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Historia de nuestro cine - Coloquio: Rara avis - ver ahora
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Buenas noches de nuevo.

Unir lo terrorífico con lo cómico, lo fantástico con lo cotidiano

y no morir en el intento.

Con la valiente y libre ópera prima de Álex de la Iglesia

terminamos esta semana dedicadas a cinco películas

que podríamos considerar rarezas de nuestro cine.

Algunas de ellas, auténticas genialidades

como "Vida en sombras", la primera y última película

dirigida por Lorenzo Llobet-Gràcia.

Título imprescindible de nuestro cine

que pudimos ver el pasado lunes.

Atención, españoles, atención.

El levantamiento militar es general en toda España.

(Disparos)

Tú, Carlos, quieras o no, te debes a ti.

-¿La querías mucho, verdad?

-Lo que debes hacer es borrar de tu cabeza de una vez

ese recuerdo estúpido que te obsesiona

y que solo tú lo has creado.

-¿Sabe el alcance que puede tener este cambio para usted?

Con otra ópera prima continuamos la noche del martes.

"Tenemos 18 años" fue el punto de partida

de uno de los directores más prolíficos del cine español,

Jesús Franco.

¡Buen viaje! Escribidme, o mejor mandadme cosas.

-¿De quién es ese trasto? -Nuestro, ¿por qué?

-Me tienes que llevar a la frontera, vamos.

-¿Y quién es usted? -Si rechistas, te degüello.

-¡Ay!

-No pueden pasar la noche ahí, vengan a mi casa.

Es la historia de un hombre infortunado,

pero ¡un asesino!

-(GRITA)

El miércoles recuperamos "Ese oscuro objeto de deseo",

película dirigida por Luis Buñuel, y que podemos considerar

con su testamento cinematográfico.

No solo porque fue la última de su trayectoria,

estrenada en 1977, sino porque en ella

volcó muchas de sus obsesiones.

Daría lo que fuese necesario por conocer la causa de su proceder.

Convendrán conmigo en que es mejor mojar a alguien que asesinarle.

-¿Cómo se llama usted? -Conchita.

-Ah, española. -Sí, señor.

-¿De qué región es usted? -Soy andaluza.

Tengo que ir a acostarme.

Si te diera todo lo que me pides, dejarías de quererme.

-Dígame, ¿y luego qué pasó?

A finales de los 70, Pedro Almodóvar decide, junto a unos buenos amigos,

hacer una película punk, algo divertido y transgresor.

Lo consiguió, en 1980, estrenaba

"Pepi, Luci y Bom, y otras chicas del montón",

el comienzo de una carrera que todos conocéis.

Sin prejuicios ni pelos en la lengua pasamos la noche de ayer jueves.

(Música)

(GRITA)

(Música)

Tengo un pequeño problema y vosotros podríais echarme una mano.

(GRITA)

Acabo de encontrar un trabajo.

-¿Te va la marcha, ¿eh? -¿Quién es esta?

Si cruzas esa puerta, os entrullo a todos.

-¿No sabe usted que está prohibido burlarse de la Policía?

-¿Estarás contenta eh?

Los cinco títulos que hemos visto esta semana

fueron fruto de una absoluta libertad creadora,

buscaron caminos inexplorados y por eso se convirtieron

en obras únicas de su tiempo.

Cinco historias, cuatro de ellas óperas primas,

y una película que ponía fin a toda una trayectoria.

Sus peculiaridades y rarezas seguro que van a dar mucho juego

en nuestro coloquio de esta noche.

Me acompañan Jorge Gerricaechevarria,

autor del guión de "Acción mutante",

la película que hemos visto esta noche,

y de decenas de películas del cine español.

Las últimas de ellas "Cien años de perdón" de Calparsoro

y también "El bar", que es la última de Álex de la Iglesia.

Bienvenido. Hola, qué tal.

También nos acompaña Vicente Molina Puig,

que es escritor, cineasta, y también ha sido ayudante de dirección

de dos de las películas de Jesús Franco,

del que vamos a hablar esta noche largo y tendido.

A pesar del dolor de esa inversión tan brusca,

fue para mí una experiencia muy interesante,

porque Jesús era un verdadero genio.

Ahora nos hablarás de él, gracias por acompañarnos.

Gracias también por acompañarnos a Manuel Hidalgo,

escritor y periodista.

Entre sus obras está "El banquete de los genios",

donde recoge aquella escena en Los Ángeles de noviembre del 72,

en la que coincidieron Buñuel, nada menos,

con genios del cine americano como Hitchcock o John Ford.

Quién hubiera estado ahí, ¿verdad?

Desde luego, quién hubiera estado ahí.

También nos acompañan Jordi Costa, colaborador habitual

y al que le encantan las rarezas cinematográficas.

En la clausura de la edición número 65

de la Mostra de Venecia se recuperó "Vida en sombras",

una de las películas de las que vamos a hablar esta noche

y en el catálogo del festival se decía lo siguiente:

"Es una excepción en el panorama cinematográfico español.

No sigue los preceptos oficiales del cine nacional de los 40

y es un producto de la pasión, y no del interés comercial".

¿Creéis que los cinco títulos, los otros cuatro también,

responden a esto que decían de "Vida en sombras"?

¿Son producto de la pasión?

Son cinco formas de pasión,

entre las cuales, además,

coincide, al menos en tres de ellas,

un guiño en el cine al cine, ¿no?

Una especie de cinefilia de sus autores.

De alguna forma, es la rareza del cine dentro del cine,

una especie de metacine, que yo creo que las unifica.

¿Estáis de acuerdo?

Yo creo que las verdaderas rarezas, como tales,

son "Vida en sombras" y "Pepi, Luci, Bom",

primero, "Vida en sombras" a mí me parece una rareza

no solo en el cine español de la época,

sino probablemente en el europeo y en el internacional.

Que un cineasta hiciera una historia con el cine dentro,

pero que a su vez es una historia de una pasión personal,

con un tono biográfico, todo eso era muy raro,

y muy rara avis en el mundo entero.

"Pepi" es una rareza que abre paso

a un cine y cultura distinta,

y qué duda cabe, a lo que se llamó la Movida en los 80.

Me parecen las dos auténticas rarezas.

La película de Jesús Franco, "Tenemos 18 años",

es una rareza, pero cómo decirlo, sin esa capacidad

de manifiesto o de arrastre detrás, aunque es una rareza también

la comedia de los 50.

"Aquel mutante" tiene algo de película

que también abre paso a algo, pero en el fondo no tan raro,

absorbe cosas de lo anterior,

internacional, cine fantástico y terror,

y yo lo conectó con lo que significó

el comienzo, digamos,

la eclosión de algunos directores vascos,

que cambiaron un poco el panorama.

Lo de Buñuel es el final, es el canto de cisne de un director,

que yo creo que había hecho fórmula de su primitiva rareza.

"Ese oscuro objeto de deseo" es surrealismo para todos los públicos.

No es la edad de oro. Jorge.

Lo que tienen en común es que tienen un cierta libertad.

En el caso nuestro y en el caso de estas cuatro

del que empieza, del que no sabe mucho del camino,

y que no tiene prejuicios de cómo contar las historias, ¿no?

Tiene muchas ganas, esas necesidad de contar,

que a veces puede ser desbordante, que puede ser excesiva,

que no tiene frenos, que no se para en nada.

En ello creo que coinciden las cuatro,

que tienen este punto desbordante de por fin puedo hacer una película,

por fin estoy, a veces meto más cosas de las que entran en una película,

porque es mi oportunidad, es una oportunidad de manifiesto.

En el caso de Buñuel, aunque sea la última,

creo que también comparte esa libertad,

porque ya le daba todo igual.

Él ya era un mito del cine y podría hacer lo que se le ocurriera.

De alguna forma, tenía también esa libertad total,

no tenía ni que referirse a la taquilla, al mercado, a nada.

Él podía hacer en ese momento lo que quisiera.

-En todas hay esa disolución de fronteras entre cine y vida, ¿no?

De repente, en el caso de Álex de la Iglesia

o en el caso de Jesús Franco, hay un intento de apostar

por un modelo de cine que no era el habitual en España

en ninguno de los dos momentos,

y que tiene mucho que ver con la libertad imaginativa

y con abrir ventanas a lo imposible.

Vamos a hablar de la primera película

que vimos el lunes, de "Vida en sombras".

Estrenada en 1948.

Es la primera y última película de Lorenzo Llobet-Gràcia.

¿Qué os parece? Yo creo que es uno de los títulos

imprescindibles de nuestro cine, podríamos decir.

Yo diría que totalmente.

Es una película que constantemente está reflexionando

del cine como forma y el cine como discurso,

recorremos todas las edades del cine, esta fusión de vida y cine

está desde el principio,

cuando vemos el alumbramiento de las películas de Lumière.

Hay una cosa muy curiosa que esta especie

de reflexión casi filosófica sobre el cine y el tiempo,

que igual precede a la invención del mismo cine.

De todas las películas de esta semana me parece que es

la que tiene más la condición de islote,

que parece que haya salido de ninguna parte

y es singular que la carrera del propio director

no haya tenido continuidad, lo cual le añade

ese valor de singularidad.

-Siempre he pensado que "Vida en sombras"

es un antecedente claro y un coincidente,

y coincide en muchos aspectos con otra de las grandes rarezas

del cine español, "Arrebato", de Iván Zulueta,

que es una película donde el cine también es

la fuente de la vida y de la muerte.

El morir por el cine.

Era una película insólita, también por la razón que se ha dicho,

estaba aislada, Llobet no hizo nada, yo creo que el procedía

de los cineclubs barceloneses,

y de repente este señor había hecho esta película tan singular,

tan atrevida, tan lograda. Es una película muy lograda.

-¿A ti nadie te hace el amor? -Algunos lo han intentado.

-¿Y han tenido suerte? -Hasta ahora nadie.

-Estoy de acuerdo en su carácter de isla, por un lado,

y en las conexiones de cine, amor, muerte con "Arrebato",

que ha dicho Vicente. Me parece bien visto,

pero es esa especie de voluntad de ser

y de voluntad de hacer de una determinada manera

que muestra Llobet-Gràcia.

En el plano formal, más allá de la historia que cuenta,

se ven unos movimientos de cámara, se ven unos travelling,

se ven unas...

En la puesta en escena, hay una serie de detalles.

Esto requiere una cultura de la forma,

que no era tan, tan frecuente ni mucho menos en ese momento.

Lo que es importante que él pervive, es decir,

no estamos hablando de una rareza de la que no quedan rastros

y que es ilegible hoy o irreconocible hoy.

Mira por dónde, la rareza ha podido sobrevivir y alcanzar

una condición de cierta perennidad y clasicismo,

eso es inaudito.

Más de 60 años después, ¿cómo valoras la película?

La película, desde luego, tiene mucho de autobiográfico,

no solo probablemente en circunstancias de la trama,

sino yo creo que en la propia reflexión

sobre el cine que el director tiene.

-¿Qué te parece eso del cine sonoro? -Absolutamente innecesario.

El cine posee medios de expresión propios

que hacen inútil el empleo de la palabra.

-Bueno, pero no me puedes negar que esta adaptada al cine

puede producir una revolución.

-Sí, probablemente lograríamos descubrir el teatro.

-En la película,el protagonista tiene un largo proceso

hasta que acaba de aceptar el cine sonoro

y defiende la poesía o la forma de narrar del cine mudo.

Curiosamente, la película, por un lado,

tiene todos esos movimientos y demás,

pero bebe mucho del cine mudo, tiene mucha fuerza,

en momentos cuando de repente te cuentan el final de la Guerra Civil,

porque en la tumba de su mujer aparece una cruz.

Eso ya es la forma de explicarte que ha acabado ese periodo

y que empieza la nueva situación.

Yo creo que él estaba entre esos dos mundos, ¿no?

Tampoco yo creo que es casual que elija, precisamente,

para retomar la vida, retomar el cine,

incluso reconciliarse con el cine sonoro y lo que supone

una película como "Rebecca" de Hitchcock.

Yo creo que era un compendio de lo que le gustaba más del mudo

y lo que le gustaba más de las nuevas formas de hacer,

que podían ejemplificarse en Hitchcock.

Brevemente, Jordi, tuvo problemas con la censura.

Se estrenó cinco año más tarde. Sí.

La película, además de esa condición de islote,

también tiene una cierta condición de malditismo.

De ahí también provocó y condicionó

la ruina económica del director.

-Jordi, yo creo que además es curioso,

porque entre las cinco que hemos visto esta semana,

ocurre con esta como con la de "Tenemos 18 años",

que caen en el malditismo quizá por ellas mismas,

pero no solo por ellas mismas, sino porque tienen que pasar

por un sistema que les da una clasificación.

En el caso de las dos, le dan una clasificación tan mala,

que hace que no puedan estrenarse más que en sesiones,

cines de poca categoría, muy pocas salas.

De alguna forma, también es un poco el sistema, el Régimen,

el que las condena al malditismo.

-Lo maldito y lo raro

a veces podemos hablar de ello como clásico.

Hoy estamos hablando de cinco clásicos de la rareza,

pero la rareza a veces paga un tributo terrible.

Vamos a hablar de un director que conoces bien, Jesús Franco.

Hemos visto "Tenemos 18 años", su ópera prima.

Un director muy prolífico,

más de 200 películas llegó a dirigir.

Yo había visto "Tenemos 18 años" y poco después "Vampiresas", 1930,

y son dos películas que llamaban la atención enormemente

en su momento.

Eran películas con una viveza, un colorido y unas referencias,

un mundo de referencias cinéfilo, literario y musical,

los tres aspectos son muy importantes porque Jesús Franco

tenía cultura cinéfila, tenía cultura literaria,

y tenía mucha cultura musical.

Era una persona muy culta, que quería no ser maldito,

quería hacer, y de hecho, hizo 200 o más películas.

Quiero decir, esas películas, cuando yo las vi,

me llamaron mucho la atención.

Luego tuve esa oportunidad, que no puede contar aquí en extenso,

aunque da para mucho juego, me pilló a los 18 años,

a través de un amigo me vi, de repente, aterrizando

en La Manga del Mar Menor, en Murcia,

para aparentemente ser meritorio de un rodaje,

del que yo, en realidad, me enteré la noche antes de empezar el rodaje.

Era el único ayudante de dirección,

tenía que llevar un plan de rodaje no de una película, sino de dos,

que se rodaban con el mismo dinero, el mismo elenco,

y distintos guiones a los que solo yo y el director

y el productor, que era un alemán, teníamos acceso.

Improvisando todo el tiempo.

-A mí me gusta hacer cine más que nada en el mundo.

Entonces, a mí me gusta hacer muchas películas,

porque cuando acabo una, estoy deseando empezar la siguiente,

porque si no me aburro.

-Jesús era un genio, porque era una persona

que tenía una vocación de verdadero creador y voraz creador,

pero con una gran cultura.

La cultura, yo creo que se manifiesta en "Tenemos 18 años".

-Sus padres murieron en la guerra, vive en casa desde siempre.

Es más que una hermana.

Somos de la misma edad, tenemos 18 años.

-"Tenemos 18 años", efectivamente, me parece

que su condición de rara avis es notable,

pero yo me siento incapacitado, no comparto el consenso general,

no digo en esta amable reunión, sino en general,

de aprecio hacia Jesús Franco, hacia el cine de Jesús Franco.

-Yo soy un firme creyente en la filmografía de Jesús Franco.

Luego hay una cosa que me gusta mucho de él,

cómo se autodefinía Jesús Franco.

Él se autodefinía como un músico de jazz que hacía películas

y eso en realidad es la afirmación que tiene mucho que ver

con la manera en la que él entendía la libertad del relato.

Por ejemplo, "Tenemos 18 años" es una película

en la que hay dos narradoras que no son fiables,

en ningún momento estamos seguros

de que lo que estamos viendo es cierto o no.

Hay varias versiones de una misma escena

y hay un poco la libertad compositiva del músico de jazz.

-Además no cuenta más que trolas,

sobre todo esto de la viejecita buena.

No hay quien la aguante.

-Yo creo que es una mezcla extraña porque...

Sí que tiene que ver mucho con lo que dice,

con la improvisación, con el jazz.

Y eso es bueno, por una parte,

y por otra parte también a veces le lastra en muchas cosas.

Yo creo que él es feliz rodando.

Es su pasión por...

A veces, estas pasiones son un poco excesivas

y te pueden llevar a desvaríos,

pero yo creo que es una forma de trabajar consciente que tiene.

Él podría hacer las cosas de otra forma,

pero ha decidido que prefiere hacerlo así.

-Si ves parcialmente la filmografía de Jesús Franco,

es algo inevitable con tantas películas,

te puedes llevar esa sensación, realmente, de descuido,

o de que le importaba poco.

Pero, quien se entrega a ello, se da cuenta de que había control

o había un plan secreto en esa locura.

-Es una película, yo la definiría así como un eslogan,

pre-posmoderna.

Pero pre,

porque es 40 o 35, 40 o 50 años antes del posmodernismo.

Por ejemplo, los virados en azul

de los cambios de secuencia,

la metaliteratura de las dos protagonistas,

el collage

y el pastiche de los géneros cinematográficos

que forman toda la película.

Todo eso es algo que es muy avanzado.

Una vez más, vemos cómo la censura

condicionó el destino de la película.

Sí, la película recibió una calificación segunda B

que condenó directamente todas sus posibilidades.

Se estrenó tarde, se estrenó de una manera muy limitada,

y, en realidad, las películas que hemos visto esta semana,

aunque ellas no lo supieran en su momento,

todas estaban hechas contra algo.

En el caso de "Tenemos 18 años",

estaba hecha contra el cine oficial de la época,

contra el acartonamiento del cine español,

pero, con este feo que le hizo la censura,

de repente, sí que Jesús Franco se revela

y se convierte en una especie de agente provocador

ya autoconsciente

y de ahí que su carrera, en realidad,

fuera la carrera casi de un francotirador errante

que dirigía ahí donde podía.

Vamos ya a hablar de la película de Buñuel,

además, con la que cerraba esa genial filmografía.

En el año 77 estrena "Ese oscuro objeto de deseo".

Qué cabello tan sedoso.

-¿Usted cree?

Tengo que ir a acostarme.

Podemos hablar del testamento cinematográfico de Buñuel

porque aquí hay muchas de las obsesiones

que habíamos visto en sus películas anteriores.

Sí, digamos... Por no irnos más atrás,

Buñuel hace una película de genealogía realista,

vamos a decirlo así, y con sus incrustaciones,

que es "Tristana",

y después cierra su filmografía y su vida

con tres películas que suponen como un cierto regreso

a las fuentes surrealistas

que, por otro lado, estaban cercanas en la Vía Láctea y tal.

Que son:

"El discreto encanto de la burguesía",

"El fantasma de la libertad" y "Ese oscuro objeto del deseo".

Me parece que esa trilogía final

es un poco irregular,

son películas hechas ya en cierto estado de confortabilidad,

como otras anteriores con el productor Silverman.

A ver, me gusta,

me ha gustado volver a ver "El oscuro objeto del deseo",

pero, quizá, por lo esencial.

Es decir, la adaptación de la mujer y el pelele.

Este discurso sobre el deseo.

Esta historia del deseo

y de perderse

en la vida por la pasión amorosa,

esto es lo que más me gusta,

más allá de lo que sean los aderezos surrealistas de domingo

de Buñuel a esa altura de su carrera.

Una de las rarezas de la película y también de las genialidades

es esa protagonista que está interpretada por dos actrices,

y menudas dos actrices.

Pues sí.

Además, él cuenta

que fue una solución que buscaron

porque la película la empezó otra actriz,

que creo que se llamaba María Schneider o algo así.

Y empezaron a rodar con ella

y él se dio cuenta de que no iba a poder dar

las dos caras del personaje que estaba buscando.

Y paró la producción.

Entonces, hay distintas teorías,

pero unos dicen que lo dijo como una broma

lo de buscamos a dos actrices y el producto le tomó la palabra,

otros dicen que fue más bien una solución de compromiso

porque el productor quería una y él quería otra.

El caso es que, al final,

esa especie de broma acabó convirtiéndose

en la idea quizás más importante de la película.

-Es usted la que me ha besado.

-Yo le he besado por agradecimiento. Y porque le aprecio mucho.

Usted me ha besado sin quererme.

Si te diera todo lo que me pides, dejarías de quererme.

-Interpreto que son un poco el hielo y el fuego.

Hay esos contrastes,

pero lo que me parece muy interesante es que una decisión así

tan heterodoxa,

luego, muchos años después tiene descendencia

porque una película como "Palíndromos", de Todd Solondz,

aplica eso con un mismo personaje y ocho actores,

o creo que eran siete actrices y un actor distinto.

O "I'm not there",

la peculiar biografía de Dylan de Todd Haynes,

esta idea de confiar a diversos actores un mismo personaje,

además, con físicos muy contrastados.

Yo creo que sí se entiende la lógica en la película de Buñuel

y creo, no sé,

que es un gesto expresivo bastante radical.

Yo no la veo como una película acomodada, ni mucho menos.

-Yo también quiero, con Jordi,

reivindicar esta película frente a Manuel.

Yo creo que, de las cinco películas de esta semana,

cuatro son manifiestos.

Y una testamento, la de Buñuel.

Yo creo que el testamento de Buñuel no es casual ni acomodado,

en mi opinión, nada acomodado.

Y, cuando podía hacer lo que quisiera,

como era su caso,

hizo estas películas

donde hay una desmaña formal

que es muy propia de Buñuel, genialmente desmañada,

y surrealismo generalizado,

pero no porque quisiera llegar a un público generalizado,

que también no le venía mal,

es que era una especie de prédica,

de despedida, de manifiesto final de un surrealista nato.

-Sí, descuido pero, a la vez, cuidado formal.

Hay empaque de producción,

hay un actor que tiene celebridad mundial,

hay unas condiciones industriales

para rodar con comodidad.

Y me parece, sin embargo, desasosegador

el discurso estricto de la película

sobre el deseo, la posesión,

el carácter polimórfico del deseo,

ese deseo insaciable

que en la imaginación o en el imaginario de Mathieu,

el personaje de Fernando Rey,

puede plasmarse en que ahora la quiero fría y rubia o castaña,

y ahora la quiero morena, sureña y andaluza.

De la última película de Buñuel

pasamos a la ópera prima de Pedro Almodóvar.

20 duros y es vuestra.

-Vete a la mierda.

-A ver...

Me gusta que guardármela de recuerdo.

-Ya está este pesado otra vez haciendo fotos a todos.

Trae.

-Él, desde luego, era un amante del cine

y ya llevaba lo suyo, pero esta es su ópera prima.

La película, cuando se estrenó,

coincidió en cartelera con "Cabeza borradora" de David Lynch

y recuerdo que hubo muchos textos en la prensa de la época

sobre lo escandalosas o transgresoras que habían resultado esas películas.

El caso de David Lynch la imagen de este bebé monstruoso

y en la de "Pepi, Luci, Bom" por muchas cosas,

pero, sobre todo, por la escena famosa de lluvia dorada.

-Levanta la pierna.

-Cómo disfrutas.

-Yo creo que es un borrador en muchos aspectos de su obra,

del cual destacan

la frescura, en todos los sentidos de la palabra fresco,

y también un aprendizaje.

Y él yo creo que aprendió a hacer cine rodando.

Yo creo que la cosa un poco descuidada

o de borrador que tiene esta película,

después la fue puliendo

sin perder, yo diría,

sin perder nunca la osadía.

"Pepi, Luci, Bom" hay que verla como el producto de una época también.

¿Cómo crees que ha envejecido?

En su momento, también fue...

Yo recuerdo haber oído cosas cuando se estrenó

que eran como esto no es cine, esto es...

Es un acto de provocación sin más, no tiene categoría de película,

es un montón de escenas puestas una detrás de otra.

En su momento, fue bastante transgresora,

tuvo una repercusión grande.

Pero yo creo que ha sobrevivido bien,

el tiempo la ha respetado.

El volver a verla ahora, de repente,

ves que sigue teniendo esa misma frescura

y, aparte de todo,

es como un fresco de un momento

que se ha convertido en mítico,

que ya todo el mundo ha teorizado sobre él

y, de repente, ves a alguno de los personajes en vivo y en directo.

Además, de una forma muy fresca.

-Pepi, ¿preparada? -Preparada.

-Muy bien, pues vamos allá, con "Erecciones generales".

-Y yo creo que, como cineasta, aprendió por el camino.

Y, de repente, se da cuenta de que tiene vida,

de que lo sabe hacer.

Y, poco a poco, en siguientes películas va aprendiendo la técnica.

Y es un director que se ha formado haciendo películas

y transgrediendo en cada película.

-A la hora de hacer una película, como casi todo,

lo que cuenta es lo que tú vas a narrar,

si tienes una historia que contar.

Porque eso no se aprende.

Tener una historia que contar no se aprende.

Puedes aprender cómo narrarla perfectamente.

-Es una película documental indirectamente de una época,

de una ciudad, de un momento, de un sector de la sociedad,

recoge algo y a la vez lo impulsa.

Esto es el Madrid de la movida, de la posmodernidad, etc.

Eso es muy potente,

visto y reconocido ahora.

Un modo de vestir, de cantar, de estar... Muchas cosas.

En segundo lugar,

esta película cómo sería tomada en aquella época.

Yo creo que ahora "Pepi" es un terrible test de nuestro presente.

Resulta que, cuando tiene fuerza, es ahora.

Ahora es cuando incomoda de verdad.

Esta película, si se hiciera hoy,

provocaría un escándalo, a mi juicio,

superior al que provocó en 1980.

En 1980 se fue contra las formas de la película,

contra si Almodóvar era o no...

un cineasta ya cuajado, que no lo era, claro.

Si estaba bien contada, mal contada...

No es qué rara es la época, sino...

Qué rara hoy, no qué rara.

Qué fuerza tiene hoy

y una reflexión que compete hacer aquí,

qué nos ha pasado, efectivamente.

¿Hemos ido hacia atrás en capacidad de transgresión,

de comprensión? ¿Somos más puritanos?

Que mi respuesta yo adelanto, es que sí.

-Hoy se puede hacer prácticamente todo.

Una cosa es que la gente proteste, en algunos casos.

Yo creo que hay una mitificación de la libertad de aquel tiempo,

pero yo no participo de este discurso.

Lo siento, pero no participo. -Permíteme un matiz.

Rectifico un poco, perdón.

Poder sí, claro que se podría.

Lo que yo he querido decir

es que sería, una vez que se puede hacer,

sería abruptamente desviada a la cuneta,

eso sí lo mantengo.

-Somos mutantes, no pijos de playa ni maricones diseño.

(TODOS) ¡Bien!

-Y ahora vamos a enseñar a esos mierdas lo que es terrorismo.

"Acción mutante" fue la erupción de Álex de la Iglesia

y los hermanos Almodóvar

y El Deseo, su productora,

fueron fundamentales para que pudiera llevarse a cabo.

Pues sí, la verdad es que sin ellos no hubiera existido "Acción mutante".

Nosotros habíamos hecho un cortometraje

y estábamos intentando acabar de pagarlo, acabar de montarlo

y todas estas cosas.

Y, por medio de amigos,

nos dijeron: "La productora de Pedro está buscando proyectos",

hasta que, al final, acabamos enviándolo y a ver qué pasaba.

De repente, nos llamaron a El Deseo

y que a Pedro le había encantado,

que quería hacerlo, pero que no quería hacer un cortometraje,

que si pensábamos que podíamos hacer una película.

He recuperado una cosa que escribiste

cuando se estrenó la película.

"No sé si ha nacido un genio,

pero sí un cineasta español que, por fin, habla nuestro idioma".

Cuando vi la película,

tuve la sensación esa de, realmente, de relevo generacional

y que, de repente, empezaba a hacer cine alguien

que había bebido prácticamente de lo mismo.

Y veías esta película

y notabas que Álex de la Iglesia y los que lo habían hecho

habían leído los mismos tebeos que habías leído tú,

habían visto las mismas películas

y había como una especie de sensibilidad compartida.

También era un momento en el que había cierta explosión de talento,

o sea, no solo había el precedente de "Mirindas asesinas",

que era el corto de Álex,

también estaba un corto como "Mamá", de Pablo Berger.

No sé si los de Santiago Segura eran también simultáneos.

Había como una sensación justamente de eso,

de relevo generacional o de llegada de los bárbaros,

de unos felices bárbaros, en este caso.

-Yo creo que es otra de las películas manifiesto,

probablemente, y tú lo sabrás mejor que nadie,

esa película la hicisteis por unas casualidades

y con unas ideas en la cabeza

y, de repente, dio origen a una película

que tuvo ya mucho reconocimiento.

Recuerdo haberla visto

con la misma fascinación que dice Jordi,

y que, después, ha dado pie a una figura que ha evolucionado

y que no es maldito, afortunadamente.

Que ahí daba sus cartas.

-Evidentemente, la película no era un manifiesto,

era simplemente lo que queríamos hacer

y tuvimos la suerte de encontrar a la única persona en España

que nos dio las armas para poder hacerlo

porque, además, "Acción mutante" no era una película barata,

no era una película que se pudiera hacer con unos medios precarios.

Pero, alrededor de la película,

después, cuando ya empezamos,

sobre todo Álex tuvo que empezar a comunicar la película,

sí que hubo algo de manifiesto.

Y sí que teníamos una voluntad de manifiesto.

Pero era una voluntad que era bastante sencilla.

Era el plantearnos por qué nosotros no,

por qué no podemos imaginar,

por qué no podemos hacer cine fantástico,

por qué no podemos tener una pistola en la mano o un actor español.

Esa voluntad de manifestar eso sí que existía.

Solamente nos estaba vetado

que no teníamos los medios económicos para hacer ciertas cosas,

pero que teníamos los técnicos que teníamos,

la capacidad y la imaginación

como para emprender otras cosas

y que la gente dejara de entender el cine español como un género en sí

que incluía todas estas cosas que hablaba.

¿Cómo definirías el cine de Álex de la Iglesia?

En buena medida, todo el cine de Álex

y, en buena medida, de Jorge como guionista,

ya está aquí.

Las cuestiones esenciales están aquí.

Pero falta añadir lo que está aquí en "Acción mutante"

y lo que está en toda la trayectoria de Álex,

que es una forma también de utilizar la tradición española

y también están los mendigos o los tullidos de Buñuel,

o está la corte de los milagros, en un sentido muy genérico,

convertida en corte espacial o en banda espacial de maleantes

de Valle-Inclán.

Aquí también está el esperpento.

Todo eso ha seguido en el cine de Álex de la Iglesia

y a mí esa me parece la peculiaridad de Álex

a lo largo de toda su filmografía.

Pues aquí lo vamos a dejar.

Yo sentiría horas y horas escuchándoos.

Sí que me gustaría, antes de despedirnos,

saber qué estáis haciendo, escribiendo... ¿Con qué andáis?

Yo estoy escribiendo una novela, que es lo que más hecho en mi vida,

y ahí estoy enfrascado en ella.

Estaremos pendientes. Manuel.

Estoy haciendo un ensayo sobre el cuarto de baño.

A través de todo lo que sucede y pasa en él

a lo largo de las edades del hombre.

¿Jorge?

Pues estoy con varios proyectos.

Una película con Norberto López que se rodaría en África,

sobre el tema del coltán.

Una película con Daniel Monzón, una comedia.

Y otra película con Álex de la Iglesia.

Muchas gracias a los cuatro.

Jordi, nos vemos la semana que viene.

Y coincidiendo con la celebración del Día Europeo de la Música,

que se celebra cada 21 de junio,

"Historia de nuestro cine" recupera la próxima semana

cinco musicales muy distintos.

"La canción de Aixa", de Florián Rey,

"Megatón yeyé", de Jesús Yagüe,

"Un, dos, tres, al escondite inglés",

de Iván Zulueta,

"Bodas de sangre", de Carlos Saura

y "Sus ojos se cerraron", de Jaime Chávarri.

Hasta entonces, disfrutad del fin de semana

y nos vemos el lunes.

  • Coloquio: Rara avis

Historia de nuestro cine - Coloquio: Rara avis

17 jun 2016

Elena S. Sánchez charla con Vicente Molina Foix (escritor), Manuel Hidalgo (periodista), Jorge Guerricaechevarría (guionista) y nuestro colaborador Jordi Costa, sobre las películas "rara avis" emitidas esta semana.

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