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Historia de nuestro cine - Coloquio: Adaptaciones de novelas - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Buenas noches, bienvenidos un viernes más al coloquio

de "Historia de nuestro cine".

Decía Vicente Aranda: "El cine vive de la literatura",

palabras con especial importancia para nosotros esta semana,

en que coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid,

hemos elegido cinco películas basadas en adaptaciones de novelas.

Las recordamos.

Estamos unidos para siempre, y pase lo que pase, no nos separará nadie.

-Escucha, si me entero de que has hablado con Rogelia,

o simplemente que la has mirado a la cara, te parto el espinazo a patadas.

-No hay remedio, deberá cumplir la condena.

-Es nuestro pecado, y ahora nos obliga también a mentir.

-Llevadme con vos, a vuestros tercios de Flandes, señor.

-Tiempo al tiempo, que guerras no faltan,

siempre encontrarás alguna justo cuando te crezca la barba.

-Nadie me había tratado con cariño,

hasta que llegué a vuestro lado.

-¿No conservas ningún recuerdo de tus padres?

-Ninguno, señora.

(CANTAN BURLONES) "Al trabajo, al trabajo, jodido tonto del carajo".

-¿Queréis dejarme en paz?

-¿Por qué no vuelves a casa? La Rajada y tu hijo te esperan.

-Mientras quede un duro, la juerga sigue.

-¿A quién puede interesarle lo que haga o deje de hacer

un viejo como yo? No me gustaría ver esa foto con el puño en alto

publicada en una revista, no es serio.

-Yo solo quiero ayudarte, tío.

(Disparos)

-¿Qué clase de porquería le pasaste a ese infeliz?

-No tengo nada que ver con eso, ya no es lo mío.

-Entonces... ¿Quién fue?

-Tengo que averiguar de dónde salió la droga que mató a Júdez y Moliner.

-Uy... Ese es un tema de muy mala espina.

Historias de conversión espiritual, juegos de seducción e incesto,

amores imposibles, retratos de personajes históricos,

juergas desenfrenadas, redes de narcotráfico...

Todo vale en el idilio entre el cine y la literatura.

Para hablar de los cinco títulos de la semana,

y de esa estrecha relación entre las películas y los libros,

me acompañan esta noche Pedro Olea, director y guionista,

responsable de títulos inolvidables del cine español,

muchos de ellos los hemos visto ya aquí.

Durante su trayectoria ha adaptado diversas novelas,

una de ellas es "Morirás en Chafarinas",

la película que veremos nada más terminar el coloquio.

Bienvenido una vez más a tu casa.

Muchas gracias, estoy encantado otra vez, de estar en mi casa.

Hace tres años, Ignacio Vilar estrenaba "A esmorga"

la adaptación de la novela homónima de Eduardo Blanco Amor,

que previamente, a mediados de los 70,

había llevado al cine Gonzalo Suárez en "Parranda",

la película que vimos el miércoles. Gracias por acompañarnos.

A vosotros, por invitarme. Primera vez aquí,

en "Historia de nuestro cine". La verdad que sí.

Un placer.

Y también nos acompañan nuestros compañeros Fernando Méndez-Leite,

¿qué tal?

Muy bien, encantado de estar aquí, y hablar de estas películas tan buenas.

Y Luis Parés, buenas noches. Buenas noches.

Ya que vamos a hablar de Gonzalo Suárez durante este coloquio,

vamos a recordar una frase que ha dicho en alguna ocasión,

él dice que la diferencia entre una obra literaria

y un guion cinematográfico, es que en el guion cinematográfico

se describe, y en la obra literaria, se escribe.

Yo no sé si veis bien esta definición.

Bueno, muy de Gonzalo Suárez.

(RÍE) -Sí, son enigmas difíciles de resolver.

-Yo creo que se describe en los dos medios, de forma diferente:

en una el lector tiene que inventárselo todo,

y en el cine se lo tienes que dar con actores y con gente viviéndolo.

Pero hay descripción en los dos sistemas.

¿Ignacio? Sí, son medios diferentes.

La descripción en la literatura es una, y en cine, es otra,

y de alguna forma, cuando adaptas una novela,

tienes que saber que va a ir a otro medio totalmente diferente.

¿Qué importancia ha tenido y sigue teniendo la literatura en el cine?

Muchísima, porque quieras que no, en el cine hay siempre literatura,

incluso cuando no dependes de una obra literaria anterior,

tienes que escribir, y tienes que hacer diálogos,

y tienes que describir, como decíais antes, ¿no?

La literatura sigue teniendo un puesto en el cine muy grande,

y en el aspecto central de las adaptaciones literarias,

es una fuente de inspiración muy rica.

Tú puedes encontrar en la literatura muchísimas historias magníficas,

que ya están muy construidas,

y que resultan un punto de partida muy bueno para el cine.

Yo pensé toda mi vida que iba a hacer guiones originales,

y finalmente, casi siempre he hecho guiones adaptados.

En cualquier caso, cuando haces la película,

tienes que reescribirla de arriba a abajo, ¿no?

¿Todas las novelas son susceptibles de ser adaptadas,

de ser llevadas al cine?

Sí, pero no en un sentido literal,

es a lo que yo creo que hacía referencia

la frase que has citado de Gonzalo Suárez al principio.

La base sobre la que se construyen las novelas

es el lenguaje escrito, mientras que la base con la que se construyen

las películas, son las imágenes.

Si tú consigues ese lenguaje, digamos escrito,

tan difícil de trasladar a imagen,

lo consigues trasladar a imágenes, como pasa en "Parranda", por ejemplo,

sí que puedes adaptar cualquier novela.

De hecho, las novelas más imposibles de adaptar,

ya han sido adaptadas. El "Ulises" de James Joyce,

por ejemplo, ya ha tenido una adaptación al cine.

Sí la tienes que adaptar,

pero olvidando la literalidad del texto escrito.

¿Cuál creéis que es la mayor dificultad a la hora

de enfrentarse a una novela, quizá que el autor esté vivo?

Sí, yo... La verdad es que he tenido suerte,

yo he adaptado varios vivos, y han quedado contentos.

El que menos pegas puso fue Galdós, o sea que...

(RÍEN)

-Lo importante es ser fiel al espíritu,

porque si no, te dedicas y haces otra cosa.

Mientras seas fiel al espíritu, puedes traicionar todo los demás.

Cuando leéis una novela, ¿ya estáis pensando cinematográficamente?

¿Os viene ya como...? ¿Es deformación profesional, os sucede?

Sí, porque de alguna forma... No sé, por lo menos a mí me pasa,

que todo, las 24 horas que...

Cuando duermes, cuando estás despierto,

yo solo estoy pensando qué película voy a hacer, ¿no?

O qué película estoy haciendo, entonces, me influye todo lo que leo,

todo lo que veo, incluso si ya estás muy metido en la historia,

es impresionante, porque pones todo en función de lo que estás pensando,

para llevar al cine. -Yo, siempre que leo una novela,

estoy pensando en la posibilidad de hacer una película.

Siempre estoy pensando en la película que no voy a hacer, sí.

(RÍEN)

-Es decir, que efectivamente,

hay una deformación profesional que cuando estás en activo es mayor,

porque en realidad estás buscando posibles historias.

No tanto porque tú no tengas historias,

como porque a veces, durante muchos años, ha sido muy habitual

que los productores quisieran que hubiera detrás una novela,

en el cine español.

De todos modos, yo creo que el cine es un arte tan amplio,

que caben todo tipo de adaptaciones, pero a la hora de hacer, digamos,

una película estándar, una película comercial, tradicional,

evidentemente, hay novelas que es muy difícil de adaptar.

Cuando Rohmer hace "La marquesa de O" no es una adaptación al uso,

sin embargo, él hizo una película estupenda. Etc., etc.

Y luego, por supuesto, se pueden traicionar las novelas,

y hacer una película completamente distinta de la novela.

Yo siempre cito el caso de "Desayuno con diamantes", de Blake Edwards,

con respecto a la magnífica novela corta de Truman Capote,

"Desayuno en Tiffany's".

Una de las cosas también complicadas es elegir el reparto,

porque los lectores, cada uno tenemos en nuestro imaginario

a esos personajes, y luego, elegir a la persona que dé ese perfil,

me imagino que eso lleva a quebraderos de cabeza.

Sí, la verdad que sí.

Cada uno, cuando lee una novela, tiene su personaje,

y el cine lo que tiene es que le vas a dar el personaje,

este va a ser el personaje. Para mí es una de las cosas más difíciles,

que esa imagen corresponda con todos los espectadores

que leyeron la novela. -Es que es fundamental el reparto,

porque tienes que ponerle carne a los personajes,

que te los puedes imaginar leyendo, y es fundamental.

Pero es que, para todo, incluso para las películas no basadas en novelas,

el reparto es fundamental, es fundamental.

Decías a Berlanga:

"¿Qué es lo más importante de la dirección de actores?".

"La elección de actores", contestaba. Hay que elegirlos muy bien, muy bien,

independientemente que le gusten al autor o no, que esa es otra.

-Neville decía que para él la dirección era trabajar

con los actores, que lo demás era muy secundario,

decía Edgar Neville, que debía ser un poco vago, de todos modos.

Está muy bien que hables de Edgar Neville,

porque es uno de los que estaba detrás de "Santa Rogelia",

la película que veíamos el lunes, estrenada en 1940.

Lo primero hay que hacer, Luis, es darnos las gracias

a nosotros mismos, porque la hemos recuperado, oye.

Sí, sobre todo dar gracias a la distribuidora,

la ha vuelto a poner en circulación, porque se rodó en dos versiones,

una coproducción entre Italia y España, se rodó en dos versiones,

pero la versión española solo estuvo siete días en cartel,

suponemos que con pocas copias, y ha desaparecido para siempre.

Lo que se ha hecho ha sido encontrar el negativo de la versión italiana,

digitalizarlo, y doblarlo de nuevo al castellano,

para poderla volver a poner en circulación.

La película que hemos visto, que vimos el lunes,

se ha visto poquísimas veces.

-Yo no puedo vivir sin ti, Rogelia, y tú no puedes quedarte aquí, sola,

con esta gente que te odia. Ven conmigo, Rogelia.

Vente conmigo.

Se mantuvieron a los tres actores protagonistas.

Sí. Normalmente, cuando se hacían dobles versiones,

se cambiaba todo el reparto, menos quizá el o la protagonista.

Sin embargo, aquí lo curioso es que cambian los secundarios,

pero los protagonistas se mantienen en las dos versiones,

tanto en la italiana, como en la española.

Está Germaine Montero, en las dos haciendo el papel de Rogelia,

está Rafael Rivelles en las dos, está Juan de Landa.

-Moderación con el vino. -Siempre mete las narices

donde no le toca.

-Juan de Landa es un actor español,

pero cuando trabaja en esta película es porque él trabaja como actor

en el cine italiano, de hecho tiene un papel en "Obsesión", de Visconti.

Era un actor que estaba totalmente incorporado en el cine italiano.

Ninguno de ellos tres cambia de una versión a otra,

cambian los secundarios, por ejemplo, Pastora Peña,

que haría el personaje de la hermana del doctor, de Rafael Rivelles,

en la versión española, que aquí no la podemos ver.

¿Cómo acaba Edgar Neville dirigiendo cine en Roma?

Por un cúmulo de circunstancias, y por una necesidad de huir que tenía,

no podemos olvidar que Edgar Neville era un personaje de derechas,

pero que no comulgaba con todos los postulados del franquismo.

De hecho, él fue depurado enseguida de su puesto como diplomático.

No se sentía a gusto en ese Madrid, y aprovechó que se había publicado

una novela suya, "Frente de Madrid", en Roma,

y que le habían encargado adaptarla al cine en Roma.

Él aprovecho para irse a Roma, a preparar su adaptación

de "Frente de Madrid", e introducirse en el sistema cinematográfico romano.

En Roma ya existía este proyecto de adaptar "Santa Rogelia",

porque no olvidemos que Palacio Valdés, que ahora no lo conoce nadie,

era un escritor famosísimo en todo el mundo en aquel entonces.

En Roma ya existía el proyecto de adaptar "Santa Rogelia",

le pidieron a Edgar Neville que colaborase en el guion.

Hablabas de Palacio Valdés, el autor de esta novela,

que es un autor de los clásicos, uno de los más adaptados,

no sé si es el tercero, 13 películas se han hecho de sus obras.

En los años 40, continuamente.

Estaba por ejemplo "La fe", de Palacio Valdés,

y "La hermana San Sulpicio", que se había hecho ya en el cine mudo,

y luego en la República.

Y... En fin...

"Las aguas bajan negras", la hemos visto aquí.

"Las aguas bajan negras", la hizo Sáenz de Heredia.

Sí, sí, era un autor muy adaptado, y "La hermana San Sulpicio"

se volvió a hacer después, no solo ya la de Carmen Sevilla

y Jorge Mistral, sino que hizo una nueva versión Luis Lucia,

que se llamaba "La novicia rebelde", una novicia con hábitos de colorines,

era muy graciosa a fines de los 60.

Y "Santa Rogelia" se volvió a hacer el año 62 o 63,

la hizo Rafael Gil, con el título de "Rogelia",

y con un reparto muy curioso: Arturo Fernández y Fernando Rey

en los papeles masculinos, y Pina Pellicer, una actriz mexicana

que había hecho con Marlon Brando "El rostro impenetrable",

y vino a hacer a España el personaje que hace aquí Germaine Montero.

Curiosamente, es una actriz muy rara, es una actriz francesa

que hizo "Santa Rogelia" con Neville, y...

Con Neville o sin Neville, habría que discutir si realmente

Neville intervino de una manera decisiva o no en esta película.

¿Veis su influencia en la película?

La veo totalmente, lo que hablábamos antes

de la literalidad o no de las adaptaciones,

esta no es una adaptación literal, la novela peca de folletinesca,

y el adulterio del que parte el argumento, al final se redime.

-No quiero volver a verte.

-Perdóname, Máximo. -No vuelvas a venir.

Si tu doctor se ha cansado, peor para ti.

De todas formas, el mal que hiciste no se puede deshacer.

-Ese tono prodivorcio tiene mucho que ver

con la vida personal de Edgar Neville,

que ya había entablado su relación con Conchita Montes,

pero no se podía divorciar, estaba prohibido en España.

Yo sí veo el reflejo en el argumento de la película

de la vida personal de Neville, me hace pensar que tuvo mucho que ver.

-A mí me parece que está muy mal contada,

y pienso que debía de ser del director italiano.

Sí hay cosas en la historia que sí tiene que ver lo que decía Luis,

recuerda la historia de Edgar y Conchita, los conocí a los dos.

Pero lo que es el rodaje, Edgar rodaba mucho mejor cine

que lo que está rodada esta película.

-La puesta en escena es un poco académica,

pero también tiene momentos de destellos preciosos, como ese final

que se produce fuera de cuadro, ese reencuentro que tú no acabas de ver,

pero sabes que se está produciendo.

(Música)

Mami, mami.

-Mi pequeño.

-¡Rogelia!

-Yo no sé hasta qué punto Edgar Neville

pudo tener un papel decisorio en la realización o no.

Sé que lo tuvo en la construcción de la película.

La religiosidad del sentimiento del pecado,

el adulterio, la redención están ahí.

El punto de partida es atrevido para aquel momento.

Yo pensaba que se había rodado en Italia

porque tenía problemas de censura en España.

Vivían en torpe concubinato la pareja esta.

-Lo peor de todo es que si alguna vez descubren que no estamos casados

creerán que hemos engañado a propósito

y no por las circunstancias.

-Pero no tienen por qué saberlo nunca.

-A mí lo que no me convence de esta película es Germana Montero.

Dicen que fue una protegida de Lorca.

Una gran dama del teatro y del recitar poemas.

Acabó rodando "El sur" con Víctor Erice.

-Hizo papel en "El sur". -Hizo papel.

Es una mujer, una gran dama de prestigio teatral,

sobre todo en Francia.

-Por una carrera cinematográfica y muy inferior.

Sin mayor interés.

Pero en teatro era una gran dama.

-Pero creo que no tiene plano para arrastrar esas pasiones

que levanta la película "Santa Rogelia".

-A mí me interesa el aspecto de que habla de la ideología de una época.

Esa obsesión por el matrimonio eterno,

que pase lo que pase, hay que mantenerlo.

Que es toda una ideología del régimen para la guerra.

Eso resultaba mucho más anacrónico en la versión de los 60 de Rafael Gil,

porque en los años 60,

esa historia resultaba un poco lejana en el tiempo.

Aunque fuera la España rural donde comenzaba la historia.

Me parece que esa segunda versión era todavía más anacrónica.

-Si fueses un hombre...

-Hubiera huido de ti. Como ha hecho Pedro.

-Porque valgo más que él. Me tiene envidia.

-A mí me das lástima. -¿Por qué?

-Porque todo lo consigues por la fuerza.

El martes, Fernando, presentábamos "Jeromín",

película dirigida por Luis Lucia, estrenada en 1953.

Hablamos del padre Coloma, para quienes no vieron

aquella presentación, ¿quién fue este hombre?

Fue un jesuita que vivió a fines del siglo XIX, comienzos del XX.

Que, en un principio, fue un periodista

muy dedicado, prácticamente, a elogiar la restauración borbónica.

Luego se fue a un seminario jesuita

y se dedicó a escribir novelas infantiles,

pero también algunas otras con temática adulta.

Sobre todo, sus obras más conocidas son "Pequeñeces",

que se ha adaptado a cine, "Voy",

que también se adaptó al cine en dos ocasiones.

En el cine mudo, por Benito Perojo, y en el cine de los años 40,

por Antonio Calvache.

Y finalmente, "Jeromín",

que es una obra dedicada a la literatura para niños.

Se adapta al cine en 1953 por Luis Lucia.

Estamos hablando de una película estrenada a mediados de los 50.

Era una época en la que se recurría mucho a la literatura.

Era una manera fácil en que las productoras entrasen.

-Sí, era una fan manera fácil de que el prestigio

de la obra literaria, en este caso, el padre Coloma,

tuvo un renacer de su prestigio en los años 40.

Que el prestigio de la obra a arrastrarse también a la película.

Hiciese que la gente fuese a verla.

Además hay otro hecho a tener en cuenta.

También, durante el franquismo, durante la primera posguerra,

se buscaban obras literarias que preconizasen

los mismos postulados ideológicos que el régimen quería imponer.

En este caso, "Jeromín" es un poco el ejemplo de eso.

Al final acabo, puede pasar por una película histórica.

En realidad, no está contando un hecho histórico relevante.

"Alba de América" sí que lo cuenta, "Agustina de Aragón"

sí que lo cuenta.

Aquí lo que está contando es el crecimiento de un futuro caudillo.

El crecimiento de un futuro líder militar.

Lo que te está contando es que, al fin y al cabo,

los líderes militares lo son porque tienen una nobleza de espíritu

desde pequeños. Casi congénita.

Claro, es decir, en el caso de que Franco tuviese una metáfora

en la película, no sería el emperador ni Felipe II.

Sería el propio "Jeromín".

-Cristo de las batallas, madrina,

¿por qué no colgáis esa imagen en la cabecera de mi cama?

-No, mi señora Magdalena.

En lugar de rezarle, de consultaría sus planes de guerra.

Eso pasaría de la raya. Vamos, "Jeromín".

-Anda, ve y estudia. -Sí, madrina.

-¿No quieres guerras? Vamos a la guerra.

-Yo es la primera vez que veo la película.

Me acordé de un libro de Otto Rank, "El mito del nacimiento del héroe".

Al final, todos los héroes como Moisés,

siempre... No se sabe sus padres.

Al final son los héroes, ¿no?

-Acabe ya el misterio.

Para desgracia nuestra y del mundo, nuestro padre murió en Yuste.

-¿Cómo decís, señor? -Somos hermanos, don Juan.

-Creo que es un género que deberíamos aprovechar ahora, ¿no?

Cuando Pedro Sánchez era niño, cuando Vladimir Putin era niño.

Serían historias apasionantes.

Me parece que es una cosa a la que deberíamos volver.

Hay que volver al cine como "Jeromín".

-Me llama lo de ser soldado, muchacho.

-Soldado, mas quisieras ser capitán.

-Entonces a vuestras órdenes, chiquillo.

-Nada menos que capitán.

-Pues para llegar tan alto, no es el mejor camino

tu menester de criado en posada.

-Cuando vuestras merced así lo piensa, será verdad.

Vamos a hablar de Luis Lucia, que es el director de esta película.

Yo siempre he defendido a los actores y creo que los abominaba,

los insultaba.

Hay anécdotas terribles sobre eso.

Normalmente les insultaba y les decía: "Me cago en tu padre".

Llega un momento en que le llamaron la atención.

Para cambiar un poco, empezó en decir:

"Me cago en mi padre".

Hasta que uno le contestó: "Y yo en el mío".

Con vale genial lo cual, le fastidio. Creo que eran muy duros los rodajes.

Los rodajes eran muy desagradables.

En este caso, en esta película, que me parece espantosa,

qué quieres que te diga.

Está muy bien verla, pero ese prólogo con esa voz en off

tan imperialista y tan tremendo, me parece absolutamente...

Y luego parece todo de cartón piedra, de mentira.

Ahora, salvo que haya salido vivo

y haya llegado hasta ahora Jaime Blanch.

-Luis Lucia era un hombre, por carácter,

que se pueda llamar un duro.

Era una mezcla de Kirk Douglas con aire levantino.

Pero pienso que, por encima de todo, era un hombre que se disfrazaba.

Es decir, que bajo la capa de dureza, había un hombre muy sentimental,

una persona muy sentimental.

Quizá debido a ello, consiguió algo muy difícil para mí.

Ahora, con la óptica que me dan los años.

Es que un niño pueda ser actor.

Luis Lucia es quien lanzó al estrellato a Jaime Blanch,

pero no nos olvidemos a Marisol, Rocío Dúrcal.

Ha sido una persona que...

También hizo con Ana Belén "Zampo y yo".

Que los niños se le daban bien, por lo menos.

Ana Belén salió pitando del cine y dijo:

"Nunca más vuelvo a hacer una película".

Después de "Zampo y yo".

Él tenía esa leyenda que era cierta.

Yo recuerdo cuando estaba haciendo "La noche del cine español"

llegaba un momento que había que entrevistar a Luis Lucia.

Previamente, toda la gente que había ido pasando por el programa,

actores y técnicos de aquellos años,

habían dicho tales cosas de Luis Lucia

que yo llegué aterrado a esa entrevista.

Estuvo bastante discreto, debo decir que no.

No fue aquello demasiado violento,

pero sí se le veía esa dureza.

Fernando Fernán Gómez contaba de él una cosa muy graciosa.

Lo que le gustaba era pegarse con la gente.

Muchas veces, rodando con él, terminaba el rodaje decía:

"Venga, Fernando, vámonos a tomar unas copas

que tengo ganas de pegarme".

Llegaba a un bar, montaba una gresca y acababa a bofetadas

con un pobre con el que se pillaba por medio".

"Jeromín" tiene también una mezcla de melodrama.

Pero hay humor. La religiosidad está muy presente.

Hay humor, pero solo lo pone Antonio Riquelme.

Como si toda esa mezcla de géneros a la que aludes

estuviese bien repartida.

Sobre todo lo que hay es la cuestión del honor.

La cuestión de la pureza.

Contado en un tono entre la aventura y la historia.

También puedes entender.

También fue rodada para niños.

Puedes entenderla como una peli de niños

que juegan a ser piratas y a tomar barcos.

-Nos concretamos a la niñez.

Primero,

porque la mayoría de la edad de "Jeromín",

empiezas con "Lepanto". Y no es una broma.

Y porque, además, sería muy difícil salvar a don Juan de Austria

porque es un personaje

que tiene su vértice

en "Lepanto" y luego decae.

Desde pequeñito, "Jeromín" se plantea que entre la espada y la cruz,

él quiere la espada.

-Y el Cristo de las batallas. -Y el Cristo de las batallas.

Sí, sí. Es una cosa verdaderamente impresionante.

A lo que aspira es a matar sarracenos.

-Hablaba con el emperador. -¿Nada menos que con el emperador?

-Sí.

-¿Y para qué le pedías el mando de una escuadra?

-Para derrocar el poder sarracín.

-Yo creo que esta es una película tan Luis Lucia por todas partes,

que bueno, acaba siendo muy representativa de un tipo de cine

y de un autor, que realmente era un autor.

Aprecio mucho a Luis Lucia como director.

Creo que lo hacía bastante bien.

Lo que hacía era siempre un disparate.

Siempre carecía el más mínimo pudor

y llevaba a los extremos todas las historias y las situaciones.

Hay películas de él como "De mujer a mujer"

que es un melodrama, que es el mayor melodrama que yo he visto nunca.

Siempre es así Luis Lucia. "Esa voz es una mina".

Cómo es ese minero que canta del brazo del empresario.

O "Gloria Mairena".

Creo que el cine de Luis Lucia, sobre todo de esta época,

de los primeros 50, es el cine nacional católico por excelencia.

-Si me asomo a la ribera del río pienso que la otra orilla

es tierra de infieles.

Pero cuando acaban los juegos me doy cuenta de que todo es mentira.

-Y bien mentira es. Hala, chapúzate en el agua.

El protagonista absoluto es Jaime Blanch.

Hay que ver el reparto que tiene esta película.

Sí, es un reparto adecuado.

No se puede imaginar mejor pareja de tutores

que Rafael Durán y Ana Mariscal.

Ana Mariscal parece nacida para hacer de doña Magdalena.

Toda la vida estaba esperando ese papel.

-Y ese Adolfo Marsillach que, haciendo de Felipe II...

-El único actor que fue premiado

por el círculo de escritores cinematográficos

no fue Rafael o Adolfo Marsillach, sino que fue Antonio Riquelme..

Si no estuviese Antonio Riquelme en esta película,

no sé si hubiésemos podido acabar de verla.

-¿Qué os ha parecido mi estocada? ¿Se lucha así?

-Si no lo viera, no lo creyera.

Que si esa arma punta afilada tuviese,

ya estaba el castillo lleno de gatos.

Vámonos de "Parranda".

El miércoles veíamos la película dirigida por Gonzalo Suárez.

Estrenada en 1977.

Qué bien hueles tú. ¿Cuándo me vas a hacer un hijo?

-Mañana.

Hoy no tengo tiempo.

(RÍEN)

"Parranda".

Basada en esa novela, "A esmorga"

que tan bien conoces de Eduardo Blanco Amor.

En primer lugar, ¿quién fue este autor?

Es un escritor gallego.

Cuando es joven, en 1920 se va a Buenos Aires.

Desarrolla toda su trayectoria.

Es escritor, periodista en Buenos Aires.

En 1959 escribe "A esmorga" en Buenos Aires.

Está prohibida por el régimen.

Entraba a Galicia la novela con los inmigrantes de los barcos.

Podríamos decir que nosotros...

Yo la logré leer clandestinamente.

Si tenías 15 años, clandestinamente siempre llegaban más las novelas.

Después, en 1980, se publicó en castellano.

Se hizo la película. "Parranda".

Después fue novela obligatoria...

en todos los institutos de enseñanza media en Galicia.

-Yo no os digo que vengáis.

Si tenéis miedo, allá vosotros.

Y también os aviso que es mejor que no vengáis.

Lo que yo digo es que quiero estar con esa mujer,

aunque tenga que tumbar a medio mundo.

Aunque tenga que tumbar a quien se ponga por el medio,

con que ya lo sabes.

-Logra, de alguna forma,

ser un espejo de la Galicia

de la época de Franco.

Es un espejo y ha logrado de alguna forma trascender.

¿Cómo llega "A esmorga" a manos de Gonzalo Suárez?

Gonzalo Suárez había empezado haciendo un cine muy underground.

Cuando lo hizo en el año 69,

se dio cuenta de que eso no llegaba a ninguna parte.

Comercialmente...

Se dio cuenta de que tenía que apostar por hacer

o intentar aunar un cine comercial con un cine personal.

Empezó a hacer adaptaciones de novelas.

Hizo "Beatriz", hizo "La Regenta".

Los productores acabaron tan contentos

porque era un producto de prestigio, ¿no?

El prestigio de la novela arrastraba a los espectadores a las salas,

que le encargaban hacer "Parranda".

Venía de hacer "Beatriz" de Valle-Inclán.

Cuando leyó "Parranda",

se da cuenta de que es el mismo ambiente.

Un poco los mismos síntomas culturales.

Como, empezando por un localismo,

acaban llegando al tremendismo de alucinaciones oníricas.

-Inicialmente, tenía bastante prejuicio

con respecto a remitirme a un texto ajeno,

a una novela ya hecha.

Luego, la experiencia me dice

que es incluso muy bueno.

Coges unos elementos hechos.

Luego los vas cambiando, los vas encontrando.

Estoy muy contento de la adaptación de "Parranda".

Estamos hablando de un director en el que la literatura y el cine,

tanto monta, monta tanto.

Creo que Gonzalo Suárez es uno de los mejores novelistas

de los últimos 40 o 50 años.

Como escritor, le admiro muchísimo.

Creo que "Parranda" es su primera película importante.

Realmente, es el primer reto que él consigue y le lleva a buen fin,

después de titubeos a lo largo de 10 o 12 años

de películas anteriores.

Creo que parranda, en general, está muy bien.

Aunque prefiero la versión de "A esmorga",

que ha hecho nuestro amigo Ignacio,

pero, de todos modos, creo que es una película estupenda.

Sobre todo, en su momento, produjo un impacto enorme.

(RÍE)

Ignacio, tú conoces bien la obra.

Estrenaste "A esmorga" en 2014. En 2014, sí.

Un poco la fidelidad al texto original,

en el caso de Gonzalo Suárez,

y en el tuyo, las diferencias que hay entre las dos películas.

La atmósfera es clave.

Sí, él la llevó a Asturias. Es lógico, además.

Rodó en verano.

Para mí era importantísimo intentar ser fiel a la novela

en ese aspecto, sobre todo, la atmósfera.

Ese Ourense frío que, además, es como un personaje más.

Fuerza a los tres personajes a su destino trágico, ¿no?

La atmósfera, el clima, ese Ourense frío, húmedo,

es fundamental para transmitir todo lo que hay en la novela.

Después para mí hay otra cosa fundamental.

Es el idioma, ¿no?

La novela que Eduardo Blanco Amor normalmente escribía en castellano,

pero esta le sale...

Nosotros decimos una "routada".

Así, de repente, le sale la novela en gallego.

Para mí también el idioma era fundamental

para captar ese mundo que Eduardo vivió.

-De manera que hiciste las paces con la "rachada".

(HABLA EN GALLEGO)

Creo que estas dos películas responden mucho al momento

en que se hacen.

El tratamiento de "A esmorga" de Ignacio es más realista,

más cercano, más local.

El tratamiento de los actores es distinto.

Tiene esos actores maravillosos.

Miguel de Lira y Antonio Durán Morris.

Son fantásticos, pero lo que hacen ellos

es muy distinto a lo que hacían Pepe Sacristán, José Luis Gómez

y Ferrandis, que están fantásticos.

Es un tipo de interpretación, digamos, más de raíz teatral

la de Gonzalo Suárez.

Y más de raíz cinematográfica la de Ignacio Vilar.

Puedo decir que conozco las dos películas, las dos me gustan mucho

y conocía a Blanco Amor.

Es más del rollo "A esmorga" la "Parranda" dedicada por él.

La película de Gonzalo a mí me parece la mejor película de Gonzalo.

Me parece el guión que es del propio Blanco Amor y de Gonzalo Suárez.

Son dos literatos eminentes. Los dos. Gonzalo y Eduardo.

La película me parece estupenda.

Tiene un toque Valle-Inclán impresionante.

Mezclado con un toque de Buñuel, incluso al final

con un toque Peckinpah, que fue amigo de Gonzalo.

todo eso que hace una película, para mí, espléndida,

efectivamente, de acuerdo con el cine que se hacía entonces.

Con actores que fueron estrellas. Un reparto brillantísimo.

Las chicas también, Charo López, Marilina Ross.

Es un reparto impresionante. Muy bien rodada.

Fernando Fernán Gómez. ¿Ese personaje está en la novela?

Es un personaje que en la novela aparece media página.

Cuando hablabas tú de que es una película de encargo,

que se nota la producción.

Si tienes a Fernando Fernán Gómez con un papel de media página,

creo que le tuvieron que meter una subtrama muy importante

y tiene un protagonismo que la novela no tiene.

Eso es lo que marca también cuando es un cine de productor.

De encargo.

¿Qué tal te sienta ser cornudo, tío?

-Muy bien, gracias.

Y a cargo del señor Tayle,

aunque de una manera explícita no lo has dicho.

-Prefiero que la sospecha flote en el aire.

-Flota, flota. Es como un serial de radio.

Tus amistades lo pasarán muy bien.

Como es una historia de cuernos, se la creerán,

a pesar de que, contando con los dedos,

resulta que te separaste de tía Sole antes de hacerle

los dos últimos hijos.

Vamos a hablar de la película que veíamos ayer.

"La muchacha de las bragas de oro".

Se estrenó en 1979. Director Vicente Aranda.

Basado en la novela homónima de Juan Marcé.

Era una persona muy vinculada al cine.

Sí, hemos hablado en el programa varias veces de Juan Marcé.

Efectivamente, su vinculación con el cine viene,

no solo por las adaptaciones que se han hecho de sus novelas,

sino porque desde en los comienzos de su trayectoria,

era un hombre de cine.

Escribía sobre cine y estaba vinculado

al mundo del cine de esos primeros años 60.

Enseguida sus novelas fueron adaptadas al cine.

Lo que me llama la atención es que, cuando leo las novelas de Marcé

no me inspiran una película.

Son literatura pura y dura.

Son muy literarias.

Quizá algunas de esas adaptaciones hayan fracasado, otras no,

se deba a eso.

Aunque eso, de alguna forma,

contradice lo que yo venía diciendo antes.

En el cine se puede adaptar cualquier cosa.

De todas formas, lo que más me extraña

es el cabreo de Marcé con los directores.

No ha quedado satisfecho nunca. Nunca, nunca.

Cuando llegó a decir esa frase increíble

que Aranda y Trueba no tenían talento, me parece muy fuerte.

Un tío que sigue dejando los derechos de las novelas.

Menos mal que Aranda contestó:

"De acuerdo, nosotros no somos Hitchcock,

pero él tampoco es ni Floberg,

ni ninguno de los grandes franceses.

-La contradicción no erradica tanto en que sigan dando los derechos

para la adaptación de su novela, como que él,

que es un amante del cine como espectador,

ha teorizado un poco sobre en qué debe consistir

una buena adaptación cinematográfica.

Dice que cuando una película adapta a una novela,

la película tiene que ser libre y no respetar la novela.

Es lo que han hecho los directores.

Hace unas cosas en las adaptaciones de otros

que son las que reprochan las adaptaciones de sus novelas.

Para mí está ahí la mayor contradicción.

-La idea surgió a raíz de una lectura del libro

"Cargo de conciencia".

Era una idea. Imagen no tenía ninguna.

Tuve que esperar, por decirlo así, a que acudieran las imágenes.

Necesito imágenes muy concretas.

Tengo que ver al personaje vestido.

Tengo que ver su comportamiento, su manera de andar.

Si no, no me siento seguro.

Tengo la sensación de trabajar sobre conceptos.

Sobre ideas abstractas.

La novela era muy coyuntural, de alguna forma.

Es una novela muy datada.

Escrita en un momento en el que sí habían pasado estas cosas

de intelectuales falangistas que habían ido cambiando de posición

a lo largo del franquismo.

Finalmente, cuando llega la transición,

hacen su exculpación pública.

Los Antonio Tovar... Gonzalo Torrente Ballester.

Dionisio Ridruejo.

Todas esas referencias a la realidad de la historia de nuestra política

y de nuestra literatura estaban implícitas en la novela.

La película refleja eso de una manera más indirecta.

¿Es fiel a la original esta adaptación?

Creo que sí, bastante fiel.

He estado leyendo la novela y viendo la película.

Creo que bastante fiel.

Hay algo que creo que la novela trabajo más el aspecto

como una reflexión de Marcé. Como un falangista al final.

Olvida el falangismo y se convierte a la democracia.

Creo que la novela está más... profundiza más que en la película.

En la película Aranda se mete más en el aspecto de Victoria Abril

yendo pintada, esas bragas de oro, de un lado para otro

del paisaje catalán.

-En el caso de la muchacha, es que venía el erotismo,

venía muy entregado a través de la novela.

A mí me resultaba afín.

Me resultaba apreciable y utilizable.

Procuré desarrollar la novela, incluidos sus aspectos eróticos.

De la manera más cauta y convincente.

-Me pregunto si hay algo que no hagas con esas bragas.

-Y yo te respondo que, aunque quisiera quitármelas, no puedo.

Están pegadas.

Creo que es de las novelas de Marcé menos cinematográficas.

Más difíciles.

El guión es muy difícil.

Esa cantidad de voz en off que hay al principio.

El escritor está contándolo al espectador,

a un perro, al grabador donde graba su biografía.

-No era posible para mí.

Tras la celebración eufórica de la victoria,

indurar por más tiempo una serie de pequeños acontecimientos

que golpeaban mi conciencia.

Admiro a Vicente Aranda,

que me parece que está contado en la película,

es un gran director, sobre todo, es el director

que mejor ha rodado en las escenas de sexo del cine español.

-Yo no considero "La muchacha de las bragas de oro"

una de las mejores películas de Aranda.

Ni tampoco una de las mejores novelas de Marcé.

Tiene un aspecto plástico la película deslumbrante.

Quizá sea Alcaine, entre otras cosas.

-Y Aranda, que era buen director. Cuando quería.

Aranda es un director que me sorprende mucho,

porque tiene una de las películas que más me gustan del mundo.

Algunas otras que me parecen las más horrorosas del mundo.

Eso me sorprende mucho en un director.

No me pasa con John Ford, por ejemplo.

Aranda es más duro con el personaje protagonista

de lo que lo es en la novela Juan Marcé.

Sí, lo que pasa es que yo comparto lo que ha dicho Fernando.

Estalla una novela de intervención.

De hecho, el personaje se llama Luys con "Y"

como el famoso falangista Luys de Santamaría.

Lo que, digamos, intenta ser fiel a la novela

poniendo las tintas sobre el personaje masculino.

Mostrando que está mintiendo, escribiendo ese libro.

Lo que le interesa de Aranda y no lo pueden cubrir es el erotismo

que tiene la novela.

De hecho, esta película es muy erótica.

Muy bien contadas esas escenas.

Al final se acaba basando en eso.

La novela, el personaje, el amigo que acaba siendo una mujer.

Es muchísimo más misterioso.

De hecho acabas entendiendo que es una mujer

de una forma muy...

Aquí está presente desde el principio.

Aranda, yo creo, creo sentir que se fuerza un poco

a cargar las pilas en ese aspecto más político, más de denuncia.

Le interesa ver a esa Victoria Abril que se desnuda.

Una servidora sale en tus memorias. -Sí.

-Creo que Aranda, lo que hablábamos antes.

El erotismo, la mujer coge una dimensión

que Victoria en esa película abre un camino que va a ser

lo que significaría Victoria Abril en su cine.

¿Qué significan "Las bragas de oro" en la trayectoria de Victoria Abril?

Fue un paso más.

Es un personaje que ella borda.

Está con un total dominio de la interpretación

y de su propio físico.

-La razón importante por la que hice esta película

es que la hacía Vicente.

Me di cuenta y era obvio que este guión o este libro,

si se quería haber pasado en lo que quieras

se podía haber hecho cualquier birria.

Pero además, sin ninguna dificultad.

Pero como conozco a Vicente, sabía que lo iba a hacer bien.

Después de tres días que me convencieron, la hice.

La hice además muy bien.

-Creo que Victoria Abril ha sido una de las grandes actrices

de la historia del cine español. Sin ninguna duda.

Una superdotada.

Me parece que siempre estaba fantástica.

-Disparos en el polvorín.

-Son tiros...

-¿Quién arriesgaría su pellejo por un yonki sino otro yonki?

Nos centramos ya en "Morirás en Chafarinas".

Es la película que vamos a ver a continuación.

La conoces bien.

La dirigiste.

Se estrenó en 1995.

Está basada en la novela de Fernando Lalana.

Premio nacional de literatura juvenil en 1991.

¿Cómo llegas a esta novela y por qué decides adaptarla?

Yo había escrito, coescrito, dirigido y coproducido

"El maestro de esgrima" de Pérez Reverte.

Película anterior a esta. Película anterior a esta.

Entonces me gustó. Me gustan los thriller de época.

Tienen algo de político.

Quería repetir un poco otro thriller,

pero no tan crepuscular como "El maestro de esgrima".

Una cosa, en lugar de época y de un señor mayor

que tiene nostalgias, una cosa actual.

Estuve leyendo muchas novelas.

Me gusta mucho adaptar novelas.

Hasta que cayó en mis manos la novela de Fernando Lalana.

Me parece estupenda porque es bastante más que una novela.

Tiene el premio nacional de literatura juvenil e infantil.

Pero es mucho más que eso.

Toca un tema de la droga en el ejército.

La manipulación de los propios militares, los soldados.

La película, esta la produje a solas.

Salió más cara porque al ejército no le gustó nada la película.

Y no entró.

No solamente no entró,

nos prohibió los cuarteles, nos prohibió entrar en Chafarinas.

En Melilla solamente teníamos que rodar lo que es Melilla y poco más.

Yo les decía que no era una película contra el ejército.

Que si no miren el cine americano con el ejército americano.

Las películas que hacen.

Esta es una novela con premio de literatura infantil y juvenil.

No entendían y llegaban a extremos...

Además, el personaje del cavo que se acuesta con la mujer del capitán

es imposible. Eso no pasa, ¿no?

Esto es una película, repito.

Es Jorge Sanz, María Barranco.

El guión, que es una película, pasa. No lo entendieron.

-Eso pasaba desde "De aquí a la eternidad".

Claro. -Efectivamente.

El guión lo escribiste con el propio autor.

Con Fernando Lalana.

¿Cómo fue ese trabajo juntos? Estupendo. Es un tío estupendo.

Es un gran escritor.

Él entendió perfectamente los cambios que aparecen en el guión.

La novela termina, hubiera hecho un rodaje de Spielberg.

Por las persecuciones, las grutas subterráneas

por debajo de las islas hasta el centro de la tierra.

A ver cómo se rueda eso.

Había que hacernos decorados.

Como lo hizo Neville en "La torre de los siete jorobados",

por lo menos.

Era una barbaridad. Era imposible.

Cambiamos de acuerdo el final.

Se portó estupendamente. Es un tío estupendo, un gran escritor.

Por fin podemos rodar la película con todos los problemas del mundo.

-Acción, figuración.

Alto el ladrón, cógele.

¿Qué destacaríais de la película?

Para que los espectadores se sitúen ante lo que van a ver esta noche.

Para mí la película, lo ha repetido varias veces,

es premio nacional de literatura juvenil e infantil.

Yo no me lo acabo de creer viendo la película.

La película me parece como muy adulta.

No es un thriller donde a los tres minutos hay un tipo

pegando con una metralleta en una mezquita.

Hay drogas, hay sexo, hay muchas cosas.

Me encanta ver la película porque es como ese thriller

que España siempre ha querido hacer y que casi nunca ha conseguido.

Una película con mucha acción, donde pasan muchas cosas

y muy trepidante.

Te mantiene la tensión.

No sé cuál será el tono de la novela para contar esto a los adolescentes.

-A mí lo que más me interesó

fue que lo que tienen de normalidad los norteamericanos

que hacen películas de su ejército, que aquí es como un tabú.

También en el ejército puede haber problemas de droga, de corrupción

que podemos hacer películas.

Creo que le interesó ese aspecto de normalizar

la posibilidad de hacer cine con una institución como el ejército.

Otra de las cosas que seguro va a llamar mucho la atención

a los espectadores es ver a muchos de los actores

ahora consagrados del panorama actual

siendo muy jovencitos.

Antonio de la Torre, Willy Toledo.

Antonio de Chen, Pepón Nieto, Ernesto Alterio...

Todos muy jovencitos. Hasta Miguel del Arco.

Miguel del Arco.

Ahora ha debutado en el cine.

¿Cómo fue la elección del reparto? Un casting.

Un casting que hicimos. Me quedó bastante bien.

Lo importante es los actores, la elección.

Al principio iba a ser Javier Bardem. Jorge Sanz y Javier Bardem.

Javier Bardem empezó su carrera internacional e iba a hacerlo.

Me dijo: "Lo siento, compréndelo, pero salto al extranjero".

-Era mi segunda película.

La primera que realmente me daban un personaje de peso

y estaba con Jorge, con María, con Óscar.

Todo me parecía un disparate.

La locura del cine, entré de cabeza.

-Curiosamente, el papel que hace Esperanza Campuzano,

que es la hermana de un chico que muere en extrañas circunstancias,

lo iba a hacer Penélope.

En ese momento empezó su carrera y recuerdo que Penélope

vino la oficina diciendo:

"No te cabrees conmigo, pero es que mira lo que me sale".

Creo que buena vista para los actores tengo.

Siempre digo que he sido un actor frustrado.

El mundo que más me gusta es el de la interpretación.

Si un actor mío tiene premios como han tenido la Velasco,

Sacristán, López Vázquez, etc.,

para mí es más importante que me lo den a mí.

Produje este la película dijiste: "Una y no más".

¿Qué pasó?

Porque no fue...

Se encareció mucho por culpa del ejercito, de la falta de ayudas.

Yo quería rodar de verdad una película, como si fuera americana.

Quería cumplir esa cosa que decía Orson Welles,

que el cine es el mejor tren eléctrico que le puedan regalar.

Después de hacer cosas tan sesudas, de época, trascendentes,

entre comillas, quería divertirme.

Creo que es de las películas en las que más me he divertido.

Desde el punto de vista de mecánica narrativa,

es, posiblemente, mi mejor película.

Esta y "Más allá del jardín".

Luego, independientemente, hay otras películas que me gustan más

por otros motivos.

La historia, el guión, etc.

Pero lo que es la mecánica narrativa y la dirección de actores,

tanto "Más allá del jardín" como esta,

creo que son de las que estoy más satisfecho.

Fernando, ¿cómo situarías "Morirás en Chafarinas"

dentro de su filmografía?

Creo que es, efectivamente, lo ha explicado muy bien.

Un cambio de tercio con respecto lo que estaba haciendo

inmediatamente antes.

Hay quizá una película que puede ser un precedente.

Es "Bandera negra".

Tiene algo que ver en cuanto a género y a narración.

A mí lo que más me gusta en esta película

es esa facilidad narrativa con la que Pedro cuenta las cosas.

Tiene como secuela inmediata que el espectador se mantiene

todo el tiempo pendiente de lo que pasa en la pantalla.

Está todo el tiempo entretenido.

Es un director capaz de hacer un cine de entretenimiento

siempre muy solvente.

Creo que "Morirás en Chafarinas" es lo que habéis dicho todos.

Viene muy bien porque es una película de género.

Una como las americanas.

Pero en un ambiente típicamente español,

por muy la colonia que sea.

Pero vamos.

En ese sentido, es muy Pedro Olea.

-Oye, ¿tú te has enamorado alguna vez?

-Ocho o diez.

-Pero quiero decir de verdad. Pensando que es para siempre.

-Pues eso te digo. Ocho o diez.

-¿Sabéis lo que pasa además y eso el público no lo sabe?

Pedro Olea es el director al que más queremos

los demás directores del cine español.

-Muchas gracias. Los periodistas también.

Es muy unánime.

Eso está muy bien. Maquillaje, que me pongo rojo.

No vamos a seguir hablando de la película

porque tenemos que presentarla ahora con nuestra compañera

Andrea Gutiérrez.

Quiero saber cómo estáis ahora mismo.

Presentaste, estrenabas "Sicixia" ¿hace cuantos meses?

En noviembre.

Lo que pasa es que seguimos nuestro ritmo.

No seguimos el ritmo de las multinacionales norteamericanas.

"Sicixia" sigue viva después de seis meses.

Marcamos nuestro ritmo, ¿no?

Pero ya con la vista puesta en nuevas historias.

Sí, claro.

Es que cada mes tienes que pagar el piso.

Sí, claro.

Pedro, ¿con qué andas?

Tengo dos proyectos largos de cine y una posible serie

que ojalá salga en cualquiera de las tres.

Quiero hacer cosas que me apetezcan y en las que crea de verdad.

Si no, no merece la pena.

He dicho que no a un largometraje. He dicho que no a una serie.

Espero que salgan las que me gustan.

Si no, prefiero hacer cortos de zombis,

que me lo paso muy bien. Seguro que sí.

Compañeros, gracias a los cuatro por haber estado con nosotros.

Un auténtico placer.

Con cine español y literatura española terminamos la semana

en "Historia de nuestro cine".

Enseguida estamos de vuelta para presentar

"Morirás en Chafarinas".

  • Coloquio: Adaptaciones de novelas

Historia de nuestro cine - Coloquio: Adaptaciones de novelas

02 jun 2017

Elena S. Sánchez charla, con Pedro Olea, Ignacio Vilar, Andrés M. Koppel y nuestro colaborador Luis E. Parés, sobre "Novelas adaptadas al Cine Español".

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