Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Revuelto de bacalao y flan de leche condensada - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía del programa)

Dani, vengo reventado. Te lo juro.

¿Reventado? Vaya partidazo hoy.

Bueno, ¿cómo has quedado? ¿Eh?

¿Cómo has quedado? 6-0, 6-1.

6-0, 6-1. Bueno, tú eres Antonio Nadal, ¿no?

No. El del cero y el uno soy yo. ¡Ah!

La verdad es que ha habido una milésima de segundo

que he dudado.

Pero, bueno, ha sido un partidazo.

Por pequeños detalles se ha decantado de su parte.

¿Sí? ¿Qué tenía, seis años?

(RÍE)

Buenos días a todos. Hoy vamos a hacer un revuelto

de bacalao, ajetes y patatas paja fritas.

Y luego, un flan... ¿Eh?

De leche condensada con Miguel, uno de nuestros espectadores.

¿Cómo lo ves? Con el hambre que traigo, Dani,

por favor. Venga, vámonos.

Me lo voy a comer todo. ¿Todo?

Sí, sí, sí. Empezamos por los ingredientes.

Ingredientes para este revuelto de bacalao:

ajos tiernos, o ajetes,

bacalao, patata, huevo,

un poquito de aceite de oliva, sal, nata y pimienta.

Y luego, cebollino un poquito que picaremos

y que cogeremos del jardín. ¿Vale? Vale.

Primero tú empieza con los ajetes, ¿vale?

Me los cortas finos. Finito.

Cilindritos, rodajitas. Con mucho arte.

¿Vale? Y yo mientras voy explicando un poco

lo que son las patatas paja.

Nosotros ya antes hemos cortado esas patatitas,

la hemos lavado bien, que es muy importante

y la hemos metido en agua fría, lo más fría posible.

Luego, mandolina. Veis aquí, ¿no?

La mandolina siempre tiene diferentes posiciones.

En este caso, la hemos hecho en esta ondulada.

¿Vale? Que vamos a hacer ahora la patata paja por aquí.

Patata para freír, la mejor siempre: patata agria.

Aunque en casi todos los supermercados

encontraréis monalisa, que la verdad

es que es una patata que vale para absolutamente todo.

Si vamos solo a freír en casa...

Compras patata para hacer varias cosas,

no vas a estar comprando

diferentes tipos de saco, ¿no? Claro.

Entonces, compraríamos monalisa.

Si sabes que vas a freír, lo mejor siempre patata agria.

La he pelado porque aquí somos, como sabéis, muy curiosos.

Si no la queréis pelar, no pasa absolutamente nada.

¿Veis lo que está quedando aquí?

Eso es la fécula de la patata.

Esto, para que fría y quede

totalmente crujiente, no nos interesa.

Otra cosa es que estuviéramos haciendo

como los catalanes hace el "trinxat"

de patata y col. Necesitamos que tenga

un poquito de fécula para que pegue.

Y aquí, precisamente, queremos todo lo contrario.

¿Veis aquí la patatita? La echamos.

Y la lavamos bien hasta que el agua quede totalmente cristalina.

Ahora lo que voy a ir, es poniendo...

Pásame el aceite de oliva. Patata frita, eh.

Si podéis, aceite de oliva. Si podéis permitiros ese lujo,

yo la patata... Hay dos cosas en mi vida

en las cuales intento freír siempre en aceite de oliva,

que es la patata y el huevo frito.

Bueno, mientras se calienta el aceite,

lo que vamos a hacer es secarla bien.

Superimportante secarla bien. Primero la escurrimos.

Importantísimo secarla bien, ¿vale? Y os digo una cosa.

No se os ocurra ahora mismo echarle sal.

Yo, la patata frita, intento jamás echarle sal

hasta que no salgan del aceite.

Si yo echo sal, la patata llora.

"La patata llora".

La patata llora. Brutal.

¿Te ha gustado? Dani, de verdad,

te estás volviendo poeta.

Es que soy un poeta. "La patata llora". Lloro yo.

Si le echas sal, llora. Lloro yo con los ajetes.

Imagínate que te echara sal. A ver si no ibas a llorar.

Claro. Cuéntale a la gente

cómo guardas tú las patatas.

¿Que cómo guardo yo las patatas? Muy sencillo.

El problema que comete la gente con el tema de las patatas,

es que va al mercado, se las dan en bolsas de plástico

y las dejan ahí derrumbadas en la cocina.

Y las patatas hay que tenerlas en oscuridad,

donde no les dé mucho, una temperatura agradable.

Nunca en el frigorífico.

Y si ya nos ponemos, culinariamente hablando,

profesionales, su bolsita de tela con sus pequeñas aperturas

para que la patata respire. Respire.

Porque el que llora, respira. Claro.

Llorar, respirar. Exacto.

¿Has acabado con los ajetes? ¡Hombre, Dani!

Desmigájame el bacalao.

Mira. Los ajetes nosotros hoy los vamos a saltear con el bacalao.

Pero si lo quisiéramos poner en crudo, ¿vale?,

deberíamos dejarlo con un chorrito de agua...

Para que... Sí.

¿Para qué? Hombre, para que...

¿Te lo digo? Venga, dímelo.

Si me lo dices, de verdad, me vas a sorprender.

¿Para que mantenga el crujiente?

No.

¿Para que mantenga el verde? No.

¿Para que no...? Huele, huele.

¿A qué huele un ajo tierno?

A cebolla. A cebolla. Vale.

¿Y qué queremos hacer cuando te digo eso?

Vamos a saltear, que es diferente.

Si lo quisiéramos poner en crudo por encima, que queda bien,

necesitamos un chorrito de agua, que se vaya limpiando

para que pierda esa sensación y esa...

Es verdad. Esa brusquedad, digamos, de sabor.

Te juro que lo sabía. Es muy potente.

Es una cosa que yo siempre hago cuando lo utilizo en crudo.

Una pregunta. El bacalao desalado.

Sí. Desalado. Pero está desalado.

Está desalado. Que estoy viendo a la gente

en casa comprándolo salado y desmigándolo.

Si lo compras salado y lo echas aquí,

nos va a salir el revuelto salado.

El salado revuelto. El salado revuelto.

O un revuelto muy salado. Bueno, echo aquí

un par de patatitas para ver un poco cómo está.

Una cosa importante a la hora de hacer patatas paja.

Tenemos la sensación de que la patata...

Algún día hablaremos de patata frita

y de cómo hacer las mejores.

Siempre tenemos esa sensación

de que el aceite tiene que estar muy caliente.

No es así. Tiene que cocinar

y luego pegarle caña, en el caso de las fritas.

En el caso de la paja, porque esté muy caliente,

no quiere decir que nos vaya a salir

más crujiente. ¿Vale?

Necesitamos que se haga tranquilamente

y luego le pegamos más de caña y ya sí que se nos dora.

Pero si la echas y se dora, al final, no se acaba haciendo,

aunque sea muy fina. Dani, me sé una historia

de Marilyn Monroe y patatas.

Tienes una historia con clase. ¡Hombre, por favor!

¿A que no sabes qué le pasó? ¿Qué le pasó a Marilyn?

Ella llegó a una gala con un vestido muy ceñido.

Ella muy bien, tal y cual.

Claro. Y la gente la tachó de vulgar.

¿De vulgar? Y le dijeron que para eso,

que vaya a la gala con un saco de patatas puesto.

¿Y sabes qué hizo ella? ¿Qué?

Que llegó un día y para hacerse las fotitos

que se tenía que hacer, se presentó, ¿cómo?

Con un saco de patatas puesto.

¡Olé! ¡Viva Marilyn!

A ver. Yo imagino que dentro llevaría algún forrito o algo.

Le iba a picar el cuerpo... Imagínate.

No quiero ni imaginarlo.

Tú imagínate. No quiero ni imaginarlo.

Bueno, vamos a ir echando ya la patatita.

Yo no sé qué es lo que le picó a Marilyn Monroe,

pero la boca se la calló

a todo el mundo. Eso sí. Seguro.

Bueno, lo ha hecho más de una vez.

Otra cosa importante. No me toquéis mucho

cuando echemos la patata. Dejadla que se empiece a freír

y ella sola vais a ir viendo cómo primero... ¡Bum!

Sube mucho el aceite. Parece que no se ve.

Pero luego, poco a poco, el aceite va bajando,

la patata casi sube a la superficie.

Pasa igual con las patatas fritas.

Y vais a ver... ¿Veis cómo va perdiendo esa...?

¡Oh, qué bien huele, de verdad!

¡Uf! Aunque sea muy finita, insisto,

no es cuestión de poner a mucha temperatura

y ¡pam! que se haga fuerte.

Se tiene que hacer poco a poco. Se tiene que freír.

Mirad.

Y os digo una cosa, eh. Una vez hecha, ojo,

lata hermética, cerramos

y tenemos nuestras patatitas chips ahí.

Para sacarlas en cualquier aperitivo.

Mira. Cuando una patata ha perdido toda su agua

y se está empezando a dorar y a deshidratar,

ya se ve que ha subido a la superficie

y se ve que está perdiendo toda su agua

y ya se ve que está casi en su punto.

Mirad.

Mirad qué pinta.

¡Uh, Dani!

Mira qué patatita.

Mira cómo hemos hecho una montañita aquí de patata.

Perfecto.

Bueno, ¿cómo vamos? Que esto ya...

Yo estoy listo ya, eh.

Dani, ya me queda poco. Apartamos esto por aquí un poco.

Y voy a sacar la sartencita.

OK. Vamos a saltear los ajetes.

Y estoy esperando a que algún día

Antonio termine de desmigar el "bacalado".

Perdona que te diga, pero has cortado solo una patata.

He cortado el "bacalado". Para meterte presión,

tu siguiente trabajo. (SUSPIRA)

Sabes lo que es, ¿no? Hombre.

Estamos haciendo un revuelto, huevos, bol.

Échame cuatro huevos. Cuatro huevos.

Y esa nata que tienes ahí. ¿Te la mezclo?

Le pones un poco de sal y un poco de pimienta.

Bueno, ajetitos.

Por ahora no le voy a echar nada de aceite.

Se lo echaremos cuando ya lleve un poquito...

con el bacalao.

Fijaos que no le he puesto nada de grasa, ¿vale?

Y estos ajetitos...

Huelen absolutamente genial y están doraditos.

Ahora voy a echar el bacalao.

Dani, pues la expresión de "el que parte el bacalao"

viene del Caribe. ¿Ah, sí?

Hace siglos, los pobres esclavos se ponían en fila india

y había una persona que les daba de comer tiritas de bacalao.

Una persona que iba cortando. Claro.

Iba cortando y les iba dando. De él dependía

la tira de bacalao grande y la pequeña.

De ahí la importancia. El que parte el bacalao

y cómo lo parte. "El que parte el bacalao".

El que parte... El que daba de comer.

El que daba de comer. Claro.

Ojito, en el Caribe. No lo sabía.

Importante, muy importante.

¿Veis el agua esa de aquí...?

No voy a echar grasa, no echo aceite de oliva,

hasta que ese agua desaparezca, porque si no...

Maltratamos la receta y maltratamos el bacalao.

Dani, echo la natita. Ahí está.

Un poquito de sal y pimienta.

Si lo hubiera echado, hubiera echado aceite

en un bacalao que se va a cocer, se va a cocer, literalmente.

Has echado la nata, ¿no?

La natita, los cuatro huevos, sal y pimienta.

A mí me gusta hacer el revuelto al revés;

no me gusta echar el huevo sobre las ingredientes,

prefiero echar el huevo y, luego, los ingredientes,

porque esto está cocinado y con un poquito de color.

El aroma es muy diferente a, si de verdad...

Seguid los pasos, que las cosas sencillas tienen sus trucos

y tienen sus maneras de hacerlas.

Si hubiera echado el aceite con el agua, se hubiera cocido

y no habría salido este colorcito, no tendríamos este aroma;

no tiene nada que ver el cocido con la plancha.

Siempre pongo el mismo ejemplo; merluza al vapor o a la plancha,

al vapor está buena, pero a la plancha

no tiene nada que ver. Por esa plancha, por el dorado,

porque la proteína se dora y es como está perfecto.

Importante, coge una tabla y pica cebollino bien finito,

que lo vamos a mezclar con la patata, ¿vale?

Sí, voy a por el cebollino.

Recordemos, tenemos los ajetes con el bacalao, por aquí,

que hemos salteado, previamente, en la sartén;

aquí tenemos pimienta, sal, cuatro huevos y un poco de nata.

Esta nata se echa mucho en los revueltos,

lo que hace es cremarla, hacerlos más elegantes.

Luego, voy a poner un poco de aceite de oliva aquí.

Voy a echar el huevo ya y cuando haya cuajado, un poco,

voy a empezar a echar el bacalao.

Así... Siempre dejo, un poco, que cuaje.

Dani, ¿sabes qué le pasa a mi novia cuando quiere hacer una tortilla?

¿Qué? Se le convierte en revuelto.

Se le convierte... Del tirón. Te digo una cosa...

A tu novia le pasa lo que le pasa a mucha gente.

Sí. Quieren hacer una tortilla

y como no les sale, dicen: "He hecho un revuelto".

Pues nada... Mira qué revuelto. Mirad, está blanquito.

A mí me gusta en su punto, no me gusta ver mucha...

Pero me gusta blanquito, no me gusta darle color al huevo.

Y con esto... Con esto ya está hecho.

Una cosa que sí os recomiendo, de verdad,

que lo saquéis de la sartén para emplatarlo;

la sartén sigue caliente y se sigue haciendo,

y no quiero que pase, por tanto, lo saco

y, desde aquí, no de la sartén, lo voy a emplatar.

Me falta solo el cebollino, ¿cómo lo llevas?

Bien. Vamos a emplatar a nuestro estilo.

Uno, dos... Mira qué platos más bonitos.

Huy, Dani, cómo te estás poniendo de fino...

Hoy estoy muy en modo flor.

Ya te veo, ya te veo. Modo flor, modo primaveral.

Me gusta, me gusta.

¿Cómo lo ves? Unos moldecitos por aquí...

Plato perfecto para cuaresma, ¿eh? Oh...

Que hay que comer esas recetitas tradicionales de bacalao.

Ojo a este toquecito, también.

Un poquito de aceite de oliva ahora, al final.

Genial.

Vamos a emplatar, aunque Antonio no ha terminado su trabajo,

pero yo ya voy poniendo mi revueltito.

Como sabes que viene Miguel, has puesto tres platos.

¿Estás dando el servicio de tu restaurante?

Lo que sé es que somos tres, habrá que emplatar tres.

Para dar servicio en mi restaurante haría sería esto...

Que es lo que le digo a mis chavales:

"Trabajemos cómodos, no trabajemos desde la otra punta".

Movemos el plato, cambiamos y volvemos a tener, otra vez...

El platito para que podamos hacerlo bien.

Miguel va a venir a cocinar porque subió su foto

a redes sociales, #hacerdecomer. Aquí está porque dijimos...

Tiene buena pinta. Vamos a hacerla, ¿verdad o no?

Exactamente. Dani, ¿le puedo poner mi lluvia...?

Espérate, espérate. Así, sin miedo, ¿vale?

Eh, no aplastéis las cosas.

Vale. Dejadlas ahí... que caigan.

Sutilmente. Vale.

Volumen. Volumen; eso, eso.

Por último, ¿le pones el cebollino?

Se lo pongo, pero ¿vas a poder levantar el molde con la patata?

Escúchame, si se cae un poco, se va a caer.

Eso lo haces tú, no me atrevo, yo te pego la lluvia.

Chis, escucha. No, sin mirar. Mírame a mí.

Estilo Laudrup. Mírame a mí.

Te ha quedado bien, no voy a decir que no.

Ahora, su toquecito... Acordaos que no le echamos sal

cuando las freímos porque no fríen bien.

Dani, mírame, mírame.

Lo que miro es que tienes que echar sal a la patata.

Venga. OK. (RÍEN)

Si quieres, ahora, te miro. Venga.

Te miro. Mírame.

"Eres más chulo que un ocho". Tú eres el que...

Por favor, deja que termine mi toque de finura, por favor.

Por favor. Venga.

Señores, jóvenes de España, triunfad.

Esto ya está, a continuación, nos vamos a marcar...

Vamos a ayudar a Miguel a hacer su receta.

Un flan con leche condensada.

("You're My Best Friend", Queen)

("You're My Best Friend", Queen)

("You're My Best Friend", Queen)

Dani, ahora viene Miguel, ¿eh? Ojito, que hará un pedazo de flan.

Seguro que le vas a dar la vuelta a algo.

Bueno, creo... Vamos a hacer un poco de chantilly.

(Timbre) Que quede bonito. Ve a por él.

Es mi gracia, no lo puedo resistir,

estamos en mi casa y le doy mi toque.

Sin miedo, Miguel. Sí, sí.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Hola, bien.

Bienvenido. Muchas gracias.

¿Qué te cuentas? Aquí vengo a echar el ratillo.

Escúchame, ¿ese acento, tío? Ese acento te suena, ¿no?

Es de la parte de Pamplona. Eres gallego, ¿no?

(RÍEN) Sí, del norte.

Creo que Antonio es quien elige porque solo trae andaluces.

No, no, Dani. ¿No?

Yo veo quien sube las fotos a las redes con #hacerdecomer.

Leoneses, asturianos, cántabros, gallegos, quiero... no sé...

Catalanes, vascos. Que suban fotos.

Por favor, Cantabria, Asturias... Riojanos...

De Madrid... Subid fotos a las redes con #hacerdecomer.

Lo bueno abunda. Ay...

¿De qué es la receta? De flan con leche condensada.

Como te hacía falta azúcar, ¿no? Sí, un poquito...

Para quitarme de la dieta. Para quitarte de la dieta, ¿no?

He decidido, como estamos tan dulces,

poner un poco de... Un poco...

De más azúcar, ¿no? Un poco de chantilly.

Una crema chantilly con un poco de nata y de vainilla.

Vamos a ir con los ingredientes. Vale.

Vamos a ir por partes, primero, lo haremos en un molde.

Sí. Habrá que encamisarlo.

Estas cosas le gustan mucho, a Antonio le encantan.

Encamisar quiere decir ponerle la camisa de caramelo;

o sea, azúcar y agua, ¿vale?

Haremos un caramelo y lo pondremos debajo del molde.

Luego, la nata, con un poco de vainilla en polvo

y el azúcar, para la chantilly.

Y, finalmente, para tu flan; leche, leche condensada,

huevos, y, también, quieres echar esencia de vainilla.

Sí, claro. Bueno...

He puesto el limón para, luego, ponerle ralladura de limón,

para darle frescura a tanto dulzor. Vale.

"Tac, tac, tac". Me gusta, Dani.

¿No? Esa lluvia del cítrico.

Bueno, te voy a dejar que nos organices, ¿vale?

Pero dejaré las cosas claras. Vale.

Yo soy el que parte el bacalao, antes explicamos por qué;

Antonio es el que ayuda al que parte el bacalao;

y tú eres el invitado. Vamos a hacer una pequeña excepción

y vamos a dejar que mandes tú qué es lo que vamos a hacer.

Yo parto el bacalao. Exacto.

Venga. ¿Vámonos?

Vámonos. ¿Qué hacemos?

Lo primero que hay que hacer es batir los tres huevos,

luego, se echa la leche condensada y se le añade la leche.

Lo haces tú. Muy bien, perfecto.

Yo iré haciendo el caramelo, ¿vale? (MIGUEL Y ANTONIO) Vale.

Voy a poner los tres huevos, dime, Miguel.

Echa los huevos y los bates. Los bato.

Sí. Pues, dame un tenedor de ahí.

¿Cómo dices? Estamos en pastelería, usa una varilla.

La varilla... Bueno, vale.

Es que... de verdad... Venga, trae, trae.

Escúchame, estamos en mi casa. Venga, pues, venga...

¿No hemos dicho que hoy partía yo el bacalao?

Pero mi bacalao es más grande. Bueno, venga...

Tú mandas, pero dale una varilla.

Al final, se sale con la suya... Hombre...

Pero si lo digo por su bien. (RÍEN)

¿Qué más? Echa la leche condensada.

Vale, ábremela.

Tendrás que trabajar algo, ¿no? No solo con...

Yo voy haciendo el caramelo, ¿no? Sí, también.

Vale, ¿qué tengo que hacer? Pues, echa la leche,

la leche, el azúcar y un poquito de agua.

Cuánto tiempo, temperatura. Yo lo pongo...

Ah, claro. Bajito.

¿Eso es que lo mueves? Lo muevo.

¿Vas moviendo el caramelo? Claro.

Te echo la bronca, te quitaré el mando del bacalao.

Bueno, yo siempre echo un poco de agua

porque al final se integra mejor

y es mucho más fácil y lo que sí es verdad,

lo remueves como hago yo, pero no...

Sí, sí, lo remueves. Cómo haces este gesto,

pensé que metías algo. No.

Bueno, ya estoy más tranquilo.

Bueno, Miguel, el protagonista eres tú, dime, a qué te dedicas.

Trabajo en marketing, en patrocinio deportivo.

En patrocinio deportivo con lo cual yo el perfil no lo doy.

Más o menos. Pues yo me he echado hoy

un partido de tenis que lo flipas, 6-0, 6-1.

¿Contra quién, estaba cojo o algo? (RÍE)

Eh. No, pero si el que perdí fui yo.

Ah, vale. Por eso, el otro estaba cojo.

No te pases, no te confundas al partir el bacalao.

Escucha. Que estoy hablando con Miguel.

Me ha encantado.

Bueno, Miguel, y ahora, qué más. Ahora echamos la misma medida,

la medida de la leche condensada dos veces.

O sea, aprovechamos esta medida de...

De leche y espera.

¿Vale? Lo que tú mandes.

Pero dónde vives, ¿en Cádiz? No, en Madrid porque trabajo aquí,

pero soy de Trebujena, un pueblo de Cádiz.

No me lo puedo creer.

Sí, sí. Trebujena.

Trebujena es mi pueblo favorito de las angulas.

Ahí, ahí. Tengo el mejor recuerdo

gastronómico de mi vida en ese pueblo.

Es lo mejor que hay. Le tengo un cariño bestial.

Qué más. Eso se cuela ahora.

Lo colamos. Lo cuelas, sí.

Ojito, Miguel, cuelo. Cuelas.

Y tú te vas a poner ya... Sin derramar nada, pero bien.

Qué pasa. Es que vas de guay.

No lo he visto, no lo he visto.

Escúchame. Le falta la vainilla.

Sí, échasela. ¿Se la echo o después?

Ahora, y después. Échale la mitad que la otra

es para mí. Ahora se me caerá toda, Dani.

¿Te imaginas?

Bueno, Miguel, te pones a hacer tú

la chantilly, te traigo el bol. Perfecto.

¿Vale?

Bol frío. Vale.

Cógete una varilla, funciona ese brazo.

Y, Dani, qué. La nata y montarla.

Venga, al lío. ¿Y ya está?

Natita. Venga.

Así se hace, Antonio.

Vámonos. Échale brazo.

A sufrir.

Qué malo eres, eh.

¿Por qué?

Y el brazo que yo estoy echando. Vamos a contar bien

cómo se hace la chantilly a la gente.

Se echa la nata, ahora se monta. Ya, pero, a ver, no.

No se da vuelta, así no.

Vale, ¿entonces, cómo? Mira.

Primero, ¿se lo cuento, no? Es que Antonio está siendo malo,

está siendo malo. Mira, un bolecito con agua fría.

Echa un poquito de agua aquí.

¿Vale? Y luego, nunca montéis así

porque así te puedes tirar toda la vida.

Vale. Cuando se monta tiene que entrar

aire y hay que doblarlo un poquito y darle así.

Así. Siempre así.

Vale. El agua fría porque necesitamos

frío para la nata que monte bien.

Y para que monte, que una cosa monte,

necesita aire, ¿vale? Y entonces, para meterle aire,

si haces así, realmente, no le metes aire.

O sea, puedes estar media hora montando.

Es lo típico que me llama mi hija y dice:

"Mamá, no se me monta la nata", de verdad.

Sí, sí. "Iba a poner un bizcocho

de chocolate y le iba a poner nata y no se me monta". Y le digo:

"Mira la fecha de caducidad", no sé.

No, es por eso, porque no le entra el aire.

Bueno.

Siempre para meterle aire, así, pero no lo voy a hacer yo.

Lo vas a hacer tú y a mano, eh.

Mira, bueno, chantilly muy sencilla

y es una chantilly básica. Nata, montamos un poquito,

metemos aire, a lo mejor algún día Miguel termina

y le añadimos un poquito de azúcar y de vainilla

en polvo y el azúcar que le añadiremos será azúcar glasé.

Azúcar en polvo que si no tenéis en casa,

la metéis en un molinillo el azúcar en grano, trituráis

y ya tenéis azúcar glasé.

No hace falta comerse la cabeza. ¿Cómo va eso, Miguel?

Estoy ya está medio montado, Dani. Mira el tío.

Hombre, claro. Ojito, Dani, le incorporo un poco.

Venga, poquito. Poquito a poco.

Con un poquito de vainilla en polvo.

Poquito, poquito. ¿Le sigo dando?

Sí, tú dale. Bueno, Miguel, con quién vives.

Yo ahora vivo con mi novio. ¿Y cocina o no cocina?

Cocino yo porque yo quiero. Eso te iba a decir.

Sí, porque yo quiero. Lo echas, literalmente.

Ahí. Ya lo sabía.

Aprecio mucho mi cocina. ¿Pero friega por lo menos o no?

Él friega, yo cocino. Igual que aquí Antonio.

Claro. Bueno, a ver, caramelo,

ese colorcito es perfecto, lo que se llama

en cocina color avellana y ahora vamos tirarlo

con mucho cuidado que eso no es que quema, arde.

Vamos a moverlo por aquí un poquito, fíjate

cómo se pone de caliente solo con el caramelo.

Bueno. El chantilly ya está.

El chantilly...

Está bien. ¿Sí?

Venga, sí, vamos a darlo por bueno.

Le damos un aprobado. Venga, el flan

tienes el molde con el caramelo, tienes la masa del flan

y tenemos el chantilly. Vale, ahora lo que hacemos es

el flan lo echamos en el molde y ahora lo metemos

en el horno a 170 grados por arriba y por abajo

sin aire, al baño María.

Vale, al baño María, ojo. Sí, y esto lo reservamos

en el frigorífico bien frío.

Y esto lo volcamos aquí. Bueno, te veo sobrado.

A ver. Bueno, bueno.

Oye, pues tiene más arte que yo.

Uno va cogiendo soltura poco a poco.

Vamos a contar a la gente el baño María para qué sirve.

Lo que hace es que has echado se cuaja y se va haciendo

y se va cuajando al horno poquito a poco.

¿Pues, vamos a ello? Venga, Dani, vamos.

Como ha dicho Miguel, lo dejaremos 50 minutitos

a 170 grados por arriba y abajo y sin aire.

(Música)

Bueno, estoy rellenando la manga con la chantilly, vamos a cerrar,

le pusimos una boquilla rizada preciosa.

Y ahora vamos a... Desmoldar.

Miguel, ¿te doy el honor de desmoldarlo ya que es tu flan?

A ver, la puedo liar un poquito. O sea, me metes a mí el marrón.

Sí, aquí el que parte el bacalao es quien lo parte.

Es verdad, por eso te lo doy a ti.

Bueno, hemos dejado enfriarlo un poquito, claro,

porque si no, se nos caería ahí a trozos.

Y esto se desmolda de esa manera

O sea, se pone lo que es un platito así, que sea recto,

todo lo recto posible y luego, se hace...

Así.

¿Vale? Y yo he escuchado que esto ha caído.

Ahí, ahí.

Ha caído. Ahí.

Vamos a ver cómo está tu receta porque..,

(SUSPIRA)

¿Ves? Bueno, bueno.

Bueno, bueno, bueno, eh.

Ojito, Miguel. Bueno, bueno.

Oye, tiene buena pinta,

creo que le metemos un poco de nata en el medio.

Perfecto. Vale, hay que tener cuidado

que tiene el caramelo, pero por eso empezamos por aquí.

Y vamos a ir de aquí para allá. La nata es tuya.

Miguel, qué te parece, al final... Y ahora aquí en el medio.

Siempre el flan con un poquito de nata está bien.

Sí, sí, queda bien. Otro...

Y otro aquí.

Está perfecta, ¿no? Bueno, vamos a terminar aquí

con ese poquito de limón. Ya, sí.

Bueno, le eché el limoncito ya, un poquito de aroma

y esto tiene una pinta bestial y estoy deseando probarlo

porque nunca he probado un flan de leche condensada.

Ni yo. Pues yo sí, está buenísimo.

Imagino, si es tuyo. (RÍEN)

Bueno, pues a ello vamos, vamos a comérnoslo.

Bueno, Miguel, pedazo de revuelto de bacalao

con ajetes y patatas paja que te hemos preparado, eh,

para comernos antes de tu pedazo de flan

con leche condensada, eh.

Maravilloso.

Y como hoy, al final, quien partió el bacalao fue Miguel,

voy a dejar que él despida el programa, dale.

Haz la comida y mejora tu vida.

Ole, vámonos. Pues vámonos.

Te lo has ganado. Hoy se lo ha ganado, sí, señor.

Ahí, ahí. Ahí.

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Hacer de comer - Revuelto de bacalao y flan de leche condensada

11 abr 2019

Hoy unos huevos revueltos de bacalao, servido junto a unas patatas paja. Miguel, un seguidor del programa viene a presentar un flan de leche condensada, acompañado de crema chantilly.

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  1. Alarosa

    El video del 10 de abril, no es el de la crema de alcachofas y guiso de conejo (fué el 8 de abril), sino el de Fabes con Almejas y Arroz con Leche. La descrición está igualmente equivocada.

    12 abr 2019