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Historia de nuestro cine - Coloquio: Thriller - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Buenas noches, bienvenidos.

El misterio, la tensión y la angustia nos han acompañado

esta semana en "Historia de nuestro cine".

Si hay un género que ha sabido evolucionar

en el cine español es el thriller,

y de eso vamos a hablar esta noche con nuestros invitados.

Vamos a ver los títulos:

"Arriba las manos, esto es un asalto. -Atraco.

Estoy yendo por lo clásico, la gente entiende...

-Atraco se dice acá, no asalto". "-Me he estrenado.

¿En qué?

Disparar".

"¿Cuándo será el entierro, lo sabe? -Mañana a las 4:00 de la tarde.

Por la mañana vendrán a buscar mi cadáver.

Estoy esperando a alguien. -¿Por aquí?

Pues yo no veo a nadie". (RÍE)

"Sus manos estaban frías.

Su cabeza, llena de sangre".

"Le voy asignar un caso.

¿Ha oído lo del atraco en la joyería?

Pero si en España no hay atracos". "-¿Cuánto?

-120 napos.

-¿A quién hay que matar?"

¡Las joyas de Evita! Esas joyas no son suyas.

Es la mujer del Generalísimo".

(GRITAN)

"¡No voy a dejar que se escape este hijo de puta!"

"Estoy nervioso.

No quiero que me descubra. No quiero hacerle daño".

"No he matado a Pablo, tienes que creerme".

(LLORA) "Si es que nada sale bien, tío".

Para hablar del thriller y más concretamente de las películas

seleccionadas esta semana,

damos la bienvenida por primera vez al programa

a Jorge Sánchez-Cabezudo,

director de "La noche de los girasoles",

la película que vimos anoche.

Su carrera está muy vinculada también a la televisión ha escrito

y dirigido series como "Crematorio" o "La zona", más recientemente.

¿Cómo estás? Bienvenido. Muchas gracias.

Un gustazo tenerte por aquí, Jorge.

Para hablar de algo que te gusta mucho, además.

Sí, sí. Cine negro, thriller...

Ahora veremos también las diferencias entre uno y otro.

Nuestra segunda invitada es Cristina Fallarás,

periodista y escritora.

En 2012 se convirtió en la primera mujer en ganar

el Premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra publicada

en castellano con "Las niñas perdidas".

En febrero publicó "Honrarás a tu padre y a tu madre",

un apasionante relato sobre la Guerra Civil

y el pasado familiar a medio camino entre la crónica y la novela.

¿Cómo estás? ¿Qué tal? Muy buenas.

Creo que he dicho un poco mal el premio.

Lo he dicho mal... Premio Hammett Internacional.

Eso es, me he puesto un poco intensa.

Bueno, bueno, era Dashiell sin duda.

Muchísimas gracias por estar con nosotros.

Saludamos también a nuestros compañeros

y colaboradores habituales, Javier Ocaña, Luis Parés.

-Buenas noches. -Hola, ¿cómo estás?

¿Cuál es la diferencia entre el thriller, el cine negro...?

Creo que esta semana, los cinco títulos que hemos visto,

unos tienen más de una cosa y otros, más de otras.

¿Establecemos las diferencias?

Que hablen expertos.

A mí me costaría poner los límites. (RÍEN)

-Quizá aclarar que el término thriller, evidentemente,

es un término inglés, que viene del verbo "to thrill",

que puede ser tanto asustar,

emocionar como lo que creo que mejor encaja, estremecer.

Y ese estremecimiento es lo que va dentro del thriller.

Normalmente, alrededor de un crimen.

Y ese "alrededor de un crimen"

se puede establecer y narrar de muy distintos modos.

Como en la órbita del cine negro

al que se acerca la película de lunes, "Los culpables".

En un tono más social, como puede ser la película de Jorge,

"La noche de los girasoles",

en un tono vanguardista y estético como puede ser "Bilbao".

Y supongo que de lo que depende mucho también

la narración es el punto de vista.

Qué información tienen los personajes y el espectador.

Por ejemplo, en "Los culpables",

la clave está en que el espectador no tiene la información

que tienen al menos algunos de los personajes.

Y en la de Jorge, el espectador tiene mucho más información,

porque conoce la identidad exacta del criminal,

cosa que ninguno de los personajes conoce.

Entra el juego del suspense como elemento.

Y el otro elemento es cómo mantienes

al espectador en una trama de crimen

y la famosa frase de Hitchcock de la bomba debajo de la mesa,

el espectador sabe que hay una bomba que va a estallar

y el espectador sufre, porque espera que en un momento dado,

la bomba estalle.

Ese concepto por ejemplo del suspense

nos movía a la hora de construir el guion.

En otros, la dosificación de la información

se da de otra manera.

Has hablado del suspense.

¿Cuáles son esos otros elementos que no deben faltar en un thriller?

Los personajes, básicamente.

Por ejemplo, en "La noche de los girasoles",

yo creo que el común de todas las películas es el juego

entre el desarrollo de los personajes en torno al hecho

que se cuenta, que es crimen.

Cómo cada uno de ellos tiene las razones sociales, emocionales,

sentimentales, humanas que hace que todos lleguen

al punto al que llegan.

Precisamente, hay dos elementos.

Y si cogemos todas las películas, vemos que dos a dos,

muchos elementos se repiten en varias de ellas.

Por ejemplo, el arranque de "La noche de los girasoles",

es un psicópata.

Pero cuando hicimos la película,

no queríamos contar la clásica película del psicópata.

Sin embargo, tiene mucho que ver con "Bilbao",

un tipo obsesivo que recorre en torno a la mujer.

El personaje de la mujer,

cuáles son las diferentes caras de las mujeres en torno al thriller.

Y dependiendo de si es cine negro o no,

cuál es el arquetipo clásico de mujer de cine negro.

Toda la reinterpretación

de los arquetipos, cómo se van repitiendo

es lo que forma el género, ¿no?

Enseguida vamos a pormenorizar sobre todas las películas.

Hemos hablado de suspense, de personajes,

más elementos que no deben faltar... La muerte.

Para mí, el elemento central del thriller, del cine negro,

de suspense, de la novela, es la muerte.

¿Dónde colocamos la muerte, es decir, lo fatal?

La muerte puede estar desde el principio.

Como en "La noche de los girasoles", hay una muerta, está ahí.

O puede parecer que algunos de los actos que sucedan

lleve a la muerte pero que no vaya a haber nada.

Una película de suspense clásico es un robo.

Un robo que no tiene por qué haber muerte,

lo máximo que puede pasar es que la policía

te meta en la cárcel.

Sin embargo, necesitas esa tensión que te lleve

hacia la posibilidad de la muerte para que todo coja empaque.

Porque tú como espectadora estás buscando lo fatal.

Y puede jugar mucho con todo.

Puedes hacerlo muy simbólico, puedes hacerlo muy real,

muy social o nada social o muy de salón.

Pero la muerte tiene que rondar siempre por ahí.

Luis, ¿crees que el cine español, el thriller español,

tiene una identidad propia?

¿Hay algo que nos diferencia?

Eh sí,

y puede que sea que hemos querido ser igual que los americanos.

Puede que nuestro rasgo distintivo

haya sido no tener rasgos distintivos.

Hay que tener en cuenta que la literatura negra

siempre se ha leído mucho en España.

Los años 30 o 40, se han publicado muchas novelas, ha sido muy popular.

De hecho, están las famosas ediciones de bolsillo.

Y estas novelas tenían como referente

siempre la novela negra norteamericana.

Con lo cual, ese imaginario que tenía el género era un imaginario

que no era propio, era un poco importado.

Todos nos imaginábamos como rascacielos,

detectives en gabardina...

El cine español ha tardado mucho en darse cuenta

de que esas estructuras narrativas también se podían aplicar

a rasgos distintivos nuestros.

Uno de los rasgos distintivos de los que no hemos hablado

es la extrema violencia que a veces tiene el thriller.

La acción no entendida como relato,

como acontecimiento sino como violencia.

¿Dónde sucede? ¿Dónde son los enclaves donde más acción hay?

En el mundo rural, con lo cual, en cierto modo,

el cine negro español siempre ha intentado localizar

esos crímenes en el mundo rural.

La película de Jorge es un ejemplo clarísimo.

También podríamos poner ejemplos de otras películas de cine negro

donde han orientado un poco la violencia a ese entorno no urbano.

Ya que habla Luis de la extrema violencia,

¿crees que la literatura soporta mejor esa violencia

que el cine?

El lector y la lectura soportan mejor esa violencia que la persona

que la ve.

Hay un momento en la violencia,

cuando tú coges la cara de una mujer

y la estampas contra el suelo o la cara de una cría o de un hombre

y la estampas contra el suelo y vas viendo cómo se deshace la cara,

en "Salto al vacío" es evidente,

hay momentos en los que haces así y miras hacia otro lado.

Eso en literatura es muy fácil de hacer

para que el lector entre sin darse cuenta.

Yo te puedo decir:

"Ahí estaba Jorge, lo desnudé, y para hacerle daño,

puse sobre la mesa una botella de agua de plástico recortada,

un punzón largo, dos enchufes, un cable, una tijera..."

y ya no digo lo que voy a hacer con él.

Pero tú, cuya mente...

-Vale, vale, yo creo que es suficiente...

-Cuya mente es perversa,

lo que tú vas a hacer es imaginarte lo más bestia

que se te ocurre con esos elementos.

Eso en la novela es fácil hacerlo, en el cine es mucho más difícil.

Vamos hablar de las películas de esta semana.

Comenzamos con "Los culpables", estrenada en 1962

y dirigida por Josep María Forn.

"La felicidad de los dos está en mis manos.

Yo soy el obstáculo.

¿No has pensado nunca en mi muerte?

Sí".

"¿Qué has hecho, Arlette?"

"Suerte para todos".

Hablemos en primer lugar de Josep Maria Forn.

Hemos visto alguna película suya en el programa, por ejemplo,

"La piel quemada comicial, que es posterior a esta.

Hemos visto cosas suyas pero no de este estilo.

Hablemos de este director, un director combativo.

Muy combativo, estamos cinco años antes de la que es su gran película,

"La piel quemada",

una gran película de cine social

sobre el trasvase campo-ciudad y sobre el boom inmobiliario

en el desarrollo español en las playas de los años 60.

Es su película más recordada,

lo que pasa es que luego tiene grandes películas

sobre algunos de los nombres fundamentales

de la historia de Cataluña,

como puede ser "Companys", como puede ser "El coronel Macià".

Esta está en las antípodas de ese tipo de películas.

Porque es una película muy de género.

Hay que encuadrarla en la primera etapa de Josep Maria Forn.

Mucho cine de género, mucho cine para otros productores.

Y yo creo que aquí lo que destaca también

es la obra de teatro en la que se basa,

de Jaime Salom,

un dramaturgo muy importante de la segunda mitad del siglo XX,

aunque esta sea una obra de teatro básicamente comercial,

pero tiene un empaque narrativo que se nota a la película.

"Una peligra policíaca con una trama muy bien urdida.

Muy bien organizada que fue de un rodaje simple.

Una película de producción estándar pero hecha correcta."

¿Qué os ha parecido el guion?

El guion me parece que mantiene...

Mantiene en torno a un elemento que tú desde el arranque ya sabes

que va a haber un engaño.

Entonces te mantiene ese suspense de lo que tú decías,

en torno a la muerte,

en torno a quién está metido en esa caja.

Tú intuyes, quieres saber y quieres ver ese cadáver...

Te pasas media película... A ver si abren la tapa.

Y yo creo que sobre eso funcionan

las motivaciones también de todos los personajes.

El guion creo que está muy bien construido en torno a la mujer

y en torno al personaje que desaparece

y que está rondando toda la película,

que se sacara de ese cadáver que no has conseguido ver.

-Hay una parte del cine catalán,

el cine catalán policial de todos estos años...

Maravilloso, hemos visto muchas aquí...

Sí, lo sé.

Me parece extraordinario,

primero porque es cierto que tiene todo el tiempo en tensión

y quieres acabar la película, que para mí eso es muy importante.

Pero lo que más me gusta de este cine es el retrato bestial

que hace de una sociedad.

La catalana y por lo tanto, la española de esos años.

Con unos detalles...

Los detalles de las casas, la pobreza,

la gente que todavía no es "urbanita" y no sabe cómo moverse en la ciudad.

Son detalles que a mí me vuelven loca,

Forn es un tipo que me interesa especialmente.

Y esta película tiene la gracia de que tiene algo norteamericano,

algo de construcción norteamericana de thriller de final de los 50,

principio de los 60 en blanco y negro.

Y dices: "Ay, este gesto lo he visto en...".

Y eso es muy plástico.

No se ha hecho en otro cine que no sea

ese tipo de cine catalán policial,

ese tipo de plasticidad y de copia...

física del espacio americano.

-No solo físico sino que yo antes se lo comentaba a Javier,

a mí me recordaba en cierto modo a "La dama de Shanghái"

cambiando Chinatown por Girona.

Está esa trama en la que tú crees tener todas las claves

pero en realidad, las claves que te han dado son trampas.

Porque todo va hacia otro lado.

De hecho, tiene ese desenlace siempre rodeando a la mujer.

Que yo por lo menos no he acabado de comprender muy bien.

Sabía que nada de lo que me habían contado era cierto.

Yo tampoco conseguía atar todos los cabos.

Era como una narrativa que aquí se está enseñando por primera vez,

pero que en Estados Unidos lleva estando...

De: "En realidad te estoy llevando a ti como espectador creyendo

que tú lo sabes todo por un lado,

pero en realidad sucede todo en otra parte", con lo cual,

esto me hace pensar que realmente esta gente,

por el tipo de planificación, primeros planos,

con un segundo término detrás y tal,

que este tipo de directores como Forn

y Quino y todos los que hemos visto, que veían cine negro americano.

La irrupción del personaje del policía

hablado del modelo americano es un personaje

que se sale del modelo americano.

Es tan reconocible, podría haberlo hecho un Isbert,

podría haberlo hecho alguien que aparece y además,

entra de una manera tan poco... de género yanqui...

-Es que... -Félix Fernández es un poco...

(RÍEN)

-Es maravilloso: "No, si te voy a meter en la cárcel,

pero tú no te preocupes...".

Entra de una manera tan especial, tan cercana,

rompe un poco esa construcción más copiada a la americana.

Y es una de las cosas que más te llama la atención

y que más te saca.

"Dígale que soy el vecino del 15.

Comisario Ruiz...

Pero... ¿Comisario de policía?

Por aquellas fechas no era más que un simple agente.

Señora, a sus pies".

Y ya en los 60,

Forn hablaba de gente evadiendo dinero en Suiza.

"Hace un año, la señora Ibáñez realizó una operación con ustedes.

-Un viaje.

-Hasta cierto punto.

-A Suiza. Por valor de 5 millones."

Es que hemos ido tiñendo de inocencia el cine del franquismo

y no era un cine inocente.

La construcción de la culpa,

la construcción sexual en el cine negro que se hizo

durante los años 50 y 60 es bestial.

Y es bestial la hondura que tienen algunos personajes y lo bárbaro

de lo que narran.

Porque era una sociedad bárbara.

Hemos querido como ir tirando

eso hacia allá y quedándonos con las pequeñas comedias

que nos venían más cómodas.

Pero el cine negro ligado, por un lado, a la culpa,

por otro, a la tensión sexual y después, al robo,

que el franquismo finalmente fue un gran régimen de robo,

sería muy interesante volver a verlas todas desde esos parámetros.

Estamos hablando de una película de género

pero hay un interés por los aspectos sociales.

A mí eso me encanta, por ejemplo, el retrato que hace del adulterio,

de los encuentros furtivos en una ciudad gris de provincias

que tienen que alquilar una casa de una señora vieja

que se saca una pasta

para poder alquilar esa habitación pero que ella tiene la información.

Al final, quien tiene el poder de la información en un thriller

también es importantísimo

y aquí, esta señora es importante por eso.

"Si usted pudiera prestarme 5.000 pesetas...

-No va a sacarme ni un céntimo.

Creo que se equivoca".

Y todas las secuencias en la tienda de telas.

La tensión enorme que hay cuando ella llega,

esas miradas,

esa sensación de cuando se vacía la tienda,

ella sube y la otra va detrás.

Esa secuencia mínima que ella entra en la habitación,

se enciende un cigarrillo, "no va a venir, ¿lo has entendido?"

"Llamó por teléfono hace un rato. Dijo que no le esperase."

Hablabas antes de arquetipos presentes

en estas películas.

Aquí tenemos una mujer fatal.

Sí, es curioso pero es lo que decía Javier.

Ella cae enamorada de él,

pero todos son víctimas de ese amor de forma circular de alguna manera.

"Eran como una clave,

un extraño lenguaje que solo ella y yo podíamos entender.

Al obligar a la exhumación,

ponía ante sus ojos la sospecha de su culpabilidad.

Usted está loco."

Hay como una transferencia de culpa.

De: "Vale, yo le matado pero tú has firmado el parte de muerte,

entonces tú eres más culpable que yo".

Hay siempre como una culpa y luego, una justificación de culpa,

que es también un poco lo que pasaba en el franquismo.

Aparte es una de las bases de construcción

de casi todos los thrillers de este tipo.

Fíjate en "La noche de los girasoles".

Pactas algo que te pone en un lugar donde ya solo puedes perder.

"Yo reconozco tu delito, tú lo conoces el mío, por lo tanto,

pactamos callarlo.

Y con eso, vamos a morir los dos".

"A ver, aquí podemos salir todos ganando.

Ustedes siguen con su vida y yo empiezo con la mía."

"Su felicidad y la de la mujer amada a cambio de una simple firma."

Y la sensación de esta película,

también me pasó en "La noche de los girasoles",

cuando llegan al pacto, piensas: "Han perdido todos ya".

Veo que "Los culpables" os ha gustado mucho, lo cual celebro,

pero tenemos que empezar a hablar de la película del martes,

que tela marinera lo que podemos decir de "Bilbao",

dirigida por Bigas Luna y estrenaba en 1978.

"Cada día me siento más cerca de ella.

Cada día me gusta más.

Hoy quiero acercarme mucho a ella.

Quiero seguirla todo el día.

No quiero dejar de verla."

Vamos a hablar ya de "Bilbao",

la segunda película de uno de los directores más provocadores

del cine español, sin lugar a dudas,

Bigas Luna, una película profundamente perturbadora, Javier.

Tremenda.

El que la viera esta semana no lo va a olvidar nunca.

Y eso es muy bueno. Y eso no se puede decir de demasiadas películas.

Así que recordemos que su segunda película,

que él había debutado con "Tatuaje",

probablemente una de las películas más, entre comillas,

convencionales de Bigas Luna, si a Bigas Luna, en alguna película,

se le puede llamar convencional.

"Es una canción muy antigua, la cantaba la Conchita Piqué...

(SILBA)

(TARAREA)".

Él decía que le apetecía debutar con una película

que se entendiera,

que fuera profesional y que él pudiera demostrar

que podría ser un narrador. -Y que tuviera éxito.

Como "Tatuaje" fue un fracaso de crítica, de público,

se vio años después, entonces dijo:

"Si lo he intentado hacer convencional y no la ha visto nadie,

ahora sí que no lo va a ver nadie y por lo menos, me lanzo".

Y se quedó a gusto con esta segunda y la tercera, que es "Caniche".

Cristina decía antes de empezar a grabar:

"Me gustan las películas desagradables,

las que me ponen a prueba, por eso me gusta "Bilbao".

Y en realidad, casi todo de Bigas Luna,

pero "Bilbao" te pone a prueba cada vez.

Porque no es que sea violenta, que es violenta,

no es que sea desagradable, tiene algo que piensas:

"¿Voy a soportar la siguiente toma?"

Tiene algo profundamente desagradable como "Angustia",

yo me acuerdo de la película "Angustia",

que tenía la misma construcción de decir:

"A ver qué nos va a enseñar luego".

Y te agarras al sillón. Y hay algo repugnante.

Tiene que ver con el asco, con algo sucio,

con la manera de lavarse,

con lo escatológico.

Curioso, porque es una persona obsesionada

con la higiene dental y sin embargo, es muy sucio...

La obsesión dental,

yo me acuerdo cuando mis padres luego se compraron

los aparatos dentales para limpiezas especiales,

pensé: "Ay no, por favor, el cepillo de toda la vida".

(RÍEN) Y no lo he olvidado.

"Es imprescindible tener la boca limpia.

Limpia."

Jorge.

Es una película que una vez vista, deja huella.

Visualmente y por el tempo también que le imprime la voz en off.

Tú estás asistiendo en primera persona a una obsesión.

No deja interpretación libre a lo que ve el espectador,

no tienes capacidad de interpretarlo.

Estás viendo lo que él ve y de tiene que generar

lo que le genera a él.

"Intento conectar con el espectador

desde un punto de vista visual, pero también mental.

Hice una experiencia incluso de montaje

de músicas hipnóticas.

Todo este tema de... (TARAREA)"

(Música)

"Han venido a mi cabeza pensamientos.

Estoy ansioso por ver sus fotos.

La deseo."

Luis, la hemos emitido en una semana dedicada al thriller.

Probablemente esta película no sea un thriller propiamente dicho

pero sí que tiene muchos elementos de thriller.

Para mí es un thriller vaciado.

Como cuando al thriller le quitas eso violento que decíamos,

esa acción espectacular, qué es lo que te queda.

Pues te quedan unos elementos que aquí sí que vemos.

Por ejemplo, la presencia de un submundo marginal.

Esa especie de sex-shop donde se mete,

dónde va a ver a Bilbao bailar.

Luego: las persecuciones, la clandestinidad,

la preparación...

En realidad quizás casi lo que falta aquí es el acto delictivo,

que también está,

pero es como tan seco y tan frío que casi no tiene importancia.

Como involuntario.

Sí, pero estamos viendo como la preparación para un crimen.

-A mí hay una cosa que me fascina durante toda la película

y es la teoría de los objetos,

o la utilización de los objetos.

Cómo salen montones de cosas que no se utilizan

para lo que fueron hechas.

Un secador de pelo está para secarse el pelo, no para masturbarse.

Un cartón de leche está para desayunar,

no para echarlo en el culo de las señoras.

(RÍEN) Ese tipo de cosas así constantes

y el concepto de mujer objeto,

que está en la película también.

"Es el mejor objeto.

Estoy cansado de todos los que tengo."

El fetichismo,

algo que hemos visto a lo largo de la trayectoria de Bigas Luna

y yo creo que, especialmente, están todas sus perversiones.

Todas no sé, porque debían ser tantas que no nos cabe.

Pero si te fijas en las películas de Bigas Luna,

¿en cuántas aparecen papeles superpuestos?

Recortes de papel,

gente que recorta figuras y las vuelve pegar...

Aquí es con la imagen de ella,

cuando la pone como flotando sobre su propio recorte.

¿cuántas veces salen artefactos a motor?

Que hacen un poco de ruido.

(IMITA EL ZUMBIDO)

Y ese sonido ya es una de las cosas que si tú pones una imagen

de una casa tranquila con su empapelado espantoso

y haces ese ruido del aparato, ya ese es el cine de Bigas.

El cine negro también nos conduce a la noche

y esta es una película que transcurre básicamente de noche,

muy oscura.

Creo que hay una secuencia de día o muy pocas.

Una cuando él la sigue por la mañana.

Y es un pelotazo de luz, porque la película es

eminentemente oscura,

con una fotografía maravillosa, como decías, con grano.

Y todos esos ambientes solitarios, la entrada en el metro,

cómo está rodado ese metro de noche, tiene una textura,

una densidad y sobre todo, los primeros planos.

Cómo juega con esa voz en off sobre esos primeros planos.

"En el vagón empecé a meterle mano.

No nos hablamos.

La seguí luego por la calle."

Hablamos del riesgo de Bigas Luna

pero también el riesgo de esos actores,

en la piel de esos personajes...

Bueno, el riesgo de esos actores,

para empezar que dos de ellos no eran actores,

el protagonista era Ángel Jovè, que era un artista conceptual

muy importante en la historia del arte español,

fue el primero que hizo videoarte España, "Primer amor".

Y es simplemente amigo de Bigas Luna.

Bigas Luna se lo propuso y él aceptó como un juego más,

como una especie de prolongación de su arte.

Pero sin embargo, él está encarnando esa frialdad constantemente,

parece como un actor que ha usado el método

como para meterse en la piel de alguien.

Luego tenemos a Isabel Pisano,

que la elección puede que fuese por su exuberancia física, de hecho,

ella parece que lo sabe y lo explota.

Ella es un objeto de deseo, ella es preciosa...

-Pero no era exuberante, era... -Pero está filmado como...

-Isabel Pisano, yo la entrevisté varias veces,

era una mujer muy pequeñita y Bigas Luna, con su mirada,

consigue convertirla en algo tremendamente voluptuoso que no era.

-Ya entendemos por qué la rodó de una forma tan fragmentada siempre,

para no mostrar esa estatura.

Y luego está Mery Martin,

que es como una cosa interesantísima porque ella ya no interpretaba,

pero había sido importantísima en la historia del cine español,

porque había representado el papel de mujer fatal,

porque ella era mitad andaluza y mitad sueca.

Su fenotipo era como poco corriente: rubia, la piel y los ojos muy claros,

y le dio como ese papel de vampira

Y aquí la recupera Bigas Luna usando también

como un papel de vampira un poco pasada de año.

"-¡Cállate! -¡Está muerta! (LLORA)

(GRITA) Bueno, ¿y qué?"

La película viajó a Cannes.

Viajó a Cannes gracias, dicen, a Marco Ferrer,

que se enamoró de ella y fue

el que convenció a los responsables de la semana de la crítica...

-La quincena. -De la quincena de realizadores.

Una de las secciones paralelas y a partir de ahí,

se pudo estrenar tanto en Francia como en Italia.

Vamos a dar un salto al vacío, nunca mejor dicho,

porque el miércoles veíamos la ópera prima de Daniel Calparsoro

estrenada en 1995.

(Disparos)

"Hola mamá.

-Se dice buenos días y como sabes, estas no son horas.

Pero como eres la que trae la pasta, yo me callo.

-Córtalo, que es de primera calidad. No hay quien te aguante, papá.

20, 30.

Si no me voy aquí, el viejo revienta."

Menuda ópera prima, cuánta crudeza,

también esta es una película que te atraviesa.

Mucho.

Ahí hay una energía visual sobrecogedora

y una energía sonora sobrecogedora.

Es una película menos de guion y relato que de imagen, es evidente.

Y con eso juega Daniel Calparsoro en su ópera prima,

que se estrenó en la sección panorama del festival de Berlín,

además, con sus dos siguientes películas

consiguió ir primero a Cannes,

a otra de las secciones paralelas de Cannes y luego, a Venecia,

ya en sección oficial de Venecia con "Pasajes" y "A ciegas".

Y una ópera prima interesantísima que sale también de un cortometraje

que él había hecho en Estados Unidos, en Estudio Cine

que se llamaba "W.C",

que ya tiene buena parte de la imagen

que podemos ver en "Salto al vacío".

"Es una película básicamente muy romántica.

Muy romántica, muy oscura.

Es una película carente de estructura.

Es una película que habla sobre una sensación,

que es las ganas de querer ser algo, de llegar a algo".

Jorge, una ópera prima que os influyó a los directores

que vinisteis después.

Totalmente, nos pilló en la facultad a muchos.

Ya nos habíamos quedado muy impactados

con lo que había estado haciendo Julio Medem, Juanma Bajo Ulloa...

Y enseguida llegó esta película y fue un impacto visual,

sobre todo por lo que hacía Daniel con la cámara,

es muy difícil que en un plano secuencia no se te caiga,

no se te muera y es de una violencia

y de una intensidad contar todo aquello como lo contaba

y para los que queríamos dedicarnos a esto, era:

"Se puede hacer esto, este tío ha hecho esto".

Y fue un impacto muy grande,

además de lo que supuso la aparición de un rostro como el de Najwa,

no solo la actriz, sino el personaje que aparece

en "Salto al vacío", un personaje tremendamente rompedor.

Y que como hablábamos de las películas de Bigas,

genera imágenes que se te quedan grabadas.

Daniel también es un especialista en generarte iconos casi.

El "voi" rapado de Najwa en esa película es un icono.

"'Voi' ¿qué coño significa eso?

Joder, vacío mamá, vacío.

Es que yo no creo que mi hija tenga la cabeza vacía."

"Yo tenía muchas ganas de hacer una película así.

Siempre pensaba que me encantaría hacer una película...

Vi "Reservoir Dogs" concretamente, de Tarantino y dije:

"Ojalá hicieran un papel femenino de una tipa que lleva pistolas,

me encantaría".

Y casualmente, me llega este guion".

Rápido te has ido al personaje de Najwa

y eso creo que es lo más interesante de la película.

Ese personaje tiene mucha fuerza.

Es el personaje y su entorno.

Es una película que me fascina... Su familia.

Claro.

Pone en relación un cine casi de videoclub y plaf, superviolento,

superrápido, forzadísimo de color

y el crimen social en los entornos fabriles.

Bilbao, la ría...

Estás en un sitio industrial, urbano,

te está contando algo brutalmente social

de una familia totalmente desestructurada.

Si lo llevas a otro ámbito, narrado de otra manera,

es un cine social básico.

Y de repente, te lo convierte en algo tremendamente moderno,

algo que te parece ver por primera vez.

Y ya años viendo cine social de padres parados

y reconversión industrial.

Y sin embargo, te da una vuelta a eso,

te lo pone profundamente moderno y muy violento.

(Música)

Es una película extremadamente violenta,

no solo en la trama sino en cómo está contada.

Y sin embargo, hay un punto de equilibrio invisible.

Este equilibrio también está únicamente

en el personaje de Najwa,

que es un personaje extremadamente violento, muy masculinizado, ¿no?

Pero sin embargo, es la única que tiene sentimientos.

-Es tiernísima.

-Ella lo que quiere es que la quieran.

No solo que la quieran, sino que la quieran y la deseen.

Hay un momento que dice:

"A mí lo que me gustaría es que me llevaran al cine,

aunque sea mala".

"Quiero que me quiera.

Y que me lo diga muchas veces. Y que me dé besos.

Y que me acaricie.

Y que vayamos al cine de vez en cuando,

aunque sea a ver una peli mala".

Es una pena que Calparsoro no haya podido acompañarnos,

a última hora le ha sido imposible, pero me gustaría saber,

Javier, qué es lo que le llevó a debutar con esta historia.

Bueno, hay cosas autobiográficas.

Si hubiera estado aquí Daniel lo hubiera contado mucho mejor.

Pero Daniel Calparsoro,

que es de una familia con formación intelectual

y muy liberal, tuvo una época muy tarambana,

peligrosamente tarambana con incluido...

alguna asociación delictiva incluso.

Y sus padres estaban verdaderamente preocupados.

Parece ser que salió de ahí simplemente estudiando cine.

Y empezó a estudiar cine y posteriormente, en Estados Unidos.

Pero él conocía perfectamente ese ambiente,

porque había tenido amigos yonquis que se habían muerto,

porque había tenido relaciones con ese tipo de pandillas.

Y eso hace que la película enganche desde la primera imagen.

Ese coche con ellos metidos, con el gran angular,

con todo ese tono verdoso,

que parece que están metidos en una pecera llena de moho

y mierda como es su propia vida, como metáfora de su propia vida.

Desde el primer minuto de película es fantástico.

Hablábamos de la fotografía de "Bilbao",

¿pero cómo es la fotografía de "Salto al vacío"?

De verdad como cómo mueve esa cámara,

es que eso no se había visto.

Hay planos secuencia de Berlanga, por supuesto,

era un derroche de sincronización.

Pero cómo él tiene el valor, cuando tú tienes una cámara,

tienes que saber qué hacer con ella y es un respeto.

Y él mueve, genera primeros planos acercándose

a muchísima velocidad,

compone siempre en movimiento, con una violencia y una fuerza...

La cámara va con la violencia de los personajes

y eso es una cosa que te engancha.

Y cómo mantiene la tensión.

Por ejemplo, ese plano en el que dejan al tipo

con la capucha al borde del precipicio

y le ves de fondo y está al borde del precipicio y sabes que...

Hacer eso en un plano es mantener la tensión del suspense

y además, te está hablando de los personajes...

"Pues que me gusta mucho esquiar. -¿Qué dices, tío?

-Joder pues eso, tía,

que paso de hacer ya el 'pringao' y voy a aprender a esquiar."

Es de una audacia visual y narrativa con la cámara impactante

para lo que era aquel momento.

-Y volviendo a lo que decíamos antes,

la omnipresencia de la muerte. -Total.

Todos los personajes pueden morir en cualquier momento.

Todos, desde la madre hasta el hermano pequeño,

pasando por todos los pandilleros.

Todos pueden morir, tú solo te preguntas cuál morirá.

"¡Corre, Juanca! ¡Corre!

(Música)

Me cago en Dios, me van a matar, ¡Javi!"

A mí siempre me gusta mirar las críticas del momento

y por ejemplo, Boyero hablaba de:

"Las transparentes huellas de un director

con pretensiones de estilo, de originalidad y de destroyer".

Yo no voy a decir que estoy de acuerdo con Boyero,

pero puedo entender un poco lo que dice,

en el sentido de que él tiene unos referentes claros.

Lo que nos llama la atención es que sus referentes no tienen nada

que ver con España.

Pero claro, Javier nos ha contado que él estudió en Nueva York

y en los 90 en Estados Unidos,

se estrenan películas muy violentas como "Pulp Fiction",

cine independiente que está mostrando otra forma visual de trabajar

como "In the Soup" o luego tenemos "Trainspotting",

del mundo de las drogas.

Él adapta eso a un contexto que él conoce bien.

Que es ese cinturón industrial de Bilbao.

Peor en España ha habido muchas películas

sobre delincuencia juvenil.

En el programa hemos visto varias,

pero no tiene nada que ver con ninguna.

Porque en realidad, incluso el modelo de violencia,

incluso el modelo narrativo,

porque es una película que ni empieza ni acaba,

como una especie de segmento, está importado de otros modelos.

-Lo que te da es una imagen.

Dice: "Hola, aquí tienes una imagen, te la quito y me la he llevado".

No sabemos qué cuenta, sabemos perfectamente a qué se refiere.

Para mí, la magia de esta película es que es una mirada.

No sé qué cuentan esta película.

De hecho, cuando la vuelvo a ver, pienso:

"Bueno ya me has contado algo que no sé qué es".

(RÍEN) Pero tu mirada sobre estas personas

y sobre esa realidad, me parece extraordinaria.

En 2006, uno de los invitados de esta noche al coloquio,

Jorge Sánchez-Cabezudo, estrenaba "La noche de los girasoles".

(Disparo)

"A ver, ¿qué ha pasado?

Pues eso.

Que he matado a Cecilio, mi vecino.

Lo que digo es que si... alguien se lo propusiera,

hay mil maneras de hacer desaparecer un problema."

Han pasado ya 12 años desde tu debut en el largometraje

con "La noche de los girasoles".

¿Qué es lo que nos querías contar? Es un debut muy ambicioso.

Yo todos los días o cuando nos planteamos una historia,

las historias, las noticias, las cosas que te remueven,

lo que te hacen pensar es:

"¿Cómo esta gente ha podido llegar a hacer esto?"

Esto casi nace de un sueño.

Todos hemos soñado alguna vez algo irreversible.

Es pensar sobre qué sucedería si tú te vieras una situación

en la que acabas matando a alguien.

Y de esa idea, de ese germen, nace un poco.

Y luego, contar algo muy nuestro:

La idea del abandono de las zonas rurales era algo

que nos interesaba

y ese momento también, del resurgir del momento,

plantear el turismo rural.

"Turismo rural.

Esa es la palabra.

Resulta que está de moda,

la gente vuelve a los pueblos a pasar su tiempo libre."

Vuelvo a citar otra crítica, en este caso, de Javier Ocaña.

Escribió en su momento: "Magnífico debut,

uno de los mejores guiones de cine español de los últimos años,

dirigido con una mezcla de rabia y pulcritud poco común".

Doce años después, toma la palabra. (RÍE)

Pues es que he vuelto a verla esta semana

y sigo pensando que es una magnífica película.

Lo tiene todo, porque es que...

Tiene personajes apasionantes.

Una trama, desgraciadamente, apasionante.

Y lo que decía Jorge.

Tú te puedes ver identificado en un determinado momento con eso,

con que la cagas en un determinado momento,

quieres salir de ahí y te vas hundiendo

aún más en el barro hasta llegar a lo que llegan a hacer ellos.

"Yo ni siquiera tenía que estar aquí.

Y tú me has jodido la vida. -¡Ya está bien!

Yo daría lo que fuera por que esto no hubiera ocurrido."

Todo eso con una estructura muy cambiante, muy ambiciosa,

es una película muy buena,

de los mejores debuts de la última década y media,

diría yo.

Y aquí tenemos el punto de vista de todos los personajes.

Claro.

Te confieso, yo he venido a este programa a conocer a Jorge,

solamente. (RÍEN)

Yo soy fan radical de esta película,

tanto es así que yo estaba escribiendo una novela negra

cuando vi por primera vez esta película

y la aparté, no la he retomado, escribí otra y todo estupendo.

Pero de repente, pensé:

"Si yo tengo que hacer algo como estaba intentando hacerlo,

que era romper la trama en personajes y acciones,

tengo que saber hacerlo así y si no lo sé hacer así,

no lo voy a hacer bien".

Y la película me dejó impactada

porque ya desde un punto de vista más filosófico,

es la refutación del azar.

Nada es azaroso en nuestras vidas y ningún suceso brutal es azaroso.

Nada sucede porque cae del cielo,

o porque sale un champiñón.

Sino que lo que consigue Jorge es contar desde muchísimos puntos

de vista cómo todo confluye

y es ligado por la mezquindad, por la cobardía,

por la tristeza,

por el abandono y da como final un crimen,

que no es nada más que un crimen.

Y sin embargo,

destroza y arrasa la vida de un montón de personajes

que se ven involucrados.

Esta película para mí, tiene una ventaja maravillosa,

que es que pocas veces he visto personajes masculinos

tan hondamente retratados.

"Estáis locos.

Como putas cabras.

No quiero oír ni una puta palabra más de esto."

A mí la película me encanta,

me ha vuelto a gustar en este segundo visionado,

pero me parece que parte de dos aciertos absolutos.

Esta es una película que empatiza con el espectador,

que consigue que el espectador español

esté enganchado debido a dos aciertos:

trasladar esa violencia a donde la violencia es verosímil,

ese mundo rural donde entre el abandono,

lo atávico, los tabúes, los odios de siglos

pueden llevar a que uno odie tanto que dispare.

"¿Sabes lo que te digo?

Que ojalá te mueras de una pulmonía, de difteria,

de rinoplastia, ¿me oyes?"

Y el uso de la Guardia Civil.

La Guardia civil como arquetipo español

ha sido infrautilizado en el cine español.

Y siempre ha sido utilizado en un lado o en otro.

En el lado de la corrupción o el de: "Fíjate qué honorables son".

Aquí te muestra las dos caras y realmente,

eso que todos hemos visto guardias civiles en la carretera,

en la ciudad,

ese imaginario que tenemos todos eso que usas tú

como engarzador de las tramas y me parece un gran acierto.

El guardia civil, el mayor. -Celso.

-Sí, Celso. Cuando aparece él,

toda la película se asienta en una historia de cine negro

y de novela negra tradicional bestial.

De repente,

todo aquello que ha estado dando vueltas y que era excepcional,

aparece este hombre...

¿Lagarto? -Caimán.

El Caimán y se asienta toda la trama y se convierte

en algo tremendamente maduro

cuyo uso viene ya de Hammett y de Chandler.

El uso de aquel que, por viejo, sabe y sabe sin alharacas.

"Ya he llegado".

Sí, con lo del guardia civil, éramos muy conscientes

del uso que se había hecho de la Guardia Civil

y es verdad que su implantación en el mundo rural,

la propia convivencia de los guardias civiles en la casa,

la convivencia de ese suegro con esa mujer

que se llama Amadeo recordando al verdugo.

Nos gustaba esa familia recluida y ese ambiente un poco asfixiante

pero le presentamos siendo muy conscientes de eso,

le presentamos desnudo.

La primera vez que vemos al guardia civil,

le vemos desnudo.

Es luego cuando le colocamos el uniforme

para integrarlo en la trama

y no generar un prejuicio de arranque sobre el propio personaje.

Lo que planteábamos con Celso no es que fuera

un superdetective no es que fuera un Sherlock Holmes,

sino que era un vecino interesado por la desaparición de otro vecino.

-Y con mucho sentido común, además,

enlaza con el personaje de Félix Fernández

en "Los culpables".

Son los dos prácticamente igual,

dos viejetes que utilizan el sentido común

y la naturalidad para ver no solo el crimen,

sino los comportamientos del ser humano

alrededor de la tensión y del crimen.

"¿Por qué no se llevó los discos?"

"-¿Por qué se ha ido?"

¿Y por qué se ha ido, porque era un hombre de mi quinta".

Y esa tontería de por qué se ha ido y qué se ha llevado

y qué no se ha llevado,

eso te recorre todo el final de la película

y hay momento en el que dices: "No hay justicia".

No va a haber justicia, no hay perdón, no hay nada.

Decía al principio Javier: "Es un thriller con un toque social.

Es que hay muchísimos temas de los que nos está hablando.

Ciudad-campo, la relación entre vecinos, el amor,

que lo toca todo...

El amor como refugio

que tiene el personaje de la mujer del guardia civil joven,

el personaje de Nuria Mencía,

el amor como refugio para la soledad.

Es una tristeza absoluta, pero está ahí.

Es uno de los grandes temas de la película: la soledad.

"Si él desapareciera de mi vida, yo pues... me moriría."

Y luego lo del choque campo-ciudad,

que está en "Deliverance" o en otra de las grandes películas

de los 70 que yo comentaba en mi crítica,

que es "Perros de paja". -Por supuesto.

-Está ahí.

Cómo el civilizado de la ciudad puede llegar a comportarse también

con ese salvajismo atávico, que decía Luis, de lo rural.

-No hemos hablado de cuál es el detonante,

que es el que arranca y termina la película, que es el psicópata.

El final es demoledor, ¿eh?

Es demoledor.

La sensación de...

El guionista, el director,

todos los que han construido este artefacto narrativo no buscaban

ni justicia ni venganza, sino un retrato de las personas.

Eso es tan de agradecer en una película.

Que no vaya ni una venganza, ni una justicia,

ni una moralina, sino ser.

¡Hombre, qué maravilla!

-Ahí hay dos principios,

uno que dice "¿Usted cree que siempre se atrapa al culpable?".

No siempre se atrapa al culpable.

Yo creo que es uno de los finales sin justicia poética

que tiene la película.

Y el otro, "¿Es necesario hacer justicia cuando nadie la pide?".

Otra reflexión que nos movió también

en la película a plantear dejar un final tan abierto

para que sea el propio espectador el que le busque las vueltas.

Esta apasionante semana dedicada al thriller va a terminar esta noche

con la emisión de "¡Atraco!", de Eduard Cortés, estrenada en 2012.

"-Es una cosa de Evita, ¿cómo vamos a empeñarla?

-Se nos acabó el dinero.

Para instalarlo a Perón en Madrid lo vamos a necesitar.

Hay que robar una joyería, pero el joyero estará de acuerdo.

-Esto es un atraco. ¡No se mueva nadie

o tendré que a hacer algo que no quiero!"

Imágenes de "¡Atraco!", la quinta película de Eduard Cortés.

Es una coproducción entre España y Argentina.

Es curioso, porque, en ese 2012,

Eduard Cortés estrena dos películas,

que no se habían rodado a la vez pero coinciden.

Dos thrillers, y los dos en tono de comedia.

Esta, que se estrenó en el Festival de San Sebastián,

y luego en los cines de octubre, septiembre-octubre,

y ya había estrenado, en el mes de abril, "The Pelayos",

que recordamos que era una película...

otro thriller, pero en un tono distinto,

sobre la familia de Gonzalo García Pelayo,

personaje fascinante.

Y Eduard Cortés había debutado diez años antes, en 2002,

con una película maravillosa, "La vida de nadie",

con José Coronado despedido de su puesto en el Banco de España

y yendo al parque cada día a pasar el rato.

Ha dicho una cosa, comedia, humor...

¿Cómo casan el thriller y el humor?

Te confieso que es algo que me cuesta.

El thriller tiene que ser un humor muy negro, muy bestia,

para que case.

Eso en la novela.

Sin embargo, en el cine, si le das la agilidad que tiene esta película,

que vas pim pam, pim pam, pim pam,

y una plasticidad, es de esas películas que,

aunque sabes que para pasar algo terrible,

te pone de buen humor.

Hay un tipo de iluminación, un tipo de gestualidad,

una manera de contar las cosas que a mí me pone de buen humor

porque hay un fondo de inteligencia. Eso me gusta.

Ahora, la mezcla de un humor más blanco...

El humor de esta película va del blanco blanco al gris.

Esa mezcla con el crimen me cuesta.

¿Y la mezcla de géneros que propone "¡Atraco!"?

Me parece bien, porque no es exactamente una mezcla de géneros,

sino más una evolución de género.

"-La primera impresión no es muy buena.

-No, la segunda tampoco".

-Es verdad que empieza como una comedia, aparentemente,

una comedia más costumbrista, una sátira más política, histórica,

de cómo vivía Perón en el exilio en Panamá.

Acaba siendo una especie de costumbrismo español,

con dosis de comedia de acción italiana.

Y de repente se va haciendo cada vez más oscura.

Pero no tanto por un propósito del director, sino de la trama,

que va yendo hasta un callejón sin salida.

Hay una evolución de géneros que yo creo

que es lo que mantiene en vilo

al espectador y lo que le va a sorprender.

"-No han hecho otra cosa que cumplir con su deber de patriotas, Coronel.

-No puedo sacarles de prisión así como así".

Hablemos de esta trama.

Hay parte de hecho real...

Es lo mejor de la película, cómo coges dos hechos reales,

en principio en paralelo, históricos los dos,

y lo mezclas en una película.

Los dos hechos reales son ya una comedia en sí misma.

Juan Domingo Perón está en el exilio panameño,

pero necesita dinero porque le falta dinero

Entonces, necesita empeñar las joyas de Evita.

Y luego está el hecho, contrastado, histórico, que Carmen Polo,

la mujer de Franco,

iba por las joyerías de Madrid probándose joyas para llevárselas

y algunas no devolverlas.

-¿Cómo algunas?

No devolvió ninguna.

-Esos hechos, que son dos comedias en sí mismas,

lo mezclas con un atraco, también real, a una joyería de Madrid,

donde se detuvo a un uruguayo y a un argentino,

y mezclas las tres cosas y sale "¡Atraco!".

-Pedro Costa me explicó la historia de las joyas de Evita,

del exilio de Perón, de ese atraco tan demencial,

y me gustó muchísimo precisamente

porque confluían muchos géneros en la película

y me remitía a películas como las que hacen los Cohen ahora,

para hacer un ejemplo más contemporáneo,

esas comedias negras que combinan el humor con momentos muy violentos,

con momentos muy potentes.

-El primer plano de la película utiliza alta velocidad,

va a cámara lenta, ya implica que va a haber sangre, algo más.

Pero toda la evolución,

sobre todo, la llevan esos dos personajes maravillosos,

los dos enviados a hacer su trabajo, no diremos cuál.

Es un pareja que funciona fenomenal, que genera esa dosis de humor,

porque uno de los personajes está provocando

que todo esté siempre al borde del fracaso.

"-Arriba las manos, esto es un atraco.

No, diga, diga. -Más gallego, más...

-Quedaros quietos o me veré obligado a hacer algo que no quiero".

Una escena, el mayor va a comprar una pistola, armas.

Ese momento y cómo hace devolver el dinero de las armas que compra,

hace así la película. Dices:

"Estábamos divirtiéndonos mucho,

pero igual no es tan divertido lo que nos están contando".

Lo que pasa es que lo están contando de una forma luminosa.

La película es luminosa.

-Muy luminosa.

-Pero de repente hace así y te enseña unas fauces pequeñas...

Se da la vuelta y hace "pum".

¡Uy!

-Ahí es donde radica la sorpresa de la película.

Que no la vamos a contar...

Esa pareja de la que hablaba Jorge

es un recurso de la comedia,

es un recurso que siempre ha utilizado la comedia.

Las extrañas parejas,

que no tienen nada que ver pero están obligadas a estar juntas.

¿Cuándo entra el thriller?

Cuando no solo entra el thriller, sino también la violencia.

-A mí, lo que más me gusta,

y hablábamos de la aparición de las mujeres en las diferentes películas,

cómo todas tienen un peso y hacen que las tramas giren alrededor,

y en esta, el personaje femenino,

aparte del que juega Amaia Salamanca,

el personaje es Evita Perón,

que sobrevuela toda la película y que, sobre todo, lleva

al antiguo guardaespaldas a la señora.

"-¿Usted nunca se enamoró?

-¿Enamorar? ¡No me jodas! ¿Qué hablas?

-¿Y de la señora tampoco?

De Evita.

-Uno no se enamora de una diosa. Uno la adora".

Como no queremos seguir desvelando cosas,

y estamos muy tentados de hacerlo, vamos a tener que terminar,

se ha consumido nuestro tiempo.

Me gustaría saber próximos proyectos,

en qué estáis trabajando ahora.

en qué estáis trabajando ahora.

-Yo trabajo con mi hermano...

Curiosamente, desde "La noche de los girasoles"

no hemos vuelto a pisar el mundo del cine,

lo que no significa que no tengamos siempre

un guion encima de la mesa.

Pero la televisión siempre se ha cruzado en nuestro camino.

Y ahora estamos trabajando en una nueva serie de televisión,

para Movistar, y tenemos siempre un proyecto de largometraje,

pero estas cosas, hasta que no se cierran, pues no...

Cristina. ¿Qué quieres que te cuente?

¿Con qué estás? Estás escribiendo...

Estoy escribiendo un libro

que es la historia de Ángela González Carreño.

Es una mujer que, después de 71 denuncias

interpuestas en juzgados,

guardias civiles y policías nacionales,

para que no permitieran a su hija estar con su exmarido,

que la intentó matar con un cuchillo jamonero,

decidieron desestimar a la madre,

y decidieron que la hija tenía que ver al padre

y estar con él un fin de semana. En cuanto llegó la hija,

les descerrajó un tiro en la cabeza con la escopeta.

He cogido todos los sumarios, miles de folios,

y he conversado con Ángela, para entender.

Y estoy escribiendo como método de intentar entender.

Pues muchísimas gracias por haber estado con nosotros.

Ha sido interesantísimo el coloquio de esta noche. Gracias.

Tiempo ya para disfrutar de "¡Atraco!",

un thriller vibrante que tiene mucho de aventuras,

de comedia grotesca y también de tragedia.

En un instante estamos de vuelta para presentarla,

no os vayáis muy lejos.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Thriller

14 sep 2018

Elena S. Sánchez, Cristina Fallarás, Jorge Sánchez Cabezudo, Luis E. Parés y Javier Ocaña, charlan sobre los "Thriller" emitidos en la semana.

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