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Historia de nuestro cine - Coloquio: Basilio Martín Patino - ver ahora
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Hola de nuevo

y bienvenidos a esta sesión doble de "Historia de nuestro cine".

El próximo 4 de abril se cumplen 80 años

del final de la Guerra Civil Española

y hemos querido recuperar

dos películas de Basilio Martín Patino,

uno de los cineastas

que más atención prestó al conflicto y sus consecuencias.

Acabamos de ver "Caudillo",

un documental hecho en la clandestinidad

y que no se estrenó hasta después de la muerte de Franco, 1977,

y después de este coloquio emitiremos "Madrid",

estrenada diez años más tarde.

Para hablar de ambas películas

y de un cineasta tan singular como genial

contamos con la presencia de Arantxa Aguirre,

directora de cine y ayudante de dirección

de Basilio Martín Patino en varios proyectos.

Lo conociste bien. ¿Cómo estás? Bienvenida.

Es la primera vez que estás con nosotros

y seguro que tienes mucho que contarnos.

Un placer tenerte aquí.

También nos acompaña Ignacio Francia,

periodista y escritor,

además de amigo personal de Basilio Martín Patino.

Buenas noches. Buenas noches.

Decías: "Por fin nos conocemos". Sí.

Qué bien.

Te vemos en la pantalla, pero ahora aquí mucho mejor.

Carlos Heredero, crítico de cine,

director de la revista "Caimán, cuadernos de cine"

y colaborador habitual del programa.

Llevábamos mucho tiempo sin vernos.

Mucho tiempo y ya teníamos muchas ganas.

Hablemos de Basilio Martín Patino.

Se le ha definido de muchas maneras:

rebelde, libre, diferente...

¿Cómo le definiríais como creador? Yo recurrí al juego.

Es uno de los factores fundamentales en el cine de Basilio

y él se ha encargado de decirlo en muchas ocasiones.

Incluso cuando yo he estado recientemente con el archivo,

registrándolo para montar una exposición,

me he encontrado con un papelito donde decía:

"Yo he jugado siempre el juego de cine, mi cine,

y en esos términos seguiré trabajando

hasta mi última película".

Él le da otro sentido, evidentemente,

a unas imágenes muy de documento,

las convierte en otra forma narrativa,

y desajusta lo que era un documental,

lo convierte en ficción, que era lo que él buscaba,

juega, le encantaba jugar.

Arantxa, tú, además, tuviste la oportunidad de jugar con él,

de ver cómo era ese trabajo.

¿Cómo lo definirías como creador?

Yo creo que dentro de nuestros cineastas

es un poeta.

Al hilo de lo que decía Ignacio, que juega,

que es capaz de crear unas imágenes por contraposición, en el montaje,

que chocan, que son geniales, a mí me parece

que, así como el cine es una labor en equipo,

y eso se ve, fundamentalmente, en el rodaje,

que hay muchos departamentos que hay que organizar,

pero él era feliz en el montaje,

que es un momento mucho más solitario,

porque él trabaja como un poeta,

coge todos esos materiales que ha ido recopilando

y ahí es capaz de relacionarlos de una manera

que crea choques nuevos y significados nuevos.

¿Y cuál es el punto de vista del crítico?

¿Cómo definirías a Basilio como cineasta?

Bueno, además de suscribir lo que han dicho mis compañeros,

yo creo que Basilio es un cineasta moderno,

casi con toda seguridad el más moderno de su generación.

Moderno en el sentido histórico y estético

que tiene para la historia del cine.

No solo porque empezara a hacer cine en los años 60,

con la irrupción histórica de la modernidad,

sino también por su propia concepción del cine,

por lo que tuvo siempre de heterodoxo, de investigador,

de lúdico, toda su forma de trabajar,

y también de poner en juego al espectador, de dialogar con él

y de plantearle constantes interrogantes

al espectador de su cine

y todo lo que tiene de ruptura, búsqueda e investigación

hace de Patino uno de los cineastas más modernos

que hemos tenido en la historia de nuestro cine.

En vez de infundir certezas,

yo lo que hago es casi provocar dudas,

cuestionar, incordiar...

En ese aspecto, a mí me parece

que más que documentalista soy un "incordiador".

Esta noche vamos a hablar de Martín Patino en general,

pero también en particular,

de cómo él retrató la Guerra Civil Española

y sus consecuencias,

porque junto con Jaime Camino y Carlos Saura,

podemos decir que son los cineastas españoles

que más han ahondado en el conflicto.

Es que la guerra estaba permanentemente en sus películas,

pero ya desde "Nueve cartas a Berta",

y luego, evidentemente, está en todo lo demás,

incluso de una forma muy amortiguada en "Octavia".

La guerra es un elemento permanente y mucho más en "Caudillo",

aunque, como él decía, era el contexto necesario

para contar lo que no es biografía de Franco,

pero sí es el Franco que a él lo impulsó

desde el sentimiento de repudia, de odio al poder

y lo que representaba esa obra del régimen

y de esa forma retrataba a Franco.

"El jefe nacional de Falange Española,

tradicionalista y de las JONS, según el Decreto de Unificación,

supremo Caudillo y autor del Movimiento

personifica todos los valores".

¿Cómo es la visión de Basilio Martín Patino

de la Guerra Civil Española?

Una cosa es cómo nos la habían contado los vencedores

y él nos la muestra de otra manera.

Sí, aquí hay que partir del hecho de que Patino no es un historiador,

es un cineasta y, aunque eso sea una obviedad,

yo creo que es importante

para entender un poco cómo utiliza él los materiales.

Su afán no es reconstruir los hechos y hacer historia,

encadenar acontecimientos o fechas, sino, que él lo contaba,

era buscar en esos documentos

una memoria sentimental, una vivencia,

una emoción, un estado social,

una manera de vivir y de entender la guerra y la posguerra.

Hablabas de la importancia que tiene el montaje en su cine,

lo vemos en sus documentales, en sus ficciones también.

¿Cómo es ese trabajo en esta película

y en tu experiencia, que ha sido posterior?

Yo creo que, por ejemplo, en la película que acabamos de ver,

en "Caudillo", uno de los grandísimos valores que tiene

es que él hace una labor de investigación

en archivos fuera de España

y nos trae unas imágenes que no se habían visto

y que creo que había mucha sed por conocer.

A mí me impresiona mucho cómo es capaz de darle

un sentido artístico, no se limita a un trabajo de cronista,

sino que gracias, yo creo, sobre todo a su talante humanista

es capaz de fijarse siempre

en el drama humano de lo que tiene delante,

en las personas

y eso es lo que nos desarma.

Entonces, el contraponer el perifollo y la grandilocuencia

con la realidad del sufrimiento de los seres humanos

es lo que le hace grande como cineasta.

Decía Arantxa que había conseguido sacar a la luz

muchas imágenes inéditas y las que no podría conseguir,

porque recordemos

que esta es una película que se hace en la clandestinidad.

Por eso no pudo utilizar, lo que sí le ocurrió

en "Canciones para después de una guerra",

no pudo utilizar archivos nacionales, digamos.

No pudo ir a la Filmoteca, no pudo ir a televisión, etc.

Él tuvo que recurrir a otros materiales diferentes.

Afortunadamente, se consiguió conocer estos documentos

que, de otra forma,

y en el caso concreto de los que consiguió en Lisboa,

no se hubieran visto

porque a la semana siguiente los iban a destruir.

-En ese sentido se podría hablar con toda propiedad

de la práctica del "found footage", del metraje encontrado,

que luego se puso de moda, aunque es muy antiguo,

y que se empezó a estudiar hace 20 o 30 años,

pero Patino estaba trabajando

con "found footage", metraje encontrado,

pintándolo, reelaborándolo y trabajando sobre él

prácticamente desde sus inicios.

Al menos, desde "Canciones para después de una guerra".

Es que... Perdona por la interrupción,

para incidir en la clandestinidad, es que Patino tiene que rodar

"Queridísimos verdugos" y "Caudillo"

mientras "Canciones para después de una guerra"

está prohibida. Estamos hablando de esa trilogía.

"Canciones para después de una guerra" está prohibida

y no se puede ver en España.

Estamos en unos años en los que ocurrían esas cosas.

Conviene recordarlo para no volver sobre ello, por favor.

Definimos "Caudillo" como documental,

pero es mucho más que un documental.

Es verdad que es maravilloso ese uso del material de archivo,

que también es una forma de supervivencia

para Basilio,

porque creo que él no entraba en la industria convencional

y también fue una forma de desarrollar su creatividad

sin tener que depender de un tipo de rodaje,

de grandes presupuestos y de entrar en esos canales

que no le interesaban y donde tampoco era bien recibido.

También fue una forma de canalizar su creatividad.

-La creatividad y la libertad. -Eso es.

-No obstante, yo creo que "Caudillo"

es más una ficción que un documental

y, además, yo creo que hay que tener en cuenta

que había una segunda parte

que él ya había empezado a preparar.

Cuando se muere Franco ya no le interesa

porque ya no podía ir directamente...

Ya se aburría, no iba ya contra Franco,

iba contra un difunto que no le interesaba.

Hay quien le ha reprochado

que cómo iba a ser biografía de Franco

si quedaban 40 años por delante.

Ahí sí aparecían los 40 años,

era el discurso de recorrido de Franco y de España,

más bien de España con Franco, en esto.

La selección de las dos películas de esta noche es interesante

porque vemos a Basilio Martín Patino

como director de documental y como director de ficción.

La película que veremos a continuación, "Madrid",

la estrenó en 1987 y, aunque es una ficción,

también está muy presente la imagen de archivo.

Sí, yo creo que documental, ficción...

Basilio echa mano de todos los recursos

para contar lo que quiere y, además, él es el primero

que en muchas películas

se pregunta qué es la ficción,

dónde está la realidad, dónde está la ficción,

la destrucción, el caos en "Octavia"...

Es una reflexión constante que él se hace y que nos hace,

porque una característica de Basilio

es que trata al espectador como un interlocutor inteligente,

que eso no sucede siempre y que se agradece mucho.

¿Dónde acaba la ficción y dónde empieza la realidad?

Entonces, eso se imbrica

con el asunto del documental y la ficción

porque él es el primero que dice

que un documental no es una película objetiva,

eso es imposible.

En el documental siempre hay un punto de vista,

desde el momento en que se pone la cámara

y, sobre todo, en el montaje, etc.

Son categorías que están bien,

que sirven para hacer historia del cine, etc.,

pero que él usa con una enorme libertad

y sin ningún tipo de prejuicios y con eso nos enseña un montón.

A veces, a los directores de cine les ocurre lo que a los políticos,

tienen excesivo poder

y el exceso de poder ya se sabe a qué lleva,

corren el peligro de convertirse en unos manipuladores sin control.

Madrid ha sido una constante en el cine de Patino,

también Salamanca, que es su ciudad natal.

¿Cómo ha tratado y retratado a Madrid?

Pues yo creo que Madrid era más interesante para él que Salamanca

desde el punto de vista del pueblo,

es decir, de los habitantes de Madrid, fundamentalmente.

Lo dijo en varias ocasiones,

él decía que Madrid no podía competir en monumentalidad,

por ejemplo, con París, con Berlín, etc.,

pero, sin embargo, tenía algo que no tenían otras ciudades

y era ese pueblo que permanentemente sale a la calle

y eso se advierte perfectamente en "Madrid".

Tanto ahí como en otras piezas maravillosas

y termina con su última película sobre el 15-M, "Libre te quiero",

otro derroche de...

Es la presencia del pueblo en la calle.

En el protagonista de la película que veremos a continuación,

en ese realizador alemán vemos al propio Martín Patino.

A condición de que no lo entendamos estrictamente

como un retrato autobiográfico, que yo creo que no es.

En cualquier caso, yo creo que el cineasta protagonista

es solo una herramienta de Martín Patino

para reflexionar sobre su propio oficio de cineasta.

-Sí, pero tal vez yo sí he descubierto muchos detalles

que me recordaban al propio Patino, incluso posturas...

Es su "alter ego" y luego, claro,

manipulado y con elementos que no tienen nada que ver con él,

pero sí hay muchas cosas suyas.

Yo las he reconocido viendo la película muchos años después.

Luego también hay algo y es que este personaje

es un extraño que llega a Madrid, no es alguien que haya nacido aquí

y Basilio mira Madrid, pero él no es de Madrid

y eso es muy interesante,

porque nos describe esa forma de mirar,

que tienes que aguzar el sentido de la observación,

porque tú no eres de aquí, no puedes dar las cosas por hechas,

por supervivencia tienes que observar

y el protagonista de esta película viene de Alemania,

es un extraño absoluto, y en eso creo que hay

una cierta concomitancia con Basilio.

Este proyecto se lleva a cabo cuando se cumplen

50 años del inicio de la Guerra Civil Española.

Efectivamente, fue tomarla como referencia,

porque se comenzó a rodar a finales de septiembre del 86

y entonces Basilio

pretendía recordar...

Utilizar, más que recordar,

utilizar aquellos fondos que se relacionaban con la guerra

para reflexionar sobre el Madrid del presente.

Entonces, el protagonista alemán, el director alemán,

parte de ahí y se enamora del Madrid actual.

Están todavía aquí,

siguen mirándonos directamente a los ojos,

como no podrían mirarnos

los protagonistas de una película inventada.

Lo que permite el guión es ver lo que yo le denominaba a él

motivos de actualidad,

que son los elementos que ha incorporado en el rodaje,

como fue la inauguración del planetario,

la sentada ante el Ministerio de Educación,

Antonio López pintando, incluso la manifestación de la OTAN.

Todo este material

era sobre lo que quería reflexionar de Madrid

y la apoyatura la tenía

en los fondos relativos a la guerra.

Y aquí sí que mezclo ya todo tipo de imágenes,

imágenes captadas de la realidad,

del centro urbano, de la naturaleza,

imágenes que nos vienen por la vía electrónica

y entonces hago una mezcolanza de todos los tipos ya,

sin ningún respeto a las formas convencionales de hacer cine.

Tenemos que dejar aquí el coloquio

porque tenemos que disfrutar de "Madrid".

Estabas hablando de esa exposición que estáis preparando.

¿Nos puedes dar más datos?

Sí, va a ser en Salamanca, dentro de la programación

del octavo centenario de la Universidad de Salamanca,

y, probablemente...

Ahora estamos en la etapa de producción,

probablemente, en septiembre podamos arrancar.

Es una exposición que orientamos hacia el Basilio más desconocido,

el Basilio de su pueblo natal, Lumbrales,

donde él hizo su primer invento cinematográfico, a los 8 años,

su primera cámara

con una caja de cartón y unos carretes,

fue donde inició el juego,

él siempre ha dicho que de allí parte todo,

y de ahí vienen los artilugios

que tienen en la Filmoteca de Castilla y León,

y ahora estaría feliz viendo cómo, desde hace poco,

grupos de niños analizan en talleres

esos artilugios cinematográficos y dibujan

lo que son las películas de las linternas mágicas.

Es todo el Basilio, incluso el más desconocido.

Pero es una buena ocasión para viajar a Salamanca.

A Salamanca siempre hay que viajar.

Claro, y acercarnos a su universo. Siempre es bueno.

Claro que sí.

Arantxa, proyectos nuevos que tienes en mente.

Estoy montando un documental sobre Zurbarán,

que es un encargo

del Centro de Estudios Europa Hispánica,

y pretendo después hacer

un documental sobre Benito Pérez Galdós,

que es el tema de mi tesis

y que espero llevar a cabo algún día.

Fenomenal, pues mucha suerte con esos proyectos.

Nos quedamos ahí con la fecha, septiembre, para esa exposición.

Gracias, Carlos.

Gracias a los tres por haber estado esta noche con nosotros.

Basilio Martín Patino compaginó como pocos

la ficción con el documental,

género en el que fue todo un maestro.

La sesión doble de esta noche

recupera la obra de un cineasta rebelde, libre y diferente.

Os dejamos con su "Madrid"

y esta historia que nos habla de la ciudad y la memoria.

Decirles que la copia que veremos

tiene algunas deficiencias técnicas,

pero, desgraciadamente,

es la única que se conserva y se mantiene

gracias a la labor de la Filmoteca Española.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Basilio Martín Patino

30 mar 2019

En los días previos al 80 aniversario de la Guerra Civil Española, Elena S. Sánchez charla con Ignacio Francia, Arantxa Aguirre y Carlos F. Heredero; y dedican un programa al director Basilio Martín Patino con la emisión de sus películas "Caudillo" (1977) y "Madrid" (1987).

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