Hacer de comer La 1

Hacer de comer

Lunes a viernes a las 13.25 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5357790
Para todos los públicos Hacer de comer - Lasaña. Mollejas y ensalada - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

(Sintonía)

La luz, el banco, el IBI...

¿Dónde están las cartas de amor? Buenos días a todos.

Ya veis, el buzón, solo, te da disgustos,

sin embargo; la cocina, esa sí que me da alegrías.

El menú de hoy, además, es de esos que levantan el ánimo;

de primero, vamos a preparar una lasaña de verduras

y para el segundo plato, se pasará por aquí Teresa,

la segunda clasificada de la última edición de "MasterChef",

para preparar, juntos, unas mollejas con patatas fritas,

que acompañaremos con una ensalada de aromáticos.

De momento, vamos con la lasaña, así que me voy lavando las manos

y explicando los ingredientes que necesitaremos para la lasaña...

Espinacas, calabacín, zanahoria, parmesano, berenjena,

ajo, cebolla, albahaca, salsa de tomate, espárragos verdes,

placas de espinacas para lasaña, harina, sal, nuez moscada,

pimienta, leche y mantequilla.

Como veis, hoy hemos escogido esta pasta,

también, nos gusta la precocinada, aunque, esta no lo está,

por tanto, necesitaremos echarla en agua para hervirla,

pero, en casa, podéis elegir y podéis coger la precocinada.

Voy a ir echando las cosas a un lado y voy a preparar

una especie de pisto, llamémosle pisto.

Esta lasaña de verduras no va a dejar de ser

una especie de lasaña de pisto, en el fondo.

Lo primero que necesito es poner a sofreír nuestro ajito,

nuestra cebolla y la zanahoria, posteriormente;

mientras, picaré las demás verduras que no tengo picadas,

como los espárragos verdes.

Me saco, por aquí, una tablita para ello.

Pongo a calentar la olla y echo un poco de aceite de oliva.

¿Qué haríamos sin aceite? Echar mantequilla.

¿Qué haríamos sin aceite ni mantequilla? Sería más complejo,

porque necesitamos ese hilo conductor donde cocinar;

en nuestro caso, tenemos la suerte y el privilegio

de vivir en un país donde está el mejor aceite,

que es el aceite de oliva. Nos vamos, ya, con el ajo.

Las lasañas suelen ser de mil rellenos,

me gustan los rellenos de aprovechamiento,

de muchas cosas que tenemos ahí y no sabemos qué hacer con ellas,

podemos meterlas en bechamel con una salsa de tomate...

La mezcla de bechamel y salsa de tomate me gusta mucho.

Ya tenemos nuestro aceite de oliva y nuestro ajito,

soltando todo su aroma; bailando, como, siempre, decimos.

Lo vamos a dejar, un poquito, más.

Hoy no le echaremos laurel, de aromáticos tenemos dos cosas:

una es la nuez moscada, que lleva la bechamel,

y la otra, las hojitas de albahaca, que tenemos aquí

y que picaremos, posteriormente.

Tenemos el ajito bailando, metemos la cebollita

y, ahora, vamos a cortar los espárragos verdes que tenemos.

Los voy a cortar en trocitos así y voy a dejar, solo, los tallos,

porque los tallos, como sabéis, se dice que están más leñosos,

cuesta más trabajo morderlos y comérselos.

Ya tenemos la cebollita, prácticamente, fondeada,

momento ideal para añadir la zanahoria.

Aparte del típico sofrito de ajo y cebolla,

he empezado por la verdura más dura, que es la zanahoria;

la siguiente verdura que echaré será la siguiente más dura,

que son los espárragos verdes. Les doy un salteado ligero, rápido,

y añadiremos el calabacín y la berenjena.

Una lasaña a la que le tengo cariño es a la de rabo de toro,

eso sí que es aprovechamiento. Fijaos, ya se ve que los espárragos

están, un poco, cocinados, pero no del todo,

momento ideal para echar el calabacín y la berenjena.

Fijaos aquí, esto es importante que lo sepáis,

yo lo hago, pero, muchas veces, lo hago de forma inconsciente,

porque lo llevo haciendo toda mi vida; es importante

el hecho de que no haya tanta grasa. ¿Por qué?

Porque hay verduras, como la berenjena y el calabacín,

que son muy porosas y absorben mucha grasa,

no necesito que se enguachinen, entre comillas, de grasa;

por tanto, habéis visto que tiene poca grasa,

y, ahora, no queda, prácticamente, aceite.

Así... perfecto...

¿Qué nos quedaría?

Nos quedaría echar el tomate y nos quedaría echar la espinaca.

Estáis viendo que es una lasaña fresquita, sin mucho fondeado,

donde vamos a comer la verdura y vamos a notarla;

vamos a notar, perfectamente, cuándo mordemos un espárrago,

vamos a notar cuándo mordemos una zanahoria

y vamos a notar cuándo mordemos una berenjena.

La espinaca, así, en fresco, sé que, probablemente,

siempre, siempre, durante siempre, la habéis escaldado antes;

no quiero escaldarla, quiero que sea tal y como es,

natural, fresca, viva.

Aprovecho, que estoy con las espinacas,

para contestas preguntas que me hacéis en redes;

me preguntáis cómo podéis conseguir un color verde vivo en el brócoli

o en las judías verdes cuando las hacéis.

Primero, no las tengáis mucho tiempo en agua hirviendo,

al cocerlas, el tiempo justo, por favor, eso es fundamental;

segundo, agua con hielo, eso sí es lo supermegafundamental,

necesitamos enfriarlas y cortarles la cocción rápidamente,

que es cuando se queda la clorofila y queda la verdura verde y fresca.

Eso, apuntadlo, son el primer y el segundo truco, los únicos,

para hacer que la verdura quede bien verde.

Otra pregunta que me hacéis relacionada con verduras,

¿el caldo de las verduras al vapor se puede utilizar?

A priori, es agua. Lo que podéis hacer,

si queréis utilizarla, es, en ese mismo agua,

añadirle una zanahoria, un apio... Meter más verduras dentro del agua.

Seguimos aquí y vemos que la espinaca

se ha venido abajo y se ha integrado,

es el momento idóneo para echar, ya, el tomate,

que va a ser, un poco, nuestro pegamento

para esta cantidad de verduras que tenemos en la olla.

Solo necesito que se integre, con un par de hervores bastaría

para tener este pisto hecho, y añadir la albahaca,

que es lo que voy a picar ahora. Mientras pico la albahaca,

aprovecho para animaros a hacer las recetas que hacemos aquí

y que las subáis a redes sociales con el "hashtag" #hacerdecomer.

Me encanta ver cómo hacéis las recetas vosotros.

¿Qué me decís de ese salmorejo?

Tiene muy buena pinta, tiene pinta de cremoso;

además, ese huevecito y ese jamón le queda ideal.

El top de las recetas que habéis replicado

es el pan que hicimos sin fermentación.

La verdad, os felicito por lo bien que hacéis las recetas.

Seguimos picando la albahaca,

con esto tenemos más que suficiente para darle bastante aroma.

Os diré que esta receta es para hacerla en casa

y dejar a los invitados con la boca abierta.

Aunque sea una lasaña hay que poner amor a la cocina,

para que todo esté en su punto de cocción;

necesito ese puntito en la verdura, en el cual muerda, muerda y sienta,

que aquello sepa a verdura de verdad.

Un poquito de sal, un poquito de pimienta,

el relleno, casi, lo tenemos... Esto tiene una pinta bestial.

Voy a sacar otro cacharrito y voy a ponerme a hervir la pasta.

Ya he dicho que, en este caso, es una pasta de espinacas,

pero la podéis hacer con pasta integral, por ejemplo.

Mientras hierve el agua, voy a sacar esta sartén

y vamos a empezar a hacer la bechamel;

tenemos el agua y tenemos la sartén.

Sabéis que el primer paso es añadir la mantequilla,

aquí echamos la mantequilla.

Cuando la mantequilla empiece a hervir,

vamos a añadir la harina

y, lo vuelvo a repetir, no me cansaré de repetirlo;

no concibo una bechamel que sepa a harina cruda,

por eso necesitamos cocinarla bien. Vamos a echar la harina de trigo

y, ahora, lo que quiero, es que se me cocine bien.

Como veis, lo que estamos haciendo es que la "roux",

la mezcla de mantequilla y harina, se vaya cocinando, poco a poco.

Creo que es el momento de añadir la leche,

así, poquito a poco, es un momento importante;

la leche tiene que estar calentita y la sartén a fuego medio-alto.

Agua hirviendo, la bechamel va a empezar a hervir,

me voy a traer por aquí la sal, la pimienta y la nuez moscada;

me traigo, también, un poco de agua con hielo

para cortar la cocción de la lasaña.

Lasañita, la meto en el agua, vamos a ir echándola, poco a poco;

el tiempo de cocción que nos marca, siempre, la cajita,

en este caso, mi cajita decía que la tuviera dos minutos.

Aprovecho para volver a remover la bechamel

y veo que se van integrando, poco a poco,

los grumillos que quedaban por ahí.

Necesito que reduzca, la bechamel puede reducir,

va a concentrar su sabor y se va a seguir cociendo.

La cocción de la harina se hace en dos pasos,

en la mantequilla y ahora; cuanto más cueza, mucho mejor.

Os digo una cosa, el secreto de una gran croqueta

está ahí, en la cocción de la bechamel.

Si os habéis pasado, un poco, echando la leche, no pasa nada,

es cuestión de tiempo y de reducción, y reducción.

Vamos a ponerla a punto de sal, sin miedo;

a punto de nuez moscada, con un poquito más de miedo, ¿vale?

A la nuez moscada sí que la respeto mucho,

porque son de esos tipos de aromáticos y de especias,

realmente, invasivas. Fijaos, parece un arroz con leche,

con nuez moscada, en vez de con canela.

Rallo un poco de parmesano para echárselo aquí

y otro poco lo voy a dejar para ponerlo encima y gratinar;

por tanto, estamos haciendo que esta bechamel

sea una salsa Mornay.

Al integrar el parmesano a la bechamel,

también vamos a conseguir que coja mucho más cuerpo.

Bueno, nuestra bechamel con el queso.

Ya voy a integrarla con todo lo demás.

Yo creo que esto está ya en su punto para utilizarla.

Yo voy a hacer antes lo siguiente. Me voy a poner un trapito aquí.

Echo esto para el lado.

Me cojo un trapito limpio, ¿vale?

Me lo pongo aquí.

Me traigo la pasta.

Es importante que lo sequemos.

Aquí. Mira. Me voy a poner una a una.

Y ahora le voy a pasar un papelito para limpiarla del todo.

Y ojito, mirad. Mirad cuánta agua se queda aquí.

Fundamental quitársela.

No lo penséis ni dos veces. Bueno, vamos allá.

Vamos a ir colocando ya.

Aquí. Solo es una cuestión de ir montando capas.

Mirad. Una capita de pasta.

Así. Tampoco pasa nada si se sobreponen

una encima de otra, eh.

Vamos con nuestro relleno.

Vamos a hacer tres capas.

Vamos a empezar abajo con la pasta.

Luego pondremos verdura.

Un poquito de bechamel.

Pasta, verdura, un poquito de bechamel.

Pasta, verdura. En este caso, ya la pasta de nuevo.

Y el resto de bechamel

con ese toque de queso para gratinar.

Y ya, la última capita de la lasaña.

Veréis que esta salsa Mornay, porque ya no deja de ser

una bechamel enriquecida, tiene una textura

ligeramente chiclosa.

Es por el queso. Lo digo por si en casa pensáis:

"Qué textura más rara se le ha quedado a la bechamel".

No es la bechamel. Es el queso que le hemos añadido.

Bueno, voy a ir aquí poniendo y voy a ser generoso.

Y, además, tan generoso, que voy a aprovechar

hasta la última gota de bechamel.

Así.

Luego dicen que en los platos

de alta cocina utilizamos poca comida.

No han estado allí. Te comes 20

y te aseguro que es más que un chuletón para ti solo.

Lo digo de verdad y de corazón. Bueno, mirad. Así.

Y tenemos el quesito por aquí.

Vamos ya a rallarle el parmesano. Cubridlo entero.

Me da igual que manchéis un poco la encimera.

Y listo.

Listo y perfecto para gratinar.

Así que directo al horno, al "grill", a tope, tope,

para que gratine bien.

En dos o tres minutitos, lo tendremos listo.

¡Madre mía, qué bien huele!

¿Y qué me decís de este color dorado que tiene?

Está diciendo "cómeme".

Habéis visto que es muy sencilla,

así que no tenéis excusa para no hacer en casa

esta maravillosa lasaña de verduras.

(Música)

Teresa, qué alegría tenerte aquí conmigo.

Qué alegría que me invites a tu cocina.

Me chifla. No puede ser más bonita.

Me lo pasé muy bien contigo en esta edición de "MasterChef".

¿Ha estado emocionante o no? Ha estado muy emocionante.

Oye, que nos conocimos en el primer programa,

que estaba yo ahí haciendo bocadillos.

La gente... Cientos no.

A cuántas miles de personas

les hubiera gustado estar en tu lugar.

La verdad es que sí. Me lo pasé genial.

Ha sido una experiencia increíble.

¿Qué te voy a contar? Impresionante.

Y encantada de que me invites aquí a cocinar contigo.

Vamos a lo que vamos. Vamos a cocinar, a hacer de comer.

Yo quiero que le digas a la gente

qué tiene de especial esta receta para ti.

Era el plato favorito de mi abuela

y, entonces, tiene ahí un rollo sentimental,

que me apetece mucho hacerlo y probar tu propuesta.

Vamos a darle algún toque diferente.

Pues seguro. Lo importante es

que vamos a hacer unas mollejitas de cordero.

Muy ricas. Estoy deseando ver

tu receta porque te la pienso copiar.

Me quedo con todos los detalles.

Yo capto todo. Vete lavando las manos

y yo voy a ir explicando los ingredientes,

que son los siguientes: mollejas, cebollino,

espinacas frescas,

patata, hierbabuena, albahaca, canónigos, ajo,

limón, vino blanco, tomate "cherry", caldo de carne,

nueces, estragón, aceite de oliva, pimienta y sal.

Como ves, tenemos muchos ingredientes que no son

para las mollejas en sí, que son de acompañamiento.

Ves que hay aromáticos, ¿no? Una serie de hojitas frescas

que van a servirnos como de ensaladita.

Es la parte verde. Y las nueces, los tomatitos,

el limón... Me encanta.

Luego, la patata, que la vamos a hacer.

Por lo pronto, puedes ir lavando con piel

y la vamos a cortar en gajitos.

Me encanta. Perfecto. Te voy a sacar

las cosas que necesitas. Esta tablita por aquí.

Con un cuchillito. Quieres un bol, ¿no? Imagino.

Pues sí.

Y te voy a dar también un bolecito mediano.

Toma. Ahí, perfecto.

Y mientras tanto, yo voy a explicaros

qué es una molleja. Las mollejas son

las glándulas salivares de cualquier animal.

Siempre se utilizan las de cordero,

pero, también, las de ternera.

Son las más usuales. Pero os voy a contar un secreto.

Cuando vayáis a pedir unas de ternera,

podéis pedir también mollejas de corazón,

que es, prácticamente, la misma textura,

pero están en el corazón.

Lo que sí que tiene... La misma textura en crudo.

Pero no es el mismo órgano. No.

Cuando las cocinas, son mucho más tiernas.

La verdad es que me encantaba hacerlas con mantequilla,

lo que se llama "risolada".

Importante en la molleja limpiarla bien de grasa.

Veis que estas están totalmente limpias.

Y luego, a la hora de saltear, es fundamental,

porque nada tiene que ver el sabor de una molleja

bien salteada sin su agua,

que una molleja con sabor a cocido.

Ya te tengo esto cortado. Ahora ya que la tenemos cortada,

lávamela un poco ahí, que se le quite toda la fécula.

Voy a poner un poco de aceite de oliva

para ir friendo esta patata.

Y vamos a hacer como muchísimas veces hacemos.

Vamos a darle primero un fuego medio-alto.

Y luego, cuando ya veamos que la patata ha perdido

toda el agua. ¡Pom! Subiremos el fuego y las freiremos.

Vale. Así que voy a poner también

en esta sartencita por aquí,

el aceite para freír las patatas.

Sartén humeante, fundamental, de verdad.

Indispensable a la hora de hacer mollejas,

que la sartén esté muy caliente.

Y si hay que hacerla en dos veces, se hace.

Pero quiero que humee. No la voy a echar, si no hay humo.

Y el aceite aparecerá después, en una segunda parte.

Vale. Sartén humeante.

Voy echando. Fijaos la cantidad de agua

que tiene. La verdad es que sí.

Ahí.

Así, poquito a poco. Sin miedo, ¿vale? Sin miedo.

Este sonido me encanta. Además, es un sonido

que significa que lo estamos haciendo bien.

Me hace gracia el tembleque ese que se les mete.

¿Has visto? Aquí, la última.

Si las tenéis que hacer en dos veces, las hacéis.

A mí me ha cabido todo en una sartén.

Y mirad el agua. Hasta que ese agua no desaparezca,

no añadimos nada de grasa. Porque si le añadimos ahora,

acabarán cociéndose y no tiene nada que ver.

La voy a dejar por aquí ahora.

Voy a coger una espatulita. Teresa, cuéntame cómo es

tu vida fuera de "MasterChef". ¡Cómo huele!

Pues mira, lo de cocinar

sin jueces es muy guay. (RÍE)

Ahora tengo el momento amigos, que te han visto

y: "¡Ah! Tienes que invitarnos a tu casa".

Y es como que noto esa presión.

A ver. Tienes algo que demostrar, en el fondo.

Claro. Hay que estar atento a esto

porque en cuanto ya vea que no hay nada de agua,

añadiré el aceite primero.

Ese pegadizo que se queda ahí, luego...

Lo que vamos a hacer... Mira. Voy a sacar otro bol

para sacar la molleja de ahí.

Este me vale.

Y empezar a hacer un poco la salsa.

Podemos meter el ajito y hacerlas al ají.

Podríamos meterle jugo. Hay mil maneras de hacerlas.

Pero de cualquier manera que la hagáis,

esta parte es fundamental. Este primer paso

es el que hay que hacer. Para lo que queráis.

Si no queréis echarle jugo, caldo, podéis hacerlas así.

Las sacáis, un poco de aceite, ajo, las vuelves a meter...

El crujiente que se le quedó.

Ese "Maillard". Ves cómo huele. No tiene nada que ver

cuando huele así, que cuando no huele.

Es maravilloso. Ahora voy a echar aceite.

Ajá.

Aquí. Así. Y las patatitas, ya mismo

va a estar también el aceite para echar.

Alegría ese ruidito, eh.

Ahí. Qué bien suena y qué bien huele.

Voy a dejar que cueza, nada, un poquito más.

Y las voy a sacar de aquí para empezar a hacer

lo que sería la salsa de las mollejas.

Ahora te contaré un truco de recetas tradicionales.

Pero antes, lo que voy a hacer, es sacar la molleja de aquí.

Qué bueno. Esto lo reservamos. No quiero que se me queme.

Fijaos esto que hay aquí.

Esto se llama sabor. Esto se llama maravilla.

Esto se llama "Maillard".

Esto se llama la proteína dorada.

Esto se llama de todo, pero siempre bueno.

Y necesario en la cocina. Para la salsita que vas a hacer.

¿Cómo se nos despega de ahí? Mirad. Con el vinito blanco.

Voy acá. Ahí.

Esto levanta cualquier plato, una buena salsa.

Esos trocitos que están ahí, ese juguito del vino

que está reduciendo, necesito casi que reduzca seco.

Y esto que voy a meter aquí.

Y la patata la vamos a meter ya también.

Venga. Venga, te voy a dejar. Venga. Vale.

Mientras, te voy a ir sacando una cosita que tengo para ti.

¿Qué vas a...? ¡Ah, bueno!

¿Quieres recetas tradicionales? Me encantan.

Aquí están todas. Hay recetas que hicimos en el programa,

tradicionales, de casa, de toda la vida,

podéis hacer, fácilmente, con todo lo que tenéis

en vuestra cocina y este es para...

¡Ay! Te daré dos besos y todo.

Gracias. A ti, te lo guardo aquí.

Vale. Venga, que se nos reduce

eso demasiado. Ahí, ya está aquí reducido,

prácticamente, y echaré el juguito de carne.

Dios, qué bueno. Y empiezo a reducir de nuevo.

En casa no pueden oler, pero es impresionante.

Esto ya sabe a molleja, al hervir ya sabe a molleja muchísimo.

Ahí está, importantísimo aquí también, pusimos la patata

ya a freír, el jugo, mirad cómo está.

Me estoy relamiendo. Reducido, ya huele a molleja,

¿y por qué huele a molleja? Porque hicimos el proceso anterior

que es, absolutamente, vital para la receta. Pongo la molleja

por aquí y vamos a ir mezclando ya lo que es la parte, digamos,

de ensalada en seco. Vamos a echar, venga, hazlo tú.

Vale. Ve echando la espinaca,

vale, espinaca, hierbabuena y aquí las cantidades

dependen un poco del gusto, ¿que te gusta más la hierbabuena?

Echamos un poquito, más. Seguimos, albahaca.

Me chifla, me encanta todo. Lo que sea, te tu gusto,

yo te dejo hacer lo que quieras. ¿Me criticarás el emplatado

o me relajo? No lo criticaré.

¿Tú me ves cara de Jordi o Pepe o Samantha, no tengo, no?

No, pero no sé, vengo un poco estresada con esto.

Es diferente. Pepe y Jordi y Samantha

son más serios. La patata está ya casi

y el jugo casi, me haces la ensalada y terminamos.

Bueno, canónigos, yo canónigos te recomendaría

que lo echaras todo porque, al final, la hierbabuena...

Yo me vine arriba y eché todo de todo.

Pues echa todos los canónigos porque dentro...

(RIENDO) Ya echo todo de todo. Lo voy a explicar,

cuando ponemos hierbabuena, albahaca, por ejemplo,

que tiene mucho potencial y tiene poder aromático,

necesitamos algo que lo rebaje que sea más suave

de ahí, la espinaca y el canónigo

tienen que ser un 70% de la ensalada.

Vale. Lo demás tiene que ser aromático.

Esto me lo como hasta así, me encanta.

Cebollino que muchas veces parece...

Veo que te comes la hierba a palo seco.

La hierbabuena la mastico así. Cebollino aquí, ponemos.

¿Corto un poquito? Sí, pero pícamelo

en trocitos así de largo si no, no tiene gracia.

Vale. Mira, así.

Ah, ya. Así.

Vale, vale. Al final te lo hago yo.

La patata está ya y la voy a sacar ya

porque mirad qué colorcito.

Cuando tiene esta burbuja y suena como suena

es cuando, realmente, está bien hecha por dentro.

Ahora, momento ideal para añadirle la sal.

Una pintaza. Tiene buena pinta la patatita.

Vamos a hacer un aliño con el limón,

aceite de oliva y nueces. Vale, perfecto.

Te voy a traer más aceite de oliva

que está por aquí. Aquí.

Mira, aquí mismo puedes hacer el aliño, tranquilamente.

Mira, el aceite te lo aromatizaré

un poquito, el mismo que le echarás a la ensalada.

Quería hacer una ensalada muy aromática,

la hierbabuena, la albahaca, todo le da un toque aromático,

¿pero y el aroma del ajo? Es fundamental

y más con una molleja así que haré ese aceitito de ajo

que juntaremos con el zumito de limón, las nueces, ¿te parece?

Me encantan, los sabores fuertes me chiflan.

Y el estragón pícamelo un poquito solo que se lo añadimos a la salsa.

Voy a echar ya, como veis, con el agüita que quedaba por aquí,

las mollejitas y ahora ya le voy a dar otro poquito

de fuego a la molleja y vamos a ir, lo que viene llamándose

en la cocina, glaseándolas.

Con este poquito de salsa bien reducida, os digo, de verdad,

no necesitará sal. Mirad qué pintita

de mollejas jugositas. Ay, qué bien huele esto.

¿Cómo llevamos la ensalada? Bien, me falta tu aceitito.

Mi aceitito te lo doy ya, que está hirviendo el ajito.

¿Y no le echas un poquito de...? Sal, le vamos a echar sal,

el aceite enseguida cogerá el sabor del ajo.

Yo le echo hasta pimentón. ¿Picamos las nueces?

Me das el estragón, cojo un poquito de sal para patata.

Vale, estamos aquí haciendo mucho movimiento

y no quiero que la gente se pierda, así que, centrémonos.

Tengo las patatas que ya las freí y añadiré

un poquito de sal. Patatas litas.

Por otro lado, tenemos la ensalada que mezclamos

canónigos, espinacas, hierbabuena, tomatito,

albahaca, cebollino, le metemos ahora las nueces

y haremos esta vinagreta con aceite de ajo, nada,

infusionado, ligeramente, zumo de limón y nueces.

Nueces. ¿Vale? Y por último,

tengo las mollejas con su jugo a las que le añadiré

un poquito de estragón picado, así.

Aquí huele esto maravilloso. Bueno, ¿sigues cocinando en casa?

Pues sí. ¿O aún no te dio?

Sí, pero las primeras semanas fueron como en plan de...

Por favor, déjame descansar un poco siempre estresada

mirando el reloj de la cocina y tenía que relajarme.

Hay que ir tranquila. Pero, sobre todo,

hago muchos postres que me encantan.

Aquí tienes el aceite de ajo, las patatas las puse en el plato.

Vas a mezclar aceite con nueces y zumo de limón, ¿vale?

Perfecto. Mientras tanto,

ojo a lo que tenemos aquí,

mirad cómo han quedado las mollejas.

Esto es un glaseado en toda regla. Tiene una pinta.

Pero en toda regla y yo voy a hacer una cosa

que me encanta hacer que es ponerla encima

de la patata, que empape, aquí, que vaya empapando.

Mirad, no sé si estamos haciendo honor o no

de las mollejas que se hacían en tu familia.

Bueno, no es así, pero esta receta me está gustando el triple,

o sea, que fenomenal. Animaos a probar casquería

y este tipo de recetas. ¿Cómo lo ves? Vaya pintón, ¿no?

Impresionante. Yo pensaba que, tal vez,

deberíamos poner la ensalada en otro sitio, no encima.

La ponemos bonita. Sí, yo creo que sí.

Bueno, ¿estás haciendo la mezcla? Tú, emulsiona ahí

te doy una cucharita que es más fácil.

Recordamos que ahí tiene el aceite de ajo con zumo de limón.

Que huele fenomenal. Ponle un poco de sal.

Ya le puse sal y la nuez. Un poquito de pimienta

y yo voy a pillar un bolecito para emplatar esa ensalada.

Perfecto. Vaya pinche más efectiva

que me he buscado. Muchas gracias.

Te veo ahí, veo que hay nivel. Y vine a juego con el delantal,

más no se me puede pedir, más no se me puede pedir.

La verdad que sí.

¿Cómo lo ves? Mira, las nueces

las puedes echar ahí o, directamente,...

¿Aquí encima? Aliñamos bien,

cuidado con el aliño ahí, no tiene que ser hiperexcesivo.

Vale. Tenemos la sal, la pimienta,

el zumo de limón, el aceite de ajo y la nuez.

Pues la pena es que no huelan desde casa

porque es impresionante. Huele genial.

Siempre lo digo, la verdad, deberían inventar la tele con olor,

deberían inventar hacer así y que tuvieras este olor

maravilloso de mollejas en casa. Bueno, mira, movemos.

La verdad, a mí me gusta muchas veces presentar

la ensalada sin aliñar porque como que se cae pronto.

Claro, si no, además... Queda más fea, entre comillas.

Claro, pero para que esté por todo el aliñito.

Nos la vamos a comer en breve, no creas que... Lo que haré

será subirla y ponerla bonita, dejarla aquí, claro.

Los tomatitos dan el colorcito guay.

Tomatitos por arriba, cebollino también.

Bueno, Teresa, como has sido una pinche de lujo,

qué menos que... ¿Puedo robar una patatilla?

Yo lo que quiero es que te sientes a comer conmigo.

Genial, encantada, me parece una ideaza.

¿Vale? Sí.

Si Teresa aguanta sus ganas de comer

y no nos quita las patatas antes...

Bueno, me aguanto.

Aquí tenemos estas mollejitas glaseadas con estragón

y patatas fritas con esta ensaladita de aromáticos.

(Música)

A ver, Teresa, hoy te va a tocar a ti valorar,

como comensal, el menú de hoy.

Bueno, ni loca te valoro, estoy loca por pillar

una patatiña de estas. Hazlo al estilo Pepe.

Qué dices. Pero no de Jordi

que si no, acabamos enfadados. Venga, prueba, pero estilo Pepe.

Imítalo un poquito que seguro que nos ve, ahí, perfecto.

¿Cómo haría Pepe?

(RÍE) Muy Samantha

que cuando le gusta mucho, come mucho.

Come mucho, así está perfecto, muy bien, ¿te gustan o no?

Potente, textura. He jugado con ventaja

porque era un plato de éxito asegurado.

Lasaña de verduras en la que puedas aprovechar

todas las hortalizas que tengas en casa.

Y mollejas con patatas fritas, un plato contundente

que hemos aligerado al combinarlo con esta fresca ensalada aromática.

Yo me voy a quedar aquí con nuestra simpática invitada,

pero vosotros, ya sabéis, ¿me ayudas?

Venga, haz la comida y mejora tu vida.

Oye, muy bien, ya veo que ves el programa de verdad,

haces de Pepe, haces de mí, lo que haga falta.

No es la primera vez que lo hacías. Qué haría Samantha.

Haré de Pepe, esto no es la primera vez que lo haces, eh.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Lasaña. Mollejas y ensalada

Hacer de comer - Lasaña. Mollejas y ensalada

29 jul 2019

La primera receta del día es una típica receta de aprovechamiento, además de una receta ideal para que los pequeños de la casa tomen verduras: una lasaña de verduras. Después, Dani García recibe a Teresa, segunda clasificada de la séptima edición de MasterChef.

ver más sobre "Hacer de comer - Lasaña. Mollejas y ensalada" ver menos sobre "Hacer de comer - Lasaña. Mollejas y ensalada"
Programas completos (120)

Los últimos 478 programas de Hacer de comer

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Maria Jesus

    Me gusta mucho tu programa de hacer de comer y estoy aprendiendo mucho ,lo explicas de forma que lo podamos entender aunque tengamos conocimientos básicos ,gracias por ese entusiasmo que pones .

    11 ago 2019