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Para todos los públicos Hacer de comer - Makis y risotto cuatro quesos - ver ahora
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(Sintonía)

Qué invento este, no sé por qué no lo uso

más a menudo en verano.

Espero que mi hija no se enfade por cogérselo.

Buenos días a todos, aunque me veáis aquí

muy flamenco con el abanico os diré que los platos de hoy

poco tienen que ver con mi tierra, de hecho,

si algo tienen en común las dos recetas

es que son internacionales

y que parten del mismo ingrediente base:

El arroz. Primero, prepararemos una receta japonesa, unos "makis"

y aunque parezca raro es para esta receta

para lo que necesito el abanico y después volveremos

a nuestro continente, pero viajaremos hasta Italia

para preparar un risotto cuatro quesos.

Y no lo haré solo, estará conmigo la actriz

y presentadora Elisa Muiliaá

que tiene algún problemilla a la hora de hacer el risotto

y yo voy a intentar solucionárselo.

Así que, ¿estáis preparados para el viaje?

Voy a ir lavándome las manos porque el próximo destino

es Japón y los ingredientes que vamos a utilizar

para hacer los "makis" son:

Salmón, atún, pepino,

aguacate, wasabi, sésamo, soja,

alga nori, agua, vinagre de arroz,

sal, azúcar y el invitado de hoy, el arroz.

Y con el arroz es con lo que empezaré a trabajar

porque, al final, el "maki" no deja de ser es rulito

que envuelve el alga nori,

arroz y dentro hay vegetales o pescados.

Nosotros vamos a hacer diferentes tipos de "maki",

para cualquier preparación de "sushi" donde usemos arroz

necesitamos lavarlo y es imprescindible

quitarle todo el almidón. Lo voy a sacar de aquí

para que lo veáis y veis que el agua coge

o adquiere ese color blanquecino, ese color nácar que no deja de ser

el almidón que suelta el arroz.

Así, ahora vamos a ir quitando poco a poco y vamos a echar

un poquito de agua y mientras me voy a coger un colador.

Así. Tenemos que lavarlo

hasta que el agua salga transparente, sin miedo.

Necesitamos quitar todo ese almidón porque si no, luego,

nuestro "sushi" será como muy apelmazado,

como muy cemento cola como diría yo.

Así, ¿qué arroz usar para el "sushi"?

Venden un arroz especial para el "sushi"

que es el que estoy usando yo, es un arroz más pequeño

y que contiene un poco menos de almidón que el habitual.

Ahora, con arroz bomba también nos podría valer,

aunque no es lo mejor.

Lo tenemos y veis aquí ya el agua que está transparente

y que el arroz está en perfecto estado

para cocinarlo para "sushi". Vamos allá, tengo aquí una ollita,

ahora lo que haré será meter el arroz, así.

Vamos por aquí, metemos el arroz. Olla, agua, la cantidad

siempre tiene que ser la justa, así.

En esta ocasión son 400 gramos de arroz

y 550 mililitros de agua.

Agua aquí y fuego encendido. Superimportante a la hora

de hacer este arroz, lo llevaré a ebullición,

una vez que esté hirviendo lo voy a tapar 15 minutos.

Bajaré el fuego un poquito y en ese momento,

no se os ocurra abrir la tapadera,

ni siquiera para cotillear. Así que le pongo aquí

un poquito de caña y después de estos 15 minutos cociendo

tendremos que trabajar un poquito más el arroz

que luego veremos como lo vamos a hacer

y para eso vamos a utilizar el abanico entre otras cosas.

Mientras tanto yo iré cortando algunos de los ingredientes

que vamos a utilizar. Tenemos por aquí,

un poquito de pepino, aguacate y tenemos el atún.

El salmón lo dividiremos en dos partes, una la cortaré

en tacos y la otra haré un tartar. Esto está hirviendo

y es el momento ideal para tapar

y ahora, 15 minutos y bajo un poquito el fuego.

Aquí, me cojo el pescado.

La parte para hacer el tartar siempre le buscaré la parte

más baja, la ventresca, donde más grasa hay.

Esta de aquí, vamos a hacer cuatro tipos

de relleno diferentes, por un lado, vamos a hacer

uno de salmón en tartar, por otro lado vamos a hacer

uno de atún, por otro lado, uno de pepino y después,

haremos un "uramaki" o "California roll",

eso no es muy purista, pero como sé que gusta

y como gusta mucho, pues hoy lo vamos a hacer.

Así que, bueno, por aquí tengo el tartar

y lo que haré será picarlo.

(Música)

Tenemos aquí ya ese poquito de salmón picado

que lo voy a poner así, en este platito

por aquí y el atún lo voy a cortar en tiras

como he hecho con el otro salmón y os digo una cosa:

Usamos la tabla de pescado, me parece genial,

pero hay que limpiarla bien porque el salmón tiene mucha grasa

muy particular, así que, prefiero limpiar la tabla,

limpiar el cuchillo otra vez y ponerme a cortar el atún

que en este caso es lomo, la parte más magra del atún.

Así, quiero recordad una cosa: Siempre que trabajamos con pescado

en crudo, tenemos que congelarlo mínimo cinco días

en congeladores mínimo de tres estrellas a -20 grados.

Con el pescado ya cortado me voy a poner ya a cortar

los vegetales que en este caso serán aguacate

y pepino. Voy a ir cortando el pepino que en esta ocasión

lo haré en juliana y cortando el aguacate en tiras

tal y como corté, exactamente, el salmón y el atún.

Y así, mientras, espero que termine de cocerse el arroz.

(Música)

Os dije que el arroz teníamos que cocerlo 15 minutos,

lo que no os conté es que necesitamos dejarlo reposar

15 minutos más, así que ya lo tengo aquí,

está caliente y reposado y nos queda aliñarlo.

Este es un momento importante y fundamental a la hora

de hacer el arroz. Lo que he hecho ahora,

ha sido meter el azúcar dentro del vinagre

y esto va a ser el aliño.

¿Qué se busca en un arroz de "sushi"?

Normalmente, se busca ese punto de acidez

que nos puede dar el vinagre y ese puntito de temperatura ideal,

mínimo, a la temperatura corporal. El arroz lo tengo ya reposadito,

voy a ir echándole poquito a poco, no me vale que me lo echéis

ahí a bote pronto, ¿vale?

Mezclo y muevo un poquito, así, no lo echéis de golpe, por favor.

Ahora, también momento importante, lo pasamos a otro recipiente

y vamos a enfriarlo un poquito, así, fuera.

¿Y que cómo se enfría? Pues muy sencillo, con el abanico.

Así, vamos enfriando un poquito así, con este elemento

tan, sumamente, flamenco como es el abanico.

Sin el aliño estaríamos haciendo arroz cocido que poco se parecería

al sabor del "sushi". Momento de la verdad,

me voy a sacar por aquí mi esterilla y vamos a empezar

haciendo un "maki". La esterilla es muy necesaria

para poder hacer lo que es el "maki" en sí,

así que, colocamos una esterilla, una hojita de alga nori,

y sobre el alga nori tenemos que colocar el arroz,

pero qué sucede con este arroz, pues que es glutinoso

y se nos pega en los dedos. ¿Qué tengo por aquí?

Tengo por aquí un poquito de vinagre de arroz

al que voy a añadir un poquito de agua.

Aquí, así, cada "sushiman" tiene su truco,

pero para poder trabajar con las manos este arroz

es mucho mejor mojarse un poquito las manos.

Así.

Aquí vamos.

Hemos colocado, como veis, arroz encima del alga nori.

Es importante que cubra bien lo que es el rollo en sí

y que no llegue hasta el final. ¿Veis? Estoy dejando

un par de deditos sin arroz porque luego, esa base

va a ser la parte que nos va a servir de pegamento

por decirlo de alguna manera.

Tengo aquí el tartar de salmón, así que, aquí, solo pondré

una cucharadita, como veis, de soja. Voy a mezclar

con el tartar porque el primer "maki" que haré

será el de tartar de salmón.

Una vez aprendes a hacer "makis" con un relleno, en el fondo

siempre es lo mismo, así.

Como ves, lo que coloco en el centro será un poco la parte

del pescado, así. Y ahora, es tan sencillo

como lo que voy a hacer ahora, así, aquí, así.

Otra vez y aquí es importante así, apretar un poquito, mirad,

para que el rulo quede, pues bien prensado.

Como veis, este es el rollito, ahora, nos vamos a ir

con el inverso y el inverso tiene una peculiaridad

que es que el arroz va por fuera por lo tanto se nos pega

la esterilla, ¿y qué haremos? Pues yo lo tengo ya preparado,

es esta esterilla envuelta en papel film, tan fácil,

es un truquito de toda la vida que siempre se utiliza.

Y al igual que antes cogimos el alga nori y pusimos

por encima el arroz, ahora haremos el mismo proceso,

pero le daremos la vuelta. Y una vez dada la vuelta,

lo que vamos a hacer, es colocarle en el centro,

en este caso, aguacate y salmón en tiras.

Así que primero voy a echar el arroz.

Me mojo también otra de las manos.

A estos rollos invertidos se les llama,

normalmente, "uramaki".

Porque "ura" quiere decir reverso.

Es como decir algo así como "maki del revés".

¿Pero qué sucede con los "uramakis"?

Que no surgieron en Japón. Ha nacido en California.

Por eso, también los "uramakis" se conocen también

como "California roll".

Pero, bueno, en el fondo, son cosas que, al final,

se van adaptando y se van haciendo cada uno a su manera.

Cuando hemos hecho el primer rollo,

hemos dejado un dedito de alga "nori" para utilizar

como de pegamento.

En este caso, no es necesario. Tenemos el arroz.

Y tenemos ahora también aquí un poquito de sésamo.

Que no me vale solo con echarlo así.

Hay que hacerlo lo que yo estoy haciendo ahora.

Ahora lo que haré, será darle la vuelta.

Así. Y vamos a ponerle

el relleno. Que, en esta ocasión, va a ser

aguacate y salmón.

Tenemos el salmón y tenemos el aguacate.

Lo voy a poner por aquí.

Y ahora, vamos a hacer el mismo proceso,

pero a la inversa.

Así. Por aquí, ya pongo el dedito ahí

para que se nos aguante.

Así. Aquí tenéis el "California roll"

o el llamado "uramaki".

Voy a seguir enrollando el resto de "rolls", o de "makis",

y continuamos.

Ya he cortado los tres "makis" más fáciles de cortar.

Ahora viene un poco la parte más compleja.

Me la he reservado para el final para enseñárosla.

Hay que mojarse bien las manos y hay que mojar bien

el cuchillo para cortarlo.

La manera mejor de hacerla es siempre cortarla al centro.

Pero antes, lo ideal es cortar las puntitas. Aquí.

Me vuelvo a mojar otra vez los deditos.

Y en vez de darle la vuelta, porque, al final,

voy a ensuciarme un poco más, lo voy a hacer de esta manera,

aunque no sea zurdo.

Esto mismo lo he hecho con los otros "makis".

El proceso es, exactamente, el mismo.

Solo que en este tenemos la complejidad de tener

el arroz por fuera.

Meto otra vez el cuchillo en el agua,

limpio, porque está sucio y lo vuelvo a meter,

porque quiero que tenga ese puntito de agua

para que deslice bien en el arroz.

Y lo primero que voy a hacer, es cortar al medio.

Así.

Bueno, ya estáis viendo aquí lo bonito que nos va a quedar.

Vuelvo a hacer lo mismo. Mojo en agua.

Limpio un poquito el cuchillo.

Vuelvo a mojar en agua. Y, en este caso, vuelvo a cortar

a la mitad. Y luego, otra vez, a la mitad.

Y ahora llega el momento de darle

nuestro toque de color en "wasabi".

Sabéis que el "wasabi" realmente es una raíz

y que en Japón se suele rallar al momento.

Y tiene ese puntito picante, pero muy fresquito.

Eso es cierto.

Así que mi consejo es

que sirváis eso junto a un bol de soja

y al que le guste el picante, le añada una gotita de "wasabi"

y lo mezcle en la soja y moje dentro el "maki".

(Canción de Pizzicato Five)

(Timbre)

Aquí está Elisa.

Elisa, pasa. Dani, ¿qué tal?

Muy bien. Pasa, que la cocina

está al fondo. Venga.

El "risotto" es una receta relativamente sencilla.

Pero es cierto que hay que saber hacerlo.

Vamos a ver qué problema tiene Elisa con el "risotto"

y que podemos ayudarla.

Elisa, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Bien. ¿Tú qué tal? ¿Te gusta? Oye, qué pedazo de cocina.

Así es fácil. Así, cualquiera, ¿no?

¿Cómo estás? ¿Cómo estás?

¿Qué tal? Pues nada. Con muchas ganas

de que me ayudes.

Porque soy el peor patán en la cocina.

Yo también era así.

Con tres añitos, no sabía cocinar. ¡Oye!

Es broma. Soy un bebé todavía.

Todavía tengo tiempo para aprender.

Sí, ¿no? Claro.

Bueno, yo espero que no la liemos tanto

en la cocina como para luego salir en tu programa

en "TVEmos", eh. Pues sí. Esa sería muy buena.

No sé si para bien o para mal. Pasa por aquí.

Oye, cuéntame cómo son los videos de "Tvemos".

Pues de todo. Desde gente que hace

auténticas torpezas, a gente que hace virguerías

y auténticas maravillas. Nosotros ponemos, pues eso.

O sea, tenemos que tener tendencia, a ver si salimos

haciendo una virguería. Claro.

Una obra de arte. Ahí está.

Bueno, Elisa, ¿qué te pasa con el "risotto"?

Que cuando le echo nata, me queda muy líquido.

Ya está. Ese es el error...

El error, entre comillas, también lo digo.

En alguna ocasión, es cierto que se le puede echar nata.

El "risotto" tradicional no lleva nata.

De hecho, hoy no lo vamos a hacer con nata.

Nata de nata. (RÍE) Nata de nata.

Nata de nata. Totalmente, cierto.

Mira. Nunca lo había escuchado, pero queda muy bien.

Ve lavándote las manos. Quedará genial.

Voy a explicar los ingredientes para este "risotto" cuatro quesos.

Arroz, apio, mantequilla,

cebolla, ajo, sal, aceite de oliva,

caldo de verduras, pimienta, vino blanco,

Idiazábal, tetilla gallega,

nata de Cantabria y pata de mulo.

Son los cuatro quesos que hemos elegido

para este "risotto". Si nos gusta un tono,

no sé, a lo mejor de algún queso azul,

podríamos cambiar uno de estos quesos

por un trocito de queso azul, que también nos viene genial.

Pero no es para todo el mundo.

A mí no me encanta. Elisa, ¿qué tal se te da la cocina?

Verdaderamente mal. (RÍE)

Bueno, por lo menos, eres honesta. Sí.

Lo poco que hago, lo hago muy bien y me relaja.

La cosa es tener esa motivación,

porque sabes que lo vas a hacer bien.

Como sé que muchas cosas las hago mal,

pues no me sale esa motivación.

Bueno, vamos a empezar. A ver.

¿Cuáles serían tus pasos reales?

¿Mis pasos? Yo prefiero que tú me guíes.

Venga, no voy a ser malo. Prefiero que me guíes, que luego...

Saco aquí mi cazuelita.

Y voy a ir contando la receta.

Pero te voy a hacer cocinar un poquito,

por lo menos, cortando el apio. He dejado el apio

porque voy a ser... Bueno, voy a ser malo.

Voy a dejarle el apio. Porque el apio no es fácil, eh.

Para ver cómo lo corta. Ahí está.

Tablita por aquí. Lo primero que vamos a hacer, es fondear.

Se podría fondear en mantequilla o en aceite de oliva.

Como nosotros lo vamos a trabar con un poco de mantequilla,

yo hoy voy a añadirle aceite de oliva al principio.

Pero se puede hace solo y exclusivamente con mantequilla.

Con aceite de oliva, te queda más...

Bueno, es diferente. Es como mucho más nuestro.

Iba a decir Mediterráneo, pero Italia también

está en el Mediterráneo. Aunque es cierto

que el "risotto" es más de la zona norte de Italia.

De hecho, viene el nombre por el "riso",

que es arroz en italiano.

Y de ahí viene lo que es el "risotto".

El tradicional, a mí me gusta mucho el de la zona de Milán

donde se le echa además azafrán.

Bueno, mira. Te voy a poner el apio.

¿Me lo vas a cortar fino? ¿Eres capaz?

Lo haré como mejor pueda.

Me encanta el apio en el "risotto".

Le da un toque de frescura, también un poco

un sabor muy peculiar. Porque el apio,

tanto el apio raíz, como es la bola de apio,

como el apio rama, que es este,

son sabores muy peculiares que vienen muy bien

y que refrescan. Lo primero que quiero,

es que quites esta hebrita.

Esto que ves por aquí, que luego, en boca,

es bastante... No sé. Molesta.

Mira. Todo tuyo. Así, igual que tú has hecho, ¿no?

Mientras tanto, vamos a hacer aquí a la mitad.

Y así. Algunos bastones.

Ahí. Mira. ¿Eres capaz o no?

Sí, hombre. Sí. Yo creo que sí. Perfecto.

Bueno, tenemos aquí el aceite. Voy a ir echando ya,

primero, el ajo. Ya se me olvidaba.

Aquí. El ajito por aquí.

Bueno, en cuanto baile el ajo y suelte todo su perfume,

voy a echar la cebolla. Tengo muchas ganas

de preguntarte muchas cosas.

Yo necesito estar muy concentrada. ¿Sí?

Bueno, corta, pero te voy a preguntar cosillas.

Cuando eres así principiante...

Te vemos, nunca mejor dicho, en el programa "Tvemos".

Me veis en "Tvemos", ¿no?

Hay que verlo todos los días de lunes a jueves, a las 22:10.

Ahí está. Pero tienes una gran trayectoria como actriz.

Yo, sobre todo, me considero actriz.

¿Pero te parecen dos profesiones diferentes?

Para mí, no. Yo, cuando presento, es

como un reto interpretativo. Estoy metiéndome

en una energía comunicadora

y, en realidad, estoy interpretando.

Sí. No sé. Yo no considero al final...

Bueno, mi caso es diferente, porque yo no sabría actuar.

No soy capaz de decir una cosa que no entiendo.

Ya. Y la verdad... O que no pienso.

O que no siento, sobre todo, a la hora de cocinar.

Y aquí, al final, tiene su rollo... Eres tú mismo.

Exactamente. Soy yo. Eres tú hablando de tu pasión.

Claro. Es la cocina y lo vivo. Y lo vivo, además, mucho.

¿Qué te gusta más? ¿Presentar o interpretar?

Interpretar es mi pasión de toda la vida,

pero llevaba ya dos años en "Servir y proteger",

esta serie de policías.

Y ahora, presentar, un poco como que me ha refrescado.

Me gusta mucho, sí.

Empezaste de muy pequeña. No a cortar apio, veo,

porque te has parado ya. ¡Ay, perdona!

Claro, que tengo que continuar. No te cortes, eh.

No. Pero quiero decir, con ocho años, ya hacías cosas.

Yo, con ocho añitos, empecé en la compañía de teatro

de mi barrio con mi padre, que es un aficionado,

y hacíamos obras de Tennessee Williams y demás.

Qué bien. Para los vecinos, digamos.

Tu padre te lo inculcó.

A mi padre le encanta, sí. Y, más adelante, lo típico,

me metí en ochenta mil agencias a hacer publicidad

y me cogieron en Disney Channel de presentadora,

pero mi madre no me dejó, obviamente, era académica pura.

Cómo la niña... Por favor...

Y dije: "¿Sí? Te vas a enterar". Lo hiciste porque no te dejaron.

No, claro, no me dejó y dije: "Pues, te vas a enterar",

y me metí en ochenta agencias de Madrid a hacer "castings".

Con diecinueve años me cogieron en "Águila Roja",

que me casaron con Francis Lorenzo. Un besito, Francis.

Y, al final, estuve siete años. Sí, sí, sí.

Voy a echar el apio, ahora, y cuando lo eche

voy a echar el vino blanco para que empiece a reducir.

Me gusta mucho... Qué bien huele.

Hay pasos que, en el mundo risotto, llamémoslo así, son importantes;

uno de ellos, es echar vino blanco, le da ese punto punzante de acidez

que abre muy bien, sobre todo, a platos de este tipo,

donde habrá quesos y mantequilla, necesitamos refrescar un poco.

Eso lo va a hacer el vino blanco y nosotros, también,

le hemos añadido, precisamente, el apio para eso.

Echamos el vinito blanco, que va a reducir muy rápido

y, además, nos va a ayudar a cocer, todavía, más la cebolla.

Qué bien huele. Huele a la acidez del vino.

¿Cuánto se tarda, más o menos, en hacerlo?

Pues, no mucho, realmente.

Al final, a mí me gusta fondear lo que es la cebolla,

pero lo que viene en... Cojo esto como una tabla de surf.

(RÍEN)

Lo que viene en el paquete del arroz,

con quince o dieciséis minutos tienes de sobra.

También, depende mucho del arroz que utilicemos,

en este caso, vamos a respetar a los italianos

y vamos a hacerlo con un arborio. Vale.

Creo que es un arroz que absorbe muy bien,

que tarda tiempo en pasarse y que, al final,

es el idóneo para hacer este risotto.

Me encanta. Qué bien huele. Elisa...

Me vas a permitir momento cotilleo, ¿no?

¿Cotilleo, cotilleo? ¿De qué tipo, de qué tipo?

Bueno, sobre tu vida de casada.

Ya...

Es reciente, ¿no?

Sí, me he casado hace poco. Fue increíble y fue en Cádiz.

Qué bueno, ¿no? Porque mi chico es australiano.

Ah, bueno, claro, lo más parecido a...

Lo más parecido en cuanto a playas. ¿De qué parte es?

Él es de New Castle, vive por esa parte.

Si dices que eres de New Castle pensarán en Inglaterra, ¿no?

Tal cual. Él vive a dos horas de Sídney.

No les quería meter en Madrid en julio, sería un horror.

Dije: "Se van a morir, van a pensar que...".

Así que Cádiz. Sí, que es muy español

y les va a flipar el pescadito. Fue alucinante.

Claro. Un fiestón...

Enhorabuena. Muchas gracias.

Enhorabuena. Gracias.

¿Tú estás casado? Yo no, yo... vivo la vida.

Muy bien. (RÍEN)

Vivo con mis hijas, estoy casado con mi trabajo y con mis hijas.

Es lo importante. He estado casado bastantes años,

pero bueno, ahora estoy concentrado en mi trabajo.

Muy bien.

Es lo que suelo hacer e intento pasarlo bien, también.

Os recuerdo que tenemos en la cazuela fondeando,

con un poquito de aceite de oliva, el ajo, la cebolla y el apio;

además, hemos añadido ese puntito de vino blanco,

que como está reducido, es el momento de echar el arroz.

Si quieres sorprender a tus suegros la próxima vez,

aunque no sea muy español... No, no.

Haces el risotto cuatro quesos, con quesos españoles.

Eso es, manchegos.

Como necesitas practicar, puedes ponerte a cortar.

¿Así en láminas? Sí, tal y como están estos.

No pasa nada porque se derretirá dentro.

Que lo puedo cortar en daditos.

Mientras más pequeños los cortemos antes se nos van a derretir.

Entonces, en daditos. Sí, sin problema.

Como a todo arroz, me gusta darle ese punto de grasa alrededor;

vamos a sofreírlo, un poquito. Para que no se pegue, ¿no?

Exactamente. Vamos a empezar a añadir el caldo,

que, en este caso, es un caldo de verduras.

Tengo por aquí la sal y la pimienta,

que las echaremos, como siempre, al final.

Vamos a ir echando el caldito, siempre y cuando,

el risotto nos vaya pidiendo; es decir, cuando, todavía,

no esté en su punto y vaya necesitando más líquido.

Y en el último momento añadiremos los quesos y la mantequilla.

En el último momento.

Para cremarlo, para hacer de este risotto...

Para buscar esa textura que tú tanto buscas.

Porque el poro se habría abierto...

El arroz está cocinado y solo necesitamos ponerlo a punto.

¿Qué haremos? Pondremos los cuatro quesos,

los daditos de mantequilla, sal y pimienta.

Y "voilà".

Te haré un risotto que no olvidarás.

¡Ole!

Es fácil, en quince minutitos estará más que listo.

Mira, mira, mira; ya tiene textura cremosa.

Sí, está meloso. La razón por la cual

no se echa todo el caldo de golpe, sino, poquito a poco.

Imagínate cómo quedará, ahora, cuando echemos los quesos.

"La paciencia es la ciencia de la cocina"

Muy bien. Cosa que... yo no tengo.

Eres muy impaciente. Soy muy impaciente.

Te veo muy nerviosa.

Soy nerviosa, soy una persona nerviosa,

aunque, con los años lo voy...

Yo soy nervioso, pero es verdad que en la cocina me aguanto,

"voy a esperar un poco".

Es como un deporte. Total.

Voy a echar el queso y se derretirá, poco a poco.

Es curioso, parece que todos los arroces,

cuando hacemos una paella, sobre todo, siempre se dice:

"No se toca al final, porque se rompe y suelta fécula".

Y en el risotto pasa, casi, lo contrario,

al final hay que ir moviéndolo hasta que se quede muy cremoso.

Eso es lo que yo no hacía.

Tírale ahí y así sientes cómo es mover este arroz.

Yo lo huelo y me entran ganas de comérmelo todo.

Es uno de los grandes problemas que tengo en la cocina.

Claro, contenerte. Claro.

Es una gran tentación.

Un poquito de mantequilla.

Muévelo más y, antes de nada, voy a echar la pimienta,

quiero que lo pruebes con pimienta.

La pimienta es la clave. A mí me gusta.

Me encanta. Y a mí.

Hum... Muévelo, un poquito.

Voy a probarlo primero, para ver el punto de sal,

para que cuando lo pruebes esté perfecto.

Venga.

Te va a encantar.

¿Sí? Sí, pero ¿sabes qué le falta?

Le faltan... dos minutos, no más.

Muchas veces, con su propio calor residual se va a hacer.

¿Eres de las que entran en una cocina y no paran de picar?

No es que no pare, pero no puedo evitarlo.

Algo sí, ¿no? Sí, un poquitito.

Voy a volver a probarlo, otra vez.

Venga, ¿ya, no? Estoy impaciente por probar este platazo.

¿Sabes qué? Está perfecto. Hum...

¿Sabes por qué está perfecto? Toma la cuchara.

Sí.

Voy a ir sacando el plato. A ver...

Os digo una cosa, es una verdad como un templo

y, a veces, no somos conscientes, está muy caliente, ahora,

esto, cuando pierda temperatura, va a estar el doble de bueno.

Está increíble. Está muy bueno.

¿Te hace feliz la cocina?

Los pocos platos que hago sí. (RÍEN)

Cuando me pongo, me relaja.

Pero tengo que encontrar la rutina, ese hábito del amor por la cocina,

del pensar, de ser creativa...

Pero te gusta, cuando cocinas para alguien, que lo disfrute.

Sí.

Solo queda un poquito...

La verdad, lo que más me satisface de ser cocinero es, sobre todo,

transmitir felicidad a través de la comida.

Eso es vocacional, entonces.

Sí, la verdad es que sí, es vocacional.

Es una de las razones, creo que hay muchas profesiones,

pero esta profesión tiene esa parte...

De generosidad. Tiene muchas partes negativas,

pero tiene esa parte positiva de poder, no sé...

De transmitir felicidad. A todo el mundo le gusta comer.

Pero, en el fondo, para ti, como actriz...

A mí me pasa eso.

Por ejemplo, con el programa "TVEmos",

busco que la gente se olvide de sus problemas por un rato,

que se rían, que se sorprendan, que vean noticias más allá

de las tragedias diarias que vemos en el telediario,

que vean que la realidad supera a la ficción, muchas veces,

y que hay cosas que pasan a nuestro alrededor,

que son maravillosas y dignas de ver.

Aquí está tu risotto cuatro quesos. ¡Ole!

Más que el mío. Muchas gracias, Dani.

¿Comemos? Vamos a comer, vamos a empezar.

Vamos para allá.

("Buona Sera", Louis Prima)

("Buona Sera", Louis Prima)

Ve sirviéndote, Elisa. Bien, ¿empiezo por eso?

Sí, empieza por eso y te voy preguntando,

¿eres capaz de comer con palillos? ¿Sí, no?

Ya sí, pero me costó la vida. Te costó, ¿no?

A ver si salimos en "TVEmos", para lo bueno o lo malo.

Creo que esto es una obra de arte y esto va a salir,

sobre todo, porque yo lo he hecho bien, ¿no?

(RÍEN) Has hecho un risotto increíble.

Podría haber sido peor. Esto es como "japoliano", ¿no?

"Japoliano", sí. Muy bien.

Veo que entre lo de la nata y esto eres muy... rápida.

Sí, es que soy de letras.

Vosotros, habéis visto que con un mismo ingrediente,

el arroz, podemos viajar de un continente al otro

y conocer sabores muy diferentes pero con una misma finalidad,

alimentarnos y hacernos felices.

No perdáis la oportunidad de disfrutarlo. Elisa...

Ya lo sabéis, haz la comida y mejora tu vida.

Vaya lujazo tener a Elisa despidiendo el programa.

Fuera de todo eso, vamos, ¿no? ¡Al ataque!

No sé si irme a Italia o a Japón.

A los dos. Yo soy muy japonés.

Italia y Japón. Soy muy japonés, empiezo por aquí.

Hacer de comer - Makis y risotto cuatro quesos

09 oct 2019

Dani nos llevará de viaje por diferentes países gracias a un mismo ingrediente: el arroz. Primero aterrizaremos en Japón, porque nos enseñará a hacer Makis, comida hecha con arroz, alga nori y diferentes rellenos como atún, salmón o pepino. Y después, con Elisa Mouliaá un Risotto cuatro quesos.

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