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Historia de nuestro cine - Coloquio: Diseño de vestuario - ver ahora
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Bienvenidos de nuevo.

Comenzamos el coloquio de "Historia de nuestro cine".

Se sentía más española que Agustina de Aragón.

Eso era lo que decía.

Pero nació en Mánchester.

Vistió a los grandes de Hollywood, ganó un Óscar, cuatro premios Goya,

se convirtió en la primera mujer no actriz

en hacerse con el Premio Nacional de Cinematografía

y fue presidenta de nuestra Academia de Cine.

Hoy queremos rendir homenaje

a uno de los máximos exponentes del diseño de vestuario en el cine.

Yvonne Blake.

El pasado 17 de julio se cumplía un año de su muerte,

y hoy queremos recordarla

con la emisión de dos de las muchas películas españolas

en las que dejó su huella.

"Los señores del acero" y "El celo".

Para recordarla,

contamos con la presencia de Antoni Aloy,

director de "El celo",

la película que veremos tras el coloquio

y en la que trabajó Yvonne.

¿Cómo estás? Muy bien.

Además, eras un gran amigo de ella. Sí.

Me hice amigo a raíz de la película, pero nos hicimos muy amigos.

Gracias por estar con nosotros.

También tenemos con nosotros esta noche

a Víctor Matellano,

director de cine y escritor, entre otros,

del libro diseñado por Yvonne Blake "Figurinista de cine",

un repaso a toda su carrera.

Además, su película, "Wax", fue el penúltimo trabajo de Yvonne.

Bienvenido.

¿Penúltimo o último? Último.

¿Último? Último.

Sí.

Solo vistió a uno de los actores, a Jack Taylor,

pero lo hizo con ese punto exhaustivo

que tenía ella.

Y maravilloso.

Era maravillosa.

Para profundizar aún más en su universo creativo

hablaremos con Clara Bilbao,

ganadora, entre otros, del Goya a mejor diseño de vestuario

por "La sombra de la ley".

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Siempre hablamos de premios.

Somos unos pesados, pero es un reconocimiento bonito.

Bienvenida. Gracias.

Muy bien.

En cualquier caso,

vamos a hablar esta noche de una persona

a la que todos los que estamos aquí admiramos y tenemos mucho cariño.

Es Yvonne Blake.

Vamos a hablar de sus inicios.

Ella comienza en "La Venus de la ira"

vistiendo nada menos que a Sophia Loren.

Sí.

Le impresionaba mucho

encontrar que una estrella como Sophia Loren

se pusiese en sus manos de esa forma tan tranquila

y confiase en ella.

En alguien tan joven.

Tenía 22 años.

Había ya trabajado

en las grandes casas de vestuario de Londres,

pero era la primera vez

que se enfrentaba como jefa de departamento.

¿Qué la trajo a España?

A España la traen primero las producciones.

Las grandes producciones que venían a España.

Eso es lo que la trae.

Otra cosa es lo que la mantiene.

Lo que la fija a España es el amor.

Es el amor.

En "A talent for loving",

una película de Richard Quine con Richard Widmark,

había un ayudante de producción

que era el que hacía de intérprete con la casa Cornejo.

Y, bueno, se enamoraron, y hasta el final.

Estamos hablando de Yvonne Blake,

que ha marcado

a toda una generación de figurinistas, ¿no?

¿Qué significa para vosotros?

Yvonne Blake, para mí, tiene un significado especial.

Aparte de que como figurinista

es un espejo en el que todos queremos mirarnos,

es un ejemplo de técnica y humano

en el que a todos nos gustaría vernos reflejados.

Para mí, Yvonne, además, tiene una importancia vital,

porque es la primera persona...

Cuando estaba haciendo mi proyecto de final de carrera, pensé:

"Tengo que preguntarle a alguien

que se dedique verdaderamente a esto".

Me estuvo enseñando dibujos y me explicó cómo era la carrera,

cómo era su carrera y cómo la estaba viviendo ella.

De pronto, me dijo:

"Sé a quién tienes que llamar. Te voy a dar su teléfono.

Llama a José María de Cossío,

que hace el vestuario de las películas de Almodóvar.

A ese también le tienes que conocer".

Y me pasó su teléfono,

tiempo después le hice una entrevista a Cossío,

y, a partir de esa, empezamos a trabajar.

Mis encuentros con Yvonne han sido en eventos poco a poco.

Te abrió ahí las puertas.

Verdaderamente,

creo que si hubiese llamado a Yvonne y no hubiese contestado al teléfono

o me hubiese dicho "ay, mira, sí, fíjate"...

Ella estaba haciendo una película

en la que estaba diseñando vestuario para Robin Williams me parece.

Estaba haciendo cualquier bobada.

Tenía tiempo perfectamente para mí.

Hoy me conmueve infinitamente más.

Ha sido una mujer importantísima

en la carrera de todos nosotros y nosotras

en la historia del vestuario de este país.

Enseguida hablaremos y profundizaremos en tu película,

que la vamos a ver a continuación,

pero me gustaría que me contases cómo conoces a Yvonne.

Es con motivo de tu ópera prima, "El celo", hace ya 20 años.

Me decías que se convirtió casi como en una madre, ¿no?

Sí.

Hice cine a los 11 años con Yvonne.

A los 11 años, en la escuela,

en la clase dibujaba mis pósteres porque quería hacer películas.

Me acuerdo de que ponía

"director de fotografía: Vittorio Storaro"

y ponía de directora de vestuario a Yvonne.

Me acuerdo de que llegó el momento en que quería hacer esta película,

hablé con Llorenç Miquel, diseñador de producción, y dije:

"Me gustaría hacer esta peli con Gil Parrondo e Yvonne Blake".

Y fue a llamar a Yvonne.

Lo mismo que te pasó a ti.

Me recibió en su casa, comimos juntos y me dijo:

"Voy a Los Ángeles ahora

porque quiero volver a las Américas otra vez".

Yo estaba en EE.UU.

yendo y viniendo de Madrid a Los Ángeles.

Conocí a su hijo, conocí a su marido,

su marido me produjo el cortometraje,

su hijo hizo la fotografía,

con ese corto ganamos en Clermont-Ferrand,

nos fue muy bien, Yvonne también...

Al final, fue como...

Se apuntó al carro de intentar hacer tela una realidad.

Iba donde tuviera que ir

conectando con productores y contactos.

Viví con ella también en Los Ángeles.

Me ofreció su casa y para mí fue como una madre.

Para mí fue maravilloso.

Fue una cosa impresionante.

Vamos a hablar de las dos películas de esta sesión doble

que hemos programado en "Historia de nuestro cine",

pero es verdad que vamos a poner especial atención

al trabajo de vestuario.

Comenzamos hablando

de "Los señores del acero" de Paul Verhoeven,

la película que acabamos de ver estrenada en 1985.

Era una película

de la que ella se sentía especialmente orgullosa

porque decía que con el vestuario se había contribuido a recrear

esa Edad Media y esa crudeza también.

Estaba muy contenta.

¿Cómo valoras su trabajo?

Creo que es un trabajo de una magnitud

que la gente, cuando ve la película, no se la puede imaginar.

Una parte muy importante de la personalidad de esta película

recae sobre el vestuario de Yvonne

porque todo lo que ves y todo lo que recuerdas

es algo verdaderamente importante de retener en la cabeza.

Y es el vestuario.

Hablamos de esta película de Paul Verhoeven

como una película de la historia de nuestro cine.

Es una coproducción.

Se rodó en España

y marca la salida de Verhoeven de Holanda, ¿no?

Sí.

Después de haber tenido sus éxitos en América

con sus películas,

especialmente a partir de "El cuarto hombre"

y con "Delicias turcas",

esos éxitos le suponen el contacto con Hollywood.

Y, después, la Orion, allí, desde Hollywood,

le plantea financiar la película

y que mejor que hacerla en Europa del este

sería hacerla en España.

Venían muchas superproducciones a España.

Se localiza Ávila, se localiza Cáceres

y, especialmente, el castillo de Belmonte,

que era donde se había rodado "El Cid"

y era un decorado esplendoroso, ¿no?

Se plantea un medievo absolutamente sucio, vibrante...

Decía que le gustaba porque había quedado como guarra.

La expresión que utilizaba. Es una película guarra.

Es una película muy violenta del siglo XVI,

una época que a mí me encanta.

Y también ha salido muy bien.

Muy guarro todo, muy como maloliente.

Pero estas cosas también me gustan.

Creo que ha salido bien.

Creo que no hay nada más cinematográfico

que la mugre, el sudor, el polvo y la suciedad.

Creo que es lo más cinematográfico que hay.

Para un diseñador de vestuario,

poder ambientar ese vestuario y poder trabajarlo,

poderlo dotar de una vida extra

y tener a tu alcance cantidad de elementos

que tiene la época en sí

y que tú puedes utilizar y jugar con ellos

para poder explicar cómo son tus personajes,

tener tantos ingredientes...

No es lo mismo contar el personaje de cualquiera de ellos

con ropa de Zara y El Corte Inglés.

Todos deberíamos vestir igual.

-Me gusta eso.

¿Por qué no llevamos el mismo color?

(A LA VEZ) -¡Sí, de acuerdo!

-Utilizaremos el rojo.

(A LA VEZ) -¡De acuerdo! ¡Rojo!

A Yvonne le pedían eso precisamente.

Que hubiera, por un lado, la suntuosidad

de las ropas de palacio que encuentran en los baúles.

Curiosamente, todo está colocado en sus colores.

Cuando abren la fiesta, todos son rojos.

Cuando tienen la primera escena de sexo,

están vestidos de blanco con esa ironía tan grande, ¿no?

Pero, a la vez, tenía que haber mucha mugre.

Contaba Yvonne que le pedían mucha mugre

y le pedían mojarlos mucho y mucha agua.

Pasaban mucho frío.

Ella tenía que poner debajo...

Como había que desdoblar muchos de los modelos,

les metía también mucho neopreno debajo

porque daba muchos problemas.

Antoni, tú conocías la película.

No sé cómo ha sido volverla a ver.

¿Con qué te quedas? ¿Qué te interesa?

A mí me gusta mucho. Me gusta mucho el cine de Verhoeven.

Pienso que...

Me gustaba desde "Delicias turcas" y "El cuarto hombre",

pero pienso que aquí, aparte de internacionalizar,

inició el giro al nuevo estilo de Verhoeven.

La manera con que trató su violencia y el humor que tiene

es algo que me atrae y me gustó muchísimo.

Clara, a ti la película no te fascina.

La película me divirtió porque es una película...

O sea, es una película...

No deja de ser una película de aventuras.

Pero es verdad que retomar esta película ahora

me ha parecido un tanto violento.

No tanto por cómo era la Edad Media,

sino por esa mirada del director

en el que el papel de la mujer es bastante denigrante.

Comprobemos si este angelito sangra.

Víctor, ¿el rodaje fue caótico, podríamos decir?

¿Loco?

La película tiene un poco de eso también.

Tiene un poco de eso.

Siempre que entran

diferentes nacionalidades en un rodaje

se producen mucho también estas confusiones.

Uno de los problemas que había

era la relación de Verhoeven con Rutger Hauer.

En ese momento estaban mal.

Se llevaban mal.

Además,

parece ser que el director tenía una cierta actitud tiránica

especialmente con la parte del equipo español.

Rodábamos en Belmonte, en el castillo de Belmonte,

y dormíamos en Las Pedroñeras, un pueblo que está muy cerca.

Realmente estábamos muy aislados.

Estábamos siempre unos con otros, pero muy bien.

No hubo mayores problemas.

Era todo un baño de paz al lado del rodaje,

que era bastante salvaje.

El director tenía muchos problemas en esa época

y estaba muy desquiciado.

Vamos a hablar de "El celo",

tu ópera prima que estrenas en el 2000.

La rodaste en el 99.

¿Cómo consigues sacar adelante tu primera película?

Una producción de época, con esa factura, Lauren Bacall...

Yo supongo que...

Yo creo mucho

en que las cosas que no se pueden parar

no se pararán nunca.

Creo que si una cosa se va a hacer, se hará,

y ese proyecto tenía que hacerse.

Contra todo riesgo, porque fue contra todo riesgo.

Y lo conseguimos.

A Lauren Bacall nunca había imaginado que la tendría

ni a Harvey Keitel.

Pero vinieron.

Fue a través...

De repente quería hacer la película y les atrajo mucho.

El vestuario se diseñó específicamente para la película.

Sí, sí, sí, sí.

Me imagino que para un figurinista es maravilloso.

Poder creerlo, poder diseñarlo y poder idearlo.

No cabe duda de que está todo diseñado,

porque cada vestido es asimismo decorado.

-Es una obra maestra. -Es una obra maestra.

Aparte, explican tantas cosas...

Son de una composición,

de una manera de marcar la silueta, las partes importantes y las que no.

Esos colores son en realidad tan arriesgados...

Son tan arriesgados esos vestuarios de...

Los vestidos de esta película.

Son tan increíbles los vestuarios de los niños...

Siempre son dificilísimos, siempre.

Creo que es majestuosa la película,

pero, sobre todo, tiene un "punch", tiene una fuerza que es...

No te quiero quitar valor,

pero sin el vestuario de Yvonne hubiera sido otra distinta.

Con Yvonne lo estudiamos muchísimo. Para mí era importantísimo.

Además,

todas las botonaduras y todos los lazos

eran cosas de cicatrices que llevaba la institutriz dentro

que teníamos que llevarlo de alguna manera,

porque son personajes que han sido abusados, ¿no?

Pero, a mí, de Yvonne,

lo que me gusta de su estilo es que es una moral...

Tú hablabas de la Edad Media,

de que es una época muy divertida para trabajar.

Yvonne sabe muy bien la época que está trabajando.

Sabe exactamente lo que se lleva.

Pero, luego, ella hace algo.

No sabes qué.

Un toque en algo.

Yo qué sé.

Algo tan obvio

como "Don Juan en los infiernos" de Gonzalo Suárez

con las capas.

O algo que lo hace suyo.

Y a veces se lo inventa totalmente.

Por supuesto que se lo inventa, pero está fuera de época.

¿Entiendes lo que quiero decir? Tiene un punto.

Eso es lo que hace el toque Yvonne Blake.

Víctor,

tú que has profundizado tanto en su trabajo,

¿es fácilmente identificable cuando en una película

el diseño de vestuario está realizado por Yvonne Blake?

¿Ese sello está ahí?

En el caso de la ropa actual,

la forma de poner la caída de los hombros,

las hombreras.

En el caso de la ropa de época,

la utilización de las galochas o de los cuellos.

En el caso de "Los señores del acero",

llevan el acuchillado.

El típico acuchillado medieval o renacentista

lo reinventa.

Ella, de alguna manera, trabaja con las texturas

y les da una vuelta más.

Hay algo muy interesante en el trabajo de Yvonne.

Una vez que ya se ha documentado, a partir de ahí,

lo primero es encontrar las telas antes de dibujar algo.

Porque parece una pérdida de tiempo hacer diseños

y lo que pongas no encontrarlo.

Yo prefiero tener un montón de telas y pensar:

"Esta va muy bien para el vestido de Fulana".

Lo grapo en una hoja de papel

y voy dibujando.

Por eso, en "Superman", por ejemplo,

trabaja con unos charoles y con unas licras

que acababan de salir del mercado.

Con ciertos materiales

que no se había utilizado anteriormente, ¿no?

Y, algunas veces, con mucha desnudez.

En el caso de "Los señores del acero",

ver las camisas con los petos.

En el caso de la película de Antoni,

hay un momento en el que me gusta la gama de negro.

Es el "memento mori" del principio de la película

con Jack Taylor y Sadie Frost.

Están todos, además, con esa exquisitez, ¿no?

Yo creo que entendió muy bien

la exquisitez que tú pedías de la crueldad, ¿no?

-Sí, sí.

Sé que es capaz de sacrificar lo que sea necesario

por el bien de mis sobrinos.

Usted puede darles algo que yo no puedo.

Amor.

Recuerdo que con Harvey Keitel, con el señor...

ella era una fan absoluta de las lenguas mallorquinas.

La lengua mallorquina es una especie de tela.

Ella estaba obsesionada

con que quería vestir al señor, a Harvey Keitel,

con tela mallorquina.

Y lo hizo.

Cogió las telas, lo hizo con seda, que es muy difícil,

y se inventó el dibujo de la lengua mallorquina.

¿Conocías la película, Clara, o las has descubierto ahora?

Le decía antes a Antoni:

"Creo que la he visto

repasando imágenes en algún momento estudiando,

pero la he vuelto a ver hace nada".

Hace una semana, ayer.

Hace dos días.

La he visto seguida ahora y me ha impresionado muchísimo.

Sobre todo porque yo hago una lectura

sobre la locura de la protagonista.

No sé si coincide con la de Antoni,

pero yo tengo una visión sobre la locura

y sobre la evolución del personaje de la institutriz.

¿Cuál es tu visión?

Sin hacer "spoiler".

No hay manera de dar tu visión sin hacer "spoiler".

-Es muy difícil.

-Es difícil no hacerlo. -Es muy difícil.

-Para mí, los silencios en la película.

Son las miradas.

Se dicen más cosas a través de las miradas

que lo que dicen.

-Dicen cosas a través de las miradas y maneras.

Cualquiera que vaya a ver la película

que se fije en cómo se tocan las personas.

-Sí.

-Todos, entre sí.

El toque.

-Exacto, a eso voy.

Lo que dicen realmente cuenta lo que pasó.

Por eso busqué a alguien como Lauren Bacall,

que era buena y le daba un misterio.

Cada vez que entraba ella, decías: "Uy, Dios mío".

Los muertos están muertos, señorita,

y, por lo tanto,

no pueden seguir haciendo daño a los vivos.

Me gustaría que me hablaseis de los proyectos

en los que estáis embarcados ahora mismo.

Yo estoy haciendo ahora el diseño del vestuario de "Patria".

Está basada en... La adaptación de la novela.

La de Aramburu. De Aramburu.

Víctor.

Estoy compaginando la promoción de mi última película,

el documental "Regresa el Cepa",

con el nuevo libro que ha salido ahora,

mi libro número 26,

que es "El Mago de Oz. Secretos más allá del arcoíris".

-Me encanta.

-Mientras, estoy preparando nueva película.

Que vuelvo al terror.

-Qué bien.

Antoni.

Yo tengo un proyecto por ahí que a ver si sale.

Mejor no decir nada para que salga.

Luego da mala suerte.

Bueno, en cualquier caso, te deseamos que tengas mucha suerte

y que puedas volver

para contarnos que ese proyecto sigue adelante.

Gracias a los tres, de verdad, por este rato.

Gracias.

Tiempo ya para recuperar "El celo",

película estrenada hace 19 años

y que cuenta la historia de una obsesión.

Una seductora entrega de sucesos extraños

basada en la novela "Otra vuelta de tuerca"

de Henry James.

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  • Coloquio: Diseño de vestuario

Historia de nuestro cine - Coloquio: Diseño de vestuario

21 sep 2019

Elena S. Sánchez charla con Víctor Matellano, Clara Bilbao y Antoni Aloy sobre "Los Señores del acero" y "El Celo"; como homenaje a Ivonne Blake, al cumplirse un año de su fallecimiento.

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