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Historia de nuestro cine - Coloquio: Vida rural en el Cine español - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Buenas noches, bienvenidos.

El pasado lunes 5 de junio se celebraba

el Día Mundial del Medio Ambiente.

Por eso hemos querido dedicar la semana

en "Historia de nuestro cine" a películas que transcurren

alejadas de la ciudad y próximas a la naturaleza.

Los títulos seleccionados han sido rodados en el medio rural,

en un entorno natural que puede ser, a la vez,

fuente de violencia, de injusticia, de explotación,

o un refugio donde encontrar al fin la paz y la felicidad.

-La tierra es hermosa, y se la quiere pronto y para siempre.

Es el único amor que, por lo visto, no se olvida.

Lo que importa es llegar pronto a Monte Oscuro. ¡Vamos!

Venga, suéltala ya.

¡Comilón!

(Música guitarra)

Me tomas cuando te conviene.

Joder, si son todo abejas.

¿Cuál es todo abejas?

Joder, la cesta esa que lleva en las manos. ¿No las ves?

Usted nunca tuvo prisa, ¿no es cierto, señor Cayo?

-¿Son malvas? -Malvas son.

La flor esa es buena para aligerar el vientre.

(Música country)

Para hablar de estos y otros títulos de nuestro cine

que han tenido el medio rural como un protagonista más

me acompañan Antonio Giménez-Rico,

guionista y director de la película que vimos ayer:

"El disputado voto del señor Cayo".

Ya estuvo con nosotros hace algo más de un año

con motivo de la emisión de otra película

basada precisamente en una novela de Miguel Delibes:

"Retrato de familia".

¿Cómo estás? Bienvenido de nuevo. Pues muy bien.

Encantado de estar con vosotros. Nosotros también.

Damos también la bienvenida a Manuel Iborra,

guionista y director, entre otras, de la película de esta noche:

"El tiempo de la felicidad", es tu primera vez con nosotros.

Bienvenido. Gracias.

Un placer.

Buenas noches también, Javier Ocaña.

Buenas. Y Fernando Méndez-Leite.

Hola, ¿qué tal?

Repites, la semana pasada también estuviste aquí. (RÍE)

Sí, estoy en nómina aquí.

Vamos a hablar de la presencia del medio rural,

en la historia del cine español.

Es, obviamente, algo muy amplio.

Pero es verdad que la presencia del medio rural

está desde el inicio del cine.

Sí, yo supongo que desde el primer momento

se empezaron a tratar temas rurales.

Todavía con más razón que hoy en día,

porque el mundo rural tenía mucho más peso

en la vida española de comienzos del siglo XX

que hoy en día.

Y sí, efectivamente, ya en los comienzos del sonoro

también está la versión de "Nobleza baturra" de Florián Rey.

Y en el cine de la posguerra también hay unas cuantas películas,

aunque no demasiadas, dedicadas al mundo rural.

Por ejemplo, la segunda versión de "La aldea maldita",

"La malquerida" o "Señora Ama".

Y, desde luego, las que vamos a ver aquí:

"Orgullo" y "La gata", y algunas otras.

"Sierra maldita" de Antonio del Amo.

Pero no es un tema que se repitiera demasiado.

Yo creo que a la oficialidad no le interesaba demasiado

hablar del campo en profundidad.

Yo creo que era imposible hacer "Los santos inocentes" en 1945.

Pero ¿sí que podríamos decir que después de la Guerra Civil

las películas que se hacen sobre el medio rural

lo muestran como esa arcadia feliz,

y quizá los principios del franquismo

tienen más que ver con el campo que con la ciudad?

Sí, hay una película paradigmática que es "Surcos" de Nieves Conde.

La ciudad es el infierno donde todo el mundo se corrompe

y el campo es el mundo idílico al que siempre se puede volver

para establecer de nuevo la tranquilidad.

Lo que pasa es que sí hay alguna que se sale un poco de la norma.

Probablemente la más clara sea "La venganza" de Juan Antonio Bardem.

Él decía que no se podía hacer "Los santos inocentes".

Igual "La venganza" es la única que intenta, y yo creo que logra,

establecer un análisis de lo que ocurría en el campo,

aunque fuera echando la vista más atrás del franquismo.

-Sí, pero "La venganza",

una de las mejores películas rurales del cine español,

es una película que tuvo muchísimos problemas con la censura.

Partiendo del título, que era "Los segadores", no "La venganza".

-Eso era imposible, "Los segadores". -Esos cambios de título tan absurdos.

Como prohibir el título de "Los segadores".

Antonio, tú tanto en cine como en televisión,

¿has rodado en el medio rural? -Sí.

Yo hice "Plinio", sobre los cuentos de Paco García Pavón.

Era una historia policíaca, pero se desarrollaba en un pueblo.

Luego colaboré, hice muchísimos episodios

de "Crónicas de un pueblo".

Y luego, recuerdo que más tarde hice "Viaje a la Alcarria" de Cela.

No sé, yo creo que es una cuestión de azar

el que yo he coincidido en hacer muchas películas en el medio rural

pero no por una voluntad expresa mía,

sino que me han caído así esos proyectos.

¿Creéis que últimamente se está volviendo al medio rural?

Igual que sucede en la vida,

que parece que a esos pueblos despoblados

está volviendo mucha gente.

También en el cine vemos películas, la mayoría de ellas comedias,

que están ambientadas en el medio rural.

Probablemente porque la gente está volviendo al campo

no ahora, sino desde hace, al menos, década y media

o casi dos décadas.

El cine, al final, refleja qué pasa en la sociedad de su tiempo.

Y lo acaba reflejando, sobre todo, con "Las ovejas pierden el tren",

de Fernández Armero, que era un regreso al pueblo

y ahí te quedas ciudad, que ya no te aguanto más.

-De todos modos, no es lo mismo lo que entendemos por el cine rural

que el cine que transcurre en pueblos.

Porque sí que hay muchísimas películas

a lo largo de la historia del cine español

que transcurren en pueblos.

Por ejemplo, películas de Berlanga,

aquellas películas de José Luis Ozores de los años 50.

Por ejemplo, "El aprendiz de malo".

Pero eso es un género muy distinto

que lo que podemos llamar "un cine rural",

que podría ser "La venganza", "Los santos inocentes",

"Orgullo", "La gata"...

Las películas de las que vamos a hablar hoy.

"El disputado voto del señor Cayo" también.

Manuel, ¿es más fácil rodar en el medio rural, en la naturaleza,

que en la ciudad, que siempre hay más condicionantes?

Sí, aparte de que sean exteriores y todo eso,

que al productor siempre le cuesta un poco más de dinero,

pero todo lo demás son facilidades.

Yo, de todas formas, volviendo a lo que decía Fernando.

Yo, desde estas películas...

Bueno, quizá la de Antonio y la de Manolo Mur Oti

son, quizá, las que responden más a la premisa.

Porque en el caso de "El tiempo de la felicidad",

son unos urbanitas que se van al campo.

Vamos ubicarnos en el campo a través de Mur Oti.

¡No pases, Enrique! ¡No sigas!

Vengo a buscarte para que seas mi mujer.

-¡Ni un paso más, Enrique! -Laura...

Vuelve a tus tierras, Enrique, y manda clavar en el río las estacas.

Laura...

Entre nosotros ya no hay nada.

-Y eres tú quien lo dice, Laura.

-Eres tú... -¡Quieto!

Vamos a situar "Orgullo" en la filmografía de Manuel Mur Oti.

Venía de hacer "Cielo negro", que es la cumbre de su filmografía.

Sí, yo creo que "Orgullo" es más perfecta que "Cielo negro".

Aunque "Cielo negro", efectivamente, es una película estupenda.

Pero yo creo que "Orgullo", si mi memoria no falla,

es la cuarta película de Mur Oti. Sí, es la cuarta.

Había hecho ya una película íntegramente rural

que se llamaba "Un hombre va por el camino",

con la que debutó, con Ana Mariscal. Su ópera prima.

Y luego hizo "Cielo negro", que está reconocida

como su obra más inspirada.

Y después hizo "Condenados"

que, de alguna manera, prefigura ya el mundo de "Orgullo".

Pero sí creo que es un arranque de carrera muy coherente,

a la que además sigue "Fedra" inmediatamente,

y "El batallón de las sombras". ¡Menudos títulos!

Son películas que tienen una gran coherencia.

Todo es demasiado en el cine de Mur Oti.

Pero de pronto, todas esas ambiciones,

en "Orgullo" como que se concentran y se resitúan

y la película es de una perfección desde el primer momento.

Ya la presentación de la película en la estación,

la presentación del personaje de Cándida Losada,

es perfecto, de guion y de realización y puesta en escena.

-Buenos días, doña Teresa. -Buenos días.

-Por poco no llega a tiempo. -Pero llegué.

Dé gracias a que el tren viene con retraso.

Lo tuve en cuenta.

-Y luego creo que, como muy bien decía en libro

que escribió sobre él Miguel Marías,

"Orgullo es una película cuyos planos están todos donde deben estar

y todos tienen una funcionalidad, y al mismo tiempo son muy expresivos.

Son enormemente bonitos y agradables de ver.

Pero, a la vez, tienen una fuerza dramática y narrativa muy grande.

Yo creo que "Orgullo" es la consagración de Mur Oti.

No es una película que tuviera demasiada repercusión en su estreno.

Javier, hablábamos el martes de este drama rural

con esa vertiente de "western".

-Es que para mí, a pesar de que sea el maestro del melodrama,

con esa grandilocuencia que tiene la puesta en escena,

en la utilización musical,

y a pesar de que sea una película en un entorno rural,

a mí, fundamentalmente, me parece una película del Oeste.

Un "western", por la tipología de los personajes,

por el concepto de frontera, por la conquista del territorio,

por esa cerca que separa un territorio del otro

como si fueran los indios y los "cowboys".

Por muchísimas cosas.

Y por la utilización que hace de la puesta en escena

y de la fotografía de Juan Mariné.

Es una de las cosas que sorprenden de la película.

Sí.

Bueno, Mariné es el operador de esta película...

Y de la que vimos el miércoles. Claro.

Para mí, los dos trabajos son fascinantes.

Pero, por ejemplo,

en todo el paso que hay en Riaño y todo eso,

de repente hay cuatro planos que no tienen la misma luz.

-Es una película que supongo que tuvo muchas dificultades

climatológicas y para rodar ahí.

¿Dónde se rodó? Son los Picos de Europa.

A medio camino entre Cantabria, Asturias y León.

Pero, por ejemplo, el otro día comentábamos en la presentación

que la secuencia del lago, ya en la parte final,

cuando buscan el agua,

él lo quería rodar en el lago Enol, en los lagos de Covadonga,

y no pudieron y lo rodaron en el lago de la Casa de Campo de Madrid

con cristal pintado de decorado

en lugar los lagos de Enol, como él quería.

Bienaventurados los que nunca perdieron la esperanza.

-Sin embargo, la película tenía, en aquel momento,

dos estrellas como actores.

Porque venían de "O Cangaceiro",

que fue la película que triunfó el año anterior en Cannes.

Entonces, de repente, trabajar con Alberto Ruschel y Marisa Prado,

que eran brasileños, y habían triunfado en Cannes y tal,

a él le dio un cierto prestigio.

Y yo creo que la película tuvo un cierto éxito

porque tenía dos estrellas.

Además, Mariné también tuvo que someterse un poco...

La estrella era Marisa Prado,

y había que fotografiarla, como exigía una primera figura.

Ese era un empeño de Manuel Mur Oti para esa venta al exterior,

el tirar de estrellas extranjeras. Él tenía esa obsesión.

Porque en los últimos años de su vida se fue a Puerto Rico,

creó una oficina de venta de películas.

Él lo que quería era que el cine español se vendiera,

y él pensaba en ese tema.

En 1960, o en el 59, se trajo a Ruth Roman,

que era una gran actriz de la Warner, del cine americano,

para hacer "Milagro a los cobardes",

aquella película que hizo sobre Jesucristo,

que representó a España, en el 60, en el Festival de San Sebastián.

Y que se rodó prácticamente toda en un decorado.

-Sí, toda en un decorado.

Es una película de mucho prestigio de la época.

-Pero a propósito de lo que decías,

de la película de Manolo lo que da gusto,

vista como director,

es el valor que tiene como director, eso es muy bonito.

Ver a un director tan valiente, atreviéndose a todo.

Y como, además, la mayoría le salen bien, ¡olé!

-Tú ya sabes que en la época le llamaban "El Genio".

-El Orson Welles español. -Y "El Genio", era conocido así.

-Y las malas lenguas dicen que fue él el que se inventó el mote.

(RÍEN)

Estamos hablando mucho de Manuel Mur Oti, de "El Genio",

también de los actores, de la puesta en escena.

Vamos a hablar de lo que cuenta la película

para quienes no la han visto.

Es un melodrama y tiene ese referente de "Romeo u Julieta":

dos familias enfrentadas. El toque shakespeariano es evidente.

Ahí está la imposibilidad de amar

al miembro de una familia rival.

Es que eso es imposible.

Está "Romeo y Julieta", y es una tragedia desde el principio.

Todo el destino de los amantes está marcado desde el principio.

Creé una nueva "Romeo y Julieta", simplemente.

A dos familias, como dicen "Romeo y Julieta":

"Igual es por la sangre, igual es por la estirpe,

estirpe que diera motivo a singular querella".

Pues entonces, en las dos tierras, como línea divisoria,

como frontera de odios y de amores, existía un río.

La singularidad aquí es que el drama, la tragedia de esta joven pareja

que no puede llegar a celebrar su matrimonio

incluso el mismo día en que se va a celebrar la boda,

es una reproducción de lo que ya había pasado

con sus respectivos padres,

con los personajes que hacen Cándida Losada y Enrique Diosdado,

dos magníficos actores que sostienen muy bien la película.

Diosdado venía de muchos años de trabajar en Argentina,

y Cándida Losada era una actriz de reparto muy sólida

y que aquí tiene un papel protagónico y que lo aprovechó muy bien.

Era una actriz estupenda.

También es interesante analizar la importancia que Mur Oti

le da a las mujeres en su cine.

Son mujeres independientes que tienen fuerza,

piensan por sí mismas, no dependen de los hombres.

No era muy habitual en el cine de la época.

Se va viendo cómo las mujeres, a veces, en esta quizá no tanto,

pero en otras se tienen que enfrentar al deseo continuo de los hombres.

"Fedra". En "Fedra", por ejemplo, muy claro.

Incluso en algunos aspectos de "Un hombre va por el camino".

Y las mujeres son muy independientes.

Y aquí son las matriarcas, muy claramente.

(Música dramática)

Mañana salgo para las cumbres.

Al apuntar el día, me llevo el ganado a las cumbres

para que los Alzaga no puedan ofrecernos nunca

la limosna del agua y del pan.

Al alba.

El miércoles veíamos "La gata", estrenada en 1956.

Dirigida por una pareja de cineastas.

Margarita Alexandre y Rafael Torrecilla.

Estás guapa.

Muy guapa.

Tú eres distinta a las otras.

Sí, ya sé que les he dicho lo mismo.

Pero ahora de verdad, María. Ahora no engaño.

Estás hecha como yo.

Por eso me tienes miedo y por eso te tengo miedo, ¿verdad?

Anda, vete. Ya has terminado, ¿no?

Lo que pasa es que te veo y siento que la carne me quema

como cuando tengo cerca un toro.

Margarita Alexandre fue una pionera del cine español.

Es un personaje que a mí me parece... Yo no la llegué a conocer.

...muy interesante.

Porque primero fue actriz, luego viajó,

estuvo en Cuba muchos años,

luego estuvo en Italia,

organizó en Italia como medio coproductora

algunas películas, entre otras "Operación Ogro"

de Gillo Pontecorvo.

Y con su pareja, que era Rafael Torrecilla,

primero hicieron un documental que se llamaba "Cristo"

sobre el Museo del Prado.

Luego hicieron alguna otra película, "La gata".

Y Margarita era un personaje

que su biografía me parece, a veces, más interesante que sus películas.

-El premio especial lo consiguieron Margarita Alexandre

y Rafael M. Torrecilla por su película "Cristo".

-Ella estaba casada aquí en España. -Exacto.

Con una relación matrimonial bastante libre

entre marido y mujer

Porque ella del que realmente estaba enamorada, posteriormente,

era de Torrecilla, el codirector de la película,

y según se cuenta aquí no era libre esa posibilidad de convivencia

y ante las habladurías y la presión de la gente,

decidieron irse fuera.

Se fueron a Cuba, estalla la revolución y se quedan allí.

-Puede vernos. -¿Y qué?

Si lo supiera mi padre...

Me parece que siempre nos mira. Esto tiene que acabar.

¿Ahora? No, tú sabes que eso no puede ser.

-Margarita Alexandre y Torrecilla venían de una película muy complicada

que era "La ciudad perdida".

"La ciudad perdida" era una película

sobre un comunista en el exilio que vuelve a España

y que tuvo montones de problemas con la censura.

Acabaron muy hartos con el tema de la censura

y se propusieron ambos hacer un vehículo comercial para fuera.

Como tenían contactos con Fox y demás,

pues está claramente muy dirigida a la gente de fuera.

No es una película folclórica para la gente de dentro,

para el españolito de a pie de la época,

sino más para la gente de fuera,

que ve los toros con un misterio y con una aureola bastante distinta.

La directora lo decía, que quería alejarse, precisamente,

de esa imagen de folclore.

Ya que estamos hablando del medio rural,

aquí se reflejan muy bien esas faenas de campo,

de todo lo que hay alrededor del campo bravo.

Eso es un poco lo que a mí me interesa más de la película:

el aspecto documental.

Una parte de la película, visualmente, es muy interesante.

Y lo que muestra, sobre todo, para los que somos muy urbanitas,

y de esta época,

pues realmente resulta novedoso y brillante.

Manuel, decías antes de empezar el coloquio

que también habías descubierto esta película

gracias al programa. Sí.

¿Qué te ha parecido?

¿Qué destacarías? Pues a mí...

Bueno, la fotografía de Mariné me ha parecido deslumbrante.

La película a mí, formalmente,

me parece que está muy bien hecha, muy bien empaquetada, etcétera.

Aunque ocurre en un medio...

Me suena todo, menos las cercas y algunas cosas que serán de verdad,

todo me parece un poco...

Como un producto hecho para tener éxito.

Magníficamente hecho, no sé si tuvo muchísimo éxito.

A mí lo que me gusta menos, no sé si estaréis de acuerdo,

es la construcción narrativa.

Porque la película no avanza.

La película es plana, es un plano detrás de otro,

y no tiene ningún tipo de construcción,

de estructura narrativa.

Y yo sé, porque yo eso lo he sabido, que esta película se hizo

porque la Fox, que me parece que fue la que la distribuyó,

dijo: "Esta película la hacemos si va Aurora Bautista y Jorge Mistral

y, entonces, se los impusieron

y la hicieron con Aurora que, evidentemente,

entonces era una estrella que se salía de todo

y Jorge, que también lo era.

-A mí me gusta más.

Me parece una película muy hecha para el mercado internacional.

Yo creo que se nota desde el principio

en el tratamiento de los temas... -El Scope.

Es la primera en Cinemascope Es evidente.

rodada en España.

Tuvieron que traer todos los artilugios del Scope

por medio de la Fox, que distribuía y coproducía.

-Y eso produjo, además,

unas complicaciones y aplazamientos en el rodaje tremendos.

Mariné cuenta sobre "La gata" porque fue un rodaje muy complicado.

-Lo difícil que era en aquel momento el uso del color

por la cantidad que había que poner.

Entonces, planteaba una cantidad de problemas

y, sobre todo, pensando que en España

tampoco teníamos las lámparas especiales

que había que utilizar.

Entonces, rodar una película en color a ese nivel era supercomplicado.

-Realmente, la primera película íntegramente en Cinemascope

es "La gata", a la que sigue luego "Torrepartida",

película muy interesante de Pedro Lazaga

con una magnífica utilización del Scope.

El Scope en ese momento, hay que recordar,

que fue una aparición en la vida de los aficionados al cine.

Porque las películas eran en formato cuadrado.

Y de repente, la pantalla se amplió.

Y eso en "La gata" yo creo, como tú muy bien decías, Manolo,

el trabajo de cámara, de encuadres, es magnífico.

Esas primeras películas de Cinemascope

también en el cine americano

tenían una utilización del formato muy inteligente

y muy pensado, precisamente,

para presentar ese formato.

-Luego eso se fue olvidando. -En las de Lazaga también se ve.

El Cinemascope, pues ya se dejó de componer como Dios manda

y ahora cualquier cosa puede ser en Cinemascope.

-Yo creo que fue John Ford... -Fue Fritz Lang.

O Fritz Lang. A lo mejor, vamos. (RÍEN)

-¡A que sí! -Sí, me imagino.

Le dijeron: "¿El Scope qué le parece?".

Es que estoy dudando porque la frase que a mí me llega es:

"¿Qué le parece a usted el Scope?".

Y dijo: "Nada, un indio más a la derecha y otro a la izquierda".

Pues me he colado, eso fue John Ford. Sí, tiene pinta de ser él.

Fritz Lang dijo que era un formato para serpientes y entierros.

-Eso es.

¿Sabemos cómo le afectó a "La gata" la censura?

Porque estamos hablando de una película estrenada en el 56,

con una mujer protagonista que es muy dueña de su deseo.

No tuvo demasiados problemas con la censura.

Al ser una película muy pensada para el exterior y demás...

Eso sí, la mujer no es tampoco la clásica mujer andaluza de la época

ni la clásica mujer andaluza que reflejaba el cine.

Ni la mujer de campo. Ni la mujer de campo.

-Ni el acento.

-Era bastante más independiente que todo eso.

Es curioso porque, además, la directora Margarita Alexandre

echaba pestes de Jorge Mistral.

-Con lo que le gustaba a mi madre. Sí, al parecer...

Pero ella decía que se iba con su Cadillac de juerga a Sevilla

todas las noches, y que venía por las mañanas a rodar

con unas ojeras que no había quien lo aguantara.

Y luego, si lo piensas, eso es lo que hace el personaje.

Con lo cual le podía venir incluso bien.

-Pero Jorge Mistral era el gran galán de la época.

-A mí me encanta Jorge Mistral. -No, a mí también.

-Es un actor estupendo, con una presencia increíble

que hablaba magníficamente bien. Decía los diálogos muy bien.

Juan nací y Juan soy.

Y ni tu padre ni todos los guapetones del cortijo

me van a quitar lo que me dio mi madre.

-A mí me gustaba mucho. -Por decir, le faltaba estatura.

-Sí, quizá. -Era un poco bajito.

Pero yo lo recuerdo...

Yo a veces le noto que iba con muchas alzas.

Y Aurora Bautista está... Está en su momento también.

¿Verdad?

Aurora era una mujer muy sensual.

-Pero es que claro, ya lo dice Jorge Mistral en la película:

"¿Por qué me tratas así si nos quemamos en el mismo fuego?".

Es que la película de lo que trata es del sexo todo el rato.

Con orgullo, de alguna manera.

Hay una tensión sexual en las dos películas...

Más en "La gata", quizá.

Esto tuyo y mío tiene que ser porque está escrito.

-La belleza tan diferente...

La Aurora Bautista que yo conocía, aparte de la edad,

es que hubo una cosa que perdió.

No, es que Aurora... Claro, tú la recuerdas, me imagino,

en las primeras películas iba disfrazada de reina de Castilla

y de no sé qué... De Orduña.

Pero cuando se quitó los disfraces,

era una actriz que a mí me parece que tenía mucha sensualidad.

-Eso ya estaba en "Condenados" de Mur Oti, por cierto.

Que es anterior a "La gata".

-Aquí ella está más controlada que en "Condenados", creo yo.

Esa tendencia hacia el exceso que tenía la Aurora de esta época

y que luego lo controla aún más,

supongo que por influencia de Miguel Picazo en "La tía Tula",

yo creo que aquí está más controlada.

Una película que triunfó también fuera de España.

Es que se estrenó en EE.UU., en Francia, en Italia.

Es una película que se estrenó en muchos sitios de fuera.

Y, además, es llamativo porque antes hablábamos

cómo Mur Oti, que quería hacer el primer "western"

de la historia del cine español en "Orgullo",

Margarita Alexandre y Torrecilla lo que no querían

era que tuviera aspecto de "western", que podría tenerlo,

tanto por el formato panorámico como por los ambientes.

E intentaban huir de eso.

Y, al final, el personaje de Jorge Mistral

se convierte en un "cowboy" errante como el de los "western"

que va de sitio en sitio contando sus andanzas,

amorosas en este caso.

Vamos a continuar con nuestro repaso.

Hace ya 31 años, Antonio,

que estrenabas "El disputado voto del señor Cayo",

la película que veíamos ayer jueves.

-Buenas. -¡Buenas tardes!

¿Podríamos hablar un momento con el señor alcalde?

-Yo soy el alcalde. -Ah, perdone.

Veníamos por lo de las elecciones.

Ya.

Sabrá que hay elecciones el día 15, ¿verdad?

Algo oí decir en Refico la otra tarde. Sí, señor.

Era la segunda de las tres adaptaciones

que has hecho de la obra de Delibes. ¿Por qué ese interés?

La obra de Delibes es maravillosa, pero ¿por qué en tres ocasiones?

Bueno, yo estudié en Valladolid.

En la universidad, antes de hacer estas películas.

Y para los universitarios de la época que estudié...

Estudiabas Derecho, por cierto. ¿Cómo?

Estudiabas Derecho. Y lo terminé.

Y lo terminaste.

Hombre, a los universitarios Miguel Delibes,

que entonces dirigía El Norte de Castilla,

era un referente.

Porque Miguel era un personaje

que hacía unas campañas en contra de la oficialidad,

era un hombre rebelde.

El Norte de Castilla tuvo muchísimos problemas

por las campañas que hacía por el mundo rural,

que lo defendía mucho y tal.

Entonces, todos los universitarios a Miguel,

que no le conocíamos de nada, le respetábamos mucho

y leíamos sus primeras novelas.

Pero yo hice, antes que esta, una novela de Delibes.

Llegamos a un acuerdo con el productor,

que era José Sámano, e hicimos "Mi idolatrado hijo Sisi"

que era "Retrato de familia", que también se ha puesto aquí.

Y yo con Delibes me entendía muy bien.

Delibes era un personaje no precisamente simpático.

Castellano, ¿no?

Pero era un personaje con el que yo conectaba muy bien.

Yo había leído la novela y la intenté hacer en su momento.

En el año 78. Pero ahí fue imposible.

Y justo diez años más tarde, cuando la hice,

es cuando tuve la oportunidad de encontrar una producción.

La hizo, prácticamente, el productor era Galiardo, el actor.

Entonces es cuando nos planteamos el problema,

que en la película está resuelto, como se ha visto.

Claro, la historia que cuenta la novela

es del año 77,

y claro, diez años después habían pasado muchas cosas.

No podíamos adaptar la novela tal como era.

A Manolo Matji, el guionista, y a mí se nos ocurrió la fórmula

de inventarnos esta segunda parte de la película,

que es la que está en blanco y negro,

que es qué habrá sido de aquellos personajes

diez años después,

cuando ya los socialistas han llegado al poder,

no están con la ilusión y la esperanza

que tenían en los primeros años de la Transición.

Y de esa reflexión de qué había sido de esos personajes

es cuando surgió el guion de "El disputado voto del señor Cayo".

Antonio apuntaba algo.

Es verdad que es una adaptación bastante libre de la obra.

Por ejemplo, el PSOE no aparece como tal

en la obra de Delibes.

También tiene un tono más político la película que la novela.

Sí, tiene una dimensión política que la novela no tiene, está claro.

Estuve en Valladolid viviendo todo aquel carnaval preelectoral.

Las calles regadas de octavillas, la actividad de los partidos...

Y a las dos semanas justas me encontraba en mi retiro de Sedano.

Entonces, aquel choque brutal,

del fervor vital que había visto en la ciudad

y aquella paz absoluta, y aquella lejanía

con que se veían estos acontecimientos,

pues me inspiró la idea de poner en contacto estas dos culturas.

Yo creo que la diferencia sustancial

es que la novela es una reflexión en tiempo presente

sobre una campaña en las primeras elecciones

de un partido de la izquierda.

Más bien se refería al PSP que al PSOE, pero era así.

Y la película, en cambio, es una reflexión

sobre el paso del tiempo, sobre el deterioro

que el tiempo ha tenido

sobre los distintos personajes

del año 77.

Es decir, son dos planteamientos, a mi juicio, muy distintos.

Yo creo que esa idea enriquece mucho la película

porque es de lo que se trataba en ese momento,

cuando ya el PSOE está en el poder,

es el segundo mandato de Felipe González.

Y ha empezado a haber un cierto deterioro

del concepto idealista de esa izquierda del 77.

Un relativo deterioro.

Es una película muy interesante hoy en día

para reflexionar sobre lo que fue la Transición

y la evolución de la Transición.

Estamos hablando del medio rural, y tenemos aquí a Delibes

que es uno de nuestros escritores

que mejor ha escrito y descrito el medio rural.

Quizá en algún momento incluso algún crítico contemporáneo

pueda decir que incluso que es un tanto reaccionaria

la defensa que hace del campo en contraposición a la ciudad

y la defensa que hace el personaje

de estar aislado del mundo, incluso de la política y demás.

Es muy llamativa la secuencia en la que se descubre

que él descubrió la muerte de Franco dos o tres semanas después de morir.

Se tiró usted... casi cuatro semanas en la inopia.

-¿Y qué prisa corría? -¿Qué pensó usted, señor Cayo?

-¿Pensar? ¿De qué? -De Franco. De que se hubiera muerto.

Mire, para decir verdad,

a mí ese señor me cogía un poco a trasmano.

A mí la película me gusta mucho, por variados aspectos.

Uno de los principales, el duelo interpretativo maravilloso

que hay entre Galiardo y Rabal, que creo que están magníficos ambos.

Y a mí que me interesa y siempre me ha gustado mucho

el cine político, y se ha hecho tan poco en España,

me gustan muchísimo las primeras secuencias

ya en el pasado, digamos, en la parte en color.

Que corresponden, más o menos,

a los dos primeros capítulos de la novela de Delibes.

Para que la gente lo entienda,

esos son los que se desarrollan en la sede del PSOE,

en los que hay una conversación absolutamente maravillosa

entre el personaje de Galiardo, que es el aspirante a diputado,

y las dos personas que le escriben los discursos,

que es lo más parecido que se ha escrito

y se ha hecho aquí en España a "El ala oeste de la Casa Blanca".

-¿Qué dice aquí? -"Ominosa".

-No me gusta. -Tío, eres la pera.

Dos horas exprimiéndonos los sesos y ahora al diputado no le gusta.

Os enrolláis demasiado.

Dinos tú comerle el coco al personal sin dar el coñazo.

No sé, con ideas. Pocas pero claras.

Tengo entendido, Antonio, que a Delibes, en principio,

no le parecía que Paco Rabal fuera el señor Cayo que él describe.

Y por otro lado, Paco Rabal no entendía el personaje

como Delibes lo había escrito. Cuéntanos.

Parece ser que el señor Cayo está inspirado

en un personaje que él conoció en un pueblo.

Claro, el personaje era bajito, gordo y rechoncho.

Y cuando yo le hablé de Paco Rabal me dijo que no tenía nada que ver.

Digo: "Bueno, pero es que yo tengo una visión distinta.

Además, tienes que entenderlo.

Tú has hecho la novela, pero yo daré un punto de vista...".

Pero curiosamente Delibes, al cabo de los años,

escribió una página en el ABC, que yo tengo conservada,

que me parece que la titulaba "La mirada del señor Cayo".

Y era una apología del trabajo de Paco Rabal.

¿Y cómo entendió Paco Rabal el trabajo en un principio?

Más cerca del Azarías, ¿no?

Sí, Paco acababa de hacer "Los santos inocentes".

Claro, leyó el guion y dijo: "Pues otro tonto de pueblo".

(RÍEN) No había ninguna duda.

Entonces, me acuerdo que tuvimos una cena

antes de comenzar el rodaje.

Yo la suelo tener, o la tenía cuando hacíamos cine,

con los actores. Paco estaba...

Yo le había dicho a Paco que se aprendiera bien los diálogos

porque no se podían meter morcillas en los textos tan elaborados,

el verbo del señor Cayo escrito por Delibes.

Que era una forma de hablar muy campesina y muy real.

Y el día de la cena me dijo:

"Antonio, ya lo tengo memorizado todo".

Digo: "Ay, qué bien".

"¿Quieres que te haga una demostración?".

Entonces, me acuerdo que cogió uno de los monólogos de la película

y me lo soltó allí, totalmente equivocado.

(RÍEN)

Porque era como si fuera el tonto del pueblo.

Él repetía el personaje de Azarías.

Y yo delante de Ernesto de los Santos tampoco le iba a decir...

Digo: "Bueno, estupendo. Mañana nos vemos".

Y al día siguiente nos vimos y le dije: "Paco, no tienes ni idea".

"No, hombre, es un analfabeto, un hombre campesino.

Es un retrasado mental".

Digo: "No, no. Es analfabeto, es un campesino,

vive en la naturaleza, pero no olvides una cosa...".

A mí me ha dicho muchas veces Paco que eso fue definitivo.

"Es un sabio".

Como muchos que hay en el campo. Y de repente dijo: "¿Cómo?".

Digo: "Es un sabio".

Y entonces cambió el chip e hizo el personaje,

que a mí me parece que lo hizo estupendamente.

¿Qué hace en invierno?

-Labores no faltan. -¿Y si se pone a nevar como hoy?

Ya ve, miro caer la nieve.

-¿Y si está nevando 15 días? -¡Como si le echa un mes!

Agarro una carga y me siento al fuego a aguardar a que escampe.

Tenemos también a Juan Luis Galiardo

que decías que había sido decisivo para la producción de la película.

Y también Fernando por esta época intentaba dejar atrás

esa imagen de galán.

Yo creo que "El disputado voto del señor Cayo"

fue su reválida, de alguna manera.

Fue lo que cambió la trayectoria interpretativa de Galiardo.

-Sabes que él, cuando era galán,

llega un momento en que ya perdió un poco el norte

y se fue a México. -Se fue a México.

Estuvo muchos años en México, y al volver me llamó a mí

porque él quería conocerme y tal.

Entonces es cuando le propuse hacer "El disputado",

él me dijo que él la producía con una empresa que él tenía,

y entonces...

Yo, en principio, no pensé en él para hacer el personaje de Víctor.

Yo pensé en Paco, luego en los jóvenes,

y el de Víctor lo tenía un poco...

Y Galiardo no se atrevía a decirme, siendo al fin y al cabo el productor:

"Coño, el personaje lo hago yo". Y ya un día me dijo:

"Oye, ¿y ese personaje por qué no lo hago yo?".

Digo: "Porque tú eres todo lo contrario.

Tú eres un extrovertido, una especie de fenómeno parlante

que no hace más que hablar.

Y este es un personaje con mucha vida interior,

muy atormentado por dentro".

Y me dice: "Pero hombre, yo soy un actor.

¿Por qué no lo intentamos?".

Y entonces le dije un poco las líneas y tal

y bueno, en el rodaje nos entendimos perfectamente

porque me parece que Juan Luis era, aparte de una gran persona,

porque era una gran persona,

mucha gente no le conocía más que su aspecto exterior,

y era una bellísima persona, era un grandísimo actor.

Por el señor Cayo.

Curiosidades de la vida, Javier. No sé si tú lo recuerdas.

Hablamos de las interpretaciones, de la dirección y otras cosas

y esta película fue nominada al Goya a la mejor banda sonora.

¡Que no tiene! Que lo explique Antonio mejor.

¡No tiene música!

¿Qué pasa? Los académicos de los Goya se ponían a hacer cruces y decían...

-Yo fui el primer sorprendido. -Es una genialidad.

Porque ya sabes que luego fui presidente de la Academia,

yo entonces no lo era.

Y de repente veo las nominaciones y veo:

"Mejor música: 'El disputado voto del señor Cayo'".

Digo: "Pero ¿se han vuelto locos los que han votado?".

Porque, además, si son amigos míos, voto al mejor director o película.

Pero no estaban ni Rabal ni Galiardo.

¡No! ¡Solo mejor música! ¡Que no tiene música la película!

Además, que yo lo tenía pensado desde el principio.

Como es lógico, al final, no se podía corregir eso.

Me acuerdo que en las nominaciones,

como suena un momento en la película "Marina" de Arrieta,

pues pusieron a Arrieta. Pero claro, nadie lo pensaba.

-Claro, eso no es música original.

-Y me acuerdo que una de las primeras cosas que hice

cuando llegué a la presidencia

fue modificar los estatutos de los Goya

y, entre otras cosas, dije que en el apartado de mejor música

era imprescindible que hubiera música.

Y, además, música original.

Y que si no había música o música original,

esa nominación se daba por no válida.

Antonio, "El disputado voto" fue Espiga de Plata

en la Seminci de Valladolid.

Y después volverías a Delibes con la adaptación de "Las ratas".

Exacto.

Y en Valladolid yo recuerdo...

Efectivamente, aparte de la Espiga de Plata,

que la película gustó mucho al público.

Cosa que en Valladolid en aquellos años,

normalmente, las películas españolas eran sonoramente pateadas.

Sistemáticamente.

Y "El disputado voto" fue un éxito.

Entonces, luego de la proyección hubo una rueda de prensa

y, sorprendentemente,

Delibes, que no le gustaban y no iba a ninguna, fue.

Yo le dije: "Yo te invito a que vengas a la rueda de prensa".

Y vino. Me acuerdo que a mí me sorprendió.

Estábamos los actores, yo, y estaba Delibes.

Y ahí yo reconozco, lo digo porque es público y notorio,

a Miguel Delibes le preguntaron por la película

y dijo textualmente que la película le gustaba más que la novela.

(RÍE) Qué bueno. Insólito en un novelista.

Pero eso lo digo porque lo dijo públicamente.

Era un tipo también muy humilde. No, él decía, y tenía cierta razón,

que la película tenía una dimensión política

que la novela no tenía. Lo que hablábamos.

Y eso a él le gustaba mucho.

-Esa dimensión política no la ha perdido tampoco.

Años después, hay diálogos que ya están en la novela,

y alguno que añadisteis Manolo Matji y tú,

que me sorprenden mucho por la actualidad.

Por ejemplo, ese momento en el que le dice

el personaje de Lydia Bosch al otro joven:

¿Qué querías? ¿Que opositara a Miss Universo?

Hay otras opciones, creo yo.

¿O que siguiera tus pasos? 23 años y segundo de Derecho.

Es una manera como cualquier otra de realizarse.

Me recordaba mucho a cosas de la actualidad política de hoy,

de que sale mañana en el periódico que tal ministro

o tal presidente de diputación o lo que sea

se ha inventado el currículum porque no ha acabado Derecho.

(Música country)

Párale, si ir aquí al lado.

Eso, a ver si conocemos a alguien interesante, papá.

-Hola.

Ven, siéntate aquí.

Hola. Yo me llamo Elena y soy actriz.

Y esta es mi hermana Verónica, mi madre y mi padre.

Hola.

Y el resto de la familia va en el otro coche.

20 años se cumplen justo ahora en 2017

de "El tiempo de la felicidad", tu sexta película.

¿Cómo surge el proyecto, Manuel?

Yo estaba aquí, en la casa, haciendo "Pepa y Pepe".

Ramón Colom nos ofreció hacer más, pero yo tuve la sensación,

y por eso me han llamado idiota mucha gente del cine,

de que lo que había que contar ya estaba contado,

y no quisimos hacer más capítulos.

Y un día, volviendo de Cádiz a Madrid en coche,

parando en las gasolineras y todo eso, escribí el guion.

(RÍEN)

Me parece que cuando llegué a Madrid tenía 20 o 25 páginas.

Y luego, en una semana lo terminé.

Obviamente, "El tiempo de la felicidad"

no transcurre en el medio rural como estas otras películas

de las que hemos estado hablando, pero sí que nos lleva

a ese contacto con la naturaleza de una familia urbanita.

Y a esa Ibiza hippy de finales de los 60 y principios de los 70.

Sí, yo creo que es más el verano, quizá...

Que el entorno. ...que la isla, sí.

Yo tengo el recuerdo, vosotros también,

que en los veranos, a veces, pasaban cosas que cambiaban la vida.

No quiero olvidar este día en mi vida.

Ni la ropa que llevaba ni el corte de pelo,

ni las primeras palabras que me ha dicho.

Javier Ocaña sacaba precisamente hoy del baúl de los recuerdos

una crónica que hiciste de la película en su momento,

hace ya 20 años. ¿Cómo la ponías, Javier?

Pues la ponía bien. Yo estaba empezando.

Era mi primer año como profesional

en esto de la crítica y la información cinematográfica.

Recuerdo la película con mucho cariño

porque me pilla en una edad muy buena.

Yo estoy cerca, en esos momentos, de la edad de las chicas y chicos.

Me pilla cerca musicalmente.

Siempre me había gustado muchísimo Leonard Cohen, Neil Young y demás.

Y recuerdo haber hecho entrevistas a los actores jóvenes,

y a mí me gustaba mucho "Pepa y Pepe".

Entonces, creo que ese espíritu de "Pepa y Pepe"

de espontaneidad en la interpretación sale muy bien en la película.

Y supongo que tú lo viste también,

que facilitó las cosas a la hora de rodar

con Verónica, evidentemente, pero también con las dos chicas.

Y hay una naturalidad y una espontaneidad especial

en la interpretación de esta película.

Dos tonterías anecdóticas: pude rodar la película por orden.

Me dejó Olaizola, Rafael Díaz Salgado y Resines, que son los productores,

y luego, me dejaron rodarla sin saber el final.

¿Sí? Está bien.

El final se supo tres días antes o cuatro.

-¿Y hasta ese momento qué final era?

Tenía dos o tres finales. Tenía un final dramático.

No tenía un final feliz.

-Alguien moría. -Sí.

Decía Javier que la película lo que transmite

es esa complicidad que existe, sobre todo, entre ellas.

En alguna entrevista de la época llegaste a decir

que creías que nunca ibas a trabajar con un reparto así.

Yo, en general, casi siempre he trabajado con los mismos actores.

Con lo cual...

Con los próximos. Sí.

Con lo cual, aquí falta San Francisco.

Que salía en la película, hacía de un frutero.

Pero como nada más llegar a la isla chocó contra unos señores en coche,

pues hubo que quitarse el personaje.

-Pero sale su padre. -Sale Vicente.

Qué importancia tiene la película ese imaginario musical

del que hablaba también Javier, ¿no?

Todas esas canciones que nos remiten a una época

y que también forman parte de los gustos de su director.

-A mí me parece fundamental en la película.

Y disfruto de ello muchísimo,

porque estar oyendo a Janis Joplin, a Bob Dylan, a Neil Young

y a Leonard Cohen.

Yo soy un poco mayor que Javier, pero también forman parte de mi vida.

Y yo creo que en la película están muy bien integrados.

Porque argumentalmente viene a cuento

por la afición musical de uno de los personajes

y por la presencia de la chica hippy y todo esto.

¿Qué destacarías, Antonio? A mí la película, lo he dicho antes,

me gusta muchísimo.

Me parece que es una película de una aparente sencillez

y que, sin embargo, encierra una enorme complejidad.

Entre otras cosas, me parece que es una película

que es un canto a la vida y a la felicidad.

Pero la felicidad que proporciona la vida.

No otras cosas. El sufrimiento también.

Sí, pero a mí me transmite felicidad.

Y luego, yo creo que tiene varios inventos en el reparto.

Aparte de Verónica y de Antonio Resines

me parece que es una de las primeras películas de Silvia,

que es uno de los grandes descubrimientos de la película

porque me parece no solo una actriz extraordinaria

sino me parece que tiene un rostro absolutamente desasosegante,

inquietante, en algunos momentos perverso,

en otros momentos...

Me parece, como actriz de cine,

me parece una actriz prodigiosa.

Y luego, María Adánez está muy bien.

Y mención aparte, Verónica Forqué, sobre la que pivota todo.

Es esa madre comprensiva

que está siempre disponible para sus hijos,

que les entiende, que les ayuda...

Aparte de que Verónica está estupenda,

hay que reconocer que el personaje es maravilloso.

A una actriz del nivel de Verónica le cae este personaje,

y es una eclosión de talento por todos los sitios.

Porque en este escribiste el personaje para ella.

Sí, claro.

Yo los personajes femeninos siempre los he escrito para Verónica

y los masculinos normales para Resines,

los masculinos raros para San Francisco,

y los masculinos jóvenes para Jorge Sanz.

(RÍEN) De todas formas...

Déjame que cuente una cosa que no le gusta a Resines que cuente

pero para que vea la gente que los actores hombres

son tan coquetos como las actrices.

A Resines yo le pido que engorde.

Entonces, bebe más cerveza y tal, y engorda 10, 15, 20 kilos.

Rueda la primera semana y media,

y se va porque él desaparece en un trozo de película

y luego vuelve las dos últimas semanas

para rodar el final.

Entonces, vuelve. Le digo:

"Te veo más delgado, Antonio. Te veo muy bien".

Dice: "Hombre, he adelgazado 20 kilos".

Y digo: "Pero ¿cómo es que has adelgazado 20 kilos?".

Dice: "Sí, me he visto el copión y me he visto muy gordo".

(RÍEN)

Y él era el productor, además.

-Oye, no hemos dicho nada de Pepón Nieto.

Y lo que hace Pepón Nieto en esta película es dificilísimo

y lo hace muy bien.

Porque ese tipo de cosas, para que queden fatal, está chupado.

Pepón venía de hacer "Días contados", que estaba deslumbrante.

Y el "Perdona, bonita", que también estaba fantástico.

-Es un actor estupendo. -Fantástico.

¿Cómo fue el rodaje?

Porque no pudiste rodar ni en Formentera ni en Ibiza, ¿no?

Fue en Mallorca. Rodamos en Mallorca, sí.

No, el rodaje fue fantástico.

¿Alguna anécdota antes de verla? No puedo contar...

Sí, pero no se pueden contar. No.

¿Rodaste con dos cámaras?

Ah, sí.

Ahí Hans, que creo que estuvo aquí hace poco.

Sí.

Yo le pedí, quizá por mala influencia de la televisión,

rodar con dos cámaras, pero cruzadas.

Con lo cual, vosotros sabéis, que los operadores lo que quieren

es que tú ilumines un campo para cuidarlo.

Pero si tienes que rodar con las dos...

Entonces, Hans me dijo: "Venga, vale".

Y ya lo arregló, puso los aparatos fuera...

Pero llegó el día que yo le dije:

"Sí, pero quiero que hagas una panorámica".

Entonces, lo que hacíamos, llevábamos dos grúas.

Una bajaba y era como inservible

para que la otra cruzara la panorámica

a la altura de tal, y luego ya la otra se recolocaba.

Pero eso es Hans, que es...

-Pero a los operadores, por lo menos en mi experiencia,

hay que ponerles las cosas muy difíciles.

-¿Verdad? Exactamente. -Siempre las resuelven.

-¡Siempre! -Sí, saben un montón.

Ya tenemos que ir terminando.

Lo malo de que la película venga detrás

es que no podemos hablar más de la trama

porque entonces desvelamos cosas importantes.

¿Con qué estáis ahora?

Manuel, ¿con qué andas? Con varias cosas.

¿Que se puedan contar? No.

¿No?

(RÍE) Vale, qué misterioso estás. ¿Y Antonio?

No, yo estoy prácticamente retirado por motivos obvios.

Pero como afortunadamente no me encuentro retirado,

yo personalmente, estoy escribiendo una historia

que como creo que será muy difícil encontrar financiación,

yo la estoy escribiendo como guion,

que es, más o menos, el oficio que tengo.

Y luego, supongo que cuando termine trataré de convertirla en novela.

Pero yo en novela no tengo ninguna experiencia.

Por eso me parece más fácil escribir el guion

y luego tratar de convertirlo en novela,

que espero que sea una novela con un formato muy cinematográfico.

Pues muchísimas gracias por volver a "Historia de nuestro cine".

Gracias por hacerlo por primera vez. A vosotros.

Un placer. Gracias, compañeros.

No os vayáis muy lejos, porque enseguida os invitamos

a zambulliros con nosotros en la vida alternativa y libre

de la Ibiza hippy de los 70.

En nada estamos de vuelta para presentar una película

que ya desde el título transmite buen rollo:

"El tiempo de la felicidad". Hasta dentro de un ratito.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Vida rural en el Cine español

09 jun 2017

Elena S. Sánchez, Antonio Giménez Rico (Director Cine), Manuel Iborra (Director de Cine) y nuestros colaboradores Fernando Méndez-Leite y Javier Ocaña; charlan sobre el "Vida Rural" en el Cine Español.

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