Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Sepia con alioli y conejo a la cazadora - ver ahora
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(Sintonía)

Qué ilusión. Bueno, cómo es Paco mandándome postales.

Buenos días a todos. Es increíble cómo cambian

los tiempos. Mirad qué me he encontrado

en el buzón. Una postal.

Es bastante raro hoy día

encontrarte en el buzón cosas como postales.

Tengo un amigo que está dando la vuelta al mundo

y me ha mandado postales según donde esté.

Y esta es del Panteón en Roma.

Preciosa. Me encanta recibir postales.

Igual que me encantan las dos recetas

que vamos a hacer hoy.

Primero haremos un conejo a la cazadora.

Y después, una sepia con alioli.

Y voy a empezar por este conejo a la cazadora.

Mientras me lavo las manos, os voy a decir los ingredientes

que vamos a necesitar.

Conejo, perejil, pan,

sal, pimienta, tomate, champiñón,

ajo, tomillo, laurel, cebolla,

vino tinto, Oporto, caldo de carne

y aceite de oliva.

Lo normal sería empezar con la sepia,

pero estoy esperando a que venga Maribel de "MasterChef"

para hacerla conmigo, que dice que me quiere enseñar

un alioli especial.

Mientras, voy a empezar con este conejo a la cazadora.

Mi padre era cazador. Y, muchísimas veces,

yo iba a cazar con él. En época de caza,

siempre había conejos en casa.

Yo tengo un gratísimo recuerdo.

También tengo que confesar que, hoy día, lo encontramos

totalmente limpio en el supermercado.

Pero yo, en mi época, los tenía en el congelador,

incluso, con piel.

Daba un poco de yuyu, pero eran otros tiempos

y, no sé, las cosas se veían de otra manera.

Mi padre los traía así y así los teníamos

y, poco a poco, los íbamos sacando,

descongelando y limpiándolos.

Prefiero más la época que vivimos ahora,

que te lo encuentras el conejo más que limpio.

En esta receta, el conejo, digamos,

que podríamos dividirlo en tres partes:

la parte de la paletilla, la parte del lomo

y la parte de la pata.

Cada una tiene una cocción diferente.

Así que vamos a estar bastante atentos

a cómo vamos a cocinarlo.

Y cuando empecemos a añadir los vinos y lo demás

y el caldito, iremos poniendo según dureza.

¿Qué es lo más duro o lo que tardaría más en cocer?

La pata. ¿Qué vendría después? El lomo y la paletilla.

Primero, voy a freír el higadito.

La verdad es que, muchas veces, no entiendo por qué

el conejo no se consume mucho más.

Porque es algo supersaludable, rico.

Además, está muy bien de precio.

Quiero hacer primero el hígado

y quiero, además, hacerlo por separado,

porque luego lo vamos a utilizar para trabar, para espesar un poco.

Rápidamente, voy a empezar a echar aquí conejito.

Importante para que el "maillado", o sea, el "maillard",

toda esa parte que se carameliza en el fondo,

quede bien, es hacerlo poco a poco.

Si no, al final, lo que nos va a pasar,

es que se nos acaba cociendo.

Cuando tú cocinas de esta manera, necesitas aire.

O sea, necesitas que haya espacio entre una pieza y otra.

Igual que necesitas manchar la encimera.

Mirad. Yo lo tengo claro. Mancho mi encimera.

Salteo de verdad. Que eso se lo digo siempre

a mi novia, que siempre me decía: "No veas la que lías.

No veas cómo me has puesto la encimera".

Cuando cocino en casa, lo que hago, es cerrar la puerta,

porque me pone muy nervioso.

Bueno, no es lo mismo cocinar en casa,

que cocinar para el gran público.

A mí me gusta tener las cocinas abiertas

en los restaurantes. Ciertamente, a la gente

le encanta ver, le encanta ver cómo se cocina,

dónde se cocina en un restaurante.

Estas dos piezas más grandes las voy a dejar todavía un poco.

Y voy a meter esta chiquitita.

Es importante que la gente trabaje a gusto

y, para nosotros, es esencial.

Muchas veces parece que estar ahí en un sótano encerrado,

no hay interacción con el público...

En todos mis restaurantes, tenemos cocinas que se ven.

Una cocina vista hace que el mundo de la cocina

y el cocinero haya cambiado un poco esa sensación.

Bueno, voy a ir sacando. Y os digo una cosa, eh.

Que igual que es de buen cocinero manchar porque quiere decir

que el sofrito lo he hecho perfectamente...

Hay gente que estará pensando:

"Oye, Dani, tápalo y así no manchas".

Pero si lo tapo, se cuece, se forma aquí una atmósfera,

digamos, que, gastronómicamente, no me interesa nada.

Mirad. Ese doradito y eso que se está quedando

aquí en la sartén.

Esos juguitos caramelizados.

Pero, como decía antes, igual que es

de buen cocinero manchar, más buen cocinero es,

también, el que limpia.

Mientras tanto, os voy a contar los siguientes pasos.

Hemos sacado ya el conejo. Vamos a empezar ahora

con el sofrito. Un poco de ajo, un poco de champiñón.

Aquí tengo cuatro dientes de ajo.

Lo primero que voy a hacer, es echar estos tres

y los voy a poner así. Quiero que se fría entero

porque va a formar parte del majado.

No quiero sabor a ajo crudo. Mirad qué haré.

Voy a ponerlo así. Le voy a dar temperatura.

Si vuestra vitrocerámica de inducción no os reconoce esto,

voy a hacer esto. Es sacarlo un poquito.

Lo que quiero, sobre todo, es que empiece a calentarse.

Cuando se me caliente bien, la subiré un poquito

y así voy friendo el ajo poco a poco

con el aceite caliente.

Mientras tanto, este ajito que estamos cortando aquí,

ya será para dejarlo en el sofritillo.

El que estoy friendo es para el majado.

El que estoy cortando aquí es para el sofrito.

Mientras tanto, aprovecho también y, en esta misma tablita,

corto en cuartos los champiñones.

Recordad que para lavar los champiñones,

no deben ver el agua. Pillan humedad, son muy porosos.

Y no me gusta nada.

Entonces, cuando está caliente, lo pongo así, ¿vale?

Así me evito que el "maillard" se venga abajo.

Mirad. Con mucho cuidado. No es fácil cogerlo

con la lengua porque se me resbalan.

A veces, me complico la vida yo solo.

Muchas veces, lo pienso. Con lo fácil que hubiera sido

coger una cucharita o unas pincitas.

Bueno, el caso es que he echado el ajo ya.

Voy a echar el laurel,

que lo voy a partir a la mitad. Y empezamos con la parte sofrito.

Ahora voy a echar el champiñón.

En un ladito. Voy a engrasar el "champi"

para que vaya cocinándose.

Y, mientras, en ese otro ladito, voy a ir echando la cebolla.

Ya, con la misma cebolla, el "maillard" empezará a subir.

Y para que no queme, yo ya voy a empezar a hacer

una cosa que sabéis que me gusta también,

que es añadir un poco de caldo.

El caldo se va a evaporar, pero también voy a conseguir

que el "maillard" vaya subiendo y que no se me queme.

Mirad ya cómo va saliendo poco a poco.

Ya vamos a ir concentrando sabores.

Casi antes de empezar, ya tenemos concentraciones,

ya tenemos sabores. Y ya tenemos tomillito fresco.

Ya estamos cerca, porque la cebolla yo creo

que ya está pochada, como a mí me gusta.

Así que momento de añadir el tomatito.

Aquí.

Lo que os voy a contar, es real. Yo tengo amigos que son

incapaces de distinguir un pollo de un conejo.

Esto se lo pones así, troceadito, le dices

"pollo a la cazadora" y se lo van a comer tranquilamente.

No van a averiguar en ningún momento

que podría ser conejo. La diferencia es abismal.

Eso le pasa a mi amiga Ali. Desde aquí, le mando un besito.

Que a ver si aprendes, Ali,

a distinguir entre conejo y pollo, por favor.

Los champiñones se están guisando.

Pero también podríamos utilizar cualquier otro tipo de seta.

Tengo que confesar que, en esta receta,

yo soy fiel al champiñón.

Seguimos. Me queda...

Aquí habéis visto dos cosas importantes:

el vino tinto y el Oporto.

Pero yo ya sé dónde está el tinto y dónde está el Oporto

solo por la lágrima. Sabéis que este surquito

que hace el vino cuando tú lo mueves...

Con la izquierda soy incapaz.

Es lo que se llama el lagrimeo.

Y aquí vemos que la lágrima de este

es como un pelín más densa, entre comillas,

tiene más azúcares y, entonces, es el Oporto.

Ya tenemos el tomate bien reducido. Y ahora añadimos el Oporto

y el vino tinto. Y vamos a volver a reducir a seco.

En tres minutos, lo tendremos.

¿Veis cómo ha reducido? Ahora lo que voy a hacer,

es meter los trozos más grandes. Primero: la pata.

Estos cuatro son los que voy a meter primero.

A ver. Que esto es pata también.

Así que aquí, esos cinco trocitos de pata.

La pata metida. Por aquí tenemos el lomo.

Y por aquí tenemos la paletilla.

Le añado el caldo, que aquí ya voy a echar

todo el caldito.

Y voy a empezar a cocinar.

Ahí. Tiempos de cocción: en total, diez minutos.

Diez minutos va a estar cociendo la pata.

Cuando hayan pasado cinco minutos,

añadimos la paletilla. Y cuando hayan pasado

siete minutos, añadimos el lomo.

Y cuando ya llevemos diez, añadimos el higadito

con el ajo frito, el pan, el perejil dentro de la salsa.

Vamos, el majado. Y para el majado, es importante

sacar ahora un poco de caldo. Pero siempre ahora,

cuando ha hervido un poquito y cuando ya tiene saborcito.

Ahora ya sí es el momento de poder cogerme

un poquito de caldo.

Mirad. Con esto, es más que suficiente

para triturar nuestro majado,

que hoy se compone de higadito de conejo,

de ajito frito,

de perejil y de pan.

Tengo un pan tipo "brioche", que me sobró de una hamburguesa

ayer y no quería tirarlo.

He pensado: "¿Puedo hacer pan frito normal y triturarlo?"

Sí. Pero también he pensado: "Oye, ese punto dulce,

al igual que le metes el Oporto, este "brioche"

también nos vendrá bien para el majado".

En este caso, no hay que freír.

Hay que hacer solo lo que estoy haciendo.

Si tenéis pan normal, nos va a valer exactamente igual.

En el caso de hacerlo con el pan normal,

yo sí que lo freiría.

Voy a triturar el majadito.

Lo importante es que quede todo bien finito y diluido.

Bueno, lo tengo bastante finito ya.

Ya tengo el majado listo. Os recuerdo: la pata diez minutos.

La paletilla cuando llevemos cinco de cocción.

y el lomo, cuando llevemos siete minutos de cocción.

La parte de la pata está cociéndose,

nos quedaría por añadir la paletilla y el lomo.

Ya hemos echado la paletilla, hemos echado la pata y el lomo,

mirad la consistencia y el color que va pillando

este conejito a la cazadora. Y nos queda, os recuerdo,

nuestro majadito, que vamos a echarlo ahora mismo.

Así que lo voy a poner por aquí,

esto nos va a dar sabor y textura, las dos cosas.

¿Veis cómo está la salsa ahora? Os la enseñaré cómo queda después,

cuando haya cocinado esos tres minutos de cocción.

Mirad qué textura y mirad qué juguito...

Tremendo.

Vamos a probar el punto de sal pero seguro que es muy probable

que no necesite nada más, porque ha habido mucha reducción.

¡Guau! Brutal...

Voy a ir sacando ya.

Qué bueno, de verdad.

Muchos me preguntáis que por qué saco las cosas poco a poco

en vez de volcar directamente, pero es que me gusta ser ordenado;

también, muchas veces, nos pasamos de salsa

y si nos sobra nos viene bien para otro tipo de preparación.

En este caso, esta va a saber mucho a conejo,

pero, bueno, yo no descartaría echársela

a cualquier otra preparación, si es necesario.

Así... mirad... solo me quedan unos champiñones...

¿Qué nos quedaría? Napar con este juguito

y me he guardado un poquito de tomillo.

Tengo el tomillo por aquí, que lo voy a meter aquí en medio.

Vamos a ver si somos capaces...

Mirad qué maravilloso y estupendo conejo a la cazadora.

Aquí lo tenéis...

Espero que os guste.

(SUENA «NEVER GETTING OVER YOU», COLBIE CAILLAT)

(SUENA «NEVER GETTING OVER YOU», COLBIE CAILLAT)

(Interfono) Ya está aquí Maribel.

Maribel, tira para adentro. Dani, ya estoy aquí.

No hace falta que te indique, es tu casa.

Venga.

Me gusta tener a Maribel en la cocina, no sé...

Me da confort, me siento a gusto.

Hola, Dani, ya estoy aquí.

Oye, vaya bolsito de pompones que me traes.

Para estar contigo, yo vengo a la última.

¿Qué tal? Muy bien. ¿Qué tal?

Llegas un poco tarde, pero bueno... Pero tú qué te... pero...

Te haces esperar, te haces de rogar, ¿eh?

Quería hacer primero la sepia y he hecho el conejo.

Que Benicarló no está aquí al lado, cuando tú me llamas yo corro,

pero volar, hijo, volar no puedo. Eso es verdad.

Que estamos lejos. Te voy a poner un taxi volador.

Estamos lejos.

Cuando dije que iba a hacer una sepia con alioli

me dijiste que querías enseñarme a hacer el alioli.

Vosotros lo hacéis con espumas, con aparatos... con todo...

Pero yo lo hago a la antigua usanza, con mortero.

Vale. ¿Dónde está el mortero?

¿Lo vas a hacer...? Hombre... Alioli con mortero.

Yo estoy preparado. A ver.

Mira. Ahora, que este...

Venga, no me pongas excusas.

Es igual, lo voy a hacer con este, pero lo veo un poco pequeñito.

Pero si la sepia es para nosotros dos.

Ah, vale... Entonces, ¿qué quieres que haga?

Lavarte las manos. Venga.

Iré contando los ingredientes para esta sepia con alioli:

sepia, limón, aceite de oliva, ajo, perejil, sal...

Y necesitarás huevo, ¿no? ¡Hombre! La yema de huevo.

Y yema de huevo. Muy bien.

Lo voy a hacer en mortero, como toda la vida.

Cuéntame cómo lo haces. Venga.

Mientras, voy a sacar la tabla azul para limpiar la sepia.

Primero voy a poner un papelito para que no baile el mortero.

Has echado un ajito, bueno, has echado dos ajitos.

Si pongo dos, seguro que no se me corta.

¿Sí? Pero tampoco nos podemos dar besos, ¿no?

(RÍEN A CARCAJADAS)

Sí nos tendremos que dar alguno. ¿Ah, sí?

Claro, tú ya vives la vida moderna.

¿Y qué es la vida moderna?

Hacer lo que nos dé la gana. Ahí estamos.

¿Tu marido nos ve o...? Mi marido es fan tuyo.

¿Ah, sí? Claro.

¿Y no dice que tenemos demasiado «feeling»?

Voy a seguir picando...

Vale, ya está, no te digo nada más, no te preocupes.

No, que no pasa nada, no es un secreto de Estado.

No, claro. Que tú eres un buen partido.

¿Soy un buen partido? Claro.

No sé yo... ¿No?

Sí... no sé... Claro.

No todo el mundo opina igual.

Yo opino esto, que eres un buen partido.

Yo me estoy poniendo nervioso y no sé ni qué estoy haciendo.

Lo que voy a hacer es quitar esta parte que no nos sirve,

mientras Maribel está dándole que te pego al ajito.

Ya lo tengo casi.

Has hecho un purecito de ajo. Ya está, ¿qué te parece, Estrella?

Me parece que vas sobrada.

Ahora, voy a echar el huevo.

Vas a poner el huevo, ¿el huevo o la yema? Cuéntame.

La yema. ¿Quieres un cuenquito?

Por favor, me adivinas el pensamiento.

¿No sabes dónde están las cosas?

Estoy como en mi casa, pero todavía...

Pero si en tu casa. Eso, todavía no estoy en mi casa.

Ahí. Más pequeño.

Pues, más pequeño.

Claro, todo me lo das grande, el cuchillo grande...

Y el mortero que debía ser grande me lo das pequeño.

(RÍE)

Nunca estás a gusto con todo. Sí.

Os cuento qué hago con la sepia...

He sacado las aletas y las voy a congelar

para cuando venga Maribel a hacer un arroz de sepia y alcachofa.

Qué bueno. Hoy usaré estas patitas.

He cogido una sepia que, en este caso, es congelada,

podéis encontrarla fresca en el mercado,

pero la fresca me gusta para freír,

para la plancha me gusta congelarla.

Es más blandita.

Esta, es cierto que, es un poco más baratita.

Yo estoy, prácticamente, en «plas» para marcar la sepia

y con estos ricitos que usaremos para hacer un arroz.

Un arroz con sepia y alcachofas, que está buenísimo.

Voy a empezar con el alioli. Dale sin problema.

Me voy a ir lavando las manitas.

¿Tú cantas mientras cocinas?

Bueno... ¿a ti quién te gusta?

Me gusta mucha gente, pero hoy llevo todo el día con la misma.

¿Cuál?

Creo que vais a flipar. A ver...

A ver si te la sabes.

# Sueño contigo, ¿qué me has dado?

# Sin tu cariño no me habría enamorado. #

Me encanta.

Es superpegadiza. Un besito para los Camela.

Otro de mi parte. Los vi el verano pasado.

¿Has visto a Camela en concierto? ¡Hombre! En Peñíscola.

Vaya... Y yo estaba así...

Sales de juerga y pegas botes...

¿Qué te crees que soy una vieja?

Yo qué sé, yo soy más tranquilo.

Tienes más trabajo que yo, no tienes tanto tiempo, quizá,

pero, ahora, yo tengo todo el tiempo del mundo.

Claro. ¿Qué te parece?

Genial, pero voy a tener que ir a por más ajos.

Ve a por más.

Quédate aquí mientras voy a por ellos.

(AMBOS) # Sueño contigo...# Ve cantando que ahora vengo.

(TARAREA)

(AMBOS) # Sin tu cariño no me habría enamorado.#

¿Cómo es?

# Sueño contigo...#

Oye, bien, veo que esto va cogiendo cuerpo.

Míralo. Es perfecto lo que te he dejado.

Lo que voy a hacer es esto, que me gusta mucho,

cuando vamos, también... Aparte de acompañar al alioli,

quiero acompañar esta sepia con dos cosas,

una será un poquito de limón a la parrilla

y, por otro lado, voy a hacer el aceite de ajo y perejil.

Ah... vale.

Voy a meter el ajito y voy a meter el perejil,

pero voy a meter agua y voy a triturarlo.

Necesito que quede bien fino.

Esto lo aprendí cuando empecé a cocinar hace unos 25 años.

Caray... Lo vas a dejar finito, ¿no?

Lo voy a dejar súper.

¿No? Sí.

Bueno. Es otra manera.

Ahora, lo que tengo... ¿Qué te parece?

Tengo esta estameña por aquí. ¿Hago más?

Hombre, claro, ¿no? Vale.

Mirad, ahora, lo que voy a hacer, voy a echar todo el agua que había,

va a salir todo el agua por aquí

y nos vamos a quedar solo con la pasta de ajo y perejil.

Lo que necesito, ahora, sin duda, es que seque bien,

lo mezclaremos con aceite. ¿Lo habías visto?

Nunca, «no te acostarás sin saber una cosa más».

Es facilito, ¿no? Facilísimo.

No hay que echar... Pero ya veremos.

Todavía no te fías, ¿no? «Ya veremos...»

Es que te ha quedado ahí muy poquito.

No quiero que me sobre. ¿Todavía no te fías de mí?

Sí, ¿cómo no me voy a fiar?

Esto, si sobra, el alioli no se guarda.

¿Por qué no se guarda el alioli?

Le tengo miedo a la yema de huevo.

Ah, bueno, es verdad.

Mira aquí... aceite de oliva.

Tírame un chorrito, porfa. Te hace ilusión mi toque, ¿no?

Sí. Ole, ole. ¡Quita que me lo cortas!

Yo qué sé. Madre de Deu del Carmen.

¿Le echo un poco de agua?

Pero me lo has hecho a adrede, mira qué has hecho.

Por favor, no me digas eso.

Mira, lo has cortado. No, no, no. Vamos...

Como no se ligue... ¿Quieres que le dé yo?

Dale, esto no tiene solución.

¿Que no tiene solución, quieres que te lo arregle?

Oye, arréglalo como sea. Te saco otro mortero

y te lo arreglo rápido. Ya que fue mi culpa,

intentaré poner la solución. Sácame otra yema, venga.

Eso lo hago yo, con otra yema lo sé hacer yo.

Venga, échalo aquí. Creía que lo harías,

directamente, sin yema. ¿Cómo que lo haga sin yema?

¿Cómo quieres que lo pegue? Muy mal.

Mira, un poco de sal, ¿te parece bien?

Échale lo que quieras porque yo ya...

Ya no es tu alioli. No, ¿ahora qué?

Ahora pásale. Te echo esto.

Venga, tírale.

Creo que lo hiciste a propósito. Por favor, cómo que a propósito.

Estaba superligada y de repente le tiras un chorretón de aceite.

Me dices: "Échale", pues le he echado.

Mira, ya está montando, venga, tírale.

Pero es que este pesa, este morterito...

Pero me has echado todo a la vez. Hombre, no nos aclararemos.

Me echaste todo a la vez y aún así, mira, mira.

Creí que haríamos la receta en cinco minutos

y la que estamos liando. Ahora, ¿qué quieres hacer?

Ahora, voy a cambiar, ¿te parece bien así?

Sí, dame, ya le daré yo. Ah, ahora que está montado,

venga, tírale, anda. Ahí está.

Ni te acerques. Tú eres deportista, hombre.

Mira, voy a sacar también esa olla no para nada,

sino para que me sirva de peso. A mí la sepia en este tipo de caso,

me gusta que quede, totalmente, plana

y vamos a intentar, además, que el acanalado de la sartén

que vamos a usar se vea reflejado en la sepia.

Aún despistándome Maribel, como ha dicho, que me puso ya casi

en fuera de juego, todavía tengo aquí

mi ajito y perejil. Así, esto está perfecto.

Y ese está bien montado, eh. Un poco regular.

Vamos, yo lo veo bien. Vamos a poner la sartén

a toda pastilla. Hay dos maneras de hacer la sepia,

yo, por ejemplo, me veríais en algún que otro programa

hacer incisiones para darle un poco de forma,

hoy, como eso lo hice en otros programas,

lo que haré ahora será marcarla en una sartén un poquito

más acanalada, así que si ya está el acanalado, no le haré incisiones

porque no hace falta, pero tendremos que tener

un poquito más de cuidado porque se cocinarás un poco más

porque las incisiones no solo es cuestión estética,

es una cuestión de que el calor entra mucho mejor.

Así que aquí, sepia y luego, un poquito de sal por aquí.

Voy a echarla aquí.

¿Te parece bien? Bien, ¿pero cómo le voy a enseñar

yo a un tres estrellas a hacer la sepia?

Me enseñaste a hacer alioli, cortado, pero bueno.

Tengo un amigo en Peñíscola que hace una sepia...

Huy, qué buena. Allá vamos.

Y no voy a dejar que se mueva, rápidamente, pongo este papel

y rápidamente, voy a poner esta ollita encima.

Y ahora voy a dejar que pese, ¿te parece bien ahí o no?

Sí, ¿qué te parece cómo lo hago? Ya lo montaste gracias a mí

o por culpa mía, no lo sé, ya no sé qué decir.

Ay, sueño contigo. #Sueño contigo...

#Qué me has dado.# ¿Sabes de tú época

quién me encanta? De mi época no hablemos de épocas,

déjate de épocas. De tu generación, a mi padre

le encantaba por eso me gusta. ¿Cuál?

José Luis Perales. Ah, yo José Luis Perales

es un cantautor superbueno, todas las canciones

que le hizo a la Pantoja.

Yo es que escucho a José Luis Perales,

José Luis Perales, a él cantando. Las canciones son de él.

Miremos cómo va eso. Me da mucho coraje

cuando levanto y veo que he levantado pronto.

Si levantas pronto, ¿qué pasa? Pues que veo que aún no cogió

el color dorado que quiero que coja y el movimiento

de levantarlo hace que no caiga en el mismo sitio.

Ah, para las rayitas. Claro, y que no quede igual

de bonito. Pero, bueno, de quién eres fan tú, Maribel.

Yo no te creas que soy fan. De Dani García, un poco.

Hombre, de ti, incondicional, ¿viste cómo vine?

Pitando cuando me llamaste.

Bueno, mira, a mí me encanta este doradito,

ahora ya sí que no hace falta que le ponga mucho más peso.

Lo que ya voy a empezar es a echar mi patita

y que aprovecharemos para, así, tranquilamente,

veis que tiene mucha agua y cómo se va poco a poco, aquí.

Cómo lo ves. De diseño.

¿Te gusta o no? Sí.

Pues seguimos haciendo cositas, ahora le ponemos ahí

el limón que es una técnica que aprendí hace tiempo

en Estados Unidos, así, voy a cortar por aquí

y ahora por aquí y lo voy a poner aquí.

Eso no lo había visto nunca. ¿Nunca?

No. Pues os digo una cosa,

tiene un puntito diferente, probablemente, algo más fresco

de lo normal, pero si queréis más frescura de limón,

de hecho, lo voy a hacer.

Le voy a echar unas gotitas aquí. ¿Al alioli no quieres echarlo?

No, no le eches nada más.

Él lo que quiere es que el alioli no me salga bien.

Me dice: "Échale", lo echo, se lo he arreglado, pero bueno.

Se lo he arreglado, sí, que lo has arreglado.

En el rato que has hecho un alioli, yo hice un aceite

de ajo y perejil, una sepia, un limón a la parrilla

que estoy haciendo y ahora voy a poner por aquí, así.

Vamos allá y le voy a meter candelita.

Dale, dale. Y si no te importa,

en el último momento, cuando ya esa agüilla

que está por ahí, desaparezca, le voy a poner aceite de oliva.

Y lo voy a poner aquí, que quede como un poco...

Vamos a reconstruir esas sepias.

Ha montado bien aquello. Sí, gracias a ti,

al chorro de aceite que me metiste y luego, al agua y luego,

otra yema y luego, bueno, bueno, menos mal que estoy aquí dándole.

Te cojo un cacharrito para poner tu maravilloso alioli.

Ah, sí, venga, oye, qué alacena más bonita.

Tenéis una cocina preciosa. Eh, como la que tienes en casa.

Un trocito. Que ya lo explicamos

la otra vez que viniste. Un trocito, un trocito.

Eso no se me ocurriría en la vida. Claro.

Muy bien, eres muy creativo. Gracias.

Ahora lo pondrás aquí. Y además, soy un partidazo.

Hombre, eso desde el primer momento que te vi.

Mira.

Una lengua para poner el alioli, ¿puede ser?

Una lengua para poner... Qué bonito.

Qué fina estás, ¿no te vale una cuchara, necesitas una lengua?

Mira qué bonito. Es para rebañarlo bien.

Venga, hombre, muy bien. ¿Te gusta o no?

Es que eres lo más, cada cosa que pido, la tienes.

¿Has visto o qué?

Es el último momento de darle ese toquecito,

ya voy a apagar el fuego porque con el calor residual

tengo de sobra. Estoy pensando que nunca contabilizamos

mejor el coste que nos supondría, a nuestra casa, el hacer,

por ejemplo, esa sepia, cuánto tiempo

tuvimos la electricidad y hoy sería algo más barato

porque no tuvimos electricidad para hacer el alioli,

el maravilloso alioli de Maribel, ¿no?

Bueno, pongo la tapita así de lado.

Sí, ¿no? Bueno, yo lo veo increíble, vaya.

Mira, cómo ponemos esto, Maribel.

Boca abajo, eso sí. ¿Lo ponemos así o no?

Regular. Sí, queda un poco raro, ¿no?

Un poquito para abajo mejor, ¿no? Así.

Ahí, creo que así mucho mejor, más estético.

Mucho más estético y ahora, ese aceitito

le podríamos dar un poquito de temperatura y no sabría a crudo,

sabría a ese perfume de ajo y también una cosa

que a mí me gusta hacer es ponerle una guindillita.

Mira, así. A mí también me gusta la historia

de la guindilla, me gusta mucho el picante.

¿Y al marido le gusta el picantito? Sí.

¿También o qué? Estamos de acuerdo

en eso de la comida. Cómo se llama que se me olvida.

Juan. Juan, vaya partidazo

que te has llevado tú, eso sí. Eso ya lo sabe él.

A veces le hago una comida y dice:

"Esta comida parece estar rara". Digo: "No, porque es así",

es que me salió rara, pero le digo que no.

No lo digas que se entera. Le digo que lo dijiste tú

y se lo cree. Eso pasa en mi empresa también,

hay alguien que llega y dice: "¿Y eso?".

-"No, eso lo dijo Dani". Y llego yo y no.

La sepia a la planchita

que ya está con un poco de aceite de ajo y perejil.

Vaya textura, quiero enseñarla.

¿Bien? Muy bien.

Si el maestro me dice que está bien.

La maestra del alioli eres tú. No, tú eres el maestro.

¿Bueno o pica mucho? Pica un poquito,

pero viene bien, ¿no? Porque así encuentra algo de vino.

Claro, y cuando mezclas

con la sepia queda perfecto. Sí, sí.

Tú haces conmigo como con tu marido,

dices que tiene que ser así y punto, ¿no?

Claro. (RÍEN)

Bueno, aquí está esta sepia con alioli.

(Música)

Conejo a la cazadora y sepia con alioli,

tierra por un lado, mar por el otro

pero los dos riquísimos. Maribel, ¿con cuál te quedas?

Yo con los dos porque son mi comida preferida.

¿Te gusta tanto el conejo? El conejo es mi carne preferida.

Qué bien. Es carne blanca, buena...

Además, sana. No tiene grasa y la sepia,

pues vivo en el mar, entonces me tiene que gustar por narices.

Vamos a brindar por haber acertado

con el menú de hoy. Muy bien.

Y vuelve a cocinar con nosotros.

Me encantaría estar contigo. No me abandones.

Qué te voy a abandonar si eres un buen partido.

(RÍEN)

Maribel, hoy te toca despedir y creo que te lo sabes de sobra.

Así que, mira ahí y... Haz la comida y mejora tu vida.

Oh, otro brindis, otro brindis. Y un besito, un besito.

Venga, un besito, vamos.

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Hacer de comer - Sepia con alioli y conejo a la cazadora

24 sep 2019

Hoy Dani García prepara una sepia con alioli. Después, recibirá la visita de Maribel Gil, ex aspirante de MasterChef 1, que ayuda a Dani en la preparación de un conejo a la cazadora.

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