo?

-Pues no puedo echar para atrás. -Ay, ¿por dónde está?

A partir de ahora, a Leo le voy a llamar "Lío".

Madre mía, qué lío se ha hecho con las calles.

¡Ay, me encanta! ¡Quiero una hamburguesa!

Hamburguesita.

Buenos días, una hamburguesa con queso.

Eso, pero en suizo.

(CON MAL ACENTO) "One hamburguer 'for' cheese".

"Ok".

-(RÍE) Qué mona.

-Ahora cruzamos... Pero no vamos a una autopista.

-Sí, la 13, esta. -¡Ay, ay!

(Frenazo)

¡Qué nervios!

Pero que estamos en mitad de un cruce,

vamos a morir en Suiza.

¿Sabes lo que vale un entierro en Suiza?

Y en alemán, qué horror.

Ay, Dios mío. Tú estás muy tranquila,

pero yo estoy de los nervios.

Si lo he dicho. He dicho que estos mapas...

Y encima, pues eso, en alemán.

Si no sé ni hablar el español,

como para saber el alemán.

Nos perdimos, yo le lié.

Él me decía: "Leo, ¿por dónde me estás indicando?"

Y yo: "Si ya te lo he dicho:

a mí esto no se me da bien".

-Con el coche... Ay, el cachondeo. Cachondeo por que no nos enterábamos.

Yo hasta me pierdo en Barcelona, pues imagínate aquí.

Y a ella también le pasaba igual.

-A ver... No os enfadáis vosotros.

Yo pensaba que os enfadaríais más.

No, en principio, conduciendo vamos muy bien.

¿En lo otro no? Lo de las vidas hay que verlo más.

Como con la comida, a ver quién la hace y quién no.

-Y a ver quién es más celosillo que el otro.

-¿También hay de eso? -En eso puede que sea.

-Yo, a ver...

-Además, yo sé que está muy enamorado de mí.

¿Verdad que sí, cariño? -Hay que...

-Yo también, por eso.

-Esto, a lo loco, ya lo hice una vez...

Adelante.

-A mí me gusta.

Julián, ¿te gusta Rosi?

-¿Yo te gusto? -Sí, sí. También, también.

-A ver, mírame.

-¡Hola! -(RÍE)

-No soy de esas personas que se expresan delante de la gente.

Es el tipo de sentimientos que uno quiere contarle a la pareja.

A mí es que estos amores tan "pum", de golpe,

como que...

-Lo importante es que haya química, después ya...

Si hay química, ya vendrá, oye.

-Ella no tienen ningún problema. Ella expresa lo que le da la gana

en público, bajo el agua... Donde sea.

Y si hay olas, pues mejor.

Sobre todo encima de la ola ahí:

(IMITA)

Y claro, eso a mí...

Ella está en la ola y yo buceo.

Cuidado.

¡Ay, ay, ay!

Y yo pensaba que erais una pareja tranquila

y estáis siendo... vamos.

Uf, estamos vivos.

Todo ha ido bien, aunque yo no vuelvo

a montar en la vida en un coche con Genís.

No.

Genís es un chico bastante atento

y tiene su cultura también.

Tiene una forma de hablar también sosegada.

Sí, tenemos una cierta simpatía.

-¿Vamos bien? -Ahora sí.

-¿Ves como lo haces bien, cariño?

Si todo lo haces igual, ya estoy contenta.

-Ay, bueno, ya lo comprobarás.

-Bueno, voy a esperar a ver si me abre mi amor la puerta.

Está superenamorado, lo que pasa es que está nervioso.

Ahora. ¿Ves como lo estás haciendo muy bien, Julián?

Tan bonito como nuestro amor, ¿no?

(RÍE)

-Hay muchas coladitas por Julián porque está buenecito,

pero bueno, a mí no me preocupa,

que se vaya con la que más pueda,

y esa voy a ser yo.

Y además, yo creo que soy la que más le gusto.

Lo que pasa es que él disimula un poquito.

-¿Este es el sitio romántico? Qué, ¿qué os parece?

Ay, sí, fíjate que romántico; los cubos de la basura.

-Lo primero que te encuentras son los cubos de la basura,

pero después había un caminito

que daba a una pequeña placita con un banco y tal.

-Oh, qué bonito. -Mira qué bien, tú.

-¿Aquello rojo que se ve arriba qué es?

Os dejo, ya lo he pillado, ¿eh? Sí.

(RÍE) Qué pesado el tío.

Ellos llevan ya varios días en el hotel buscando el amor.

Todos están muy contentos de estar aquí.

Pero echan de menos a sus familias.

No hay problema, porque aquí también hay momentos para recibir

noticias de España.

Dime.

-(POR TELÉFONO, ININTELIGIBLE)

-Qué pasa, ¿cómo estás? -"¿Dónde estás?"

-No te lo puedes ni imaginar.

-La verdad es que, entre toda la gente que ha habido,

yo no pensaba que pudiera haber tanto hombre agradable.

-He intimado más con una chica que se llama África,

que es sevillana.

-"¿Y cómo es él?"

-Canoso, canoso, con los ojos verdes. -"(RÍE)"

-Imagínate, yo como siempre, en mi línea. Es altísimo.

-"¿Es guapa?"

-Sí, tiene unos ojos preciosos de un color azul...

-¿Que cómo me lo estoy pasando? Bien, pero me acuerdo de vosotros.

-¿No voy a estar feliz con estas mujeres tan bonitas

y lo bien que me tratan? -"(RÍE)"

No, que ya pronto voy para allá, para casa.

Pero ¿por qué lloras, Elías?

Porque me emociono y lloro, cuando me doy cuenta que lloro

me emociono más. Es que es mu sensible, Reichel.

Ya te dije que no le trajéramos. Eso, tú aprovecha ahí.

"Ñí, ñi, ñi..."

-"Hola, abuelo". -Hola, Ángela, ¿qué tal?

-Está este señor que se llama Francisco.

Y bueno, hay algunos...

Es mayor, pero es una bellísima persona.

-"A mí me gusta el abuelo musculitos".

-Pues yo se lo diré, pero con ese no me voy a ir.

-Y yo pues mira, lo estoy tratando y hemos congeniado muy bien.

-"La rubia también me gusta, pero la que más me gusta

es la pelirroja". -Bueno, vale, Ángela.

Ya se lo digo yo a mi amiga, a ver qué me dice.

-"Bueno, la que sea".

-La que sea, vale, bonita. -"La que te guste a ti".

-Es de Madrid, este señor es de Madrid.

Sí, sí. Bueno, ya me ha dicho, ¿eh?

Que cuando yo quiera que me invita a su casa,

que tiene allí una habitación

y que me vaya cuando quiera.

Entre Francisco y Luisa empieza a haber algo.

Sí, porque han hablado el uno del otro...

La semilla del amor está sembrada.

Qué bonito.

A ver, que tenemos una pregunta en la sala. Adelante.

Yo también estoy enamorada y quiero ir a la cabaña.

¿Quién es el afortunado?

(TODOS RÍEN)

Yo se lo he dicho a Rosi en su cara.

Digo: "Es que, Rosi, a ti te puede gustar,

pero yo no veo que Julián esté por ti".

-El primero he puesto a Genís,

porque he tenido muy pocas ocasiones para hablar con él.

-He votado a Carmen porque me sigo divirtiendo un montón con ella.

Es una mujer muy simpática e interesante.

Es el tipo de mujer así, coqueta, que me hace mucha gracia.

Luego he votado a Rosi

porque aún me sigo peleando con ella.

Y a ver si de una vez nos tranquilizamos.

(RÍE)

-Julián, porque es el que más me gusta de todos,

y puede ser que sí, que haya chispa.

Y también he puesto a Manuel

porque yo tampoco le conocía; pensaba que era un soso.

Luego estaba mucho con Manuela,

y yo tampoco me quiero meter entre parejas.

Pero cuanto más lo conozco, me parece un chico muy atento.

Ha estado muy preocupado por mí, por lo de mi pierna.

He hablado con él y me ha parecido un chico con el que puedes pasar

una noche encantadora.

-A Manuela pues, bueno...

desde el principio me ha caído muy bien

y siempre hemos tenido bastante buen "feeling".

Y con Rosi también.

Es una señora que siempre me ha caído, desde el principio,

muy bien. -Manuel...

Bueno, pues me gusta...

su sonrisa, su forma de hacerme reír...

Pero he empezado a encontrarle algún defectillo que otro.

Pero me sigue gustando, vamos.

Creo que no es fiel a...

Quiero decir, no es respetuoso. Vamos a dejarlo así.

A mí entender, como mujer, como persona,

creo que ha tenido un poco de falta de respeto.

Lo dejamos ahí.

Pero me sigue atrayendo mucho.

Eso no quita nada.

-En primer lugar voy a elegir a Luisa.

¿Motivo? Pues, me ha caído bien.

Hemos tenido una charla, hemos estado hablando...

Me ha caído bien. Parece ser que, bueno,

en algunas cosas podemos estar de acuerdo.

Y bueno, al menos conocerla.

-Francisco, que es una persona que se lleva muy bien conmigo,

me parece un señor muy correcto.

Simpático no, pero no sé,

como caballeroso, atento...

Y me cae también bien.

-Si yo tengo que votar y tú me dices cinco,

es que yo a quien quiero seguir conociendo es a Manel.

-He dado todos mis puntos a África porque...

tengo un "feeling" especial con ella, me encuentro muy a gusto.

Creo que se merece toda la puntuación.

Esta y todas las que falten.

Buenas noches, señoras y señores,

y bienvenidos a este momento tan importante...

Un, dos, un...

(PRUEBA EL MICRÓFONO)

Sí.

(ALARGANDO LA "S") Sí.

¿Sí? Sí, sí.

¿Está bien? ¿Funciona? Sí.

Venga, vale.

Bienvenidos a este momento tan importante,

porque no sé si os habéis dado cuenta,

pero estamos en el ecuador de vuestra estancia

en el "Hotel romántico", y...

¿Esto qué es ahora? Un poquito de polvo aquí.

(RÍE) No se acaba.

¿Vale? Ya está.

Cómo brilla ahora, qué alegría.

Después de vuestras puntuaciones,

ya podemos decir cuál es la pareja

que va a pasar la noche romántica

en la cabaña alpina más bonita de toda Suiza.

Os tengo que decir...

A ver ahora.

(SUSURRA) ¿Puedo tocar la batería? ¿Que si puedes tocar la batería?

No, no, no, no. Eso sí que no.

Pero ¿por qué no puedo tocarla? La batería no. Lo siento.

La batería es mío y solo la toco yo.

Pues yo he hecho un curso de batería.

¿Y el platillo? Ni platillo ni "platilla".

No tocas la batería, que no. Pero ¿por que no?

Porque la batería es mía. Chicos, en serio. ¿Reichel, Elías?

Haya paz y amor, ¿vale? ¿Paz y amor?

¿Tú quieres una batería? Yo te regalo una.

De estas de plástico, de los dibujitos de...

Vale. ¿Tú quieres una?

Yo te regalo una. En rojo.

¿En rojo? En rojo.

Bueno, veo cara de nervios.

No sé si de nervios, de emoción,

de ilusión que es lo que me gustaría,

porque ahora sí, llega el momento de conocer

quién van a ser esa pareja que va a pasar

la noche romántica en nuestra cabaña alpina.

Y es pareja es la formada por...

(Batería)

(Platillo)

¡África y Manel!

(Aplausos y ovaciones)

Yo ya estaba decidida.

Nosotros estamos muy bien desde el principio.

Yo creo que ha sido un "feeling" desde el primer momento.

-Ahora que tenemos esta oportunidad

de irnos conociendo, pues...

A ver si tenemos afinidades en común.

Es el momento de aprovechar. Indudablemente hay que trabajárselo.

Pero yo soy de los que piensa y cree

que hay que disfrutar la vida

porque no sabes qué va a ocurrir, ¿no?

-Yo creo que era una elección muy cantada.

Además, ellos no habían hecho nada por disimularlo.

En contradicción con otras personas, que les guste un poco más

cambiar por conocer a gente, pero ellos estaban ya muy cantados.

-No lo esperaban, porque parece ser que tenían un poquito de vergüenza.

Sobre todo África.

¿Qué os ha parecido?

¿Os lo esperabais? (TODOS) Sí.

Creo que Manel y África tienen mucho futuro.

Y tanto que lo tienen.

Los veo muy compenetrados, son majísimos los dos.

Yo a África la quiero un montón.

Y yo creo que sí, es una de las parejas

que cuando estén fuera continuarán.

Tenemos un pequeño detalle para vosotros.

Y es, como siempre, pues ese romance, ese poema,

ese verso libre que cada noche compone

nuestro compañero Elías Torrecillas.

Adelante. Le ha quedado...

"Oda al amor".

(Platillo)

"El amor es como un chorizo".

(RÍEN)

"Los hay dulces, los hay picantes".

"A veces, el chorizo repite".

"Pero os voy a decir una cosa".

"¿Qué sería de un sofrito sin su buena ración de chorizo?"

¿Eh?

"Así que, queridas todas,

buscad un chorizo

que os robe el corazón".

Disfrutad de la cena.

Cuidado, cuidado.

A ver, que tenemos una pregunta en la sala.

¿Puedo decir algo?

¿Qué? Claro que sí. Adelante.

Yo también estoy enamorada y quiero ir a la cabaña.

¿Que tu también...?

(Aplausos)

No, no. Rosi.

¿Estás enamorada acabas de decir?

Estoy muy enamorada.

Me hace así el corazón: "tiqui, taca".

Esas son las maripositas. Rosí,

¿quién es el afortunado?

¿Julián?

Risi, Julían, quedan cuatro días por delante.

Hoy es el turno de Manel y de África.

Tomamos nota. Vamos tomando nota.

Igual es que no quiere venir conmigo tampoco.

¡Pero bueno! Ya veremos.

Yo se lo he dicho a Rosi en su cara.

Digo: "Rosi, a ti te puede gustar,

pero yo no veo que Julián esté por ti".

Y dice: "Eso se verá".

Y yo: "Pues se verá, hija. Si a mí me da igual".

"Pero tú estás más por Julián que él por ti".

-Ya veremos.

-Levántate, ¿no?

-Yo quiero ir.

De acuerdo, Rosi. La próxima nosotros.

Te puedes sentar. Eso dependerá también de vosotros,

de las puntuaciones, por supuesto, y a ver sí... ¿No?

Esto es muy importante. Ahora, silencio.

Os va a decir algo Reichel.

Hoy seré yo la que ponga la banda sonora

en el bote del amor.

Así es que, Manel, África, conmigo.

Me dio muchísima alegría,

porque entre ellos ha sido un amor a primera vista,

un flechazo.

Y desde el primer día que se conocieron,

hubo mucho, mucho "feeling" entre ellos.

Se lo merecían.

-Esa pareja, me parece, que ha fastidiado las expectativas...

a las mujeres por parte de Manel,

y a los hombres por parte de África.

Por fin, ellos a la cabaña. Qué ganas tenía.

Ay, sí, por fin. Oye, ¿quiénes serán los siguientes?

Yo a David y a Mercedes los veo cada vez más juntos.

Bueno, y Carlos y Ghyslaine, lo de hoy con el barro

dará sus frutos. Poco a poco fluye el amor.

Qué bonito todo, y quedan aún cuatro días

en el "Hotel romántico" por delante. Qué bien.

Qué bien todo. Qué felicidad. Qué bonito.

Menos mal que hoy soy yo quien acompaña a la pareja

a la cabaña,

porque ni Roberto ni Elías conocen el alma femenina

como la conozco yo.

Y hoy les llevo el complemento perfecto

para el viaje en cisne:

mi prima Maricarmen.

Bueno, chicos, ¿veis dónde os hemos traído?

Precioso sitio. Precioso no, espectacular.

-Ay, la casita, preciosa, ¿no? -La cabaña es...

-Ay, el cisne, qué bonito. ¿Qué me cuentas?

Va con motor, ¿no? ¿Cuándo os habéis montado en uno?

-Nunca. -Es la primera vez.

¿La primera vez?

Es un paseito. ¿Es un paseito?

-(RÍE) Pues sí. -Tenemos las piernas fuertes.

Vamos a entrar dentro. ¿Quién entra primero?

Venga, Manel, arriba.

Cómo la tienes, ¿bien? Bien, bien.

¡Ay, qué bonito!

¡Que te metes en el agua!

¡Adiós, guapa! -¡Nos vemos!

-Dirígela tú. -Dale, dale, dale.

-Yo te vi, cuando llegasteis todos...

me fijé y dije: "Vaya tíos guapos que vienen ahí".

Y te vi a ti y a Manuel, los dos juntos.

-Estábamos juntos.

-Y yo me quedé un poco rezagada, porque cuando me gusta alguien,

me suelo quedar un poco de lado

y no me atreví mucho a acercarme.

Luego ya te perdí la pista,

pero cuando te subiste en el tractor y empezamos a bailar,

me sentí muy cómoda, me encantó. Me gustó muchísimo.

Fue muy agradable, la verdad.

Fue muy bonito. Y después, cuando nos llevaron al teleférico

para hacer el juego del ovillo... Suerte, azar, casualidad...

Cupido... -(RÍE)

-Nos tocó juntos y fue muy bonito. La subida a...

-Ahí descubrimos nuestras cosas en común, ¿te acuerdas?

Porque luego, hemos charlado con otra gente

y conociendo a un puñado de gente,

pero a mí me gustaste desde el principio, vamos.

(RÍE) ¡Te vas a poner colorado! -Yo me pongo colorado.

Un flechazo en toda regla.

¿Que qué es lo que quiero ahora? Pues lo que decía mi padre:

"Niña, que se enamoren de ti".

Que se enamoren de mí.

Eso.

Aunque hubiéramos conocido a más personas, no...

No ha sido por habernos conocido los primeros,

sino porque tenía que ser así, vamos. -Sí, sí.

Es verdad.

Yo no me arrepiento de nada. -No, ni yo.

Al revés, vamos.

-Ahora que tenemos una edad...

cojamos la bajada, pero con fuerza,

con fuerza en el sentido de "vamos a disfrutar la vida".

"Vamos a pasarlo bien".

"Vamos a hacer cosas que a los dos nos gusten".

(HACE FUERZA)

-Ay, que nos coge. Dale para atrás. -¡Ay, ay, ay!

(GRITAN)

Si es que ya lo dije yo:

"Dejadme la batería, que yo la controlo".

¿Eh? Yo la batería la controlo. ¿Ves qué bien llevo esto?

Son como unas baquetas.

Igual. (ÁFRICA RÍE)

Aprovechando que estamos solos, hoy, noche de bolos.

Yo hubiera preferido que viniera ella

porque seguro que me tropiezo con las zapatillas.

Ya había pensado en eso. Las zapatillas no tienen cordones.

Son de velcro, de...

(HACE EL RUIDO DEL VELCRO) ¿De verdad?

Sí. ¡Pues noche de bolos!

Venga, ¿"velcro-mo" te iba a convencer?

(CANTA) ¡Siglo XXI!

(TARAREA)

Chicos, ¡a jugar! ¡Venga!

Hay que tirar por abajo, no así, para arriba.

Si pones las manos así, los cascas a todos.

Cada día mejora el "feeling" que tengo con ella.

-Yo, con David, me llevo un tesoro. ¡Vaya que sí!

Vale mucho este chico para todo.

-¿No se nos nota o qué?

Pues ya está.

-Hay muchos compañeros que son muy competitivos,

incluso con las chapas "machadas", que da lo mismo.

Pero tienen que ganar como sea.

-¿Quieres hacerme caso y tirar al medio?

Olvídate de los bolos. -Si estoy tirando al medio.

-No, tú tira a la flechita esta.

¡Bien!

Yo fui el campeón, como siempre, claro.

Hice cuatro plenos.

(TODOS OVACIONAN)

Tiraste cuatro al centro, pero otras salieron por el carril.

Ahora, cuando lleguemos a la cabaña,

es cuando vamos a empezar a respirar realmente...

Aroma romántico.

-Es la primera vez que vamos a estar solo un rato, vamos.

Bienvenidos a la cabaña más romántica...

De Suiza.

-Qué bonito es esto. Mira...

Qué bonito, por favor.

Venid, chicos. Mirad, un corazón.

-Qué bonito. -Sí, sí, sí.

Late. "Pum, pum, pum pum".

¿Ya vas a empezar a desnudarte, Manel?

¡Nene, cómo empiezas! ¿No? Sí, sí.

¡Nivelón!

Qué te iba a decir: que si mañana no queréis venir,

no vengáis. ¡No!

Mañana vendrá Roberto a buscaros. ¡No!

Sí. ¿No?

¿Le digo que no venga? Que no venga.

¿Queréis quedaros aquí? Sí, toda la semana.

-Si puede ser toda la semana, ya... ¿Y si, de momento, pasamos la noche?

-Bueno... -¡Mmmm...!

Mmmm...

Ahora os traigo la cena.

¡Buah! Fíjate en el lago.

Es bonito, bonito, bonito, ¿eh?

Pues ahora, vamos a complicarlo todo un poquito más.

¿Vamos a hacer los bolos suizos? No, bolos a ciegas.

Un bollo suizo me comía yo ahora. Qué hambre.

A ciegas la persona que lanza la bola

y su compañero tiene que guiarle la mano,

así hay contacto y cooperación entre las parejas.

(SUSURRA) Qué hambre. Bolos a ciegas.

Qué hambre. Perfecto.

Llega la hora de los bolos...

(TODOS) ¡Suizos!

Tú tendrás la bola así, sostenida,

tú le ayudas por detrás y, a la hora de lanzar,

lo hacéis entre los dos.

Con mucho cuidado. Tú eres su guía. Y mucho cariño, ¿eh?

¿Vale, José? ¿Lo tienes claro? ¿Manuela?

¿El resto de las parejas?

No me adapto a él.

Es una persona inadaptable, no él, sino por mí,

porque le llego por aquí.

Pero es muy simpático, habla con todas...

Antes estaba un poco más retiradito,

y ahora veo que se ha acercado.

-Carmen y yo...

Entonces, cuando dijimos a ver quién tenía que tirar los bolos,

pues salió la risa de "Sí quieres, te cojo yo a ti y te tiro".

Como si fuera una bola.

No, tienes que ayudarle.

Aquí, aquí.

No pises ahí, no pises ahí.

Me ha encantado. Objetivo cumplido. (CON LA BOCA LLENA ASIENTE)

Se han abrazado, ha habido risas, contacto, cariño,

bueno... (CON LA BOCA LLENA)

Tú también me puedes abrazar si quieres.

Si lo estás pidiendo. Es como un niño.

(CON LA BOCA LLENA) ¿Un bollo?

Aquí vengo con el primer plato, chicos.

¡Ole!

¡Ole!

Aquí...

Esto es de las flores, por aquí.

La camarera.

-De todas formas, no nos hace falta. -El día del baile...

Qué, ¿cómo vais? ¿Bien?

Qué bonito todo, ¿verdad? Yo me marcho ya.

Escucha, yo estaba pensando...

Si esto es romántico,

una pareja, ella y yo,

creo que sobras, creo. ¿Sí?

Yo me voy a marchar, pero antes, quiero que escuchéis

una cosita que os tengo preparada. ¡Maricarmen!

He traído a Maricarmen, que os va a tocar una canción...

para despedir este día y despedirnos de vosotros.

Una canción...

superromántica, preciosa,

que seguro que os va a sonar un montón.

Quizá la tenéis en lo más profundo de vuestro corazón.

Cuando quieras, Maricarmen.

("Despacito" en violín)

(CANTA) ¡Despacito...!

(TARAREAN)

(ÁFRICA CANTA) Despacito...

(TARAREA)

(RÍEN)

-¡Bravo! Adiós. Ahora ya sí, ¿eh?

Esta canción la bailamos nosotros en el tractor, creo.

Bueno, que os vaya muy bien, ¿eh? Adiós, guapa. Adiós.

Adiós, ¿eh? ¡Adiós!

Adiós. Ay, qué arte.

Si necesitáis más canciones, lo decís, ¿eh?

Bueno, adiós.

Cuidado, ¿eh?

(CANTA) ¡Cuidadito...!

Qué pena que no me de margen para abrazarte.

-Es que hay que guardar distancias.

-Pero las manitas las podemos llevar.

Bueno, vaya forma de hacerme caso. -Es que te tengo un miedo...

No era el momento de tener una conversación de amor.

-Veo que tienes una ternura... Que es lo que a mí me gusta, ¿eh?

-Cuando te conocí me gustaste.

Me gusta tu cuerpo. -O sea, que te he parecido guapa.

-Sí. -Pues muchas gracias.

Veo muy reflejada a Luisa en el cuadro.

Un poco.

¿Qué te transmite? Mucho cariño, mucho amor...

-Ha empezado a coquetear con otras mujeres,

y le dejo el camino libre, que él elija qué quiere hacer.

-Con Rosi se ha hecho un poco de distancia.

Digamos que ella está por la labor, pero yo no.

-Creo que en "Hotel romántico" puede estar lo que busco.

¡Tira, tira!

(GRITA)

  • Programa 4

Hotel Romántico - Programa 4

11 ago 2017

Tras la noche en la cabaña, la pareja formada por Antonio y Maite vuelve al hotel. Maite regresa ilusionada, pero él aclara que no ve a Maite como una futura pareja. Los veinticuatro huéspedes participarán en un bingo muy especial en el que, lejos de permanecer sentados en sus sillas, competirán por equipos y tendrán que correr a por la bola numerada maniatados en parejas. Tres parejas recrearán la romántica escena del modelado de barro de la película 'Ghost'. Los huéspedes tendrán también ocasión de llamar a sus familiares más queridos y descubriremos cómo Francisco y Luisa hablan el uno del otro con sus respectivas familias. Al finalizar las actividades del día, se seleccionará a una de las parejas para disfrutar de una romántica cita a solas en una cabaña alpina.

Contenido disponible hasta el 21 de julio de 2021.

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  1. Grace Amador

    Que se requiere para participar en el programa, en el evento de que hagan una nueva temporada? Con quien se debe contactar? Veo el programa desde Ecuador y me encatarifa participar si hacen una nueva temporada. Mi traslado Europa correría por mi cuenta.

    16 ago 2017
  2. Norma Yenit Bustillos

    Veo el programa en México. Me gusta , tengo 57 años, soy viuda. Si hay una segunda temporada me gustaría participar. Requisitos ???? Saludos.

    12 ago 2017