'Héroes invisibles' es una serie documental cuyo protagonista es un español que abandonó su cómoda vida en España para intentar mejorar las condiciones de los más desfavorecidos en el extranjero. Violencia, narcotráfico, inmigración, terrorismo o pobreza extrema son algunos de los temas que se retratan en los diferentes destinos: Kenia, Camboya, Honduras, Mauritania, México, Costa Rica, Jordania, Nepal, India, Mediterráneo Central, el Líbano, Etiopía, Ecuador, Estados Unidos, República Dominicana y Zambia.

La serie de documentales está dirigida por Víctor Cerdán y cuenta con los reporteros, Merche Forner, Omar Razzak y Tábata Peregrín, y con los operadores de cámara, Elena Fernández y Alberto González. Un equipo con larga experiencia en la elaboración de este tipo de documentales bajo la dirección de producción de Marta Manzano y la producción ejecutiva del periodista y escritor Manuel Cerdán.

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Para todos los públicos Héroes invisibles - Ecuador-Colombia - ver ahora
Transcripción completa

tranquilidad de poder estar... son cosas muy pequeñas, ¿no?

Ecuador ha jugado un papel esencial con la acogida

de miles de personas que se han visto obligados a huir

de Colombia y buscar esa protección internacional

de un país que no es el suyo.

Llegan familias que han dejado miembros atrás,

que no saben si viven o mueren. Eso es doloroso.

Si yo no le mataba, me mataban a mí.

Ocho de cada diez mujeres han sufrido violencia. Es brutal.

¿Usted ha pensado alguna vez en regresar a su país?

Para nosotros es imposible regresar a Colombia,

porque la amenaza que hay contra nosotros es amenaza de muerte.

(Disparos)

Un, dos, tres.

(Disparos)

Como saben, hoy celebramos el Día Mundial del Refugiado,

que, efectivamente, es una fecha para recordar

a los millones de personas

que se han visto obligados a dejar su hogar...

Nuestro trabajo es una pequeña contribución,

realmente, al esfuerzo que hacen las personas.

Solo contribuimos de forma chiquitita

y toda la carga la llevan ellos encima.

Pero cuando uno ve que puede contribuir a ese esfuerzo,

hacérselo un poco más sencillo, facilitar el camino

para todo el mundo, eso es muy gratificante.

El conflicto colombiano es un conflicto

que se ha desarrollado por casi 60 años

y que ha generado que alrededor de 7,4 millones de personas

hayan sufrido vulneraciones de derechos humanos,

vulneraciones graves que van

desde el desplazamiento forzado dentro y fuera del territorio,

como la desaparición forzada, los asesinatos,

el reclutamiento forzado de niños y de adultos.

Es un conflicto muy complicado, que, hoy en día,

pues ofrece cierta esperanza por la firma de la paz

entre dos de las partes

y que abre también muchas incertidumbres.

En el 2017, pues todavía se sigue produciendo

desplazamientos forzados dentro de las fronteras colombianas,

siguen llegando personas al Ecuador solicitando asilo.

En este contexto, Ecuador ha jugado un papel esencial

con la acogida de miles de personas

que se han visto obligados a huir de Colombia y buscar

esa protección internacional de un país que no es el suyo.

Bueno, un saludo a todos de parte de la oficina

de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, el ACNUR.

Nosotros trabajamos aquí porque, no sé si saben,

hay muchas personas que vienen huyendo de la guerra,

fundamentalmente, en Colombia.

Pero, también, de otros países.

Hay muchos países en el mundo donde hay, desafortunadamente,

muros, vallas, alambradas.

Y a las personas no las dejan cruzar,

no las dejan salir de esos campamentos,

o no las dejan que sus hijos vayan a la escuela.

Por eso, tienen que estar orgullosos del Ecuador

porque es un país que sí da derechos,

los mismos que a los ecuatorianos

a las personas extranjeras y a las refugiadas.

No sé si saben que el Ecuador es el país en América Latina

que mayor cantidad de población refugiada acoge.

El ACNUR es la agencia de Naciones Unidas

para los Refugiados.

Yo soy jefa de la Oficina de Terreno de Lago Agrio,

es la provincia de Sucumbíos, que está en el norte de Ecuador

y que limita con el sur de Colombia.

¿Pero sí fuiste al consulado a pedir la cédula?

Me la están complicando más.

Entonces, pásate por la oficina.

Lo que nosotros hacemos en estas zonas,

es apoyar a la población recién llegada

que sigue cruzando la frontera, ofreciéndoles información

sobre cuáles son sus derechos en este país,

cómo acceder al procedimiento de asilo

y, también, sobre el acceso a los derechos.

Aquí tiene cuáles son los requisitos.

Es un formulario que está en la página web.

En nuestro trabajo en terreno apoyamos a las personas

que están en la situación más vulnerable,

personas que están en situaciones de extrema pobreza.

Y a estas familias las acompañamos durante un año y medio,

ofreciéndoles, primero, un apoyo económico durante un año,

que es un apoyo mensualizado.

Además de ese apoyo económico que se les da,

lo que intentamos es ofrecerles un acompañamiento constante,

de forma que las personas puedan reconstruir su vida completa.

¿Cómo está, Manuel? ¿Cómo le va?

Todo bien. ¿Y usted? Bien, gracias a Dios.

Me alegro, me alegro.

Viviendo aquí de posada en esta casita que nos han dejado.

Y, bueno, ahí, tratando de salir adelante.

¿Y cómo es que le prestaron la casa?

Solamente, para que la cuidemos y para que tratemos de no dejar

que el monte siga avanzando.

Aquí no había servicios de ninguna especie.

No había luz, no había agua potable,

no hay servicio de alcantarillado.

Todo lo hemos ido adecuando nosotros

en la medida que hemos podido.

Aquí, en esta parte, está el primer piso,

el primer apartamento. Ajá.

Aquí vive mi yerno con mi hija.

Esa es la habitación y ahí está la cocinita.

La hemos ido adecuando poco a poco.

Aquí están los baños que sí son compartidos.

Con la de arriba y abajo. Sí, señora.

Manuel ha sido apoyado a través del modelo de graduación.

Los 12 primeros meses de apoyo, Manuel, su familia va a recibir

unas transferencias económicas.

Son alrededor de 400 dólares durante un año.

Lo que ellos han hecho, en este caso, lo han reinvertido.

Hemos invertido en chanchos y, finalmente, en pollos.

Últimamente, lo que nos ha ido llegando,

lo vamos invirtiendo en pollos.

O sea, la plata que reciben, compran los cerditos y los pollos

y los crían para... Sí, señor.

Y luego, la idea de eso es venderlos.

Venderlos y tratar de aumentar el recurso.

Porque, dentro de poquito tiempo, nosotros no vamos a tener la ayuda.

Tenemos que ir pensando desde ya cómo vamos a hacer

para poder ganar el sustento diario. Esa es la idea.

El hecho de que las familias reciban un ingreso,

les permite, por una parte,

ir ahorrando o invirtiendo como hacen ellos,

y les permite satisfacer necesidades básicas.

Uno de los objetivos del modelo de graduación

es que las personas puedan comer tres veces al día.

A lo mejor, si ustedes lo hacen de esta forma,

también la gente de aquí aprende a hacerlo

y puede ser una manera de mejorar,

en lo local, cómo se hace. Sí. Pero, obviamente,

apenas estamos comenzando. Si tiene un montón.

Sí. Apenas estamos comenzando.

Acá tenemos 50 ya listos para salir.

Ajá. Esos ya están para vender. Sí. Ya están para vender.

Usted es emprendedor. Está haciendo muchas cosas.

Pero, al tiempo, entiendo que tiene que ser complicado

llegar aquí, a un país que no es el de uno.

¿Qué es lo más difícil para usted,

de tener que afrontar esa situación?

Usted viene y pide trabajo y es muy difícil,

por no decir que imposible, que le den trabajo.

Si usted va a pedir trabajo, lo primero que le dicen es:

"¿Usted es colombiano?" "Sí, señor".

"¿Pero usted viene en calidad de refugiado?" "Sí, señor".

"Ah, no, para usted no hay trabajo".

Ahora me va a enseñar sus chanchos. Sí, señora.

¿Y cuántos chanchos tiene? Ocho.

¿Y qué va a hacer con ellos? La idea es comercializarlos.

Engordarlos y venderlos.

¿Cuánto puede llegar usted a conseguir con ellos?

Nada más, en los cuatro grandes,

creo que tengo unos 2500 dólares. ¡Guau!

Es que son muy grandes.

Esta chancha me costó 210 dólares. 200.

Y lo puede vender, ¿por cuánto? Tengo oferta de 550.

El doble. Sí, claro.

La idea es esa, seguir invirtiendo para seguir produciendo.

¿Qué situaciones son las que generan

que ustedes tuvieran que huir?

Es difícil tener uno que volver a vivir...

estas cosas, porque son situaciones duras,

son situaciones difíciles que uno ha vivido,

que ha tenido que soportar humillaciones, maltratos,

tanto verbales como físicos.

Ha habido fuerzas armadas al margen de la ley

de diferentes bandos: paramilitares, la guerrilla.

Todos ellos lo hostigan a uno.

Nos asedian y nos quitan lo que tenemos.

Y, a veces, tratan de... Una de las razones

para ellos molestarnos, era... Perdón.

Por quitarme los hijos,

para que se fueran con ellos a las filas.

No nos dejaban tranquilos. De hecho, una prueba

de que no nos dejaban tranquilos, es que hoy estamos aquí,

viviendo esta situación no tan cómoda.

Perderlo todo y volver a iniciar de nuevo, es duro.

¿En qué momento decidieron o por qué hubo un momento

que dijeron: "Ya, dentro de Colombia, no puede ser,

tengo que irme a otro país

porque si no, aquí mi vida no es segura"?

El 10 de noviembre de 2016 nos llegaron a la casa

como a las diez de la noche.

Y tan pronto como salí y abrí la puerta de la habitación,

me cogieron de la camisa y me tiraron al piso

y ahí me patearon y me insultaron.

Hicieron lo que quisieron conmigo.

Me dijeron que teníamos que desaparecernos del mapa,

que no querían volvernos a ver,

si nos volvían a encontrar,

ahí sí ya no nos la perdonaban, que nos mataban.

Entonces, ahí ya no le queda a usted tiempo de pensar

en qué hago, para dónde me voy, qué me pongo a hacer.

Si ellos le dijeron: "Se van ya", es ya.

Y si usted se pone a parpadear y a pensar: "¿Será que sí?

¿Será que no?", ellos se van y voltean a mirar

y si lo ven ahí parado pensando, le disparan.

Y allá nos tocó dejar todo y salir.

Por aquí les mostramos la forma cómo nos hemos organizado.

Sí, señora. Como yo les contaba,

la casa aquí era solamente las cuatro paredes.

Ajá. No estaba dividida en habitaciones.

Nos tocó ir acomodando, ir acondicionando la cosa.

Y aquí tienen como... Aquí está la otra hija.

Aquí vive la otra hija. Ajá.

Estas cositas las hemos ido adquiriendo con esfuerzo. Nevera.

Las cositas que ven. ¿Usted ha pensado alguna vez

en regresar a su país?

¿Regresar a Colombia está en sus planes?

No podemos regresar a Colombia.

Para nosotros es imposible regresar a Colombia,

porque la amenaza que hay contra nosotros, es amenaza de muerte.

De aquí hacia adelante, ¿usted se plantearía

en algún momento, en el futuro, regresar?

Para mí, yo lo veo imposible regresar a Colombia.

Imposible porque no se puede uno confiar.

Así se hayan hecho acuerdos de paz y cantidad de cosas en el país,

eso es una farsa. Eso no es verdad.

Lo más gratificante de mi trabajo es cuando te das cuenta

que has contribuido, de alguna manera,

a que una persona, una familia

resuelva alguna de las circunstancias difíciles

que enfrentan o encuentre, de algún modo,

cierto apoyo en lo que nosotros hacemos.

Cuando recibes el cariño de la gente,

eso es muy satisfactorio a nivel individual.

Te hace sentir que tiene sentido

el trabajo que hacemos y que es necesario.

Bueno, yo trabajaba en una multinacional

y me encargaba de las áreas de comunicación y marketing,

entonces, de alguna manera estaba relacionado

con mi formación como periodista

y, realmente, sí me gustaba. El tema es que creo

que necesitaba hacer algo

que tuviera un poco más de sentido para mí.

Era como que necesitaba que lo que hiciese

tuviera una repercusión no solo comercial,

sino que tuviese como un impacto, sí, quizá en la gente.

Esto es el albergue Kawsarina Huasi

aquí en Lago Agrio, es un albergue para personas

que llegan, fundamentalmente, de Colombia solicitando

refugio en Ecuador.

El nombre albergue Kawsarina Huasi significa en quichua

'casa para una nueva vida'.

Es el único albergue que ACNUR tiene en Ecuador

y lo ejecuta el proyecto del albergue una ONG local,

nuestra ONG, Fundación Tarabita.

Yo soy de Málaga, soy la coordinadora

y mi misión es hacer que todo funcione.

Se intenta brindarles una atención cálida, tranquila,

sencilla, confortable.

Es agradable escuchar a las familias cuando pasan

por aquí y dicen que hacía mucho tiempo que no podían dormir,

los niños vienen que cuando escuchan cohetes

de feria en seguida piensan que son ametralladoras,

es decir, y tienen que pasar esa transición, entonces,

esto es un espacio en el que se busca la tranquilidad.

Lo más complicado, quizás, cuando ves a lo mejor

que llega una familia en una situación muy precaria,

sin lo más básico y también,

piensas en qué es lo que les espera.

¿Cómo les ves tú cuando llegan?

Son personas que han tenido su empleo, de repente

han venido también campesinos

que tienen sus vidas hechas y que lo tienen que dejar.

Llegan familias que han dejado miembros atrás que no saben

si viven o mueren, eso es doloroso.

O familias que saben... algunos no saben si viven o mueren,

pero otros que han muerto. Claro.

Buenas, cómo están. -Buenas tardes.

-Cómo van. -Qué tal.

Qué tal, Lidia cómo van los toldillos.

-Muy bien, estamos empezando a confeccionarlos.

-A confeccionar. El taller en qué consiste.

Los talleres que tenemos son de confección de toldo

y hubo una época en que también se hacían extensiones de cable

de manera que las familias

se podían llevar cuatro metros de cable.

También se hacen almohadas.

Ah, esto lo hacen ellos y luego ellos se las llevan.

Exacto, sí.

¿Tú crees que esto también ayuda en el proceso de recuperación

de las personas después del trauma que han vivido?

Sí, mucho porque es una espacio...

Primero que la mente la tiene distraída en algo manual,

eso es superterapéutico, ¿no?

Luego, la relación entre el resto de las personas,

no estás sola, lo que me ha pasado no solo es a mí,

estás con otras personas.

También intentamos tener presente el tema de género,

es decir, hay familias que llegan y el señor decide

no hacer nada y la mujer asume la cocina, la limpieza...

Es decir, aquí no hay tareas de varón ni de mujeres,

aquí toca arrimar el hombro, ¿no?

¿Qué cosas pasaban, no, donde usted vivía

para que usted llegue un día

y decida: "Me tengo que ir de aquí"?

A ver, la situaciones allá son muy duras, es porque

hay grupos...

que andan observando qué hacen la personas,

más o menos es como el que tiene un negocito

por pequeño que sea empiezan a hacerles seguimiento.

Qué hace uno, qué horario tienes para entrar y salir

quién, más o menos, maneja...

¿Y cuál es el objetivo de esa vigilancia?

Esa vigilancia, el saber,

más o menos qué le pueden pedir a uno

y en qué momento no estás solo para que no hayan testigos

que llegan a hablarle a uno

y le dicen: "Bueno, necesito que me pagues un impuesto".

Y si uno no paga, ¿qué pasa?

Simplemente, le dicen: "Si no puedes, empezamos a actuar".

Y actuar es de pronto empezar a matarle a uno a la gente,

la familia, entonces ellos saben que si uno se niega,

le matan el primero y ya uno cómo va a dejar matar el segundo.

Es una presión muy tenaz

que tienes que pagar o tienes que pagar.

Buenas. Buenas, cómo están, buenos días.

Qué rico huele. Buenos días, bienvenidas.

¿Este es el menú? -Esta es la ensalada.

Ah, ensalada. Generalmente, las familias

son muy agradecidas, realmente, a veces, es un poco exigir

un sacrificio de vivir todas juntas, ¿no?

Cada una vive en su casa, pues tener que convivir

y en un espacio tan pequeño.

Como sabes, tenemos aquí las nueve habitaciones

que hacen un total de 35 colchones.

Son colchones que casi caben dos personas, entonces,

siempre hablamos de una capacidad de 50 personas.

La habitación así un poco mayor es esta.

Ajá.

Aquí tenemos una familia, buenas tardes.

Permiso, buenos días, cómo están.

Son ustedes dos con las tres nenas.

¿Cómo vieron ustedes

al llegar al albergue, qué sintieron?

Las personas cuando cruzan la frontera y llegan a un país

nuevo, muchas veces llegan desorientadas.

Es decir, en muchos casos son personas que han vivido

un shock muy fuerte o bien sufrieron amenazas

que les obligaron a salir por una situación muy traumática

y el hecho del propio viaje

es una situación de mucho estrés.

Este primer contacto que nosotros tenemos y la posibilidad

de que exista un albergue, por ejemplo, es muy importante

para que las personas, de alguna forma,

se asienten por un momento y puedan pensar

de manera tranquila en su futuro.

Es gratificante en el sentido de que alguna manera

puedes hacer algo por alguien,

eso ya te merece todo el tiempo que estás aquí.

O la sonrisa de un niño de repente de que siente

tranquilidad de poder estar... son cosas muy pequeñas, ¿no?

Pero merece la pena estar aquí haciendo esto.

Dos.

Tres.

Cuatro.

El reclutamiento forzado de niños y niñas

es uno de los grandes retos que tiene el conflicto colombiano

entonces este también acarrea que a lo largo de tantas décadas

ha dejado a varias generaciones marcadas, las generaciones

de los padres que han visto como a sus hijos se los llevaban

y de esos niños que durante años se han visto envueltos

en esa actividad violenta incluso alguno desde que fueron

niños hasta que han sido adultos.

El proceso de construcción de la paz implica también

el proceso de reincorporación a una vida en la que esas personas

puedan dejar atrás esa vinculación con un grupo armado.

Y hay un trabajo interesante que se hace en Colombia

a través de organizaciones. Entonces, por ejemplo,

Leyre trabaja en Medellín para facilitar, pues que esos

que fueron niños, que hoy son jóvenes,

pues puedan recuperar un vida

con cierta paz.

Ciudad Don Bosco se encuentra en Medellín, es una institución

de los Salesianos, lo llevan los Salesianos.

Trabajamos con muchachos en medida de protección

y se les da servicio tanto en la escuela

como con los talleres profesionales.

Ciudad Don Bosco, diariamente, atiende a 900 muchachos

en protección, entonces, estos muchachos llegan aquí

por diferentes situaciones.

O porque están en adoptabilidad y no tienen a nadie,

por maltrato intrafamiliar,

por amenazas.

(REZAN)

Trabajamos con chicos que salen del conflicto armado,

pueden venir de las FARC, del ELN o, incluso,

llegan de las bandas criminales.

Tienen el hándicap ese

de que pasan de portar un arma a tener un lapicero.

Llegan con muchos traumas, hay maltrato, hay abusos,

son unos muchachos que al principio son muy cerrados

que les cuesta el abrirse.

Pero una vez que ya consiguen superar eso

son encantadores, son niños.

Si ves las habitaciones,

las habitaciones de las niñas están llenas de peluches,

en la de los niños siempre tienen algún cochecito.

¿Sabes? Es como recuperar esa infancia que ellos han perdido.

(Truenos)

Yo pertenecí al grupo armado FARC,

la fuerza revolucionaria de Colombia.

Yo ingresé a la edad de los 16 años

porque tenía muchas ganas

de regalarle una casa a mi mamá.

Cuando ingresé, no le dije a mi mamá.

Ella se dio cuenta de que yo pertenecía a las FARC

a los seis meses, que me encontró una pistola.

Entonces, llorando me decía que le dijera la verdad.

Uno no ingresa por dinero, sino porque no quiere ver

a más personas por la calle pidiendo...

O que lo humillen por unos pesos.

Ya me empezaron a instruir.

¿Por qué están las personas allá en el monte?

¿Por qué están peleando en contra del ejército

o del gobierno o de la desigualdad del país?

Estos chicos muchas veces no tienen nada,

y llega el Grupo Armado y les ven que tienen plata,

que llevan cosas, que tienen comida...

Entonces eso atrae.

Dices: "Yo me voy con ellos, que voy a conseguir todo eso".

O incluso la Guerrilla les exige que los entreguen

a las familias como pago. "¿Tienes tres hijos?

Uno me lo tienes que entregar".

Te toca.

Alegría es un gran referente.

Es un muchacho que las ha pasado muy mal,

que ha sabido salir como un campeón,

que se ha ganado una beca universitaria

y va a empezar a estudiar en la universidad el mes que viene.

Es un niño muy abierto, que no tiene problema de contar

su historia, es más, lo necesita.

Me tocó un hostigamiento. Fue corto, pero fue demasiada bala.

Fue algo muy duro. Dejar que otros caigan a mi lado,

y yo también a punto de caer... La rabia que llevaba interna

contra los que estaban enfrente de mí disparando...

Vi caer a muchos compañeros míos...

Eso fue algo muy... muy duro. Que yo los haya visto caer...

Los vi caer.

Que yo los haya... les haya disparado para que cayeran...

También los vi caer.

También les disparé.

Pero es que, si no eran ellos, era yo.

Digamos que hay un vaso de agua, y hay dos sedientos por él.

Y no lo quieren compartir. Te lo tomas tú o me lo tomo yo.

Y entonces... si yo no le mataba, me mataban a mí.

Es muy duro. Uno... trae recuerdos del pasado

y, ciertamente, a uno le toca superar eso,

pero el hombre... Yo lo intento superar día a día.

Pero lo bueno es que aquí me han instruido

fundamentos, cosas buenas.

El hombre que ignora su pasado está condenado a repetirlo.

Y, entonces, yo no ignoro lo que viví,

sino que con ello me hago más fuerte

para salir adelante.

Yo soy la líder de pedagogía, la que se preocupa

de que todos los pedagogos de la institución

lleven la misma línea.

Yo soy de Baracaldo.

Llevo vinculada a Ciudad Don Bosco desde hace 16 años.

Tuve la suerte de ser la beneficiaria de una beca

de cooperación que saca el Gobierno vasco

todos los veranos.

He encontrado aquí un trabajo maravilloso,

una forma de aprender diariamente. Estos muchachos son

lo que echo de menos cuando me voy de vacaciones.

Para mí es un trabajo que me permite

aprender y disfrutar.

Yo creo que mi madre tenía muy asumido

que algún día yo iba a coger mi maleta

y me iba a ir al otro lado del mundo a trabajar.

Aquí tienen la posibilidad de hacer

diferentes talleres profesionales, desde mecánica automotriz,

peluquería, mecánica industrial, artes gráficas, electricidad...

Un poco dependiendo de sus gustos.

Para ellos, el aprender un oficio, un taller, es importante.

Pasan de portar un arma a ser capaz de hacer, no sé,

una caja de madera. O sea, hacer algo con tus manos

que no sea solo portar un arma.

Espera, aún no he empezado yo.

Una vez que terminan, se les buscan

las prácticas profesionales, y esa es la máxima motivación

con la que llegan. Poder hacer un taller profesional

y de ahí irse a unas prácticas a una empresa.

Hay que recuperar esa infancia para poder seguir adelante.

Es un proceso complicado. A la sociedad colombiana

todavía le cuesta... Una de las frases

que cuando empezaron los procesos de paz

de nuestros muchachos fue:

"¿Nos van a dejar de llamar malditos guerrilleros?".

Y eso equivale a lo que la sociedad

todavía le cuesta... Y va a tardar mucho tiempo

en asumirlo. Son 50 años de guerra.

Aquí lo encontramos.

¿Y qué son? ¿Este también eres tú?

Esas fotos fueron tomadas por el ejército

en el momento en el que me entregué.

Este que está aquí soy yo,

en el momento en el que me vinculé, entregando las armas,

con la camisa morada. Eran armas lo que entregábamos.

Llevan unas pocas de armas.

-Aquí estoy en esta más amplia,

entregando el arma. Aquí tenía... 16 años.

Son imágenes para mí muy significativas.

Una experiencia aterradora. Fueron tres días caminando

para lograr salir de donde estaba... el ejército.

William es un muchacho que llegó a la institución.

Estudió su taller de mecánica industrial.

Nosotros le dimos la oportunidad de que se quedara como educador.

Es un educador muy valioso, y los muchachos

le tienen como referente.

Él entra a formar parte de las filas del ELN,

y él entra con 14 años.

Está ahí dos años, no lo pasa bien.

Entonces se entregó, después de estar tres días

caminando hasta decidir qué hacer. Una vez que salen,

él y otro compañero se entregan al ejército.

Al ver estas fotos... Llevaba cuatro años sin verlas,

y cuando las vi... me transporté otra vez

como a pequeños momentos, se te vienen pensamientos críticos

frente a esto, ver las armas que uno portó...

También el daño que pudo causar, aunque en el momento

no me di cuenta. No solamente con dispararla

sino con hacer presencia, tener un arma en la mano.

Eso también genera mucho pánico y mucho temor.

No me arrepiento de haber estado en el grupo, aprendí mucho.

Aprendí a valorar más la vida, a querer más a mi familia...

Feliz... Sí, me da un poco de... Pero sí, bien.

Lleno de muchas energías.

Mi vida cotidiana cambió un tanto desde el mes de mayo

que fui asignada como jefa de oficina en Lago Agrio.

Entonces, mi familia, mi marido y mi hija,

siguen viviendo en Quito.

Yo lo que hago es que normalmente viajo el lunes temprano

y me voy el viernes tarde, regreso a Quito

Entonces, durante la semana aprovecho.

Trabajo mucho para intentar el fin de semana dedicarme a ellos.

Cuando vine, él trabajaba en la misma oficina.

Allí es donde nos conocimos. Yo llevaba un año en Lago Agrio.

Empecé en la oficina del Estado

haciendo entrevistas para determinar

quiénes eran refugiados, y al año siguiente cambié, ¿no?

Y vine a vivir a Quito.

Ahí empezamos a salir.

Fantástica. Estupenda. Papá nos ha ganado, Claudia.

Pero podemos poner todavía más aquí.

Y se cae. ¿Tú crees?

(GRITA Y RÍE)

Durante toda la semana soy igual madre,

lo que pasa es que a distancia. Entonces es un poco duro,

porque al no poder estar, te sientes mal,

y Claudia lo pasa mal...

No poder estar con él... Es complicado, ¿no?

Pero, bueno, nos vamos haciendo. Intentamos el tiempo

que pasemos juntos que sea de calidad,

poder hacer cosas... Mensajes de voz,

por las noches, por ejemplo, le canta una canción

para que se duerma Claudia, y se la pongo todas las noches.

Bueno, un poco de estar a distancia,

pero no romper la familia, la pareja...

Bueno, el balance de estos años es muy bueno.

Este país me ha dado una familia. Y luego, el trabajo en particular

a mí me ha permitido descubrir que la capacidad humana

de recuperación es infinita, y eso también te enseña

a mirar de otra forma tus preocupaciones

y a valorarlo y a relativizar.

Es un aprendizaje en todos los sentidos.

El humano, fundamentalmente.

Y yo siempre se lo recomendaré a todo el mundo.

Estamos en la Federación de Mujeres de Sucumbíos.

Es una organización que tiene 30 años de vida,

y hoy en día son unas mil socias en total.

Son mujeres que se organizaron ante la problemática

que existe en la provincia de desigualdad y violencia

contra la mujer, dificultad de acceso al empleo...

Y formaron la federación para luchar por sus derechos.

Son mujeres que vienen sufriendo violencia

por parte de sus convivientes, de algún familiar...

Violencia machista. Y aquí se les brinda un espacio

para que puedan recuperarse.

La idea es que tengan tranquilidad y se les pueda apoyar

para forjar las herramientas que ellas necesitan

para poder emprender un proyecto de vida

libre de violencia y por sus propios medios.

Cuando llega una mujer, lo primero que hacemos

es hacerle la entrevista, valorarla, ver sus necesidades...

No podemos profundizar mucho porque normalmente

vienen en estado de crisis. Vemos lo que necesita,

y de ahí se va al espacio de habitación.

A partir de ahí, cuando empiezan la vida

en la casa de acogida, ya pueden disfrutar

de los demás espacios, que son la guardería...

Luego también tenemos más orientado

a la cuestión de emprendimiento lo que llamamos

la fabriquita costureras y resurgentes.

Allí se le da formación a las mujeres

para que aprendan el oficio de la costura.

Pero, paralelamente, se hacen prendas para venderlas.

Y las prendas se hacen a partir de ropa reciclada.

¿Qué tipo de situaciones son las que encuentran?

¿Por qué vienen las mujeres

a la Federación de mujeres de Sucumbíos?

Todas las mujeres que llegan aquí es por situaciones de violencia

que están viviendo en su entorno, ya sea por el marido,

por el padre, por el abuelo... Pero siempre con la voluntad

de la mujer de querer salir de esa situación de violencia.

Según los datos que manejamos, ochos de cada diez mujeres

han sufrido violencia dentro de su entorno.

Es brutal.

Entonces, la necesidad de que exista una casa de acogida

es para hacerle frente a todo eso, que hay un espacio

donde se le brinde credibilidad a la mujer

y donde se le apoye para que ella misma

se cree esas herramientas para enfrentarse al mundo

que al final es hostil contra las mujeres.

Y en el caso de las mujeres refugiadas,

cuando se dan esas situaciones de violencia,

¿qué retos añadidos tienen estas mujeres?

Por un lado está el tema de la violencia

que han sufrido allá en su país, ¿no?

Con los grupos armados,

que quizá han perdido familiares, ¿no?

Que ellas mismas están amenazadas.

Pero además ellas tienen la dificultad añadida

de que están en un país extraño.

No por voluntad propia, sino que vienen huyendo.

Y que además el tema muchas veces

de la xenofobia y los prejuicios que hay

por parte del país acogiente;

sobre todo a la hora de la inclusión laboral.

Las mujeres refugiadas lo tienen mucho más difícil

a la hora de encontrar trabajo.

Coger un huerto para ponerlo a producir

no es fácil para mí como mujer, ¿no?

Porque soy enseñada a hacer otras cosas.

Gracias a Dios me han dado la oportunidad

para trabajar aquí,

para poder sostener a mi familia

con lo que me pagan aquí.

El trabajo en el huerto

para mí es como que me ayuda a despejarme.

Todas las preocupaciones que yo tengo

vengo y las descargo ahí en una matica arreglando y eso.

Mi esposo me maltrataba mucho.

Entonces yo decidí salirme de allá.

Y aquí pues estoy recuperándome ahorita.

Vivimos con él tres años, pero fue como siglos.

Siempre estaba con los celos,

maltratándome a mí, maltratando a los niños.

Lo que pensaba que era mi solución

era quitarme la vida.

Pero como tenía cinco hijos

ellos eran los que me ayudaban a...

Se venían en mi mente, yo decía:

"No, es que no puedo hacer eso, porque tengo mis niños.

Y si yo los dejo con él va a ser peor."

Él siempre estaba amenazándome que si yo salía

me iba a perseguir hasta matarme.

Pero sí hubo una noche que trató de forzarme sexualmente.

Me pegó bien feo hasta que yo de la rabia que tenía

me desahogué así y grité.

Y en lo que grité todos se dieron cuenta

que él me estaba maltratando.

Entonces había un vecino que decía que hacía

mucho tiempo que sí se había dado cuenta que me estaba maltratando.

Entonces él me ayudó a salir de ahí.

Ya pasó dos días y el día lunes me salí,

dejando todas mis cosas, mi casa, todo.

Con la ayuda de aquí como que volvió a revivir

mi esperanza y ahí voy, saliendo adelante.

Gracias a Dios y gracias a ellos también.

Estamos en Barranca Bermeja. Esta es una comunidad

de la frontera entre Ecuador y Colombia

que nos da acceso al río San Miguel,

que es uno de los ríos fronterizos

de la Provincia de Sucumbíos.

Y ahora lo que vamos a hacer es ir al río

para poder subirlo hacia la comunidad de Providencia

que está más o menos a una hora y media de aquí.

Si tenemos suerte y el río va con suficiente cauce

pues iremos todo el rato montados en el bote.

Si no tenemos suerte, nos tocará bajarnos y empujar el bote.

Sobre todo Víctor que es mucho más fuerte que yo,

porque yo no tengo fuerza.

En Providencia vamos a encontrar a Álvaro.

Álvaro es un joven que, después de mucho esfuerzo,

ha conseguido empezar a estudiar.

Esto es gracias al apoyo del ACNUR a través de una beca.

Álvaro llevaba mucho tiempo queriendo estudiar,

pero no había podido por la dificultad

de salir de su comunidad, la falta de recursos.

Y todas las dificultades logísticas para poder

realmente llegar a un centro de estudios.

Este río hace frontera entre Ecuador y Colombia.

Lo que tenemos a mi izquierda es Ecuador

y lo que está a mi derecha es Colombia.

Entonces pues esta es una frontera natural,

no tenemos un muro. Y este tipo de visitas

que nosotros hacemos son visitas que sirven

para por una parte entender cuál es la situación

de personas que son refugiadas,

que están viviendo en la zona de frontera.

Y al mismo tiempo nos permiten entender también

cuál es la situación en general de la población civil

que está viviendo en estas zonas.

Venir aquí es muy distinto a la oficina.

Pero creo que es lo más interesante. A mí me encanta;

personalmente, me gusta venir y encontrar a la gente.

Eso es lo que te permite, tener contacto con la realidad.

Y te permite estar en un sitio increíble.

En qué circunstancias uno va a poder venir aquí, ¿no?

Entonces yo creo que soy una privilegiada.

Hola, Álvaro. Hola, ¿qué tal?

¿Cómo estás? Bien, gracias.

¿Cómo ha ido todo? Bien, gracias a Dios.

¿Todo bien? Bien.

¿Cuántas personas están ahora viviendo en Providencia?

Somos 17 familias.

¿Y eso en gente cuánta gente es más o menos?

Treinta o cuarenta personas.

¿Y aquí quién vive? Aquí viven hermanas.

¿Cuántas hermanas tienes? ¿Cuántos sois?

Seremos como 17.

¿17 hermanos sois? Sí, digamos que sí.

Pero somos cinco hermanos de padre y madre.

Y luego las hermanas ya tienen sobrinos.

Claro, todos los otros ya.

El único que no tengo hijos soy yo.

¿Cómo se organizan ustedes aquí en la comunidad?

Porque viven bastante retirados de todo.

¿Cuando no tienes que ir a estudiar cómo es el día de la comunidad?

La gente se ocupa así de todo el trabajo.

Y de cultivar así los productos para el consumo mismo.

¿Y cómo hacen cuando tienen que salir?

¿El hospital más cercano a cuánto tiempo está?

A tres horas está. Ajá.

Y aquí en la comunidad no cuenta

con un botiquín ni nada de eso.

¿Quiénes vivís en esta casa?

Bueno, aquí vive mi mamá, mi papá y un sobrino.

Ajá, sois tres.

¿Y aquí en la casa cómo hacen con el agua?

Pues tenemos allá un yacimiento ahí enseguidita.

Y la lluvia también la recogemos

para lo que son las cocciones de cocina y todo eso.

¿Y la luz? La luz pues lamentablemente

va para dos meses que no tenemos energía.

¿Qué es lo que estás estudiando? Estoy estudiando agroforestal.

Ya he terminado el bachillerato.

Estaba ahí bregando, porque no tenía la facilidad

de poder ingresar a la universidad porque no tenía recurso económico.

Y gracias a Dios se dio la oportunidad.

Entonces presenté la prueba de admisión y pasé.

Y aquí estoy.

Lo fines de semana estudio y en la semana pues trabajar.

O sea, tú trabajas...

de lunes a jueves más o menos trabajas acá, ¿no?

Con lo que sacas acá pagas el transporte

para ir a la universidad.

¿Para ir a estudiar a qué hora te levantas?

¿Y cuánto tiempo tardas en llegar?

Bueno, pues me levanto a las 4 de la mañana.

Y llego a las 2 de la tarde al lago.

¿Estás 10 horas viajando? Sí.

Y hay veces que también es complicado por el río.

Porque a veces cuando el río está demasiado crecido

entonces me toca esperar a que cruce algún bote

para poderme cruzar.

Y si no pues me cortaría un balse y ahí...

¿Te cortas un trozo de madera y te cruzas?

Sí, me cruzo. Sí.

Tardas 10 horas de viaje y luego vas a clase.

¿No te cansas y dices: "Ya no estudiar más, ya me harté"?

No... yo sé que a pesar de que es pesadito.

Pero como así de ya echar la toalla no.

Por el momento no.

No, porque yo sé que el esfuerzo... algún día está la recompensa.

A veces nos quedamos atascados en el río,

porque el nivel es bajo, hay piedras.

Entonces como vamos bastantes pues se queda ahí enganchado

y hay que empujar para que salga.

Hay héroes y heroínas que son todas estas personas

que son capaces de recuperarse

ante situaciones de penuria, de falta de acceso

a servicios básicos, al transporte.

Un héroe es Álvaro, ¿no?

Es una persona que es capaz de sobreponerse

a esas circunstancias y decir:

"No, mi objetivo es seguir estudiando.

Y voy a hacerlo más allá del esfuerzo que me toque,

más allá de las dificultades que pase." ¿No?

¿Y qué es lo que más te gusta de venir aquí

el fin de semana a estudiar?

La verdad lo que me gusta es el estudio como tal.

Así contándolo pues no es como mi papá,

mis otros hermanos, digamos mi familia,

que no tuvieron, como decía,

oportunidad también de poder estudiar.

Soy el único que estoy dando la lucha aquí en el estudio.

Y sí, yo sé que con la ayuda de Dios lo voy a lograr.

Cuando tú termines de aquí tus estudios,

¿qué es lo que te gustaría hacer?

¿Cuál sería tu sueño que te gustaría conseguir?

Pues también mi anhelo es tener mi propia finca;

montarlo en la comunidad donde vivo

e implementar todo lo que yo he adquirido aquí.

Algo que me ayude a generar ingresos,

tanto para mí como para mi familia.

Y también mi comunidad.

Bañarse, muy bien. El de al lado.

Go to school.

(TODOS) Go to school.

Aquí sí tenemos el "to", ¿verdad?

Eso nos tenemos que fijar muy atentos.

La siguiente, la de al lado.

Su historia, la verdad, es que siempre

me ha llamado mucho la atención desde el principio.

Él es como... un ejemplo de "supervivienting" a lo real.

Y también un ejemplo de superación.

Le cuesta, pero él se esfuerza y se esfuerza.

Y trae todo hecho, y el primero en preguntar

en clase, el que trata de participar,

traer todo preparado...

Que luego él regresa y vuelve con el trabajo.

Apenas descansa, pero él quiere estudiar y trabajar.

También es una lección para ti que siempre buscas

algún día de descanso de tu trabajo, ¿no?

Breakfast.

Breakfast. ¿Y el de al lado?

Brush my teeth.

Brush my teeth. Muy bien.

La situación de desplazamiento forzado, a nivel global,

tristemente vuelve a alcanzar cifras récord.

Y las cifras, a veces, lo malo es que ocultan los millones

de historias que hay detrás de esas personas, ¿no?

Son personas que tenían una vida,

que soñaban con el cumpleaños de sus hijos,

soñaban con sus vacaciones,

que tenían una perspectiva de futuro

y que se han tenido que enfrentar al hecho

de abandonar todo eso.

Y todos podemos aportar en eso,

a través de nuestra solidaridad cotidiana,

a través de nuestra apertura.

El hecho de abrir nuestra mente y eliminar ciertos prejuicios,

eliminar ciertas visiones sesgadas de quiénes son

las personas refugiadas, reconocer sus diversidades.

Eso ya es un acto de generosidad.

Héroes invisibles - Ecuador-Colombia

55:02 23 dic 2017

Sonia Aguilar, una española que vive en Colombia y ayuda a refugiados que huyen del conflicto armado. Ella nos introduce la historia de Leyre Sanz, una psicóloga española que trabaja en la reinserción de niños soldado que formaron parte de la guerrilla y otros grupos armados.

Sonia Aguilar, una española que vive en Colombia y ayuda a refugiados que huyen del conflicto armado. Ella nos introduce la historia de Leyre Sanz, una psicóloga española que trabaja en la reinserción de niños soldado que formaron parte de la guerrilla y otros grupos armados.

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