Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Paté de caballa en pan crujiente y pollo en cocotte - ver ahora
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(Sintonía)

Tengo por aquí todavía... ¡Uf! Tarjetas de embarque, "parking"...

Un poco de todo. Vengo directamente del aeropuerto.

Acabo de aterrizar, vaya, hace unos minutos

y he venido corriendo a hacer el programa de hoy.

Reconozco que cada vez me cuesta mucho más

pasar tiempo entre aviones y aeropuerto. Y lo peor de todo

es que una de mis maletas

no ha aparecido.

Lo importante es que yo sí que he llegado a tiempo.

Así que buenos días a todos. Y hoy vamos a hacer de comer

dos platos ideales,

de esos que cuando llegas con hambre de un viaje,

estás deseando comértelos.

Primero, elaboraremos un paté de caballa

que untaremos sobre un pan crujiente.

Lo que viene siendo una regañada.

Y después, cocinaremos con Melani Olivares

un pollo en "cocotte".

¿Sabéis lo que es una "coccote"? Pues luego os lo cuento.

Pero ya os adelanto que, probablemente,

tenéis una en casa y no lo sabíais.

Así que si el "jet lag" me lo permite,

arrancamos con la receta.

Por lo pronto, voy a ir lavándome las manos.

Y os cuento los ingredientes para el paté de caballa.

Lo que vamos a necesitar es,

para el paté: caballa, mantequilla,

aceite de oliva, vinagre de jerez,

vino fino, "fumet" de pescado, cebolla, zanahoria,

tomate concentrado, laurel,

pimentón agridulce, ajo, tomillo fresco,

sal y pimienta.

Y para el pan: agua, aceite de oliva, harina y sal.

Precisamente, vamos a empezar por ahí,

a crearnos nuestro propio pan.

Además, esta receta es superversátil,

porque podemos hacer multitud de cosas.

O sea, no solo lo que es el pan, que vamos a hacer,

que es una regañada, básicamente,

sino que podemos hacer piquitos y podemos hacer

multitud de formas, grosores, etcétera.

Primero, voy a ir añadiendo la harina

con el agua, el aceite y la sal.

Y a mí me gusta, de todas maneras, una vez que he echado la harina,

bajarla. Esto, a lo mejor, parece una tontería,

pero me gusta darle primero un toque con la harina sola,

que se vaya soltando.

Una vez que esté así, voy a ir echando el agua

y el aceite de oliva.

Como veis, no lleva levadura.

Así que es una masa que, en esta ocasión,

no vamos a fermentar.

Mientras tanto, voy a ponerme con el paté de caballa.

Veis que tengo la caballa aquí en un poquito de agua y hielo.

¿Por qué hacemos esto? Muchas veces, cuando compramos

el pescado, vemos que tiene un poco de sangre.

Lo que intentamos siempre con el agua y el hielo,

es tenerlo unos minutitos,

aproximadamente, 20 minutitos,

para dejar los lomos impolutos de sangre.

Voy a traerme las cosas por aquí. El aceite de oliva.

Y vamos a mezclar, que sabéis que nos gusta,

un poquito de aceite de oliva y mantequilla.

En este caso, la mantequilla a la hora de hacer

este tipo de patés, es necesaria.

Así que he echado aceite de oliva. He echado la mantequilla.

Vamos a empezar a darle caña a esto.

Y aquí mismo, vamos a ir añadiendo

el ajito, la cebolla, la zanahoria,

posteriormente, el pimentón, los aromáticos

y, luego, los líquidos con el tomate concentrado.

A ver cómo tengo por aquí la mantequilla y el aceite.

Yo creo que está ya perfecto. Veis que hay bastante,

pero es un paté. No es que estemos solo salteando,

sino metiendo los ingredientes de este paté.

Ajito por aquí.

La verdad es que este es un paté que podríamos hacer

con cualquier otro tipo de pescado.

A mí me gusta mucho el típico paté de cabracho.

Y, en este caso, caballa.

¿Qué podemos contaros de la caballa?

Ya está el ajito ahí, que ha cocinado ligeramente.

Y voy a meter ya la cebolla. ¿Qué nos aporta la caballa?

Bueno, nos aporta omega 3, nos aporta minerales,

nos aporta vitaminas, potasio, yodo, hierro... Bueno.

Aquí habéis visto que hemos echado la cebolla,

el ajo y la zanahoria.

Y ahora se trata ahí de que vaya cocinando poco a poco.

Mientras dejo fondear la cebolla con la zanahoria,

el ajo en mantequilla y en aceite de oliva,

voy a ver cómo está mi masa de pan.

Bueno, ¿sabéis lo que yo hago que me gusta mucho?

En el último momento, voy a añadirle

un poquito de sal por aquí

y, también, un poco de harina para que despegue bien

y tenga facilidad a la hora de trabajarlo.

Así. Un poquito.

Se ha puesto muy de moda hacer panes en casa.

Y ese pan "kéfir" que hicimos aquí, que tanto os gustó,

ya sabéis que podéis encontrarlo en nuestra web

rtve.es/hacerdecomer.

Es cierto que se está poniendo de moda el hacer pan en casa.

Y es una costumbre muy bonita y más bonita ya

cuando nos metemos en historias de masas madre,

que la vamos alimentando cada día.

Ese tipo de panes, también, con aceite de oliva,

donde puedes llevarlo a tu gusto personal.

Bueno, ya veis que estoy ya trabajándola un poquito

para que se integre a la perfección.

¿Vale? Así. Cojo más harina.

Así. Para poder trabajarla mejor.

¿Qué vamos a hacer ahora? Bueno, podemos hacer varias cosas.

Yo voy a hacer una especie de regañadas rectangulares.

Pero de verdad que aquí podemos hacer lo que queramos.

Vamos a darle con el rodillo a la masa.

Pues, bueno, para dejar un grosor de un centímetro o dos centímetros.

Bueno.

Ahora voy a intentar aquí cuadrar un poco,

que es como se diría...

Aquí. Voy a picar un poco la masa para que no suba

absolutamente nada.

Así.

Oye, que ya tenéis un nivel, eh.

Ya sabéis que esto es para que no suba.

Mirad. Con esto tenemos más que suficiente.

Para que no se me pase el fondeadito,

voy a aprovechar así, que ya se me está aquí ya

haciendo bastante.

Voy a añadir ahora todo el pimentón,

a cocinarlo un poquito. Cómo cambia, eh.

El pimentón te cambia una receta totalmente, eh.

Voy a echar el tomatito concentrado.

Las hierbas, que las tengo por aquí también.

Laurel y tomillo. Luego, a la hora de triturar,

hay que sacar las hierbas, ¿vale?

¡Qué bien huele, eh! Cómo cambia la receta totalmente

en cuanto añadimos tanto el tomate como el pimentón.

Voy a echar el vinito y el vinagre.

Así. Vino fino.

Vinagrito de jerez.

Bueno, vamos a ir dejando... ¡Oh, qué bien huele!

Cómo me gusta el vino de jerez para cocinar.

Que no solo para bebértelo con el aperitivo,

que está muy bien, pero para cocinar es maravilloso.

Voy a dejar que se vaya evaporando.

Y voy a cortar rápidamente el resto de regañadas.

Tengo aquí una bandejita.

Voy a poner un papelito de horno,

que siempre está muy bien, no solo para que no se nos enganche,

sino porque luego, para limpiar,

también es mucho más sencillo.

Mira. Ahí.

Vengo aquí. Así.

Ahí. Perfecto.

Venga, yo creo que con esta tenemos más que suficiente.

Estaba pensando que con este trocito

que me sobra aquí, os voy a demostrar

la de cosas que se puedan hacer muchas veces cuando hacemos...

Ahí.

Pueden ser desiguales, que no pasa absolutamente nada

que aquí no se la perfección.

Es lo bonito de hacer las cosas caseras.

A ver. ¿Qué podemos hacer con esto? Mirad.

Voy a cortar aquí en el medio.

Y si alguna vez no habíais hecho algún piquito, pues mirad.

Esto es un piquito.

En lugar de hacer la regañada, le hago así.

Le doy un poco de formita. Aquí, como estáis viendo.

Mirad. Mirad qué mono. Y aquí hacemos, ya que tenemos

este trocito, otro igual. Así. Ahí.

Mirad. Ya está.

Me ha quedado un poquito más largo. Voy a cortar aquí. Ahí.

Perfecto. Para que sean iguales. Listo.

Tenemos nuestro pan casero, nuestra regañada y nuestro piquito.

Lo llevo al horno,

que lo he precalentado a 220 grados

por arriba, por abajo y con ventilador.

Y va a estar entre ocho y doce minutos.

Bueno, volvemos a nuestro paté rápidamente.

Voy a ir quitando esto de aquí.

Y vamos a incorporar ahora el "fumet" y los lomos de caballa.

Voy a echar el "fumet" por aquí.

Voy a echar la caballa.

La puedes echar entera, sin problemas.

Así. Y lo que vamos a hacer, es dejarlo a fuego bajito

diez minutitos.

El pan lo tengo y lo acabo de sacar aquí.

La caballa está, prácticamente, para comérsela así.

Vamos a hacer el paté, pero nos la podríamos comer así.

Como dijimos antes, voy a quitar las hierbas.

Fuera. Ha llegado el momento de triturar,

de llevar esta caballa, prácticamente, así,

como en semiescabeche al modo paté.

Y esto lo vamos a conseguir así, triturándola.

A ver. Aquí hay un poquito más de tomillo.

Así. A mí, de pequeño, me recordaba

el paté a los bocadillitos

que me hacía mi madre para merendar, ¿eh?

Pero es verdad que de mayor me he vuelto más fino con el paté,

ya soy capaz de comerme y de hacerme patés de todo tipo,

y los de pescado me encantan, de verdad.

Ya tenemos esto por aquí...

A pesar del «jet lag», esta es una receta bastante chula.

Con esto tengo más que suficiente.

Vamos a triturar y, mientras, vamos a hacer otra cosa importante,

que es sacar el pan de la bandeja y ponerlo en una rejilla,

para que le dé aire por debajo.

Cuando hacéis repostería y pan, os habréis fijado, muchas veces,

que se queda por debajo, no sé, un poco más húmedo,

mojado, básicamente, ¿no?

Por eso es importante este paso que, con mucho cuidado,

porque está caliente, todavía, tenéis que hacer,

para que el aire entre por debajo y quede, totalmente, seco.

Lo dejamos en la rejilla unos minutos, para que airee bien

y nos quede el crujiente por todas partes,

y retomamos el paté que, como veis, se ha triturado en nada de tiempo.

Veis que por aquí queda, totalmente, fino.

Está, está, está increíble.

Voy a probarlo, primero, a punto de sal;

incluso, podríamos permitirnos el lujo de añadir,

un poquito de aceite de oliva.

Vamos a ver...

Como veis...

Esto no lo veis, pero os digo yo que está tremendo,

un pelín sosete, pero con un sabor y una textura... Uf...

Ahora tocaría colocarlos en los recipientes para servirlo,

pero ¿qué es lo que va a pasar? Que está muy caliente;

lleva mantequilla, se puede cortar. ¿Qué es lo que yo hago?

Previamente, saco un bol y una varilla,

lo que haré es enfriarlo y a emulsionarlo a mano.

Mirad, ¿veis que queda cortado? Es por la temperatura.

Nunca tengáis miedo a que os pasen estas cosas,

porque suele pasar, sobre todo, con cosas que están muy calientes,

pero eso no significa que no podamos salvarlo

y dejarlo en condiciones.

Así, mi patecito se está quedando, totalmente, ligado y perfecto.

Esto, como digo, os puede pasar siempre que esté muy caliente.

Ahora que lo hemos enfriado, lo que tenemos que hacer es esto,

rellenar los recipientes en los que vamos a servirlo.

Lo vamos a dejar aquí cuatro horas en la nevera.

(Música)

Mirad cómo queda el paté.

Muy importante, cuatro horas después, esta es la textura.

¿Veis? Tiene que quedar así, muy bien cuajadito.

Voy a ir poniendo uno por aquí; uno semiabierto, otro cerrado...

Qué bonito, qué buena pinta... Este, un poquito abierto.

Y, ahora, estas regañadas y estos poquitos,

que hemos preparado.

La primera receta ya la tenemos.

Me voy a cambiar, porque me he puesto fino de harina,

y voy a esperar a que venga Melani para hacer el pollo en «cocotte».

(«Two Much», Carly Rae Jepsen)

(«Two Much», Carly Rae Jepsen)

Pasa, Melani. ¡Hala, qué bonita!

Y como lo vamos a hacer hoy te va a quedar superjugoso.

Me queda, siempre, seco, no sé qué me pasa.

Seguro que no eres la única.

¿Hay truco? Ve poniéndote el delantal.

Hay truco, claro; todo tiene su truco.

Ya me imagino.

Ponte el delantal, vete lavando las manos,

que nos vamos a poner manos a la obra con este pollo,

porque, como veis, ya tengo aquí los ingredientes,

además de, a Melani Olivares. Casi nada, ¿eh?

Por favor, Melani, cuéntanos qué te pasa con el pollo.

Que el pollo, siempre, me queda seco.

Seguro que no eres la única.

Habrá mucha gente viéndonos y diciendo:

«A ver cómo lo hacen porque a mí, también, me queda seco».

Yo me he lavado ya las manos, ahora, te toca a ti;

mientras tanto, voy a ir contando los ingredientes

que vamos a utilizar para hacer este pollo.

Pollo, caldo de carne, brandy, vino blanco, patata, cebolla,

ajo, zanahoria, mostaza, queso, melón, granada, sal, pimienta,

aceite de oliva y... Albahaca.

Albahaca. Qué rico todo.

Te diré que vamos a acompañar el pollo

con una ensalada de granada y queso feta,

que va a ser esto de aquí, con albahaca, aceite y sal;

y, luego, aquí está la guarnición, así que vamos, primero, al pollo.

¿Cómo se te da el cuchillo?

Ahí voy... ¿Para cortar el pollo?

No, con el pollo me pongo yo. Vale.

Por ejemplo, para ir cortando la cebolla,

te voy a dar un cacharrito para que la vayas echando.

Vale. Este, mira.

¿Cómo la quieres cortada?

Os voy a contar a todos los pasos que vamos a seguir para el pollo;

por lo pronto, Melani va a cortar la cebolla en cuartos.

¿Cómo lo quieres? ¿Chico, grande, mediano?

Este. El chiquitito, ¿eh?

Todo el mundo tiene tendencia a coger el cuchillo cebollero,

es como se llama, pequeño. ¿Sabes cómo sería en cuartos?

¿Esto es pequeño?

Lo puedo utilizar, no creas que soy muy maniático.

¿Así? Mira, así...

Los medios en cuartos, quieres decir.

Ahora, le puedes pegar el corte aquí, aquí y aquí.

Como las campanadas, los cuartos... Y los medios.

Os dije al principio del programa que íbamos a preparar

el pollo en «cocotte», así que os contaré, primero,

qué es una «cocotte», que es esto que veis aquí,

una cazuela de hierro, de forja, como esta.

Si en casa no tenéis una cazuela de este tipo,

se puede hacer con cualquier tipo de cazuela,

mientras sea apta para el horno y no tenga los mangos de plástico

u otra cosa que se pueda fundir en el horno,

se puede utilizar cualquiera.

¿Qué conseguimos al hacerlo en una cazuela así?

Lo vamos a cerrar, lo terminaremos en el horno

y, al final, se nos creará una cocción con mucha más humedad.

Vale. Pero, bueno...

Ya que estamos aquí y te veo que...

Te voy a regalar este libro. Qué bien.

A todos vosotros, en este libro,

«Hacer de comer», las mejores recetas,

tenéis muchas de las recetas que hemos hecho en el programa.

¿Yo me lo llevo o no? Hombre, claro.

Vale, vale. Luego te lo llevas firmado.

Porque en casa cocinamos un montón,

que tengo niños y nos mola mogollón cocinar.

Perfecto. Lo primero que vamos a hacer...

Tú estás con esto, vas a meter la cebolla aquí,

y las patatas las vas a cortar en gajos.

¿Cómo se corta en gajos?

¿Nos sabes cómo? No.

Te voy a enseñar una y, mientras, me pongo a bridar el pollo.

Tan fácil como esto, cortamos por aquí...

Hay que lavarlas antes, ¿vale? Vale.

Voy a hacer una para que la veas. Ahora, tienes esto, otra vez,

y, ahora, tienes que jugar con los vértices de la patata.

OK. ¿Las lavo? Sí, lava estas tres.

Vale.

Mientras tanto, voy a ir bridando el pollo

y voy a encender nuestra «cocotte».

Para bridar el pollo, ya sabéis que lo hago muy facilito,

como si estuviéramos atando cordones.

Siempre hay que empezar por las patitas de atrás,

por donde está el culito, cruzo las patitas

y hago un nudo, como si me atara los zapatos.

¡Ay, no! Me está saliendo raro. A ver, la patata no es perfecta.

Ya. Por lo tanto...

La que no es perfecta soy yo, haciendo gajos.

Sí, esto no son gajos, esto es... Esto es un cuadro...

Mira, si la tienes así. Sí.

Me da igual que salga un poco mal, peto te viene aquí, ¿vale?

Vale, vale. Ya entiendo lo que quieres decir.

Estas las dejamos aquí, que han salido como un churro.

Quien tiene «jet lag» soy yo, pero tú, también, has viajado, ¿no?

Sí, vengo de Bogotá. ¿Viajas mucho, últimamente?

Vengo de Bogotá, de rodar, llegué hace cuatro días.

Sí. Y, nada, aquí estamos los dos.

Yo vengo de Estados Unidos, y aquí estamos los dos...

Lo tenemos claro. Yo, mientras no me deje un dedo...

Pero, contento. ¿Y te gusta viajar?

A mí me encanta viajar, me encanta;

pero esta vez me he ido sin niños, que, quieras o no, es un poco...

Se echa de menos, ¿no?

Sí, lo que pasa es que era un rodaje, un poco, duro,

era mucha noche y tal, así que era complicado llevármelos.

Lo acabo de hacer fatal, otra vez.

No pasa nada, no pasa nada. Ay, Dios...

Tengo un amigo que decía:

«La perfección, aunque no exista, hay que buscarla».

Claro. Sin más.

Mira, voy a ponerle bien de sal.

No quiero perdérmelo, que esta la haré.

Primero, voy a marcarlo y dorarlo bien.

Con dos nuditos, así de fáciles, no necesitamos nada más.

Para agarrar las patas y las alas.

Las patitas y las alitas, para que no se nos quede ahí...

¡Despatarrado, vaya! Pimientita por aquí...

A mí me encanta, de verdad, lo que más me gusta de la cocina...

La pimienta. El aderezo, el aderezo.

Porque parece que no, pero es algo que, muchas veces,

la gente lo hace con timidez, con miedo...

Y, oye, que no, que hay que hacerlo de verdad.

A mí me encanta ponerle romero, tomillo, todas esas hierbas.

Voy a empezar a dorarlo. Lo que haré será dorarlo

por un lado, por el otro, por una cara y por la otra;

intentando darle ese color dorado tan bonito por todas las partes.

(Música)

Pues a ver, con uno más tenemos de sobra

por lo que veo. Vale, sí.

Cuidado con los dedos, ahí. Vale.

Mira, listo, yo mientras tanto ya he dorado el pollo

por todos lados, tengo aquí todos los juguitos

como nos gustan, tengo aquí... El meloncito.

Que Melani ha hecho este maravilloso laminado

de melón para nuestra ensalada que me lo voy a quedar por aquí.

Esto lo vamos a guardar y mientras tanto yo te doy el pollo

que ya lo tengo fuera

y lo que hará Melani será untarlo bien de mostaza.

Vale, ¿lo cojo? Sí, sin miedo.

De mostaza. Y seamos generosos.

¿Pincel hay aquí? Pincel hay, aquí,

este pincelito para ti, esta mostaza para ti.

Y yo aquí, ya veis, como siempre, cómo me gusta

todos estos residuos, ese jugo, esto que ya es sabor.

Ya empezamos un poco a buscar estos sabores.

Lo primero que voy a hacer va a ser romper el ajito

y para dentro. No me quiero perder nada.

No te preocupes, yo te explico.

Si no, lo podéis ver en nuestra web después.

Ah, vale, es verdad. De nuevo.

Verdad, oye, ¿lo giro o qué? Lo giro esto.

Dale un poco por la parte de aquí más del contramuslo.

Sí, pringa, si eso es cocina. Vale.

No pasa nada, hay que mancharse.

Voy a echarle la cebolla, voy a echar la patata,

voy a echar la zanahoria. ¿Haces un sofrito con eso?

Las patatas a gajos. Bueno, lo que quiero

es que coja, sobre todo, un poquito de grasa

y que se engrase todo, así. Que se vaya soltando el juguito,

la cebolla, sobre todo, así.

Mientras eso va cogiendo un poquito de grasa y colorcito,

voy a enseñaros a pelar una granada.

Veréis qué cosa más sencilla, ¿sabes pelar una granada?

No, a ver. La granada tiene diferentes caras

y es porque también tiene gajos, mira, ¿notas que tiene hendiduras?

Pues eso son los gajos. Yo, la verdad,

hay diferentes formas de hacerlo. Lo que no me gusta es cortarla

al medio, lo que también hace mucha gente, me vengo aquí

de arriba y, claro, está el sistema tradicional

de partirlo por arriba y demás, pero aquí, mira, al cortar aquí

ya se ven los gajos. Así, entonces, lo que voy a hacer

es, básicamente, una hendidura hacia abajo.

Ah, solo la piel. Claro, intento solo quitar la piel.

Qué ricas, las granadas son antioxidantes.

Bueno, es que la granada es rica y luego, tiene una cosa

que es genial, aparte que es muy saludable,

y es la textura. Ya, explota en la boca.

Textura increíble, si habláramos un poco

de alta cocina podría ser como un esferificación ahí,

crocante, líquida, absolutamente, genial.

Y luego, por dentro tiene esa cosita

que es más crujiente. Sí, exacto.

Mira, ya van saliendo por aquí, voy quitando cosas.

Yo lo que quiero es sacarlo intentando romper lo menos posible.

Oye, ¿le doy una vuelta a eso? Venga, pégale una vueltecita.

¿Con qué, con esto? Con esa misma, perfecto.

Mira, si ahora haces así, es la mejor manera.

Mirad, sacamos toda esta parte, esto es lo ideal,

intentar tocarla con cariño, intentando no romperla.

Esto está ya. Pues te cambio el puesto

que voy a empezar ahí. Ve sacando las pepitas.

Bueno, te dejo medio trabajo hecho.

Vale. Intentando que no haya nada

lo que es la parte blanca. Ahí, venga, todo tuyo.

OK. Vamos allá. Yo, mientras tanto

voy a echar por aquí que tengo un poquito de brandy.

Ahí. El brandy dicen

que cuanto más rico es, mejor. Hombre, como todo.

Al final dices: "Para cocinar, un vino malo",

pero eso es cuestión de precio, pero un vino bueno cocinando

se nota que es bueno. Sí, es verdad.

Lo único malo que yo recomiendo siempre es el peor vinagre

del mundo para hacer los mejores boquerones

en vinagre del mundo. ¿Sí?

Sí, es curioso. Bueno, echo un poco de sal

que todavía no eché. Dejo que hierva nada, un minutito,

voy a echar el caldo, voy a meter el pollo

y todo eso irá al horno en tres con dos.

Echo el caldito, voy a dejar que cueza, nada,

dos, tres minutitos, no más, así que mientras ayudo a Melani

a sacar las pepitas de la granada.

(Música)

Granada, desgranadas, nunca mejor dicho.

Granada, desgranadas, pollo, bueno, además veo

que has sido generosa. Pollo embadurnado en mostaza.

Lo que voy a hacer es coger el pollo meterlo aquí

que ya como veis, así. Y ahora, llega el momento

de la razón de ser de una cocotte, que es cerrarla.

Sin cerrarla, esto no tiene tanta gracia. Veis que hay humedad

porque pusimos los líquidos. ¿Me ayudas? Y nos vamos

para el horno, así que vamos a un horno y hemos creado

un microhorno. Y así, a 140 grados.

Bajito, ¿no? Bajito, lo vamos a tener

hora y media. ¿Qué haremos tras esa hora y media?

Le vamos a quitar la tapa y pondremos el gratinador.

Mientras tanto vamos a ir terminando

esta ensalada, tú vas desgranando ahora, desmigando, en este caso

ya sería un poco con la misma mano, como es un queso en salmuera,

un queso feta, al fin y al cabo, que es queso fresco curado

en agua y sal, en salmuera. Así, muy bien.

Pues yo mientras me voy a ir cogiendo

esta albahaca. A ver, una tablita por aquí.

Estoy muerta de hambre. ¿Te gustan las hierbas aromáticas?

¿Eh? Te gustan las aromáticas.

Sí, en casa tenemos plantadas. Sí, ¿no?

Sí. ¿Viste mi huerto que tengo ahí?

Sí, lo vi. Merece la pena, ¿no?

El jardín tiene una luz preciosa. Ahí, meloncito.

El melón, aparte de mezclarlo con jamón, que es prodigioso,

que a muchos les parece una receta muy antigua

y a mí me parece una receta genial, también podemos incluirlo

en ensaladas de este tipo.

La verdad. ¿El qué, el jamón?

No, el melón, el melón.

O sea, que muchas veces parece que nos da la sensación

de que solo es para... Sí, para comerlo de postre.

Sí, que está genial, pero se puede usar para cocinar

más allá del melón con jamón es lo que quiero decir.

Vamos a cortar un poco a groso modo.

¿Haces ensaladas mezclando frutas, hierbas, quesos?

Sí, sí que hacemos cosas así. Pues como en Estados Unidos

que hacen unas ensaladas maravillosas.

Sí, hacen una con col. Bueno, total, hacen todas.

Ensaladas de verano, de invierno, con verduras asadas,

pero nosotros somos más... Más tradicionales para eso,

somos como más... Lechuguita, tomate,

ensalada caprese y poquito más. Es verdad.

Tenemos que aprovechar un poco la fruta de temporada,

los vegetales de temporada y mezclarlo sin miedo

y darle un poquito de variedad. ¿Esto sabes lo que le veo?

¿Qué? Un poquito de sal y de pimienta.

Sí. Así, venga.

Tú, la pimienta y yo la sal, ahí.

Bueno, oye, ¿cómo se come en los rodajes?

Mal. (RÍEN)

Sin más. Bastante mal.

Sí, ¿no? Pues nada, al próximo rodaje

te llevas una granadas, un meloncito.

Me haces un táper, me llevaré unos taper.

Un taper y te vas nueva. Mira.

Muy bien. Ay, qué bonito.

Tan fácil como esto.

Así. Y esta con tanto color

para los niños... Les gusta, yo veo esto de lejos

y ya me apetece sentarme a comer, además,

también intuyo que aquello está fresquito, una ensalada buena,

rica, bueno, ensaladita que tenemos lista con melón

con el queso, la granada y la albahaca y ya nos queda,

solo, esperar a que salga el pollo del horno. Os recuerdo:

Hora y media a 140 grados y los últimos cinco minutos,

quitaremos la tapa para dejar esa piel doradita y crujiente.

(Música)

Melani, mira qué color, qué olor, qué aroma.

Qué buena pinta. Te aseguro

que va a estar jugosito, jugosito porque esa hora y media,

mira, se ve aquí. Fíjate, toca un poquito.

Sale toda el agüita. Exactamente, no es grasa,

es agua que además, esta costrita recuerda

que es también mostaza. Ah, es verdad.

Aquí, hay mucho rollo en esta receta.

Solo nos queda probarlo. Pues, sí, estoy deseando.

Claro que sí, vamos allá. Aquí os dejamos

el pollo en cocotte con ensalada de granada y queso feta.

(Música)

A pesar de que veníamos un poco tocados por los viajes,

preparamos un menú de altos vuelos. Esto lo haré en casa

y además, somos intolerantes

al trigo con lo cual esta comida nos va.

Exceptuando la regañada que hice aquí, que las hice yo.

¿Sí? Qué bueno. La regañá y los piquitos,

las dos cositas. Qué rabia da eso.

Hemos preparado un paté de caballa con nuestro pan casero

y el pollo en cocotte que me has ayudado a hacer.

Sí, lo has hecho tú. Con esta ensalada

de granada y queso feta. Ve dándole y que yo me despido

de todo el mundo. Yo voy probando.

Huy, qué bien. Y ya que tengo aquí a Melani

os recuerdo que si os pasa como a ella,

que hay alguna receta que no os sale,

no os deis por vencidos.

Probad hasta que os salga bien, os aseguro que siguiendo los pasos

que hemos hecho hoy, tendréis este menú espectacular.

Y recordad: Haz la comida y mejora tu vida.

Bueno, Melani, la ensalada bien, ¿no?

Está buenísima. Pues ya casi vamos con el pollo.

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Hacer de comer - Paté de caballa en pan crujiente y pollo en cocotte

11 nov 2019

Hoy Dani García presenta dos platos ideales para llegar con hambre de un viaje. Primero, un paté de caballa para untar en pan crujiente artesanal. Después, cocina con la actriz Melani Olivares un pollo en cocotte, una cazuela de hierro de forja para evitar que le quede seco el pollo al horno.

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