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Historia de nuestro cine - Coloquio: "Actores - Directores" del Cine Español - ver ahora
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¿Qué tal? Buenas noches, bienvenidos.

¿Qué tal? Buenas noches, bienvenidos.

Cada vez son más los actores que, atraídos por lo que sucede

detrás de la cámara, deciden dar el salto a la dirección.

Ya sea para probar, saciar su curiosidad o quedarse.

A lo largo de la historia de nuestro cine, han sido muchos

los que han experimentado esa dualidad.

Esta semana hemos seleccionado cinco títulos dirigidos

por destacados actores de nuestro país.

Quedaréis marcados por el delito de la sangre.

Sé que para vosotros soy un sinvergüenza,

pero para mí soy un desgraciado.

80.000 pesetas.

Oye, ¿vamos a quedarnos con todo ese dinero en casa?

No hay sitio más seguro.

Tú, cara de acelga, ¿tienes algo que hacer?

Pues yo tengo jornada de reflexión...

Eres un elegido de la Virgen.

No jodas.

¿Cuál virgen?

La Virgen María, ¿cuál va a ser?

¡El mismo satán vestido de peregrino!

¡Llevaba lumbre en los ojos!

Me gustaría tanto poder andar.

Mamá desde el cielo también se lo pide a Dios.

Después de lo de tu mujer

y lo de tu hijo,

¿tú crees en Dios?

Pero es que no me gustan los Judas.

A mí tampoco.

Su hijo llevo en el vientre.

¿Hay algo peor que la pobreza?

Escasez.

Es un infierno vivir así.

¿Usted es un hombre sensible?

Dentro de lo que cabe, creo que sí.

¿Puede prestarme 5.500 pesetas por sensibilidad?

Venía comentándole yo al maestro

que yo también soy un devoto creyente.

Siempre seré el pobre García.

La honradez de usted está en las cerraduras.

Yo voy a decirle a usted mi verdad.

Soy muy mala mujer de cama.

Algo diabólico está sucediendo aquí.

Solo se le puede vencer con su propio conjuro.

Ya nunca podré tener calma.

No soporto estar solo.

No tengo a nadie en el mundo.

Para hablar de los cinco títulos de la semana

y de la experiencia de ponerse delante y detrás de la cámara,

me acompaña uno de los actores más brillantes

que nos ha dado el cine español, José Sacristán.

En 1987 se estrenaba "Cara de acelga",

su segunda película como director.

Bienvenido, ¿cómo estás? Encantado de estar aquí de nuevo.

Nosotros también de que estés aquí.

Y damos la bienvenida también a nuestros ilustres colaboradores,

Fernando Méndez-Leite, ¿qué tal? Hola, Elena, muy bien.

Buenas noches, Carlos Heredero. Muy buenas noches, encantado.

Bienvenido, Luis Parés. Hola, ¿qué tal?

Vamos a hablar de esos actores que un día, como es tu caso, Pepe,

decidisteis dar el salto a la dirección.

¿Qué es lo que lleva a un actor

a ponerse detrás de la cámara?

En este caso, ¿qué es lo que te llevó a ti?

A mí, mi afición al cine, vamos, desde el principio.

Incluso cuando empecé a hacer protagonistas

hacía mis deberes por la noche, no solamente como actor,

de aprenderme los diálogos, yo hacía mi propia planificación

de lo que se iba a rodar al día siguiente.

Y cuando coincidía uno con el director,

que casi nunca coincidía, pues yo pedía explicaciones.

Entonces, mi afición por el cine, por dirigir,

viene de mi apasionado amor al cine desde el comienzo de mi vida.

Y tuve ocasión de llevarlo a cabo tres veces,

pero porque ya las cosas se complican.

Pero la memoria que tengo, el recuerdo que guardo

de aquella experiencia es muy agradable.

¿Y la crítica y el público cómo acoge a los actores

cuando deciden dar el salto a la dirección?

Por alusiones, la crítica, Carlos.

¿Sois reticentes, estáis abiertos?

No, yo creo que siempre es una experiencia nueva,

lo que hay es curiosidad,

expectativa.

Siempre pesa la trayectoria de ese actor,

los arquetipos que ha interpretado ese actor,

el tipo de cine en el que ha intervenido.

Quizá lo que pesa también son prejuicios.

Sobre... Uno tiende a pensar que ese actor

que ha interpretado determinado tipo de cine

va a hacer un tipo de cine parecido

y luego resulta que no es así, o al revés.

Bueno, ese tipo de prejuicios o de expectativas

que pueden afectar a cualquier otro espectador,

probablemente también pesen sobre la crítica,

pero lo que se despierta sobre todo son muchas expectativas,

porque es alguien a quien conoces en otra faceta

y estás deseando ver cómo se desenvuelve.

Hay muchísimos ejemplos a lo largo de la historia

de nuestro cine, por ejemplo, en los años 20,

hubo bastantes casos, en los 40, en los 50,

ahora estamos viendo que son muchos los actores

que deciden dirigir.

Sí, es que es una tendencia natural, yo creo.

Yo creo que de toda la gente que interviene en una película,

el que tiene más que ver con el director es el actor.

Y por lo tanto me parece que es lógico

que el actor en un momento determinado quiera ser

el que controla totalmente su trabajo,

tal como ocurre en el teatro, a la práctica.

O el trabajo de los demás.

Y efectivamente, en el cine español ha habido muchísimos actores

que se han pasado a la dirección de una forma definitiva

o de una forma temporal o incluso esporádica.

¿Cuáles destacaríais?

Pues, hombre, (RÍE) Fernando Fernán Gómez.

(RÍEN) Siempre referente para todo.

Pero claro, yo creo que Fernando era un caso parecido al de Pepe, ¿no?

Es decir, gente que tenía una gran afición al cine,

un conocimiento del cine

y además, una curiosidad

y una ambición cultural más amplia

que la de ser exclusivamente actor.

Sin menosprecio en absoluto para los actores

que creo que son la base de todo esto

en lo que trabajamos los demás.

Pero yo creo que ese es el caso más ilustre

de la historia del cine español.

Pero bueno, en el cine mudo hubo varios,

por ejemplo Benito Perojo.

Pero en los años 40, Ana Mariscal

dirigió bastantes películas, sin demasiado éxito,

aunque hizo una primera película, "Segundo López", muy notable.

Rafael Romero Marchén,

que era un galán de cine de los 40 y primeros 50,

que enseguida se pasó primero a la ayudantía de dirección

y luego en los años 60 hizo muchísimos westerns

y melodramas así más o menos eróticos en los años 70.

Y más recientemente tenemos

muchos actores como Iciar Bollain

o Achero Mañas, por ejemplo,

Imanol Arias ha dirigido una película,

Ana Belén ha hecho otra película...

Hay muchísima gente,

y recientemente Raúl Arévalo,

con el notable éxito y muy merecido

con su primera película, con "Tarde para la ira".

Yo creo que son profesiones tan colindantes

que es lógico que esto ocurra.

No, pero es como una tipología rara, ¿no?

Ese actor que prueba a hacer una película

y abandona la dirección de cine.

Yo creo que lo normal es

que ese actor o abandone la interpretación

y se vuelque en su trabajo como director,

que es lo que hizo aquí en España por ejemplo Juan de Orduña

o que lo vayan, digamos, haciendo en paralelo,

que podría ser el caso de esos actores

que se dirigen a sí mismos, como puede ser Nanni Moretti

Pierre Etaix o Jacques Tati en cierto modo.

A eso quería ir.

¿Cómo es dirigirse a uno mismo, como tú has hecho?

En realidad, yo pensaba que si tenía que explicarle

a un compañero lo que yo tenía que hacer

con un personaje, me iba a llevar más tiempo

que hacerlo yo mismo.

Debo decir honradamente que no me hubiese atrevido

de no haber contado en la primera película,

en "Soldados de plomo",

donde el miedo a resolver problemas mecánicos

o técnicos era aterrador,

de haber contado con la ayuda de Josechu San Mateo,

como ayudante de dirección y con José Antonio Ruíz Anchía

como director de fotografía, que me fueron resolviendo

sobre el terreno los problemas técnicos o mecánicos

ante los cuales yo me asustaba muchísimo.

Pero vamos, no ha habido sino... bueno,

como Fernando decía, esto es una ley de vaso comunicante,

es muy difícil permanecer en estanco como actor

sin estar inundado, contaminado por el afán...

el afán o la satisfacción de dirigir.

¿Y cómo es dirigir a los compañeros

con los que has trabajado habitualmente,

muchos de ellos amigos, pero en esta ocasión ponerse

en el papel del director?

Yo doy por sentado que una vez que se ha leído el guion,

se sabe más o menos lo que le pasa al personaje

y la única cuestión es ajustarlo a cuestiones, no sé,

desde dónde vas a mirar esa historia, cuál es el punto de vista.

Pero por lo demás, decir que como he dirigido a Fernán Gómez

a Silvia Munt, Assumpta Serna, Amparo Rivelles, Amparo Soler Leal,

Amparo Baró, Emilio Gutiérrez Cava o a Concha Velasco.

Casi nada.

Que eso... qué tontería, decir acción y vale,

vamos a hacer otra o un poco malo.

Yo qué sé, ríete un poco más o cosas por el estilo.

He tenido de entrada la suerte inmensa

de que desde las primeras de cambio, que bueno,

solo han sido tres películas, no es mucho,

pero he contado con los medios de producción,

no he tenido ningún problema

para contar con los actores y actrices que yo pensaba

que se adecuaban más a los personajes.

Dinero.

Dinero.

Dichoso dinero.

¿Qué harías tú con esas 80.000 pesetas

si fueran tuyas?

Lo primero, descansar.

Luego me iría a un campo o al mar,

lejos de los papeles, de las cuentas, de las hipotecas,

de esta vida mezquina que llevamos entre cuatro paredes.

Vamos a hablar ya de las películas que hemos visto,

seguimos descubriendo joyitas del cine español.

El lunes veíamos "La honradez de la cerradura", la ópera prima

de Luis Escobar, al que la mayoría de la gente

conoce como el marqués de Leguineche,

por esa trilogía con Berlanga.

"La honradez de la cerradura" la estrenó en 1950,

como digo es su ópera prima y él ya era toda una personalidad

en el mundo del teatro.

Luis Escobar no es alguien que empieza cuando hace

"La honradez de la cerradura" sino que ha sido

durante varios años director del teatro María Guerrero,

luego montará el teatro Eslava y trabajará en él

en muchísimas funciones de todo tipo, básicamente comedias,

pero también hizo otros géneros como director de teatro

y como director de cine,

prácticamente hizo "La honradez de la cerradura"

y yo creo "La canción de Malibrán" después,

con María de los Ángeles Morales,

que era una cantante muy famosa entonces que hizo varias películas,

hizo "Teatro Apolo" y "De Madrid al cielo" también

con Rafael Giler.

Era una actriz muy popular cuando yo era pequeño,

María de los Ángeles Morales.

Hizo "La canción de la Malibrán" con Escobar.

Y "La honradez de la cerradura"

es una comedia de don Jacinto Benavente

que es la primera película

que dirige Escobar.

En ese momento yo iba mucho al cine y me fijaba mucho

y tuve mi propia técnica, yo creo.

En algunas cosas innové y me salió bastante bien.

Buena película, salió muy barata y pasó nada menos que en Cannes

con unas críticas francesas que a mí mismo me asombraron.

Y además, escoge a dos actores prácticamente debutantes,

que son Paco Rabal y Mayrata O'Wisiedo.

Paco llevaba desde el año 42 o 43 haciendo figuraciones

y pequeños papelitos en películas,

pero la primera película que hace de protagonista es

"La honradez de la cerradura".

Y Mayrata O'Wisiedo también era una actriz de teatro joven que...

Entonces firmaba solo Mayra O'Wisiedo.

Yo le debo mucho a Luis Escobar,

porque él fue quien me descubrió en el teatro

y el que me propuso para hacer esta película

como protagonista.

¿Qué destacaríais de esta ópera prima?

Yo en primer lugar, el trabajo formidable

de Ramón Elías, un actor de reparto

con el que yo llegué a trabajar en teatro,

con él y con Luisa Rodrigo, su esposa.

Un trabajo de composición de personaje típico muy formidable.

Creo que desde mi modo de ver, el cuidado con el que...

Creo recordar que en los títulos de crédito había también

un ayudantía de dirección o una asistencia de dirección...

Supervisión.

Supervisión o algo así. Rovira Beleta.

Claro, el cuidado de que la teatralidad

no se impusiese demasiado partiendo de una obra de Benavente

y de un director con experiencia teatral formidable.

Creo que el equilibrio es formidable

y está muy bien resuelto.

Pero para mí es el formidable trabajo de...

Hombre, Rovira Beleta era un hombre muy interesado

en la técnica y dominaba muy bien ese mundo,

porque había sido también además ayudante de dirección muchos años.

Luis Escobar entonces era el director del teatro María Guerrero,

el teatro nacional.

Y entonces, Luis Escobar no sabía la técnica de cine,

yo me llevé la parte de realización

y él llevó la parte de dirección de actores.

Que por eso están viendo que dirigió muy bien.

¿Eso hasta qué punto es frecuente en el caso de un actor

que comienza a dirigir?

Eso de decir: "Bueno, yo me ocupo de los actores

y alguien que se ocupe de la técnica".

Desconozco otro caso, yo por mi amor propio,

seguramente por mi cinefilia,

perdón la pedantería,

pero yo presumía de conocer la sintaxis,

presumía de conocer el valor moral de un traveling,

por decirlo de alguna manera.

Había un lenguaje que a mí me era familiar

y perdón por la inmodestia, repito, creía saber cómo resolverlo.

Lo que sí es cierto es que había...

La mirada de Josechu, por ejemplo.

Yo hacía una planificación con unos conocimientos técnicos equis

y la única opción que él me planteaba como solución

era: "Vamos a hacer otra desde otro punto de vista

que sea el que yo... y tú eliges luego

la que más te parezca".

La posibilidad de desplazar el punto de vista nada más.

Pero desconozco cuál sería o cuáles han sido los procesos

en otros casos.

Yo creo también que hay una diferencia

entre los actores que han llegado

a la dirección por su experiencia

simplemente como actores en una película

que los actores como el caso de Pepe

o el caso de Raúl Arévalo,

que tienen una formación como cinéfilos,

como gente que ha visto mucho cine, ha estudiado ese cine

y sabe qué es lo que realmente quiere hacer y cómo se cuenta,

mientras que los otros

lo que tienen es quizá una experiencia de plató

que es distinta.

Por eso Luis Escobar es tan excéntrico,

es que Luis Escobar no era actor

cuando hace "La honradez de la cerradura",

fue actor mucho después, es decir, que no es que fuese un actor

que por trabajar delante de las cámaras

conociese las dinámicas de rodaje y los parones y los tiempos muertos,

sino que para él todo era nuevo

y por eso seguramente en su caso

sí que se tuvo que poner en manos de...

Sí, es un caso parecido al de Adolfo Marsillach

cuando hace "Flor de santidad".

Son directores de teatro que se pasan al cine.

Otra cosa es que el uno llegara después a ser actor,

que es Luis Escobar y el otro hubiera sido actor previamente,

como Adolfo Marsillach, pero en realidad son dos directores

de teatro que asumen la dirección de una película.

Me atrevo a decir que se nota en "La honradez de la cerradura"

que está Rovira-Beleta y se nota en la otra el trabajo de Merino.

No era muy habitual en esa época,

estrenada esta película en 1950,

hablar de la miseria económica, de la podredumbre

y de esa miseria moral que conlleva la miseria económica.

Bueno, esa es una de las facetas que abunda mucho más

de lo que se piensa a veces en el cine de los años 40

y sobre todo los 50.

"La honradez de la cerradura" tiene varias vertientes

y una de ellas anticipa todo el ciclo que va a venir después

de cine policíaco, donde también están.

Pero esa vertiente de la pobreza, de la miseria moral,

de la falta de horizontes vitales,

de aferrarse a un hipotético golpe de suerte, como le puede ocurrir

al matrimonio protagonista,

está en muchísimas películas de los años 50, no solo en dramas

o en películas de género, sino en comedias.

Porque todo es mezquino en esta vida de escasez.

Escasez de todo.

Todo esto que estamos hablando

lo incluye ya la obra de teatro de Jacinto Benavente,

que realmente es la pionera en mostrar

que cierta pobreza material puede conllevar una miseria moral.

Además, hay que decir que Benavente, cuando escribe esta obra en el 42,

aunque parezca mentira porque era premio Nobel,

estaba proscrito por el franquismo, por haber sido...

por haber hecho proselitismo.

Y Luis Escobar se atreve a ponerlo en escena.

Es decir, muchas de las cosas que estas temáticas,

estas narrativas que nos gustan

de la película están incluidas en la obra de Benavente.

Sin embargo, lo que más le pesa

a la película hoy en día con toda seguridad

proviene de la obra de Benavente, sobre todo toda esa parte...

(TITUBEA)

esa atribución religiosa finalmente.

Bueno, ese dinero es de Dios.

Este dinero no es nuestro.

Este dinero es de Dios.

¿Creéis que hubiese tenido futuro, Luis Escobar como director?

A juzgar por esta ópera prima.

Yo creo que sí, que si él hubiese entendido

que había futuro.

Yo llegué a conocerlo porque trabajé con él

en algunas películas, entre ellas "¡Qué vienen los socialistas!".

De mi queridísimo Mariano Ozores.

Él hubiera insistido más porque se volcó muchísimo

en su trabajo como director.

Además el teatro Eslava era de su propiedad.

Su labor en el teatro fue una labor formidable.

Yo quisiera que mi hijo pudiera hablar con usted.

¿Y por qué viene? Yo estaría encantado.

Enseguida le traigo.

Es aquel de la silla.

-¿Es impedido? -Sí.

Entonces, no se moleste, voy yo.

Vamos a pasar a la película del martes.

En 1961 se estrena "El pobre García"

que es el debut en la dirección de Tony Leblanc, tenía 39 años

y ya era una estrella.

Sí, claro, Tony Leblanc había empezado haciendo

pequeños papeles en los años 40, pero ya a partir sobre todo

de "Currito de la Cruz", que es un éxito personal suyo,

trabaja con continuidad en todo tipo de comedias

en los años 50 y en el momento en que hace "El pobre García",

había hecho varias películas de gran éxito suyo personal,

por ejemplo, "Las chicas de la Cruz Roja",

"El día de los enamorados" y "Los tramposos",

que fue un bombazo, "La fiel infantería",

"Los económicamente débiles", que ha hecho un montón de películas

que le han resituado en un primer plano

de la interpretación.

Y bueno, en un momento de debilidad,

debió decidir pasarse a la dirección e hizo "El pobre García".

Sin querer, porque no estaba en mi imaginación,

hago "El pobre García"

como productor.

El protagonista era mi hijo, Tony, el mayor.

Tenía entonces ocho años, estaba genial,

hacía de un niño inválido.

Estaba muy bien la película.

Protagoniza esta película, es decir, se dirige a sí mismo,

y en este papel sí que vemos el punto ese de la picaresca

que tiene en otras de sus películas,

pero aquí quizá el registro es distinto, es más contenido,

el personaje al que da vida, Antonio, tiene un drama familiar.

Es un poco la mezcla de todo, de esa picaresca propia

del costumbrismo, de la comedia urbana española

de esos años, con la deriva del cine infantil,

con el lado ternurista, que yo creo que es

lo que más... de alguna manera, delata la época.

Y yo creo que bueno, intenta hacer una película

en esa vía, incorporando todos sus tics,

porque él mismo se busca el hueco para hacer

todos los personajes y todas las caracterizaciones

que antes y después lo van a hacer famoso.

Cuando él le hace televisión al niño.

-Eso es... -Es una metáfora perfecta de él.

Y está prefigurando lo que luego, a lo largo

de los años 60, hará en TVE él.

El Kid Tarao y todos los personajes

que él hace en "El pobre García".

Era como un "book", la escena esa es un "book"

de lo que sabe hacer Tony Leblanc aparte de interpretar personajes.

Es todo lo que va a hacer después en televisión.

¿Y cómo huele a limpio la ropa lavada con Esse?

Yo pienso que hay que verla con mucha piedad esta película.

Realmente, primero por la memoria del glorioso Tony Leblanc,

persona a la que quise y admiré profundamente,

pero que meterse a dirigir... es un potaje.

Tony echó mano de todo aquello que le podía ser útil

a la hora de buscar una comercialidad

y los elementos están mezclados gratuitamente

y en fin, difícilmente, yo salgo...

soy un profesional y admiro,

quiero y respeto profundamente

a todo el que se mueve en ese territorio.

Pero creo que a Tony se le fue un poco la mano

a la hora de echar mano de materiales de distinta índole

para confeccionar un monstruito

que bueno, tiene... En fin.

Yo destacaría, fíjate, también volviendo a lo de la piedad,

la figura de Rafael Durán, el hombre, la gran estrella

de aquellos dramones de la pródiga

y el clavo y todo aquello,

el levantando la ceja continuamente para acabar haciendo

estos malos malísimos como el que hacía también

en "Esa vida es una mina" de Luis Lucia.

Lo efímero y lo transitorio de esto de la fama

en algunas ocasiones, ¿no?

¿En alguna ocasión hablasteis de su experiencia en la dirección?

Yo tuve con él una... él ya era una gran estrella,

yo coincidí y siempre tuvo para conmigo frases de elogio

e incluso me aconsejaba.

Yo tenía dos hijos, tenía que hacer de todo,

me decía: "No hagas papeles tan pequeños,

tú no tienes que hacer esta mierda".

El hombre que se quiso matar, la versión que hizo él en color,

hacía nada, salía ahí... "¿Otra vez?".

"Joder, Tony, es que tengo que... son tres sesiones

pero es que me hacen falta".

"Tú eres un actor cojonudo, no tienes por qué".

Pero realmente, por el respeto a la admiración inmensa

y el cariño que le tengo a Tony...

Y tiene mucha gracia porque en esta película,

Lina Morgan está doblada por María del Puy.

Sí. (RÍE)

Que claro, pensando en María del Puy y en Lina Morgan,

yo no encuentro dos mujeres más diferentes en el mundo.

Creo que son dos extremos de la femineidad.

Eres mi novio y lo seguirás siendo hasta que nos casemos.

Y eso es lo único que importa.

¿Las preocupaciones? Bah, siempre pasan.

Yo he de confesar que a mí la película me ha gustado.

No, no te puedes sentir mal, esto es así.

La defiendo precisamente usando los argumentos

que ha usado Pepe sobre esa mezcla de géneros,

ese potaje, quizá no bien resuelto del todo, pero sí que creo

que él era muy consciente de qué es lo que quería conseguir.

Quería conseguirlo como autor.

Quería conseguir la comedia desarrollista española

o predesarrollista, que ya tiene algunos puntos

de melodrama desgarrado mexicano, como algunos puntos de esa nobleza

de las clases humildes del cine italiano...

Yo creo que él está volcado a hacer algo comercial

y creo que realmente muchas de las cosas que le podemos achacar

como ese final religioso dándole las gracias a Dios por la operación

cuando está claro que ha sido la ciencia

quien ha salvado al niño, no Dios,

creo que se le puede perdonar en cierto modo,

por ese intento de hacer progresar la comedia española,

tirando de algunos referentes internacionales.

Tenemos aquí a Lina Morgan, también a Manolo Gómez Bur,

también a Manolo Morán haciendo de sí mismo.

De nuevo, se rodeó de amigos.

Digamos que en cierto modo es una película muy coral,

aunque el protagonismo absoluto sea el de Tony Leblanc y el de su hijo

sin ese ecosistema humano del que se rodea,

la película no tendría el mismo alcance.

Te voy a dar la paliza más grande de tu vida.

¿Habéis oído?

Dice que me va a pegar. (RÍE)

Te voy a romper todos los huesos que tienes.

Pero antes, coge eso que debe ser tuyo.

La película no solo está dirigida y protagonizada por él,

también la produjo y creo que compuso alguno de los temas.

La música, sí. La música.

Después haría dos títulos más.

Sí, inmediatamente hizo "Los pedigüeños"

y "Una isla con tomates".

"Los pedigüeños" funcionó medianamente bien

y "Una isla con tomates" fue un desastre espantoso.

Sin embargo, yo creo que los pedigüeños era una película,

hasta donde yo la recuerdo, bastante más conseguida.

Mejor que "El pobre García".

Yo creo que ahí estaba todo mucho más engrasado

y era mucho más homogéneo.

Y la mezcla esa

de picaresca costumbrista predesarrollista

funcionaba mucho mejor.

Vamos a hablar ahora de Adolfo Marsillach,

del que hemos hablado, como es lógico, muchísimo

en el programa, pero nunca en su vertiente de director.

Solo dirigió una película, la estrenó en 1973,

"Flor de santidad", que la veíamos el miércoles.

-Es la santiña. -¿Cómo?

La santiña, mi coronel.

¿Quién es esa mujer?

Una pobre loca, anda por ahí predicando

que espera un hijo de Dios.

El pueblo la sigue creyéndola virgen.

Hablábamos de Luis Escobar, decíamos que era todo un referente

en el teatro en su momento, Marsillach increíble, ¿no?

Yo empecé con Adolfo en TVE en el paseo de la Habana,

en "Silencio se ruega".

Y desde entonces, mi amistad con él...

Hicimos "Yo me bajo en la próxima".

Pero Adolfo no solo ha sido el escritor, el actor, el director,

ha sido hombre de estado, un hombre de estado en el teatro,

y ha hecho por el teatro...

Él fundó el Centro Dramático Nacional.

"El proceso" fue una de las obras, yo hice el Josef K del proceso.

Y después, la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Se ha dejado las pestañas.

Realmente, Adolfo ha sido un hombre que le ha venido muy grande

a este país, porque el reconocimiento no ha sido

ni medianamente lo suficiente.

Otra cosa es,

y de esto hablamos Adolfo y yo, montones de veces,

su relación con el cine.

A mí me pareció muy interesante que decidiese,

echando mano de Valle-Inclán, dar sus primeros pasos en el cine,

también con el apoyo técnico y mecánico de un director

de experiencia.

Porque Adolfo y el cine eran... En fin.

Cuando hablábamos de cine, Adolfo lo miraba un poco así

por encima del hombro.

Él era un hombre fundamentalmente del teatro y a mí me parece

que el resultado de "Flor de santidad"

es un resultado digno.

Pero que no apunta en absoluto a la dimensión

del hombre de teatro que hizo, entre otras muchas cosas,

aquel "Después de la caída" de Arthur Miller en el Goya

o aquel "Pigmalion", el "Marat/Sade" de Adolfo Marsillach,

que yo empecé a ensayar y luego me fui por razones económicas

a hacer "La parranda" en la Zarzuela.

La obra de Adolfo Marsillach como hombre de teatro

es una obra monumental, inmensa.

A mí me ha dolido esa película, porque yo creo

que hubiera podido seguir como director de cine

y bueno, siempre que se hace una primera película,

que la película no funcione económicamente

asusta a los productores posteriores.

Desde los años 40, Marsillach está trabajando en el cine

y ha hecho muchas películas y algunos papeles muy notables.

Con el nuevo cine español hizo "Una historia de amor" de Jorge Grau.

La gran dificultad de su intento de dirigir es

que el resultado final

realmente nunca lo hemos llegado a ver.

Es una película masacrada por la censura de la época.

Y una buena parte de los agujeros

y de la desarticulación de la película proviene

con toda seguridad de los cortes de censura.

Le ocurrieron muchas cosas a la película, una de ellas fue

que la censura cortó varios minutos de proyección y no solo eso,

que era relativamente grave, lo más grave fue

que hubo que cambiar todo el diálogo y que se cambiaron 1400 palabras.

No se entendía nada de lo que pasaba ahí.

Aparte de la confusión que podía haber ya en el guion

y en mi realización, había a otra confusión administrativa

que obligaba a cambiar todo.

Lo que estaba sucediendo en imagen no tenía nada que ver

con lo que los actores estaban diciendo

a través de su expresión vocal.

Es una película de encargo, él puso sus condiciones,

creo que sobre todo tenían que ver con el guion

y con el reparto, se trajo gente del teatro.

Claro, pero fíjate, creo que eso es otro de los problemas

de la película, Carlos lo ha definido muy bien.

Es un problema por un lado de desarticulación,

que no sabemos hasta que punto viene aumentado

por los cortes de la censura,

pero yo creo que hay un problema narrativo grave

en la película, es decir, que la estructura narrativa

es un desastre en la película y uno se pierde.

Y el otro problema, a mi juicio, es que la forma de tratar

a los actores es enormemente teatral.

Son los actores del grupo Tábano, de los grupos independientes

de ese momento, que están actuando

con mucho éxito en el teatro Español

y son actores que actúan muy en el escenario

y no articulando los personajes para la cámara.

Y yo creo que eso se nota.

¿Quién dices que es el padre?

Dios, nuestro señor.

Y se nota mucho cuando de pronto hay actores

que sí tienen experiencia cinematográfica

y que están un poquito más sueltos,

pero yo creo que la interpretación es toda enormemente teatral

y muy parecida al tipo de teatro independiente

que se hacía en ese momento.

Que funcionaba muy bien en el escenario,

pero en una película se pierde mucho precisamente por la exigencia

de una estructura narrativa más férrea en el cine

que en el teatro.

Y estamos ante una versión bastante libre

de la obra de Valle-Inclán, porque por ejemplo toda la lucha

entre carlistas e isabelinos no estaba en la obra.

Eso lo introduce él.

Eso está en otras obras de Valle-Inclán,

en la trilogía de "Las guerras carlistas",

que es una trilogía inconclusa, pero eso lo explica

el propio Adolfo Marsillach con su voz al principio.

Una larga e intermitente guerra civil

desola España durante el reinado de Isabel II.

"Flor de santidad" en la trayectoria de Valle-Inclán es una obra muy rara

porque es una obra un poco bisagra, acaba en esa página bella

de las "Sonatas" e intenta hacer ya camino hacia el esperpento

con el ciclo de "Las guerras carlistas"

y "Flor de santidad" está justo en el medio.

Lo que hace Alfonso Marsillach es traérselo

a este tono más estoicista, porque aquí hay mucha historia,

de hecho hay como mucho didactismo, te explican qué defienden unos,

qué defienden otros y sobre todo, yo creo que lo lleva a un terreno

que tampoco está en la obra, que es un terreno como épico.

Es una película que intenta tener cierta épica,

esa escena final, ese especie de rito carnavalesco.

Es como una gran escena con muchísimos medios

que lleva a la película más allá de la novela,

que al final la novela es el retrato de una sociedad

que cree encontrar una santa.

Pero curiosamente, toda esa épica no le resta un ápice

de teatralidad en el peor sentido del término a la película.

Estás viendo siempre un espectáculo teatral

yo creo que bastante pasado de moda.

Ha habido siempre entre el teatro...

Siempre no, yo creo que ahora ya la distancia

ya se ha acortado, prácticamente no existe

entre entender una disciplina interpretativa

en un terreno u otro.

Y en realidad, casi siempre, el del cine o los del cine,

adonde siempre me he apuntado yo, que hemos salido un poco perdiendo.

En valoración, por así decirlo.

La cámara es un artefacto a quien hay que darle

la información exacta.

A diferencia de la relación

que establece el espectador en el teatro,

porque no es lo mismo un señor que esté en la fila primera,

que el que está en la fila 32.

Hay una disposición de expresión corporal,

de proyección de voz.

A la cámara la información exacta y en ocasiones, hay un...

Yo creo que en el caso de "Flor de santidad" se nota,

un no tener en cuenta la objetividad

de la cámara e insistir

en darle a la cámara una información que no solamente no necesita

sino que rechaza.

Entender que la cámara

es un artefacto más sensible,

más inteligente, más todo que el más sensible y más inteligente

de los espectadores.

Eso que dice Pepe quizá tenga que ver muy probablemente

con esa condición de la que hablabas de Adolfo Marsillach

de hombre de teatro, de hombre que desconfía del cine.

Sí, y de ahí la relación, salvo en ocasiones

cuando Adolfo me decía: "Yo hago mejor de embajador de personajes

que de personajes".

Insisto en que esto son conversaciones que tuve

en su momento con Adolfo, como las tuve con Fernando

y sin embargo, veis la diferencia, ¿no?

La relación que Fernando Fernán Gómez establecía con la cámara

y la que establecía Adolfo Marsillach.

Creo que predominaba con mucho el hombre de teatro,

el hombre de un talento y una cultura inmensas,

pero hombre de teatro, y con la cámara...

La experiencia en la dirección no debió satisfacerle

lo suficiente, porque no volvió a dirigir.

No, no volvió a dirigir, pero la verdad es que, claro,

inmediatamente después de "Flor de santidad" ya,

cuando llega la democracia, él funda el Centro Dramático Nacional

y se dedica exhaustivamente al teatro

y no solo eso, en general al mundo de la cultura.

Luego llega a ser director general de teatro

en los tiempos del ministro Semprún.

Realmente, como ha dicho Pepe,

Adolfo Marsillach es una figura fundamental

en el mundo de la cultura.

Siempre me cayó estupendamente.

Desde esa distancia digamos, de planteamientos

con respecto al cine y al teatro

que ha vivido de una manera más directa Pepe

que yo, pero que es evidente.

Es decir, la llegada de un actor como Adolfo Marsillach al cine

es exactamente el punto contrario

a la de Pepe Sacristán.

Es decir, que son gente que tiene una mirada

hacia el cine radicalmente distinta y eso se nota muchísimo.

Vamos a hablar de la mirada de cine que tiene Pepe Sacristán.

Porque ayer veíamos "Cara de acelga", película

que estrenas en 1986, ya era la segunda vez

que te ponías detrás de la cámara.

Cara de acelga, eres un buen chaval.

Y tú eres cojonudo, mayordomo.

¿Como el Elías?

Como el Elías.

¿Cómo surge este proyecto, Pepe?

Este proyecto surge en principio

porque tengo que hacer una película basada

en una novela de Carlos Pérez Merinero

que no llegó a hacer por cuestiones de tiempo y me interesa muchísimo.

Después de lo que pasó con "Soldados de plomo",

quería seguir.

Y me interesó muchísimo, contacté con Carlos

y empezamos a trabajar,

porque yo necesitaba la distancia que Carlos me proponía,

pero la distancia fue tal, que en lugar de irnos acercando

en el tiempo, cada vez nos fuimos yendo más lejos

y bueno, acabé resolviendo con todo el material formidable

que Carlos me había proporcionado, acabando la película.

Como ejercicio, primero de escritura y después,

una vez que terminé el guion, acababa de terminar "La vaquilla"

y me dije voy a Alfredo Matas

a ver qué me dice.

Y Alfredo Matas se interesó y tiramos para delante,

pero sencilla la línea esta mía

de querer de volver a repetir la experiencia como director.

Una película que no tenía nada que ver con el cine

que se estaba haciendo en esos momentos en España,

una película muy personal, diferente.

Yo la he vuelto a ver ahora.

Debo reconocer que la recordaba poco.

Y ahora cuando la he visto, a mí me ha encantado la película.

Me ha sorprendido su libertad narrativa.

La libertad de ese personaje,

ese protagonista que va pasando

por la vida de todos ellos, del resto de personajes,

teniendo una incidencia mayor o menor, casi siempre benéfica,

en la vida de todos.

Es una película muy itinerante, muy libre,

que tiene una mirada muy bonita, que tiene una mirada muy tierna

hacia todos esos personajes lunáticos

o excéntricos, patéticos, derrotados,

fracasados de alguna manera.

Y a mí me ha sorprendido mucho la película, creo que es una película

que no solamente se conserva muy bien sino que es una película muy libre,

mucho más cinematográfica de lo que eran muchas

de las películas que se estaban haciendo

en aquellos años, lo digo absolutamente convencido.

Y me parece que es una película que ha ganado con el tiempo.

Nunca había bebido ron con hielo, ni jugado a los bolos y...

Optimista, ¿eh?

No, qué va, no se crea, no, pero me parece

que siempre puede hacerse algo por primera vez.

A mí me había gustado mucho ya "Soldados de plomo"

cuando se estrenó, debo decir, o sea que ya no era ninguna sorpresa

para mí que "Cara de acelga" estuviera muy bien,

pero cuando la vi realmente me pareció

una película estupenda, una película muy original

dentro de que se movía en un realismo

que a mí me resulta muy cercano.

Y era una película muy de personajes.

Los personajes estaban muy bien descritos,

al mismo eran muy literarios,

no son personajes nada naturalistas

con esa vulgaridad que tiene cierto naturalismo.

Y luego, yo creo que la estructura de la película funcionaba,

que la dirección era muy fina,

muy elegante,

con un cariño extraordinario hacia los personajes

y hacia los actores que los interpretaban.

Hay que ver cómo estalla en esa primera secuencia Sender,

que está fantástico en esa secuencia, cómo combina el histrionismo

con la verdad, pero es que luego aparece un personaje

como el de Amparo Soler que es estupendo,

yo creo que es de sus mejores interpretaciones.

Pepe está contenidísimo, está también

en una de sus mejores interpretaciones.

La verdad es que es una película que siempre me gustó.

Miguel Rellán, ¡cómo está Miguel Rellán en esta película!

Está fantástico, y cómo es el personaje.

Ese personaje tan terrible, no hay ningún cariño.

Quiere que busque un trabajo, pero yo no trabajo.

Yo no trabajo, yo soy un artista.

Y si uno es un artista, no se puede ser otra cosa, digo yo.

Bueno, me los prestas, ¿sí o no?

Hay una cosa que me ha gustado mucho

que esa reivindicación de cierta memoria sentimental.

De educación sentimental.

Tenemos los trenes de pueblo, tenemos la copla,

tenemos esa obra de aficionados de Benavente.

La película funciona como una especie de "road movie"

que en vez de llevarte a un destino físico,

porque, de hecho, esa "road movie" acaba

cuando empieza la trama criminal, te lleva como a un lugar

del pasado, porque según el personaje va llegando a punto,

se va reencontrando no consigo mismo sino con su pasado.

Eso luego viendo tu trayectoria

y tus declaraciones tiene mucho que ver contigo,

esa reivindicación de cosas tan populares

y tan poco de moda como puede ser la copla

están en esa película.

Estás como intentando un ajuste de cuentas.

La película empieza y termina

con el mismo personaje con el que empieza.

Tenía verdadera curiosidad por saber

cuáles eran esas claves tuyas tan personales

que hay en la película.

El mundo del teatro circo Cirujeda que yo veía en las verbenas,

porque era un circo, un teatro ambulante

donde se contaban chistes, cantaban y todo eso.

La fascinación que yo tenía cuando podía ir a ver

las funciones del teatro circo Cirujeda.

Por supuesto, la primera película en el cine de mi pueblo,

el cine es mi lugar en el mundo, el teatro de Chinchón.

La copla, todo lo que se mueve alrededor de la copla,

porque para mí la copla era, bueno, la canción de cuna

que mi madre me cantaba de chiquito eran las coplas y los fandanguillos

que oía a Angelillo y demás.

Y cantas bien. He cantado, ya he perdido facultades.

Va a saltar hasta el anillo

por Dios, señor...

¿Te gusta la copla, chata?

Yo os agradezco vuestras palabras,

creo que hay errores narrativos de importancia, pero qué duda cabe.

Y que en ocasiones la ternura

acaba rozando límites un tanto sospechosos.

Vuelta a ver ahora, que he dicho: "Venga, que la tengo que ver,

porque tengo que ir allí a hablar".

Pues la vuelvo a ver.

Pero bueno, en definitiva...

¿Cómo recuerdas el rodaje?

Bueno, muy agradable, el señor Matas me dio todo,

todo el reparto, todos los medios, el "steady cam",

no tuve ningún problema.

Marisol Carnicero fue de las... No tuve ningún problema.

Fue el rodaje formidable.

También estuvo conmigo Josechu San Mateo, naturalmente.

Y todo lo que ocurrió durante el rodaje fue formidable,

lo pasamos muy bien.

Al dirigirse a ti y hablarte,

hay un punto siempre de delicadeza

y de comprensión, de saber

que tú estás elaborando una cosa

y que hay que ir con cuidado, con cariño.

Y Pepe... bueno, yo es la primera vez que trabajo a sus órdenes,

porque hemos trabajado mucho como compañeros.

Y Pepe tiene eso y es estupendo trabajar con él.

Quería comentarte el tema de la dedicatoria final.

A Lorenzo Llobet Gracia y su "Vida en sombra".

Fernando me habló un día

de una película que se llamaba "Vida en sombra"

y me dijo: "Tienes que ver esto, Pepe".

Y hemos hecho proselitismo de "Vida en sombra"... ni se sabe.

Es una película que me parece un asombro...

Un asombro.

Entonces, a través de Fernando Fernán Gómez

he sabido de la vida de este hombre, de Lorenzo Llobet Gracia,

que es, bueno, la vida de este hombre fue algo realmente...

que lo menos que podía hacer una vez que había visto esa película

la cual sigo admirando, que es un asombro,

el nacimiento del niño con el nacimiento del cine

en la barraca aquella de... Bueno.

Y todo lo que ocurre en la película.

Cuando conocí su vida, me dije que lo menos que podía hacer

es dedicarle la película.

Porque también va de este pobre diablo.

Eso te iba a decir, que tiene que ver con el protagonista.

Y sí celebro lo de literalidad.

Ahí fue la primera vez que veo a Paquito Algora, el cocinero este

que está escuchando a Brahms todo el rato

y que dice que Tchaikovsky era maricón.

Pero ahí son debilidades,

perdón por la chorrada

que voy a decir de mi amigo, Joseph L. Mankiewicz.

(RÍEN)

No volviste a dirigir hasta el 92

y ya no has vuelto a dirigir, ¿por qué?

El cómico Sacristán tiene trabajo, además tiene un trabajo

que puede elegir, parece una soberbia.

Entonces cada vez es más complicado

para poner en pie una película.

Afortunadamente sigo estas peripecias a través de proyectos.

He terminado la de Pau Durà y hay otra en cartera con otro guion.

Pau Durà, que es otro actor que va a debutar como director.

Sí, su primera película como director.

Es muy complicado de poner en marcha,

y por otro lado también estoy haciendo caso

de una frase maravillosa que yo repito mucho del viejo de mi pueblo

que decía que lo primero es antes.

Y tengo un orden de prioridades porque quiero hacer otras cosas

que no sean dedicarme a estudiar papeles,

preparar proyectos, ir a los rodajes.

Quiero quedarme en mi casa a ver películas

de Mangieri entre otros.

Y sí, quiero quedarme un poco más en mi casa

y es muy complicado, la verdad.

Me encanta compartir ahora con los jóvenes,

no solamente el amor al trabajo, sino todo ese esfuerzo,

el sacrificio, los "no hay dinero, no hay tiempo",

"viene la grúa, no viene"... Me encanta, pero vivirlo ya...

Me llamo Mariano y sobre todo muy buenas noches.

Diles lo de la Virgen.

Pues nada, que quedé a solas

con María y la Virgen me ha visto.

Y nada sentí un caos en el cuerpo y en el alma,

un calor muy intenso.

Hablemos de la película de esta noche, Año Mariano,

dirigida por Karra Elejalde y Fernando Guillen Cuervo

y estrenada en el año 2000 y es una película

que nace como el producto del exitazo que tuvo "Airbag",

otra película que ya hemos visto de Juanma Bajo Ulloa.

Sí, Airbag se había construido sobre un triángulo creativo,

aquí solo faltaba uno.

Es como muy similar el humor,

con escenas que tienden a lo espectacular.

Muy similar, como el uso de la droga

que en Airbag puede ser la cocaína y aquí puede ser la marihuana

como efecto disparador de la trama.

Y sobre todo también tuvo éxito,

es una peli que vista hoy nos puede ayudar a comprender

cierto espectador de cine español de aquella época.

El cine español en aquella época sí tenía cierto idilio con el público

y el público iba a ver

cómo estas comedias que podemos denominar espectaculares.

Una comedia divertida, desmitificante,

poco espesa pero no por ello frívola.

Nuestro intento es hablar de cosas que nos tocan.

Sí, yo creo que esta película también es un poco hija

de "El día de la bestia" y de lo que pasa en el cine español

a partir de mediados de los 90.

Y por otro lado, bueno, pues es una película en la tradición

de ese humor esperpéntico que se puede encontrar

en algunas películas de García Sánchez, por ejemplo.

Y hay una película que es un precedente directo de esta

que es "Manuel y Clemente" que hizo Javier Palmero

sobre el tema del Palmar de Troya.

Y es una película que a mí me hace mucha gracia

y está muy bien, sobre todo porque había

dos interpretaciones magníficas de Juan Jesús Valverde

y Ángel de Andrés López que son dos estupendos actores.

Y "Año Mariano" es una película muy tipo loco,

muy tipo "Airbag".

En fin, es el tipo de cine

que a mí no me interesa absolutamente nada.

Yo creo que es una mezcla rara, un híbrido extraño

de "Los jueves, milagro" de Berlanga, pasado por "Airbag"

y pasado por "Manuel y Clemente".

Y lo que sale yo pienso que es una especie

de hijo bastardo bastante ortopédico, muy disparatado,

que es una secuela de "Airbag", una secuela

que intenta aprovecharse del éxito comercial de "Airbag".

Y bueno, es un producto de su tiempo,

lo cual no le otorga ninguna categoría estética especial.

Es una película que a mí jamás se me hubiera ocurrido enfrentar.

Considero que hay momentos en los que me he reído.

Me produce risa, claro.

Es manejar un material

que a mí me resulta francamente extraño.

No sabría cómo hincarle el diente a una historia así,

por lo tanto, no...

Sí reconozco que me ha divertido su desenfado

y demás pero vamos, que no.

Hay mucho público para esta película debo decir.

Las cosas como son y cuando la película se estrenó,

tuvo bastante éxito, me parece recordar.

Seis millones de euros, recaudó, seis millones.

Fíjate, pues es casi seguro

que la gente se reirá mucho ahora viéndola.

¡Maestro!

Hermano Mariano, soy Tony Towers, Antonio Torres,

buscador del sentido de la vida.

Sor Trinidad me ha enviado a por usted,

quiere que vuelva no sea que la Virgen se aparezca otra vez.

Dice que es su deber.

Ya sé yo cuál es mi deber.

En el reparto repiten muchos de los rostros

que ya habíamos visto en "Airbag",

partiendo de los dos directores, Karra y Fernando,

también tenemos a Arguiñano y a Manuel Manquiña.

¿El reparto funciona?

Yo digo que falta Bajo Ulloa,

que ya estaban ellos dos.

De hecho Arguiñano también es productor de "Airbag".

Realmente se crea como una especie

de fórmula que es este humor gamberro llevado

a las últimas.

Humor gamberro que intenta ser crítico también,

porque aquí hay una crítica

a la religión, al mercado de la fe,

e incluso a la especulación inmobiliaria,

forzando un poco la visión.

Pero que hay una fórmula, es mezcla de bromas salvajes

con humor fácil.

En esta película hay una actriz maravillosa

que es Gloria Muñoz.

Lo que pasa es que el personaje tampoco da

para mucho más, pero ella es estupenda como siempre.

Enseguida vamos a presentar la película.

No hablemos más,

porque tampoco podemos desvelar mucho más.

Comentabas que has estado rodando en Formentera con Pau Durà,

que también es un actor que se pasa a la dirección.

¿Nuevos proyectos que tienes?

Bueno, aparcamos unos meses "Muñeca de porcelana",

hemos terminado "El puerto de Santa María",

lo recuperamos en septiembre.

Termino ahora "Velvet" y me incorporo

a "Tiempos de guerra", la nueva serie de Bambú.

Y hay en cartera, un par de pelis de gente joven

que están muy bien.

Vamos a ver.

Pues nada, a disfrutar del cine,

porque trabajando o en tu tiempo libre,

es a lo que más te gusta dedicarte así que...

La suerte inmensa de que disfruto viendo películas

como cuando vi, y me desmayé, por cierto,

viendo "Las mil y una noches" en el cine Padilla.

El disfrute y la suerte esa, yo lo valoro.

Sé que soy un privilegiado, pero enorme.

Nosotros también de haberte tenido aquí.

Muchísimas gracias, Pepe.

Gracias a los tres compañeros.

El verano del 2000 fue la fecha elegida

para estrenar "Año Mariano", una comedia desaforada

donde un grupo de pícaros y poderosos tratan de aprovecharse

de la necesidad que el pueblo tiene de creer en algo.

Enseguida estamos de vuelta con la risa asegurada.

Hasta entonces.

  • Coloquio: "Actores - Directores"

Historia de nuestro cine - Coloquio: "Actores - Directores" del Cine Español

23 jun 2017

Elena S. Sánchez, José Sacristán, Fernando Méndez Leite, Carlos F. Heredero y Luis E. Parés charlan sobre "Actores - Directores" del Cine Español.

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