Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Patatas con chirlas y tarta de zanahoria - ver ahora
Transcripción completa

Muchísimas gracias, Aitana, por venir, ¿eh?

Gracias a ti, Dani.

Dejo el bolsito. Deja el bolsito por ahí.

Yo te cojo el delantal.

¿Qué me has traído en la bolsa? Sí, una patatas.

Ah, ¿unas patatas? Sí.

Bueno, yo ya tenía. Pero no te preocupes,

que lo bueno de las patatas

es que son superversátiles y podemos darle mucha salida.

Buenos días a todos, que no os he saludado todavía.

Como veis estoy con Aitana de "MasterChef VII".

Ha venido para hacer conmigo

unas patatas guisadas con chirlas.

Y después prepararemos una deliciosa

tarta de zanahoria. No os lo perdáis, ¿eh?

Pero de momento vamos a empezar con las patatas,

pero sobre todo a lavarnos las manos.

Hombre, lo primero. Empiezo yo primero.

Mientras tanto voy a ir contando

los ingredientes de esta receta.

Chirlas, patata, tomate, cebolla, ajo, laurel,

vino blanco, pimentón, sal, fumet de pescado,

aceite de oliva y pulpa de ñora.

¿Lista o qué? Con muchas ganas de cocinar.

¿Eres de guisito o no? Soy de guisito.

Además es que me encanta, porque en el País Vasco

tenemos tanto invierno que así me da un poco de caloría.

Como sabía que te gustaban los guisos empezamos ya.

¿Qué te apetece? Pues yo lo que tú quieras,

lo que tú me pongas a hacer. Mira, tenemos que pelar patata,

cortar cebolla y tomate, el ajo.

Vale, pues me pongo a cortar si quieres y te adelanto todo.

Venga, ahí. Poquito a poco. Venga, genial.

¿Vas con...? Pues con las patatas.

Pues perfecto. Tú vas con las patatas,

yo voy a empezar con el ajo.

Como veis las chirlas las tengo como siempre

en agua con un poquito de sal.

Y las tengo cubiertas muy poco.

¿Para que suelten la arena? Y que estén vivas.

Siempre lo cuento en este programa,

cuando hacemos cualquier tipo de molusco,

tenemos la manía de ahogarla.

La chirla al final necesita respirar

y necesita pillar aire.

Yo estoy viendo aquí burbujear

y es porque está respirando y está viva.

También importante eso, ¿eh? Los bivalvos siempre

intentar utilizarlos lo más vivo posible.

Un bivalvo muerto conlleva cierto peligro también, ¿eh?

A mí me da un miedo. Todos hemos oído alguna vez

en nuestra vida la mítica historia de quien se come

una ostra en mal estado, que a mí me da un miedo...

Pero te voy a decir una cosa

que aprendí hace unos años con Santiago,

un cocinero muy famoso de Marbella,

el restaurante Santiago, al que mando un besito.

Y me lo explicó él por primera vez

un día que en una barra de su restaurante

estábamos comiendo ostras.

Y no lo sabía, y lo voy a explicar

porque es supercurioso. Normalmente lo que está malo

no es la ostra, sino el agua que se acumula en su interior.

Muchas veces vemos que sobre todo

las ostras gallegas si veis con la concha

va poco a poco cubriéndose una concha sobre otra.

Es como va creciendo digamos. Sí, sí.

Pues dentro se acumula agua. Y ese agua se pudre.

Entonces muchas veces cuando tú vas a abrir una ostra

no es la ostra lo que huele, es porque has pinchado

la cáscara y ha salido un poco de ese agua,

que ya sí es más complicada.

Así que si huele un poco mal a la basura directamente.

Sí, da miedo. No solo la ostra,

cualquier bivalvo. Cualquiera.

Bueno, cuéntame cosas. ¿Qué te cuento?

Cuéntame, ¿qué tal tu experiencia?

Mi experiencia ha sido, Dani,...

Es que la echo de menos. Me lo he pasado tan bien,

he aprendido tanto. Ha sido como un parón

en mi vida supergratificante en todos sus aspectos,

a nivel personal, profesional. Es que me ha encantado.

Yo tengo una pregunta, una duda, una curiosidad

o un cotilleo, ya no sé cómo llamarlo.

Sales de "MasterChef".

¿Lo primero que les cocinas a tus peques en casa?

Pues te voy a decir una cosa que creo que nos dijo

Paz Vega cuando vino de invitada.

Y te prometo que es verdad. Estuve como un mes sin cocinar.

Mi chico siempre me decía: "Joder, pues para haber estado

en 'MasterChef' no cocinas nada".

Todo el mundo me pregunta: "Te cocinarás muchas cosas".

Y al principio decía: "Todavía no me he hecho nada".

Tardé un mes. Luego ya a partir del mes volví a coger el gusto

y ya vine como... Ya cocinando a saco.

A tope. A ver, que nos liamos

y no cuento los pasos que estoy haciendo.

He puesto el aceite de oliva, he puesto el ajo,

le acabo de dar una potencia media-alta.

Voy a echar el laurel también.

Y como siempre lo primero es aceitito, ajo, laurel,

cebolla y luego el tomate.

Una vez que esté ya relativamente seco

vamos a añadir la patata.

Una vez que está añadida la patata voy a echar

el pimentón y la pulpa del choricero.

A partir de ahí: vino, reduciremos, caldo

y empezaremos a cocer.

"¿Y la chirla?", estaréis preguntando.

La chirla con 25 segundos de cocción

es suficiente.

La chirla es la gran desconocida.

Como es un poco más barata nos da la sensación

que es una almeja tristonga.

Como: "Eso nada, para dar sabor solo".

Pero ojito con la chirla,

bien cocinada tiene un cuerpecito...

Yo con mi padre iba de pequeño y siempre me encantaba ver

los puestos de almejas y de chirlas.

Y siempre comprábamos chirla. Y además mi padre me enseñó

a diferenciar cuando una chirla era nacional o era de fuera.

¿Ah, sí? Sí, yo las veo de lejos

y ya sé decirte si son de un lado o de otro.

¿Y eso? Bueno, porque...

le pregunto en su idioma. Hablan italiano.

Estas son italianas, te lo digo ya.

Bueno, me pongo a hablar y se me va a ir el ajo, ¿eh?

Así que rápidamente voy a cortar esta cebollita

aquí muy rápido. Qué maravilla.

Mira, eso es algo que no he terminado de coger al 100%,

la práctica cortar.

Bueno, te faltan 20 años. Ya, eso me decía Jordi:

"Claro, yo llevo 26 así". Y yo: "Ya..."

Voy a echar esto para que no se me vaya pasando el ajito.

Una anécdota, el otro día estuve yo cocinando

porque tuve cena en casa y estuve una hora y media

haciendo un sofrito superpochadito

y en cinco segundos, a la basura entero.

Se te quemó. Quemado, negro.

No sé por qué. Subí un poco el fuego y...

Bueno, yo te explico el por qué.

Y es una razón muy lógica y que tienes que tener cuidado.

Tú cuando pochas mucho al final pochas tomate,

pochas cebolla seguramente. Sí.

Eso contiene azúcares.

Entonces mientras más reducido esté más azúcar hay

porque más se concentra. Ah.

Por eso se quema más rápido, por el azúcar.

Vale, ya tengo esto. Bueno, perfecto.

Vamos a meterlas en agua. Vale.

Y las lavamos bien de fécula. Venga, genial.

Te puedes poner con el tomate si quieres, ¿eh?

Estaba bromeando con la nacionalidad

de la chirla, pero es verdad que la sé distinguir, ¿eh?

Bueno, estas de aquí te digo que son italianas.

Lo sé por el puntito gris que tienen.

Y luego hay una cosa que nos hace distinguir

sobre todo una chirla de otra,

que es este dibujito,

que es diferente al de la chirla española.

Pero sobre todo tú pasas el cuchillito...

y lo que es el surco digamos es mucho más fino.

El de la chirla nacional

es un surco como mucho más pronunciado.

¿Qué tiene de diferencia

la chirla italiana a la española?

La española es bastante más carnosa

y bastante más sabrosa.

La italiana, muy sabrosa, pero se pasa antes.

Su bicho digamos, lo que es la almeja en sí,

se consume mucho antes y es un poco más pequeño.

Lo siento, italianos, en la pasta nos ganáis

pero en las chirlas no.

Vale, ¿cómo quieres que te lo corte? ¿En daditos?

Sí, en daditos, como para hacer un sofrito normal.

Dejamos la tablita por aquí porque ya tengo a Aitana

que me está cortando el resto, la patatita ya cascada.

Perfecto, Aitana. Vas rápido, ¿eh?

¿Has visto? Eso sí he aprendido.

¿Quién te enseñó a cocinar a ti?

Pues mi madre... una mezcla entre mis "amamas",

que son mis abuelas, mi "amatxu" y mi suegra.

Y mi tía. "Amatxu", "aita", ¿no?

Mi "aita" no cocina mucho.

Otras cosas las hace muy bien, pero cocinar.

Cocina tortilla de patatas estupendas.

Bueno, ¿echamos el tomate? Venga, lo echamos.

Yo creo que esto ya...

ya está. Ahí.

Vamos aquí a fundir un poco el tomatito.

Vamos a hacer que pierda todo ese agua,

vamos a sofreír bien. Ahí, que vayan soltando.

Vamos a dejarlo 25 minutos a fuego medio.

Vale. Me sigues contando cosas.

Genial, te cuento lo que quieras.

Esperando que el sofrito se haga a la perfección.

Vale, te puedo tener dos horas si quieres contándote.

Sofrito estilo Aitana, con cariño, con paciencia,

pero sin quemarse.

Eso sí, os voy a enseñar un cosita: esto.

Eso es un caramelizado.

Yo ya he bajado el fuego casi el mínimo

porque ahora lo que vamos a hacer es...

Primero el pimentón y luego ya echas la patata.

Vale. Así.

Yo siempre sabéis que hago este truquito,

que es cómo cocinar bien el pimentón

cuando hay un sofrito o hay cualquier cosa así.

Yo quiero el pimentón siempre desnudo.

Es decir, que sea solo aceite y pimentón.

Y como prefiero echarlo ahora pues lo que hago es...

retiro un poco para acá y lo echo aquí.

La verdad que estas recetas son una maravilla

porque con cuatro ingredientes se consigue hace magia, ¿eh?

Ya veréis cómo queda al final.

A mí me encanta cocinar los moluscos, Dani.

¿Sí? Me encanta, sí.

Además, mi madre es superfanática de cocinar "mojojones".

¿Ah, sí? Al vapor, le encanta.

Explícale a la gente qué son. Ah, bueno, claro.

Los mojojones son... Ay, ¿cómo le llamáis vosotros?

Los mojojones, cómo...

Los mejillones, calla. Mejillones.

Que no me salía la palabra. Allí los llamamos mojojones.

¿Eh? Pulpa del choricero.

Aquí tienes. Genial.

El País Vasco tiene una despensa increíble, ¿eh?

Luego la salsa vizcaína con la pulpa del choricero.

Yo prefiero el pil pil, que es más donostiarra.

También me encanta.

El primer plato que presenté en "MasterChef"

fue cocochas al pil pil. Un día tenemos que hacer eso.

Vamos a echar aquí. Déjamelo abajo. Ahí.

Bueno, tenemos el sofrito. Le he echado el pimentón

como habéis visto aparte, le he echado también

la pulpa del choricero, de la ñora.

Ahora estoy echando la patata,

que la voy a embadurnar de grasita del sofrito.

Y luego voy a echar el vino blanco,

voy a dejar reducir y posteriormente el fumet.

Ahora es el momento ya de subir un poco más el fuego.

Lo voy a poner a una potencia alta.

Voy a añadir este poquito...

vino blanco.

Así, un poquito por aquí.

Y eso va a reducir en nada, en unos segundos.

Tráete el caldo ahora, ¿vale? Vale.

Y lo que vamos a hacer es ir echándolo poco a poco.

Voy a intentar ser lo más didáctico posible

para explicaros el por qué lo hago así.

Si nosotros por ejemplo tenemos sabor aquí,

en este trocito, ¿vale? Todo el sabor concentrado.

Lo echamos aquí entero, se reduce aquí.

¿Es exactamente lo mismo que por ejemplo

tenemos todo esto y voy echando aquí?

Se reduce, tenemos sabor y concentración.

Echo otro poquito. Se reduce, tenemos sabor y concentración.

Echo otro poquito. Se reduce,

tenemos sabor y concentración por tres veces.

Ese tipo de cosas son las que marcan

a un cocinero de otro, a una preparación de otra.

Eso son los pequeños trucos que es una maravilla verlos.

Yo comprendo que en casa

muchas veces seguimos la receta y decimos:

"Echo el caldito y me voy, y dentro de 15 minutos

volveré y seguro que está bien".

Bueno, pues si en vez de dentro de 15 minutos

lo hacéis de 5 minutos en 5 minutos, mucho mejor.

Échame ahí ahora caldito. Poquito, ¿no?

Ahí, que cubra, que cubra. ¿Que cubra?

Ahí. Venga, vale.

Lo que vamos a hacer es ir dejando cocer la patata.

Importante lo que he dicho, poco a poco vamos cubriendo.

Cuando veamos que ya ha perdido líquido,

ha evaporado, añadimos otro poquito más.

Voy a probarlo porque quiero ver un poco cómo va, ¿no?

Pero es probable que no le echemos nada de sal,

por esa razón que os he dicho,

estamos reduciendo poco a poco por un lado y luego...

esto es nuestro mejor sazonador.

La sal está aquí dentro.

Así que hay que tenerlo en cuenta

y añadirlo siempre al final.

¿Puedo coger un poquito? Puedes.

Que no todos los días puedo probar algo

que cocine Dani García.

Mira cómo se va trabando. Sí, sí, sí.

Sin necesidad de añadir nada, ni harinita ni nada.

¡Hum!

¡Uh! Está soso todavía, ¿eh?

Pero está muy bueno. Va a estar bueno.

Tiene mucho sabor. Te gusta, ¿no?

Me encanta, me encanta.

¿Sabes dónde puedes encontrar

más recetas como esta? ¿Dónde?

¡Aquí!

Esto me lo llevo yo para casa. Claro, y te lo voy a firmar.

Te voy a firmar ahora. Vale.

En el libro "Hacer de comer. Las mejores recetas".

Aquí hay muchísimas de las recetas que hacemos

en el programa junto con trucos y cositas

muy básicas para cocinar en casa desde cero.

¡Ay, cómo me encanta! Es que además estamos

en hora de comida y estoy ya... Hay hambre.

Nuestro guisito de hoy vamos a dejarlo ir reduciendo

poco a poco, vamos a echar caldo poco a poco,

así durante unos 25 minutos aproximadamente

hasta que esté la patata perfecta.

Y habrá que dejarle un poquito de líquido

para terminar echando la chirla y que se abra ahí.

25 minutos. Aitana, mira qué pinta...

Es increíble. Qué textura y qué concentración

de sabor, que es lo importante.

Yo no puedo esperar a probarlo ya.

Aitana, ¿me escurres la chirla? Perfecto, ahí voy.

Último momento, casi sin fuego.

A lo mejor con fuego 2-3 minutillos.

También dependerá sobre todo

de cómo compréis de frescas las chirlas.

Cuanto más frescas estén, evidentemente, mejor.

Se abrirán muchísimo antes.

Así que allá voy.

Voy a echarla por aquí.

Y lo único que vamos a necesitar

es integrarla bien,

que caiga dentro de este caldito.

Veréis cómo ahora la chirla se va abriendo,

va soltando su caldito,

y ahora va a cambiar radicalmente de sabor.

Aitana, ¿qué le faltaría? ¿Un poco de aromático?

Para mi gusto no falta nada. ¿Te gusta?

Yo aquí le echaría hierbabuena.

Ah, pues voy a por un poquito. Vega, tírale.

Vale. ¿Dónde tienes la hierbabuena?

Ahí, en mi huerto. Ah, bueno, que estoy tonta.

Es lo bueno de tener un huerto en casa, ¿eh?

Tengo todo el aromático al alcance de la mano.

Y fresco, ¿eh?

Siempre viene bien un poquito de verde,

como decíamos allí en "MasterChef",

siempre viene perfecto.

¿Por qué le echo hierbabuena?

Muy sencillo, porque si mi madre

estuviera aquí me diría: "Niño, échale hierbabuena".

Y le viene muy bien ese puntito y esa frescura.

Nunca se me hubiera ocurrido. Porque es muy del sur, ¿no?

Sí, yo no lo hubiese pensado.

Ahora sólo nos queda esperar un pelín

a que se nos abran las chirlas y para eso voy a tapar

y así se abren lo antes posible.

Aitana, chirlas preparadas, patatitas guisadas.

Hay hambre, ¿no? "Jo", tengo un hambre.

Me voy a comer yo todo lo que hay, dos platos.

Vamos a preparar aquí.

Mira, primero vamos a echar

un poco lo que es la patatita y la chirla.

Te voy a pasar una chirlita para que la pruebes, un poco.

Genial, genial, genial.

A ver cómo la ves. Quema, un poco, ¿eh?

No pasa nada, yo soplo.

Eres de Bilbao, ¿qué digo yo a una chica de Bilbao...?

Uf... madre mía.

Me gusta, primero, ponerlo así, las coloco y, ahora,...

Lo salseo, ¿no? Fíjate, está todo desecho.

Le echas un poco de fumet y haces una sopa increíble.

Aprovecha, antes de irte, para coger un tenedor...

¡Hombre! Y probar una patatita.

¿Solo una? Prueba las que quieras...

Hombre, Dani,... Ahora, te toca probarlas.

Sin vergüenza, ¿eh?

(SE RELAME Y SE QUEMA)

Quema, ¿no? Quema, pero están buenísimas.

Eres de Bilbao, ¿eh? Hum...

Antes de que Aitana se coma todo este guisito

de patatas con chirlas, aquí os lo dejo.

Está buenísimo, de verdad.

El guiso está bueno, me lo voy a comer ahora.

Gracias por cocinar conmigo, es un placer tenerte aquí.

Muchas gracias, Dani, el placer ha sido mío.

Es tu casa, cuando quieras. Cuando me invitéis, vendré.

Te puedes autoinvitar. ¿Y me puedes poner un táper?

Te puedo poner tres táperes. Gracias, Dani.

("Hair Too Long", The Vamps)

("Hair Too Long", The Vamps)

Es el momento del postre, os voy a dar una receta imbatible

del típico bizcocho de zanahoria.

Los ingredientes que necesitamos son los siguientes: queso de untar,

azúcar en grano, naranja, zanahoria, canela, bicarbonato,

levadura, harina, azúcar glas, huevos, sal y aceite de girasol.

Estaréis pensando qué hace el aceite de girasol,

pues, va a hacer de hilo conductor y va a hacer que nos salga

el bizcocho de zanahoria más jugoso que podáis imaginar.

Este bizcocho de zanahoria lo vamos a convertir en una tarta,

gracias a la cobertura que haremos

con queso de untar, naranja y azúcar.

Pero vamos a empezar con el bizcocho.

Por aquí tengo el molde, que me lo he encontrado,

no lo iba a sacar, pero como lo he visto...

Aquí vamos a montar los huevos.

Aquí va a haber una serie de pasos que no son usuales en una tarta,

que, a lo mejor, no habéis visto y que, a lo mejor, os extraña,

pero todo tiene su por qué.

El primero, va a ser el aceite, montaremos el huevo con el azúcar

y, luego, añadiremos el aceite, como una especie de mayonesa.

Lo que necesitamos, en este caso, es untuosidad,

esa untuosidad es la que hará que el bizcocho sea húmedo.

Tenemos, por aquí, un poquito de sal.

Tengo la mía, no sé por qué, de echarla en la yema del huevo.

Emulsiono, un poco, integro y voy a añadir el azúcar.

Como veis, montamos los huevos con el azúcar

y, como os he dicho, haremos una especie de mayonesa,

porque es muy similar, excepto que hemos añadido azúcar.

Hemos blanqueado, hemos montado y lo hemos dejado cremoso,

lo que son los huevos y el azúcar; ahora, poquito a poco,

como digo, vamos a montar. Imaginaos que hacéis una mayonesa,

ya que estáis integrando el aceite. Voy a cambiar de mano.

Podría ser con máquina eléctrica,

pero me gusta hacer las cosas de forma artesana, manual,

porque no todos, en casa, tenéis varilla eléctrica.

Quien la tenga, que la utilice, porque cuesta, ¿eh?

Con la mano izquierda voy añadiendo el aceite.

La tarta de zanahoria es la tarta de verdura más famosa,

pero podéis hacer tartas con cualquier otro vegetal;

con calabaza; con batata, me gusta mucho, es muy nuestro;

con calabacín, también, me gusta. Es más, una calabaza o una batata

tiene una tendencia dulzona que parecería, más...

Se integra mejor en un postre que en cualquier otra cosa.

También, usamos cosas dulces para hacer platos salados;

hay "woks" con sojas más dulces, con azúcares...

A mí me encanta la mezcla de sal y de azúcar, es genial.

Tenemos, por aquí, digamos, la base líquida;

ahora, vamos a mezclar lo que es la base sólida.

Vamos a mezclar, por aquí, la harina...

Quiero mezclar todos los sólidos y echarlos en la preparación.

Harina, canela,

bicarbonato y levadura química.

Mezclamos la parte sólida bien... Me gusta darle un varillazo,

porque va a romper y hará que tenga menos grumos.

Lo voy a echar aquí, poco a poco,

con una mano y con otra voy a intentar...

Hacer el pino-puente, porque, a veces, de verdad,

que la cocina tiene ese rollo de que si estás solo

hay cosas que son complejas y es mejor hacerlas a cuatro manos.

Yo lo haré así, echo un poco de harina y mezclo,

voy mezclando, poquito a poco...

Otro poquito...

Lo que os decía de mezclar sabores dulces con salados,

una de las cosas, en mi cocina, cuando empecé en Ronda,

fue el hecho de mezclar, no sé, contrastes dulces en platos salados

y aquello me dio buen resultado, tengo un grandísimo recuerdo.

Una de las razones por las que lo hice

es porque había un anuncio, en aquella época,

recuerdo que era en la televisión, que decía:

"El "snack" dulce y salado", y se rompía la tierra.

Alguien mordía el "snack" y la tierra se abría.

También, en la película "Ratatouille", hablo mucho de ella,

probablemente, de las mejores escenas

y la mejor imagen, para mí, es cuando Ratatouille

coge una fresa y se la come, ¿no? "Qué buena", y saltan chispas;

coge un queso y se lo come, ¿no? "Qué bueno", y saltan chispas;

de pronto, se mete los dos en la boca y los muerde a la vez,

ya no saltan chispas, hay, absolutamente, de todo.

Eso es lo que pasa en la boca, ese punto de emoción.

En este caso, es un contraste donde vamos a encontrar

la acidez y el dulzor de la zanahoria

con la connotación salada del queso; es alucinante.

Supongo que todos la habéis visto, pero es una película animada

en la cual, un ratoncito se dedica a cocinar;

pero, hace más que cocinar, explica, sin duda...

Para mí, es la mejor película sobre el mundo de la cocina,

porque explica a la perfección lo que, verdaderamente,

es la cocina cuando uno la vive, cuando está concentrado

y se mete una cucharada de cualquier cosa y lo disfruta,

por encima de todas las cosas, sin pensar en nada más.

Tenemos ya, casi, la mezcla hecha; mirad cómo queda.

Momento de añadir... Es el momento de limpiar,

sabéis que no me gusta dejar todo esto por medio,

así que voy a ir quitándome todo lo que pueda.

Es el momento de añadir el ingrediente estrella

de esta tarta, que es la zanahoria.

Voy a echar esta zanahoria,

he dejado un trozo, para que veáis cómo la he rallado.

Mucha gente piensa que para cocinar una tarta de este estilo

hay que cocer el vegetal, pero no es así;

además, sabéis que nosotros somos superdefensores

de la realidad del vegetal, queremos sacar lo mejor de sí

y no queremos cocerlo más de lo que debe

ni más de lo que se merece. Así que, como veis,

es zanahoria en estado puro, zanahoria, básicamente, cruda.

Lo que voy a hacer es dejar un poco aquí,

para, luego, terminar por encima nuestra tarta "carrot cake".

En nuestro país está de moda pero en Estados Unidos

es una de las tartas básicas de su repostería.

Cogemos la lengua y vamos integrando

toda la zanahoria dentro, sin miedo.

No sé si os llama la atención haberle añadido bicarbonato,

pero os voy a explicar el por qué.

Seguramente que habéis visto u os ha pasado muchas veces

que al hacer un bizcocho se ha agrietado por el centro,

el bicarbonato hará que esto no pase.

La levadura hará que suba y el bicarbonato lo estabilizará,

va a ser el abrigo de la levadura, conseguirá que aquello no explote.

El molde ya lo tengo encamisado con un poquito de aceite,

"encamisado" quiere decir que lo he frotado con grasa

para, luego, poder despegarlo perfectamente;

ahí meteremos nuestro bizcocho.

Podéis untarle aceite, mantequilla, mantequilla y harina,

mantequilla y azúcar...

Cualquier cosa que facilite el desmoldado.

Ahí vamos, bizcocho para adentro.

La canela y la zanahoria parece que han nacido para casarse,

hay ingredientes que son el uno para el otro.

Nos vamos para el horno; 170 grados, 35 o 40 minutos,

arriba y abajo con ventilador. Si no tenéis ventilador,

hay que tener más cuidado, pero se hará, exactamente, igual.

¿Sabéis por qué? Porque es un auténtico recetón.

El bizcocho ha estado 40 minutos en el horno,

lo he sacado hace un ratito, porque necesito que se enfríe

para ponerle, luego, el "frosty" encima.

Mirad aquí...

El "frosty", para que entendáis, es la cobertura, el baño.

Mirad aquí, qué pintita y qué esponjosidad,

quiero enseñároslo ya, no quiero esperar.

Mirad qué brillo y qué jugoso parece,

bueno, no parece, está jugoso.

Lo vuelvo a guardar aquí y, mientras, hago el "frosty",

veréis qué fácil es.

Queso de untar, con la cuchara hago el primer paso,

que es romperlo un pelín;

el siguiente paso, va a ser meterle la varilla,

más que nada para que pierda temperatura,

le doy con la varilla antes de echarle azúcar.

Cocinar estas recetas viene muy bien,

hay que coger lo mejor, sin duda, de cada cultura.

Nosotros podemos hacer su bizcocho pero ellos no pueden hacer

un plato con chirlas, porque no hay.

Lo digo de broma, pero es así. Echo el azúcar glas.

Realmente, no tengo muy claro si es americana o inglesa,

porque es cierto que en Londres te la encuentras muchísimo.

Otro día, a ver si la hacemos, que me gusta mucho,

de mi época que viví en Nueva York, la "red velvet",

es una receta de bizcocho de cacao con colorante,

llama la atención su nombre, porque es rojo oscuro, ¿no?

Y el relleno es, relativamente, similar

al que estamos haciendo aquí, con quesito crema.

El quesito crema está bien integrado

con el azúcar glas y, ahora, voy a echar ralladura de naranja.

Me gusta mucho la naranja con la zanahoria, me encanta;

es como al salmonete, que le viene bien la naranja.

Antes hacía salmonetes con sopita de naranja,

son combinaciones que sabes que no fallarán.

Voy a dejar un poquito para ponérsela encima,

al igual, ¿recordáis?, que esta ralladura de zanahoria.

Ahora, es importante este paso, hay que hacer esto,

para no dejarnos ni un miligramo de quesito sin naranja.

A partir de ahora, cuando veáis en una serie

que están comiendo un tarta o un pastel de zanahoria

ya no tenéis excusa para no cocinar,

además, la receta perfecta, de verdad,

pocas recetas como esta vais a encontrar.

Le doy la vueltecita y la pongo así...

Como veis, se ha inflado pero no se ha reventado

ni se ha bajado, que pasa en muchísimas ocasiones.

Vamos a ponerla hacia arriba, que me gusta más,

voy a intentar que quede, relativamente, como muy artesana,

lo echo así, como haciendo el tontito.

Así y así...

Si os gusta mucho la cobertura, podéis rellenar el bizcocho,

yo la voy a poner solo por arriba.

Le voy dando volumen, voy haciendo formas.

Me siento, un poco, como un albañil

poniendo cemento o yeso a cualquier ladrillo.

Este lo voy a poner así... Tiene bastante buena pinta.

Voy a hacer dos cositas:

ponerle un poco de esta zanahoria.

Mucha gente le pone frutos secos; nueces, pistachos, pipas...

Todo vale.

Como decía antes, he dejado un poco de esta ralladura

para, también, añadirle este puntito.

¿Le faltaría algo verde? Es lo que hemos dicho hoy,

hay muchas cosas que pensamos que son solo de dulce o de salado,

pero, a mí, una ramita de eneldo...

De hecho, se la voy a poner, necesito eneldo.

En mi restaurante hago, exactamente, lo mismo,

voy volviendo locos a mis chavales, porque me pongo a improvisar

y voy pidiendo una cosa u otra; al final,

la receta nunca acaba siendo lo que iba a ser en un principio,

pero bueno, creo que es lo bonito.

Mirad, ahora, qué diferencia con el toque de eneldo.

No tengáis miedo a hacer este tipo de cosas.

Si probáis a meter aromáticos en el dulce,

cambiará, por completo, vuestro concepto de la repostería.

Aquí tenéis nuestra receta de tarta de zanahoria infalible.

("American Pie", Don McLean)

("American Pie", Don McLean)

Mirad qué par de platos...

Patatas con chirlas, ricas, sencilla y con mucho sabor;

y este postre delicioso y popular, tarta de zanahoria.

¿A qué son irresistibles?

Ya sabéis, si queréis hacerlos, que es lo que nos hace ilusión,

tenéis la recetas en la web del programa rtve.es/hacerdecomer.

Escucha este consejo: haz la comida y mejora tu vida.

Tengo ganas de patatas pero, sobre todo,

quiero enseñaros lo esponjoso que está;

es que se ve, se ve que está esponjoso, jugoso.

Ese aceite...

Me encanta.

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Hacer de comer - Patatas con chirlas y tarta de zanahoria

09 sep 2019

Hoy Dani García cocina junto a Aitana, aspirante y finalista de la última edición de MasterChef. Juntos preparan unas patatas con chirlas. Después, Dani García prepara, como postre, una rica tarta de zanahoria.

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