Hacer de comer La 1

Hacer de comer

Lunes a viernes a las 13.25 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5396275
Para todos los públicos Hacer de comer - Lentejas a la riojana y buñuelos de manzana - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Vaya, pintaza, eh.

Gazpachos, ¿no? Manchegos con S, lo resaltas en plural.

Es una manía porque el gazpacho es andaluz,

los manchegos son gazpachos.

Bueno, está bien saberlo. Muy buenos días a todos,

estoy aquí con Mamen viendo todas las fotografías

que sube a redes sociales de las recetas que hace en casa.

Y entre estas recetas hay una que llamó, especialmente,

mi atención: Lentejas a la riojana.

Y es que las subió a las redes sociales

con el hashstag #hacerdecomer, las vi y dije: "Mamen, aquí conmigo

a hacer las lentejitas a la riojana". ¿No?

Muy bien, pues aquí me tienes. Bienvenida.

Muchas gracias por invitarme.

Vamos a empezar con Mamen y las lentejas,

pero después haremos unos buñuelos de manzana.

Vaya, qué rico. Apetecible, ¿no?

Ya te digo a estas horas. Bueno, lo primero

que vamos a hacer es lavarnos las manos,

tú vas primero, yo digo los ingredientes

y ahora me las lavo, ¿vale? Para estas lentejas a la riojana

vamos a necesitar: Pulpa de ñora, pimentón dulce,

lentejas, chorizo, ajo, zanahoria baby

y zanahoria normal, tomate, cebolla, puerro,

laurel, pimiento rojo, caldo de carne,

sal y aceite de oliva.

Y si tienes algo más por casa, también.

También, eres persona con recursos. Sí, mi hashstag favorito

#conloquehabíaporcasa. Hashstag favorito

#loquehabíaporcasa, me gusta, me gusta mucho.

Bueno, cuéntame los pasos, cómo haces las lentejas.

A ver, lo primero que hago es un sofrito.

Sofrío bien el chorizo, lo primero, para que deje ahí

toda la grasica y luego, todas las verduras

las vamos sofriendo en el sofrito

y, a veces, mientras hago el sofrito,

pongo a hervir un poco

las lentejas para que hagan un poco de chup, chup.

A lo mejor le pongo un puerro, el laurel y todo eso

para que se hagan aparte y luego, le incorporamos el sofrito.

Me gusta la idea, como cocina tradicional

es perfecto, pero estoy pensando y acordando de que mi madre

siempre me ponía como un puré de queso

con las lentejas para que comiera el queso y estas cosas.

Entonces, a mí me gusta en las lentejas encontrarte

algún punto cremoso. ¿Qué te parece si en el caldo

donde vamos a cocer las lentejas añadimos

el chorizo y la zanahoria? Luego, haremos un puré con eso.

Perfecto. ¿Te viene bien?

Claro, eres el maestro. Pues vamos paso a paso.

Primero, cazuelita para cocer las lentejas.

Pásame el caldito, tú, sin miedo. Vas a usar un caldo ya.

Sí, hombre, enriquecer. ¿Sabes qué caldo uso yo mucho

para hacer las lentejas? El que me sobra del pollo

en escabeche. ¿Pero con escabeche y vinagre?

Sí. Qué bien.

Ahí solo echas las lentejas y ya.

Y aquí echamos ahora, las lentejitas.

Por cierto, ¿de dónde vienes? Yo, de Albacete.

Del Alba, ¿no? Sí.

Qué bien. Aquí el laurel también, vale.

Yo a mi marcha. Ya ponemos el...

¿Pones el puerro o lo dejamos para el sofritillo??

Como quieras, si sofrío la cebolla,

el puerro lo pongo entero y luego, lo quito, pero como veas.

Lo podemos echar todo en el sofrito.

Vale, choricito Echamos el chorizo ya.

Ahí está. Que me quites del sofrito

el chorizo es como si me quitas las flores del jardín.

Te lo voy a poner en puré, así, y la zanahoria grande.

Venga, pues toma, ¿enteras las pones?

Aquí. No hace falta partirlas.

Enteras y luego además las rescato y las trituro en el puré.

Entonces, mejor enteras. La verdad que este puré me gusta

con ese punto de chorizo suavizado con ese puntito dulce

que te aporta también la zanahoria. Venga, pasamos al sofrito.

Por ahora, lo que haremos será cortar las verduritas, a ver.

Ya me va a poner a trabajar Cómo se te dan los cuchillos.

Soy de Albacete, Dani. Oh.

La duda ofende. Tierra de cuchillos, de cuchillos.

No soy muy experta cortando, pero sé manejar.

Pero cuchillos tenéis buenos. Sí, eso sí.

Bueno, tú lo que quieras, este grande, más pequeñito.

Me da igual. Cómo tú veas.

Oye, está claro que viendo tus redes sociales

eres una grandísima aficionada a cocinar.

A ver, yo me dedico, profesionalmente, a cocinar.

¿Sí? Qué bien. Tengo un centro

de ocio gastronómico. Yo me dedico a que la gente

se divierta cocinando. No es un restaurante,

es un centro de ocio. No, tenemos servicio de catering,

pero es un centro de ocio. Mi mayor afán es que la gente

se divierta cocinando. ¿En qué consiste un centro de ocio?

Pues, mira, la gente viene, hacemos cosas un poco especiales

de cocina árabe, de cocina japonesa,

de cocina manchega, del día a día...

Luego, hacemos cosas, por ejemplo, una que se llama:

Los jueves de cocinillas que la gente viene y entra

por la puerta y les doy una copita de vino,

pongo la música y les pongo un delantal

y nos acercamos todos al fogón y vamos cocinando

y estamos comiendo conforme se preparan las cosas,

la gente aprende a hacer, quien quiere, participa:

"Pues te ayudo a partir la cebolla".

-"Yo te ayudo a tal". Y ahí la gente entretenida

unos hablan con otros y tal y todos participan.

Nosotros somos muy partidarios de esa idea, de que sabemos

que tiene un poco su rollito, hay que vivirlo y bueno,

si se tiene experiencia pues mucho mejor,

si no, veis "Hacer de comer" y os enseñamos lo aprendido

en 25 años, así que, sin problema. ¿Y cómo te dedicaste a eso?

Pues, mira, aprendí a cocinar porque mi abuela me enseñó

y, nada, empecé a invitar a la gente a comer a casa y todos:

"¿Esto cómo lo hiciste? ¿Y esto qué tal?"

Y ahí hice un blog de rectas de cocina

que se llamaba: "Las comiditas de Mamen",

y mira, eso fue creciendo, creciendo y, al final,

se convirtió en una empresa que se dedica a eso.

Bueno, pues está muy bien. ¿Tú, desde pequeña,

querías ser cocinera? Qué va, he dado más tumbos

en la vida que para qué. Yo trabajaba con la familia

en una consulta de podología. Bueno, igual, ¿no?

Cocinando pies. A mí, básicamente,

lo que más me gusta es comer. Antes de preparar la receta

ya me la imagino en la cabeza y casi la he saboreado.

Ya la vives, ¿no? Y por eso me gusta tanto.

Me gusta cocinar porque yo soy de las que, mira,

el fin de semana pasado me invitaron a un cumpleaños y...

"Vente al cumpleaños, pero nos haces la comida, ¿vale?"

(RÍE) Vaya, o sea, eso es una invitación

envenenada como quien dice.

Bueno, ¿la ves bien de picada? Esto ya hierve, Mamen,

¿cuánto tiempecito lo vamos a dejar?

Solas las lentejas con media horita tienen bastante,

luego, el resto con el sofrito. Perfecto.

Para que cojan más sabor. Media horita las lentejas cociendo,

sacaremos el chorizo y la zanahoria y lo trituraremos

para hacer un puré. Mientras tanto,

nos vamos con el sofrito que va a llevar por un lado,

voy a empezar ya a añadir el ajito, luego la cebolla

y el puerro y luego, nos vamos a ir con el pimiento rojo

y el tomate. Vale, voy partiendo.

¿Te parece bien? Sí.

Y antes de echar el tomate, a mí me gusta echar

la pulpa de ñora y el pimentón, ¿te parece bien?

También, muy bien. Perfecto.

Así. Mamen, tengo una curiosidad, ¿cómo puede ser que teniendo

una empresa familiar donde os dedicáis a la podología

dieras un giro tan radical

a tu vida y decides dedicarte a la cocina?

Pues porque era mi pasión y me di cuenta

que era lo que me gustaba y nada.

Lo dejaste todo por tu sueño de cocinar.

Sí, es verdad. Pero se puede cocinar

siendo podólogo también. Si no soy podólogo,

podólogos eran mi padre y mi hermano,

yo hacía todo lo demás, pero, realmente...

Te aburrías. Sí.

Sí, ¿no? Lo cierto es que me llamaba

cada vez más la cocina y, bueno, me dio por ahí

y dije: "Mira, me dedicaré a lo que de verdad me gusta",

y creo que es una suerte que cada uno trabaje

en lo que de verdad te hace feliz.

La felicidad qué cosa más importante.

Yo creo que, mira, me costó mucho decidirme

y en casa se llevaron un berrinche gordo y tal,

pero yo... Lo tenías claro.

Llego a casa todos los días después de muchas horas de trabajo,

pero con una sonrisa de oreja a oreja

y creo que eso vale pues un montón.

¿En tu casa cocinas o no? Claro que cocino, todos los días,

las fotos que has visto en "Instagram"...

Son todas de tu casa. Es el plato del día

de lo que había por casa.

¿Para quién cocinas en casa? Luego dicen:

"Cuántas cosas tienes en tu casa". Lo importante es,

¿para cuánta gente cocinas en casa? Somos cuatro, ahora tres,

porque mi mayor estudia fuera y se me ha hecho, medianamente,

cocinero y me llama mucho: "Mamá, qué le pongo a esto".

¿Vive en España? Sí, en Badajoz.

Ah. "Mamá, qué le pongo a esto,

qué le hago a lo otro", y me manda fotos a veces:

"Mira lo que he hecho", y me da un gusto.

O sea, eres consultora gastronómica vía telefónica.

Sí, sí. Qué bueno.

Bueno, voy a echar ya el puerro. Esto sí está chiquitín.

Vale, perfecto, mira. Aquí echo el puerro

ahora mismo y en breves echamos el pimiento

y luego, el tomatito. Pues yo, normalmente,

cuando pongo puerro... ¿Lo echas antes que la cebolla?

No, porque no mezclo la cebolla y el ajo o pongo puerro

o cebolla y ajo, las dos cosas, no.

Bueno, yo lo puse cuando fondeó. Tú vas hablando ahí,

pero yo voy cocinando. Si te veo de reojo.

Lleva un rato. Crees que no te llevo vigilado.

Oye, me has dicho que se fue tu niño a Badajoz

a estudiar, ¿cómo lo llevas?

Bien. A veces, está bien,

mi hija se fue el año pasado, se va el que viene...

De lo que hablábamos. Me da pena por un lado,

pero tienen que vivir experiencias. Sí.

Pásame ya el pimientillo. A ver, que voy.

Bueno, metemos el pimientito y ahora ya me está pidiendo grasa,

me está pidiendo hilo conductor.

Un poquito de grasa para que fondee bien.

¿La comida te pide cosas como a mí? Porque estoy siempre...

Digo: "Me dice que le eche más".

Sigo pensando que te faltó el chorizo.

No te preocupes, lo podremos de forma superelegante.

Te voy a sorprender.

Ya verás cómo te sorprendo. Seguro.

Qué comida las lentejas, ¿no?

Que el que no las quiere, las deja, ¿no?

Si quieres las tomas y si no, las dejas.

Momento de echar... Yo hago esto. Echamos aquí.

Y echo mi pimentón primero.

Así. Cuando ya veo que el pimentón ha cocinado,

que se ha cocinado ya, lo mezclo con todo.

Una vez mezclado, le echo la pulpita de ñora.

Así. He dicho que es tu receta,

pero me apropio de los fogones y ya sí que lo hago

un poco como a mí me gusta. ¿Vamos con el tomatito?

Cuando tú vengas a mi casa, ya te cocinaré.

Exacto. Perfecto. Porque te vas a venir.

Hombre, claro. Eso me gusta. Me gusta esa idea.

Mamen, vamos a dejar el sofrito cinco minutitos

para que reduzca bien y concentre sabores.

Y las lentejas media hora, tal y como dijimos al principio.

(Música)

Mamen, media hora. Sofrito bien sofrito.

A punto. Sí. Como tiene que ser.

Lentejas. El sofrito no ha estado media hora.

Lo hemos quitado antes. Pero media hora

sí que ha estado estas lentejitas.

Os explico lo que hemos hecho.

Hemos sacado la zanahoria y el chorizo

y lo he puesto aquí con un poco de su propio caldo.

También le he quitado la piel. Al chorizo.

Al chorizo, para que se nos quede todo muy clarito.

Así que... Batidora.

Batidora. Sabes, ¿no? Darle al botón.

(RÍE) Eso es fácil.

Me gusta vacilar a veces. Ya te veo.

Bueno, voy a quitar mi hojita de laurel que pusimos por aquí.

Y ahora, lo que voy a hacer,

es echar las lentejas en el sofrito.

Ahí voy ya con las lentejas. Las voy a echar aquí. Así.

Cómo me gusta el olor de las lentejas.

Mira. Me encanta que has hecho una cosa

que a mí me parece siempre ideal. Y es aprovechar el sitio

donde has hecho el sofrito. Ahí está el "tiqui taca".

En vez de haberlo hecho al revés, que hay gente que lo hace al revés.

Mira qué lentejitas. Esto está ya.

Mamen. Ahí está.

Muy bien. Te voy a sacar un platito pequeño

para que tú lo pruebes.

Ah, mira. Bueno, espérate, espérate.

(RÍE)

Bueno, primero, voy a probar el punto de sal.

Eso te iba a decir.

¡Hum!

Hay gente que me dice: "Casi nunca echas sal".

No necesita. ¿Crees que necesita?

No necesita sal. Al final, al sofrito

no le habías puesto, pero está en su punto.

¿Porque sabes lo que he hecho?

Reducir. Claro.

Y la reducción es concentración. Y la concentración es...

Sabor. Exacto. Se lo sabe todo.

Mira. Te voy a poner aquí en este platito.

Ya las has probado, pero para que pruebes un poco.

Prueba con el puré de chorizo.

Venga.

Aquí, un poquito. ¡Madre mía!

Todo tuyo. Pero dame una cuchara.

Aquí hay cuchara. Tienes razón.

A ver. Y mira ahora lo que voy a hacer.

¿Me dejas que lo mezcle todo? Te dejo que lo mezcle todo.

Con el hambre que tengo a estas horas...

El puré nos va a ayudar a trabar.

Yo, sinceramente, no lo mezclo. Eso es una cosa

que un día, si queréis, podríamos hablar

pero un programa solo, sin cocinar, explicando

por qué mezclar, cómo mezclar y dónde mezclar. Es importante.

¡Qué bueno! ¿Cómo lo ves?

Buenísimo. Ya te sabe a choricito,

pero suave, muy elegante, ¿no?

Así, con la zanahoria, ha quedado como súper elegante.

Qué plato más bonito. ¿Has visto? Mira, yo he puesto

aquí ya el purecito.

Y luego, aquí vamos a aprovechar ese puntito verde

que tiene la zanahoria para terminar un poco de decorarlo.

Así.

Os recuerdo que están crudas. Intentamos que vayas comiendo

las lentejas. Cojas un poquito de puré

de chorizo, que está muy elegante. Lo hace como muy armónico.

Y luego, ¡crac! La "crudité".

¡Qué rico! ¿Lo has pasado bien?

Fenomenal. Hemos dado un giro a tu receta.

Yo me lo he pasado bien. Tú también.

Espero que todos vosotros lo hayáis pasado bien.

Sobre todo, que hayáis aprendido a hacer

estas lentejas a la riojana.

Mamen, muchísimas gracias. A ti.

Te espero en Albacete. Un abrazo. Iremos.

Que yo quiero tenerte ahí. Cuídate.

Es tu casa. Cuando quieras...

Cuídate. Nos vemos. Gracias por invitarme.

Y a vosotros os dejo aquí las lentejas a la riojana

y nos vamos con los buñuelos.

(Canción "Don't Talk To Me...")

Junto con los churros, las torrijas, las rosquillas

y los pestiños,

los buñuelos son uno de los postres más típicos de España.

La verdad es que los hay de muchos tipos:

buñuelos de viento, buñuelos de nata,

buñuelos de crema, buñuelos de trufa...

En los últimos años, las pastelerías han creado

un sinfín de variedades.

Pero los nuestros van a ser de fruta,

concretamente, de manzana verde.

Un clásico que nunca pasará de moda.

Vamos a ello. Estos son los ingredientes

que vamos a necesitar.

Manzana verde, azúcar, azúcar "glass",

canela, levadura,

vino dulce, sal, leche, harina y aceite de oliva

para freír y huevo.

Primero, vamos a empezar por el huevo.

Lo que vamos a hacer, es separar la clara, por un lado,

y la yema por otro.

Cómo me gusta, de verdad, los postres fritos.

Qué recuerdos tengo siempre del pestiño.

Qué recuerdos de los buñuelos, los roscos de vino...

Siempre hablamos de la fritura y parece que nos lleva

al mundo salado. ¿Pero y la fritura dulce?

Porque esto es fritura dulce. A mí me apasiona.

Voy a explicar los pasos. Por un lado, tenemos la yema.

Y, por otro lado, tenemos la clara.

¿Qué vamos a hacer? A la yema, le voy a añadir

el azúcar en grano, que lo pondré por aquí para blanquearlo.

Por otro lado, la clara la voy a montar un poquito,

casi a punto de nieve, pero sin llegar a ello.

Esto lo vamos a hacer, posteriormente, a máquina.

Mientras tanto, lo que sí voy a hacer,

es ir echando el azúcar en la yema de huevo

y empezar a batir. La verdad es que me recuerda...

No sé. Es mi vida, ¿no?

Insisto. ¿Y los churros? Fritura dulce. Fritura dulce.

Voy a montar un día un restaurante de fritura dulce.

Lo prometo. Donde haya churros, roscos de vino,

pestiños, buñuelos...

Bueno, ya veis qué rapidito hemos blanqueado.

Ya tenemos aquí la yema de huevo con el azúcar.

Voy a separar lo que es la canela y el azúcar "glass".

Porque, con esto, lo que vamos a hacer,

es espolvorear al final los buñuelos.

Por otro lado, tenemos aquí la harina, la levadura,

el vino dulce, la leche y un poquito de sal.

Estos son los ingredientes que ahora vamos a poner aquí.

Así.

Voy a ir tamizando todo. Ya que estamos aquí,

voy a pasar la levadura,

que es fina y pasa de una manera muy fácil.

Voy a pasar la harina. Así.

Los buñuelos me recuerdan mucho a mi abuela.

Le encanta hacer este tipo de repostería.

Y... ¡Oh! Tengo un grandísimo recuerdo de mi abuela.

Aunque yo era muy joven cuando murió,

pero tengo un gran recuerdo.

Además, porque cuando yo iba al cole,

si salía a la derecha, iba a mi casa,

si salía a la izquierda, iba a casa de mi abuela.

Y daba clases particulares de inglés.

Y cuando me tocaban clases particulares de inglés,

me tocaba siempre merendar en casa de mi abuela,

porque las clases particulares estaban al lado.

Y es, de verdad, un recuerdo supergrato

de los bocadillos de mi abuela.

Bocadillos de mantequilla y mermelada,

los de mi abuela. Como los de mi abuela, ninguno.

Bueno, voy a juntar ya por aquí

un poquito la yema de huevo, el azúcar, la harina

y la levadura. Echo el vino dulce. Qué necesarios son los abuelos.

No solo para malcriarnos, sino que, además,

eran los que nos daban absolutamente todo.

Todo lo que pedíamos, más que los padres.

Y a día de hoy, por ejemplo, mi madre se encarga

muchísimo de mi hija también.

Aunque mi madre es cañera.

Mi madre es la abuela cañera.

No solo los malcría, sino que les pega mucha caña.

Les da siempre una de cal y una de arena. Así es la abuela.

Bueno, mis sobrinos, los nietos de mi madre,

y mi hija se estarán ahora partiendo de risa.

Mirad, voy haciendo la masita...

Mi madre, quizá, se ría menos, ahora se ríe poco conmigo

porque le doy mucha caña por aquí, pero ¡cuántas cosas le debo!

Se enfada conmigo, siempre;

dice que no tengo tiempo para ella, que no la llamo nunca...

¡Ay, no tengo tiempo ni para mí!

Vuelvo al buñuelo,

que me hincho a hablar y entre una cosa y otra...

Recuerdo que he mezclado aquí la yema de huevo con el azúcar;

luego, hemos añadido, tamizadas, la levadura y la harina;

posteriormente, hemos puesto un poquito de vino dulce,

que le viene genial, es un toque aromático increíble;

luego, hemos añadido la leche y una pizquita de sal;

y, ahora, tenemos nuestra masa, prácticamente, terminada.

Masita terminada.

Por otro lado, tenemos la clara y tenemos la manzana;

yo lo que voy a hacer es coger la varilla al vuelo...

Aparte de eso, lo que voy a hacer es picar la manzana y añadírsela,

quiero montar la clara en el último momento.

Tengo la manzanita por aquí, le voy a quitar el corazón,

porque no nos gusta, y tenemos que tomar una decisión;

que es el tipo de corte que vamos a hacerle.

Si os gusta mucho la manzana, un corte más grueso,

para encontrar ese toque crocante y cítrico de esta manzana,

ácido más que cítrico.

Si no tenéis descorazonador no pasa nada, ¿eh?

Lo cortáis como hemos hecho durante toda la vida.

A mí me gusta usarlo porque de un tirón

quito lo que me molesta, que son las pepitas

y esas partes más duras que, quizá, no nos hace gracia.

Cuchillito... ¿A mí me gusta la manzana?

La verdad es que me gusta la manzana.

La voy a cortar a un tamaño, relativamente, medio.

Para no equivocarme, lo que hago es ponerle esta base,

y la base me la voy comiendo, con la base lo que consigo

es ponerla de pie y que sea más fiable para cortarla.

Ahora hago así.

La manzana se utiliza mucho en repostería,

qué decir de la tarta de manzana, que, por cierto, tengo un recetón.

Un día la vamos a hacer.

A mí me encanta la manzana y se usa mucho...

La manzana al horno, la caramelizada de la feria...

Siempre ha sido la fruta, probablemente,

que más y mejor se integra en un postre.

La voy a ir echando aquí para que no se oxide, ¿vale?

Creo que es por su resistencia y, un poco, por su sabor

y porque, además, es versátil; más dulce, menos dulce, más ácida.

La verdad es que tiene su gracia y a mí me encanta.

Quizá, hacer esto con pera, probablemente,

la pera es más porosa, acuosa, tendríamos más problemas.

Imaginaos si echamos algo que aporte agua a la masa,

al final, tendríamos problemas a la hora de freírlos.

Con esta cantidad de manzana tenemos más que suficiente,

así que voy a mezclarlo bien para que no le dé el aire

y no se ennegrezca, es la razón por la que estoy haciendo esto.

Muchas veces hacemos estas cosas sin pensarlas,

las dejamos ahí encima, y yo, que no quiero que se ennegrezca,

al final, le da el aire, se ennegrece y no me gusta;

así que lo mezclamos y sabemos con seguridad

que no se va a ennegrecer.

Os digo una cosa, la manzana oxidada,

nos pasa con otras cosas con la oxidación.

¿Qué es lo que pasa? Aquí pasan dos cosas;

no es una cuestión solo visual, aunque es lo primero que pasa,

es que esa oxidación te lleva al sabor,

muchas veces nos comemos las cosas oxidadas.

Por ejemplo, un atún, que se oxida pronto,

"esto está oxidado pero a la plancha no se nota".

No, por favor... ¡No, no y no!

Lo puedes hacer, se puede comer, exactamente, igual;

pero la parte gustativa es importante, no solo la visual,

y esa oxidación te lleva a un sabor bastante peor.

Voy a batir las claras.

No tienen por qué llegar a estar a punto de nieve.

Lo que pretendemos es ayudar, un poco, a la levadura,

darle más esponjosidad y que el alveolo sea más grande.

Ya no lo voy a hacer más, así está perfecto.

Importante, clara de huevo semimontada,

casi a punto de nieve, vamos a añadirla;

y aquí vamos a ir dando vueltecitas,

integrando bien la clara de huevo en nuestra masa de buñuelo.

Vamos a dejar reposar la masa en la nevera veinte minutos,

necesitamos que coja cuerpo, que coja frío

y que la levadura actúe.

La masa ha reposado veinte minutos, ya ha cogido más cuerpo;

aceite de oliva calentándose, puede ser aceite de girasol

no pasa, absolutamente, nada, depende, un poco,

de nuestro gusto y de nuestro presupuesto;

ahora, voy a mezclar la canela con el azúcar glas,

es importante hacerlo si queremos obtener

una mezcla y un sabor uniformes de canela y de azúcar.

Es mejor en esta proporción, pero os digo una cosa,

con la proporción que encontréis en la receta podéis jugar,

si os gusta el cardamomo, si os gusta el clavo,

especias con connotaciones dulces, como el anís y la matalahúga,

que, también, le vienen, absolutamente, geniales.

Todas esas las podemos utilizar aquí.

Por cierto, ahora que he nombrado el clavo,

¿sois de los que en casa ponéis el típico

medio limón lleno de clavitos?

Se supone que es para espantar a mosquitos, moscas y demás.

Pero... ¿funciona? ¿De verdad que sí funciona?

Si funciona decídmelo en redes sociales, #hacerdecomer,

o en nuestras redes sociales, @hacerdecomertve.

Vamos, hay que freír ya.

Creo que el aceite está, aun así, pongo un poquito antes,

y ¿veis?, ¡mirad cómo sufla!, es que me encanta. ¡Mirad, mirad!

Va suflando, así que esto está perfecto.

Y se fríe rápido, rápidamente, va cogiendo el color.

¡Guau lo que nos ha salido! Parece un cocodrilo o algo similar.

Tengo mucha imaginación, a lo mejor, ¿no?

Vosotros veis algo extraño y yo un cocodrilo, así es la vida.

Vamos allá, con trocitos de manzana, sin miedo,

Me da igual que salgan con una forma fea,

es más, me gusta que sean amorfos.

Venga, nuestros buñuelos de manzana amorfos.

Aunque seáis feítos os voy a querer igual.

Mirad cómo suben. Prefiero hacerlos de tres en tres,

porque si no... Veis que se doran enseguida.

Pero, ojito, tenemos que dejar que se hagan del todo,

que no quiero que por dentro estén crudos, sí cremosos,

cremosos y alveolados sí, pero no crudos.

Me estoy preguntando cómo os gustan los buñuelos dulces,

porque me gustan cremositos, no me gustan muy crujientes.

No estamos hablando, por ejemplo, del crujiente

de un buñuelo de bacalao con cremosidad dentro.

Creo que estos buñuelos son como estáis viendo, esponjosos,

pero esponjosos en todos sus sentidos.

Por cierto, ¿sabéis dónde ponen los mejores buñuelos

rellenos de crema, para mí, en este país?

Él estuvo cocinando con nosotros, Toño Pérez, de Atrio.

Hace unos buñuelos brutales, pero lo digo de verdad, brutales,

de verdad que son brutales, vaya.

Ahora, les voy a poner el azúcar por encima,

para que se vean bonitos.

Aquí ya... así...

Ahora vamos a hacer lo siguiente, me gusta hacerlo así,

tenemos la mezcla aquí y en el plato, poco a poco,

vamos echando nuestro azúcar glas y nuestra canelita.

Si os gusta mucho, podéis ser más que generosos,

como yo lo estoy siendo.

Aquí están, buñuelos de manzana con un poquito de canela,

listos para ser comidos.

("Blaze", Colbie Caillat)

("Blaze", Colbie Caillat)

Hoy hemos hecho unas contundentes lentejas a la riojana,

por cortesía de Mamen, nuestra espectadora invitada;

y unos buñuelos de manzana que se podrían tomar

de sobre mesa, acompañando un cafecito

o en una graciosa merienda.

¿Alguien se puede resistir a este menú? Yo creo que no.

No me digáis que con platos así no vais a estar bien contentos,

así que, ya sabéis, haz la comida y mejora tu vida.

Debería empezar por las lentejas, pero creo que no...

Como las he probado antes,

probaré los buñuelos, que son adictivos.

Además, me apetece mucho que los veáis por dentro.

Oh... brutales.

("Blaze", Colbie Caillat)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Lentejas a la riojana y buñuelos de manzana

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Hacer de comer - Lentejas a la riojana y buñuelos de manzana

26 sep 2019

Dani García recibirá en su cocina a Mamen, una seguidora del programa que subió una foto de su receta de lentejas a la riojana a las redes sociales del programa. Después, Dani preparará unos deliciosos buñuelos de manzana.

ver más sobre "Hacer de comer - Lentejas a la riojana y buñuelos de manzana" ver menos sobre "Hacer de comer - Lentejas a la riojana y buñuelos de manzana"
Programas completos (159)

Los últimos 636 programas de Hacer de comer

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios