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Historia de nuestro cine - Coloquio: Éxitos populares - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

¿Qué tal? Buenas noches, bienvenidos un viernes más

al coloquio de "Historia de nuestro cine".

Seguro que si han estado pendientes de los títulos de la semana,

al menos, de oídas los conocían, y es que las cinco películas

seleccionadas hicieron mucho ruido en su momento,

convirtiéndose en grandes éxitos de taquilla.

(CANTAN) "Las chicas de la Cruz Roja".

-¿Esto qué es? -La cruz roja.

-¿Y por qué me la pone? -Pues para que me dé usted

un donativo. -Ah, claro, un donativo.

-¿Qué hace usted aquí? -Lo mismo que ustedes, seguirlas.

-Qué chicas más guapas de Madrid. Bueno, ya me lo habían dicho.

-¿Postulanta? Tunanta habría que llamarte.

(Música)

500 dólares por ese nombre.

-¿A dónde vamos? -A dónde llegaré yo solo.

-Cambias de socio, solo quiero la mitad.

-Aparte del vino y el chorizo, aquello es otro mundo.

Si le llaman el milagro alemán. ¿Pero qué haces tú aquí?

-Nada, que me he liado la manta y he venido.

Es que yo querer chica.

Chatita... (HABLA EN ALEMÁN)

-Ya, ya... Ven, que te voy a arreglar.

-Te quiero mucho, te quiero. -No puedo, amor, déjame.

Pero si no hecho nada. -Y el día de la nieve, ¿qué?

-Paloma Martín López, ¿quieres por esposo

a Arturo Sánchez Navas, en la dicha y la desgracia

hasta que la muerte os separe? -Sí, quiero.

-Ya está. -Habrá que pensar en el nombre

que le vamos poner al niño. -Se llamará Arturo.

-Y un cuerno.

-¿Le suena a usted de algo el oro de Moscú?

-Sí, hombre, eso es cuando la guerra. -Primero, aquí mando yo.

Segundo, si entras, vas hasta el final.

-Si interviene la Policía, olvídense del oro.

-¿Cómo, usted también está en el ajo? -¿Qué oro ni que niño muerto?

¿Qué estás diciendo? -Calla, habla bajo.

Que nos vamos en secreto.

De las siempre misteriosas claves del éxito

y de estos cinco exitosos títulos del cine español de ayer y de hoy

hablaremos durante la próxima hora con nuestros invitados

de esta noche. Es un placer tener de nuevo con nosotros

a mi querida Concha Velasco, compañera de esta casa,

actriz protagonista de dos de las películas

de esta semana, "Las chicas de la Cruz Roja",

que veíamos el lunes, y "El oro de Moscú",

que la vamos a ver esta noche. ¿Cómo estás?

Pues estoy estupenda, gracias por invitarme,

y decías qué serios estamos todos, es que estoy tan impresionada

de las películas que vamos a ver esta noche, vamos,

de las que vamos a hablar esta noche, que me pongo seria,

me pongo un poquito tonta y un poquito boba.

Pero es que figúrate, "Las chicas de la Cruz Roja",

bueno, cuando llegue su momento, hablaremos de eso.

Claro que sí. Gracias por hacer un hueco en tu agenda, que no paras.

Ah, no, que me encanta estar aquí, y además, poder cruzar las piernas,

casi tan bien como tú. Yo soy la que aprendo de ti.

La última vez que estuve, estaba todavía malita,

y no podía cruzar las piernas, y esta noche he dicho:

Yo me voy para estar casi tan guapa como Elena.

Mucho más, gracias por estar con nosotros, muchas gracias.

Feliz de tener también en el programa por tercera vez

a Luis Alegre, periodista, profesor de la Universidad de Zaragoza,

director del festival de Tudela. Amigo, ¿cómo estas?

Muy bien, Elena, un placer volver aquí.

También gracias por hacer un hueco en tu agenda,

que estás también muy ajetreado entre unos compromisos y otros.

Para verte, siempre encuentro un hueco.

Gracias. Ya la echábamos de menos, me refiero a la periodista

y escritora cinematográfica, Nuria Vidal, que es gran amiga

del programa, ¿cómo estás? Muy bien, encantada,

ya sabes que me encanta venir a este programa.

Te coges el AVE desde Barcelona, y aquí estás.

Vengo aquí a hablar de cine español, que siempre da, como decía Concha,

da gusto hablar del cine español. Encantada.

Igualmente. Y cerrando este cuarteto,

uno de los mejores críticos de cine que tiene este país, Jordi Costa,

y además, compañero de "Historia de nuestro cine".

¿Cómo estás? Muy bien.

Bueno, creo que es fácil hablar de películas que han sido

éxitos rotundos de taquilla, que han conectado totalmente

con los gustos del público. Vamos a analizar

cuáles pueden ser las posibles causas de un éxito popular.

Yo creo que cuando se hace una película, si se hace pensando

en vamos a hacer un éxito, seguro que sale mal.

Creo que a veces es casi por casualidad, ¿no?

Evidentemente, la identificación del momento

con el tema, con los actores, con las situaciones,

pero también hay como una especie de chispa mágica,

que no sabes nunca por qué va a pasar,

pero que cuando pasa, funciona muy bien,

y en las cinco películas de esta semana hay dos,

por lo menos, en los que yo creo que esa identificación

fue muy importante, ¿no?

Porque hablaban de tú a tú a la gente,

pero no dejaba de ser cine, cine en colores,

cine bonito, cine feliz, y eso yo creo que...

-Si me perdonas, has dicho una cosa muy importante,

lo que no se puedes pensar a la hora de escribir

y a la hora de hacer una película que va a ser un éxito, es cierto.

Una de las cosas que ocurren últimamente

es que todos creemos que vamos a tener un éxito,

tanto en el cine como en el teatro, que es lo que yo más manejo

últimamente, no, hay que hacerlo con la ilusión del mundo,

y creyendo que es la primera vez que te pasa, como la vida,

como el amor, ¿verdad? Lo has dicho muy bien.

-Desde luego, a mí me parece que hay una clave fundamental

para que una película sea un gran éxito,

y es que tenga capacidad de dar alegrías a los espectadores,

es decir, que cuando el espectador la ve,

siente una satisfacción, una excitación, una emoción,

una alegría, que en su vida corriente,

es muy complicado de que la tenga. Bueno, la historia está... Perdón.

Es que una de las cosas... Que den alegrías,

lo que no quiere decir que tengan que ser comedias,

aunque casi todos los grandes éxitos son comedias,

pero que den algo al espectador que sea un plus,

que vaya un poco más allá, ¿no?

Y a veces, hay grandes éxitos que no son exactamente comedias,

pero que funcionan. Esta semana tenemos uno, por lo menos,

que es el western, pero que le den algo más al espectador.

-Que le entretengan, que le deslumbran,

que le emocionen, que le diviertan, hay muchas posibilidades

de tener una alegría, ¿no? -Sí, sí.

-Pero creo que eso es fundamental, o sea, que tenga la sensación

el público, cuando va a ver una película, que va a ver algo

muy especial, desde diversos puntos de vista,

pero que sea especial.

¿Qué importancia tiene, por ejemplo, la promoción

de esa película, la publicidad que se le de?

Pues es fundamental, porque hay películas

que no encuentran a su público por una deficiente distribución,

por un deficiente plan de marketing, de publicidad, etc.,

o sea, que por supuesto, es completamente esencial

una buena promoción y una buena distribución.

Jordi, ¿por qué, muchos, muchísimos éxitos populares

han ido acompañados de malas críticas?

¿Por qué ese desencuentro constante entre el público y la crítica?

Bueno, es un desencuentro, no sé si constante,

pero a veces ocurre, a veces la crítica o los críticos

también olvidamos una cosa, que es que a veces, la pasión

por determinadas películas no tiene que ver exactamente

con la cinefilia, ¿no?

Y también ocurre al revés, por ejemplo, los críticos,

muchas veces, cometemos el error de subestimar los éxitos populares,

cuando en realidad, una película que ha llegado a ese nivel de éxito,

simplemente es algo tan difícil como que ha dado, digamos,

ha pinzado un nervio, ha tocado con algo

que tiene mucho que ver con el espíritu de ese momento,

y ha llegado en un momento oportuno, un producto muy bien hecho,

con un gran poder de seducción, y aparte de lo de la publicidad

y todos los elementos que habéis dicho, hay una cosa

que es mucho más difícil de controlar, que es el boca-oreja,

que ahora también se difunde a través de redes sociales.

Creo que siempre, detrás de un gran éxito,

siempre hay un fenómeno cultural, que muchas veces no tiene

necesariamente que ver con la cinefilia,

pero sí con una sensibilidad colectiva que ha respondido

a esa película. -Sí, porque normalmente,

los grandes éxitos conectan con un estado de ánimo, ¿no?

Y eso creo que es muy importante, pero lo que has dicho tú, Jordi,

es que ocurre también, a veces, los grandes éxitos populares

se basan en halagar los bajos instintos de los espectadores,

y lo hacen de una manera, a veces muy zafia,

demasiado simple, muy poco elaborada intelectualmente,

y eso, normalmente, la crítica lo desprecia bastante, por eso,

en muchas ocasiones, los grandes éxitos populares

tienen muy malas críticas, pero hay casos en la historia del cine

muy ilustres, de películas que fueron grandes éxitos populares

y que tuvieron grandes críticas. -Cuando se hacía crítica,

por ejemplo, en la época de las películas que vamos a ver aquí,

los críticos iban al cine a verla, con público.

-Eso. -Y en cambio,

ya desde hace muchos años, como muy bien sabemos,

los críticos las vemos entre críticos,

y eso nos aleja un poco a veces,

a veces no tenemos la capacidad de ver que eso va a funcionar

porque somos endogámicos, porque estamos solo nosotros.

-Sobre todo, el caso de las comedias. -Sí, sí.

-Una comedia gana mucho viéndola en compañía, con la gente riéndose

al mismo tiempo. Y ver lo que funciona.

Y se convierte en un espectáculo la propia proyección,

más allá de la película, ¿no? Vamos a hablar de una película

que a finales de los 50, tocó la fibra de los espectadores,

me refiero a "Las chicas de la Cruz Roja",

dirigida por Rafael J. Salvia, y estrenada en 1958.

(CANTAN) "Las chicas de la Cruz Roja,

novias de la primavera...".

-¿Y usted, tiene novio? -Por favor.

-Claro, qué tonterías pregunto, con esa cara...

-Se puede tener cara y no tener novio,

pero es que una tiene las dos cosas.

"Las chicas de la Cruz Roja" es la película que te lanza

definitivamente, tu primer papel protagonista con 18 años.

18 años, cumplo años en noviembre,

los había cumplido, los 18 años, y de repente,

y tuve la suerte de que Pedro Masó, porque en este momento, era...

Pedro Masó no escribía, pero contaba las cosas,

y era tan importante como el guionista, porque él contaba

exactamente lo que quería. Cuando me llamó a mí Pedro Masó

para hacer esta película, yo tuve la suerte de que llovió,

porque yo era muy tímida, y había hecho una película

de protagonista antes, "Muchachas en vacaciones",

que se rodó en Palma de Mallorca y en Barcelona,

eso fue que sustituí a la protagonista

que lo iba a hacer, pero cuando llegó "Las chicas de la Cruz Roja",

yo fatal, le caía fatal el pelo negro,

tuve la suerte de que el director de fotografía,

que era Alejandro Ulloa, me dijo: "Hombre, lo del pelo negro,

es difícil para el director de fotografía,

pero Elizabeth Taylor tiene el pelo negro...".

Bueno, pues gracias a él, me dejaron mi pelo,

y gracias a que llovió, yo pude tener una relación amistosa

con las otras tres protagonistas, que eran mucho más estrellas que yo.

-Bueno, chicas, hay que buscar dinero. ¿Dónde habrá?

-En los bancos. -Pero de ahí nunca se saca.

-Por eso, hay.

-Para mí fue hacer esta película

y que Tony Leblanc se convirtiera en mi pareja,

que era la gran estrella en ese momento, pues fue la suerte.

Yo le debo todo a "Las chicas de la Cruz Roja",

todo lo que yo soy hasta hoy, que tengo 78 años.

-En la vida se puede aguantar de todo menos ser celoso,

así no hay quien viva, con celosos, nada, que te alivien.

Es que has dicho un nombre fundamental,

porque aunque la película está dirigida por Rafael J. Salvia,

es verdad que es un producto de Pedro Masó,

que tenía un olfato maravilloso

para conseguir empatizar con el espectador, ¿no?

Bueno, Fernando Fernán Gómez siempre decía que él

envidiaba el toque popular de Pedro Masó,

y que daría lo que fuera por tenerlo,

pero que no estaba dotado para tener ese toque popular,

y él lo tuvo desde el primer momento, y desde esta película

hasta sus grandes éxitos de los años 60 y 70...

-Luego ya escribió, dirigió, y bueno, ya sabemos lo que ha sido

en la industria. Pero él lo contaba, él lo contaba,

él decía voy a hacer esto, y lo hacía.

-La fórmula Masó, pues un cine puramente de comedia nacional,

que naturalmente, estaba sometido a un rigor censorial tremendo,

que procuraba captar al espectador,

y que intentaba hacerlo con la mejor buena fe,

con el mejor optimismo,

sin herir ningún tipo de susceptibilidades,

y tratando de que el espectador pensara demasiado

durante la hora y media que duraba la función.

Hablemos del retrato de esas cuatro mujeres,

de esas cuatro chicas de la Cruz Roja,

el retrato que hizo Masó.

Bueno, a mí, la verdad, es que en la película

yo veo ecos de varias cosas. Por un lado, a mí...

Es que no sé si es lo que tenía Masó en la cabeza, pero me parece

que sería como la versión castiza y española

de lo que serían las comedias de Jean Negulesco,

que por cierto, la película de Negulesco

en la que las chicas van a Madrid es bastante posterior,

la de "The Pleasure Seekers", que se llamó aquí "En busca del amor".

-Sí, "En busca del amor". -Pero que tiene un poco este aire.

-Creo que el referente eran las muchachas de la plaza de España,

que se había hecho en Roma, ¿no? -Sí, sí.

-El neorrealismo rosa. -El neorrealismo rosa.

Pues algo de neorrealismo rosa pero con ese toque de sofisticación

y luego también de tebeo romántico femenino,

que en esa época, imagino, ya se editaba "Florita",

eran esos... -Y "Romántica".

-Y claro, el problema, bueno, es que, igual,

imagino que si la ves con la mirada de hoy,

te puede parecer, no sé, la escena esta onírica de las bodas,

te puede parecer que el único destino de estas tres mujeres

tan contrastadas sea el matrimonio, te puede parecer ahora

un argumento un poco discutible, pero yo creo

que los personajes están realmente muy bien construidos,

creo que había esa mirada por parte de Masó

de reflejar también diferentes ámbitos sociales,

diferentes tipos y diferentes situaciones románticas,

en ese sentido, con el matrimonio y con la figura del galán...

-Lo que está bien es el momento que escoge,

porque, claro, es una película muy inter clasista,

porque cada una son de clases que en su vida cotidiana

no se encontrarían.

-Tú, menos reír y más funcionar, so pánfila, échame una mano

y no te estés ahí, pasmada. -Estoy aquí de turista.

-Pues para eso, a ver museos.

-Buscar ese día, que es uno de los pocos días

en la vida de este tipo de personas que podrían mezclarse,

me parece un acierto, ¿no? -Se había hecho antes

"Las muchachas de azul", yo creo que es anterior, ¿no?

-Sí, del año 56, me parece. O 57, sí.

-Y sin embargo, "Las chicas de la Cruz Roja"

pues fue el éxito grande, grande.

-Aquella película tuvo ese encanto, ese impacto que fue el sacar

entonces una vida que existía, porque aquellas muchachas

que postulaban, realmente eran así, estaban cogidas de la propia vida.

Concha, ¿cómo fue ese momento en el que vais con el descapotable

por la Gran Vía, cómo fue ese momento de rodaje?

Ese coche era de Catia, y lo pasábamos tan bien,

parábamos el coche, entrábamos en los bares,

entrábamos en las cafeterías, es que éramos en las dueñas de Madrid

en ese momento, en ese descapotable de Catia.

(CANTAN) "Mis muchachas bonitas

en Madrid han florecido,

van por calles y plazas,

reparten banderas, sonríen y cantan".

-Has dicho, Concha, que tú tenías 18 años,

pero ya vas a por todas en cada plano, ¿eh?

-Ah, claro, sí, antes de que dijeran acción ya había cruzado la calle.

Hay una escena, yo creo que es con este chico tan guapo,

que era portero de fútbol... -Con Ricardo Zamora.

-Ricardo Zamora, guapísimo, Dios mío de mi vida,

en el que dicen "Acción", y yo ya he cruzado la calle.

Claro que yo me di cuenta de lo que estaba haciendo,

claro, tonta no he sido nunca,

o sea que yo sabía de eso, para mí,

podía ser lo más importante, como fue en ese momento.

Y ese Madrid en Tecnicolor, esa España moderna

que nos estaba plasmando Masó y Rafael J. Salvia.

Hombre, yo creo es una de las claves del éxito popular de esta película.

Que la gente... -Y Alejandro Ulloa, no os olvidéis.

-Maravilloso director de fotografía.

Pero creo que la gente estaba deseando librarse de la posguerra,

estamos en el año 1958, ya ha pasado la etapa más dura

de la posguerra, una España muy oscura, muy deprimente,

y yo creo que Pedro Masó sabía muy bien que había que darle eso,

alegrías a la gente, y mostrarle un Madrid y una España en color,

que entonces, la mayor parte de las películas

se hacían todavía en blanco y negro, y esta yo creo que fue

uno de los primeros grandes éxitos en color del cine español.

-Y el vestuario, el vestuario...

Lleváis unos vestidos de esos que dices: "Yo quiero".

-Yo creo que estaban muy bien elegidos.

La señora que nos eligió la ropa

era hermana de Clara Petacci,

se llamaba, me parece, Miriam Petacci, o algo así.

-O sea, cuñada de Mussolini. -Sí, sí.

Y nos llevó a esta tienda, que se llamaba "Rango",

que era la tienda más importante de Madrid en ese momento,

y creo que está muy bien elegida la ropa.

Mi traje de lunares es el que tiene que llevar Paloma,

y además, me llamo Paloma, con ese final,

cuando me ponen la medalla en la Moraleja,

yo por eso me quise ir a vivir a la Moraleja,

porque había hecho esa escena que dice:

"Quieta, Paloma, que estás condecorá".

-"Quieta, Paloma, que estás condecorá".

-A mí me influyó tanto esta película que me marcó la vida,

para qué nos vamos a engañar. -Es que ahí nace tu mito, ¿no?

-Claro, sí. ¿Tú crees que yo soy un mito?

-Pero por supuesto. No tengas la menor duda.

Si tú no eres un mito, quién es un mito.

Vamos a hablar de otro título mítico, en este caso,

no puedo decir del cine español,

pero sí que tiene mucho que ver con España,

es la tercera película de esa trilogía del dólar,

"El bueno, el feo y el malo", estrenada en 1966,

dirigida por Sergio Leone.

El mundo está dividido en dos partes, amigo,

los que tienen la cuerda al cuello y los que la cortan.

(Música)

Vamos, pásatela por el cuello, Tuco.

La tercera entrega de la trilogía

es una producción totalmente italiana, pero bueno,

nos parecía que habiendo emitido las otras dos, oye,

teníamos que cerrar el círculo. Hablemos de lo que supuso

esa trilogía del dólar.

Bueno, para mí, esa trilogía supone un punto de inflexión

en la historia del western como género realmente alucinante.

Sergio Leone, de alguna manera, crea un...

Instaura lo que sería la forma canónica

del espagueti western. "El bueno, el feo y el malo", aparte,

para mí es casi una historia que sí que tiene que ver

con cierta tradición española, porque para mí,

casi es una historia picaresca. Esos personajes recorren

lo que serían las zonas marginales

de una realidad en guerra y en convulsión,

y sus ideales no son en absoluto heroicos,

sino que tienen que ver con lo material,

de hacerse directamente con ese oro.

El tiempo se dilata, a veces, hasta el exceso,

o sea, el tiroteo final es como una especie de danza ritual,

que a mí me recuerda casi, a veces, a una corrida de toros, incluso,

algo casi primitivo, y casi a un rito de sacrificio,

en esa pista circular.

Y bueno, la verdad es que a mí me parece una maravilla

de principio a fin. O sea, que es una película

que efectivamente, no es una comedia,

pero sí que su apuesta es por el placer

y por la dilatación de ese placer. Es una película larguísima,

pero si durara el doble, la seguiría viendo.

Situemos al espectador dos años antes,

cuando comienza esta trilogía del dólar,

y bueno, Sergio Leone no era el que es en esta película,

Clint Eastwood, tampoco, y ya llegan con el estrellato, ¿no?

Todo comienza con "Por un puñado de dólares".

Clint Eastwood es el que llega con más estrellato,

pero es muy graciosa la anécdota que cuenta en muchos sitios

Clint Eastwood, dice: "Bueno, ahora que soy estrella,

resulta que en la primera era yo solo, en la segunda somos dos,

y aquí somos tres, ¿qué voy a hacer en la próxima?

¿El séptimo de caballería? ¿No soy la estrella? Por favor, ¿no?".

Pero sí, evidentemente, por eso, precisamente, dura tanto,

por eso, precisamente, Sergio Leone se permite hacer cosas

que son casi de cine de autor,

esos primeros planos de los ojos...

Ahora, cuando la volví a ver, el otro día,

hay 30 minutos de la película solo para la presentación

de los personajes.

Claro, esto lo puede hacer porque ya viene

de los dos éxitos anteriores, evidentemente,

en "Por un puñado de dólares", tenía que ir mucho más deprisa.

Y luego, el gusto este de dilatar completamente,

de filmar de una manera operística,

es que tiene mucho más que ver con una ópera que con un western

en realidad la historia de "El bueno, el feo y el malo".

No las otras dos, las otras dos son más código western que esta.

Y luego, lo que me gusta mucho de la película,

porque yo también soy fan, es el uso del paisaje que tiene.

Yo no me acordaba que estaba rodada en Burgos,

Almería, Almería, todo el mundo tiene el desierto,

pero es que gran parte de la película está rodada en Burgos,

y que Burgos se convierta en Arizona, es como mucho más gracioso, ¿no?

Y además, te lo crees, absolutamente.

¿Qué aporta esta película a esa trilogía

que comienza en el 64 con "Por un puñado de dólares",

luego continúa en el 65 con "La muerte tenía un precio",

y finalmente esta?

Yo creo que Jordi ha insinuado algo al respecto,

yo creo que esta trilogía, y "El bueno, el feo y el malo",

quizá especialmente, lo que aporta al género del western

es que le quita la grandeza moral a los personajes típicos

del western clásico, es decir, en esta trilogía,

y en "El bueno, el feo y el malo" se ve de una forma muy clara,

los tres personajes son bastante mezquinos,

bastante miserables.

-El que se la juega soy yo.

Por eso, la próxima vez quiero más de la mitad.

-Sí, es verdad que tú expones, pero yo soy el que corta.

Y si tú me rebajas mi porcentaje...

¿Quieres?

Bueno, yo podría fallar la puntería.

-Sin embargo, si te imaginas un western con John Wayne,

o con James Stewart,

esa idea de un protagonista mezquino y miserable

sería casi inconcebible, y a mí me parece, no sé,

igual exagero un poco con la comparación,

que Sergio Leone hizo un poco con el western

lo que Cervantes con las novelas de caballerías, ¿no?

De alguna manera, ironizó alrededor del western clásico,

hizo un poquito incluso de sátira del western,

y a mí me parece que es una de las grandes aportaciones,

aparte de todo lo que han dicho Nuria y Jordi.

A mí, de todas maneras, un factor fundamental

del éxito de estas películas es evidentemente,

la música de Ennio Morricone.

-Yo siempre pretendo que él componga la música

antes de comenzar mi trabajo, es decir,

habló con él, le explico cómo va a ser la película,

le digo, sobre todo, muchos adjetivos, y al final,

él compone los temas.

(Música)

Todavía, a estas alturas, casi 60 años después,

somos capaces de tararearlas, ¿no?

O sea, que son unas músicas que impactaron enormemente

en su momento, y que se han instalado en la memoria popular

y todo el mundo las recuerda. Luego hay anécdotas estupendas

de esta película, como que Clint Eastwood no fumaba,

no fumaba, y lo pasó fatal durante el rodaje,

porque estuvo todo el rodaje fumando.

Y Lee Van Cleef, el actor,

iba tantas veces borracho al rodaje

que Sergio Leone, con Alberto Grimaldi, el productor,

decidieron traer a su mujer y a su hija de Estados Unidos

para controlarle, porque era imposible rodar con él.

-Hay una cosa curiosa, que una película como esta

se convirtiera en un éxito, es un misterio también,

sí, porque es eso, es lenta,

prácticamente todos los personajes

son muy poco agradecidos, digamos,

agradecidos, sí, muy poco agradables,

pero agradecidos sí que son.

La primera palabra creo que se dice a los 10 minutos

de empezar la película, hay pocos diálogos.

Viéndola ya el otro día, pues yo decía: ¿Es muda?

-No hablan, no hablan. Jordi quería apuntar algo.

Sí, para mí hay momentos como el tramo de película

que acaba desembocando en la voladura del puente,

que me parece una anticipación de "Apocalypse Now".

O sea, cómo transmite la idea de lo absurdo de la guerra,

de la locura de la guerra.

-Nunca he visto morir tan estúpidamente. ¿Qué te parece?

-Además, toda la narrativa itinerante de la película,

de repente hay momentos que para mí son sublimes.

El momento en la ciudad fantasma, esa ciudad que ha sido abandonada,

o el momento en el que suena la pieza de "El éxtasis del oro"

en el cementerio, donde hay un momento

que parece que se convierta en cine abstracto,

porque todo lo que rodea el recorrido de Eli Wallach

se convierte, más que en un paisaje, en formas que no reconoces.

Con "Las chicas de la Cruz Roja" comienza el mito de Concha Velasco.

Con esta película, bueno, con "La trilogía del dólar",

comienza el mito de Clint Eastwood. Sin duda alguna.

Este es el lanzamiento de su carrera.

Es uno de los casos más espectaculares

de la historia del cine, porque es un mito como actor

y luego como director de cine.

Pero este Clint Eastwood es, visto ahora, bastante insólito

respecto a lo que le hemos visto después.

-Alias El Puerco.

-El guion estaba escrito con mucho diálogo explicativo,

y yo lo eliminé porque vi al personaje como una figura mística.

Así que intenté darle un enfoque diferente.

-Y se convirtió en uno de los actores más populares del mundo.

Fue un fenómeno internacional.

-Perdonadme que diga una cosa como mujer,

pero no se puede tener esa boca. (RÍEN)

Masticar como mastica ese puro. Es que yo me lo...

¿Ves tú? Esto que estamos viendo. Es que no se puede ser así.

Es maravilloso.

Además, se ha convertido en un director extraordinario.

De Sergio Leone el martes, pasamos el miércoles a Pedro Lazaga

y a un título mítico de la historia de nuestro cine:

"Vente a Alemania, Pepe", estrenada en 1970.

¡Pero, Pepe! -Sí, señor, ya he llegado.

Ya estoy en Alemania.

-¿A qué has venido aquí? -A lo que salga.

Si toca trabajar, trabajar. Si toca chavalas, chavalas.

(Música cómica)

"Vente a Alemania, Pepe", un título mítico

de lo que se denominó el landismo.

Vamos a recordar en qué consiste este movimiento,

que había comenzado poco tiempo antes

con "No desearás al vecino del quinto",

que también la vimos en el programa.

Bueno, es el único fenómeno cinematográfico

que tiene el nombre de un actor en la historia del cine español,

y eso tiene su mérito.

Y es porque creo que Alfredo Landa conectó muy bien

con la sensibilidad del español medio,

y el español medio se sintió identificado

de una manera paródica, se sintió reconocido

y, al mismo tiempo, era un personaje que se reía

de ese estereotipo de español frustrado sexualmente,

reprimido y que va detrás de las suecas en calzoncillos.

Y me parece que esa imagen contiene muchas cosas

relacionadas con la España de la época

y con la moral que reinaba entonces,

con la relación con las mujeres, con el sexo,

y con el propio aspecto de Alfredo Landa,

que tenía un aspecto con el que cualquier español

se podía sentir identificado.

No era fácil identificarse con el aspecto de Clint Eastwood,

pero con el aspecto de Landa, bastante fácil.

-El espectador normal de las salas cinematográficas

se veía un poco representado por mí.

Entonces, al verse representado en mí,

él era un poco protagonista de la historia, porque...

ni soy guapo, ni soy alto, ni nada de...

En fin, que pueda estar dentro de las facultades

de un español medio.

-A mí me pasa una cosa curiosa con esta película.

Yo creo que envejeció mal como película.

Como cine, envejeció mal.

En cambio, lo que cuenta...

Es de estos casos claros en que cómo lo cuenta

se nota mucho que es muy vieja.

Pero lo que cuenta es de una actualidad absoluta.

Estamos hablando de la emigración. Sí, la emigración.

La emigración económica, la emigración para mejorar,

la emigración para...

O la emigración simplemente porque aquí no se podía trabajar.

Y esta es una de las primeras películas

en las que se hablaba de emigración exterior.

Porque de emigración interior, gente del sur que se iba a Barcelona

o que venía a Madrid, había habido varias películas.

Importantes algunas además.

Pero creo que esta es la primera vez que se enseña que los españoles

se iban afuera a trabajar, se iban a otro país.

A un país además tan raro donde hablaban una cosa muy rara.

(HABLA EN ALEMÁN)

-Háblame en cristiano. Si no, no hacemos nada.

Tranquilo, tú tranquilo.

Aguarda, aguarda, aguarda. No te me pongas nervioso.

-A mí me ha decepcionado un poco como cine.

-Tampoco en su momento fue una obra maestra.

-En cambio, me ha hecho pensar mucho en el eterno retorno, ¿no?

-Es tan actual, perdona, que hace unos años

se estrenó "Perdiendo el norte", de Nacho García Velilla,

que era un poco lo mismo, pero en la España de 2016.

-O la de Icíar, "En tierra extraña".

Es, digamos, a un nivel documental y más profundo.

Es que es de una actualidad total.

¿Cuál es el retrato que hace Lazaga de esa emigración?

Un retrato amable.

En su momento, la película fue discutida

porque se consideró que edulcoraba

y que, de repente, la visión banalizaba

el drama social que había detrás de la emigración.

Luego, por otro lado, la película tiene apuntes bastante curiosos.

Por ejemplo, el personaje de Antonio Ferrandis, un exiliado.

En este caso, un exiliado político.

-Yo no puedo volver. -Pero qué cabezota es usted.

-No.

No es eso.

Es que no sabría dónde ir.

-La película tampoco entra en grandes sutilezas políticas,

pero es un personaje tratado con una cierta dignidad.

Lo que ocurre es que lo que acaba predominando,

y también yo creo que uno de los motivos del éxito,

es como...

O sea, la película apela, más que a un patriotismo,

a una especie de sentimentalidad colectiva.

Ese momento en el que de repente los personajes de la pensión

le van quitando los embutidos a Alfredo Landa.

Ese tema de que de repente, a través de eso,

de la gastronomía popular,

vuelves a tener nostalgia de lo que está pasando.

Esa escena final con el personaje de Ferrandis

mirando la retransmisión de los bailes populares

a través de la televisión.

Apela mucho a una especie de...,

de patriotismo emotivo.

Y no aborda el tema de la emigración como el problema que era.

Pero a mí me...

Veo la película y entiendo perfectamente por qué tenía éxito.

¿Y por qué lo tenía?

Entre otras cosas, porque de repente Alfredo Landa

era un hombre espectáculo constante.

No hay un plano, no hay un momento, en que Alfredo Landa

no te esté dando un gesto.

Tiene una interpretación muy pirotécnica.

En su carrera, más adelante, descubrimos que Alfredo Landa

también es capaz de interpretaciones de gran sutileza,

pero aquí está dando espectáculo constantemente.

Cuando llega a Alemania con sus maletas,

cómo va cargado, envuelto todo con papel de periódico,

me parece una imagen muy icónica.

Una imagen muy icónica que tanto podía ser

de comedia muy popular como de tebeo de Bruguera,

que creo que también tenía mucho este espíritu de contar

las pequeñas miserias que pasaban al español a pie de calle.

Y creo que captura eso bastante bien.

-Estoy dispuesta a que me regañéis, incluso los espectadores

y las redes sociales se metan conmigo,

pero a Alfredo le pasaba lo mismo que a don Paco Martínez Soria,

que te creías todo lo que le pasaba.

Y a Alfredo te lo crees.

Y en esta película, como estabas diciendo, te crees todo.

Esa mirada, esos ojos, ese llegar a Alemania desconcertado.

¿Que qué tenía esta película para que gustara?

Que, en el fondo, lo que quería decir la película

es que por mucho que nos fuéramos allí,

aquí estábamos mejor.

Yo creo que ese era el truco de la película.

-Completamente de acuerdo. Como en España, en ninguna parte.

-Don Emilio, ¿sabe qué le digo? ¡Que me voy!

¡Que me voy ahora mismo a pie, en avión, como sea! ¡Sí, señor!

-Se nota mucho la mano de Vicente Escrivá, que era...

-Que era más listo... -Era el guionista y era falangista,

y muy amante de los valores patrios y de exaltarlos.

-Pero muy sutilmente. -Sí, eso iba a decir.

-Sí, con sutileza, pero de manera inequívoca.

-Sí, pero era un hombre muy listo para el éxito.

Yo creo que de Pedro Masó pasamos a Escrivá

de la inteligencia que él tenía para la popularidad

en las comedias españolas.

Profundicemos más en esos dos todoterreno,

en Pedro Lazaga y en Vicente Escrivá,

que son quienes están detrás de este gran éxito.

Yo creo que Pedro Lazaga era un director

con las antenas puestas clarísimamente

para ver dónde estaba lo que hacía falta contar,

y quizá Vicente Escrivá aportaba cómo contarlo.

Me parece que Pedro Lazaga es una de estas figuras

que en el cine español cubre todo un espacio,

porque, además, cubre muchos géneros.

Trata muchos géneros.

Pero es el que llega.

Es el del cine popular, es el cine más popular.

-Llega un momento en que el cine español

quería hacer películas cómicas y de humor,

y entonces yo dije: "A hacer películas cómicas y de humor".

A mí me gustaban las películas que yo hacía antes, naturalmente.

Pero cuando empecé a hacer las comedias,

también me gustaron las comedias.

-Ahora que cuesta tanto hacer una película,

comprobar que Pedro Lazaga dirigía en aquellos años, 60, 70,

cuatro y cinco películas al año, es que es impresionante.

-Además, tenía mucho talento. Yo es que soy... Bueno.

A mí haberme traído hoy aquí

salvo para hablar de la película de Clint Eastwood, que no puedo.

De las demás soy fan absoluta. Figúrate.

-Hay grandes actores en esta película.

Pepe Sacristán, Tina Sainz... -Fíjate lo que hay aquí.

Creo que el cine español denostado, ese cine que siempre...

Perdona, sois tres críticos estupendos a los que yo admiro,

pues hay veces: "El cine de consumo de los años 60".

Jopé, hacer un cine de consumo... Es el que mejor nos retrata.

El que mejor habla de nosotros. Qué difícil es hacer eso.

-Qué difícil es hacer eso. Yo me siento muy halagada

porque yo he formado parte de ese cine de consumo.

En "Historia de nuestro cine" lo defendemos mucho.

Lo sé, lo sé.

-Tiene un valor, como insinuaba Nuria,

sociológico de retrato de la España de la época,

que aunque no tenga ninguna intención crítica, digamos,

la España de la época se cuela en esas películas.

Desde ese punto de vista testimonial, tienen mucho valor estas películas.

-A mí me gusta mucho la pareja trágica,

que es la de Fernando Guillén y Gemma Cuervo.

-Y Gemma Cuervo, claro.

-Es el toque para decir: "Bueno, sí, Landa...,

pero la emigración también es esto". -Esta película está muy bien.

Tiene un reparto magnífico. Está muy bien rodada.

Está muy bien creada. Está muy bien escrita.

Y por eso yo creo que tuvo ese éxito.

-Oye,

¿tú mi amigo?

-¿Yo amigo? ¿Tu amigo? ¿Yo tu amigo?

-Eso, amigo, sí.

Es curioso porque uno de los personajes de esta película,

el obrero alemán que está limpiando cristales,

es nada más y nada menos que Manolo Summers,

que es el director de la película que veíamos ayer,

estrenada en 1971, un año después,

y que marcó mi infancia: "Adiós, cigüeña, adiós".

¿Te acuerdas del día de la nieve?

-¿Por qué? -Porque a lo mejor vas a ser padre.

-¿Cuánto tardará en nacer?

-Cualquiera sabe, a lo mejor años.

-¿Tú qué sabes, chalado? A lo mejor días.

-Son ocho o nueve meses. Eso es lo normal.

-Lo importante es sacar al niño adelante,

y lo haremos entre todos.

Avisaremos a los demás para que nos ayuden.

Ahí teníamos unas imágenes de "Adiós, cigüeña, adiós",

octava película en la trayectoria de Manuel Summers.

¿Qué lugar ocupa dentro de su carrera?

Realmente, Manuel Summers, hay muchos cineastas posibles.

Por un lado, Summers tiene un debut.

Su entrada en el cine con películas como "Del rosa al amarillo",

"Está la niña de luto", de repente es muy impactante,

y creo que recoge buena parte de esa doble dimensión

que tenía como humorista gráfico y como vocacional cineasta.

En su filmografía, una película como "Juguetes rotos",

que es un documental desgarrador,

también nos muestra a otro Summers posible.

Y luego hay un Summers que de repente refleja muy bien

la vida de la adolescencia y la juventud,

y eso lo mantiene incluso hasta una etapa

muy avanzada en su carrera,

que es cuando hace las películas de los Hombres G,

que también han pasado por "Historia de nuestro cine".

-Siempre que he hecho una película de la infancia,

he abordado muchas cosas que me pasaron a mí,

o a compañeros míos, o a mis hermanos.

Cosas que yo he vivido.

-"Adiós, cigüeña, adiós", película que en su momento no vi,

pero que me marcó bastante.

Puedo contar una anécdota curiosa. Claro.

El momento en que yo descubro cómo vienen los niños al mundo

es gracias a "Adiós, cigüeña, adiós", pero sin haberla visto.

Es porque uno de mis compañeros de colegio,

un chico que tenía una madre muy progresista

y le llevaba a ver todo la había visto,

justo en el momento en que nos estábamos preguntando

por este misterio de la vida.

Íbamos a un colegio de curas en el que, igual que en la película,

nos habían enseñado la reproducción a través de los pistilos

y a través de las plantas.

Había que hacer una especie de traducción.

Luego, cuando he visto la película, he descubierto que mi amigo,

al contármela oralmente, exageró y había visto cosas que no aparecen.

Pero gracias a la lección de Summers, cumplimos este vacío que había

en la educación religiosa de la época.

-Yo creo que es una de estas películas

que funcionaron muy bien y fueron muy útiles.

Sobre todo para desdramatizar.

Desdramatizar cosas que desde los colegios o los padres...

Todo era: "Uy, uy, uy, lo que va a pasar".

De repente, se convierte en una aventura de Los Cinco.

Es como una novela de Enid Blyton, pero con bebé.

(CANTAN) "¡A la bin, a la ban! ¡A la bin-bon-ban!

¡El niño, el niño, y nadie más!".

-Creo que es una de las cosas que la hace muy permanente.

Summers solía tocar estos temas incómodos,

era muy habitual en su cine.

Sí, él siempre decía que quería tocar temas

que él no veía en otras películas.

Temas, más que incómodos, controvertidos, atrevidos.

-A lo mejor, inconscientemente, eran todas muy críticas.

Entonces, problemas he tenido siempre,

pero estoy acostumbrado, estoy amorcillado.

Estoy como el toro que le meten todas las banderillas

pero no se cae nunca. Pues yo tampoco me he caído.

-Es que una niña que se quede embarazada estando soltera,

en la España de la época era un escándalo.

Las mujeres que se quedaban embarazadas siendo solteras

eran tratadas poco menos como prostitutas.

Tenían un estigma.

Se casaban de madrugada en los pueblos y sin testigos

porque era una especie de maldición que había caído sobre la familia.

Claro, a mí me parece que Manolo Summers

coge este tema, que está un poco en la sociedad

y en la educación tan patética que tenían los españoles de la época,

es decir: "Me voy a atrever a hacer una historia bonita

y tierna alrededor de un embarazo de una niña".

-Vosotros que sabéis tanto de cine, los americanos han hecho hace poco,

hace como 10 años, una película... -"Juno".

-Sí, sí. -Sobre esto. Fíjate.

Ya lo había hecho en "Adiós, cigüeña, adiós".

Ese humor tierno marca de la casa y también esa crítica social,

porque nos está presentando esta manera de educar,

o de desinformar también.

Sí, una crítica a la educación. Ese padre también.

A la educación, pero también al entorno social.

Es muy significativo cómo se retrata la familia de ella,

que de repente el padre, viajante, y una madre que no está,

que se supone que abandonó al marido,

y es algo que no se puede decir.

El entorno del chico es un entorno de clase acomodada,

y se nota en la manera en que funciona la familia

cómo están instituidos los roles.

Si puedo aportar una cierta nota crítica a la película,

creo que todo le sale demasiado bien o demasiado fácil.

Realmente, cuando eres adolescente, la posibilidad de un embarazo

es una cosa que te suele causar más pavor que expectación.

-Entre todos cuidaremos a Paloma y tendremos un niño precioso.

Ya lo veréis. -Muy bien dicho.

-Pero el niño será para todos.

-Tiene algo de edulcorado, y no me acaba de gustar demasiado

que al final se evoque que todo es una especie de Belén.

Hay mucho de inconsciencia por su parte también.

Sí. -Hay mucho de cuento.

Desde los créditos, te coloca en el territorio del cuento.

-Sí. -Y hay una hada madrina,

que es Mamen. -Claro.

-La amiga. -Exactamente.

-Donde haya una Mamen, puede pasar todo.

-Claro, eso también es verdad. Sería un poco...

Ese es el personaje.

Sí, como el papel que María Garralón jugaría en "Verano azul".

-Sí. -En ese entorno.

Pero hay cosas bastante desconcertantes

que me parecen muy curiosas.

Como esos rasgos de humor negro, como el momento

en que el protagonista se imagina el entierro

del que va a quitarle el papel en la obra

en el Belén viviente que van a hacer, que me parece un flashback divertido.

Igual atribuible al lado que tenían Summers y Chumy Chúmez,

que también aparece como profesor.

Ese gusto por el humor negro de repente aflora también ahí.

Hablábamos del Madrid de finales de los 50,

"Las chicas de la Cruz Roja".

Aquí vemos el Madrid de principios de los 70,

un Madrid bastante distinto.

Yo recuerdo que vi esta película cuando vivía en un pueblecito,

y para mí Madrid era una ciudad inaccesible y mítica,

y aparte de que me impactó muchísimo la historia,

también me enamoré un poco de ese Madrid que reflejaba Summers

en sus películas, tanto en "Adiós, cigüeña, adiós"

como en "Del rosa al amarillo".

Yo recuerdo que, cuando fui por vez primera a Madrid,

iba buscando el Madrid que había visto en estas películas.

Vamos a pasar a hablar de la película que tenemos

por delante esta noche.

Ya sabéis, como los espectadores aún no la han visto,

con esta tenemos que tener más cautela.

Es el debut en la dirección de Jesús Bonilla,

un actor conocido por muchos, y que fue estrenada en 2003.

"El oro de Moscú".

¿Ven? Encaja perfectamente.

Ya tenemos la mitad del mapa del tesoro.

-¿Y la otra mitad?

-Si me dan ustedes un dinero a cuenta,

yo encontraré la otra mitad.

-¿Qué se ha creído, que somos tontos?

-Esta noche, antes del reparto, iré a por el oro.

Si estás ahí, tendré un socio. Si no, nunca volveremos a vernos.

Hala, abajo. Vamos.

"El oro de Moscú" es el debut en la dirección de Jesús Bonilla.

¿Cómo te llega este proyecto? Eres una de las protagonistas

de este magnífico reparto.

Y me ha vuelto a encantar la película.

Yo, como soy muy profesional y me las habéis mandado,

me la he visto y me ha gustado una barbaridad.

Porque durante el rodaje no te creas que lo pasé muy bien.

Porque este proyecto... Yo estaba haciendo "Hello, Dolly!",

y la compañera sentimental de Jesús Bonilla

trabajaba como cantante en "Hello, Dolly!".

Y me dijo: "Tiene un guion Jesús que me gustaría que leyeras,

a ver si tú puedes conseguir... Hay un personaje para ti".

Naturalmente, había un personaje para mí.

"A ver si puedes conseguir que Enrique Cerezo

reciba a Jesús Bonilla".

Y la verdad es que llamé a Enrique Cerezo,

y a partir de ahí le recibió y se volcó con la película.

A mí el guion me pareció estupendo,

y la he vuelto a ver y me ha encantado.

Una de las cosas que me gustan de esta película

es que hay cameos, eso que llamamos ahora.

Empieza López Vázquez. Hay gente que ha desaparecido.

Galiardo, Landa... Alfredo.

Es mi reencuentro con Alfredo.

-¿Cómo no me voy a acordar? Nunca me perdía una función.

Y usted, ¿se acuerda de mis flores? -Las tengo todas en conserva.

-Por eso yo, cuando la he vuelto a ver

para venir a hablar en "Historia de nuestro cine",

he llorado una barbaridad, porque yo hice 16 películas

con Alfredo Landa, y luego nos peleamos

y estuvimos 20 años sin dirigirnos la palabra.

Y volvimos a vernos en "El oro de Moscú".

-Ha sido una felicidad colaborar con Jesús,

el reencontrarme nuevamente con Conchita, con Chiti.

Yo le llamo Chiti porque hace tantos años que nos conocemos.

Ha sido una bendición de Dios.

-Además de reencontrarme con Alfredo Landa,

tuve la suerte de trabajar con uno de los actores que más admiro,

que es Antonio Resines.

-¿Están seguros de que quieren este? (TODOS) ¡Sí, sí, ese!

-Ya veo, ya.

Bien, pues este...

cuesta...

la cuarta parte.

-Trabajar con Resines, conocer a Resines

y darme cuenta de lo gran actor que era

y de lo buenísimo compañero, supuso para mí...

Vamos, que estoy trabajando con él. Mucha implicación en esta película.

Ya lo creo. Yo creo que esta película se terminó

porque llegó un momento en que ya Enrique Cerezo,

se pasaban las semanas, y dijo: "Se acaba mañana".

Porque Antonio Resines y Salmones, el director de fotografía,

se implicaron tanto en ello

que no es que la dirigieran ellos, pero ayudaron muchísimo.

-Yo creo que esta película tiene un punto claro de homenaje

a la historia de la comedia española.

Está dirigida por alguien como Jesús Bonilla,

que es un actor extraordinario, un actor cómico estupendo,

que adora el tipo de comedia que representan títulos

como "Atraco a las tres" o como "Los tramposos".

-Pero no es tan fácil dirigir. -Claro que no.

-Eso de dirigir y "cámara aquí"... -Por supuesto.

Pero creo que en su ánimo había un afán de homenajear

a ese tipo de comedia castiza del que él se siente heredero

y a varias generaciones de grandes comediantes.

Creo que hay un punto de homenaje clarísimo a un modo de hacer comedia

que marca una época en la historia del cine español.

-Me di cuenta de que las películas corales, con buenísimos actores,

siempre han funcionado. Echando de menos eso,

dije: "¿Por qué no hacemos guiones y nos juntamos todos

y hacemos películas y sacamos esto adelante?".

Y se apuntaron todos hasta el extremo de que hubo overbooking.

Llegó un momento en que no podían estar todos los que quisieran.

-Hay que ser muy torpe para no verlo.

El sobre es Correos. -Es de Correos.

-¿Y qué hay enfrente de Correos?

El Banco de España.

(MURMURAN)

Hablemos de ese punto de partida, del oro de Moscú, algo tan mítico.

Sí, una de las historias de la guerra civil,

el destino de ese oro de Moscú, que no sabemos dónde fue a parar

o si se quedó Stalin con él.

Y lo que me parece interesante es la teoría que propone la película,

que no lo podemos contar porque es el desenlace,

pero me parece una propuesta de historia alternativa

bastante interesante.

Y es bueno cómo a partir de los misterios

o de las historias no resueltas y de lo no escrito,

de las notas a pie de página de la historia contemporánea,

se puede desarrollar, inventar, un planteamiento alternativo,

que en este caso tiene mucho de farsesco.

A veces, en la película, cuando veo esas escenas tan corales

de personajes moviéndose a un lado y a otro,

me recuerda mucho a las viñetas de un dibujante de "El jueves",

de Kim, a las historias de Martínez el Facha,

donde de repente hay mucho movimiento arriba y abajo.

Igual aquí Concha me puede corregir si me equivoco.

Cuando se hacen comedias tan corales, con tantos actores,

creo que buena parte de la energía que tiene la película

es la manera en que os picáis

y disfrutáis de trabajar unos con otros.

-Entre nosotros nos llevábamos fenomenal, estamos encantados.

Pero el feeling que hay entre vosotros.

Ah, sí, sí. -"Yo te contesto, tú me contestas".

-Pero creo que todos muy respetuosos.

Porque no nos olvidemos, que a veces a mí me lo pregunta

gente que quiere dedicarse a esto: "¿Pero vosotros improvisáis?".

Y yo digo: "Para nada". Hay que ponerse en la marca,

hay que seguir las indicaciones, hay que estar con el compañero.

Esto no es una improvisación. Lo que sí es que hay que quererse,

y el amor siempre está presente.

Y aquí, entre todos nosotros, hay un amor que se nota, fíjate.

Con el tiempo que ha pasado

y el tiempo que hacía que no veía la película,

me he vuelto a enamorar de "El oro de Moscú",

he disfrutado y me ha parecido una película estupenda.

Y tuvo un éxito de taquilla enorme.

Luego se repitió con... -"La daga de Rasputín".

-No contaron conmigo porque me enfadé con Bonilla al final, pero bueno.

Hoy le pido perdón, porque la película es magnifica,

estupenda, y estamos todos maravillosos.

Creo que tenemos ya que despedirnos, porque enseguida la presentamos

para que la disfruten los espectadores.

Te tengo que preguntar por el teatro, por "El funeral".

¿Cómo está yendo la obra? Dirigida por tu hijo.

Está yendo muy bien, y además estoy con Antonio Resines,

porque yo me enamoré... Yo estaba enamorada de Resines.

Es uno de mis actores favoritos Antonio Resines.

Y trabajar con él...

Es un compañero tan maravilloso que yo he hecho todo lo posible

para que mi hijo escribiera una función en la que el prota

fuera Antonio Resines después de hacer "El oro de Moscú".

Luis.

¿Con qué estás? ¿Tus clases? ¿Tu amor por el cine continúa?

No paras, de festival en festival.

Tenemos que escribir un libro de anécdotas.

Una de Concha.

Perdona, yo le propuse hace años a Concha hacerle...

-Pero te dije que no porque era muy tonta.

Pues ahora me estoy volviendo un poquito lista.

-Me parece la persona perfecta para hacer un documental con ella,

Concha Velasco, porque recorre la historia de España...

Vega, apretón de manos. ...como nadie.

Queda retratado en "Historia de nuestro cine".

Ahora me apetece. Nuria.

Lo de siempre: escribir, ver muchas películas,

unas más bonitas que otras, unas mejores que otras,

y vivir alrededor de esto. -Qué suerte ver películas.

Jordi, ya está tu libro en el mercado.

Lo presentabas hace más de un mes. ¿Cómo van las cosas?

Cuéntale a los espectadores de qué has escrito,

la contracultura, que es lo tuyo. De momento, bien.

El libro se llama "Cómo acabar con la contracultura".

Al parecer, está siendo bien recibido.

Sobre todo, testigos de la época no me han considerado un advenedizo

y se reconocen en el libro, con lo cual estoy feliz.

Tú siempre hablas con conocimiento de causa.

Gracias a los cuatro por haber estado con nosotros.

Gracias, Concha, por haber hecho ese hueco.

Más de un millón y medio de espectadores fueron a las salas

a reírse con el debut en la dirección

de un actor entrañable, Jesús Bonilla.

Enseguida estamos de vuelta en "Historia de nuestro cine"

para presentar "El oro de Moscú".

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Éxitos populares

03 ago 2018

Elena S. Sánchez, Concha Velasco, Nuria Vidal, Luis Alegre y Jordi Costa, charlan sobre los "Éxitos populares" emitidos en la semana.

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