Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Pastel de verduras y libritos - ver ahora
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(Sintonía)

Atención a lo que me he encontrado hoy haciendo limpieza de armario.

25 pesetas. O cinco duros. ¿Os acordáis de aquella época?

Bueno, anda que no me he comprado yo cosas

solo con esta monedita en la tienda de chucherías.

Bueno, seguro que me trae buena suerte habérmela encontrado.

Me la guardo aquí en el bolsillito.

Y buena suerte también es poder preparar

el menú que tenemos hoy.

Muy buenos días a todos. Hoy, en "Hacer de comer",

tenemos pastel de verduras.

Y después, libritos de lomo, que los vamos a hacer con Maribel.

Una receta muy de casa con una amiga muy de la casa.

Así que me voy a ir lavando las manos

y os voy a ir contando los ingredientes que necesitamos

para nuestro pastel.

Huevos, calabaza, tomate, acelga, puerro,

zanahoria, ajo, cebolla, sal,

pimienta, mantequilla, vino fino, caldo de verduras,

leche, nata.

Y para darle un toque aromático, vamos a acompañarla

de "crème fraiche", albahaca, hierbabuena,

eneldo y perejil. Lo primero que vamos a hacer,

es una base, un sofrito. Necesitamos que no coja color,

pero que sí haga mucho "chup chup", que fondee bastante,

al máximo posible. Así que voy a ir poniendo el fuego.

Mientras tanto, voy a ir picando la calabaza.

Ya sabéis que me gusta mucho la calabaza violín.

Le voy a quitar la piel primero.

Voy a coger un poquito de aceite.

Y ahora, la mantequilla. Cuando tú haces una salsa

con un lácteo tipo nata, yo prefiero siempre fondear

con mantequilla. Eso sí, para que no se me queme,

utilizo un poco de aceite de oliva.

Y ya, de paso, también le damos ese aroma que nos viene muy bien.

Bueno, no lo he dicho en los ingredientes,

así que rectifico.

También vamos a usar aceite de oliva.

¿Cómo voy a cocinar yo sin aceite de oliva?

Yo creo que sería impensable. ¿Me imagino la vida

sin aceite de oliva? Sería complicado.

Vaya ilusión, eh. Vaya ilusión hacer el pastel

y vaya ilusión encontrarme los cinco duros.

Que me gusta decirles "cinco duros" porque eran cinco duros.

Cinco duros son 25 pesetas.

Casi nada, eh.

Le voy a añadir la cebollita por aquí. Así.

Cómo se nota cuando hay mantequilla.

Es otro aroma diferente.

Ya ni mejor ni peor, pero que es otro aroma diferente,

sin duda. Ya sabéis que cuando, además,

por ejemplo, como ahora, vamos a triturar,

voy a añadir también el puerro junto a la cebollita.

Lo que os decía. Qué ilusión haberme encontrado

los cinco duros, cuando ya no tengo

la capacidad de calcular cuánto era en euros.

Y también recuerdo el drama, el absoluto drama

que fue cuando se cambió todo. Que íbamos todos casi

con una calculadora en la mano para saber

que 500 pesetas eran tres euros.

Recuerdo en las tiendas, cuando se ponían los dos precios,

uno encima del otro,

porque, realmente, fue como algo difícil y complejo.

Como digo, casi un drama.

Ahora, yo me alegro, la verdad, porque ahora,

exceptuando Inglaterra, pero cuando voy a París

o a cualquier sitio de zona euro,

la verdad es que siempre es muchísimo mejor.

Bueno, seguimos aquí.

Pero es verdad que hay cantidades que han perdido valor.

Decías antes "un millón de pesetas" y era increíble.

Y ahora son 6000 euros.

Yo, con un billete de 1000 pesetas,

que mi padre me lo regalaba por mi cumpleaños,

hacía maravillas.

Y ahora mismo, imagínate si yo le regalo a mi hija seis euritos,

que es lo que le cuesta venir en taxi.

Me pongo la zanahoria por aquí. Lo siguiente va a ser el tomate.

Podríamos picarlo, podríamos hacerlo de mil maneras.

Lo corto de esta manera.

Siempre de esta manera, eh. Bueno, vamos ahí.

Vamos a ir cortando. No me hace falta quitar la piel.

Porque, además, como he dicho, vamos a triturarlo.

Voy a intentar cortarlo lo más finito posible.

Yo creo que la cebolla y el puerro

ya están perfectos para añadir la calabaza

y la zanahoria.

Vamos a añadir los dos, porque son texturas

realmente similares. Por lo tanto, una vez

que ya la cebolla y el puerro han hecho su trabajo, han fondeado,

y van a seguir fondeando más,

vamos a añadir, como digo, la calabacita y el puerro.

Así. Y vamos a seguir dejando fondear.

Bueno, tomatito. Ya sabéis que, en este caso,

siempre tomate maduro.

A la hora de hacer los sofritos, os lo digo siempre,

tenéis que tener paciencia.

No me valen las ansias y hacer las cosas deprisa y corriendo.

Bueno, esto ya está, eh. Voy a echar el tomatito por aquí.

Así.

Primero, vais a ver cómo el tomate va a empezar a soltar su agua.

Y lo que vamos a hacer, es acompañarlo

con la parte de los líquidos.

Pero los líquidos, solo el vino fino,

que nos va a dar un toque aromático muy especial a nuestro pastel.

Y aparte del vino, le vamos a echar también

el caldito de verdura en cuanto el vino hierva un poco.

Con el caldito de verduras, no vamos a echarlo todo.

Voy a echar la mitad, aproximadamente,

porque lo que quiero, es poder mezclarlo

después con la "crème fraiche".

Así que voy echando un poquito de caldo. Así.

He echado el caldito. Ahora ya solo me falta

añadirle la leche para poder dejarlo reducir.

Esto necesita, mínimo, unos 15 minutos

para que esté listo.

(Música)

Le queda, nada, un segundito al sofrito.

Y estoy aprovechando para cortar las acelgas,

así, como estáis viendo, en tiritas.

Así está bien. Ahí, perfecto.

Listo. El sofrito. Bueno, listo. Así.

Lo que vamos a hacer, es meterlo en la batidora.

Mirad. Así.

Voy a coger ya e ir poniéndolo en esta batidora.

Así. Vaso americano. Porque esto se llama "vaso americano".

Supertípico de las películas. Lo que quiero, en esta ocasión,

es hacer un puré. Un puré fino.

Tiene que ser fino. Y luego, iré integrando

los huevos poco a poco.

Tened en cuenta, también, que está caliente, eh.

A ver cómo le vais a echar los huevos,

que sois capaces de acabar haciéndome una tortillita aquí.

Así que, por favor, precaución.

Vamos a triturarlo bien. Y una vez bien triturado,

vamos a ir echando los huevos poquito a poco.

(Música)

El puré está bien triturado. Es importante que quede fino.

Ahora llega el momento, lo voy a parar un pelín,

para añadir la nata.

Yo, si esta preparación la hiciera en fino, por ejemplo,

antes hubiera hervido la nata, casi seguro.

Vamos a integrar la nata un poco.

Para integrar los huevos, no lo hagáis todo de golpe.

Los voy a ir echando, más o menos, lo que sería

entre uno y uno o de dos en dos.

Así. Lo echo aquí.

Y cae, ¿vale? Dejo que se integre. Levanto un poquito.

De nuevo, otra vez. Así. Dejo que, poco a poco,

se vaya emulsionando, echándolo despacito.

Casi en forma de hilo, pero casi de huevo a huevo,

o de dos huevos en dos huevos.

Yo ya estoy viendo aquí que esto está quedando

bastante fino y bastante bien hecho.

Es un descanso cuando se paran las máquinas.

Me encantan las máquinas y lo fácil que nos hacen la vida,

pero es cierto que no veas cómo suenan.

Ahí.

Lo estoy probando con huevo, teóricamente, crudo.

Pero se ha cocinado ligeramente. Yo toco aquí y esto está caliente.

Pero es necesario. Somos cocineros

y hay que ponerlo bien a punto de sal.

Está menos soso de lo que pensaba.

Pero eso, al final, es de las reducciones,

de que hice una reducción en condiciones.

Esto es lo que quiere decir. Le he echado un poco de sal.

Voy a echarle también un poquito de pimienta.

Le voy a dar un "chup chup", pero de emulsión.

Y lo vamos a poner ya en el molde.

Aquí necesito un escalón para poder echar la pimienta

en mi vaso americano, que me encanta

porque tritura, como habéis visto, genial.

Vamos allá. A ver si soy capaz de cerrarlo.

Y ahora, mirad. Solo con uno...

Dos... y tres.

Con esto ya, me es suficiente.

Ya sé de sobra que está todo integrado

y que ya está todo perfectamente aliñado.

Así que voy a bajar esto por aquí. Me voy a ir quitando cositas.

Y, bueno, me voy a sacar el moldecito.

En el molde, lo que voy a hacer, es ir echando

poco a poco el pastel

y las acelgas.

Mirad. Así.

Así. No hace falta que encamisemos el molde ni nada.

Mirad. Voy a ir echando, como digo, las acelgas así,

poquito a poco.

Ahora otro poquito. Así.

Ahí.

Terrina. Bueno, he cogido esta bandeja,

que vamos a hacerlo ahora al baño maría. Así.

Bueno, ya sabéis que para cocinar al baño maría,

tenemos que cubrir con agua un recipiente

y, luego, colocar dentro nuestro molde.

Yo he colocado dentro nuestro molde.

Y ahora, me vengo aquí y ya voy echando el molde por aquí,

así, para no mojarlo.

Y ahora lo voy llenando de agua poquito a poco.

Así. Bueno.

Esto se parece, es una cocción que se parece y que la conocéis

de cocinar flanes, tocinos de cielo o cosas de ese tipo;

pero, probablemente, no la habéis utilizado

para cocinar un pastel salado de verduras.

Lo vamos a tener 45 minutos a 170 grados,

pero lo tendremos que dejar, después, que enfríe,

para poder desmoldarlo y poder cortarlo.

Mientras el pastel de verduras se termina de hacer en el horno,

me voy a quedar cortando las plantas aromáticas muy finas

para integrarlas, luego, en nuestra crema agria,

con un poquito de caldo de verduras.

Pastel fuera del horno, que he dejado enfriar

para poder desmoldarlo, pero os dejaré con la intriga

de saber cómo ha quedado, hasta el final,

porque lo que voy a hacer, ahora, será preparar

este acompañamiento aromático, que a mí me fascina.

Os tengo que confesar una cosa, cuando veo "crème fraîche",

"sour cream" o crema agria, ¿sabéis en qué pienso?

No os enfadéis pero es la verdad, solo pienso en caviar.

No hay combinación que me guste más

que un trocito de pan, "crème fraîche" y caviar.

No me hace falta no hierbas, porque sola es genial.

Aquí voy a echar, si recordáis, un poquito de caldo de verduras;

lo importante es integrar bien el caldo con la "crème fraîche".

A ver, vamos a darle mucho aroma, mucha hierba, sin miedo, de verdad;

hay que ponerle chispa a la comida y esto es, ahora mismo, la chispa.

Mirad, así... perfecto.

Momento importante... Con mucho cuidado, ya está frío...

Voy a coger, ya lo sabéis, una puntillita

y le voy a dar así, llego hasta abajo con ella.

Tiene pinta de que saldrá bastante bien, sin darnos problema.

Vamos allá... así...

Yo hago este gestito, que parece una tontería, pero...

Haciéndolo, sé que por aquí está, perfectamente...

Desenganchado de las paredes.

Y sabéis que me gusta hacer esto otro, también.

Una vez que tengamos esto hecho, lo que hago es el proceso inverso.

Mirad, esto tiene que estar en perfectas condiciones.

Ahora vamos, como decía, a napar como si fuera, no sé...

Un pastel cualquiera, pero con nata.

Así, que vaya cayendo un poquito.

No me digáis que no es

una forma divertida y sabrosa de comer verduras.

A ver cómo está por el ladito...

Queréis que caiga, ¿no? Os gusta que caiga, como a mí;

que vayan cayendo gotas, como si se estuviera derritiendo.

Señores, hemos rematado el pastel de verduras

y mirad qué bonito que nos ha quedado.

Vitaminas y minerales para todos los públicos.

("I Can't Wait", Cocoon)

("I Can't Wait", Cocoon)

(Timbre)

Ya está aquí Maribel.

¡Hola, Maribel! Veo que traes algo, ¿eh?

Venga, pasa para adentro. Ya estoy aquí.

Sabes dónde estamos. Voy, ¿eh?

Todos los que nos seguís sabéis quién es Maribel,

pero por si acaso alguien nos ve por primera vez,

fue aspirante de "MasterChef" de la primera temporada.

Y os aviso, "es más maja que las pesetas".

¡Dani!

¡Oh...! Vienes con un regalito ¿aromático?

Te traigo una planta viva, como tú. Mira.

Muchas gracias. Es salvia, me encanta la salvia.

Para tus guisos. Me encanta. ¿Cómo estás?

Muy bien, ¿y tú? Aunque te veo estupendo.

La pondré en mi jardín. Vale.

Pero, ahora, la dejo aquí, mientras hacemos nuestra receta.

Bueno, ya conoces el delantal y sabes dónde está todo aquí.

¿Te has alegrado de verme?

Que te tienes que lavar las manos. ¡Hombre! Eso es una cosa...

Mira, así... Lo doy por hecho.

¿Cómo no me voy a alegrar? Si yo te adoptaba para tener aquí.

Sí. Lo sabes de sobra.

Y estaría encantada.

Pásate para lavarte las manos. Me lavo las manos y empezamos.

Y empezamos, sí. Mientras Maribel se lava las manos,

voy a decir los ingredientes que vamos a utilizar

para hacer estos libritos, que acompañaremos con ensalada.

Los ingredientes que necesitaremos serán

queso, jamón, harina, huevo, pan rallado, aceite de oliva,

lomo de cerdo, sal, miel, vinagre, goyi,

semillas de mostaza, nueces, pimienta, cebolla y lechuga.

Lo primero que haremos es espalmar los filetes.

Para hacer un librito necesitamos un lomo de cerdo,

le pedís al carnicero que os lo corte algo más grueso,

y por la parte donde no está la pielecita, la grasa,

lo abrimos como un libro, tal y como está este.

Este filete se ha quedado, un poco, en forma de corazón...

Siempre que vienes pasan cosas extrañas.

Sí, ya veo. Un corazón aquí...

Hoy no me preguntes mucho. ¿No?

Tú sabes mucho de mi vida y yo de la tuya, poco.

¿Qué quieres saber de mí?

Yo no, pero la gente me pregunta si estás casado o...

Estoy soltero, estoy casado con mi trabajo y con mi vida.

Estuve casado, tengo hijas, evidentemente...

Pero, ahora, estoy soltero desde hace bastantes años.

¿Estás bien? Estoy perfecto.

Pues muy bien.

Hay un dicho que dice: "El que está bien que no se mueva".

¿Sí? Pues mira. Si tú estás bien...

A lo mejor, te llegará, porque tú eres...

¿Quién sabe? Lo que pasa es que no tengo tiempo.

Es tu problema eterno, no tienes tiempo.

Me falta un poco de tiempo, pero bueno...

¿Le das palos? Le doy, sí.

Cuéntale a la gente para qué espalmamos.

Para hacer la carne más blandita. ¡Vale, vale!

¿Te parece mucho? No podrán ni masticarla.

¿Tú crees? Bueno...

¿Espalmas tú la siguiente? Venga, sí.

Yo, mientras, voy a ir cortando el queso.

Esto me recuerda mucho a mis hijos, pero mucho, muchísimo.

Te pongo esto aquí... Qué contenta de hacer este plato.

Con esto comían sin rechistar. ¿Sí, no?

Que se lo hacía con patatas fritas, no con ensalada.

He puesto ensalada para equilibrar. Sí, sí.

Porque vivimos en una época donde nos queremos cuidar más.

Ahora estamos en una época donde no todo...

Mira qué corazón más bonito te estoy poniendo.

Vale. Espálmalo tú.

¿Le ponemos otro...? La tabla entera para ti.

Voy a poner otro. Yo cogeré otra para el queso.

¿Tus hijos comían bien de pequeños?

Mis hijos comían fatal, no comían nada, era una cosa...

En la hora de la comida me entraba un tembleque...

Porque sabía que no comerían, porque no comían nada,

y, ahora, mi hijo está cachas, más vale que le hagas un traje,

porque son unos sibaritas y les encanta comer de todo.

Hemos elegido un relleno un poquito más sibarita,

queso brie, que es más suave y le gusta a todo el mundo,

es muy versátil y me encanta usarlo para muchas cosas,

para meterlo en un bocadillo y fundirlo...

Me encanta. Con sobrasada...

Esa mezcla de chorizo y brie, de beicon y brie...

¿Ya has espalmado tu carne? Sí, sí.

¿Comparada con la mía? La tuya es más grande.

Pero era el mismo trozo, ¿no?

No sé, creo que los míos eran más pequeños, ¿eh?

(RÍEN)

No te diré que eran iguales... Venga, lo dejamos así.

Le daré otro golpe, me sabía mal, estaba hablando.

No te preocupes.

Ya está. Perfecto, como el tuyo. ¿Qué te parece?

Me parece perfecto e ideal. Venga.

Tengo el quesito por aquí y, ahora, lo vamos a poner.

Maribel. Dime.

Aprovecha ahora, que tenías tanto que preguntar.

¿O solo me preguntas si estaba casado?

No lo sabía y ni siquiera te lo hubiera preguntado,

pero a la gente le gusta... Le gusta saber cosas, ¿no?

Como te ven todos los días,

porque en mi pueblo te ven y les encantas.

Vamos a sazonar con sal, aunque le echemos jamón.

Poquito, ¿eh? Qué más preguntas.

No, no, preguntas... Es que no sé qué preguntar.

¿Solo querías saber eso? No, todo. ¿Trabajas mucho o qué?

Lo que me deja el cuerpo. La verdad, un día mío... o sea...

¿Mucho estrés? Nunca hay un día igual.

Creo que tiene su parte positiva y su parte negativa,

pero nunca hay un día igual.

Yo tampoco tengo un día igual, y, además, sería aburridísimo.

Aparte del programa tengo el restaurante,

y me gusta pasar tiempo con mi equipo,

creando conceptos, dedicando tiempo a las Estrellas Michelín...

Lo de las Estrellas. Me apasiona.

Lo de las Estrellas es algo que me intriga.

Tú preparas durante todo un año solo un plato.

No, es el restaurante en sí, es todo, no solo es la comida...

Pero tú eres la cabeza pensante. ¿Para preparar el menú? Sí.

No sabes cuándo van a probar. No sé cuándo vienen.

El señor pide... El señor pide lo que quiera.

Vale y tú le sirves. YO le sirvo, como a todos.

Porque no sabéis quién es.

No sabemos quién es. Tú eres muy joven.

Bueno, sí. Para tener tres estrellas

eres muy joven. Así es la vida.

A ver, que me pongo nervioso, librito de cerdo, está abierto,

le hemos echado sal y pimienta, le pusimos jamón,

le puse, como veis, de tres estrellas Michelin,

casi parece el "atleti" el blanco y rojo.

Bueno, el Atlético de Madrid, digo.

Mi nieto es del Athletic de Bilbao, siempre le preguntan:

"¿De qué equipo eres?" -"Del Athletic", porque su madre

le pega una mirada así, Athletic de Bilbao.

Lo cerramos así, así lo haces tú. Perfecto, yo le ponía un palito,

un palillito. Le ponías palillito, es una opción.

Lo que hago siempre lo que sobra me lo como.

Como es de estrella Michelin no le pondremos palillito.

(RÍEN) Bueno, dejamos uno aquí,

venga, segundito. Palillos se le puede poner,

pero si lo empanamos bien, no es necesario.

Tuyo es el siguiente. Ah, vale.

Venga, ve rellenando. Y este jamón tiene una pintaza.

Cojo el huevo para ir empanando. Qué bueno.

Qué bueno el jamón. Un par de huevos, ¿no?

Sí, el jamón es muy socorrido. Si viene alguien a casa,

enseguida un poquito de jamón si es del bueno, mejor,

un poquito de queso Brie, una cervecita

y a hacer puñetas la bicicleta.

Hala, a comer. Bueno, tengo por aquí mi huevito

ya para ahora, poder empanar. Espera, que me falta uno más

de la estrella Michelin que no me quedó claro.

Tú, pregunta que yo de mientras voy batiendo los huevos

y preparándolo todo. Entonces, cuando te llaman

eso es como... Pero solo llaman

a los tres estrellas, cuando tienes una

y te pueden dar la segunda, normalmente, te invitan a la fiesta

y cuando te invitan hay nervios, pero, teóricamente,

se supone que te la darán porque te invitaron a la fiesta.

Lo que pasa es que nadie se fía al 100%, la verdad,

hasta que no llegue el momento real y el acto y la fiesta,

pues no sabes... Es como a mí cuando me dieron la...

Iba a decir la estrella, cuando me dieron la alcachofa,

todos decían: "Este año se la dan a Maribel

porque como habló tanto de Benicarló se la darán".

Y yo me lo quería creer, pero yo no digo nada

no sea que tenga un desfago y se la den a alguien, ¿sabes?

Por si no lo sabéis, Maribel ganó el premio

de la Alcachofa de Benicarló. Es el premio que otorga

el ayuntamiento, lo máximo. Tenemos que empanar,

te dejé ahí que eres una máquina empanando, lo sé,

harina, huevo y pan rallado

y ya los libritos perfectamente, cerrados.

(Música)

Ya tenemos el aceite calentando y en nada vamos a echar

los libritos en aceite de oliva. El aceite bastante abundante

y fuerte para que no coja la carne aceite.

Aceite de oliva. Sí, para que no absorba la carne.

De hecho, te encargarás tú de freírlos, te los puse ahí

y fuerte, pero primero, ahí. Tiene que estar el aceite

muy fuerte para que la carne no absorba el aceite

y se haga aceitosa. Perfecto.

El librito, lo tenemos ya rebozado

y lo vamos a freír. Yo mientras tanto iré picando

la cebolla, así. Vale, eso es para la ensalada.

Para la ensalada, os cuento cómo será esta ensalada,

va a ser una ensalada con cebolla, lechuga y lo que haremos será

una vinagreta un tanto especial.

Esta vinagreta hemos querido ser un poco

más modernos y pusimos unas semillas de mostaza

de bayas de goji, de nueces, de miel y de vinagre,

además de aceite de oliva. Mira, mira.

Perfecto, perfecto. Vale

Bueno, voy a cortar, primero, así, finito y en juliana la cebolla.

Está muy bien que intentemos compensar

siempre un poco la grasa y calorías que nos aportará el librito

en vez de con patatas fritas, que haría Maribel.

Con patatas fritas están de muerte.

Estarían de muerte, claro, evidentemente, pero hoy

vamos a poner una ensaladita y yo soy de que la vida

tiene que haber siempre equilibrio. ¿Te puedo preguntar otra cosa?

Pregunta lo que quieras, te temo como la vara verde.

No, que lo que te preguntaré será superfácil:

En tu restaurante, si entra un matrimonio

con tres niños y te piden, por favor, una tortilla francesa

para el niño que no come nada, ¿qué les dirías?

Nosotros estamos para hacer a la gente feliz.

Eres un tío 10, en todos los sitios no lo hacen.

Tengo la suerte de tener un restaurante pegado,

el Bibo, y se comunican las cocinas y si viene un niño

le pongo una pizza sin problema.

Aunque sea un tres estrellas en la mesa de al lado

alguien come pizza. Genial y es lo que se debe hacer

porque hay niños que no comen nada y los padres les apetece ir.

Antes los padres iban ellos y los niños

se quedaban en casa, ahora los niños acompañan

a todos sitios a los padres. Bueno, he lavado la lechuga

para quitarle resto de tierra

que pueda tener y haré lo siguiente,

como está tan bonita voy a cortarla aquí en la base

y voy a intentar, por lo menos, ponerla en un ladito

y que caiga ella sola y que esté así,

ligeramente, abierta y la cebolla la pondré igual.

Mira, Maribel, parece una alcachofa y todo.

Jopelas. En homenaje a ti.

Ya, ya. Esto lo tengo, mira, mira. Perfecto.

Voy a preparar la vinagreta, aquí voy a echar primero las nueces

que las puedo partir así, ligeramente, con los dedos.

Mira esta cómo me quedó, la tuve un ratito más

porque veía que le faltaba un pelín.

¿Ves como no hicieron falta los palillos si está bien rebozada?

Nunca te acostarás sin saber una cosa más.

También es cierto que el queso Brie funde, pero tampoco llega a echar

tanto como un queso en lonchas. Bueno, aquí tenemos...

Vale, para la vinagreta

voy a ir mezclando las bayas de goji,

las semillitas de mostaza, el vinagre, así,

que es sidra en este caso, que lo he dicho y la miel.

¿Esto está al cero, Dani? Estas cosas tan modernas.

Sí, exacto. Vale, lo dejo aquí.

No pasa nada, así, mira, he echado la miel también

y aquí ahora ya un poquito de aceite de oliva.

¿Te limpio un poco la encimera? Aquí, venga, perfecto,

tú, vaya, encantado de la vida contigo, estás en tu casa.

No quiero que se me quede sosa la lechuga,

tenemos dos opciones: Echar la sal ahora aquí

o echársela a la vinagreta que es la opción

que yo acabo de escoger y ya que estamos

le vamos a echar, sin duda, un poquito de pimienta

porque me gusta a mí y aMaribel también.

Mucho, la pimienta, mucho. Ya esto está, prácticamente, hecho.

Hay que jugar con los aliños, no nos limitemos solo

a algo ácido, se vinagre o limón y aceite de oliva y punto,

o sea, mirad qué aliño mucho más chulo.

Sin hambre te comes es. ¿Cómo lo ves?

Muy bien, súper, muy bien.

Mira, ahora aquí, vamos a ver cómo ha quedado

por dentro, ay, Maribel, mira qué juguito, qué bueno.

Buenísimo. Esto, la verdad, en el fondo

esto lo hago para que quede bien, pero, sobre todo...

Para probar. Para comerme yo el piquito

que lo cortaré a la mitad porque estará calentito.

(HABLA CON LA BOCA LLENA)

Qué bueno. Maribel, como tengo la mano

y la boca casi ocupada, mira, abre aquí el cajón,

tengo una cosita para ti, sácala, eso es, muy bien.

Y enséñalo. El libro, me encanta, me lo llevo.

Me lo llevo.

Tenemos el libro "Hacer de comer". Maribel, que sepas que en el libro

"Hacer de comer", encontrarás muchas de las recetas

que hemos hecho en el programa.

Además, verás que hay muchos consejos,

trucos, salsas, ideas... Lo que quieras.

Muy bien. Hala, para ti.

Gracias, para mi cocina. Encantado.

Para mi estantería. Que tu cocina es muy parecida

a esta que ya me dijiste. Sí, mucho.

Oye, está buenísimo esto. Mira, la verdad, presentamos,

guárdate el libro no te vayas a manchar.

Mira qué bien y qué bonito que presentaremos estos libritos

y ya hablamos de un nivel, eh.

Nivel superior, Maribel es como yo que picotea mientras cocina.

La verdad, esto es inevitable.

Así, mira qué bien. Qué bueno.

Mira, aquí esto ya aquí, así, lo pongo aquí, perfectamente.

Pues ya veis cómo nos ha quedado un plato muy vistoso

y cuqui como las gafas de Maribel.

A la mesa. Venga.

Que te lo dije un día... (HABLA EN OTRO IDIOMA)

Perfecto. Lo entiendes, ¿no?

Lo entiendo, perfecto.

(Música)

Finalmente, con la ayuda de Maribel, mejor dicho,

a pesar de las preguntas que me hizo Maribel,

hemos conseguido terminar el menú de hoy:

Libritos de lomo y el pastel de verduras, ¿te parece buen menú?

Me parece exquisito, superatractivo.

Bueno, nosotros decimos: "Panillo", pero esto se lo come...

Pero como me recuerda a la infancia de mis hijos,

pues creo que es una comida, bueno, el pastel no tanto,

pero el librito, sí.

Bueno. Lo veo muy, muy atractivo

a la vista, ya sabes que se come por los ojos.

Por los ojos, sin duda. Para los que estéis en casa

ya sabéis, tenéis que poneros manos a la obra

con estas dos sencillas recetas y veréis que será éxito asegurado.

Haz la comida, ¿no, Maribel? Y mejora tu vida.

¿Vámonos? Venga.

Sé que tú quieres librito, quién parte los libritos.

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Hacer de comer - Pastel de verduras y libritos

08 nov 2019

Hoy Dani hace de comer un pastel de verduras que encantará tanto a niños como a adultos, tanto por su textura cremosa como por su sabor. Y siguiendo con la comida casera, de segundo hace un plato muy típico en el día a día de las cocinas españolas: Libritos. Maribel le ayuda a hacerlo.

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  1. ferrcolilla

    pues si ha encontrado 25 pesetas, cinco duros, en los armarios de su cocina, eso quiere decir que no los ha limpiado desde el año 2002....!!!

    pasado viernes