Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Rodaballo al horno y tarta pavlova - ver ahora
Transcripción completa

Bueno, Dani, cuando aparece el tiburón,

(Sintonía del programa)

Bueno, Dani, cuando aparece el tiburón,

pego un pedazo de brinco que no te digo nada.

Bueno, ¿qué tal la película?

Cuéntame. La película muy bien.

Cuéntame. Cuéntame todo menos el final.

No, no. Bueno, cuando a la rubia la matan al final,

se la come el tiburón,

es lo más impactante de la película.

¿Lo más impactante? Sí, lo más impactante.

Me has contado el final.

Tienes toda la razón, Dani. ¿Qué tenemos aquí, Dani?

Perdóname. Sí. No, no. Bueno, buenos días.

No tenemos un tiburón, pero tenemos un peliculero

y vamos a hacer un menú de película,

porque hoy vamos a cocinar un rodaballo asado sencillito,

pero al que le vamos a meter unas gambitas al ajillo

que eso es algo que le gusta a todo el mundo

como el filete empanado.

Las gambas al ajillo y el filete empanado

son los platos estrellas.

Y luego, le vamos a poner una ensalada de hinojo crudo.

Y el segundo plato del día que vamos a hacer,

ojito, porque viene Samantha a hacer su famosa tarta Pavlova.

O "pav-lova". Yo se lo pregunto a Samantha.

Nos lavamos las manitas. Listo.

Bueno, rodaballo, Dani. El rodaballo va a ser

muy sencillito, pero le vamos a dar un toquecito especial y sencillo.

Vale. A la gente le da como miedo cuando ve ese pescado

en la pescadería. Vamos a enseñar ahora

a limpiarlo perfectamente.

Tabla verde. OK.

Verduritas, ¿vale? Verduritas.

Tabla azul, pescados. Pescados.

Os voy a decir todos los ingredientes.

Para el rodaballo, simplemente, el rodaballo en sí, ¿vale?

Para las gambas: pimentón dulce,

gambitas blancas, aceite de oliva, perejil, guindilla y ajo.

Para lo que es la base del rodaballo: cebolla y patata.

Y luego encima meteremos un poquito de hinojo

que también vamos a hacer en la mandolina

y a meter en agua y hielo. Y un poco de vino blanco

que le echaremos en la base. Perfecto.

Vamos a ir regando en dos veces.

Vale.

Y nosotros... rodaballo.

¿Vale? Lo primero que tenemos que hacer

a la hora de limpiar un rodaballo.

Primero, lavarlo, intentarle quitarle esta babita

que traen todos los rodaballos.

Bueno, algo importante que siempre nos tenemos que fijar

a la hora de comprar el pescado.

La agalla, esta babita que veis por aquí.

Y, sobre todo, ese color rojo intenso.

Importantísimo. El ojo.

Fundamental. Brillante. Los dos, eh.

Sabemos que es un pescado plano. Tiene los dos ojos arriba, ¿vale?

Y ahora nos vamos a la tablita. ¿Vale?

Importante siempre ponerlo sobre la piel oscura hacia arriba.

Segunda parte importante. Yo sé que ya está

a nuestra izquierda, pero si no nos acordamos,

con la mano vamos tocando y en la parte que es más blanda

es donde está toda la tripa.

Cuchillo. ¿Vale?

Tocamos donde hay un hueso.

Y vamos a cortarlo ligeramente.

Y llegamos hasta aquí, hasta la aleta.

Y ya veis que aquí lo que vamos a hacer,

es encontrar la zona de las tripas.

Y ojito. Sorpresa.

No pasa siempre pero hay muchas veces, como es hoy el caso,

que su hígado merece la pena. ¿Vale? Te robo el plato.

Róbamelo. Y pongo aquí el hígado,

mientras que saco toda la tripita.

Y lo llevamos otra vez a lavar

y a quitarle la sangre que tenga.

Mirad aquí. Mirad este agujerito aquí.

Hay que meterle agua y darle con el dedito al final,

hasta que el agua salga totalmente transparente

y limpia, como está saliendo ahora.

Ya cerramos y ya sabemos que está totalmente limpio.

Ahora vamos a hacer una cosa que no es para nada habitual.

Y es meterle el aliño. Es una cuestión personal.

A mí muchas veces me mosquea

que cuando hacemos pescado al horno,

por dentro no está aliñado.

Claro. Le tienes que poner el aliño por arriba, pero no por dentro.

Nosotros vamos a hacer lo siguiente.

La columna viene de aquí hasta el fondo. ¿Vale?

Vamos a seguirla.

Veis aquí.

¿OK? Esa incisión que llega justo a la columna.

Y ahora, con la puntita del cuchillo,

ahí vamos, poquito a poco. Veis cómo abrimos.

Y aquí no quiero darle más.

Ahora veréis por qué. Y ya solo hacia adentro.

Y aquí. ¿Vale? Lo importante es meter la mano para aliñar.

Ahora vuelta y la otra parte.

Dani, ¿cómo lo ves por aquí?

Patatita, cebollita. Perfecto.

20 minutos. Sal, pimienta, aceite de oliva.

20 minutitos al horno. Al horno.

Vamos a empezar metiendo la patata.

20 minutos con un poco de sal, pimienta y aceite de oliva.

Amigos del País Vasco,

rodaballo a la parrilla, eh.

Vaya rodaballos que me hacéis allí. Brutales.

Probablemente, es mi cocción favorita del rodaballo.

Espérate. Vamos a hacer una cosa. A mí me encanta el barro.

¿El barro? Tenemos una bandeja ahí de barro

que va a caber el rodaballo perfecto.

Vamos a poner ahí la patata. La patata en bandeja de barro.

En bandeja de barro. Vale, Dani.

Yo voy a ir salando, ¿vale? Aliñando.

Vamos a utilizar, que eso es algo que también siempre se tira.

Como vamos a hacer una ensalada de hinojo...

Entre comillas. Serán hinojos crocantes

más que una ensalada. Vamos a coger todas esas puntitas

del hinojo y las utilizamos para aliñar el rodaballo.

Bueno, aliñamos.

Sal, ¿vale? Las hojitas del hinojo y pimienta.

En mi mano, cojo la sal.

La meto y froto. Sin miedo.

En el otro lado, ídem.

En el otro lado.

Dani, me voy al horno. 190-200 grados, 20 minutos.

Venga. Perfecto, Dani.

Bueno, seguimos.

Ahora, momento del hinojo.

Que, gracias a Dios, empieza a conocerse bastante más.

Porque parecía que el hinojo era como aquella cosa

que no nos gustaba y es algo tremendamente versátil.

Y aromático. Me encanta. Los minis, el bulbo.

En crudo, como lo vamos a hacer hoy, es absolutamente bestial.

Y, por último, échale pimienta.

Un poco de pimienta. Venga, tírale.

Tú me dices, Dani. Perfecto.

OK. Bueno.

Le damos la vuelta. Yo voy a ir metiéndole

la pimienta al rodaballo.

Y vamos a esperar a que las patatitas estén hechas.

Recordamos. Las patatas están a media cocción. ¿Vale?

Vamos a hacer, Antonio, un poco de vino blanco.

Un poco de vino blanco. Poquito. No gastes todo,

que vamos a rociar también el pescado.

La mitad de lo que tienes ahí. Vale.

¿Listo? ¿Un poquito más? Un poquito más.

Ahí. Mitad.

¡Ay, Dani! No me pongas nervioso. Te veo nervioso.

El tiburón. Como sobre algo,

tú sabes qué va a pasar, ¿no? Venga.

Échalo todo. Échalo. Rocíalo de manera uniforme.

Vale. Venga. Y nos vamos al horno.

Dani, está muy bien esto de aprovechar el horno,

porque después vamos a reutilizarlo haciendo una tartita.

Bueno, Dani, listo.

Bueno, rodaballo en el horno. 200 grados, 25 minutos. ¿Vale?

200 grados porque necesitamos esa temperatura

que se nos ase ligeramente.

Es un asado al horno, ¿vale? Y es importante esa cocción

y que esa piel quede ligeramente crujiente también.

Y un truquito que os voy a dar.

Al principio solo, para dejar que la piel seque

porque es una piel gelatinosa.

Pulverizar, hoy con vinagre de sidra.

Hay veces que haremos un cordero y lo haremos con agua.

Para el pescado, vinagre de sidra.

Lo haremos un par de veces,

exceptuando los últimos diez minutos.

Los últimos diez minutos queremos que se seque la piel

y que quede dorada y crujiente.

Al rodaballo ya le queda poquito. Nada.

Vamos a empezar a hacer las gambas al ajillo

y un hinojo crocante. ¿Vale?

Haces tú el hinojo. OK, Dani.

Con mandolina también. Con mandolina, perfecto.

Aquí.

Mientras tú estás con el hinojo, te voy a contar

un par de cositas del hinojo. Sorpréndeme.

En China, ¿para qué se utilizaba? Dímelo tú.

¿Para qué crees que se puede utilizar?

No sé. ¿Infusiones? No, no, no.

Cuando te picaban las serpientes, lo utilizaban de antídoto.

No me digas. No me lo creo. Pero espera.

Lo que aprendo contigo. Espera.

Que en Grecia lo colgaban como los ajos

cuando lo de los vampiros, igual, pero para los malos espíritus.

Colgaban el hinojo. Llegabas con la peste a hinojo.

A ver.

Perfecto. Agua y hielo.

Venga. Agua y hielo ahora.

Y necesitamos que se nos ponga crocante.

Crocante. Un poco más de hinojo, ¿no?

Sí. Vamos a repartir más hinojo.

Mientras tanto, aquí, en la sartén, hemos laminado unos ajitos.

Vamos a poner un aceite de oliva.

Guindilla.

A mí me encanta abrir y tirar la semilla.

Sin miedo, eh.

Gambita. Oh.

Aliñamos, ¿vale? Vemos que el ajo baila,

me encanta ese concepto de que el ajo baila.

Hombre. Cuando empieza a bailar,

movemos un poquito, no con la pretensión

de hacer un pil-pil.

Dani, esto es típico del sur, ¿no? Unas gambas al ajillo,

¿o es típico de toda España? Se vende en toda España,

pero es muy típico de nuestra Andalucía

como bien sabes. Nosotros como somos.

Pimentón, hay gente que se lo echa al ajillo y gente que no.

Muy rápido, lo echo superrápido y Antonio echará las gambas.

¿Vale? En cuanto diga, bastante rápido echaré el pimentón,

moverlo y el pimentón, como siempre decimos,

tiene un momento donde quema y amarga y no nos sirve para nada

y tiene un momento que es genial, antes de cocinarse en exceso.

Hay que tener precaución a que no se nos queme.

Precaución, te digo, ya tenemos ahí un poquito de dorado,

baila, voy a mover un poquito,

ahí, pimentón, muevo un poquito y...

Ya. Vámonos.

Gambitas. Echamos las gambitas.

Qué bien suena eso y qué bien huele eso, eh.

Cómo va el rodaballo, cómo lo ves. Lo veo suflado.

Lo veo suflado, la piel sufla. Vamos al lío.

Qué buena pinta.

Uf, Dani.

Esto... ¿Cómo lo ves?

Triunfo absoluto.

Vale, un poquito de perejil, ¿vale?

A nuestras gambitas que están ya.

Oh.

Vaya tela, bueno, rodaballo, ideal para nuestra dieta.

Hombre. Pescado superrico,

absolutamente, delicioso

y perfecto para nuestra dieta.

El aceite ahora ya no tanto, pero...

Es un toque. Es aceite de oliva.

Vamos a echarlo por aquí, vamos a respetar ese suflado.

Crujiente de verdad. No le echamos ahí por ahí.

Respetar un poco el crujiente aquí. Lo respetamos, sacamos la gamba.

Qué hambre.

Bueno.

Vamos a poner aquí el hinojito

que nos dará un toque muy fresquito.

Toma, Dani, por ahí.

Y otro poquito más de...

Perejil. No digáis que no es sencillo

decorar un plato y emplatar, fíjate.

Un poco de hinojo crudo, un rodaballo al horno,

bien suflado con sus gambitas al ajillo.

Un espectáculo, vamos. Rodaballo liso y ahora

nos preparamos para recibir a Samantha y hacer ese postrazo

tan, sumamente, especial que ella hace.

(Música)

Ya tenemos todo preparado para la tarta de Samantha

y hay alguien aquí que está bastante más nervioso que yo.

¿Verdad? Estoy nervioso,

todo hay que decirlo.

(Timbre) Abro yo, abro yo.

¿Ves? Está supernervioso, a ver si rememora ahí esos días

majestuosos en "MasterChef" con Samantha.

¿Qué pasa, Samantha, cómo estamos? Antonio, qué tal estás,

pero, bueno, un beso. Por Dios, pasa tú.

Que te veo y me pongo nervioso. ¿Pero por qué?

Porque sí, me recuerda esos tiempos en los que me metías cañita.

Bueno, bueno. Qué placer.

Esos tiempos no se han acabado. Lo sé, lo sé.

Yo te lo amarro, me hace ilusión. Nací para meterte caña, Antonio.

Tarta "pavlova", paulova, teníamos Antonio y yo,

no sabíamos de dónde viene, explícanos, cuéntanos un poco.

Digo paulova, pero es pavlova que es v, l, pavlova.

Pavlova, ya lo sabemos. Muy bien, pavlova.

"Alright". Perfecto.

Lo tenemos, entonces es Anna Pávlova

que es una bailarina que fue a Australia, creo.

Ella era rusa, creo que fue a Nueva Zelanda

o a Australia, no sé, y en homenaje a esa visita,

le hicieron esta tarta y es un merengue

relleno de crema Chantilly

que se suele decorar con frutos rojos.

Y como todo en la cocina, hay varias versiones,

yo la traje hoy con frutas tropicales

por variar un poco. Nosotros tenemos preparado

creo que los ingredientes, espero no habernos equivocado,

tenemos las frutas tropicales que nos pediste,

azúcar lustre o azúcar glasé, unas vainas de vainilla,

nata, vinagre de frambuesa,

huevo para coger las claras y ese maravilloso rulito

que hay ahí, que nos contarás para qué sirve.

Esto es para meter en el horno es un Silpat.

Es un Silpat para que no se nos pegue el merengue.

Sí, una hojita de silicona antiadherente para meter

en el horno con las claras para trabajar limpio

y para que no se pegue la clara a la fuente del horno.

Tiene aquí un celecito. Qué bien, perfecto.

¿Vale? Pues por qué empezamos. Hay que hacer merengue

y cortar fruta, tú mandas. Pues un bol primero.

Un bol. Sacamos las claras, quiero, a ver,

quién es el más cachas de los dos.

Hombre... No hay color, no hay color,

no hay color. Para ser de mar estás muy blanco.

No hay color. Dani está blanco...

Y yo, mira... Antonio.

Venga, bien. Te ha tocado montar las claras.

Yo me creía que había ganado

y he perdido, ¿otra vez batiendo huevos?

A batir huevos, ya sabes, tres claras.

Sí. 175 gramos de azúcar glasé.

Sí. ¿Vale? Y a batir.

Oído. Monta las claras

y poco a poco vas incorporando el azúcar,

tiene que estar superduro, casi, vamos, directamente,

el cazo no tiene que caerse,

tiene que estar muy blanco, muy firme.

¿Lo de la fuerza es para batir? ¿Oído?

Sí, chef. Expliquemos aquí también

lo que hay que hacer. Se montan las claras

con el azúcar glasé, se monta la nata con un poquito

de azúcar y con... Vaina de vainilla.

La vaina y con lo que es el polvito negro que sacaremos

con la punta de un cuchillo. Las semillas.

Las semillas de la vaina que huele que la tengo aquí.

Ya huele, estoy de lejos y huele.

Y después. El poquito vinagre de frambuesa

ese es un toque muy tuyo. El vinagre de frambuesa

es para que las claras se queden más...

Duras. Fuertes, más duras.

Perfecto. Para que luego a la hora

de meterlas al horno... O sea, le echarás una manita.

Una gotita que le echaré a mi amigo Antonio.

Gotita pequeña. Si no tenemos vinagre de frambuesa.

Vinagre normal. ¿Sí, no?

Nos vale el vinagre normal.

Al hacerlo con frutos rojos o fruta tropical le pega

el vinagre de frambuesa, pero si no, el tradicional.

Cuéntame esas frutas porque yo, la verdad.

No conozco ninguna, Dani. El kiwi.

El kiwi. El kiwi.

Cuando estoy a dieta me lo pongo, pero como no lo estoy.

Y el mango, que en Málaga hay mucho mango.

Le podíamos haber puesto piña que también es tropical

y es muy popular. Tenemos papaya que es una fruta

superrica, superrica. La abrimos, pásame un cuchillo,

así las vemos por dentro.

Vale, cortamos la papaya. Bueno, mejor...

Lo que tú digas. Para verlo por dentro

me gusta más... ¿En medio?

Sí.

La papaya, yo desayuno papaya a diario.

¿Sí o qué? Sí, todos los días del año

de mi vida, yo lo saco con una cuchara.

Tenemos cucharilla, en mi casa hay de todo.

Cucharita, vaciamos, quitamos las semillas y vamos a...

Así sería, ¿no? Sí.

Bueno, eso es la papaya que estaría limpia,

tenemos la pitahaya que es otra fruta tropical,

además, es superdecorativa porque es blanca con puntos negros.

Hay que limpiarla, se queda solo la parte blanca,

aunque se puede dejar el borde rojo que es muy decorativo.

Graciosa ahí también.

Vamos a ir cortando todas para que se vea cómo quedan.

Vamos poniéndola en el plato. La pitahaya es el fruto del cactus.

Sí, también superbueno. Genial.

Lleno de vitaminas,

la granadilla. Y eso, granadilla.

¿Ves? Esa no la he usado nunca.

Que es un poco como la fruta de la pasión.

Guau. Bueno, Samantha,

el azúcar cuándo la echamos.

Cogemos esto.

Recordemos, 175, ¿no? Mira, muy bien.

Así. Al final...

El merengue es clara

con muchísimo azúcar para que aguante la clara en el horno

y lo importante será... Clavado.

Un tiempo de cocción muy largo. Vale.

a una temperatura muy baja,

80 grados, cuatro horas en el horno.

Es importante que esté cuatro horas en el horno o menos,

75-80, depende del horno siempre.

O sea, tiene que crujir, pero... Crujiente porque la humedad

y la jugosidad acabará en la nata, claro.

Claro. O sea, al final,

tienen que ir a ayudarte.

No es por nada. No, porque le va a echar

azúcar poco a poco, ¿no, Samantha?

Anda que... ¿Poquito a poco?

Sí, muy importante el tema del tiempo,

la gente tiene poca paciencia y sube el horno y es cuando

el merengue se te pone marrón y te lo cargas.

¿Cómo corto la carambola? Yo lo cortaría...

En estrellita, ¿no? Sí, en estrellita.

Me encanta que me preguntes, Dani, un chef con tres estrellas Michelin

que me pregunte cómo cortar la carambola,

me voy a desmayar ahora mismo. Pero bueno...

Ojo, Samantha... No puedo más.

¿Ya estás cansada? Está superduro.

¿La echo entera, puedo? Sí, échalo ya.

Qué precioso. Monísimo, es superbonito,

superdecorativo. Dale, dale.

Kiwi y mango. Kiwi y mango, vamos.

Dime, cómo lo corto, la base, ¿no? Sí.

Bueno, dos bases. Y el mango en triangulitos también.

Bueno, Samantha, ¿cómo vais a ir en "MasterChef"?

Bueno, "MasterChef" estamos en la séptima edición.

Siete ya, eh. Siete, y te contaré

una cosa muy importante.

¿Cuál? Que hoy estrenamos.

Guau, séptima edición de "MasterChef".

Sí. ¿Esta noche?

Esta noche, aparte no sabes cómo son los concursantes,

espectacular, tenemos los mejores aspirantes de la vida.

Tengo una curiosidad, después de tantas ediciones...

No te pongas celoso que te veo.

Dime la verdad, ¿alguno mejor que yo?

Sí. ¿Pero más buena gente?

Mira, esto está ya, tú, mete esto en la manga pastelera

antes que te baje. De verdad...

Esta noche estrenamos la VII edición de "MasterChef",

tenemos aspirantes espectaculares. ¡Nadie se lo puede perder!

Aparte de cocina y de este tipo de cosas maravillosas,

tenemos muchas más cosas increíbles.

¿Te pones nerviosa aunque sea la séptima?

A mí me encanta, para mí, no ha mejor plan...

Te veo disfrutar ahí. Que prepararme la cenita,

ponerme en el sofá con mi familia y ver "MasterChef".

Pues yo me apunto esta noche.

Sí, claro, es el mejor plan.

¿Seguimos? ¿Qué hacemos? Tenemos la fruta cortada...

Sí. Siguiente paso.

Vamos. ¿El merengue?

¿Todo listo? Todo listo.

¿Silpat? Aquí está el Silpat. Aquí está.

¿Dónde está la fuente del horno? Voy a ir quitando esto.

La traigo yo. Mira, está aquí preparada.

Vamos a hacerlas individuales, ¿os parece bien?

Sí, perfecto. Individuales, ¿no?

El horneado depende, un poco, del tamaño de la pavlova.

La pavlova tiene que ser un disco o, a veces, una especie de cajita,

voy a subir, un poco, los bordes para rellenarla con la nata

y con la frutita.

Un nido, ¿no? Exacto.

¿Veis que la última...? La subes un poco.

Es superfácil, Dani. ¿Crees que lo podrás hacer solo?

¿Cómo? Hago la tercera, si quieres. Tú ya has visto...

Hago el nido o lo que me diga, si me deja un poquito, claro...

Toma. Venga.

Te lo pongo ahí fácil. Ay... momento cumbre.

Házmelo bonito y, directamente, al horno.

En la tele yo siempre hago platos fáciles,

para que los haga la gente en casa. Eso es importante,

hacer cosas que se puedan hacer. Estás apretando la manga.

Eso, ya tienes la mano muy abajo. ¿Por qué?

La manga nunca se aprieta, aprieta con la mano no con la boca.

Que fluya. Y has dejado un agujero ahí...

Este agujerito te lo tapo yo ahora mismo.

Bueno... Bueno, ya veremos.

Bueno... Bueno, no está tan mal, Samantha.

No está mal pero lo va a corregir, menos mal que está aquí.

Es que es su plato. Bueno...

¿Qué hemos dicho? Cuatro horas al horno.

80 grados, ¿no? 80 grados.

Siguiente paso. Tenemos el merengue que está

a punto de caramelo, y tenemos a Antonio para montar la nata.

Te he preparado un bol, tengo aquí la nata,

tengo el vinagre, que lo eché cuando montábamos las claras.

Una gotita a las claras. Sí. Nata y un poquito de azúcar.

¿Cuándo se echa el azúcar?

Yo las monto y se la echo después. Al final.

Voy montando y cuando va cogiendo...

Me gusta que el bol esté limpio, la nata esté fría

y que no haya nada más; todo se lo echo al final.

Vamos a abrir la vaina de vainilla con una puntilla...

Cómo huele. Y con el dedo... Toma, saca una.

Hay que enseñar esto, porque... de verdad...

Que es, absolutamente, mágico. Yo soy muy provainilla.

Sí, esto lo pones dentro de la natita y ya está.

Ya sabes que Antonio... Sí.

Aspira a ser un grandísimo chef. Ah, no sabía eso.

Cuéntale cómo empezaste, cómo empezaste en este mundo.

¿Quieres...? Sí, cuéntame...

Pues, yo empecé en una cocina por una apuesta; un amigo mío...

Yo estudié paisajismo, jardinería, diseño de jardines,

estaba sacándome el carné, hacía mil cosas... Y una migo

me dijo que no valía para nada y que no trabajaría en una cocina.

Y digo: "Mañana voy". "¿Mañana?".

Ahí me fui yo, me compré un traje de cocinero como me dijo,

con el gorro bajo y aparecí en el restaurante Horcher

a la diez de la mañana vestida de cocinero.

Pelando, limpiando, hablando de fútbol, de ciclismo...

Y dije: "Esto es lo mío". Me di cuenta el primer día.

¿Cómo llegaste al "catering"? Porque un pajarito nos ha dicho...

Bueno, sí... bueno... ¿Qué te han contado?

Cuenta lo de los patines.

Ibas con patines por Nueva York, en Manhattan, llevando paellas.

Trabajo en Horcher dos años, me formo

y digo: "¿Me voy a quedar en Madrid"?

Me voy a Nueva York, con una mano delante y otras detrás sin planes.

A los dos meses de irme, volví para unos papeleos

y me compré una paella. No sé por qué.

Igual que me disfracé de cocinera me compré una paella para cuarenta.

Iba en el avión con la paella, imagínate. Viví de hacer paellas.

Y, luego, la tele. Bueno, eso vino mucho después,

diez años después o por ahí me llamaron para "MasterChef",

conocí a Pepe y a Jordi, lo pensé y dije... uf...

No sabíamos qué era "MasterChef", pero cuando vimos que a España

le apasionaba y ya llevamos siete años...

Creo que habéis cambiado la visión de la gastronomía en este país.

Sí. Y eso es muy importante.

A mí no solo me gusta que profesionales como vosotros...

A nosotros nos ha venido genial, quiero decir, habéis sido...

Los que habéis puesto en valor lo que se hace en alta cocina

y en el mundo de la Estrella Michelín.

Eso lo dices tú, un chef de Estrella Michelín,

pero es que me lo dice la señora de la pescadería,

me lo dice mi frutero... Habéis entrado en todas las casas.

Me lo dice la señora que me vende los "gadgets".

A mí, eso me parece una maravilla. Es mágico que en los recreos

de los colegios se hable de cocina. Sí, sí, sí.

Lo habéis hecho vosotros. Que en las fiestas de pueblos

hay concursos de tartas. Es maravilloso.

Una cosita... Por cierto.

¡Ay, la pavlova! Sácala. A ver qué pasa...

Esto ya está montado, está a vainilla,

vamos a meterla en una manga pastelera.

Mira qué bien han quedado. Llevaban un camino bueno.

Creo que esta es la mía. Sí, seguro...

Tengo ahí mis dudas. Están fenomenales.

¿Están perfectas? Espera, le falta...

El toquecito de azúcar, ¿no? Tu azuquítar.

Sí, me gusta echarle un poquito.

Vale. Una cucharita, para que tenga...

Tiene la vainilla...

OK, tenemos una manga por aquí.

Da mucho gustirrinín, siempre lo digo,

me gusta el gustirrinín, la mangas pastelera es un objeto

que se puede tener; es barato, fácil de encontrar

y que mola mucho utilizar.

Hoy día, para salado, también, para hacer un puré de patatas...

Los rellenos. A mí, aparte de lo bonito que sale,

es que me apasiona la manga pastelera, ¿no os gusta?

A mí sí. Sí...

La siguiente paella, la haré con la manga.

Lo saco que dijiste que querías presentarlo 3aquí.

Queda bien. Al ser tropical...

Tenemos el tronco de una palmera para presentarlo.

Ahí está.

Vamos. Hazme tú... acaba tú la pavlova.

¿La acabo yo? ¿Entera? Házmela mona, te he dejado aquí...

Es mucha responsabilidad. Bueno... ¡anda que...!

Además, que últimamente, siempre está con la maderita.

Hombre, claro, es que es tendencia. Tendencia. Defiéndelo, defiéndelo.

Vamos a hacer una cosa, vamos a poner...

Quiero aprender de él, me gusta mucho Dani e ir a sus restaurantes.

Me gusta consumir Dani. Ponemos esto.

¿Sí, no? Dani, todo el mundo te idolatra.

Soy de Dani. Me pones nervioso.

Sí, claro, seguro. Qué morro tienes.

Yo que te iba a comer la oreja... Sí, eso me lo hace Pepe.

No por nada, por ese maravilloso sándwich. ¡Ojito, eh!

Ese maravilloso sándwich que llevas.

Tengo una colección de pendientes de comida:

burritos, perritos calientes, "cupcakes" de colores,

tartas de tres pisos... Todo lo que te puedas imaginar.

Mira qué mono está quedando. Que tienes una fiesta especial,

que quieres quedar bien con tus amigos, que...

En cuatro horitas... (RÍEN)

Bueno, cuatro horitas está el horno trabajando.

Dani, Antonio y yo, ¿qué hemos trabajado?

Tú tres minutos, ¿tú? Nada.

Tú tres y yo tres, nueve minutos, cuatro horas al horno

y tenemos unas pavlovas... Aparte, lo podemos dejar hecho.

Quedas bien, es barato, es divertido...

Lo puedes decorar con frutos rojos o con frutas tropicales.

Quedas genial. ¿Sabes mi lema? A ver, dímelo.

Quedar bien sin complicarse la vida.

Quedar bien sin complicarse la vida. Samantha de España.

¿Qué te falta?

Solo queda comérnoslo. Te quedas con nosotros, ¿no?

Hay una para cada uno. Está preparado para eso.

¿Para quién he hecho tres?

Para ti, para mí... Y para Antonio.

¿Le damos una o nos las comemos nosotros?

Se la damos. Vale.

Hombre... A comer.

("Forever Lost", The Magic Numbers)

("Forever Lost", The Magic Numbers)

("Forever Lost", The Magic Numbers)

Vaya menú de película.

El rodaballo es mi pescado favorito.

Lo sabíamos. ¿Sí?

Antonio me lo ha chivado. Ah... amigo.

Bueno, vosotros no dejéis de seguirnos en redes sociales:

@hacerdecomertve.

Como siempre decimos: Haz la comida y mejora tu vida.

¡Exacto! Vamos a comer. Vamos al lío.

Qué bien lo has hecho, Samantha.

A mí me encanta.

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Hacer de comer - Rodaballo al horno y tarta pavlova

26 mar 2019

La primera receta del día es un rodaballo asado con gambas al ajillo y toque de hinojo. Después, Samantha Vallejo-Nágera elabora un postre aprovechando el calor del horno: una tarta pavlova.

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