www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4952582
Historia de nuestro cine - Coloquio: Recordando a Buñuel - ver ahora
Transcripción completa

(Bobina de cine)

Doloroso, desesperanzado y, al mismo tiempo,

mucho más real que cualquier otro final.

Hola de nuevo,

bienvenidos al coloquio de "Historia de nuestro cine".

Hablamos de un cineasta apasionante que nos encanta, Luis Buñuel.

A partir de "Los olvidados",

nos adentraremos en el universo de un creador genial

y veremos cómo su cine ha calado en otros grandes realizadores

que han llegado después, como el caso de Arturo Ripstein,

director de: "El Evangelio de las maravillas",

la película que emitiremos a continuación.

Para hablar de ello, saludamos a nuestros invitados.

Agustín Sánchez Vidal, es escritor,

guionista y uno de los mayores estudiosos del cine de Luis Buñuel.

¿Qué tal?

Encantado de estar aquí y en tan buena compañía.

También nos acompaña José María Morales.

Él es productor de cine y fundador de Wanda Films,

coproductora de: "El Evangelio de las maravillas",

la película que veremos dentro de unos minutos.

Primera vez aquí, gracias por venir.

Muchas gracias por la invitación, un auténtico placer.

¿Qué tal, Luis Parés? Muy bien.

Qué ganas tenía de verte por aquí. Y yo también de verte a ti.

Además, para hablar de Buñuel. Que te apasiona, lo sé.

Sí, de hecho, fue mi primer amor, estoy aquí gracias a que vi

con 14 años una película de Buñuel en la tele.

Vamos a hablar del momento en el que Buñuel realiza

esta película, pertenece a su etapa mexicana.

Es la segunda vez que emitimos una película de esa etapa,

ya lo hicimos con "El ángel exterminador".

Él había tenido que salir exiliado de España.

También había pasado por Hollywood y llega a México.

¿Cómo nace esta película?

Es la tercera película que hace en México.

Y es el resultado de que ha hecho antes dos, una funciona muy mal,

con Jorge Negrete, que es "Gran casino",

y otra que había hecho con Fernando Soler,

"El gran calavera", que no se había estrenadoque fue muy bien.

Y el productor, Oscar Dancigers,

le dijo a Buñuel que le daba libertad para hacer la película

que quisiera.

Y "Los olvidados" fue la película en la que Luis Buñuel resucitó.

-¿Qué miedo ni qué miedo?

Este no le tiene miedo a nadie.

Y antes del exilio, en España, ¿cuántas películas había hecho?

Había hecho dos en Francia y, en España,

había hecho el documental de "Las hurdes",

que casualmente, es una película con la que tiene mucho que ver

"Los olvidados".

Lo que había intentado en "Las hurdes", digamos,

mediante la exageración, mostrar un drama que existía.

En clave documental,

pero usando mucho artificio y mucha construcción.

Y aquí lo había aplicado.

Esa misma intención de mostrar algo real que estaba sucediendo,

pero contado en clave de ficción.

Son dos películas que tienen mucho que ver,

pero "Los olvidados" también tiene escenas oníricas,

que nos llevan directamente a las dos películas surrealistas

que había hecho en Francia.

-Había un Buñuel surrealista, el de "Un perro andaluz"

y "La edad de oro".

Hay un Buñuel, el de "Las Hurdes", una película del año 33,

en la que Buñuel es comunista, no es surrealista.

Y había habido un Buñuel comercial, el de Filmófono,

que en el año 34 y 35, había hecho sainetes.

Pero esos tres Buñueles no habían conectado.

Entonces, en cierto modo, Buñuel nace con "Los olvidados",

porque los Buñueles que había habido no son los definitivos.

Es una película donde está muy presente la crueldad,

pero también la ternura.

Sí,

yo creo que hay una gran ternura

al filmar estos personajes desposeídos

sin ninguna posibilidad aparente.

A mí me impresionó mucho el comienzo de la película,

cómo empieza a enseñar tres ciudades.

En las grandes ciudades...

"Nueva York, París, Londres

esconden tras sus magníficos edificios hogares de miseria

que albergan niños malnutridos, sin higiene, sin escuela."

-Este comienzo me parece interesante,

porque "Los olvidados" no es solo un problema de México,

es un problema global.

-Yo nací en esos barrios.

Yo nací en Garibaldi.

Yo nací por ahí.

Yo estaba de corista,

Buñuel se me quedó viendo y me dio un papelito, que lo leyera ahí,

con la famosa frase:

"A mí el que me la hace, me la paga".

-No más quería advertirte que a mí, el que me la hace, me la paga.

Está rodada por actores mexicanos.

¿Pero sí que veis una impronta española en el resultado?

Aquí, la veta creativa en la que se arraiga Buñuel es el realismo,

y es una de las betas creativas

por excelencia de la tradición cultural española.

Hay mucho de novela picaresca, pero sobre todo,

está esa falta de moral del observador.

Él no está salvando a nadie, ni siquiera a los discapacitados,

a la persona que no puede ver, a la que no puede caminar...

Él pretende ser como una especie de narrador neutro.

En esa neutralidad entronca totalmente con la novela picaresca,

porque deja que los juicios de valor los expresen los mismos personajes.

Y a través de las acciones de los personajes,

nosotros encontramos el juicio.

-A veces deberíamos castigarlos a ustedes

por lo que hacen con sus hijos.

No les dan cariño ni calor y ellos lo buscan donde pueden.

Había otro final...

Había un final alternativo, porque el productor,

Oscar Dancigers,

está muy preocupado sobre las reacciones

que podría haber ante "Los olvidados".

Efectivamente, fue una película que, en México,

causó una enorme indignación.

Y solamente estuvo en cartera cuatro días,

porque se le echaron encima.

Incluso le pensaron aplicar una normativa por la que procedían

a expulsar del país a gente que,

no siendo mexicana,

se atrevía a opinar en términos, digamos...

denigratorios del país.

Pero Buñuel ya se había olido la tostada

y se había nacionalizado mexicano.

Y por supuesto,

había tenido buen cuidado de arropar a la película con una especie

de dispositivo internacional, llevándola al Festival de Cannes.

Y esto fue lo que permitió que "Los olvidados", en México,

pasara de estar cuatro días, que la habían retirado, a funcionar.

El festival de Cannes y volver y estar dos meses

con todos los honores, en un cine de ciudad de México.

José María, datos de producción.

Leo que se rodó en 21 días

y se montó en 4.

Pues sí. Es impresionante, ¿no?

Yo creo que era una cosa bastante habitual en esa época.

Hacer películas en menos tiempo.

Por ejemplo, nosotros,

la siguiente película de la que vamos a hablar,

la de Arturo Ripstein, fue una película que la rodamos

en seis semanas, que tampoco es mucho.

Yo creo que la norma ahora son las ocho semanas...

Pero es verdad que los 21 días es sorprendente.

Que esta película se pudiera hacer en tan poco tiempo.

Dicen que planificaba perfectamente los rodajes.

Que tenía muy claro...

Eso tiene que ver con lo que ha dicho antes Agustín,

que él fue productor de cine comercial.

Y también tenemos que tener en cuenta una cosa,

que llevaba mucho tiempo sin dirigir,

pero no sin trabajar en el cine.

Había trabajado como director de doblaje, remontando películas...

La técnica la conocía al dedillo.

Y él tenía muy a bien y se enorgullecía

de ser un director con mucho oficio, con mucha artesanía.

De forma que si a los productores no les gustaban sus temas personales,

de lo que no se podrían quejar es de su profesionalidad,

porque rodaba todo en plazo,

entregaba todo en plazo y gastaba menos incluso del presupuesto.

-Él dibujaba cada plano antes.

Lo preparaba en casa la noche anterior.

Entonces, llegaba al estudio ya

con un plano en la cabeza muy preciso de lo que quería hacer.

El montaje lo hacía en tres días.

Hay un fragmento muy corto de la película

que lo dobló Luis Buñuel.

Cuando va el hombre del carrito sin brazos...

En un momento determinado, había una toma que dice:

-Pues trabajen, flojos.

Quítense.

-Eso, que se nota muy bien además que es la voz de Luis Buñuel,

no quedó bien en el take que había hecho el actor original.

Entonces, Buñuel dijo: "No pasa nada, paren, que lo doblo yo".

Y lo dobló Luis Buñuel.

-Tápale el hocico.

-¡Policía!

Qué fotografía también más maravillosa.

Y qué distinto de lo que normalmente hacia el fotógrafo,

que era muy preciosista, Figueroa.

Uno de los grandes.

Se quejaba Buñuel de eso, que a veces,

se iba por el lado preciosista, cuando él quería mostrar...

Pero yo creo que no le hace justicia.

Es que Luis puño, muchas veces, a sus colaboradores,

los intentaba dejar en su sitio para que no se les subieran...

Pero uno lee el guion de cómo están planificadas

determinadas secuencias,

cómo están resueltas, por ejemplo, la que ve al final,

cómo se marchan los dos chicos juntos.

Esa secuencia estaba planificada con un montón de tomas y creo que,

de pronto,

Buñuel ve cómo Gabriel Figueroa ha iluminado la secuencia y dice:

"Esto lo rodó en un plano secuencia".

Vemos que se han hecho amigos,

pero no con planos cortos

que habrían vuelto el tono melodramático,

sino que lo vemos con la distancia y todo en el plano secuencia.

Y eso es Figueroa, sin él, no habría podido hacer esa maravilla.

Hablemos de: "El evangelio de las maravillas",

la película que Arturo Ripstein estrena en 1998.

Siempre se habla de él como uno de esos cineastas a los que Buñuel

ha influido de una manera más poderosa.

Pues mira, yo creo que es una influencia, primero porque...

Porque trabajaron juntos.

Y porque se conocieron mucho.

Buñuel era bastante amigo del padre de Arturo,

Alfredo, que era un gran productor mexicano,

de un cine comercial de la época de oro del cine mexicano.

Y se conocían, de hecho,

creo que les gustaba a los dos el tiro, el disparar.

Y tiene gracia, porque cuando Paco,

que está en "El Evangelio de las maravillas",

la primera película que hizo con Buñuel,

que fue "Nazarín,

le quería llevar algún regalo a Buñuel.

Y Barbachano le sugirió:

"Pues yo creo que si le traes una pistola, le va a gustar mucho".

Parece que Paco le llevó una pistola antigua,

debía ser del siglo XVII o XVIII.

Y también le llevó un vino. Y parece que le encantó.

Ha citado "Nazarín",

y la verdad es que tiene más que ver Nazarín con esta película

que "Los olvidados".

Paco Rabal está... Está en las dos...

No solo eso, sino que en un momento determinado,

están tocando los tambores y Paco Rabal dice:

"Otra vez los tambores".

-Y ahora lo que faltaba.

Tambores, "concho".

-Está claro que es una alusión a "Nazarín".

Y lo mismo sucede,

no voy a destripar el final de "El evangelio...",

pero el final de "El 3vangelio..." es el final de "Nazarín".

-De hecho, Arturo decía cuando le preguntaban en Cannes,

que estuvimos en "Una cierta mirada" "¿Y la película qué relación tiene"?

"Pues tengo que reconocer que es la continuación de 'Nazarín'.

Y luego dice:

"Mejor dicho, es un 'Nazarín' después de la psicodelia".

(RÍEN)

# Si al cielo quieres ir, # a recibir tu palma,

# a Dios en cuerpo y alma, # has de amar y servir. #

¿Cómo la definirías tú, Luis?

Pues realmente para mí,

el personaje es el mismo y es lo que le hubiese ocurrido 30 años después.

¿Cómo definiría yo la película?

Como una especie de torrente donde tú, como espectador,

no acabas de entender nada.

Porque ves como una sociedad llena de fe

pero cuya fe está llena de errores.

Y esa puesta en escena tan abigarrada, como espectador,

no te deja mucho lugar, porque estás muy perdido,

no sabes dónde depositar la mirada.

La definiría con la reflexión que hace Arturo Ripstein

sobre hasta qué punto te puede perder una fe malentendida.

-Papá Basilio.

Papá Basilio, llegó el reemplazo.

La nueva virgen.

José María, habéis trabajado con Arturo en varias ocasiones.

Habéis producido sus películas.

¿Qué es lo que más os atrae dentro del universo...?

Pues mira, a mí, primero conocer a Arturo Ripstein,

que es un ser magnífico y un grandísimo director.

Y a su mujer y coguionista, Paz Alicia Garciadiego.

Yo he tenido la suerte de hacer seis películas con Arturo, sí.

Empecé con "Profundo carmesí",

que fue una película que la verdad es que nos fue muy bien.

Y a raíz de ahí,

empezamos a trabajar y son seis películas

en las que he tenido la suerte.

¿Y cómo recuerdas el trabajo en esta película?

El recuerdo que tengo es Paco Rabal y Katy Jurado juntos.

Es que claro, estás hablando de dos grandes monstruos del cine.

-Recuerda que Dios castiga al que duda.

Se lo lleva la chingada.

El reparto es impresionante.

La fuerza que tienen esos tres personajes...

Es una película muy difícil de sostener.

Porque lo más fácil habría sido tirar por el camino de la parodia,

que obviamente, no es el camino por el que sigue.

Entonces, sostener que todo eso esté sucediendo en serio pero,

a la vez, mostrar hasta qué punto esos formulismos vacíos,

cuando desde dentro, se despojan de esa médula

que es lo que da sentido a la religión de ese misterio

y te quedas al final con las barbies,

con los videojuegos,

con la cacharrería electrónica y la parte más externa,

que casi parecen esas películas de romanos,

esas procesiones de romanos, eso es muy difícil de sujetar.

¿Por qué en qué registro interpretas todo eso?

Ahí hay que poner realmente toda la carne en el asador.

Y trabajar con estos veteranos,

estos monstruos que se las saben todas,

que han trabajado con todos los directores habidos y por haber,

realmente hay que creerte mucho la película.

Y es una película muy difícil de asumir.

-El cine nos enseña todo, ¿verdad, papá Basilio?

-Sí.

Dios nos lo enseña con el cine.

-Hubiese sido muy fácil llevar todos los personajes al exceso.

Por ejemplo,

tenemos ahí a Paco Rabal, que es un tipo

que ve películas y toma vino.

Pero no acaba borracho y no balbucea.

Encuentran como un equilibrio dentro de unos personajes que,

aparentemente, están desequilibrados.

-Y porque yo soy un "guachupin"... ¡Con dos cojones y un carajo!

¿Y si volvemos a hablar de esa influencia de Buñuel en Ripstein,

pero sí que tenía una manera muy diferente de rodar.

Por ejemplo, Arturo tiene ese uso de los planos secuencia...

Son dos directores profundamente diferentes,

y cada uno con una personalidad muy poderosa.

Lo que pasa es que hay una especie

de corriente subterránea entre los dos

que yo creo que, en el fondo,

posiblemente, en "El evangelio de las maravillas",

lo que se ve es que lo que plantea Arturo Ripstein

es qué cine es realmente más religioso.

El de Cecil B. DeMille,

cuando en un momento determinado, dice:

-Charlton Heston...

-¿O es realmente "Nazarín"?

¿Cuáles son los dos modelos de cine realmente religioso?

Y Ripstein quizá es más barroco,

utiliza mucho los elementos de desecho...

Utiliza un tipo de puesta en escena

que no es la sobriedad mucho más a palo seco de Luis Buñuel.

Pero hay una serie de afinidades muy profundas.

Y hace falta muchísimo valor

para cuestionar la religión con la valentía

con lo que se hace tanto en "Nazarín"

como en "El Evangelio de las maravillas".

Y yo creo que esa es la profunda afinidad.

-Buñuel se permitía ser blasfemo porque él fue, de alguna manera,

educado dentro de una tradición rigurosamente católica, que yo no,

yo soy judío.

Entonces, mi sentido de la blasfemia es otro, nada más, observación.

Estamos hablando de la influencia de Buñuel en Ripstein,

¿pero en qué otros cineastas de ahora creéis

que existe esa huella de Buñuel?

Ha influido no solo en cineastas, sino incluso en escritores.

Por ejemplo, Vargas Llosa ha dicho que sus primeras historias,

"La ciudad y los perros",

ese tipo de historias están directamente influidas por Buñuel.

Polanski, en las "Memorias",

dice que cuando en la escuela polaca de Lodz veían películas,

a él, realmente, el que más le impresionó fue Buñuel.

Y en concreto, "Los olvidados".

Y las gallinas de "Los olvidados" sale en una película Polanski.

Yo creo que Buñuel cumplió un enorme valor de guía

para el cine cubano.

Tomás Gutiérrez Alea quizá sea el caso más claro,

y Alfredo Guevara,

que fundó el Instituto Cubano,

dijo con toda claridad que el modelo

que ellos tenían que seguir era el de Buñuel.

Y estaba Sabatini dando clases

en la Escuela de San Antonio de Los Baños.

Pero el realismo italiano era quizá demasiado ternurista.

Buñuel era más duro.

Y eso ha sido una lección posterior que, prácticamente,

no se ha extinguido.

¿Y en España, Luis?

Tenemos que empezar diciendo que Buñuel es un cineasta

como con muchas caras.

Muchos cineastas se acogen a una sola cara, por ejemplo,

esa presencia del misterio o de aquello que es difícil

de comprender o percibir.

Carlos permuta sería un paradigma

de esta especie de aprendizaje de Buñuel.

Pero lo que no se ha seguido

en Buñuel es esta búsqueda del realismo.

Y de dónde la realidad tiene sus propias grietas y fricciones.

Que es algo que, sin embargo,

sí se ha seguido en otros momentos del cine español.

Por ejemplo,

un cineasta como Alfonso Ungría en "El hombre oculto"

sí que está mostrando este tipo de grietas.

O algunas películas de Almodóvar, como puede ser "Entre tinieblas".

Ahora mismo, hay cineastas que se acogen a ciertos aspectos de Buñuel,

pero no a Buñuel como una especie de todo.

Pues aquí lo vamos a dejar,

porque tenemos una película

para la que tenemos que tener todos los sentidos.

Muchísimas gracias de verdad

por haber estado esta noche con nosotros, un placer.

El placer es mío.

Cuando en 1998 "El evangelio de las maravillas"

se proyectó en el Festival de Cine de Cannes,

el crítico Ángel Fernández Santos escribió lo siguiente:

"Arturo Ripstein nos hizo respirar aire libre de cine

lleno de vivificadoras resonancias de Valle-Inclán,

de Juan Rulfo y de Luis Buñuel".

20 años después,

recuperamos esta historia loca y libre que aúna realidad y magia.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Coloquio: Recordando a Buñuel

Historia de nuestro cine - Coloquio: Recordando a Buñuel

25 ene 2019

Elena S. Sánchez, Agustín Sánchez Vidal, José Mª Morales y Luis E. Parés, charlan sobre las películas de Buñuel que emitimos esta noche "Los olvidados" y "El evangelio de las maravillas".

ver más sobre "Historia de nuestro cine - Coloquio: Recordando a Buñuel" ver menos sobre "Historia de nuestro cine - Coloquio: Recordando a Buñuel"
Programas completos (7)
Clips

Los últimos 1.090 programas de Historia de nuestro cine

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios