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Historia de nuestro cine - Coloquio: El Cine y los toros - ver ahora
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Buenas noches.

Bienvenidos de nuevo.

Tiempo para hablar de la historia de nuestro cine

con "Blancanieves",

una de las grandes joyas cinematográficas de la última década

y no solo hablo de nuestro país.

Hemos comenzado una noche en la que vamos a ver

cómo nuestros directores han plasmado algo

que está en nuestras raíces: la fiesta de los toros,

aunque quienes primero lo hicieron fueron los hermanos Lumière

a finales del siglo XIX.

Me hace especial ilusión

que nos acompañe Pablo Berger, director de "Blancanieves",

y uno de los cineastas más personales,

diferentes y originales de nuestro cine.

¿Cómo estás?

Hola, Elena. Encantado.

Me encanta venir a tu programa.

En este caso es curioso

porque tú eres ajeno a la fiesta de los toros

y decidiste plasmarlo en "Blancanieves".

Creo que los opuestos se atraen.

Soy del norte y siempre he mirado al sur

y a su cultura, su tipismo, al costumbrismo

y, por supuesto, a los toros y al flamenco.

También está con nosotros Luis Martínez.

¿Cómo estás? Muy bien.

Colaborador del programa, te leemos en "El Mundo"...

Y vamos a hablar de dos películas que tenemos por delante.

Muy peculiares, además.

Cada una en su estilo y cada una en su liga,

pero, realmente, dos joyas por lo extraño, por lo heterodoxo.

Vamos a ver cómo dialogan la una con la otra.

Vamos a empezar hablando de "Blancanieves",

tu segunda película.

Si con "Torremolinos 73" habías arriesgado mucho en tu debut,

aquí es un triple salto mortal.

¿Por qué sacar adelante esta historia

que mezcla un cuento clásico

situado en los años 20, en España, los toros?

Yo intento que cada película sea un salto al vacío,

no repetirme y buscar una nueva aventura.

Y es verdad que "Blancanieves" es muy diferente

a "Torremolinos 73"

y lo planteé después de esa película porque fue un éxito en taquilla,

funcionó muy bien y dije: "Ahora es el momento".

Y resulta que me costó.

Como sabes, fueron ocho años de viaje,

pero este viaje mereció la pena

porque al final conseguí hacerla y aquí está.

¿Y cómo se ve esa Blancanieves ibérica

desde los ojos de un crítico?

Pues muy bien.

Recuerdo una relación especial con esta película

porque asistí al rodaje.

Asistí al rodaje.

Estaban rondando en la plaza de Chinchón

y era la escena cumbre de la película

y ahí ya más o menos

asistí a la exposición de motivos de la película

y ya de por sí bastante marciana.

Era una película muda en la época digital

donde todo se falsea

y cualquier cosa que puedas imaginar

es capaz de llevarlo a la pantalla.

Se trataba de ir hacia atrás y recorrer el camino a la inversa.

Pero, cuidado,

no se trata de hacer una película muda,

sino se trata de reflexionar sobre la narración.

Y es una película muda, pero hecha en el siglo XXI.

Eso es importante notarlo

porque eso, realmente, está activo en la película.

Y la verdad es que la película fue sorprendentemente increíble

en todos los sentidos, ¿no?

Cine mudo, esperpento valleinclanesco,

años 20, la España más cañí, la fiesta de los toros...

¿Cómo llegas hasta esta coctelera?

Había que ponerlo todo.

Yo creo que los directores tememos

que va a ser nuestra última película y colocamos nuestras obsesiones

y a mí me gusta mucho la mezcla, lo ecléctico.

Es verdad que quería hacer una película multigénero

porque es verdad que cumple melodrama, esperpento,

acción, terror, fantástico,

pero quería, sobre todo, contar una historia emocional.

Quería coger al niño que tienen todos estos espectadores,

sentarlo en mi rodilla y contarle un cuento

y, de alguna manera, llevarle por este viaje en el tiempo

a la España de los años 20.

El ritual está muy bien descrito, la estética...

¿Cómo has sabido llevarla a "Blancanieves"

desde el rigor más absoluto?

Es una reflexión sobre lo que significa el espectáculo

y la representación,

de lo que significa esa especie de escenario que se monta

donde se representa precisamente el espectáculo

de la vida y la muerte,

pero se representa con todas las consecuencias.

La película se aproxima a ello con muchísima delicadeza

y, sobre todo, con devoción

y muy atenta, creo que es lo más destacado,

al misterio, al secreto de la fiesta;

es decir, al momento ese cumbre extraño

que hace que todo se convierta en representación de la locura.

-Como bien ha dicho Luis me interesa el ritual, la ceremonia.

Me encanta el drama, el conflicto.

El cine y los toros tienen muchas cosas en común.

Hay un protagonista, que es el torero,

hay un antagonista, que es el toro,

hay un drama, hay un duelo a vida o muerte

y, sobre todo, hay movimiento.

Y el cine es movimiento y es muy cinematográfico los toros.

Yo entiendo por qué en los años 60 y 70

se hicieron películas de toros.

Los toros es puro cine.

Y en esa fiesta sitúas a una mujer,

sitúas a Blancanieves en ese personaje principal.

Tenía que mantener una serie de ingredientes:

madrastra, manzana, Blancanieves y luego soñar.

Ahí sí que fue de gran ayuda encontrarme en este proceso del viaje

con una foto de Cristina García Rodero

de un grupo de enanos toreros,

una foto maravillosa que está en el libro "España oculta".

Y yo me imaginé:

"¿Y si coloco a una mujer torera en mitad de esta foto?

¿Y si es una mujer?

¿Y si esta Blancanieves no es la que limpia

y prepara las lentejas

y limpia los calzoncillos de los enanos?

¿Y si ella es una torera y es la líder del grupo?".

De alguna manera, para mí era importante ese giro,

darle una vuelta al cuento

y no ser una película basada en el cuento,

sino una película inspirada en el cuento.

En "Historia de nuestro cine" hemos visto películas

que tratan los toros.

¿Qué crees que aporta "Blancanieves"?

Muchas de las películas que vemos, o bien son retratos sociales

a través de los toros

por lo que tiene precisamente de condensación social

la búsqueda de la fama, de la fortuna, del ascenso social,

o bien es una especie de análisis de lo que tiene de misterioso.

Y esto, digamos, quita cualquier componente sociológico

a la fiesta,

quita cualquier componente más intrínseco de la fiesta

y le da una dimensión universal como son los cuentos populares.

-Hilando con lo que decía Luis que para mí era importante

a la hora de trasplantar el cuento a la España de los años 20,

yo quería que fuese un personaje popular,

que no fuese la hija de un conde, de un duque,

de los reyes de España.

Y si pensamos en los años 20,

el único espectáculo, el único evento que podía reunir a miles de personas

eran los toreros.

Los reyes eran los toreros

y se casaban también con bailaoras y cantaoras y eran las reinas.

Me venía muy bien este juego

de torero-rey, bailaora-reina, cortijo-castillo

y de alguna manera las piezas empezaban a encajar

y ahí es cuando, como bien dice Luis,

el cuento y los toros se mezclan y se fusionan

y de una manera natural y siempre desde el respeto.

Yo quería reflejar una época

cuando los toros eran épicos y grandes

y es el momento de la era dorada.

Todos recordamos a Joselito y Belmonte, la Monumental

y esos años 20, ¿no?

También es la era dorada del cine mudo,

o sea que yo creo que es un baile de los toros y el mundo del cine.

Imagino que para hacer "Blancanieves"

viste mucho cine

que había hablado anteriormente de toros.

¿La película que vamos a ver, "Yo he visto la muerte",

del año 67,

la habías visto?

No la había visto.

Pero me hubiera encantado verla porque tiene mucha conexión

porque salen capeas

que en "Blancanieves" sale la capea de la plaza.

Hay secuencia del toreo de carros, aparecen cortijos, aparecen toros

y aparece hasta una feria, no voy a decir de los monstruos,

pero sí una feria muy peculiar.

Es una película que tiene muchos ingredientes

y el espectador que le gustan o que no le gustan los toros

va a descubrir un montón de cosas interesantes.

-¿Por qué toreó Manolete?

Por alcanzar la gloria.

Por conseguir la inmortalidad.

-No.

Toreó para él mismo, porque él vivía toreando,

porque para él torear equivalía a respirar.

Hablemos de José María Forqué que es el director.

Hemos hablado mucho de él,

pero ¿en qué momento hace esta película?

Yo no sé si es su primera y única aproximación a los toros.

Lo es.

Es una anomalía en todos los sentidos.

Es una película que casa mal con su filmografía,

fue poco antes de formar su productora

y es difícil localizar esta película.

Y la hace, pues eso.

Es peculiar en todos los sentidos,

dentro de la filmografía de Forqué y la filmografía taurina.

-Es una aproximación

al mundo maravilloso y realmente insondable de los toros.

Agradecí mucho esa película

porque me permitió aproximarme a Antonio Bienvenida

y a partir de entonces fuimos grandes amigos.

Y lo escribió Armiñán, que lo escribió muy bien.

¿Cómo crees que funciona esa mezcla entre la ficción y el documental?

Hay bastante parte documental.

Es muy curioso, ¿no?

Están hablando de hechos reales,

especialmente, en los primeros episodios,

y representados por ellos en algunos casos diez años más tarde.

A mí me encantan los experimentos

y esto, como ha planteado Luis, creo que es un experimento de Forqué

y me hace mucha gracia ver a los verdaderos protagonistas

interpretándose a sí mismos

y me encanta ver a Dominguín en ese último episodio

insistiendo en esa feria

donde representan la cogida de Manolete en Linares.

Me parece un gran experimento, ¿no?

-¿Quién iba a decirle que aquella era su última ovación?

Polvo somos, señoras y señores.

-Es un bonito juego

porque se representa la muerte de Manolete

y uno de los que estuvo presentes fue Dominguín,

que estaba en el cartel,

enfrenta el relato épico del feriante con su propio relato

porque es el relato de un testigo directo.

Eso mismo, además, se mezcla con el relato popular.

Entonces, esos relatos se mezclan en ese último episodio

y es realmente sorprendente por extraño, ¿no?

-Yo creo que ese último relato es lo que hace la conexión,

el cordón umbilical con "Blancanieves"

e incluso con su escena final.

Es como el relato.

"Blancanieves" es un relato de tradición oral,

la muerte de Manolete,

cada uno oralmente como vemos en esa historia,

lo va embelleciendo y cambiado a su gusto

excepto el que verdaderamente estaba allí

que era Dominguín, ¿no?

-Los toros eran de miura.

Iba Manuel Rodríguez de rosa pálido y oro,

Rafael de carmesí y oro,

yo iba de verde y oro.

En "Yo he visto la muerte" el guionista es Jaime de Armiñán

que era muy aficionado a los toros.

En su filmografía aparece en varias ocasiones.

Bueno, la mítica "Juncal", la serie de televisión,

que es un referente para taurinos.

Y probablemente sea la que mejor ha plasmado el ambiente taurino

en todos los sentidos, en su faceta más real,

porque todos los taurinos que tienen un contacto se reconocen,

y en su faceta mítica,

los que no tienen nada que ver ven que hay algo

que lo engrandece y que lo esponja.

Y ahí está Jaime de Armiñán

y que se le haya ocurrido esto parece increíble.

Es una película de cuatro capítulos.

¿Cuál os gusta más? ¿Cuál os interesa más?

Yo tengo debilidad por el último

por esa cercanía con el cuento de "Blancanieves",

pero también el de las capeas.

El mundo de las muletillas

y ese mundo de los pueblos y de los toreos de a pie...

La dureza. La dureza.

Eso me ha gustado.

-Me voy a quedar con el de Antonio Bienvenida.

Bienvenida me parece un actorazo aparte de un gran torero

y me parece increíble.

Está increíble en "Tarde de toros"

y en esta película interpretándose a sí mismo.

Hay un momento en que proyectan la película de su cogida

y él se acerca a la pantalla y se confunde con el toro.

Esa identificación toro-torero

que se repite un poco en cada uno de una manera u otra

me parece como muy interesante

y Antonio Bienvenida me parece un actorazo.

-Mientras no sea capaz de terminar este muletazo,

seguiré muerto.

Es curioso porque Dominguín, al principio,

no vamos desvelar nada importante,

pero dice que pretende alejarse de los tópicos.

Pero yo creo que es muy difícil alejarse de los tópicos del toreo

que son la vida, la muerte, el miedo...

Eso está en todas las películas habidas y por haber.

Creo que se aleja de alguna manera por la forma de tratarlos

porque toma la distancia suficiente para que se vean de otra manera

por lo que tiene de representación, de espectáculo.

Él lo dice en la frase inicial.

-En el ruedo no es como en el cine ni en el teatro.

En el ruedo se muere uno de verdad.

Hacer una película

o levantar un proyecto sobre la fiesta de los toros

parece que se ha convertido en algo complicado, ¿no?

Sí, sí.

Es complicado levantar cualquier proyecto

tal como están las cosas.

Muy complicado y cada vez más.

El cine español parece haberse partido por la mitad

y solo se hace un determinado tipo de cine

para el gran público

o un cine muy minoritario.

Hay un cine que no sé muy bien cómo definir.

Se dice lo de la clase media, pero no me gusta.

Hay un cine de autor, adulto, grande

que podría ser capaz de adentrarse en estos terrenos

y que le cuesta mucho trabajo salir adelante

y cada vez más al cine español.

Hay un proyecto por ahí sobre Belmonte

basado en la obra de Chaves Nogales

que creo que es lo mejor que se ha escrito sobre toros.

No sé si finalmente saldrá adelante.

¿Con qué estás ahora?

Próximos proyectos.

Sé que has estado como jurado en el Festival de Cine de Chicago,

también has estado presentando "Abracadabra" en Japón.

Sí, acabo de llegar.

He presentado "Abracadabra"

en el Latin Beat Film Festival de Alberto Calero

y feliz de presentarla allí.

Mi mujer es japonesa y tenía que verla mi suegra.

Ha pasado la prueba del algodón.

Le ha gustado a la madre de mi mujer.

Y, nada, ahora tengo que empezar en mi siguiente película.

Sé que tus productores quieren que mantengamos el misterio,

pero algo nos puedes decir de la película.

Algo.

Es un guion escrito por mí

y lo que intento, como sabe Luis, que nos conocemos desde hace tiempo,

es que sea hermana de mis anteriores

y yo creo que si hay algo de ese ADN,

son películas en que hay emoción,

que hay humor y que hay sorpresa.

Yo espero

que mi último guion también cumpla esos tres requisitos

que creo que tienen mis películas y que tiene mi cine.

Nosotros la estamos esperando ya, así que...

Muchísimas gracias por haber venido un día más.

Gracias a ti. Te lo agradecemos.

Luis, nos seguimos viendo en "Historia de nuestro cine".

Tiempo ya para disfrutar de una de esas películas

que es mucho más de lo que parece a simple vista.

No os dejéis llevar por la ingenuidad aparente

del teatro grave que la preside

o entended ese teatro como parte de una reflexión

que va mucho más allá de la fiesta de los toros.

Como insiste Dominguín,

no se trata de cualquier espectáculo.

Se trata del espectáculo de la muerte y de la vida, claro.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: El Cine y los toros

16 nov 2018

Elena S. Sánchez, Pablo Berger y Luis Martínez charlan sobre "El Cine y los toros" con la emisión de "Blancanieves" y "Yo he visto a la muerte".

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