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Historia de nuestro cine - Coloquio: Cine policíaco - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Paradójicamente, con esa sonrisa terminaba "Todo por la pasta",

un thriller trepidante que nos ha tenido sin pestañear

durante hora y media.

Una muestra más del talento de Enrique Urbizu

para mantener el suspense en sus películas.

De las herramientas que utiliza el cine policiaco

y de la habilidad de nuestros cineastas para manejarlas,

vamos a hablar durante la próxima media hora.

Y lo haremos echando mano de los cinco títulos que hemos visto.

Edgar Neville inauguraba esta semana de intrigas policíacas

con uno de sus títulos más aplaudidos, "Domingo de carnaval",

uno de esos sainetes criminales marca de la casa.

Le voy a aconsejar que no haga nada y espere que las cosas se resuelvan.

Si no va a conseguir embrollarlo todo.

-A lo mejor se ha creído que lo ha resuelto todo.

-Vamos, no regañes a este señor,

que todo ha sido lo que llaman los ingleses...

El martes vimos "Apartado de correos 1001",

el pistoletazo de salida de una interesantísima cosecha

de cine policiaco español,

que fundía la tradición del cine negro americano

con la influencia del neorrealismo

en cuanto a rodajes, localizaciones y exteriores naturales.

Carmen. -¡Te he dicho que te vayas!

-Solo venía a abrir una cuenta corriente.

-Exijo la presencia de un abogado.

-Deténgase o disparo. -Si les digo quién es...

No me creerán.

(Disparos)

El miércoles seguimos los pasos del detective privado Germán Areta

en el Madrid de principios de los 80.

"El crack" supuso la primera incursión de José Luis Garci

en el cine negro, un género que ama y que supo llevar a su terreno.

Cuando uno se complica la vida...

Y cuando uno no es feliz,

nunca vuelve a tener suerte.

-Has pisado la cola de un tigre.

Estás avisado, Piojo.

En los bajos fondos de la Barcelona de principios de los 80

situó Vicente Aranda la acción de "Fanny Pelopaja",

un thriller descarnado, convulso, duro y vibrante.

No quiero callarme.

Quiero que todos sepan cómo asesinaste a Manuel y por qué.

Estos han sido los cinco títulos

que hemos seleccionado para esta semana de cine policiaco.

Es un placer tener esta noche con nosotros

a uno de los máximos exponentes del género en nuestro país,

Enrique Urbizu, director también de "Todo por la pasta",

la película que hemos visto esta noche. ¿Qué tal?

Hola, buenas noches.

¿Estás ya escribiendo la próxima? Si, ahí estamos.

También nos acompaña Andreu Martín,

considerado uno de los maestros de la novela negra española

y autor de "Prótesis",

la obra en la que está basada "Fanny Pelopaja". ¿Qué tal?

Muy bien, buenas noches.

Enhorabuena, que acabas de recibir un premio por tus memorias.

El Premio Gaziel, que da "La Vanguardia", estoy muy honrado.

Y también a capaz de publicar "La violencia justa".

Sí, ha sido mi semana. Habrá que leerla.

Buenas noches también a nuestros compañeros habituales,

Carlos Heredero y Carlos Aguilar. ¿Qué tal?

Encantado de volver.

Hemos emitido esta semana cinco películas

dentro del género policiaco,

pero imagino que a lo largo de este coloquio

saldrán términos como thriller,

cine policiaco, cine criminal, cine negro...

No todo es lo mismo, ¿no? Hombre, hay muchos tipos de thriller.

Thriller político, thriller psicológico, thriller sobrenatural...

Y yo trato de distinguirlo siempre de lo que es el género negro

o el cine negro,

que es el cine específicamente de temática criminal.

Que puede ser policiaco y de investigación o de recorrido,

o puede ser también, pues bueno,

criminal desde el punto de vista del delincuente y demás.

Pero, vamos,

puestos a elegir,

el término que yo creo que recoge los nuestros sería el género negro.

¿Estáis de acuerdo?

Bueno, yo creo que en el fondo es una cuestión nacional o nacionalista.

Los americanos lo llama thriller,

los franceses lo llaman polar o género negro,

los italianos lo llaman "giallo", que significa amarillo,

los españoles lo llamamos policiaco...

En el fondo cada país tiene su denominación.

-En todo caso, estoy de acuerdo con él porque...

Yo me quedo con el término policiaco.

Y me he quedado siempre con este término

porque la palabra policiaco incluye el prefijo poli,

que también tiene que ver con política.

Y yo creo que el género policiaco, de una forma más o menos tangencial,

a fondo siempre está analizando la situación política de un país.

-Totalmente de acuerdo con Andreu.

O somos contemporáneos

y comentamos lo que nadie nos comenta del mundo en el que vivimos,

el funcionamiento real del sistema,

o es un género epidérmico y de adorno, más o menos entretenido.

-Yo creo que hay muchos ángulos desde lo que ver,

porque desde un punto de vista quizá historiográfico,

respecto a la historia del cine,

muchas veces se asocia el término cine negro

a un cine donde las ambigüedades morales

y la turbiedad moral, ambiental, psicológica,

y todo ese tipo de contradicciones,

tienen mayor peso,

mientras que el término policiaco se suele asociar en algunas ocasiones

a un cine, si se quiere, más maniqueo.

Tómese esa palabra no tan en sentido peyorativo

como suele estar cargada,

sino donde el reparto de papeles

suele estar bastante más claro que en el cine negro,

donde todo es bastante más ambiguo.

El género criminal en literatura sí que nos lleva al siglo XIX,

pero, y en el cine,

¿cuándo aparece este tipo de género en el cine español?

Yo no tengo ni idea, pero sé que hubo una...

Tenemos aquí la muestra del "Apartado de correos 1001".

Diríamos que, en mi memoria, es lo más remoto que puedo llegar.

Es quizá la primera película que yo vi

donde, por las calles de la ciudad donde yo vivía,

sucedían aquellas cosas

que estábamos acostumbrados a ver ambientadas en Chicago

o en donde sea.

Es más, en la persecución final,

los policías se meten en un parque de acciones donde yo solía ir.

Cuando yo era pequeño y vi la película, me vi ahí mismo.

-Si somos rigurosos,

el género policiaco nace en el cine con el cine.

Pero en España y en todas partes.

Ya en el cine mudo español hay películas policiacas.

Sin ir más lejos, en Barcelona, "Los misterios de Barcelona",

que la ha recuperado ahora la filmoteca de Valencia,

una edición estupenda,

"El beso de la muerta", "El otro"...

En los años 30 también hay películas con elementos, en los años 40.

Policiaco histórico, como "Esclavo",

"Un hombre acosado", que era una película hecha en Madrid

donde Alfredo Mayo hacía de gánster.

Pero tiene razón Andreu

en el sentido de que se define de verdad como un género,

propiamente dicho, hacia el año 49, el año 50,

y dentro de las producciones catalanas.

Es decir, hay un cine policiaco catalán

que cubre unos años de esplendor muy interesante,

entre el 50 y el 65.

Además, valientemente adelantado a su momento.

-Claro, es que es el momento en que, efectivamente, de acuerdo con Carlos,

en el que, por primera vez, hay en España una producción continuada.

Una producción más o menos estable, continuada, de una cierta industria,

una pequeña industria como era la catalana en esos momentos

que, efectivamente, desarrolla

y va consolidando poco a poco una producción

relativamente abundante para los estándares españoles.

Efectivamente, a partir de "Privada criminal"

y de "Apartado de correos 1001",

que son las dos películas que abren la puerta

a las más significativas del año 1950,

a partir de ahí hay, incluso dentro de ese género,

muchos subgéneros, tendencias, ciclos, tipologías diferentes,

que son muy interesantes.

En este tipo de cine qué importantes son las ciudades

donde transcurren las historias, casi siempre en la noche.

Vemos en tu película, por ejemplo, Bilbao.

En otras dos Madrid.

También la Barcelona de diferentes épocas.

Antes cuando decía Andreu lo de poli,

también es ciudad, es un género urbano, yo creo,

por definición también el nuestro.

Y, viendo las películas de esta semana,

la verdad que es una de las cosas más espectaculares

o disfrutables de todas ellas,

es esa constancia de paisajes y tipos humanos

pintorescos y estrafalarios y pseudodelictivos

y de clases bajas y de clases muy altas, toda esa mezcla,

y creo que, tanto del Madrid de Neville

como la Barcelona de "Apartado de correos",

luego la de Aranda,

"Todo por la pasta",

"El crack", el Madrid de Garci,

yo creo que son películas

que cuentan

paisajes urbanos ya desaparecidos

y que tienen un gran valor también

como documento.

En "Historia de nuestro cine" hemos hablado mucho de Edgar Neville.

Es verdad que siempre le gustaba retratar ese Madrid de su tiempo,

películas muy castizas,

y aquí nos encontramos con "Domingo de carnaval",

la segunda de una trilogía

dentro de ese sainete criminal tan característico en su cine.

Confiese. ¿Es el autor del asesinato de doña Reme?

-Yo no.

-¿Quién es usted y por qué dice tanta memez?

-Luego le tocará hablar.

Ahora no interrumpa o la mando detener. Soy de la Policía.

-Como si es usted...

-Es la personalidad tan peculiar del cine de Edgar Neville,

capaz de hacer esa síntesis entre sainete popular teatral

y géneros como el policiaco o el fantástico,

en el caso de "La torre de los siete jorobados",

que también incorpora elementos de los dos tipos.

Esa síntesis en Neville funciona muy bien.

Que, además, se anticipa en esa mezcla de géneros

a lo que después va a suceder a partir de los años 70 y 80

y que, además, es capaz de proponer un cine muy personal,

extraordinariamente personal,

y una capacidad de incorporar el saber popular

que llama mucho la atención.

-En "Domingo de carnaval" el humor donde mejor se refleja

es en los diálogos entre Fernán Gómez y Conchita Montes,

que parecen realmente una comedia americana.

Tiene mucho ingenio y los actores le sacan mucho partido.

-¿Usted qué hizo? -¿Qué iba a hacer?

Me quedé pensando en lo listos que son ustedes.

Y lo fácil que debe ser ser detective.

Con detener al primero que a uno se le ocurre, está todo arreglado.

-A mí me ha parecido

que tiene un ritmo casi contemporáneo,

lo que decías de ligereza sobre todo en la interpretación

en el personaje femenino de ella.

También Fernán Gómez tiene cierto aire de...

Y esa mezcla...

tan curiosa, tan difícil, me parece que es un éxito.

Es una película, además de encantadora, muy divertida

y espectacular para ser descubierta y ser vista.

Las máscaras...

-Además, le saca mucho partido a lo de las máscaras.

A todo lo del carnaval le saca un partido tremendo.

Lo pone al borde del fantástico, prácticamente.

-La presencia del humor

es muy palpable

en las novelas del gran maestro Raymond Chandler.

Los diálogos de Philip Marlowe, en la mayoría de sus novelas,

introducen el humor de una manera descarada.

Incluso, hay diálogos de Chandler

que podrían ser pronunciados por Groucho Marx.

Bueno, la novela policiaca

siempre ha tenido una cierta relación con el humor.

Que yo me la explico con la distanciación brechtiana,

un poco se habla de crímenes,

se habla de cosas muy luctuosas muy terroríficas y muy tremendas,

pero siempre desde un punto de vista distanciado.

Distanciado que yo atribuyo al juego,

que es lo que hay en la base siempre de toda narración policiaca.

-A mí me ha llamado sobre todo la atención la dirección artística.

Hay una escenografía de Francisco Canet,

que era un genio español, que es formidable.

Los ambientes,

tanto los decorados como los escenarios naturales,

están increíblemente perfilados.

En este punto, hablando de esta época,

de la década de los 40, ya finales,

Ignacio F. Iquino también hace un tipo de cine

que podemos enmarcar dentro del cine policiaco.

Sí.

De hecho, Iquino es el gran pionero de la producción policíaca catalana,

esta que mentábamos,

que fue espléndida en este quinquenio

de 1950 a 1965.

Él a veces tenía un productor francés en la sombra, "under the table",

con el cual, bueno, hacía negocietes en el sentido de doble versión,

un poco más atrevida y demás,

y estaba muy en sintonía con lo que se hacía entonces

en género policiaco en Francia.

Él está detrás de "Apartado de correos 2001",

la película que vimos el martes,

y de "Brigada criminal",

que es como la eclosión de un cine

que se empieza a hacer en Barcelona por los años 50.

Esas dos películas, además,

tienen otra faceta interesante,

y es que empiezan a introducir, aunque tímidamente,

el rodaje en exteriores.

No era tan habitual en 1950 en la producción española.

La posibilidad de ver ya exteriores naturales en esas películas

les da también una cierta veracidad.

Contribuye a impregnarlas

de un cierto sabor urbano que siempre es tan importante para el género.

-Reconocer los lugares donde tú vives.

Yo de siempre he distinguido

la diferencia entre

las películas norteamericanas, o las novelas norteamericanas,

donde te hablan de un mundo falso.

Para nosotros falso, lejano,

donde ocurren unas cosas que nos creemos que deben ser verdad

porque se lo traga el público norteamericano,

pero que aquí sería imposible.

En cambio, cuando tienes que ambientar una novela o una película

en tu país,

con lo que juegas es, precisamente, con que vas a describir una cosa

que, si el lector o el espectador sale a la calle,

comprobará que es verdad.

La censura no permitía hacer un cine que no fuese a mayor gloria

de policía, de las fuerzas...

Yo creo que ese es un poco, de alguna manera,

el handicap todavía del género en los años 50.

Bajo la dictadura y con la censura,

era muy difícil hacer cine negro.

Aunque hay películas, como "Los ojos dejan huella",

de José Luis Sáenz de Heredia,

o "Los peces rojos", de José Antonio Nieves Conde,

que son cine negro más que interesantes

y mucho más adulto.

Pero en las condiciones de aquel régimen y sin libertad,

era muy difícil ir más allá

de la apología de las fuerzas del orden

que, en definitiva, es algo, hasta cierto punto,

casi casi incompatible con el cine negro.

De todos modos, yo este aspecto no lo desorbito

porque no era mucho más apologética ni mucho más panfletarias

que las que hacían los americanos por aquel entonces.

En los años 40 había películas americanas

como "Contra el imperio del crimen", "La calle sin nombre",

"Pánico en las calles", etcétera,

que también podían leerse perfectamente como una apología

sin mal de las fuerzas del orden.

Es decir, que el cine americano con el código Hays

estaba también igualmente sujeto a una normativa muy dura

y muy férrea.

-El cine americano, al mismo tiempo se estaba haciendo "Laura",

"La mujer del cuadro" y "Retorno al pasado",

"Sed de mal" y...

Un cine negro, auténticamente negro,

que era literalmente imposible hacer aquí.

-Por eso digo que incluso las aprecio más estas española

en ese sentido, porque sé los inconvenientes de censura.

Y con eso y con todo, se hizo un cine perfectamente digno.

Y en esos primeros años de la transición,

comienzan a surgir,

quizá podemos hablar de un auge de la novela negra,

con escritores como tú, como Vázquez Montalbán,

como Juan Madrid, por ejemplo.

Eso influye en el cine porque da lugar a muchas adaptaciones.

Sí, sí. Ese fue el boom de la novela negra,

pero en ese boom, en realidad estábamos replicando

contra un concepto de literatura instaurado en el franquismo.

Esto lo cuenta muy bien Vázquez Montalbán cuando explica

por qué escribió la primera novela policiaca, "Tatuaje".

Y lo cuenta por eso, como una reacción.

Estábamos hartos de libros que no contaban historias,

que solamente se ensimismaban en las estructuras.

Entonces se trataba de tomar, por fin,

una historia que tuviera pies y cabeza,

que empezara y que terminara, que te apasionara,

que te preguntaras todo el rato qué va a pasar a continuación.

Has citado "Tatuaje",

que precisamente es la ópera prima de Bigas Luna.

¿Qué os parece "Tatuaje", ese debut de Bigas Luna?

Bueno, yo creo que es una de las primeras adaptaciones

de Vázquez Montalbán

y una obra todavía incipiente, pero que ya tiene muchos elementos

de un enorme interés.

Vicente Aranda también adaptó a Vázquez Montalbán,

"Asesinato en el Comité Central".

Otra muestra más de...

Es una película que a mí me parece particularmente valiosa

para conocer la transición.

Me parece un documento inapreciable de la época.

Recuerdo sobre todo a aquel agente americano,

inquietante y perverso que interpretaba mi amigo Jack Taylor.

Eso se me quedó grabado.

Eso sucedió en el 81, pero en el 84 adapta "Prótesis".

Una adaptación en la que hay muchos cambios.

Porque, para empezar, "Fanny Pelopaja"

es la relación entre un hombre y una mujer

y lo que tú escribiste era una relación

entre dos policías.

Me gustaría mucho repetir,

pero esta noche tengo que cumplir con la legal.

-¿Qué es lo que tú eres, tío? ¿Un policía o un chulo?

-Yo, antes de firmar el contrato en el despacho de Carlos Durán

y con Vicente Aranda, ellos me dijeron

que iban a cambiar de sexo al personaje.

El Miguel se iba a convertir en "Fanny Pelopaja".

Así lo viví yo y cuando vi la película la primera vez...

salí decepcionado del cine.

Pensé: "Esta no es mi novela".

Curiosamente, pasaron unos años durante los cuales yo...

nunca en público, pero sí en privado, renegaba un poco de la película.

No quería hablar de la película.

Pero un amigo mío me invitó a Luxemburgo

a un pase de la película.

Aquel día di la conferencia, se apagaron las luces,

empecé a ver la película y no pude irme.

No era tan distinta de mi libro.

Yo me había dejado influir...

Es diferente... No, no. No era tan diferente.

Incluso había fragmentos enteros

exactamente como yo los describía en mi libro.

-Esto que cuenta Andreu a mí me parece apasionante,

porque, de alguna manera, vendría a darle la razón

a Vicente Aranda, que siempre mantuvo que para él,

los materiales de los que partía, fuera una novela,

una noticia de periódico, eran materiales a elaborar.

Para él no tenían ninguna otra consideración.

Él partía de esos materiales...

y a partir de ahí, los elaboraba a su manera.

Pero lo curioso es es que, después de esa elaboración,

lo que queda, esa síntesis que sale en la pantalla,

al final Andreu también la reconoce como suya.

Esto es muy interesante.

Aquí encontramos un elemento muy característico

del cine negro, ¿no?

Esa "femme fatale".

Esa mujer que lleva el camino de la perdición a un hombre.

Bueno... A varios.

"Fanny Pelopaja" es más que una "femme fatale".

Es una muy mala "femme fatale" y muy eficaz.

Y, sobre todo, es una "femme fatale" gélida.

Yo creo que la hace mucho más poderosa,

y depende para quién, también mucho más atractiva, ¿no?

A nosotros nos marcó...

mucho la interpretación de "Fanny Pelopaja".

Y Bruno Cremer, que también te dejaba pasmado.

Pero esa cosa gélida, como de heroína de Hitchcock,

en ocasiones es casi Tippi Hedren.

Nos entendemos... Bastante atractiva...

-En cualquier caso...

la película es muy característica del estilo de Vicente Aranda.

El decir, combinar sordidez y escabrosidad,

partiendo de una historia muy sólida sobre el papel.

Este es el cine de Vicente Aranda.

-Quiero que me digas qué está tramando tu Manuel.

-Está estudiando un curso de policía por correspondencia.

-Me cago en tu madre.

-Areta.

Dame el mechero o te quemo los huevos.

José Luis Garci siempre se ha declarado un amante

del cine y la literatura negros.

Su primera incursión en este género es "El Crack".

No sé qué os parece. A mí me parece magnífica.

-"Areta, que te quemo los huevos".

-Me pareció magnífica en su día, cuando la vi fue una gran sorpresa.

¿Cómo se puede hacer este tipo de cine en España?

Es verdad que dábamos como por supuesto que en España

el cine negro a ver cómo era, y cuando la vi, me saqué el sombrero

y me pareció magnífica.

Pero es que ahora, cuando la he vuelto a ver,

me ha vuelto a parecer fantástica.

-Y la gran lección de elegir a Landa para hacer de tipo duro.

Que venía de un registro muy distinto.

Pero eso siempre ha funcionado muy bien.

Es un tópico.

-Un buen actor de comedia acaba haciendo lo que quiera.

Jack Lemmon, Walter Matthau, el que quieras.

-No era por casualidad que fuera Alfredo Landa.

Alfredo Landa era el actor con mayor comunicación popular

que había habido en este país.

En los años 60 y en parte de los 70.

Cuando empezamos a hablar de este personaje,

supo que yo no le iba a pedir que hiciera de Humphrey Bogart,

sino que le iba a hacer un hombre español

que vive y que sabe perfectamente en el país donde se mueve.

"El Crack" es una declaración de intenciones, ¿no?

"El Crack" yo creo que es el destilado cinéfilo,

particularmente cinéfilo, de un director cinéfilo

de todo ese género que tanto le gustaba.

"El Crack" es el cine...

la España, tal y como la concebía Garci,

pasado por el filtro de su memoria cinéfila.

Esto da como resultado un producto muy original.

¿Qué importancia tienen esas películas?

¿Qué poso han dejado en el cine policiaco que han venido después?

Para nosotros, cuando hicimos...

Cuando queríamos hacer cine primero, ¿no?

Que ya hacíamos thrillers en Super 8

porque Bilbao era un decorado magnífico para hacer thrillers.

Lo teníamos a huevo y entonces...

todas las navidades hacíamos un thriller

con pistolas de juguete.

Fue muy importante empezar a constatar como espectadores

que existía, por ejemplo, "El Crack".

"El Crack" fue una revelación.

Es una película muy importante para nosotros.

"Fanny Pelopaja" también lo fue.

Fuimos varias veces a verla en sala y luego la veíamos en VHS.

Estábamos preparando también "Todo por la pasta".

"Fanny Pelopaja" era un triunfo.

Estas eran películas que nos llenaban de fe

porque no era un género que estuviera bien visto

a finales de los 80.

Todo el mundo vaticinaba que los actores españoles

no eran verosímiles con armas de fuego en la mano.

Y toda esta serie de prejuicios y demás que nos encontramos

cuando fuimos a proponer "Todo por la pasta".

-Olvídate de tu novio, que sobran hombres.

Y deja cuatro perras...

-¿Perras?

50 kilos. Está tarado y cualquiera le puede quitar las pelas.

¡Te pego un tiro!

¿Cómo recuerdas aquellos inicios? Porque esta era tu segunda película.

"Todo por la pasta" es como la primera.

Es un trabajo de equipo, ¿no?

Estábamos un grupo de gente...

Joaquín Trincado, Luis Marías, Ana, yo...

¿Álex también, no? Álex está en la dirección artística.

El equipo técnico de "Todo por la pasta"

ha acabado desperdigado por la industria del cine español.

Gran parte del casting también.

Es una película muy...

muy a tumba abierta.

Once semanas de rodaje...

Técnicos con Oscars que consiguió traer Joaquín.

Eso se nota. Y un trabajo...

No sé cuántas horas de rodaje hacíamos al día.

Éramos muy jóvenes.

Y teníamos ganas de hacer género.

Teníamos, como decíamos, mandanga de la buena.

Teníamos una foto del comisario Amedo pinchada en el despacho.

Sabíamos lo que...

más o menos dejaba traslucir la historia al final.

Queríamos hacer una película muy Chester Himes, muy demencial.

Casi surrealista, rápida...

Vibrante y con sentido del humor también.

Violenta...

Inaugurar lo 90, de alguna manera,

con una declaración de intenciones bastante radical,

estética y narrativamente.

(Gritos)

(Disparos)

Comentaba Enrique...

En la película estaba Amedo.

No por casualidad, es la primera película de cine español

que se atreve a tocar el tema del GAL.

Y, bueno...

Eso no estaba en el cine español hasta ese momento.

En la película están las conexiones entre las alcantarillas

de la policía estatal y los mercenarios criminales del GAL.

-En Bilbao sí le prestábamos, en el País Vasco,

una especial atención a que estaba pasando algo en la guerra contra ETA.

Y, bueno, la comisaria donde se arrancó todo aquella organización,

estaba a escasos 500 metros de donde vivíamos,

que teníamos la productora.

-A mí me llamaba la atención,

a parte del propósito político, ideológico crítico,

que, por supuesto, está ahí y es admirable.

Una estética de la sordidez.

Me interesó muchísimo porque esa estética de la sordidez

es muy sobria.

Es decir, no es como sucede en las películas,

sobre todo de Hong Kong, de Corea del Sur,

que es muy más rimbombante y mucho más pinturera.

El decir, esa justeza en la estética de la violencia,

me pareció absolutamente novedosa.

Me llamó mucho la atención el sentido del encuadre,

la manera de filmar la violencia, que es muy elaborada.

Y al mismo tiempo es eso. Sobria...

Me pareció absolutamente brillante.

-Esa sobriedad...

En definitiva, la misma de "La caja 507",

o de "La última Penumbra". Es su estilo, ¿no?

Esa sequedad y esa sobriedad forma parte de su lenguaje.

-Yo creo que este es un género que no permite mucho... adorno.

-Aunque no tiene nada que ver porque son películas

absolutamente visibles.

A mí me recordó a "El Crack" por la utilización del actor principal.

Es decir, Antonio Resines, hasta tu película,

vendía cómico y solo había hecho comedia.

Y después de la tuya, fue cuando hace "Acción mutante",

donde vuelve a aparecer un registro muy similar.

Pero ver a Resines haciendo ese papel entonces...

Fue absolutamente alucinante.

-Mucha gente nos decía: "No lo hagáis, no lo hagáis".

Pero Resines tuvo el gran valor...

Esto se le ocurrió a Joaquín.

Resines tuvo el gran valor de aceptar a hacerlo.

-A ver si me explicas cómo han podido entrar y salir de aquí

sin que nadie los viera y sin que saltase la puta alarma.

-Yo no tengo nada que ver con esto.

Te has adelantado a contar las cosas.

Por ejemplo, en "La caja 507" con las mafias extranjeras.

Bueno, si te interesa el tema, y creo que nos interesa a todos,

va solo, ¿no?

Hoy he recortado una noticia de un matrimonio

que se ha tiroteado en un parking.

Me ha llamado mucho la atención. Un matrimonio tiroteándose.

No parece una cosa muy asequible en nuestro país.

Y siempre tienes el disco duro lleno de lo que te interesa.

No es adelantarse, es, sencillamente, prestar atención a cosas

que están en los papeles, pero que quizás no estén

en el foco de atención todos los días.

Pero todas estas porquerías continúan pasando en nuestro país

y seguirán nutriéndonos de thriller y de género negro...

Sí, la realidad nos da permiso para hacerlo.

Hay cosas que...

Yo cuando escribí "Barcelona Connection",

antes de escribir "Barcelona Connection",

que primero fue guión de cine y después novela,

en la prensa y la policía con quien hablaba y jueces,

me decían que en España no existía el crimen organizado.

Porque decían que España es un país tan desorganizado,

que no puede tener ni organizado el crimen.

Y lo decían en serio.

Pero hubo un día que se dio el caso de...

Bueno, de que mataron a un...

gánster francés que estaba en la cárcel de Barcelona,

y coincidió por esas fechas con un juez de Hospitalet,

que soltó a dos de mafiosos italianos que habían caído en sus manos,

y a partir de ahí fue cuando esto salió en la prensa,

resultó que el crimen organizado ya estaba en Barcelona.

Entonces nos dio permiso para poder escribir sobre crimen organizado.

Previamente era como increíble. Lo escribías...

y no se lo creían.

-Y nos pasa mucho que te dice la gente: "Esto es increíble".

Y sacas el recorte y dices: "Mira".

¿Cómo creéis que ha evolucionado el género hasta nuestros días?

El año pasado tuvimos un claro ejemplo.

"La isla mínima".

Las más recientes son modelos distintos

como "El niño", de Daniel Mozón y sobre todo "La isla mínima",

de Alberto Rodríguez, que curiosamente es un modelo...

El caso de "La isla mínima", que es un...

modelo de thriller que vuelve a revisar los tiempos de la transición.

Es una película histórica.

-A mí, de todos modos, y no porque esté él delante.

Me parece que la última obra maestra del cine policiaco español

es "No habrá paz para los malvados".

Me parece tu mejor película,

y dentro del género, en el cine español,

creo que sigue sin superarse.

-Lo suscribo absolutamente.

Muchísimas gracias, Andreu, Enrique, Carlos, Carlos...

Ha sido un placer teneros con nosotros

en "Historia de nuestro cine".

Como digo, volveremos sobre el policiaco.

Cambiamos de tercio.

El más madrugador de los festivales de cine internacionales,

el de Berlín, levantó el telón el pasado jueves.

Por eso la próxima semana la vamos a dedicar

a cinco títulos españoles que en su día desfilaron

por la Berlinale.

"Marcelino pan y vino", "Peppermint frappé",

"Las palabras de Max", "Átame"

y "La niña de tus ojos". Hasta la semana que viene.

(Música)

  • Coloquio: Cine policíaco

Historia de nuestro cine - Coloquio: Cine policíaco

12 feb 2016

Elena S. Sánchez, Enrique Urbizu (director de cine), Andreu Martín (escritor), y nuestros colaboradores Carlos F. Heredero y Carlos Aguilar, charlan sobre el Cine Policíaco.

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