Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Rabo de toro y Red Velvet sin azúcar - ver ahora
Transcripción completa

Dale, dale, Campero. Ay, Campero se mueve.

Mira cómo va el tío por aquí, por el medio.

Ay, Campero, te dejo aquí para que descanses un poquito.

¡Muy buenos días a todos! Me veis jugando con un juguete

de mi infancia, es mi torito Campero.

Preparando la receta que iba a hacer hoy he pensado,

como iba a ser rabo de todo, ¿dónde estará mi torito Campero?

Me ha hecho ilusión encontrarlo en el baúl de los recuerdos.

Como os decía, hoy vamos a hacer rabo de toro,

y, después, haremos un bizcocho, pero un bizcocho muy especial,

porque no vamos a usar nada de azúcar.

Para hacer ese bizcocho sin nada de azúcar,

cómo no, va a estar aquí, a mi lado, Marta Verona,

que no hay nadie mejor que ella para hacer este tipo de bizcochos.

De momento, me voy a ir lavando las manos

y os voy a ir contando los ingredientes

que vamos a utilizar para este rabo de todo.

Rabo de toro, aceite de oliva, caldo de carne, vino tinto,

sal, pimienta, ajo, cebolla, puerro, zanahoria, piparra,

cogollo de lechuga, limón, pimientos del piquillo,

yogur y anacardos.

A Campero lo dejo en un ladito, que no quiero que se ensucie;

me daría mucha pena, ha estado toda la vida conmigo.

El rabo de toro me encanta y hay mil maneras de hacerlo.

Tened en cuenta que se dice rabo de toro

pero el 99,9% de los rabos que nos comemos

es de vaca o es de ternera. Es algo que me gusta cocinar,

me gusta ese punto meloso, gelatinoso, que aporta el rabo,

pero, sobre todo, me gusta, por encima de todo,

que es un sabor inconfundible. La verdad es que tiene, no sé,

creo que tiene sus fanáticos y sus detractores;

no a todo el mundo le gusta el rabo de toro.

Pero os digo una cosa, también, yo, que he cocinado por el mundo,

hay un ingrediente que siempre encontrarás en cualquier parte,

que es este, el aceite de oliva. Voy a echar aceite de oliva.

El rabo de toro, normalmente, lo guisamos.

Podría haberle limpiado la grasa, pero le he dejado un poquito,

por aquí lo he limpiado, pero por aquí he dejado grasa.

Necesito que haya un poco de grasa y que suelte en la olla,

aunque no toda, porque el rabo viene impregnado en mucha grasa.

Lo que voy a hacer, ahora, es marcarlo,

sabéis que lo que tenemos que hacer es cerrar poros.

Creo que en dos veces lo tenemos, prácticamente, hecho.

Mientras vamos marcando el rabo de toro,

voy a preparar la salsa. Os cuento qué haremos...

Por un lado, vamos a mezclar los pimientos del piquillo

con un poco de yogur y el caldito de la piparra;

lo trituraremos, le pondremos zumo de limón

y lo pondremos a punto de sal y de pimienta.

He dicho que iba a hacer la salsa pero el rabito se marca rápido,

así que voy a ir sacándolo y metiendo los otros,

mientras tanto, a la vez, voy a ir haciendo la salsita.

Mirad que ya tenemos aquí ese puntito de "maillard",

que tanto nos gusta encontrar en las sartenes antes de guisar.

Como hemos dicho, aquí tengo los pimientos del piquillo,

tengo el yogur y tengo el caldo de la piparra.

Voy a echar aquí el caldito de la piparra,

los pimientos del piquillo con su caldito, también,

y, ahora, lo que voy a hacer es triturarlo

para, posteriormente, añadirle el yogur.

Vamos mirando y, mientras tanto, le doy la vuelta a nuestro rabo.

Cuando cocino rabo de toro siempre me acuerdo de mi abuelo,

mi abuelo y su hermano, que es mi tío-abuelo,

eran muy aficionados al mundo de los toros.

Después de las corridas, los restaurantes pujaban

por llevarse la carne del toro de lidia,

que es una carne bastante curtida, es una carne diferente.

Yo creo que el significado que tiene es más bien simbólico,

era el toro que se había toreado.

He sacado el rabo y en esta misma cazuelita

voy a echar el ajito, como siempre, ya veis que,

como está bien caliente, se va a hacer muy rápido.

Voy a echar, ahora, la cebollita... así...

Hablamos mucho del rabo de toro pero hay otras partes que se comen;

el morro de la ternera, el morro de la vaca,

son partes que me encantan, filetes de toro de lidia,

que he visto que se venden. Creo que se vende de todo,

al final, no deja de ser una ternera o una vaca.

Como es vacuno se vende y se come de todo.

Tenemos el pimiento del piquillo, el caldito de la piparra,

el caldito del pimiento y, ahora, echamos el yogurcito.

En este caso, es yogur griego, porque me gusta mucho su cremosidad

y, también, me gusta mucho su acidez, que es lo que busco.

Lo que estoy buscando, básicamente, es, un poco, refrescar la receta,

es una receta que, al final, el rabo de toro tiene cuerpo,

que es potente y necesita un poco de frescura.

Esto es lo que vamos a intentar.

Creo que esto está ya.

Hablando de toros y de toreros, ¿os ha gustado mi toro Campero?

Tengo un grandísimo recuerdo, no veas la cantidad de veces

y la cantidad de horas que he estado toreando a Campero.

Lo que es increíble es que funcione y que cante.

Reconozco que me gustan los toros,

es algo que he vivido desde pequeño con mi abuelo.

A ver si un día conseguimos que José Tomás, por ejemplo,

que, probablemente, a día de hoy,

sea lo más grande que he visto dentro de un ruedo,

venga un día a cocinar con nosotros, quién sabe, ¿no?

José, bueno... Maestro, es tu casa para cuando quieras.

Vamos allá. Aquí tengo la salsita...

Le voy a echar un poquito de pimienta

y, también, le voy a echar un poquito de aceite de oliva.

Esto, por lo pronto, lo aparto y lo dejo para después.

Seguimos con la receta.

Tenemos la cebolla y voy a añadirle el puerro.

Así, para adentro.

El puerro, como es algo que se hace muy rápido,

me permite echarle, ya, la zanahoria.

Me voy a traer el vino, me voy a traer el caldito,

voy a volver a meter, ahora sí, la carne.

Así, por aquí, muy bien...

Echamos todo su juguito, sin miedo.

Os digo una cosa importante cuando pidáis el corte del rabo;

el rabo tiene un cartílago exacto, que es por donde se corta,

eso se nota en que, cuando lo compramos, por ejemplo,

se nota si está cortado congelado, porque si no, no estaría perfecto.

Si están frescos solo se pueden cortar por el cartílago,

porque el riesgo de cortarlo en fresco

o sin el cartílago en una máquina de estas es...

Mi consejo es el siguiente, que lo compréis cortado,

con el grosor usual, que suele ser este.

Ya tengo el rabo echado,

voy a ponerle el vino y dejaré que hierva un poquito,

ahora le voy a meter un poquito de caña.

Voy a sacar mi tablita...

El anacardo no lo picaré, voy a aplastarlo con el cuchillo,

con este tipo de cosas, en casa pasa igual,

nos da por picar un fruto seco y es tan fácil como hacer esto.

El anacardo, la verdad, merece muchísimo la pena,

porque mirad qué bien y qué facilito se trocea,

y qué bien nos van a quedar en nuestros cogollitos,

porque nos dará textura y nos dará bastante sabor.

Listo, ya tengo todos los anacardos machacados.

Los tenemos por aquí...

Voy a añadir el caldo y sigo con la piparra.

Qué pinta va a tener esto.

Las piparras, la verdad, la primera...

El primer contacto infantil, entre comillas,

que tuve con las piparras fue con mi tía,

que se las ponía a las lentejas, y, en aquel momento, yo no...

Me preguntaba qué hacían ahí, porque no pintaban nada.

Después, de mayor, he ido entendiendo

el porqué de las piparras en las lentejas o en otro guiso,

en las judías, en las fabes...

La verdad, al final, no deja de ser algo refrescante,

se trata, básicamente, de, entre cucharada y cucharada,

podamos ir lavando y refrescando el paladar con la piparra.

Voy a meter esto aquí, mientras tanto, necesito un hervor,

antes de cerrar la olla exprés necesito un primer hervor.

Esto se lo vamos a echar a los cogollitos,

ahora lo mezclamos y antes de retirar la tabla

voy a cortar el limoncito así, por aquí.

A mí me gusta cortarlo así, la verdad.

Es mucho más cómodo y se lo echo a la salsita.

Lo que os decía de la olla exprés,

tiene que hervir, y, una vez que hierva la tapamos,

no la tapemos antes, que la olla exprés no es milagrosa.

Si echas las cosas crudas y la cierras se van a cocinar,

pero no tiene nada que ver a hacerlas como hay que hacerlas,

y en condiciones.

Es el momento de cerrar la olla exprés.

Olla cerrada. En el momento en que suba

el pitorro, la vamos a dejar cocer una hora y cuarto.

Tendremos la carne de rabo perfectamente guisada.

Hora y cuarto después, tenemos el rabo de toro

perfectamente cocido.

Que lo que vamos a hacer, es desmigarlo.

Y por aquí tengo colando la salsita de los jugos

donde se ha cocinado el rabo de toro.

Y ese jugo, lo que vamos a hacer ahora, es reducirlo todavía más.

Eso es algo que me encanta y que, probablemente,

muchas veces, lo que define la diferencia en casa

de hacerlo de diez o hacerlo de ocho.

Recordad: a mayor reducción, mayor concentración de sabor.

Por lo tanto, siempre hay que echarle la sal al final.

Bueno.

Esto lo dejo por aquí.

Caldito colado a la sartén.

Y ya que estamos aquí, vamos a utilizar

este mismo cacharrito para empezar a desmigar.

Mirad. Lo pasáis aquí y vais sacando

todo lo que es la carne de esta manera.

Momento de marcar los cogollos.

Sartén muy caliente. No voy a echar nada de grasa

por ahora. Y voy a ir poniendo los cogollitos.

A mí me encantan los cogollitos marcados.

Al final, también nos van a dotar un poco

de esa textura crocante y acuosa,

pero, en este caso, en caliente.

Y luego le echaré un poco de aceite de oliva.

¿Sabéis qué otro ingrediente está delicioso

cuando lo marcamos y sorprende mucho?

El aguacate. Soy de los que me encanta

el aguacate caliente.

Hago un aguacate a la sal en uno de mis restaurantes.

Así que mira. Seguimos con el rabo de toro.

Le voy a dar solo un hervor. Con un hervor, es necesario

para que ya todo esté más que integrado.

Necesito un poco esta parte.

Ahí vamos.

Voy a ir echando aquí el rabo.

Vamos a intentar. A ver.

Esta salsa tiene esta textura gracias, bueno, a la reducción

y gracias también a toda la gelatina

o el colágeno, mejor dicho, que suelta el rabo.

Así. El rabo de toro por aquí.

Me voy a cambiar la sartén aquí.

Y esto está ya, prácticamente.

Ya sé que por dentro empieza a coger forma. A ver.

¡Oh! Un marcado perfecto.

Mirad. Y ahora sí, eh, le voy a echar un pelín de grasa.

Aquí. Perfecto. El aceitito. ¿Vale?

Solo encima.

Campero, ¿qué? Yo creo que a Campero le gusta.

Yo le hablaba a Campero de pequeño.

Siempre estaba todo el rato diciéndole...

Bueno, era mi osito. Tenía otro que se llamaba Willy.

Era como un azul pitufo. Y no sé dónde estará Willy.

Igual que he encontrado a Campero, tengo que buscar a Willy.

¡Ay, Willy! ¿Dónde estará mi Willy? Lo echo de menos.

Así. Ahora ya es el momento

de ir poniendo los cogollos.

No nos olvidemos de la salsita que hemos hecho

con ese pimiento de piquillo,

el limón y el yogur.

Mirad lo que estoy haciendo. Así. Vamos a arropar ese rabo de toro.

Ahora me faltaría salsear con el piquillo,

el zumo de limón. Así. El yogur.

Y el caldito de la piparra.

Aquí salsa. Nos falta darle el toque "crunchy"

con ese anacardo. Pero antes, sin duda,

voy a echar un poquito de aceite de oliva.

Y ahora por aquí, vamos a ir poniendo

el toque "crunchy".

Sobre todo, la piparra también. Voy a echar con la manita.

Así. Ahora soy fino, pero hay otras veces

que hay que ser efectivo, sin duda.

Se acaba porque llega Marta. Casi nada.

La verdad es que tengo ganas de verla.

Así. Con lo que me gusta aquí tener a mi Marta cocinando conmigo.

Y lo que aprendo con ella, eh. Pero antes, voy a quitarle esto.

No penséis que se me iba a olvidar. Así.

Antes, tenemos por aquí nuestro rabito de toro

con estos cogollos de lechuga.

(Canción "Ain't Got No I Got Life")

(Timbre) Ya está aquí Marta.

Marta, pasa. Tira para adentro. ¡Voy, voy!

Ya está aquí Marta, que me ha dicho que quería hacer

conmigo un bizcocho para chuparse los dedos,

pero sin el azúcar típica

que solemos trabajar en los postres.

Con Marta nunca se sabe. ¿Se puede?

¡Marta! Hola, Dani. ¿Cómo estás?

Muy bien. ¿Tú qué tal? Bienvenida a tu casa.

Muchas gracias. A tu cocina.

Vengo a traerte el dulzor aquí a la cocina.

Eso seguro. ¿Has visto lo que te traigo? Mira.

Aparte de ti misma, te traes unos dátiles.

Qué bien. Voy a ponerme el delantal.

¿Ese va a ser el sustituto del azúcar?

Sí. Vamos a sustituir el azúcar con otro tipo de azúcar,

que es el azúcar de la fruta, de los dátiles.

Eso está muy bien. Lo veo perfecto. Pasa por aquí.

Ve lavándote las manos. Pero, además, vas a decir

tú los ingredientes. Sí, sí.

Bueno, no sé muy bien lo que quiere hacer.

Y le he preparado los ingredientes

y las cantidades que ella me ha dicho.

Le voy a pedir a ella que diga

cuáles son los ingredientes de esta receta.

Pues mira. Vamos a hacer un bizcocho "red velvet".

¿Vale, Dani? Vamos a utilizar para el bizcocho,

un poquito de colorante rojo,

levadura química, polvo de hornear, cacao puro, harina integral,

un poquito de aceite de oliva, agua.

Y luego utilizaremos los dátiles que darán

el dulzor con un suero

que haremos de leche, con limón y leche.

¿Y esto que tenemos por aquí? Esto es el "frosting"

que lleva por encima, la crema de queso que va a llevar

plátano maduro, un poco de queso crema y dátiles.

Perfecto. Bueno... Y los huevos, que están por ahí.

Claro. Los huevos. Están tan bonitos,

están tan mimetizados con la cocina, que ni los he visto.

Lleva solo un huevo, poquito.

Haremos primero el suero de leche.

Eso es muy curioso. Sí.

Va a aportar jugosidad a nuestra masa.

Quieres que saque el zumo de limón.

Eso es. Lo cortamos. Echamos el zumito de limón

en esta misma jarra y que se corte.

Muy bien. Efectivamente. Y yo, mientras,

voy a ir haciendo la pasta de dátiles,

que esto es superimportante.

A ver si soy capaz. No sé si prefiero echarlo aquí

y luego aquí. Es tu cocina.

Yo vengo a darte la receta, pero es tu cocina.

Además, hay que ser prácticos en la cocina.

Y yo, por aquí, voy a hacer la pasta de dátiles.

Porque la gente dice: Vale, muy bien. Un dátil.

¿Y cómo meto yo el dátil en un bizcocho

de forma homogénea? ¿No? Un puré, ¿no?

Un puré de dátiles. ¿Cómo vamos a hacerlo?

Dátiles deshuesados. Perfecto.

Los echamos en un cazo. Vale.

Simplemente.

Todo por aquí.

Y vamos a cubrirlos con agua.

Eso es. La echo, ¿no?

Y lo ponemos a fuego medio. Perfecto.

Perfecto. Vamos a utilizar el azúcar

de una fruta. Vamos a utilizar la fructosa.

Que contiene azúcar, pero es mucho más sano, ¿no?

Hay mucha menos cantidad. No. Lo que sucede con el dátil,

es que tenemos fructosa y más cosas. Es la diferencia.

Con el azúcar refinado, tenemos azúcar y ya.

Y punto. Con el dátil, tenemos fructosa

y fibra. ¿Qué va a hacer la fibra? Junto con la harina 100% integral

que vamos a utilizar en la receta,

disminuir el índice glucémico. Eso está muy bien.

Vamos a ir haciendo la receta y yo te voy contando.

Vale. Aquí echo unas gotitas, ¿no?

¿Con esto vale? Echa otra cucharada.

No pasa nada de nada, porque va a aromatizar

también el limón. OK.

Tenemos por aquí. Esperamos cinco minutos

hasta que se corte. Veremos que se va a quedar

como más denso. Se separa. Se separa.

Esto, por un lado. Los dátiles, por otro lado.

Empezamos la mezcla.

Vamos a empezar con los líquidos. Vale.

Truco fácil. Empezamos con nuestro aceite de oliva.

Importante. La receta original de "red velvet" lleva mantequilla.

Nosotros somos más Mediterráneo. Eso es.

"Red velvet" al estilo Marta total.

Aceite de oliva. En este caso, nos hemos centrado

en sustituir el azúcar. En otra receta, podemos sustituir

las grasas por puré de plátano, por ejemplo.

Funciona muy bien, en este caso.

Tenemos ya los dátiles para triturarlos, Dani.

¿Ya está? ¿Con este hervor? Es suficiente.

Lo que queremos es que se ablanden

un poquito las paredes para que nos sea fácil triturar.

Perfecto. Simplemente.

Aquí están. Marta, con lo "healthy" que eres

y con lo que te gusta la cocina saludable, ¿tomas dulces?

Yo sí tomo dulces. Pero a mí me gusta mucho

hacer esto. Yo siempre creo que se tienen

que comer en un contexto de alimentación saludable.

En un equilibrio. Sí, si te va de viaje,

es normal que te quieras comer un "Macabón" o un dulce típico

de la zona, lo importante es que en tu día a día,

seas consciente y no lo hagas tanto.

Dale, sí, tritura.

¿Esta pasta podríamos usarla como sustituto del azúcar?

Sí, siempre la uso, pero luego, también hay que ir probando

otras versiones, por ejemplo, todas la frutas

de casa maduras, las podemos añadir a la masa

porque darán un montón de dulzor. Bueno, ya tenemos esto

yo lo voy a echar así, perfecto. ¿Te viene bien, rebaño aquí?

¿Está bien la textura o más fino? Me encanta, a mí me hace

mucha gracia porque le pongo a mi padre, por ejemplo,

a hacer repostería saludable y no lo hace y aquí me encanta

porque las nuevas recetas las aceptan todos los cocineros.

No eres tan mayor como mi padre. Tú eres "millennial",

yo no sé de cuál soy. Yo soy de los 90, eh,

yo no llegué al 2000. En los 90 casi tenía una estrella.

¿Ves? No, todavía, no.

Y tengo a Dani triturando dátiles. Es broma, es broma.

Qué vergüenza. Pero no tengo la edad de tu padre.

No, no, pero mi padre está estupendo.

Al cual saludo porque lo conozco hace mucho antes que a ti.

Es verdad, cosas de la vida. Con tu padre hacía unas cosas

a nivel de ganso ibérico que era alucinante.

Teníamos unos huevos de ganso y le sacaba el máximo provecho.

Los padres de Marta tenían una granja en Sevilla

y hacían ganso ibérico, como se cuidan también,

los cerdos ibéricos. Sí, en extensivo, ecológico.

Y me llamó la atención y hacía muchas cosas con ellos

porque los gansos eran alucinantes y lo que más me gustaba

eran los huevos de ganso que los conocí ahí,

gracias al padre de Marta

mucho antes que yo conociera a Marta.

Bueno, y yo meto los huevos de ganso

en las recetas de repostería. Ahí está.

Intento hacerlo porque son más cremosos.

Esa yema de huevo, hacer un flan con esa yema, sí,

pero te tomas una cucharada y una siesta, una siesta.

Bueno, ya tenemos esto. Echaremos 150 gramos

de este puré de dátiles aquí. O sea, vamos a...

Lo tienes en el ojo. Más o menos, es esto.

Echamos aquí una parte y la otra parte aquí.

La otra parta va para el "frosting".

Lo echo ya, ¿no? Eso es.

Vale, perfecto. Así que ya podemos...

Tenemos unas varillitas. Varillas y de todo.

Y confieso que antes de conocer a Marta,

bueno, no conocí, personalmente, pero sí sigo a su hermano

que es ciclista profesional. Vendremos toda la familia

a cocinar con Dani en familia. Todos los Verona aquí.

Superdivertido, añadimos ya la leche cortada.

Nuestro "buttermilk" Para dentro. Así.

Que parece como si fuera un queso. Estás mezclando el aceite de oliva

con el "buttermilk" que es la leche cortada

con el zumo de limón y con el puré de dátiles.

Esto ya está integrado, añadimos el huevo.

Vale, el queso no es desnatado, ¿no?

No es descremado porque nos hemos centrado

en sustituir el azúcar, si queremos sustituir...

El queso también. Sí, podremos, obviamente,

será una bomba de calorías aunque reduzcamos el azúcar,

tendrá calorías por eso quiero hacerla

en formato "cupcake" y por eso me gusta hacerlo así.

Como más pequeño, vale. Para que la gente sepa

que tiene que comer uno. Entonces ahí mezclas bien el huevo.

Tenemos ya el huevo, tenemos también

nuestra leche cortada o "buttermilk",

el aceite de oliva en vez de mantequilla

y nuestro puré de dátiles. Todos los líquidos aquí juntos.

Voy a coger otro bol. Ya estás como en tu casa,

yo estoy encantado de que vengas. Yo copio a Dani los movimientos.

Entonces, trituro el plátano. Eso es, tú haces el "frosting".

"Frosting", me encantan los "millennials".

Como Marta, sí. Por lo tanto, mezclamos

para que se quede homogénea la masa, los sólidos, echamos aquí

nuestra harina 100% integral, vamos a echar ya el cacao

y vamos a echar nuestra levadura química

que sabemos que la levadura prensada, la fresca,

que es la que se echa en panes, cruasanes...

En pizzas también. Sí, son microorganismos vivos,

es levadura. Está viva, está viva.

Son microorganismos que viven ahí y esta no.

Esta, al final, es un polvo que con el calor

salen más burbujas y se hinchará nuestro bizcocho,

así de fácil. Echamos los sólidos en dos partes

para que se integre de forma más fácil.

Una mitad y luego, echamos la otra mitad.

Vale, yo mientras tanto tengo el puré, se lo echo.

Estupendo y ahí tenemos un "frosting".

Tú cuando viajas a Estados Unidos, ¿te gusta probar dulces?

Mira, como mucho, evidentemente, no estoy así porque respiro aire.

Hombre, como cocinero tienes que probar cosas.

Porque coma aire, pero el dulce no es mi fuerte, no,

y cuando voy a Estados Unidos, me gusta, pero es verdad

que es muy calórico, es muy calórico e hincha mucho.

Comemos mucha bollería industrial y yo siempre digo a la gente,

Dani, que si nos apetece un dulce, al menos, que sea casero

que veamos lo que lleva y que podamos modificar

la receta y hacerla más saludable. Tenemos el relleno

de nuestros "cupcakes". Nos queda por ahí el "red",

precisamente, el "red". Lo último para que se mezcle bien.

¿Quieres echarlo tú, Dani? Como quieras, tú mandas,

yo soy tu pinche. El toque de color lo darás tú.

Tú das el toque de dulzor y yo el de color.

Efectivamente. Somos un equipazo.

Somos un equipazo y encima y lo que quiero

es que te guste, es mi reto de hoy.

Estoy seguro que me gustará. Estoy a dieta, últimamente,

me porto bien, la verdad, que al final

en mi época de máximo estrés acabo comiendo peor y mal.

En mi época algo más tranquila

es cuando soy capaz de cuidarme un poquito más.

Venga, dale, te cedo los honores. Me vas a meter a mí aquí en el...

Así, perfecto. Yo hago así, directamente.

Para dentro. Así.

Que rellene, así, perfecto. Unas tres cuartas partes del molde

porque luego, subirá mucho en el horno.

Así está bien. Perfecto.

(Música)

A ver, Marta, temperaturas, tiempos.

Eso es, 180 grados, precalentado ya de antes

para que cuando lleguen suban mucho mejor los bizcochos,

los "cupcakes". Importante siempre.

Superimportante. No puedo creerme que haya alguien

que no caliente el horno antes de meter estas cosas.

Creo que hay gente que le pilla el toro

y lo calienta ya, espero que no. No lo hagáis.

Esperad un ratito si no, no subirán

y luego me dicen: "No me suben las magdalenas".

pues puede ser por eso.

Mételos con un buen choque de temperatura,

180 grados, 15 minutos y listos. Perfecto.

¿Vamos? A ello, ventilador arriba y abajo.

Ventilador arriba y abajo, eres una enciclopedia, de verdad.

Todo hay que decirlo.

Pues mientras esperamos que nuestros "cupcakes"

se hagan, si te parece bien, como me pediste,

te preparé una manga para meter el "frosting".

Me encantan las mangas pasteleras.

(Música)

¿Me dejas a mí que me ponga con el "frosting"?

Encantado de la vida. Importante, cosas que sepamos

en casa, como este "frosting" no lleva azúcar glas

y tiene un puré de plátanos y un puré de dátil,

será más líquido, y hacer un dibujo será más difícil.

Hacemos un puntito así bien bonito

como los de "Magnolia Bakery". "Marta Bakery".

"Marta Bakery", ¿veis qué bonitos? Importante, ¿por qué también

usamos una receta saludable con "frosting"?

Porque aún tenemos un problema, Dani, a ver qué opinas

como cocinero y es que tenemos que acostumbrar

al paladar al sabor natural de los alimentos

porque desde pequeños y siempre, comemos cosas

o con mucha sal o con mucho azúcar,

entonces, para que nos sea más fácil ir reduciendo

la cantidad de azúcar, un buen recurso es poner

a este bizcocho encima algo con mucho sabor

como es un "frosting" con dátil y plátano

para hacer la transición poco a poco.

Estoy de acuerdo, ya sabéis, haced caso a Marta,

como para no hacerle caso. Por cierto,

¿sabéis lo que se hace mucho con esta receta?

Si nos sobra un "cupcake", se ralla un poco de bizcocho

que quede así rojito encima del "frosting" y ya te mueres.

Ya tenemos otra opción decorativa, lo veo perfecto,

lo veo muy "pro". Ahora, hay que probar esto.

Mira, lo voy a juntar un poquito más, perfecto,

y aquí están los "red velvet", sin azúcar, de Marta.

(Música)

Marta, aquí tenemos el menú de hoy,

rabo de toro y este "red velvet" sin azúcar, bueno,

por gentileza tuya y los dátiles que trajiste también.

A ver si te gustan sin azúcar, pero con azúcar de la fruta.

Creo que los probaré antes que el rabo de toro.

Mordisco con el "frosting", Dani. Marta, también aprendo

mucho a tu lado. Yo voy a dejar de hablar

y voy a comer que se me hace la boca agua.

Prueba sin problemas. Cogollo a la plancha, me muero.

A todos los que estáis en casa os aseguro que haré recetas

fáciles y sabrosas como las de hoy

para que sorprendáis a toda la familia

y a los invitados que queráis. Ya sabéis cuál es mi lema:

Haz la comida y mejora tu vida. Pues vamos a mejorarla.

Mira, voy a probar primero el bizcochito.

Esto está buenísimo. Para no llevar azúcar.

Es que no diría que no la lleva. No te sabe como los de siempre,

pero hay que cambiar poco a poco. Mucho más que correcto.

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Hacer de comer - Rabo de toro y Red Velvet sin azúcar

03 oct 2019

La primera receta del día en Hacer de comer es una receta española tradicional: un rabo de toro. Después, Dani García recibe la visita de Marta Verona, ganadora de la sexta edición de MasterChef, que vuelve una vez más para preparar un postre delicioso y saludable: un bizcocho hecho sin azúcar.

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