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Historia de nuestro cine - Coloquio: Adaptaciones teatrales - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hola, ¿qué tal? Bienvenidos un viernes más

al coloquio de "Historia de nuestro cine".

El teatro, en su estrecha relación con el cine,

ha sido germen de muchas películas que nacieron en los escenarios.

Esta semana hemos seleccionado cinco adaptaciones teatrales

a la gran pantalla.

El teatro convertido en cine.

¿Sabéis lo que ha hecho el capitán?

Robó y forzó a mi hija.

Lo que importa es el castigo, no el juez.

-En la aldea aseguran que puede verse a una muchacha vestida de blanco

coronada de flores, acercándose a la superficie del lago.

Hay que fundar la Iglesia española independiente.

-Y la sede vaticana, El Escorial. -¡Magnífica sede!

Mira, yo no quiero cumplir los 17 sin haber echado un polvo.

-¿Qué hacéis? -¿A ti qué te parece, Dani?

¿Hacemos un trío?

"Método Grönholm de selección de personal".

¿Tú sabes lo que es?

Eh... Hombre, imagino que tiene que ser el método

de reunirnos a todos los candidatos y hacernos interactuar.

Joder con el método Grönholm.

De todas estas películas

y del mundo de las adaptaciones teatrales

hablamos esta noche con nuestros invitados.

Me acompaña Natalia Menéndez, directora, dramaturga,

gestora e investigadora teatral.

Mujer de teatro, en definitiva.

Buenas tardes. Bienvenida por primera vez.

Sí.

Además, recién aterrizada. Porque vienes de...

Acabo de llegar de Mérida, de México.

La verdad es que es un placer estar aquí.

Muchas gracias. El placer también es nuestro.

También nos acompaña esta noche Paula Ortiz,

directora, guionista y productora de cine.

Su último trabajo, "La novia", fue la adaptación

de la mítica "Bodas de sangre" de García Lorca,

una de las películas españolas más destacadas del 2016.

¿Cómo estás? Muy bien, encantada.

Me imagino que ya con el nuevo proyecto en mente.

Sí, ya con la cabeza en otro sitio.

Después nos hablarás de qué se trata

y vamos a hablar esta noche de esa relación cine-teatro.

Gracias por estar aquí. A vosotros, un placer.

No es la primera vez que nos acompaña Pablo Remón.

Es guionista de cine, director de cortometrajes

y autor y director de teatro.

Sin duda, uno de los dramaturgos más interesantes

del panorama teatral actual. Buenas noches.

Hola, muy buenas. Teníamos ganas de que volvieras.

Yo también, encantado. Además, no paras, estás a tope.

Sí, haciendo mucho teatro, disfrutándolo mucho.

He encontrado un sitio que me encuentro muy a gusto.

"Los mariachis", has estado en los Teatros del Canal.

Además, con muy buenas críticas y recepción de público también.

Sí, y con "El tratamiento" también,

que volvemos ahora al Teatro Pavón-Kamikaze en junio.

Buena noticia entonces.

Fernando Méndez-Leite, ¿qué tal? Muy bien.

Pues hablemos de teatro y de cine,

y de esa estrecha relación que existe.

Al principio fue el cine el que se nutría del teatro.

Ahora parece que el teatro también se nutre mucho del cine.

¿Cuál es la relación que creéis que existe actualmente

entre cine y teatro?

Pablo.

Mira, yo...

Mi caso personal es un caso un poco atípico

porque yo empecé en el cine.

Como cuento siempre, el teatro nunca me interesó demasiado

ni tenía ni idea, por desconocimiento.

Y yo pensaba que hacer teatro era tres personas en una habitación

y eso tenía que ser el teatro.

De hecho, la primera obra que escribí era así

porque pensé que eso tenía que ser.

Y luego me empecé a dar cuenta de que era una forma

que te la puedes llevar a donde quieras

y que es infinitamente maleable.

Y de hecho, a mí, una de las cosas que más me interesa ahora mismo

es llevar recursos cinematográficos al teatro.

Es decir, utilizar voz en "off",

utilizar el equivalente a un plano secuencia,

mezclar tiempos...

Una serie cosas que te permite el teatro

que creo que son maravillosas.

¿Qué relación creéis que existe actualmente

entre el cine y el teatro?

Yo siempre he visto que ha habido una relación, ¿no?

Porque hay un interés por las historias.

Creo que el teatro aportó muchas historias al cine

y ahora es el cine, probablemente,

el que esté aportando también historias al teatro.

Siempre van a llevarse bien, porque son diferentes,

pero al tiempo, las dos cuentan.

Entonces, eso de contar las ayuda a caminar juntas.

De alguna manera, ir de la mano

y poder ofrecer cada una su punto de vista.

Tú, además, tienes esa relación muy reciente

por cuando adaptaste "Bodas de sangre".

Acercarte a la obra, nada más y nada menos, que de Lorca.

Y creo que tu máxima era: "A Lorca no se le toca".

¿No? "Eso es sagrado".

Esa fue una máxima del rodaje, sobre todo con los actores:

"A Lorca no se le toca".

Pero la relación, en particular con Lorca,

que es un dramaturgo muy específico,

es un poeta que tiene una mezcla de códigos,

que sí que es muy teatral,

porque en el fondo, en sus tres grandes obras,

en sus tragedias recupera los códigos

más profundamente y arcaicamente teatrales.

Tiene esa parte ritual y esa parte poética

que a veces parece también que estaba reñida con el cine,

y como estaba diciendo Natalia, realmente es que todo, en el fondo,

es un trasvase de relatos

y un trasvase de experiencias y conflictos de la condición humana

que van adquiriendo formas

y una manera de vivirse en cada ocasión.

Sea en el cine o en el teatro.

Actualmente yo sí que creo

que la migración de relatos en todas las artes,

no solo cine y teatro, es vertiginosa.

Y gigante en el número

y en la cantidad de historias que consumimos, que queremos ver.

Y creo que la relación que tienen ahora mismo

es de un crecimiento mutuo muy fuerte.

Se alimentan no solo de las historias sino de sus propias herramientas

y de los universos y experiencias que crean.

Y creo que estamos en un momento muy interesante al respecto.

O con muchas posibilidades, al menos.

¿Cómo ha sido esa evolución?

Pues yo creo que estamos precisamente en plena evolución

porque yo creo que el teatro, como el cine,

tienen que renovar sus códigos

y sus propias relaciones.

Y que eso se va produciendo de una manera natural

y vamos viendo experiencias muy positivas

y también muchas tonterías, evidentemente.

Pero una de las experiencias más interesantes

que he tenido como espectador en los últimos tiempos

ha sido la obra de Pablo Remón "El tratamiento".

Precisamente por la utilización de ese lenguaje,

no ya cinematográfico, sino absolutamente libre

con que cuenta la historia.

Y cómo esa libertad

en el manejo de los recursos narrativos

puede darse igual en el cine que en el teatro.

Evidentemente, con matices y con diferencias naturales.

Pero creo que la cantidad de imaginación

y el rigor con que está construido "El tratamiento"

es una de las cosas que más me han admirado

en los últimos tiempos, tanto en cine como en teatro.

Tradicionalmente, pasar del teatro al cine,

depende de qué obra y en qué circunstancias.

El caso, por ejemplo, de la película de Paula

también es una forma de entender el paso del teatro al cine

que no tiene nada que ver con lo que vamos a ver después

cuando hablemos de "El alcalde de Zalamea" de Maesso

o "La dama del alba" de Rovira Beleta.

Han cambiado las cosas y, por lo tanto,

las posibilidades son otras y distintas, ¿no?

Pero yo creo que tradicionalmente la dificultad

era que el teatro tiene unas limitaciones,

tenía por lo menos,

unas limitaciones de tiempo y espacio que no tenía el cine.

Entonces, adaptar una función de teatro al cine

yo creo que era mucho más difícil que adaptar una novela al cine.

Pablo, tú decías que tu caso ha sido extraño.

Es verdad, porque te has pasado del cine al teatro.

Suele suceder al revés, es más frecuente.

Cuando tienes una idea, ahora mismo,

¿te lleva directamente al teatro? ¿Te lleva al cine?

No sé, ¿cómo gestionas eso?

Yo creo que eso algo que desde el principio ha de estar.

Yo, la verdad...

Una de las diferencias fundamentales cuando he escrito para cine

o cuando he escrito para teatro,

es que cuando he escrito para cine, como seguro que le pasa Paula,

o a cualquiera, o a Fernando,

es que tú estás viendo la realidad.

Si yo estoy pensando en cine y pienso en una escena en un bar,

estoy viendo un bar de verdad.

Si estoy escribiendo teatro y estoy viendo un bar,

yo estoy viendo el escenario con un bar montado encima.

Parece una cosa que no es importante

pero a mí me resulta superimportante al escribir

porque creo que es fundamental ver dónde se sitúa lo que escribes,

y eso creo que es algo básico.

Cuando escribo teatro, estoy pensando desde el día uno

en dónde se va a representar eso, qué tipo de sala es,

qué tipo de espectadores, cuántos espectadores caben...

Incluso qué actores van a representar.

En cine no lo pienso así.

En el teatro estás viendo el concepto "bar",

mientras que en el cine estás viendo el bar.

Que es lo maravilloso del teatro,

esa invitación a que lo que estás viendo

siempre es una parte que se completa con el espectador.

El cine también tiene mucho de eso, pero el teatro es todo eso.

Y lo más grande del teatro para mí...

Yo entendí lo que era el teatro es cuando esto que decíamos

de que parece que tiene una serie de tiempos juntos...

Pero bueno, Shakespeare es otra cosa completamente distinta, es puro cine.

Y las adaptaciones de Shakespeare, de Kurosawa o de quien fuera,

son cine puro

en el sentido más claro del cine más cinematográfico.

Por eso decía yo al principio

que me parece que estamos en un momento

en que debe seguir esa búsqueda y esa evolución.

-Claro. -No...

No para hacer cualquier tontería que se le ocurra a uno. Ojo.

Esta noche... El rigor es muy importante.

Eso siempre.

Esta noche vamos a ver un poco esa evolución también

a través de los cinco títulos seleccionados.

Comenzábamos el lunes con "El alcalde de Zalamea"

de José Gutiérrez Maesso, estrenada en 1953.

Y ahí tenemos a Calderón de la Barca.

Yo pediré justicia.

La deshonra entró en mi casa

y he venido a pedirte justicia.

-El concejo te ha nombrado alcalde de Zalamea.

-¿Y qué esperáis de mí? -Que os caséis con mi hija.

(RÍE)

Casarse una villana con un capitán de tercio.

Debéis de estar loco.

Es inútil que mendiguéis lo que no quiero dar.

-Soy alcalde en Zalamea. -No tenéis jurisdicción.

-¿Eso creéis? -Lo contrario os costaría la horca.

-Por última vez, capitán... -¡Dejadme en paz!

Yo juro a Dios que me las vais a pagar.

La adaptación de la obra de Calderón de la Barca

la hicieron el propio Gutiérrez Maeso

y Manuel Tamayo, un experto adaptador de obras literarias.

Hemos visto muchas adaptaciones suyas aquí.

Sí, hemos hablado mucho en el programa de Tamayo

porque, efectivamente, fue un guionista muy prolífico

en ese paso de los años 40 a los 50.

Había intervenido, entre otras, en el guion de "Locura de amor"

y había trabajado mucho también en la productora de Iquino.

Tamayo era un artesano precisamente de eso,

de la adaptación de textos literarios al cine.

Y en cambio, Maesso era un chico que acababa de salir

del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas.

La escuela de cine cuando no se llamaban así.

Y supongo que la conjunción entre los dos

dio como resultado esta versión de "El alcalde de Zalamea"

que a mí me parece bastante interesante.

Había un problema de lenguaje, en primer lugar.

Porque Tamayo había tratado de mantener el verso sin verso.

Es decir, con las resonancias poéticas

de la altisonancia del lenguaje, por una parte.

Y nosotros lo que queríamos era hacer todo lo contrario,

una película absolutamente más naturalista, más directa,

más realista en el sentido más exacto de la palabra.

Natalia, tú conoces la obra original de Calderón de la Barca.

-Sí. Tienes muy reciente la película.

La vimos el lunes. Sí.

¿Qué te parece esa adaptación?

A mí me ha interesado mucho.

Me parece muy didáctica en cuanto a que se ve muy bien

el pueblo, el miedo que tiene al poder militar,

los diferentes poderes, la relación de amistad que se produce

entre el mayor de los militares y el alcalde.

Desaparece un poco la figura de la mujer.

Es una película centrada en los hombres.

Pero lo que me ha interesado es eso,

es ver ese funcionamiento de poderes.

Y cómo se ha hecho el paso del verso a la prosa

y que tengas la sensación casi de estar escuchando verso.

Hubiera jurado a fe de hidalgo que ya la noche se venía.

Mas al veros de nuevo, la aurora ha aparecido en el cielo.

A mí también me ha parecido muy interesante

la manera de tratar en el espacio, en el tiempo,

en la construcción narrativa,

de todos esos conceptos del poder

y los conceptos morales y filosóficos que plantea Calderón.

Que no es fácil.

El cine es un artefacto profundamente emocional.

Y cuando hay un teatro de este tipo,

conceptual, temático, con esa carga,

no es fácil.

Me ha parecido muy interesante el manejo,

y muy didáctico también, en este momento,

ver cómo se trabajan en esos códigos.

Y luego, también es muy interesante

la textura que le han dado al mundo,

como hablamos, popular.

El aspecto de las plazas, del espacio, de la gente,

del colectivo,

de cada uno de los poderes: el alcalde, el rey.

Creo que no es fácil,

hay que hacer ahí un ejercicio fuerte para darle forma cinematográfica.

Y Pablo, ¿qué es lo que más te ha interesado?

Bueno, es una adaptación, yo creo,

muy antigua, muy ilustrativa, subrayando las cosas.

Pero tiene una cosa que me ha resultado muy interesante

que tiene que ver con lo que dice Paula.

Es verdad que el cine tiene eso, que de repente capta momentos.

De repente salen los perros, salen las ovejas.

Y esas ovejas están mejor que el resto de la película.

O los perros.

Como que hay algo, a pesar del empaque de la película,

un poco acartonado, que se transmite cierto...

Yo creo que refleja bastante la época en la que se hizo, ¿no?

La mirada hacia Calderón también es una mirada

que más que con respecto a Calderón,

es una mirada del tiempo en el que se ha hecho la película.

Es una película muy machista.

Creo que eso está permeando todo y es una película, me parecía a mí,

Fernando lo sabe mejor que sabe de todo esto,

muy del régimen.

-Claro, es que esa es la clave.

No tanto muy del régimen, sino muy del momento cinematográfico.

Incluye ahí todas las cuestiones ideológicas que quieras.

Lo curioso es que es una película hecha por los jóvenes, ¿no?

Porque es un director joven,

rodeado de sus compañeros del Instituto,

el ayudante de dirección, los de producción...

Toda es gente formada en el Instituto.

Y una de las protagonistas, María Fernando D'Ocón,

también había estudiado con ellos en el IIEC,

luego sería una gran actriz de teatro.

Y sin embargo la película

mantiene completamente el estilo del cine de prestigio

de los años inmediatamente anteriores.

-Claro.

-Es como una secuela de "Agustina de Aragón",

de "Locura de amor", del cine literario y patriótico

del momento.

Pero al mismo tiempo,

yo creo que es una adaptación bastante fiel de la función.

Hay una cosa que me interesa mucho

que es precisamente lo que ha subrayado Natalia.

Que a pesar de que la película está en prosa,

sin embargo, se oye a Calderón,

el texto está valorado

como si estuvieras oyendo el texto original

que es muy bueno.

Hay montones de cosas en el texto que son deslumbrantes.

Pero el honor es patrimonio del alma.

Y el alma solo es de Dios.

Es que esa resonancia de la palabra y del verso

que es el valor de todos estos textos en una medida muy fuerte.

Creo que su capacidad de atravesar el tiempo

está también en eso.

Eso hay que saber manejarlo y son equilibrios muy delicados

porque eso, en un primer plano,

de pronto te puede llegar a estallar a la cara

y saltar la verosimilitud.

Y creo que hay un esfuerzo muy interesante.

Una de las virtudes de la película

a la hora de valorar precisamente el texto original

es que hay en ella actores que lo dicen muy bien, ¿no?

Desde Manuel Luna a Fernando Rey,

y José Marco Davó, que hace de Don Lope de Figueroa

que era un actor magnífico.

El gran tema aquí es la honra, el honor mancillado.

Hay frases tremendas como:

"El honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios".

"La honra de las mujeres está más en lo que los hombres dicen

que en lo que ellas hacen". -¡Ojo!

Claro, la explicación está

en qué es la honra y qué es el honor.

La honra es algo particular.

En este caso está mancillada porque ha habido una violación.

Y el honor es de cara a la sociedad, es la parte moral, ¿no?

Entonces, ambas cosas están en cuestionamiento.

El martes recuperábamos uno de los títulos

que no es de los más conocidos de Rovira Beleta:

"La dama del alba", estrenada en 1965.

Y está basada en la obra de Alejandro Casona.

-Érase una vez, una aldea perdida entre altas montañas.

Tranquila como un rebaño a la orilla del río.

-¿Como la nuestra? -¿Como esta?

-Sí, como esta.

Su hija... se ahogó en el río.

Murió la misma noche de su boda con Martín.

Aún llevaba puesto el vestido de novia.

Mientras los demás la buscaban en el lago,

él se quedaba encerrado en su cuarto.

Cuando todos la lloraban, él apretaba los puños.

Sí que os voy a preguntar, porque habéis hecho los deberes,

tú ya conocías la obra original, vosotros la habéis leído estos días

a raíz de descubrir también la película,

que me habléis de esa adaptación

¿Qué os ha parecido respecto al original? Pablo.

A mí me ha encantado, me ha gustado muchísimo.

Los primeros planos ya, en cuanto ves tres planos seguidos,

te das cuenta de que hay un cineasta.

Hay como un pensamiento cinematográfico.

Entonces, creo que muy claramente

la película tiene una entidad distinta a la obra.

Es un artefacto diferente que ha construido Rovira Beleta

y que es un artefacto cinematográfico.

Yo ahí no estoy viendo la obra de teatro pesando demasiado.

No, me olvido de que estoy viendo una obra de teatro

y estoy viendo una película con un punto muy "kitsch",

muy sesentero,

casi de videoclip en algunos momentos,

con un punto hortera, pero muy apasionante.

Yo la he visto muy...

Me ha gustado mucho.

Me ha parecido muy curiosa y un descubrimiento.

¿Qué destacaríais de esa adaptación?

A mí me ha gustado mucho cómo trata el código

porque la obra y luego la película,

que introduce elementos, introduce a la muerte,

introduce elementos que no son realistas.

Y que eso en el cine suele ser problemático.

El teatro, como hablabais antes, es un espacio de abstracción

que permite un salto mortal más grande que el cine,

que viene impuesto por la naturaleza fotográfica

que te lleva a la realidad, lo explicaba muy bien antes Pablo.

Y aquí manejar todos esos elementos

con todo ese lenguaje de los 60, con esa libertad,

y con una construcción estética que a mí me ha encantado también.

Me ha parecido un descubrimiento de película

y un descubrimiento de obra que tampoco conocía,

y que de pronto mezcla argumentos,

que tiene algo tradicional, tiene algo popular,

de toda la tradición en torno a la muerte,

pero que tiene también algo como de género de terror actual.

Me ha parecido una película

que se podría hacer el año que viene un peliculón que sería un taquillazo.

Natalia, tú sí que conocías la obra original.

Sí. ¿Cómo es la adaptación de Beleta?

Porque no habías visto la película. No, no había visto la película.

Y me ha gustado mucho

que ha transmitido todo ese simbolismo,

toda esa magia de Casona

con esos paisajes,

con la música de Gluck, que me parece un acierto.

Bach también, pero Gluck sobre todo.

Con esa mezcla de actores conocidos y desconocidos

de fuera de España y de dentro.

Eso me parecía que añadía

que tuviera más misterio.

O por lo menos el no reconocer a la gente

me parecía que era muy interesante.

Y la credibilidad permanente

a lo largo de los planos tan variados

me ha sorprendido muchísimo.

Además, esta película la realizó

entre "Los Tarantos" y "El amor brujo".

Eso sí que son dos títulos muy conocidos de Rovira Beleta.

Nos ha sorprendido a muchos recuperar esta película.

Era un momento muy interesante dentro de su trayectoria.

El momento cumbre, con esa proyección internacional.

Sí, realmente era el momento en que Rovira Beleta

podía hacer la película que quisiera.

Después del éxito de "Los Tarantos", extraordinario en el mundo entero.

Y de hecho, la película fue acogida

como una muy buena película,

muy tradicional y muy clásica,

según los códigos del momento.

Sin embargo, lo que es impresionante de esta película

es precisamente la adaptación.

Porque lo peor de esta película es Casona,

que no hay quien lo aguante, con todos los respetos del mundo.

-Parece que uno quiera dar coba a todo el mundo,

pero es que, efectivamente, era encantador también Casona.

Y de la película me dijo

que era su favorita de todas sus obras.

"La dama al alba", la obra teatral suya.

La que le diera el nombre.

La película, en cambio, es una película.

Es una película completamente reescrita,

con cambio del punto de vista, de la importancia de los personajes,

con cambio de estructura temporal y narrativa.

Todo eso está cambiado en la película.

En la función, la protagonista es la peregrina.

De hecho, por ejemplo, en la versión que hizo Gustavo Pérez Puig

en "Estudio 1", en televisión,

la protagonista, la peregrina, era Concha Velasco.

Que era la estrella.

Y aquí en cambio la peregrina tiene una importancia

al comienzo y al final, pero luego, a lo largo de la función,

es la pareja joven la que adquiere mayor relieve

en esta versión.

Y lo que pasa es que la peregrina tiene una fuerza enorme

en la película.

Creo que es la mejor interpretación que hizo nunca Yelena Samarina,

que era una actriz rusa que vivía en España entonces,

y que está estupenda en esta película.

Y francamente,

ese dar corporeidad al paisaje,

a los sonidos del ambiente, etcétera,

es algo estrictamente cinematográfico, ¿no?

Si le cambiaran el argumento, la película sería buenísima.

(RÍEN)

-Hay un momento...

En el momento en que salen fantasmas y muertes, y eso...

-A mí me encanta el argumento. -Es problema mío. Me salgo.

Todo lo que no sea realismo, yo no lo entiendo.

A mí me pasa al revés.

Pero hay un momento de la película puramente cinematográfico

que tiene que ver con una herramienta que es el encuadre.

Una herramienta puramente cinematográfica

que en el teatro no tenemos.

Hay maneras de llevar el foco a un sitio

pero son diferentes.

Y aquí eso está utilizado todo el rato.

De repente estás fuera de encuadre, estás fuera de campo, o estás...

Hay un momento maravilloso,

cuando descubres esa cosa del final, ese rollo un poco "Rebeca",

como que está contando lo que pasó en el pasado,

y lo que ves es un recorrido por esos espacios

pero no están los actores, y está desenfocado además.

Entonces, es como una cosa que solo se puede hacer en cine.

Es decir, ese contraste entre el audio y la imagen,

que es lo que es puramente cinematográfico.

-Hay una cosa muy interesante

situándola en el momento en que se hace,

y es que esta película es muy deudora

de las películas de Ingmar Bergman

que se habían estrenado en España en los años anteriores

y que tuvieron muchísima repercusión en la cinefilia de la época.

Sobre todo "El séptimo sello",

"El rostro", "El manantial de la doncella",

son películas que por imaginería e incluso en algunos casos por tema

tienen mucho que ver con esto.

Y los cineastas españoles,

digamos, más de prestigio,

Vicente Escrivà en su primera época o Rovira Beleta,

quieren hacer Bergman.

Y ahí está "Dulcinea" de Vicente Escrivà

y "La dama del alba" de Rovira Beleta.

Vamos a hablar de la película del miércoles.

Una de las cosas que me gusta mucho de esta semana

es que las cinco películas me parecen muy interesantes.

No siempre conseguimos que eso sea así.

El miércoles veíamos "Luces de bohemia" de Miguel Díez,

estrenada en 1985.

Y ahí nos topamos con Valle-Inclán.

Mi nombre es Máximo Estrella.

Mi pseudónimo: Mala Estrella.

Te has muerto de hambre.

Como yo voy a morir.

En España reina siempre Felipe II.

Dorio, hijo mío, no nos anonades.

Juventud, noble apasionamiento.

-Hay mucho de teatro. -¡Imbécil!

Nos topamos con Valle-Inclán

y con unos de los hitos de las letras españolas, ¿no?

"Luces de bohemia" es una de las grandes obras teatrales

de todos los tiempos. ¡Qué barbaridad!

Para mí, esta película,

sobre todo porque es Valle-Inclán,

que es uno de mis amores,

me ha fascinado volverla a ver.

No la recordaba tan bien.

Creo que Camus se adentró en Valle-Inclán,

no solo en "Luces de bohemia".

Creo que se adentró en el mundo de Valle-Inclán.

Lo leyó todo, porque de ahí empezó a sacar muchas cosas.

Me parece fascinante la relación que hay con Rubén Darío,

de pronto en la película...

Bueno, todo el espacio, la credibilidad de todo.

Pero Agustín González ahí es mágico,

es pura magia también, ¿no?

Creo que es el que nos conduce y que ha entendido tan bien

ese universo de luz y de sombras,

el esperpento,

está en Agustín González.

Y todos los demás: Berta Riaza...

Bueno, no sé, es impresionante esta película.

Sobre todo para entender el universo de Valle-Inclán,

más allá de "Luces de bohemia", creo yo.

Qué texto y qué diálogos, ¿no?

Hombre, la obra es maravillosa, claro, esto es así.

A mí la película esta no me gusta nada, la verdad.

Me parece que está muy por debajo de lo que es el texto original.

Lo digo con todo el respeto. ¿Por qué?

Porque me parece que hay tanta reverencia en la adaptación

a Valle-Inclán, a la obra, que todo el rato estoy viendo eso.

Me da la sensación de que la película,

al contrario que la de Rovira Beleta,

aquí la película está postrada antes los pies del texto original.

Y todo el rato, cuando yo veo a los actores,

que muchos están maravillosos,

pero me da la sensación de que el subtexto dicen:

"Soy Paco Rabal y estoy haciendo Valle-Inclán".

Y lo está diciendo todo el rato.

Justamente lo que no veo es una realidad ahí.

Y a mí el esperpento, que me encanta y me maravilla,

me parece que en cine los herederos del esperpento

son Azcona, Marco Ferreri, Berlanga, Almodóvar incluso.

Pero el esperpento para mí es algo divertido.

Y esta película no es nada divertida, es tremendamente solemne.

Tiene momentos brillantísimos,

porque obviamente el texto y la obra son brillantísimos,

pero esos momentos brillantes están a pesar de la película

y no por la película.

Paula yo creo que coincide más con la visión de Natalia.

A mí es una película que hace muchísimos años

que no había vuelto a ver.

Tenía muy reciente el texto por razones...

Lo había leído, además, hace nada.

Y me ha sorprendido como construcción cinematográfica

y como construcción de la dramática cinematográfica.

Cómo abre la película

me ha parecido increíble.

La coherencia total que tiene.

El conocimiento de Valle-Inclán, como dices,

o de los temas, o del mundo,

o de, una vez más, de la propia sonoridad

y el sentido del texto.

Y honestamente, me parece interesantísimo

ver el salto Valle-Inclán a Camus, nosotros hoy.

Esta película, hoy...

Yo estaba viendo textos,

yo veía al anarquista catalán en la cárcel,

la reflexión sobre el arte, sobre la política,

sobre la identidad nacional,

sobre los medios de comunicación en el periódico...

Claro, hacía mucho que no me metía dentro

y no dejo de volver a estar absolutamente conmocionada

y fascinada del texto y de la película también.

Yo creo que es imprescindible esta película.

Mario Camus, el encargado de la adaptación,

varía la estructura. Comienza por el final de la obra.

¿Cómo es esa adaptación?

Sí, la adaptación es muy fiel a la obra

porque, efectivamente, cambia ese arranque

haciendo una construcción en "flashback",

pero al final va siguiendo la obra paso a paso

y lo que hace es añadir este personaje que hace Mario Pardo

y alguna otra cosa más.

Pero la esencia de la obra está en la película.

Quizá de una manera muy reverencial, como dice Pablo,

pero a mí a veces eso no me molesta tanto.

Sobre todo cuando el texto es muy bueno...

-Caramba, ¿qué demonio vas a hacer? -Claro.

Yo me refiero sobre todo a la realización, a la dirección.

Pues fíjate, Miguel Ángel Díez...

Yo creo que esta no era su película a pesar de todo.

La dirigió pero no era el tipo de películas

que yo creo que quería hacer Miguel Ángel Díez,

que es un director que tuvo poca suerte en su momento.

Aunque luego ha trabajado bastante en televisión y tal.

Pero realmente, él quería hacer un cine más parecido

a lo que después fue el cine de Colomo,

e incluso el cine de Almodóvar, con todas las distancias.

Y el conflicto que se esconde en "Luces de bohemia" está aún ahí.

De alguna forma, es un toque, una llamada,

para que el intelectual recobre esa posición crítica

que está perdiendo, y en "Luces de bohemia" está eso.

Efectivamente, claro, es teatro.

Es un poco teatro.

Pero no porque no esté filmada cinematográficamente,

sino porque la esencia de "Luces de bohemia"

es teatro puro, del mejor.

Y el texto es tan bueno, los actores son tan buenos,

que yo disfruto muchísimo viendo esta película.

Que debo decir que cuando se estrenó no me gustó.

Me dejó muy fuera.

Probablemente porque era tan joven como tú

y me pareció que era demasiado académica.

Pero la he visto ahora de nuevo un par de veces

y la verdad es que me ha gustado muchísimo.

Y estoy de acuerdo con Natalia en que Agustín González arrastra.

Igual que va arrastrando a Max Estrella,

arrastra la película.

Pero es que Agustín González había hecho la función

no sé cuántas veces,

porque estrenó la función con Rodero haciendo de Max Estrella

y luego con Carlos Lemos, que es quien la estrenó en Madrid.

Yo se la vi a Carlos Lemos en el Bellas Artes.

-A mí me ha sorprendido el talante con que la crítica ha reaccionado

ante esta película,

como si estuvieran en posesión de la verdad,

como si hubieran parido y entre sus piernas hubiera aparecido

la cabeza del feto de Valle-Inclán o algo así.

No sé, una cosa verdaderamente...

Porque parece que son los críticos en esta ocasión

los que poseen la verdad absoluta

sobre la obra "Luces de bohemia" de Valle-Inclán.

Natalia, decías que Valle-Inclán es uno de tus amores, o tu amor.

¿Creéis que es complicado llevar la escritura,

la obra de Valle-Inclán al cine?

Se ha llevado en varias ocasiones, pero se habla de la complejidad.

Sí, me parece bastante complicado, no solo al cine, también al teatro.

Ahí discrepo con Fernando un poco.

Porque sí que siento que pasó exactamente igual en teatro,

que fue Agustín González quien llevó las representaciones.

Creo que Agustín González ha sido de los actores

que ha entendido a Valle-Inclán.

Realmente, de los pocos actores

que ha sabido representar a Valle-Inclán.

Creo que Valle-Inclán tiene un código muy concreto.

Mucho más concreto de lo que se puede imaginar.

Más que Lorca.

Y parece más amplio, y no lo es.

Y es realmente difícil.

Y sí...

Aquí pongo sobre la mesa que se lleve al cine a Valle-Inclán

a ver qué pasa, ¿no?

Porque a mí me parece que Valle-Inclán lo que dijo es hoy

tan interesante como ayer.

José Luis García Sánchez lo ha hecho en varias ocasiones.

También es un devoto admirador de Valle-Inclán.

-Sí, y Marsillach en "Flor de santidad" también.

La vida es un magro puchero.

La muerte, una carantoña ensabanada que enseña los dientes.

Estamos hablando mucho de Agustín González

pero no hemos mencionado a quien interpreta a Max Estrella

que es Paco Rabal, que está estupendo también

en esa interpretación.

-Hombre es que Paco Rabal también yo creo que...

Es uno de los grandes Max Estrella que tenemos todos en la cabeza.

Y el resto del reparto, ¿eh?

Yo creo que no era fácil, con un reparto tan extenso,

con tal cantidad de personajes, con un texto tan complicado

y un tono que es la dificultad de la adaptación de Valle-Inclán,

que juega con unos equilibrios.

Es verdad que el esperpento es más concreto, como dice Natalia,

y más difícil de lo que a veces parece.

El esperpento es un concepto que usamos tanto

y que está tan deformado en sí mismo como código,

que es muy difícil.

Y creo que hay un trabajo de dirección de actores

y un trabajo actoral en esta película

que necesitaba de una tensión y una disciplina muy fuerte.

-Están muy bien elegidos los actores.

Por ejemplo, Manolo Zarzo, Rellán, Ángel de Andrés,

-Willy Montesinos... -Fernando Fernán Gómez.

-Está muy bien hecho.

Y eso ayuda muchísimo, claro.

De la obra de Valle-Inclán

dábamos el salto a la de Jordi Sánchez.

La película que veíamos ayer era "Krámpack".

Es la segunda película en la trayectoria de Cesc Gay,

pero ahora explicamos por qué es realmente la primera en solitario.

Chatunga, por tu amor yo daría no sé qué, no sé qué.

Solo mírame.

Lo que brilla en tu mirada, no lo sé.

¡La chatunga, eh!

Me pasaría el día mirándote mientras haces cosas.

¿Qué te está pasando?

Pues que me gusta estar contigo más que con nadie.

¿Cómo sabes que es maricón?

-Por las noches se mete en mi cuarto y me toca.

¿Hacemos un "Krámpack"?

"Krámpack" se estrenaba en el 2000.

Me comentabas antes que tú no sabías que era una adaptación literaria.

O sea, teatral, perdón.

Claro, yo no la veía desde el 2000, desde la sala.

Y entonces la vi sin saber que era una adaptación teatral.

¿Esto es bueno? Me parece algo buenísimo

que no sepas de la procedencia.

Y que luego bucees y te encuentres con esto.

Porque "Krámpack" es una película

que además del estudio de la adolescencia,

de las relaciones que plantea,

lo que tiene creo que es una fisicidad

de ellos, del adolescente, de sus cuerpos,

que casi huelen en la pantalla,

de ese verano, de ese calor, de ese sopor,

de ese aburrimiento de las vacaciones largas.

Que me parece que es muy cinematográfico

todo el trabajo sensorial que tiene "Krámpack".

Viniendo de un texto teatral.

¿Conocíais la obra de Jordi Sánchez?

-No, yo no la conocía y la verdad es que, de todas formas,

por lo que he leído, está bastante cambiada.

Probablemente esté alargada.

Desde la edad de los protagonistas,

que aquí son adolescentes

y tiene veintitantos en la obra original.

Yo creo que es un trabajo buenísimo.

Me parece una película fantástica.

Y además, creo que la construcción del guion que ha hecho Cesc Gay

y Tomàs Aragay, el guionista que trabaja con él,

que es dramaturgo también.

Y creo que la construcción de cómo van desarrollando,

no solo lo que tú dices, efectivamente,

de ver eso, ese retrato, sino cómo va avanzando

y cómo crees que ves una cosa y en realidad ves otra.

Es decir, cómo te va contando una historia

mientras a la vez te va contando otra.

Esa idea de contarte una historia escondida,

la historia de la homosexualidad de Fernando Ramallo, descubriéndola.

Yo creo que es muy brillante porque está marcado muy puntuado

con los momentos donde aparece una frase,

donde la pantalla se va a negro y aparece una frase.

Son como puntos seguidos de la película

y creo que la construcción dramática es muy brillante, la verdad.

Creo que es un trabajo buenísimo.

Es una película que habla de adolescentes

pero no es la típica película de adolescentes, ¿no?

No, es una película

que te hace eco permanente

de lo que ha sido la adolescencia.

Eso que hablabais del aburrimiento,

de las dudas,

de los miedos,

de hacerte la mayor,

de pronto estar fumando y no saber por qué

o decir: "Quiero un coñac" y pedir un Baileys.

No sé, mucho humor, ¿no?

De ternura.

Me produjo mucha ternura cuando la vi en su momento.

Y ahora, al volverla a ver, me vuelve la ternura.

Me parece muy tierna esta película.

Perdonad, estábamos arriba afeitándonos

y no os habíamos oído.

Adelante, por favor. Mi amigo enseguida viene.

-Hace un viento... -Sí, está el tiempo insoportable.

Es la primera película dirigida en solitario por Cesc Gay,

uno de los directores más personales que tenemos ahora mismo

en el panorama español.

Sí, yo me arriesgaría a decir que quizá es el que más me gusta,

con el que me siento más identificado,

al que envidio.

Las películas que hace Ces Gay son las que me gustaría a mí hacer.

O haber hecho, mejor en pretérito.

Y cómo ha ido retratando

las diferentes etapas del ser humano.

Precisamente por eso afición que tiene a la realidad, al realismo.

Y al mismo tiempo, la capacidad para elaborar dramaturgia

a partir de la realidad.

Y luego, por la naturalidad con que describe a sus personajes,

por la naturalidad con que dirige a sus actores,

por la verdad que respiran sus películas de arriba a abajo.

Y me parece que es un gran guionista, lo prueba esta película también,

donde hay una estructura muy medida.

Empiezas en una película aparentemente de adolescentes

que poco a poco se va cargando y se va convirtiendo

en una historia bastante triste y bastante dramática,

en definitiva.

Yo creo que la base es cómo funciona la amistad cuando tienes 16 años.

17 años.

Y es el momento donde te empiezan a pasar otras cosas

a nivel sentimental o sexual,

pero pasan desde la relación de amistad.

También es cierto que tiene a estos dos chicos fantásticos,

como luego ya han demostrado, pero estaban empezando.

Fernando Ramallo, que había hecho "La buena vida" con David Trueba,

y Jordi Vilches, que son estupendos.

-A mí no me gustaría morirme solo.

Me gustaría que nos muriésemos a la vez.

Porque yo creo que está en una clave muy real la película

y muy natural,

y no juzga a los personajes en ningún momento.

Y eso hace que el espectador lo pueda ver desde fuera

sin ningún prejuicio.

Claro, tiene algo la película de la mirada hacia los personajes.

Lo que tú decías de esa verdad, que es algo muy intangible

pero que claramente es algo que siempre tiene Cesc Gay.

Que no tiene pudor, ¿no?

Y hay algo que siempre te transmite que te parece absolutamente real.

Me estoy acordando de la película que hizo, "Ficción".

Siempre son como cosas muy delicadas, muy frágiles,

que parece que no formarían parte de una película,

que no son suficientemente importantes

como para hacer una película.

Y justamente por eso son muy valiosas y en esta película se ve mucho.

Él trabaja con actores muy buenos

pero a los que saca todo el chupe del mundo, ¿no?

Luis Tosar, Darín... Gente muy buena. Eduard Fernández.

Pero saca de ellos...

...oro puro. -Hay algo en la escritura.

Yo creo que se nota mucho que nunca se ponen

por encima de los personajes.

Hay una mirada de tú a tú a cualquier personaje,

a las debilidades y fortalezas del personaje,

y eso es como muy de verdad, muy honesto,

y yo creo que el actor lo recibe.

Y también cómo se dan la mano el humor y el drama, ¿no?

Sí, es un poco lo que hablábamos de la adolescencia.

Es el retrato de la crisis.

Y es la crisis desde el humor, es verdad,

desde los detalles más cotidianos,

con cierta miseria, retratados con ternura,

a los más graves.

En 2005 se estrenaba la película de esta noche: "El método".

Dirigida por Marcelo Piñeiro, director argentino,

y que está basada en la obra teatral de Jordi Galceran.

(Música sacra)

-Ustedes son los finalistas de entrevistas y pruebas anteriores.

No obstante, hoy se decidirá quién es el más apto.

Nadie está obligado a hacer nada que no quiera

pero mientras permanezcan en la sala

deberán aceptar las condiciones descritas en el método Grönholm.

Yo no estoy dispuesto a pasar por esto.

Como te acerques un pelo te juro que te arranco la cabeza.

-¿Tú quién te has creído que eres? -¿Hasta dónde tenemos que competir?

¿Hasta que nos arranquemos los ojos?

Hablaba de ese éxito que tuvo "El método Grönholm" en las tablas,

fue un auténtico acontecimiento teatral.

Estuvo muchísimo tiempo en cartel. Sí, ha sido un gran éxito.

De hecho, varios de los actores están en la película,

que estuvieron en la obra de teatro.

No todos, pero hay varios.

Yo creo que es una película que va a sorprender mucho

para las personas que no conozcan la obra de teatro.

No les va a hacer falta.

Quiero decir, esta es una película muy ágil

donde la dureza y la dificultad, y al tiempo el humor...

Es una película muy dura acerca de la condición humana.

Lo que podemos contar a los espectadores

es que se trata de unas personas que van a estar peleando

por el mismo puesto de trabajo en un proceso de selección.

Y ahí sucede de todo.

-La película tiene una estructura muy teatral

en el sentido de que es un poco como una novela de Agatha Christie.

De "Diez negritos", de quién es el topo, no sé qué...

Yo creo que también hay que decir que la película es muy diferente

de la obra de teatro.

Es muy distinta no solo en el argumento.

Para empezar, la obra de teatro son cuatro personajes solo,

y aquí son como siete.

Se abre bastante.

Pero sobre todo creo que es muy diferente en el tono.

Me da la sensación de que la obra es mucho más comedia

y la película tiene un poso, como decías tú, Natalia, muy duro,

como muy amargo.

Creo que la película es muy interesante

pero es tan distinta que entiendo que para el autor

fuera un poco de choque,

porque el tono y un poco el fondo de la película

me parece muy distinto al fondo de la obra de teatro.

Siendo las dos cosas muy interesantes.

A mí me parece la apuesta del director

de volver más salvaje la metáfora,

del sistema en el que estamos metidos

y de cómo nos mete a esa selva,

tratado, además del toque de humor y de las relaciones humanas,

tiene ese punto "thriller".

"Thriller" sin ser "thriller", por la cosa de Agatha Christie.

Y de metáfora salvaje del mundo empresarial,

del capitalismo, de este sistema,

que a mí sí me resulta interesante.

El filo.

Es totalmente, como que está...

Es una película de 2005 que tú la ves desde ahora

y claro, está como anunciando de alguna forma, el 15M, etcétera.

Manifestaciones y tal.

Todo eso en esa época no había sucedido en España.

Sí en Argentina.

El director lo trajo aquí y es una película

que está anunciando muchas cosas que suceden después.

Hablemos del director, de Marcelo Piñeiro.

Director argentino.

Marcelo Piñeiro es un director argentino

que debe andar ahora por los 60 años aproximadamente,

que había sido productor de películas importantes

como "La historia oficial",

la primera película argentina que ganó el Óscar en los 80.

Sobre la dictadura militar.

Y luego ha dirigido muchas películas muy prestigiosas

como "Caballos salvajes", por ejemplo,

y que ha trabajado mucho en coproducción con España.

Por lo tanto, conoce bien a los actores.

En realidad, yo creo que la película no habla...

Su punto no es denunciar los procesos de selección de personal ni nada,

sino a partir de estos procesos de selección

yo creo que se habla de cuestiones que hacen nuestra vida cotidiana.

Obviamente, lo que permiten los procesos de selección

es extremarlo, juntarlo todo en unas pocas horas,

y verlo todo casi en blanco y negro.

-Esta película...

Es una película, yo diría, muy perfecta.

Lo cual no tiene, desde mi punto de vista,

un carácter positivo.

Todo está perfectamente medido,

pero me resulta todo un poquito falso,

un poquito artificial, un poquito subrayado todo

y demasiado "explicoteado".

La verdad que hay en la película la ponen básicamente los actores.

Hay un trabajo tan matizado en algunos de los actores,

o en general en todos, ¿no?

Claro, al margen de los que son magníficos,

como Adriana Ozores, que es un prodigio.

O Carmelo Gómez, que es perfecto. Ganó el Goya.

Pero Eduardo Noriega y Ernesto Alterio

están maravillosos en la película, y Najwa Nimri también,

y Natalia Verbeke se sale

con esa especie de sonrisa tonta que sabe poner.

Es una actriz que yo adoro, Natalia Verbeke.

Me gusta muchísimo siempre.

Nadie te obliga a estar aquí, puedes irte cuando quieras.

Pero mientras estés en esta sala, es la empresa quien pone las reglas.

Una mujer muy preparada.

Que es muy buena en su trabajo.

Que se toma todo esto de una manera muy lúdica.

Le encanta el juego.

Y bueno, se está divirtiendo muchísimo.

Así como otros sufren más a la hora de conseguir el puesto,

ella disfruta con cada una de las pruebas.

Y no vamos a destripar la película, ¡No!

pero el último plano es, yo creo, el que resume realmente...

Y ese no es de la obra de teatro.

Pero es el que resume realmente

lo que debe de pensar el director de la peli

con respecto a esa jauría humana.

¿Se repitió el éxito en el cine del éxito teatral?

¿Funcionó bien la película? Sí, fue bien acogida.

Tuvo varias nominaciones a los Goya.

Ganó Carmelo Gómez como actor de reparto.

Y el mejor guion adaptado también. Sí.

En los Goya de aquel año, era una de las películas que sonó

entre las cinco o seis mejores.

Y ciertamente, la película es impecable.

Ya lo has dicho: perfecta. Sí.

No sé si queréis decir alguna cosita más

de la película que van a ver los espectadores.

O callad para siempre.

Es de esas películas que es mejor no hablar.

Sí, es verdad.

Creo que es interesante relacionarla con una película un poquito anterior,

que es "Smoking room".

Efectivamente, son dos películas aparentemente similares

por el tipo de tono, remiten a David Mamet.

Esta película también se supone...

Pero creo que hay que verlas y que son muy distintas.

Y la verdad de "Smoking room", lo que tú dices, no está ahí.

-Yo voto por "Smoking room". -Yo también.

Se parece mucho también a una película anterior

que también era, creo, una función de teatro

que era "Glengarry Glen Ross". Tiene mucho que ver.

-Pero la poesía de "Glengarry Glen Ross"

en el lenguaje de David Mamet es algo que no está.

Vamos a disfrutar hoy de "El método".

Muchos la van a descubrir esta noche.

Pero antes quiero que me digáis.

Tú ya estás preparando tu próxima película, "Barba azul".

Ahí estoy, con "Barba azul".

¿Y cuándo empiezas a rodar?

Pues todavía nos queda un poquito, pero bueno.

Estamos terminando el guion,

una recreación del cuento de Perrault.

Y ahí estamos con el terrible. Mientras continúas con tus clases.

A caballo entre Barcelona y Zaragoza sin parar.

Ahí estoy.

Tampoco para Pablo Remón.

Pues yo hasta hace unos días estábamos en los Teatros del Canal

con "Los mariachis", una función que he escrito y dirigido.

Con Israel Elejalde, Luis Bermejo, Francisco Reyes y Emilio Tomé.

Repartazo. Sí.

Y la verdad, muy felices.

Ahora volvemos en junio al Teatro Pavón-Kamikaze

con "El tratamiento", que nombraba antes Fernando,

se lo agradezco mucho, que es una obra de teatro

que yo creo que es muy cinematográfica

y que va sobre el mundo del cine y las vicisitudes de un guionista.

Con Bárbara Lennie y Francesco Carril entre otros.

¿Y el cine, de momento?

En cine, lo siguiente va a ser justamente una adaptación literaria,

la novela "Intemperie" de Jesús Carrasco.

Mi hermano, Daniel Remón, y yo hemos escrito la adaptación a cine

que creo que se rueda este año.

¿Y Natalia? ¿Con qué estás?

Pues voy a dirigir en Uruguay, en Montevideo,

con la Comedia Nacional, una versión mía de "El Tartufo".

Se estrenará el 29 de septiembre en Montevideo

y luego ya vendré a Madrid con dos proyectos.

Muy bien.

Fernando, tú también sin parar.

Yo estoy rodando un documental sobre Carmen Maura para esta casa.

Que me tiene muy ocupado y muy entusiasmado

porque es un personaje al que quiero y admiro mucho.

Y a la que conoces muy bien.

Será un placer poder ver ese documental.

Gracias a los cuatro por habernos acompañado esta noche.

Gracias a ti. Tan interesante. Gracias.

Siete candidatos a un mismo puesto de trabajo

y dispuestos a devorarse entre ellos por lograrlo.

  • Coloquio: Adaptaciones teatrales

Historia de nuestro cine - Coloquio: Adaptaciones teatrales

01 jun 2018

Elena S. Sánchez, Natalia Mellado, Paula Ortíz, Pablo Remón y Fernando Méndez Leite, charlan sobre las "Adaptaciones Teatrales" emitidas en la semana.

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