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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Remojón granadino y repollo con carne y arroz - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Me da igual cómo te pongas. Que no, tronco, que no.

Te pegué una palicita al pádel. Me dejé, yo soy más de paleta

de playa. De frontón, tú eres de frontón,

de pegar fuerte porque le pegaste todas al cristal.

Que no, a ver, me dejé, sé quién eres y me dejé un poquito,

ya estás mayor y no quiero cazar de más, Dani.

He ganado y te toca pagar la comida, el próximo día.

Hecho, está hecho, cuando quieras, donde quieras.

Buenos días a todos, como veis estoy con mi amigo

Carlos Maldonado que vino para echarme una mano

para preparar la primera de las recetas de hoy

que es un remojón granadino. Ahí está.

A ver. Granadino, eh.

Voy a marcar el territorio porque yo soy malagueño

y entonces, remojón granadino y la ensalada típica

de bacalao malagueño hay pocas diferencias,

pero, bueno. Qué diferencias hay

o qué diferencias consideras tú que hay.

Claro, eso lo veremos luego, porque depende de muchas cosas

es como la porra antequerana y el salmorejo cordobés.

No sabemos en el fondo las diferencias, unos dicen

que lleva pimiento, otro no, pues el remojón granadino

está por ahí, creo que la única diferencia

se llama patata, pero, bueno, vámonos.

Vale. Después haré unos rollitos

con repollo o con col rellenos de carne.

Así que, Carlos, nos lavamos las manos,

yo me las lavaré también, pero por ahora, contaré

los ingredientes de este remojón granadino:

bacalao desalado, aceituna negra, naranja,

sal, perejil rizado, vinagre de Jerez, aceite de oliva,

cebolleta, ajo, laurel y huevo. Me voy a ir lavando las manos

mientras, a ver, Carlos...

No me dejes solo que te la lío. No te preocupes.

La diferencia, realmente, entre el remojón granadino

y la ensalada malagueña son las patatas. La ensalada

no deja de ser una ensalada de patata con bacalao,

naranja, aceituna negra, cebolla en crudo

y el remojón granadino es esa misma receta

o muy similar, pero sin patata.

Muy bien. Tenga el nombre que tenga

es una ensalada deliciosa, sana y fresquita y perfecta,

además para cuidar el cuerpo. Sí, niquelado.

Nos ponemos manos a la obra.

Cuéntame. Pues creo que podemos ir,

¿quieres sacar los gajos de naranja o los saco yo?

Los saco, como me digas, tú mandas. Mira, por aquí,

vete sacando los gajos de naranja

yo voy a ir explicando alguna que otra cosita interesante

del bacalao porque siempre, cuando empecé a cocinar

con bacalao, encontraba siempre el bacalao salado

y veía a mi madre siempre desalarlo un montón de horas

que no tenía nada que ver con el bacalao de hoy,

en más, en mi familia la ensalada malagueña se hacía

con bacalao seco en muchas ocasiones

y le daba un tono tostado que estaba muy bueno.

Quiero decir, vamos a hacer esta receta tradicional,

pero sí os daré una pequeña idea

que es comprar ese bacalao seco y tostarlo ligeramente.

Ojo, si lo hacéis directo a la barbacoa ni te digo,

o sea, con que tenga un poquito de quemadillo.

La brasita, la brasita. Suena mal, pero si tiene un poco

de quemadillo, es mucho mejor. Todo, un toque rustido,

ese amado mayar. Eso es, ese mayar y además

el mayar guay es cuando tiene ese punto de salado.

Sí, sí. O sea, el mayar de algo

que ha estado salado o curando como es el caso

de un bacalao seco, es brutal en boca.

Me encanta, bueno, bacalao, lo primero que haré

como voy a confitarlo, vamos a secarlo un poco.

Ahí está, aceitito de oliva, en este caso puede ser un aceite

suavito porque cocinaremos el bacalao aquí, pero además,

de cocinarlo, lo que haremos será

utilizar ese aceite para aliñar esta ensaladita.

Meto el bacalao, vamos a confitar como he dicho.

Confitar, al final, no deja de ser una cocción

que está cercana a los 80 grados,

que hay algunas burbujitas, pero no mucho.

Importante, también que cubra, ligeramente, el bacalao.

Qué maravilla. Hay que poner los huevos a cocer.

Ajito. Ajito roto, perfumamos el aceite.

Así. Y huevos también.

Sí, vamos a coger, romper el laurel por aquí

y voy a poner otro cacharrito para ir cociendo huevos.

Y un chilito por ahí, una cayenita, un toquecito picante.

Le vendría bien, la receta tradicional no la lleva,

sabes que nosotros, bueno, iba a decir, en general,

somos un país de muy poco picante, muy poco, o sea, si te fijas

en las recetas tradicionales solo encontrarás picante

en las gambas al ajillo que lleva guindilla,

la salsa brava, en cosas un poco así, luego,

no hay una receta, en los callos... Bueno, los callos.

En los callos un poquito, a lo mejor.

A mi abuela le gustaba el rock'n'roll, cuando hacíamos

esos arroces que los hacía a la parisién en la lumbre.

¿Le metía picante? Sí, sí, Josefa siempre.

Josefa siempre tenía ahí un toquecito picante.

Voy a encenderlo y voy a dejarlo unos 10 minutos

a unos 80 grados. Esos 10 minutos que empiecen a contar

cuando el aceite ya alcance esa temperatura, no desde ahora.

¿Cómo sabemos que alcanzó esa temperatura?

Porque habrá pequeñas burbujitas por aquí, el laurel

se empieza a semicocinar que el ajo se está haciendo

y que, evidentemente, el aceite se ha licuado un poco.

Sabéis que el aceite, además, según la temperatura, se licua,

o sea, se va volviendo con una textura algo más líquida.

Así que, aquí he puesto dos huevos y voy a ponerle sal

y le pongo bastante sal porque soy de esos pesados

que odia que cuando va a pegar

un huevo, tenga que pasarlo, relativamente, mal.

Así que lo que hago... ¿Y con la sal no lo pasas mal?

Con la sal se pela solo, prácticamente. Pongo agua aquí.

Fíjate, entonces el truco es añadir bien de sal.

Sí, y luego, partimos de agua fría porque mucha gente tiene la manía

de hacer huevos duros a partir de agua caliente,

¿y qué pasa? Lo saco de la nevera, lo meto en agua caliente

y ese contraste de temperatura hace que el huevo se quiebre.

Exacto Ponemos aquí.

A ver, recapitulamos por aquí, tenemos la cebolleta

que vamos a cortar en juliana, tenemos loa gajitos que, al final,

Carlos, me lo ha hecho... No te quité la parte de abajo

ahora, si quieres, te paso un poco a modo piel de pescado.

Sí, ¿no? Así es como me lo quitas.

Bueno, queda bien también, a mí lo que me pasa

es que el blanquito amarga un poco, si os gusta el amargo,

lo podéis dejar, tranquilamente. Un toquecito, amarga un poquito.

Un toquecito también. Bueno, oye, esta receta

que es tan andaluza, ¿bajas mucho por ahí,

bajas a Andalucía? Me gusta mucho Granada,

bueno, Málaga, tu tierra, lógicamente, me encanta también,

Es precioso, eh. Sí, me encanta.

Por eso viniste a hacer remojón granadino, si te digo

que era ensalada malagueña no vienes.

Que no, tronco, voy siempre. Tú cuando me llames,

yo estoy aquí para pegarte una paliza al pádel

o lo que haga falta. Perfecto.

No, no, viajo bastante, pero sobre todo, a Granada

que tengo un compañero que montó un restaurante

así rollo gastronómico de tapeo y voy a menudo a verle

Sí, ¿no? Bueno, eso está bien. Una cosa que no he dicho aún

es que a mitad de cocción voy a darle la vuelta al bacalao

y voy a poner la piel hacia arriba

para que se me haga bien por los dos laditos, así.

Muy bien, bueno, Carlos, te estás poniendo fino.

Un poquito de piel. Le quitas la piel, viene bien.

Si ponemos un poquito de piel. Perfecto, me parece muy buena idea.

Yo estoy cortando mientras la cebolla en juliana.

Ahí, hilitos superfinos. Así.

Como veis es una receta, tremendamente, sencilla,

lo que tardamos más es en preparar el bacalao.

¿Y se puede reservar en el frigorífico?

Claro, esto es una ensalada, el remojón granadino, al final,

como la ensalada malagueña de bacalao, solo que lleva patata.

Siempre barriendo para casa. No deja de ser una especie

de ensaladita fresquita y fría.

Vamos a cortar también la aceituna. ¿Siempre tiene que llevar huevo?

¿Siempre tiene que llevar huevo? Sí, la tradicional, sí.

Muy bien. Échame una manita

cortando las aceitunas, ahí, en cua... Bueno.

¿Cuatro, seis? En cuatro.

Vamos a terminar de cortar las aceitunas, vamos a esperar

a que el bacalao confite y lo enfriemos

y a que los huevos estén ya cocidos.

(Música)

Los huevos están cocidos y vamos a hacer que Carlos los pele

y verá qué bien se pelan, espero porque si no quedaré un poco mal,

pero ya verás como no. A ver si es verdad,

hagamos la prueba. Yo estoy como un poco...

No, creo que sí. Pero, mira, yo hago lo siguiente,

siempre hay una capsulita de aire justo aquí.

Entonces, le doy la vuelta y le pego aquí.

Sí. Y aquí empiezo

porque le pego el pellizco, entonces esta cápsula de aire

que hay aquí, siempre me ayuda a pelarlo bien.

Venga, vale, se pela bien, se pela bien.

Pero no te quito trabajo, no te lo quito.

Tú, tranquilo. Yo estoy aquí con el bacalao,

separé aquí el aceite donde confitamos el bacalao

que es el aceite con el que aliñaremos la ensalada.

Y ahora, ya es el momento de darle un poco la vuelta

e ir deshojándolo. Puedes ir, si quieres, picamos...

¿Qué pico? Creo que el huevo.

¿Picadito o lo cortamos en siete cachitos, ocho rodajitas?

Siete... Rodajitas, ¿cómo lo ves? Creo que en gajos, también, ¿no?

Claro, rollo gajo.

Bueno, pero mejor que la naranja, ¿vale?

Venga, va. No, al menos, le he quitado

la cáscara a este. Ahí está.

Ya es un paso.

No tiene amargo, ¿no? No. Yo creo que ya no.

Lo ideal a la hora de desmigar, es ir siguiendo un poco

la línea de los lomos de bacalao.

Siempre es lo mejor. Exceptuando, por ejemplo,

la parte que ya llega más a la ventresca,

que ahí ya no hay línea.

Vamos a ir juntando ingredientes. Venga, aceitunas por aquí.

¿Te gusta la frutita o no?

Me gusta, me gusta. Me gusta lo que ha hecho

aquí Carlos. La naranjita. Son toquecitos así.

Una cascarita, ¿no? Total.

Naranjita y julianita. Te he quitado lo blanco,

para que no te quejes. Sí, sí.

Estás de quejilloso... ¡Mecachis en la mar!

Parece que estás en el tres Estrellas.

Ya, bueno. Que estás en casa.

Si estuviera en el tres Estrellas, te pongo 20 naranjas aquí

hasta que lo hagas bien.

Te las apaño. Nosotros las pelamos.

Tenemos un postre que lleva naranjita y las pelamos.

Aquí es más... Venga, pues de casa, ¿no?

Tranquilito, ¿no? No sabía yo

con quién había dado, con un tío así cañero.

Me ha puesto firme. (RÍEN)

Bueno, le echo la cebolla fresca.

Ahora es el momento del vinagre.

¿Sal? Evidentemente, hay que probarlo.

Ya sabemos que el bacalao ha estado desalado.

Si lo hemos desalado bien, todavía tendrá

ese puntito de sal. Por lo tanto, es muy posible

que no necesitemos añadirle sal.

Aquí, vinagrito. Yo soy muy saladete, eh.

¿Sí? ¿Eres saladete? Se te ve saladete, eh.

Se me ve saladete, ¿no? A pesar de no ser del sur.

Deberías ser de "Cai", casi. Andamos ahí al punto...

El punto de sal siempre un poco alto.

¿Sí? A mí también. Hubo una época en que me acusaban

de que cocinaba muy salado.

Yo decía: "No es salado. Es sabroso".

Claro. Es diferente.

Es completamente diferente. Potente.

Es diferencia la potencia de una reducción, con la sal.

Son cosas muy diferentes. Aceitito de oliva virgen extra.

Le voy a echar solo un poquito

para perfumar. Pero recordad que tenemos aquí

esta auténtica maravilla. Es un aceite un poco más suave,

pero con sabor a bacalao.

Así. Echamos ya el huevo, ¿vale? Dale para adentro.

Venga, tírale.

¿Todo? Sí. Todo. Sin problema.

Te veo ya con miedo.

Claro. Me regañas aquí... (RÍE)

Bueno. Qué fácil cuando te dan la frutita ya cortadita.

¡Madre mía! Yo, a veces, llego apurado a casa

y mi madre me tiene ahí mi pieza de fruta.

"Toma, hijo. Llévatela para el camino. ¡Corre!"

Y para adentro. Claro. Si no, no la cogía.

Vamos a echar esto un poquito para allá.

Hay que comer fruta, eh. Recordad: cinco porciones

de fruta y de verdura al día.

Vamos emplatando ya por aquí. Así.

Le vamos a poner el verde al final.

La querrás probar, ¿no? Digo yo. Claro.

Para poder opinar. Si no, me voy a ir de aquí

con un sabor de boca así un poco...

He cocinado, entre comillas, porque lo has hecho tú todo,

pero no lo he probado, que es lo peor.

Ahora lo vas a probar. Te voy a dejar aquí un poco.

Venga. Te he dejado hacer el trabajo sucio.

Has pelado el huevo, la naranja... Sí. Bien.

Yo me lo paso bien así.

¿Ahí mismo? Me he cogido el cuenco ya.

El cuenco donde estaba la naranjita.

Tampoco pasa nada. Déjate de ensuciar más.

Aquí. Vamos ahí. Un poquitito.

Espérate. Sí. Quitamos una naranja,

porque ahí ya no hay.

De estas que tienen cáscara.

Te voy a poner aceituna, huevo.

¿Estarán más amargas? Esa es la pregunta del millón.

Que no. ¿Me habrás dejado más amarga

la naranja? Es una maravilla.

En casa, ¿la peláis del todo o a mano?

Creo que la naranja a mano en casa.

Lo que sí es importante, es que la naranja suelte también

un poquito de su jugo. Y si no, podéis echarle también

un poquito de zumo de naranja. Incluso, ahora mismo, ¿vale?

¿Cómo lo ves? Ya le voy a poner...

Está buenísimo. Por aquí un poco de perejil rizado.

Con el chorrito de naranja ese... Ahí tienes razón.

Claro. El chorrito de naranja ahí le puede venir muy bien.

Incluso, una raspadura y tal.

El punto cítrico y ácido de los platos es fundamental.

Pero pelar una naranja... Siempre y cuando la gente cocine,

está bien hecho. Lo importante es que seáis felices

cocinando y hacerlo, sobre todo, a vuestro antojo

y hacerlo a vuestra manera. ¡Qué amargo!

(RÍEN) ¡Que no, hombre!

Aquí os dejo esta maravillosa ensalada malagueña de bacalao.

¡Ay, no! Perdón. Este maravilloso remojón granadino

que hemos hecho con Carlos.

Millones de gracias por venir a cocinar conmigo.

Un placer de nuevo. Y está riquísimo.

Oye, es tu casa para cuando quieras.

Volveré. Amenazo con volver.

Tu casa. Muchas gracias, tío. Nos vemos.

Gracias a ti. A cuidarte.

(Canción "Tom's Diner")

Ahora es el momento de los rollitos de col.

Y estos van a ser los ingredientes que vamos a necesitar:

arroz, agua, carne picada, bacón,

guindilla, pimentón dulce,

ajo, eneldo, puerro,

repollo o col, sal, vinagre de sidra

y aceite de oliva.

Repollo, col... Bueno, en el fondo, lo mismo es.

Me voy a ir quitando ingredientes por aquí.

Y vamos a empezar con una cocción

que os va a alegrar el día.

¿Por qué? Porque os voy a enseñar

cómo cocinar arroz en el microondas.

Algo realmente sencillo

y que para este tipo de arroz merece la pena.

En este caso, es arroz basmati.

La verdad, necesita un poquito menos de cocción.

Ya sabéis que el basmati es un arroz de grano largo y fino.

Y que es muy agradable, sobre todo, para saltear

y comer relativamente suelto.

Echo el arroz en este bol de cristal.

Echo el agua. Me cojo un poquito de papel film.

Así. A ver, tiene que estar bien cerrado, ¿vale?

Digamos, casi herméticamente, a pesar de que le voy a hacer

cuatro agujeritos para que suelte el vapor.

A ver. Perfecto.

Con esta forma de hacer el arroz

el típico día que llegas a casa: ¡Ay! No tengo nada

y no tengo tiempo de hacer nada.

Pues vais a tener la comida solucionada.

Además, lo puedes saltear con la guarnición que quieras.

Así que ya tengo el arroz basmati con el agua

y con cuatro agujeritos.

Y ahora es el momento de irnos al microondas.

La cocción son 600 vatios, diez minutos.

Ahí. Una forma más fácil de hacer arroz

no la vais a encontrar.

Y mientras dejo el arroz en el microondas,

me voy a poner a hacer el resto del relleno

para nuestro rollito.

Eso sí. No intentéis hacerlo con un arroz

que no sea basmati. No os va a salir igual

porque contiene mucho almidón.

Dicho esto, nos vamos a poner ya con el relleno de la col.

Me voy a sacar, como siempre, mi tablita verde

porque voy a empezar a picar este puerro.

Mientras tanto, pongo la sartén a calentar.

Y la olla con agua, voy a ir a llenarla.

Y os voy contando el porqué.

La sartén caliente la necesito para hacer el relleno.

Voy a saltear el bacón, la carne...

Luego añadiré el puerro, una vez sacado

el bacón y la carne. Y este agua la usaré

para escaldar las hojas de la col o el repollo.

Siempre hay mucha gente en redes sociales

que tiene muchas dudas, que si la col y el repollo

son lo mismo. Ya os estamos diciendo que sí.

Os digo una cosa. Como más me gusta la col,

es prácticamente cruda.

Cojo ya un cuchillito.

Y voy a ir picando el puerro.

Yo siempre el puerro lo parto a la mitad

por una razón muy sencilla.

Cojo primero las hojas de fuera, como veis aquí.

Y la estiro. Una vez que la tenga así estirada,

voy a picarla en juliana.

Y una vez que la tenga en juliana, voy a picarla en pequeñito.

Así. Y ahora, luego, hago exactamente lo mismo

con el interior.

La verdad es que el puerro es ese tipo de verdura casi como...

No voy a decir "en desuso". Pero casi secundaria,

que solo forma parte de refritos, sofritos, etcétera.

Pero a mí me encanta. Me encanta hacerla asada,

me encanta hacerla entera.

Sobre todo, me encanta utilizarla para sofritos.

En mi escuela de hostelería, lo primero que aprendí

era siempre que los sofritos, todos...

Bueno, casi todas las recetas

empezaban con ajo, cebolla y puerro. Siempre.

Eso es muy francés.

Cualquier salsa, cualquier cosa, siempre empezaba

con ajo, cebolla y puerro.

Sartén bien caliente. Nada de grasa. Ya sabéis.

Y menos todavía, con la carne picada.

Necesito que suelte toda su agua. Voy a echarla aquí.

Como digo, sin absolutamente nada de grasa. Ahí.

Perfecto. Agua hirviendo. Voy a sacar por aquí

un poquito de agua y hielo.

Y voy a escaldar las hojitas

del repollito.

Voy a abrir un poco el repollo.

Vemos que está ligeramente sucio.

Por lo tanto, yo lo que voy a hacer,

es sacarlo y pasarlo por un bañito.

Y le vamos a dar una agüita.

¿Qué hoja voy a usar? Pues, bueno, en este caso,

quiero hojas grandes para hacer un rollito.

Y las hojas grandes me convienen, sobre todo, las que están fuera.

Intento... ¿Veis? Abrirlas un poco.

Y aquí ya, cuando llego, digamos, a la raíz,

es cuando rompo.

Pero quiero que me quede así. Aquí.

Bueno, me vengo aquí. Voy a bañar un poquito

nuestras hojas de repollo.

Lavad siempre, eh. Lavad siempre la verdurita.

Intentad que no tenga tierra.

Yo, la verdad, cuando presento

los ingredientes, los tengo limpitos.

En este caso, el repollo estaba entero

y no estaba totalmente limpio. Voy echando, ¿vale?

Hojitas, ¿vale? Va a ser un escaldado.

Y necesito el agua con hielo por una razón muy sencilla.

quiero que se quede, totalmente, verde, que se quede bonita,

y. además, cortarle su cocción.

Voy a echarla ahí y con la ayuda de esta araña

la voy a hundir abajo, ¿vale? Así...

¿Qué consigo con el escaldado? Quitarle ese punto de crudeza

y, además, poder hacer que esa rigidez se pierda

para poder hacer estos rollitos que estamos haciendo;

no lo hago solo por el rollito, al final, lo hago, también,

porque es necesario quitarle ese punto de crudeza.

La carne la tengo por aquí y la voy a echar aquí.

Con el escaldado, fijaos, qué color más bonito, brillante,

que se le va a quedar, gracias a este agua con hielo.

Ojito, sin esta agua con hielo no se quedaría igual.

Lo he contado alguna vez, pero lo repito,

el agua con hielo ayuda a cortar la cocción,

nos ayuda, también, a conservar esa clorofila, digamos,

todo ese color verde precioso.

Recordamos que por aquí estamos haciendo el relleno,

hemos salteado el beicon, ahora, y voy a echar el puerrecito,

aquí, en un ladito.

Mientras se hace el puerro, veamos, por aquí, qué tenemos...

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Sigo con mi tarea, que tengo aquí este sofritito,

necesitamos que el puerro se haga bien, junto al beicon;

así que, mientras tanto, vamos a esperar

a que el arroz termine de hacerse en el microondas.

Mirad cómoha quedado el arroz después del microondas,

cuidado con el vapor, que quema un poquito, ¿vale?

Cucharita... Voy a poner a punto de aceite de oliva

y, también, un poquito de sal,

porque tengo claro que está, totalmente, soso.

Vamos a ver cómo queda de suelto,

es lo bueno que tiene este arroz basmati.

Os recuerdo que tengo en la sartén el beicon y el puerro,

y, por aquí, tengo la carne salteada;

lo juntaré todo y esto será mi relleno.

Echo el arroz en la carne...

Las hojas de col las he sacado del agua con hielo,

las verduras se tienen que enfriar pero no se deben dejar en el agua,

porque, al final, se quedan, como digo yo, enguachinadas;

así que, cuando han enfriado, las sacamos del agua.

Ahora, estoy echando aquí este sofrito de puerro y beicon.

Por aquí tengo, recordad, me voy a quemar, también,

el agua que habíamos usado para escaldar la col,

que la vamos a aprovechar para hacer la col al vapor;

el relleno está templadito porque la carne estaba templada.

Voy a mezclar aquí...

Voy a poner una tablita, porque quiero hacer una cosa,

y no me gusta hacerla sobre la encimera.

Llega el momento del relleno, es muy sencillo.

Imaginaos, la hoja está así, vamos a respetar esta parte,

pero hay algo que nos hará resistencia

y hay que evitarlo, lo vamos a evitar cortándolo.

Estas raíces son muy duras para el paladar

y, además, nos complicarán la vida a la hora de enrollarlos,

¿qué es lo que hago? Esto, lo siguiente...

¿Veis aquí? He hecho un triangulito y la quito, tirando hacia abajo.

Pequeños detalles que nos hacen la vida más fácil

y que, además, en boca, también, nos harán la textura más agradable.

Fijaos... Lo que sí está muy fría es la col,

por eso tengo aquí el agua a vapor, que voy a bajar de temperatura,

porque veo, como veréis, que está produciendo vapor,

lo justo y necesario para poder calentarlos.

Llega el momento de enrollarlos, pero antes, voy a poner una sartén

porque vamos a hacer una especie de ajoarriero;

es la mezcla resultante de vinagre, aceite de oliva,

pimentón y ajo, para echársela por encima.

Pongo la sartén aquí y la vamos a calentar.

¡Vamos allá!

Primer rollito, nos venimos aquí...

Hay que ser generosos, ¿eh?

No me gustan las elaboraciones rellenas donde no se ve el relleno.

Las enrollamos y las voy a echar, directamente, al vapor.

Las voy poniendo aquí. Perfecto.

Hago el mismo proceso con la siguiente,

me la traigo hacia aquí... Tengo los rollitos, casi, hechos,

si me sobra un poquito lo que hago es cortar un pelín,

lo vuelvo a enrollar por las puntitas y lo meto aquí.

Con todos los rollitos hechos le ponemos la tapa a la vaporera,

si no, no sería una cocción al vapor perfecta.

Por otro lado, os recuerdo que la sartén estaba calentándose,

voy a añadir el aceite, voy a esperar unos segunditos

para añadir el ajo y el pimentón, además de un poquito de guindilla.

Voy a sacar el platito de presentación, por aquí...

He parado nuestros rollitos que, como veis, están calientes,

voy a sacarlos con muchísimo cuidado de la vaporera.

Hay que tener cuidado a la hora de sacarlos.

Lo hemos puesto en la vaporera porque el relleno estaba templado

y la col se nos había enfriado.

Lo pongo por aquí...

Tened en cuenta que tienen un poquito de agua

y no me gusta echar el refrito con el agua,

así que, vamos a hacer lo siguiente, os lo enseñaré

porque son esos detalles, de verdad,

que harán que el plato salga muchísimo mejor,

porque no quiero que se enguachine.

Yo digo esta palabra que no sé si está en el DRAE,

pero "enguachinar", en cocina, es una palabra que se usa mucho.

Voy a hacer lo siguiente, con este papel los voy a secar,

que es imprescindible para echar el refrito;

así que está todo perfecto para añadir...

Ojito, se me olvidaba, por aquí, el vinagre;

pero con el vinagre haré esto, que es más seguro y más fácil.

Cojo una cucharita y voy a bañar, por encima,

estos rollitos de col con el vinagre. ¡Perfecto!

Cojo otra cucharita para que no me salpique,

tengo el aceite caliente y voy a echar el ajito,

que veis cómo baila.

Hay que tener cuidado con el ajo, de aquí, uno se puede separar,

porque se nos quema rápido, por eso, lo dejo para el final.

Aquí, muy bien.

El pimentón dentro, lo muevo un poquito...

Ahora, está perfecto.

Algunos os preguntaréis que por qué no echo

pimentón picante, en vez de dulce y guindilla,

no sé, pero en este caso, me gusta más

el toque de la guindilla solo, en vez de con el pimentón.

Así... esto es lo ideal; este sofrito, esta ajada,

este ajoarriero... Como queremos llamarlo.

Así, perfecto.

Ahora, el toque de guindillita y el toque de picante.

Nos falta ese toque verde, ese toque herbáceo,

que se lo vamos a poner ahora con este eneldo;

no solo nos dará color, nos aportará mucho sabor.

Aquí tenéis estos maravillosos...

Rollitos de col con carne, arroz, vegetales, aceite de oliva, ajito;

sabor, sabor, sabor, sabor y muy completos.

("Lil Mama", de Jain)

("Lil Mama", de Jain)

Remojón granadino y rollitos de col,

dos platos estupendos con todos los nutrientes

y, además, para no quedarte con hambre.

¿Que te has perdido algún detalle de la receta? No pasa nada,

podéis visitar la página web rtve.es/hacerdecomer

y veréis todos los detalles de las recetas de hoy y de otras.

Animaos a hacerlas y como siempre os digo...

Haz la comida y mejora tu vida.

Estoy deseando coger el tenedor para probar este remojón,

no lo quería, pero me ha salido un pareado.

Hay que ver lo que ha aportado el caldito de la naranja,

fijaos, todo lo blanquito, con lo poco que soy de amargos;

la verdad, no me gusta mucho cocinar con endibias y cosas así,

me cuesta mucho, ¿eh?

¡Genial!

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